yohama

INDIO YOHAMA DE LA TRIBU GUASABARA

La unidad recreativa deportiva y cultural de canotaje INDIO YOHAMA DE LA TRIBU GUASABARA pretende la contextualización y formación pedagógica cultural de los discentes y atletas que conforman la ASOCIACIÓN DE CANOTAJE DEL ESTADO Mérida (ASOCAMER), para fortalecer y fomentar la educación eco turístico social de la institución,

La conformación de la unidad permitirá la difusión del deporte por toda la región en todos sus niveles Municipal, estadal, regional y Nacional, esta estará integrada por 15 jóvenes las cuales son la población de atletas femeninas dentro de la selección de canotaje del estado Mérida, bajo la dirección del Director Técnico de la asociación CRISTHIAN ADRIAN ROJAS,

Conformación de la unidad de canotaje indio guasábara por parte del cacique de la tribu guasábara

La unida tendrá funcionamiento para vida activa en las instalaciones del Monumento Natural Laguna de Urao, cabe destacar que La Laguna de Urao alberga en sus alrededores fauna y flora propias del lugar, una composición de paisajes que representa una belleza inigualable. La ciudad de Lagunillas estos últimos años está en pleno crecimiento poblacional y económico.

Monumento natural laguna de urao

Entrenador Cristhian ROJAS recibiendo las palabras por la casica de la tribu guasábara

Entrega de collares de protección al entrenador Ángel prieto y Cristhian rojas

Entrega de collares a las atletas femeninas quienes conformaran la unidad

Bautizo por parte de la comunidad guasábara

cierre de la actividad con la comunidad indígena guasábara

Veneración del Fuego.
Ritual por los indígenas Quinanoque, Quinaroes, Guasábara, Pueblo Viejo-Mucumbú.

Mitologia y Religion.
Eran politeístas. Adoraban al Sol y a la Luna y creían en un Ser Supremo que denominaban Ches. Al igual que en las grandes religiones americanas, dividían a sus dioses en machos y hembras, en buenos y malos. Tenían diversas fiestas religiosas como la del “Maíz Nuevo” y “La Bajada del Ches”. A veces practicaban sacrificios humanos como en la Laguna de Urao al dios de las aguas o en el “Cerro de la Guaricha” de Pueblo Llano al dios sol. Sus sacerdotes se llamaban Mohanes o Mojanes y eran a la vez adivinos y curanderos. Especial culto rendían a la Serpiente que en su lengua llamaban “Tata-Cuá” que traducido literalmente quiere decir “Madre Culebra”.

Sus prácticas curativas estaban asociadas a las funciones religiosas y mágicas de sus sacerdotes o Mohanes. Eran expertos en la preparación de bebedizos a base de hierbas medicinales, cuyas virtudes curativas conocían a perfección. Poseían conocimientos ancestrales para reducir las lujaciones y provocar la soldadura de los huesos rotos, logrando en otros casos curaciones que hoy día sorprenderían.

Creían en un diluvio universal.Sobre el origen de las lagunas se cuenta que un día salieron de la laguna de Santo Domingo un hombre y una mujer con un cántaro. A medida que llegaban a un sitio de la Cordillera dejaban caer gotas de agua que se convertían en lagunas, hasta llegar a Lagunillas, sitio que escogieron para fundar la raza, en donde el cántaro se rompió y ellos desaparecieron dejando la población y la laguna más grande. También se habla entre ellos de la existencia de un lugar encantado poseedor de maravillosas riquezas, con mucuras y pailas repletas de oro, hombres, patos y animales del mismo metal. Probablemente lo que los españoles llamaron El Dorado. Don Tulio Febres Cordero logró rescatar los siguientes mitos:

-El de Las Cinco Águilas Blancas.

-La Leyenda del Díctamo.

-El origen de la Laguna de Urao.

-La Hechicera de Mérida.

El Monumento Natural Laguna de Urao, se caracteriza por presentar una laguna de agua salada única en Venezuela, que sirve como agente importante para la regulación de las condiciones climáticas y ambientales de la región.

Es una hermosa laguna de agua salada inmersa dentro de un paisaje semiárido. Posee la presencia del mineral llamado Urao (Sesquicarbonato de sodio) que procede de sales aportadas por corrientes subterráneas y era utilizado antiguamente por los indígenas para elaborar el chimó. Representa un centro de atracción, esparcimiento y recreación para habitantes y visitantes. Posee dos áreas recreativas conocida como Yohama y El Balneario.

Se llega a través de la carretera Panamericana que une Mérida a El Vigía, y queda ubicada en las Inmediaciones de la población Lagunillas.

Sus dimensiones son aproximadamente de 297.000 m2, con profundidad promedio de 5 m. Se asienta en una planicie aluvial de la cuenca media del Río Chama, en medio de un ambiente bastante árido con presencia de mineral de Urao (Sequiscarbonato de Sodio), proveniente de sales aportadas por corrientes freáticas, característica esta muy particular que sólo poseen algunos cuerpos de agua en el mundo.

En la Laguna de Urano los visitantes pueden hacer excursiones, paseos en botes de pedal pesca deportiva, picnic, caminatas, esparcimiento al aire libre, observación de la naturaleza, investigaciones científicas.

Los eventos deportivos o recreativos masivos, el porte de armas, la extracción de especies naturales, la navegación en la laguna, el consumo y expendio de bebidas alcohólicas y sustancias psicotrópicas están prohibidos por las autoridades de Inparques.

En la antiguedad la gente usaba el urao mezclándolo con el tabaco y de esa manera conseguían el chimó. El urao es un mineral que procede de la concentración de sales de las aguas subterráneas.

La historia de este pueblo, muy rica en cuanto a los acontecimientos que allí se dieron, se remonta en el pasado a una civilización indígena bastante organizada de hombres y mujeres que se asentaron en estas tierras en el siglo V a. C. Sus habitantes vivían de los frutos del maíz, yuca y otros cultivos. Eran hábiles agricultores y empleaban técnicas avanzadas como el uso de las terrazas de cultivo en las laderas empinadas y la construcción de depósitos de agua o Estanques, llamados kimpúes, para alimentar a los sistemas de riego. Hacia la parte sur del poblado, en Llano Seco, se han realizado excavaciones donde se encontrado los restos de la antigua civilización.

Vivían en paz y armonía con la naturaleza, respetando al medio ambiente. Eran la gran nación de los Jamuenes que incluía las tribus timoto cuicas de los Quinaroes, Orkases, Mucumbús y Mocollones.

Como en casi toda Latinoamérica, en Lagunillas, la anterior población indígena fue mestizándose al mezclarse con los españoles y personas de otras nacionalidades durante 500 años, hasta ser la población de hoy, incrementándose con el tiempo a pesar de hechos como la Guerra Federal y, sobre todo, la emigración convertida en éxodo rural con el descenso de la producción del café en el siglo XX.

