Intihuatana 2017….. ALTAR SOLAR DE MACHU-PICCHU

Resultado de imagen para intihuatana 2017¿Quiénes eran los Incas? <ul><li>Incas – ( del quechua, inka, ‘rey’ o ‘príncipe’), “ Tawantinsuyo o Imperio Inca ”, c...• RELIGIÓN El centro del universo religioso Inca era el Coricancha; el templo del Sol, en el Cuzco, se caracterizó por lo...

Machu Pichu/Templo del Sol

Machu Pichu/ Imagen aérea

Machu Picchu (que significa montaña vieja), una obra maestra de la arquitectura y la ingeniería de la cultura precolombina más importante de Suramérica, los Incas. Sus peculiares características y el velo de misterio que envuelve su construcción lo han convertido en uno de los sitios turísticos más visitados del planeta.

Se encuentra enclavada en la cordillera central de los andes peruanos, exactamente a 132 kilómetros de la ciudad de Cuzco, ciudad que fue capital del imperio Inca, y actual capital de la provincia de Urubamba en Perú.

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La construcción ocupa un área de 530 metros de ancho por 200 de largo, para cubrir un espacio de más de 100 mil kilómetros cuadrados, en las que se encuentran 172 edificios en su área urbana.

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Su edificación se estima que se inició en el siglo XV, cuando el área fue conquistada por Pachacútec, primer gobernante de la dinastía Tahuantinsuyo, quien gobernó el imperio por 32 años (1438-1470). El Inca (como se conocía al emperador), mandó a construir un gran complejo urbano con edificaciones civiles y religiosas. Sin embargo, el investigador peruano Julio Valdivia Carrasco, sostiene que su construcción fue realizada durante los años 1380 y 1400 durante el reinado de Huiracocha Inca.

El imperio Inca se extendió desde lo que es actualmente el sur de Colombia hasta el centro de Chile, dominando toda la cordillera andina y aprovechando sus fértiles tierras para mantener a sus habitantes. La ciudadela del Machu Picchu, estuvo conectada a todo el imperio por la red de caminos del inca conocidos como “Qhapaq Ñan”.

Tiene dos sectores bien definidos la zona agrícola y la urbana. La primera está conformada por andenes o terrazas de cultivo que lucen como grandes escalones construidos sobre la ladera, facilitando el drenaje y evitando que el agua se empoce. Fueron realizados de está manera por la gran pluviosidad imperante en el área.

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Andenes o terrazas de cultivo

La zona urbana se divide de la agrícola por un muro de piedra de 400 metros de largo. En lo alto del muro se encuentra la puerta de Machu Picchu que contaba con un mecanismo de cierre interno. Esta zona también tiene su división, según los historiadores, el sector Hanan donde vivían los de mayor abolengo y el sector Hurin donde residían los habitantes más humildes. Dicha división corresponde a la tradicional bipartición de la sociedad y la jerarquía andina.

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Zona urbana

Las edificaciones más importantes del sector Hanan son el templo del Sol, la residencia real, la plaza sagrada y la ‘pirámide’ de Intihuatana (donde se amarra el sol) donde se encuentra la piedra de ese mismo nombre, que es uno de los objetos más estudiados de Machu Picchu, por estar relacionado con una serie de lugares considerados sagrados desde el cual se establecen claros alineamientos entre acontecimientos astronómicos y las montañas circundantes.

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En el sector Hurin, también se consiguen sitios de interés turístico como la ‘Roca sagrada’, que marca el extremo norte de la ciudad y es el punto de partida del camino a Huayna Picchu; y la escalinata de las fuentes, que es un conjunto formado por una gran escalera junto a la cual corre un sistema de 16 caídas artificiales de agua, la mayoría de las cuales fue cuidadosamente tallada en bloques poligonales y rodeada de canaletas labradas en la roca.

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Roca Sagrada punto de partida del camino a Huayna Picchu

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Descubrimiento de las ruinas

El 24 de julio de 1911, el explorador norteamericano Hiram Bingham localizó las ruinas de Machu Picchu. Inmediatamente se convirtieron en uno de los sitios arqueológicos más importantes del mundo, sin embargo, más de cien años después, aún se desconoce su función originaria, ya que la ciudadela fue erigida, habitada y abandonada en menos de cien años.