En el mes de mayo, durante los días 14 y 15 se celebran en Lagunillas las ferias en honor de San Isidro Labrador. En estos días se organizan las danzas populares, conocidas con el nombre de Locos de San Isidro, basadas en una vieja tradición, que viene desde los indígenas, al celebrar con bailes y música de la llegada de las lluvias. El rito original, llamado la Bajada del Ches (El Ches era el Dios de las lluvias), consistía en una procesión en las cercanías de la laguna, donde danzaban los indios, con las caras pintadas de achiote y cubiertos de pieles. Danzaban al compás de las maracas, las chirimías y los tambores, recorriendo los pueblos, según nos cuenta Julio César Salas. En la actualidad el baile ha sufrido las transformaciones propias, el entrar en contacto con la cultura española, convirtiéndose así en la fiesta cristiana de San Isidro. Es una manifestación cultural muy pintoresca, de un sincretismo encantador y de alegre colorido, por la música, la danza y los trajes de los promeseros, quienes se disfrazan de caballeros de la época colonial y se cubren el rostro con máscaras.

El gran escritor merideño, Tulio Febres Cordero nos narra una de ellas, titulada La leyenda del Urao, la cual comienza así "…Cuando los hombres barbados de allende los mares vinieron a poblar las desnudas crestas de los Andes, las hijas de Chía, las vírgenes de Motatán, que sobrevivieron a los bravos Timotes en la defensa de su suelo, congregadas en las cumbres solitarias del Gran Páramo, se sentaron a llorar la ruina de su pueblo y la desventura de su raza…." " Y sus lágrimas corrieron día y noche hacia el occidente, deteniéndose al pie de la gran altura, en las cercanías de Barro Negro, y allí formaron una laguna salobre, la laguna misteriosa de Urao…" El relato continúa narrando las vicisitudes de los distintos pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Mérida. En cada episodio de conquista por parte de los españoles, la laguna cambia de lugar. Finalmente, la laguna, después de mudarse a varias regiones de Mérida, volando por los aires, se establece para siempre en Lagunillas. "…

El Parque Yohama, es un lugar que se debe visitar. Cuenta con áreas verdes para el esparcimiento, sombreada de árboles de copas muy frondosas como los samanes, dividives e higuerones. Posee un amplio estacionamiento, kioscos para hacer parrillas, cancha de bolas y parque infantil.

Al lado del parque vemos las aguas siempre apacibles de la famosa Laguna de Urao, rodeada de verdes juncos. Ha sido declarada monumento natural del Estado Mérida. En las tardes llegan los azulitos a bañarse en sus aguas: son unos patos de plumaje azul intenso que bajan desde el Páramo El Molino.

Esta masa de agua retenida entre el cerro El Molino y el cerro San Benito, es una laguna de origen tectónico que se alimenta de una quebrada subterránea. La Laguna de Urao ha sido considerada un lugar sagrado por los pobladores de Lagunillas, desde tiempos inmemoriales, y en torno al cual se han tejido las leyendas más fantásticas y hermosas de la mitología indígena.

El gran escritor merideño, Tulio Febres nos narra una de ellas, titulada La leyenda del Urao, la cual comienza así:

…Cuando los hombres barbados de allende los mares vinieron a poblar las desnudas crestas de los Andes, las hijas de Chía, las vírgenes de Motatán, que sobrevivieron a los bravos Timotes en la defensa de su suelo, congregadas en las cumbres solitarias del Gran Páramo, se sentaron a llorar la ruina de su pueblo y la desventura de su raza (…) Y sus lágrimas corrieron día y noche hacia el occidente, deteniéndose al pie de la gran altura, en las cercanías de Barro Negro, y allí formaron una laguna salobre, la laguna misteriosa de Urao…

El relato continúa narrando las vicisitudes de los distintos pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Mérida. En cada episodio de conquista por parte de los españoles, la laguna cambia de lugar. Finalmente, la laguna, después de mudarse a varias regiones de Mérida, volando por los aires, se establece para siempre en Lagunillas.

"…Nuevamente gritaron en el Gran Páramo, las vírgenes petrificadas del Motatán, y nuevamente se levantó por los aires la laguna salobre de sus lágrimas para ir a asentarse sobre el suelo cálido de Lagunillas, en aquella tierra ardiente, donde la caña brava espiga y el cují florece"

Damos la vuelta alrededor de la Laguna de Urao, con la leyenda de Tulio Febres Cordero en nuestra mente. Nos detenemos en una de sus orillas y subimos a una especie de malecón de madera que penetra dentro de la laguna. Contemplamos sus aguas levemente onduladas por un viento fresco que baja del Páramo el Molino, y desde allí columbramos una vista muy hermosa del pueblo con su blanca iglesia, iluminada por los rayos del poniente y la Sierra Nevada de Mérida al fondo.

La historia de este pueblo, muy rica en cuanto a los acontecimientos que allí se dieron, se remonta en el pasado a una civilización indígena bastante organizada de hombres y mujeres que se asentaron en estas tierras en el siglo V a. C. Sus habitantes vivían de los frutos del maíz, yuca y otros cultivos. Eran hábiles agricultores y empleaban técnicas avanzadas como el uso de las terrazas de cultivo en las laderas empinadas y la construcción de depósitos de agua o Estanquez, llamados kimpúes, para alimentar a los sistemas de riego. Hacia la parte sur del poblado, en Llano Seco, se han realizado excavaciones donde se encontrado los restos de la antigua civilización.

Vivían en paz y armonía con la naturaleza, respetando los pájaros, los ríos y las lagunas. Eran la gran nación de los Jamuenes que incluía las tribus Quinaroes,Orkases, Mucumbús y Mocollones.

Uno de los primeros cronistas de Venezuela, Fray Pedro de Aguado, relata sus impresiones sobre Lagunillas, sus pobladores, la Laguna de Urao y el chimó, alrededor de 1560.

(Después los soldados) fueron derechos de las poblaciones que los españoles llamaron de la Lagunilla, al principio de ella, que en lengua de los propios naturales es llamada Zamú, y allí se alojaron con mucho contento y alegría, porque demás de hallar los indios de buena distinción y pacíficos, sin alterarse ni salirse de sus casas ni hacer otra resistencia ninguna, a los nuestros daba muy gran alegría y contento ver la mucha población que por allí había, toda junta, por sus barrios, muy acompañada de grandes y fructíferos árboles en que entraban curas, guayabas, guaymaros, caymitos, ciruelos, piñas y otros géneros de árboles que sólo servían de acompañar y hermosear los pueblos, y juntamente con esto tenían junto a sus casas hechos muchos corrales en los que criaban paujíes, pavas y tórtolas y otros muchos géneros de aves de diversos colores, que a las puestas de sus casa tenían, que daban muy gran lustre a la población de estos bárbaros. Demás de esto, los indios, en su manera de vivir, traían sus personas ricamente aderezadas con mucha plumajería y cuentas blancas y verdes, y mantas de algodón, y cierto género de chágualas de hueso, y grandes collajeros hechos asimismo de huesos, con la negregura de sus cuerpos que son muy morenos, y la blancura de los aderezos que sobre sí traían, les hacía parecer muy bien y daba muestra de ser gente muy aventajada y respetada de los demás indios de esta provincia de Sierras Nevadas, como en la verdad lo son, por respecto de cierto lago o laguna que estos indios tienen en sus tierra, la cual, por las muchas tierras salobres que la cercan y hacen lago, se cuaja en el asiento y suelo de ella de un género de salitre muy amargo, que no es sal ni salitre, ni para el uno ni para el otro efecto nos podría servir a nosotros, y de este género se hace todo el suelo de la laguna, o lo más de él, una costra que a partes es muy gruesa y a partes es delgada, de la cual los indios van sacando y quebrando para vender a todos los que la vienen a comprar, que como he dicho, son todos los indios de esta provincia de Sierras Nevadas y de muy más lejos tierras, porque su rescate llega hasta la laguna de Maracaibo y poblaciones del Tocuyo y Llanos de Venezuela.

Según el cronista Julio Villamizar, en el año 1561, el Presidente de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá, Venero de Leyba, le otorgó el título de encomendero a Antonio de Reynoso en el sitio de la Lagunilla, junto con 60 casas y todos los indios que allí habitaban. A finales de aquel siglo tan agitado, los padres Agustinos se dedicaron al adoctrinamiento de la población. El 20 de Julio de 1619 el Licenciado Vázquez de Cisneros, reorganiza la población que se hallaba muy dispersa, mediante un Auto de Población, para refundar el lugar en el sitio de Jamuén, muy cerca de la Laguna, en el lugar donde se asienta la población actualmente. El día 26 de Julio de aquel año, Cristóbal Pérez Dávila, habiendo sido designado como Juez Poblador, por parte de Vázquez de Cisneros, funda de nuevo el poblado con el nombre de Santiago de Lagunillas.

Durante la Colonia, Lagunillas fue un Pueblo de Indios bajo el sistema de las encomiendas. Los españoles cambiaron los cultivos tradicionales de los naturales, por otros ajenos como por ejemplo la caña de azúcar, los plátanos y las uvas. En una visita realizada en el siglo XVII, el cronista Basilio Vicente de Oviedo cuenta:

El Pueblo de Lagunillas, de la cleresía, con iglesia de paja, pero bien ornamentada, su temperamento cálido, pero sano y ameno, produce de todos frutos de tierra caliente, caña, maíz, plátanos, yucas, y muchas frutas. Se dan en su distrito muchas parras, de modo que allí no tiene el cura que comprar vino para celebrar, porque tiene sus parritas… tiene también algunas haciendas de cacao y también produce algodón y hay algunos trapiches que producen bastantes dulces…

Para conocer mejor la historia de Lagunillas, uno debe dirigirse al Museo Julio César Salas. Es un edificio moderno de tres pisos, situado al lado del Parque Sucre. Fue inaugurado en 1985. Allí funciona, además del museo, el Ateneo de Lagunillas y una Biblioteca Pública. En la sala histórica- antropológica, nos muestran los restos humanos de las excavaciones en el sector Llano Seco, en donde yace un antiguo cementerio indígena. Además observamos diversos utensilios, como vasijas, hachas, collares, etc., que hablan de una civilización muy antigua. Al lado del museo hay una plaza sombreada de samanes de anchas copas, en donde nos sentamos a descansar. La gente del pueblo tienen los rasgos característicos de los antiguos pobladores, como la tez oscura, el pelo negro muy liso y caras redondeadas. Además han conservado el legado de sus ancestros en cuanto a la fabricación y uso de algunos objetos de mucha utilidad. Lagunillas es una región de artesanos. Comenzando por el chimó, que se fabrica con el mineral de urao, que se extrae de la laguna y las esteras hechas de junco, que se producen desde tiempos inmemoriales. También se fabrican artesanalmente alpargatas de sisal, cerámicas, escobas y totumas.

En el mes de mayo, durante los días 14 y 15 se celebran en Lagunillas las ferias en honor de San Isidro Labrador. En estos días se organizan las danzas populares, conocidas con el nombre de Locos de San Isidro, basadas en una vieja tradición, que viene desde los indígenas, al celebrar con bailes y música de la llegada de las lluvias. El rito original, llamado la Bajada del Ches (El Ches era el Dios de las lluvias), consistía en una procesión en las cercanías de la laguna, donde danzaban los indios, con las caras pintadas de achiote y cubiertos de pieles. Danzaban al compás de las maracas, las chirimías y los tambores, recorriendo los pueblos, según nos cuenta Julio César Salas.

En la actualidad el baile ha sufrido las transformaciones propias, el entrar en contacto con la cultura española, convirtiéndose así en la fiesta cristiana de San Isidro. Es una manifestación cultural muy pintoresca, de un sincretismo encantador y de alegre colorido, por la música, la danza y los trajes de los promeseros, quienes se disfrazan de caballeros de la época colonial y se cubren el rostro con máscaras.

La Rep. Hermana Marlene Morales Sueke es una persona que ama las tradiciones autóctonas de América. Desde que la conocí me identificó como una persona relacionada con estas tradiciones.
– Maestro, me dijo en una ocasión, quiero llevarlo a la laguna considerada sagrada que se encuentra en la región de Lagunillas, cercana a la Cd. de Mérida, Venezuela.

Después del almuerzo del jueves 03 de agosto del 2000 nos dirigimos al lugar denominado "Laguna Yohama" también llamada Urao, esta región es habitada por las tribus de los Quinaroas y los Guasábaros.

Recuerdo el amanecer de este día, al salir de la posada llamada San Pedro donde me hospedo, observé el límpido y azul profundo del cielo, salvo por unas largas nubes recostadas sobre las montañas que rodean a la ciudad, presagiando un bonancible día. Nos dirigimos a la laguna en el carro de la hermana Marlene, observando los hermosos paisajes de la ciudad y del campo.

– Le presento al cacique de los Guasábaros-, me dijo la hermana Marlene, el Sr. Ernesto Carmona Carrero.
Vistiendo sus atuendos ceremoniales llegamos a la orilla de la laguna bordeada por juncales, sumergimos las manos en sus frescas aguas y las llevamos hacia nuestros rostros refrescándonos.

Se encendió el fuego y el incienso, sutilmente perfumó el ambiente ceremonial. El cacique comentó que se sentía solo y triste, pues sus compañeros de tribu ya se olvidaron de sus tradiciones, el solo prevalece, le alegró nuestra llegada, de pronto se iluminó la tristeza de su rostro al sentir nuestro apoyo. Solo realizamos la ceremonia 7 personas aunque breve, estuvo llena de fervor y respeto.

El Monumento Natural Laguna de Urao, se caracteriza por presentar una laguna de agua salada única en Venezuela, que sirve como agente importante para la regulación de las condiciones climáticas y ambientales de la región.


Es una hermosa laguna de agua salada inmersa dentro de un paisaje semiárido. Posee la presencia del mineral llamado Urao (Sesquicarbonato de sodio) que procede de sales aportadas por corrientes subterráneas y era utilizado antiguamente por los indígenas para elaborar el chimó. Representa un centro de atracción, esparcimiento y recreación para habitantes y visitantes. Posee dos áreas recreativas conocida como Yohama y El Balneario.

Se llega a través de la carretera Panamericana que une Mérida a El Vigía, y queda ubicada en las Inmediaciones de la población Lagunillas.

Sus dimensiones son aproximadamente de 297.000 m2, con profundidad promedio de 5 m. Se asienta en una planicie aluvial de la cuenca media del Río Chama, en medio de un ambiente bastante árido con presencia de mineral de Urao (Sequiscarbonato de Sodio), proveniente de sales aportadas por corrientes freáticas, característica esta muy particular que sólo poseen algunos cuerpos de agua en el mundo.

En la Laguna de Urano los visitantes pueden hacer excursiones, paseos en botes de pedal pesca deportiva, picnic, caminatas, esparcimiento al aire libre, observación de la naturaleza, investigaciones científicas.