Algunos piensan que fue construida como una residencia de descanso del emperador o como un centro político, religioso y administrativo. No obstante, la mayoría coincide en que Pudo haber sido un centro sagrado, un lugar privilegiado para la iniciación de los expertos rituales incas. En todo caso, su función defensiva habría sido sólo secundaria a juzgar por la proporción y calidad de su arquitectura religiosa.

Machu Picchu fue declarado “Santuario Histórico del Perú” en el año 1981; y Patrimonio Cultural y Natural de la humanidad por la Unesco en 1983.

«Machu Picchu, o Gran Picchu, es el nombre quechua de un agudo pico que se eleva a más de tres mil metros sobre el nivel del mar y a más de mil doscientos metros sobre los rugientes rápidos del río Uru-bamba, cerca de la sierra de San Miguel, a dos días de duro viaje hacia el norte de Cuzco -escribió Bingham-.

Al noroeste del Machu Picchu existe otro hermoso pico, rodeado de magníficos precipicios, llamado Huayna Picchu, o Pequeño Picchu. En la estrecha cresta que se extiende entre los dos picos se encuentran las ruinas de una ciudad inca cuyo nombre se ha perdido entre las sombras del pasado… Es posible que representen a dos antiguos lugares, Tampu-Tocco, el lugar de nacimiento del primer Inca, y Vilcabamba Viejo.»

En la actualidad, el viaje de Cuzco a Machu Picchu, que se encuentra a una distancia de 120 kilómetros en línea recta, no precisa de dos días de duro viaje, como necesitó Bingham para llegar aquí. Un tren que traquetea montañas arriba y abajo, atravesando túneles y cruzando puentes, y ciñéndose a las laderas que flanquean el río Urubamba, llega allí en menos de cuatro horas. En otra media hora, un aterrador autobús lleva desde la estación del tren hasta la ciudad. La sobrecogedora panorámica es tal como la describió Bingham.

En la ensilladura que hay entre los dos picos se levantan casas, palacios y templos -ya todos sin techo-, rodeados de bancales que cuelgan sobre las laderas, dispuestos para el cultivo. El pico del Huayna Picchu se eleva en el noroeste como un centinela; más allá de él y a su alrededor, los picos compiten entre sí hasta donde alcanza la vista. En el fondo, el río Urubamba forma una garganta en forma de herradura que circunda en parte la alta posición de la ciudad, recortando sus abundantes aguas un sendero blanquecino en el verde esmeralda de la selva.Como le corresponde a una ciudad que, según creemos, sirvió al principio como modelo para Cuzco y después la imitó, Machu Picchu estaba compuesta también por doce distritos o grupos de construcciones. Las agrupaciones reales y sacerdotales están al oeste, y las residenciales y funcionales (ocupadas en su mayor parte por las vírgenes y las jerarquías del clan) al este, separadas por una serie de amplias terrazas.

El pueblo llano, que trabajaba y cultivaba las laderas abancaladas, vivía fuera de la ciudad y en los campos de los alrededores (muchas de estas aldeas se han encontrado desde que Bingham llegara a Machu Picchu).

Los diferentes estilos de construcción, al igual que en Cuzco y en otros emplazamientos arqueológicos, sugieren diferentes fases de ocupación. Las viviendas están construidas en su mayor parte con piedras del campo sujetas con argamasa. Las residencias reales están construidas con sillares colocados en hileras, tan finamente tallados y desbastados como en Cuzco. Después, hay una construcción en donde la obra es tan perfecta que no tiene igual; y también están los bloques megalíticos poligonales. En muchos casos, los restos de la primitiva época megalítica y de los tiempos del Antiguo Imperio han permanecido como estaban; en otros, es obvio que se construyó con posterioridad sobre las primitivas hiladas.Mientras que los distritos orientales ocupaban cada metro cuadrado disponible de la cima de la montaña y se extendían desde la muralla de la ciudad por el sur hasta el norte, en la medida en que el terreno lo permitía, y hacia el este en bancales agrícolas y de enterramientos, el grupo de distritos occidental, que también comenzaba en la muralla, se extendía hacia el norte sólo hasta los límites de una plaza sagrada, como si una línea invisible demarcara el terreno sagrado que no podía ser invadido.Más allá de esa línea invisible de demarcación, y frente a la gran plaza aterrazada que hay al este, están las ruinas de lo que Bingham identificó como la Plaza Sagrada, principalmente «porque en dos de sus lados están los templos más grandes», uno de los cuales muestra las tres ventanas cruciales. Es aquí, en la construcción de lo que Bingham llamó el Templo de las Tres Ventanas y, junto a él, en la Plaza Sagrada, el Templo Principal, donde los bloques megalíticos poligonales se utilizaron en Machu Picchu.