Los eventos deportivos o recreativos masivos, el porte de armas, la extracción de especies naturales, la navegación en la laguna, el consumo y expendio de bebidas alcohólicas y sustancias psicotrópicas están prohibidos por las autoridades de Inparques.

En la antiguedad la gente usaba el urao mezclándolo con el tabaco y de esa manera conseguían el chimó. El urao es un mineral que procede de la concentración de sales de las aguas subterráneas.

La historia de este pueblo, muy rica en cuanto a los acontecimientos que allí se dieron, se remonta en el pasado a una civilización indígena bastante organizada de hombres y mujeres que se asentaron en estas tierras en el siglo V a. C. Sus habitantes vivían de los frutos del maíz, yuca y otros cultivos. Eran hábiles agricultores y empleaban técnicas avanzadas como el uso de las terrazas de cultivo en las laderas empinadas y la construcción de depósitos de agua o Estanques, llamados kimpúes, para alimentar a los sistemas de riego. Hacia la parte sur del poblado, en Llano Seco, se han realizado excavaciones donde se encontrado los restos de la antigua civilización.

Vivían en paz y armonía con la naturaleza, respetando al medio ambiente. Eran la gran nación de los Jamuenes que incluía las tribus timoto cuicas de los Quinaroes, Orkases, Mucumbús y Mocollones.

Como en casi toda Latinoamérica, en Lagunillas, la anterior población indígena fue mestizándose al mezclarse con los españoles y personas de otras nacionalidades durante 500 años, hasta ser la población de hoy, incrementándose con el tiempo a pesar de hechos como la Guerra Federal y, sobre todo, la emigración convertida en éxodo rural con el descenso de la producción del café en el siglo XX.

En el mes de mayo, durante los días 14 y 15 se celebran en Lagunillas las ferias en honor de San Isidro Labrador. En estos días se organizan las danzas populares, conocidas con el nombre de Locos de San Isidro, basadas en una vieja tradición, que viene desde los indígenas, al celebrar con bailes y música de la llegada de las lluvias. El rito original, llamado la Bajada del Ches (El Ches era el Dios de las lluvias), consistía en una procesión en las cercanías de la laguna, donde danzaban los indios, con las caras pintadas de achiote y cubiertos de pieles. Danzaban al compás de las maracas, las chirimías y los tambores, recorriendo los pueblos, según nos cuenta Julio César Salas. En la actualidad el baile ha sufrido las transformaciones propias, el entrar en contacto con la cultura española, convirtiéndose así en la fiesta cristiana de San Isidro. Es una manifestación cultural muy pintoresca, de un sincretismo encantador y de alegre colorido, por la música, la danza y los trajes de los promeseros, quienes se disfrazan de caballeros de la época colonial y se cubren el rostro con máscaras.

El gran escritor merideño, Tulio Febres Cordero nos narra una de ellas, titulada La leyenda del Urao, la cual comienza así "…Cuando los hombres barbados de allende los mares vinieron a poblar las desnudas crestas de los Andes, las hijas de Chía, las vírgenes de Motatán, que sobrevivieron a los bravos Timotes en la defensa de su suelo, congregadas en las cumbres solitarias del Gran Páramo, se sentaron a llorar la ruina de su pueblo y la desventura de su raza…." " Y sus lágrimas corrieron día y noche hacia el occidente, deteniéndose al pie de la gran altura, en las cercanías de Barro Negro, y allí formaron una laguna salobre, la laguna misteriosa de Urao…" El relato continúa narrando las vicisitudes de los distintos pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Mérida. En cada episodio de conquista por parte de los españoles, la laguna cambia de lugar. Finalmente, la laguna, después de mudarse a varias regiones de Mérida, volando por los aires, se establece para siempre en Lagunillas. "…

El Parque Yohama, es un lugar que se debe visitar. Cuenta con áreas verdes para el esparcimiento, sombreada de árboles de copas muy frondosas como los samanes, dividives e higuerones. Posee un amplio estacionamiento, kioscos para hacer parrillas, cancha de bolas y parque infantil.

Al lado del parque vemos las aguas siempre apacibles de la famosa Laguna de Urao, rodeada de verdes juncos. Ha sido declarada monumento natural del Estado Mérida. En las tardes llegan los azulitos a bañarse en sus aguas: son unos patos de plumaje azul intenso que bajan desde el Páramo El Molino.

Esta masa de agua retenida entre el cerro El Molino y el cerro San Benito, es una laguna de origen tectónico que se alimenta de una quebrada subterránea. La Laguna de Urao ha sido considerada un lugar sagrado por los pobladores de Lagunillas, desde tiempos inmemoriales, y en torno al cual se han tejido las leyendas más fantásticas y hermosas de la mitología indígena.

El gran escritor merideño, Tulio Febres nos narra una de ellas, titulada La leyenda del Urao, la cual comienza así:

…Cuando los hombres barbados de allende los mares vinieron a poblar las desnudas crestas de los Andes, las hijas de Chía, las vírgenes de Motatán, que sobrevivieron a los bravos Timotes en la defensa de su suelo, congregadas en las cumbres solitarias del Gran Páramo, se sentaron a llorar la ruina de su pueblo y la desventura de su raza (…) Y sus lágrimas corrieron día y noche hacia el occidente, deteniéndose al pie de la gran altura, en las cercanías de Barro Negro, y allí formaron una laguna salobre, la laguna misteriosa de Urao…

El relato continúa narrando las vicisitudes de los distintos pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Mérida. En cada episodio de conquista por parte de los españoles, la laguna cambia de lugar. Finalmente, la laguna, después de mudarse a varias regiones de Mérida, volando por los aires, se establece para siempre en Lagunillas.

"…Nuevamente gritaron en el Gran Páramo, las vírgenes petrificadas del Motatán, y nuevamente se levantó por los aires la laguna salobre de sus lágrimas para ir a asentarse sobre el suelo cálido de Lagunillas, en aquella tierra ardiente, donde la caña brava espiga y el cují florece"

Damos la vuelta alrededor de la Laguna de Urao, con la leyenda de Tulio Febres Cordero en nuestra mente. Nos detenemos en una de sus orillas y subimos a una especie de malecón de madera que penetra dentro de la laguna. Contemplamos sus aguas levemente onduladas por un viento fresco que baja del Páramo el Molino, y desde allí columbramos una vista muy hermosa del pueblo con su blanca iglesia, iluminada por los rayos del poniente y la Sierra Nevada de Mérida al fondo.

La historia de este pueblo, muy rica en cuanto a los acontecimientos que allí se dieron, se remonta en el pasado a una civilización indígena bastante organizada de hombres y mujeres que se asentaron en estas tierras en el siglo V a. C. Sus habitantes vivían de los frutos del maíz, yuca y otros cultivos. Eran hábiles agricultores y empleaban técnicas avanzadas como el uso de las terrazas de cultivo en las laderas empinadas y la construcción de depósitos de agua o Estanquez, llamados kimpúes, para alimentar a los sistemas de riego. Hacia la parte sur del poblado, en Llano Seco, se han realizado excavaciones donde se encontrado los restos de la antigua civilización.

Vivían en paz y armonía con la naturaleza, respetando los pájaros, los ríos y las lagunas. Eran la gran nación de los Jamuenes que incluía las tribus Quinaroes,Orkases, Mucumbús y Mocollones.

Uno de los primeros cronistas de Venezuela, Fray Pedro de Aguado, relata sus impresiones sobre Lagunillas, sus pobladores, la Laguna de Urao y el chimó, alrededor de 1560.

(Después los soldados) fueron derechos de las poblaciones que los españoles llamaron de la Lagunilla, al principio de ella, que en lengua de los propios naturales es llamada Zamú, y allí se alojaron con mucho contento y alegría, porque demás de hallar los indios de buena distinción y pacíficos, sin alterarse ni salirse de sus casas ni hacer otra resistencia ninguna, a los nuestros daba muy gran alegría y contento ver la mucha población que por allí había, toda junta, por sus barrios, muy acompañada de grandes y fructíferos árboles en que entraban curas, guayabas, guaymaros, caymitos, ciruelos, piñas y otros géneros de árboles que sólo servían de acompañar y hermosear los pueblos, y juntamente con esto tenían junto a sus casas hechos muchos corrales en los que criaban paujíes, pavas y tórtolas y otros muchos géneros de aves de diversos colores, que a las puestas de sus casa tenían, que daban muy gran lustre a la población de estos bárbaros. Demás de esto, los indios, en su manera de vivir, traían sus personas ricamente aderezadas con mucha plumajería y cuentas blancas y verdes, y mantas de algodón, y cierto género de chágualas de hueso, y grandes collajeros hechos asimismo de huesos, con la negregura de sus cuerpos que son muy morenos, y la blancura de los aderezos que sobre sí traían, les hacía parecer muy bien y daba muestra de ser gente muy aventajada y respetada de los demás indios de esta provincia de Sierras Nevadas, como en la verdad lo son, por respecto de cierto lago o laguna que estos indios tienen en sus tierra, la cual, por las muchas tierras salobres que la cercan y hacen lago, se cuaja en el asiento y suelo de ella de un género de salitre muy amargo, que no es sal ni salitre, ni para el uno ni para el otro efecto nos podría servir a nosotros, y de este género se hace todo el suelo de la laguna, o lo más de él, una costra que a partes es muy gruesa y a partes es delgada, de la cual los indios van sacando y quebrando para vender a todos los que la vienen a comprar, que como he dicho, son todos los indios de esta provincia de Sierras Nevadas y de muy más lejos tierras, porque su rescate llega hasta la laguna de Maracaibo y poblaciones del Tocuyo y Llanos de Venezuela.

Según el cronista Julio Villamizar, en el año 1561, el Presidente de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá, Venero de Leyba, le otorgó el título de encomendero a Antonio de Reynoso en el sitio de la Lagunilla, junto con 60 casas y todos los indios que allí habitaban. A finales de aquel siglo tan agitado, los padres Agustinos se dedicaron al adoctrinamiento de la población. El 20 de Julio de 1619 el Licenciado Vázquez de Cisneros, reorganiza la población que se hallaba muy dispersa, mediante un Auto de Población, para refundar el lugar en el sitio de Jamuén, muy cerca de la Laguna, en el lugar donde se asienta la población actualmente. El día 26 de Julio de aquel año, Cristóbal Pérez Dávila, habiendo sido designado como Juez Poblador, por parte de Vázquez de Cisneros, funda de nuevo el poblado con el nombre de Santiago de Lagunillas.

Durante la Colonia, Lagunillas fue un Pueblo de Indios bajo el sistema de las encomiendas. Los españoles cambiaron los cultivos tradicionales de los naturales, por otros ajenos como por ejemplo la caña de azúcar, los plátanos y las uvas. En una visita realizada en el siglo XVII, el cronista Basilio Vicente de Oviedo cuenta:

El Pueblo de Lagunillas, de la cleresía, con iglesia de paja, pero bien ornamentada, su temperamento cálido, pero sano y ameno, produce de todos frutos de tierra caliente, caña, maíz, plátanos, yucas, y muchas frutas. Se dan en su distrito muchas parras, de modo que allí no tiene el cura que comprar vino para celebrar, porque tiene sus parritas… tiene también algunas haciendas de cacao y también produce algodón y hay algunos trapiches que producen bastantes dulces…

Para conocer mejor la historia de Lagunillas, uno debe dirigirse al Museo Julio César Salas. Es un edificio moderno de tres pisos, situado al lado del Parque Sucre. Fue inaugurado en 1985. Allí funciona, además del museo, el Ateneo de Lagunillas y una Biblioteca Pública. En la sala histórica- antropológica, nos muestran los restos humanos de las excavaciones en el sector Llano Seco, en donde yace un antiguo cementerio indígena. Además observamos diversos utensilios, como vasijas, hachas, collares, etc., que hablan de una civilización muy antigua. Al lado del museo hay una plaza sombreada de samanes de anchas copas, en donde nos sentamos a descansar. La gente del pueblo tienen los rasgos característicos de los antiguos pobladores, como la tez oscura, el pelo negro muy liso y caras redondeadas. Además han conservado el legado de sus ancestros en cuanto a la fabricación y uso de algunos objetos de mucha utilidad. Lagunillas es una región de artesanos. Comenzando por el chimó, que se fabrica con el mineral de urao, que se extrae de la laguna y las esteras hechas de junco, que se producen desde tiempos inmemoriales. También se fabrican artesanalmente alpargatas de sisal, cerámicas, escobas y totumas.

En el mes de mayo, durante los días 14 y 15 se celebran en Lagunillas las ferias en honor de San Isidro Labrador. En estos días se organizan las danzas populares, conocidas con el nombre de Locos de San Isidro, basadas en una vieja tradición, que viene desde los indígenas, al celebrar con bailes y música de la llegada de las lluvias. El rito original, llamado la Bajada del Ches (El Ches era el Dios de las lluvias), consistía en una procesión en las cercanías de la laguna, donde danzaban los indios, con las caras pintadas de achiote y cubiertos de pieles. Danzaban al compás de las maracas, las chirimías y los tambores, recorriendo los pueblos, según nos cuenta Julio César Salas.

En la actualidad el baile ha sufrido las transformaciones propias, el entrar en contacto con la cultura española, convirtiéndose así en la fiesta cristiana de San Isidro. Es una manifestación cultural muy pintoresca, de un sincretismo encantador y de alegre colorido, por la música, la danza y los trajes de los promeseros, quienes se disfrazan de caballeros de la época colonial y se cubren el rostro con máscaras.

La Rep. Hermana Marlene Morales Sueke es una persona que ama las tradiciones autóctonas de América. Desde que la conocí me identificó como una persona relacionada con estas tradiciones.
– Maestro, me dijo en una ocasión, quiero llevarlo a la laguna considerada sagrada que se encuentra en la región de Lagunillas, cercana a la Cd. de Mérida, Venezuela.

Después del almuerzo del jueves 03 de agosto del 2000 nos dirigimos al lugar denominado "Laguna Yohama" también llamada Urao, esta región es habitada por las tribus de los Quinaroas y los Guasábaros.

Recuerdo el amanecer de este día, al salir de la posada llamada San Pedro donde me hospedo, observé el límpido y azul profundo del cielo, salvo por unas largas nubes recostadas sobre las montañas que rodean a la ciudad, presagiando un bonancible día. Nos dirigimos a la laguna en el carro de la hermana Marlene, observando los hermosos paisajes de la ciudad y del campo.

– Le presento al cacique de los Guasábaros-, me dijo la hermana Marlene, el Sr. Ernesto Carmona Carrero.
Vistiendo sus atuendos ceremoniales llegamos a la orilla de la laguna bordeada por juncales, sumergimos las manos en sus frescas aguas y las llevamos hacia nuestros rostros refrescándonos.

Se encendió el fuego y el incienso, sutilmente perfumó el ambiente ceremonial. El cacique comentó que se sentía solo y triste, pues sus compañeros de tribu ya se olvidaron de sus tradiciones, el solo prevalece, le alegró nuestra llegada, de pronto se iluminó la tristeza de su rostro al sentir nuestro apoyo. Solo realizamos la ceremonia 7 personas aunque breve, estuvo llena de fervor y respeto.

Veneración del Fuego.
Ritual por los indígenas Quinanoque, Quinaroes, Guasábara, Pueblo Viejo-Mucumbú.

Según la leyenda, el lugar donde se encuentra la laguna Yohama o de Urao, era habitada por la tribu de los Yohamas, el lugar era árido. Cierto día llegaron una pareja de viejitos; el hombre se llamaba Don José (Joché) y la señora se llamaba Doña María Simona (Ña Simona) traían siempre colgando sobre su espalda una especie de vasijas de barro denominadas chiriguitas.

En las tardes se complacían en contemplar las puestas del sol y por las noches el fulgor de los relámpagos. Intrigados los yohamas les preguntaron que contenían las chirigÜitas, son semillas de agua les digo Joché; que es una combinación de agua de mar conjurada; así como de laguna, de río y de lluvia: y al enterrarse producen … ña Simona se rió estruendosamente, sus carcajadas resaonaban hasta Pueblo Viejo, la Alameda y otros lugares.

Cierta noche de luna llena, llegó a visitarlos un indio yohama y les llevó "un palo de miche" (especie de aguardiente) y "un gancho de chimó" (tabaco preparado para mascar), disfrutaron hasta embriagarse, cayeron de bruces y rompieron las chirigüitas.
Las semillas de agua hicieron contacto con la tierra y brotó tanta agua que se formó la misteriosa laguna; los indígenas impresionados al verla enfurecida mandaron a Ña Simona y a Joché al al centro de ella para calmar su furor. Los viejitos lloraron tanto que sus lágrimas dierón a la laguna un salubre sabor.
La leyenda dice que la laguna embravecía anualmente y había que ofrendarle una bella jóven para calmar su ira.
Por las noches serenas la laguna produce un fuerte bramido que estremece a los habitantes del lugar, y dicen que esta voz es la estruendosa risa de Ña Simona.

Al terminar la ceremonia estuvimos bajo un árbol de copa extendida llamado cují, donde Martha nos dió algo para comer y una manga, que ofrendé a la laguna.- Esta laguna tiene poderes-, dijo el cacique. Una suave lluvia nos despidió, pero al entrara a la casa sede de la G.F.U., se sintió un estruendoso rayo que nos estremeció y cayó una torrencial lluvia que al desbordarse de las canales caía profusamente. "De la leyenda a la realidad".

-¿Conoce al Sr. Leonardo Arellano?- Me preguntó M.R. Hno. Noé Uzcátegui presentándomelo, -es un honor- le dije, pasamos a su residencia ¿esas pinturas son obra de usted? Si, dijo el hermano Noe, él es un buen pintor, el dibujo del Sublime Hermano Mayor del santuario fué hecho por él, -que interesante ¿le conoció?-, Si tuve el honor y lo llevé personalmente a efectuar una ceremonia junto a la laguna de Urao, éramos siete personas, extraña coincidencia…
La Resp. Hna Nelly Fernández de Duque, al conocer que iba a publicar la leyenda de la laguna Yohama, me dijo: No Maestro, no todo es leyenda, yo viví algo que lo voy a contar. Y principió su relato…

Volví al pasado, a mi niñez, mis padres no llevaban a "Temperar" (Cambio a un mejor clima y lugar) a una casa de verano cercana a la Laguna de Urao.
Las Crestas de la Sierra Nevada marcaban sus líneas quebradas en la penumbra huidiza del amanecer. Mi madre, Ramona, incansable a pesar de estar de vacaciones, atendía el cuidado de sus pequeños hijos, nosotros descansábamos felices. De pronto escuchamos un gran bramido como de un toro gigante conducido al matadero, o como un tigre, o de trueno, no sé, como describirlo. Golpearon fuertemente la puerta de la casa, era el Indio Ramón, un viejito muy querido, que llegó presuroso. ¡Don Gliberto, Doña Ramona!. Dijo a mis padres muy agitado. ¡ No me van ustedes con sus niños a llevarlos a la laguna! ¡Bramó! ¡Bramó!, está reclamando su ofrenda.

Ante tan terrible mi madre nos permitió salir sólo un poco de tiempo a la Churuata de la Negra Guillermina. La Negra había apelado a sus creencias y encendió unas velas, trajo bananos y tres flores de girasol, las puso en el patio como ofrenda al astro sol, para pedir su protección. Pero, el mal no cedió, cocinaba inquieta, era por el mes de agosto y el Sol del Mediodía era fuerte y nos adormecía. El anciano Indio Ramón, apareció nuevamente a la llegada de la tarde, con un semblante contraído, recuerdo que al verlo quedamos expectantes, y con tristeza nos relató el episodio. Un niño casi adolescente había sido engullido por la laguna. Según su relato, cada año la laguna cobraba su víctima.

La Resp. Han. Betty Alvarez, comenta que desde hace años la laguna ya no ha cobrado víctimas, quizás halla sido a partir de la ceremonía efectuada por el Sublime Hermano Mayor, según datos proporcionados, esta laguna es una de las siete lagunas saladas que hay en el mundo. El misterio de la Laguna Negra es otro de los enigmas a relatar. PAX…

PD: Hay otras leyendas de ésta Mágica Laguna. Los datos establecen que el 99% de las personas ahogadas son hombres jóvenes. Dicen las gentes, que la laguna tiene una doncella que es quien atrae a los jóvenes. Cuando desaparecen hay movilización de rescate, pero nunca son encontrados los cuerpos, aparecen hasta el siguiente día. Se dice que solo hay otra laguna en el mundo igual a esta. La de Trona, cerca de Fezzán en la provincia africana de Sukena.

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Durante esta clase tuvimos la oportunidad de aplicar el modelo integrativo en una unidad de aprendizaje relacionada con el área de Química General. Para ello, como en el resto de las unidades, fue necesaria la planificación de la clase (presentada en el wiki con el mismo nombre del modelo), como una actividad aparte, orientándonos por las etapas de planificación características de este modelo instruccional: Identificación del tema, especificación de metas y preparación de la presentación. Este modelo se centra en la comprensión profunda de cuerpos organizados de conocimiento , con un enfoque constructivista, por ello el tema de gases resulta apropiado para la implementación del mismo, pues combina conceptos, generalizaciones y relaciones entre ellos.

Durante la realización de la clase (y gracias a la grabación de ésta) aprendimos que, tal como lo indica la fuente consultada (Eggen y Kauchak, 2001), las etapas del modelo no son rígidas ni jerárquicas, pueden superponerse o fusionarse como de hecho ocurrió en nuestra clase; esto va a depender de la dinámica propia de la sesión incluso de las habilidades del facilitador para plantear las preguntas adecuadas e ir guiando la discusión.

Comprobamos además que el modelo es independiente del contenido, ya que con un poco de preparación y dedicación, creemos que puede aplicarse en cualquier área del conocimiento. Prueba de ello fue que utilizamos un tema de ciencias básicas para ejemplificar el modelo (recuérdese que ciencias esta bastante estigmatizada por su estilo de enseñanza) y pensamos que el resultado fue muy positivo.

Por otra parte, nos sentimos gratamente sorprendidas por el reconocimiento que obtuvimos tanto por parte de facilitador del taller como de nuestros compañeros al final de la clase, pues a pesar que abordamos un tema que no era sencillo y ni familiar para la mayoría, mostramos las etapas del modelo y la dinámica resultó agradable para el grupo, lo que probablemente ayudaría a alcanzar la meta de aprendizaje en el contexto real: un curso de química general de primer o segundo semestre.

Ahora bien, esta clase corresponde solo a un primer acercamiento al modelo. Por razones del tiempo (y del contenido en sí), la grilla de información fue preparada previamente. Una de las opciones del modelo es construirla en conjunto facilitador-estudiantes, pero esto requiere una revisión previa del tema por parte de los estudiantes. Creemos sin embargo, que esta estrategia contribuye significativamente a la profundización del (o los) tema(s) por parte de los estudiantes, pues se van a sentir más involucrados desde el principio con la construcción de los conceptos e hipótesis. Queda de parte de cada uno de nosotros aplicar el modelo en nuestras respectivas unidades curriculares, quizás con un poco de ensayo y error al principio, de forma de ir adquiriendo destrezas que solo alcanzaremos con la práctica.

PREGUNTAS INTERACTIVAS

Desde el punto de vista de Eggen y Kauchak (2000), el aprendizaje cooperativo como metodología de enseñanza comprende un conjunto de estrategias que ubica a los estudiantes en roles de aprendizaje y de enseñanza, que exigen que los estudiantes aprendan a trabajar en colaboración hacia metas comunes, desarrollando habilidades que tienen que ver con las relaciones humanas, semejantes a aquellas que son útiles también fuera del colegio. Entre los componentes esenciales de este tipo de aprendizaje están: a) metas grupales; b) responsabilidad individual; c) Igualdad de oportunidades para el logro del éxito (Slavin, 1991). A continuación se describirán cada una de ellas. Metas grupales El aprendizaje cooperativo toma su nombre del hecho de que los estudiantes se encuentran en situaciones de aprendizaje en las cuales trabajan juntos para alcanzar metas comunes. Estas metas grupales tienen ventajas, tanto desde el aprendizaje como desde la motivación. En las clases cooperativas, los esfuerzos de los individuos contribuyen al logro de la meta de los demás. Esto es similar a la estructura de recompensa grupal que ocurre en los equipos de fútbol, donde individuos con diferentes habilidades trabajan juntos para cumplir con las metas del equipo. Si bien el esfuerzo individual es importante, el marcador de ese esfuerzo es el desempeño del equipo. Cada miembro tiene una doble responsabilidad: aprender y ayudar a sus compañeros a aprender. Las metas grupales son incentivos dentro del aprendizaje cooperativo que ayudan a crear un espíritu de equipo y alientan a los estudiantes a ayudarse entre sí. 77 La responsabilidad individual Si bien se enfatizan las metas grupales, el aprendizaje individual es importante en el modelo de aprendizaje cooperativo. Cada miembro de un grupo se hace personalmente responsable de contribuir a lograr los objetivos del grupo y ayudar a los demás miembros a que también lo hagan. La responsabilidad individual requiere que cada miembro de un grupo de aprendizaje cooperativo demuestre su destreza en los conceptos y las habilidades que se enseñan. Igualdad de oportunidades para el logro del éxito Las metas grupales construyen la cohesión grupal; la responsabilidad individual asegura que cada miembro del equipo aprenda el contenido, La igualdad de oportunidades para el logro del éxito es el tercer elemento del aprendizaje cooperativo, que puede aumentar la motivación del alumno. Este elemento es particularmente importante en clases heterogéneas en las que el nivel de los conocimientos previos y de las habilidades varía. Igualdad de oportunidades para el logro del éxito significa que todos los estudiantes, más allá de la habilidad o de los conocimientos previos pueden esperar ser reconocidos por sus esfuerzos. Para promover el éxito, las estrategias del aprendizaje cooperativo se centran en el esfuerzo individual y en el deseo de superarse. Según Eggen y Kauchak (2000), los métodos de aprendizaje cooperativo requieren que docentes y estudiantes asuman roles diferentes de aquellos que se encuentran en las clases tradicionales. El rol del docente: En las actividades de aprendizaje cooperativo, los docentes a menudo usan la enseñanza dirigida a todo el grupo para presentar y explicar conceptos y habilidades básicos pero, después de esta presentación, el docente facilita el aprendizaje en grupos pequeños. Esto comienza con el agrupamiento de los estudiantes, continúa con la construcción de un sentido del trabajo en equipo e incluye el monitoreo para asegurar que todos los aprendices estén aprendiendo. 78 El rol del estudiante: Los papeles del estudiante también cambian. El aprendizaje cooperativo requiere que los estudiantes sean activos y que se responsabilicen por su propio aprendizaje. Este objetivo se alcanza haciendo que los aprendices actúen como docentes y como estudiantes. Además, los estudiantes también aprenden a explicar, comprometerse, negociar y motivar cuando participan como miembros del grupo. El crecimiento de estas habilidades de interacción social tal vez sea uno de los resultados más importantes de las actividades del aprendizaje cooperativo. El aprendizaje cooperativo ha sido investigado exhaustivamente y los resultados generalmente indican que es eficaz (Slavin, 1991). Se ha utilizado como estrategia para alcanzar metas académicas que van desde habilidades básicas hasta el desarrollo del pensamiento de nivel superior y crítico, así como, para mejorar las habilidades de interacción de los estudiantes y para ayudar a diferentes grupos raciales y étnicos a aprender a trabajar juntos (Eggen y Kauchak, 2000). Desde la didáctica de Silva (2011), el aprendizaje cooperativo es un cambio de comportamiento o conocimiento de un sujeto como consecuencia de la interacción con otros, en una tarea educativa que requiere esfuerzos de todos. En su modelo de enseñanza de la Física basado en el aprendizaje significativo (EFBAS), ambientado en Blended Learning, se apoya en el trabajo cooperativo, mediante el uso de talleres de resolución de problemas, los foros de discusión y la confección de mapas conceptuales para favorecer la sociabilización y el grado de aceptación de su modelo, mejorar el rendimiento académico, promover el aprendizaje significativo en los estudiantes y desarrollar habilidades actitudinales y cognitivas asociadas a la metodología de enseñanza aplicada.

COLOMBIA/VENEZUELA



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VÍDEO TERCERO/ADELA VIELMA -EL VALLECITO

Durante esta clase tuvimos la oportunidad de aplicar el modelo integrativo en una unidad de aprendizaje relacionada con el área de Química General. Para ello, como en el resto de las unidades, fue necesaria la planificación de la clase (presentada en el wiki con el mismo nombre del modelo), como una actividad aparte, orientándonos por las etapas de planificación características de este modelo instruccional: Identificación del tema, especificación de metas y preparación de la presentación. Este modelo se centra en la comprensión profunda de cuerpos organizados de conocimiento , con un enfoque constructivista, por ello el tema de gases resulta apropiado para la implementación del mismo, pues combina conceptos, generalizaciones y relaciones entre ellos.

Durante la realización de la clase (y gracias a la grabación de ésta) aprendimos que, tal como lo indica la fuente consultada (Eggen y Kauchak, 2001), las etapas del modelo no son rígidas ni jerárquicas, pueden superponerse o fusionarse como de hecho ocurrió en nuestra clase; esto va a depender de la dinámica propia de la sesión incluso de las habilidades del facilitador para plantear las preguntas adecuadas e ir guiando la discusión.

Comprobamos además que el modelo es independiente del contenido, ya que con un poco de preparación y dedicación, creemos que puede aplicarse en cualquier área del conocimiento. Prueba de ello fue que utilizamos un tema de ciencias básicas para ejemplificar el modelo (recuérdese que ciencias esta bastante estigmatizada por su estilo de enseñanza) y pensamos que el resultado fue muy positivo.

Por otra parte, nos sentimos gratamente sorprendidas por el reconocimiento que obtuvimos tanto por parte de facilitador del taller como de nuestros compañeros al final de la clase, pues a pesar que abordamos un tema que no era sencillo y ni familiar para la mayoría, mostramos las etapas del modelo y la dinámica resultó agradable para el grupo, lo que probablemente ayudaría a alcanzar la meta de aprendizaje en el contexto real: un curso de química general de primer o segundo semestre.

Ahora bien, esta clase corresponde solo a un primer acercamiento al modelo. Por razones del tiempo (y del contenido en sí), la grilla de información fue preparada previamente. Una de las opciones del modelo es construirla en conjunto facilitador-estudiantes, pero esto requiere una revisión previa del tema por parte de los estudiantes. Creemos sin embargo, que esta estrategia contribuye significativamente a la profundización del (o los) tema(s) por parte de los estudiantes, pues se van a sentir más involucrados desde el principio con la construcción de los conceptos e hipótesis. Queda de parte de cada uno de nosotros aplicar el modelo en nuestras respectivas unidades curriculares, quizás con un poco de ensayo y error al principio, de forma de ir adquiriendo destrezas que solo alcanzaremos con la práctica.

PREGUNTAS INTERACTIVAS

Desde el punto de vista de Eggen y Kauchak (2000), el aprendizaje cooperativo como metodología de enseñanza comprende un conjunto de estrategias que ubica a los estudiantes en roles de aprendizaje y de enseñanza, que exigen que los estudiantes aprendan a trabajar en colaboración hacia metas comunes, desarrollando habilidades que tienen que ver con las relaciones humanas, semejantes a aquellas que son útiles también fuera del colegio. Entre los componentes esenciales de este tipo de aprendizaje están: a) metas grupales; b) responsabilidad individual; c) Igualdad de oportunidades para el logro del éxito (Slavin, 1991). A continuación se describirán cada una de ellas. Metas grupales El aprendizaje cooperativo toma su nombre del hecho de que los estudiantes se encuentran en situaciones de aprendizaje en las cuales trabajan juntos para alcanzar metas comunes. Estas metas grupales tienen ventajas, tanto desde el aprendizaje como desde la motivación. En las clases cooperativas, los esfuerzos de los individuos contribuyen al logro de la meta de los demás. Esto es similar a la estructura de recompensa grupal que ocurre en los equipos de fútbol, donde individuos con diferentes habilidades trabajan juntos para cumplir con las metas del equipo. Si bien el esfuerzo individual es importante, el marcador de ese esfuerzo es el desempeño del equipo. Cada miembro tiene una doble responsabilidad: aprender y ayudar a sus compañeros a aprender. Las metas grupales son incentivos dentro del aprendizaje cooperativo que ayudan a crear un espíritu de equipo y alientan a los estudiantes a ayudarse entre sí. 77 La responsabilidad individual Si bien se enfatizan las metas grupales, el aprendizaje individual es importante en el modelo de aprendizaje cooperativo. Cada miembro de un grupo se hace personalmente responsable de contribuir a lograr los objetivos del grupo y ayudar a los demás miembros a que también lo hagan. La responsabilidad individual requiere que cada miembro de un grupo de aprendizaje cooperativo demuestre su destreza en los conceptos y las habilidades que se enseñan. Igualdad de oportunidades para el logro del éxito Las metas grupales construyen la cohesión grupal; la responsabilidad individual asegura que cada miembro del equipo aprenda el contenido, La igualdad de oportunidades para el logro del éxito es el tercer elemento del aprendizaje cooperativo, que puede aumentar la motivación del alumno. Este elemento es particularmente importante en clases heterogéneas en las que el nivel de los conocimientos previos y de las habilidades varía. Igualdad de oportunidades para el logro del éxito significa que todos los estudiantes, más allá de la habilidad o de los conocimientos previos pueden esperar ser reconocidos por sus esfuerzos. Para promover el éxito, las estrategias del aprendizaje cooperativo se centran en el esfuerzo individual y en el deseo de superarse. Según Eggen y Kauchak (2000), los métodos de aprendizaje cooperativo requieren que docentes y estudiantes asuman roles diferentes de aquellos que se encuentran en las clases tradicionales. ƒ El rol del docente: En las actividades de aprendizaje cooperativo, los docentes a menudo usan la enseñanza dirigida a todo el grupo para presentar y explicar conceptos y habilidades básicos pero, después de esta presentación, el docente facilita el aprendizaje en grupos pequeños. Esto comienza con el agrupamiento de los estudiantes, continúa con la construcción de un sentido del trabajo en equipo e incluye el monitoreo para asegurar que todos los aprendices estén aprendiendo. 78 ƒ El rol del estudiante: Los papeles del estudiante también cambian. El aprendizaje cooperativo requiere que los estudiantes sean activos y que se responsabilicen por su propio aprendizaje. Este objetivo se alcanza haciendo que los aprendices actúen como docentes y como estudiantes. Además, los estudiantes también aprenden a explicar, comprometerse, negociar y motivar cuando participan como miembros del grupo. El crecimiento de estas habilidades de interacción social tal vez sea uno de los resultados más importantes de las actividades del aprendizaje cooperativo. El aprendizaje cooperativo ha sido investigado exhaustivamente y los resultados generalmente indican que es eficaz (Slavin, 1991). Se ha utilizado como estrategia para alcanzar metas académicas que van desde habilidades básicas hasta el desarrollo del pensamiento de nivel superior y crítico, así como, para mejorar las habilidades de interacción de los estudiantes y para ayudar a diferentes grupos raciales y étnicos a aprender a trabajar juntos (Eggen y Kauchak, 2000). Desde la didáctica de Silva (2011), el aprendizaje cooperativo es un cambio de comportamiento o conocimiento de un sujeto como consecuencia de la interacción con otros, en una tarea educativa que requiere esfuerzos de todos. En su modelo de enseñanza de la Física basado en el aprendizaje significativo (EFBAS), ambientado en Blended Learning, se apoya en el trabajo cooperativo, mediante el uso de talleres de resolución de problemas, los foros de discusión y la confección de mapas conceptuales para favorecer la sociabilización y el grado de aceptación de su modelo, mejorar el rendimiento académico, promover el aprendizaje significativo en los estudiantes y desarrollar habilidades actitudinales y cognitivas asociadas a la metodología de enseñanza aplicada.

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