La forma en la que se tallaron, se modelaron, se desbastaron y se encajaron, sin argamasa, los sitúa junto con los bloques ciclópeos de piedra y las construcciones megalíticas de Sacsahuamán; y, sobrepasando cualquier poligo-nalidad vista en Cuzco, uno de los bloques de piedra de Machu Picchu tiene 32 ángulos.El Templo de las Tres Ventanas se levanta en el extremo oriental de la Plaza Sagrada; los ciclópeos bloques de piedra de su muro oriental se elevan muy por encima del nivel de la terraza que hay al oeste , permitiendo una amplia visión en esta dirección a través de las tres ventanas . De forma trapezoidal, sus alféizares se recortan en las piedras ciclópeas que forman la pared misma.

Al igual que en Sacsahuamán y en Cuzco, el tallado, el modelado y la angulación de las duras piedras de granito se hizo como si se tratara de suave masilla; también aquí, los bloques de piedra de granito blanco tuvieron que ser traídos desde grandes distancias, a través de terreno escabroso y ríos, bajando valles y subiendo montañas.

El Templo de las Tres Ventanas sólo tiene tres paredes, estando su lado occidental completamente abierto; hay allí un pilar de piedra de algo más de dos metros de alto.Bingham supuso que podría haber soportado un techo, pero admitió también que habría sido «un dispositivo que no se había encontrado en ningún otro edificio». Según nuestra opinión, aquel pilar, junto con las tres ventanas, cumplía algún fin de orientación astronómica.

Frente a la Plaza Sagrada, por el norte, se encuentra la construcción que Bingham llamó el Templo Principal; tiene también sólo tres paredes, de algo más de 3,5 metros de altura. Descansan sobre bloques de piedra ciclópeos o están construidas con ellos; la pared occidental, por ejemplo, está construida con sólo dos bloques de piedra gigantes, sujetos con una piedra en forma de T. Un enorme monolito, que mide 4,2 por 1,5 por 1 metros, descansa contra la pared central norte, en la cual hay siete hornacinas que imitan ventanas trapezoidales, aunque no lo son (Fig. 75).Una sinuosa escalinata lleva desde el límite septentrional de la Plaza Sagrada hasta una colina cuya cima se allanó para que sirviera como plataforma del Intihuatana, una piedra tallada con gran precisión para observar y medir los movimientos del Sol.

El nombre significa «lo que ata al sol», y se supone que ayudaba a determinar los solsticios, cuando el Sol se mueve muy al norte o al sur, momento en el cual se celebraban ritos para «atar al Sol» y hacerlo volver, no fuera que siguiera yéndose y desapareciera, devolviendo a la Tierra a una oscuridad que ya había sufrido en una ocasión anterior, según las leyendas.

En el extremo opuesto de esta parte -sagrada y real- occidental de Machu Picchu, justo al sur del distrito real, se eleva otro magnífico (e inusual) edificio de la ciudad. Llamado el Torreón por su forma semicircular; está construido con sillares -piedras talladas, modeladas y desbastadas- de una perfección nunca vista, sólo pareja a la de los sillares del muro semicircular que rodeaba el Santo de los Santos de Cuzco.

El muro semicircular, que se alcanza a través de siete escalones, crea su propio recinto sagrado, en cuyo centro hay una roca tallada y modelada con incisiones de ranuras. Bingham encontró evidencias de que esta roca y las paredes cercanas sufrían los efectos de fuegos periódicos, y llegó a la conclusión de que tanto la roca como el recinto se utilizaban para sacrificios y otros rituales relacionados con la veneración de la roca.

(Esta roca sagrada en el interior de una construcción especial nos trae a la cabeza la roca sagrada que forma el corazón del Monte del Templo en Jerusalén, así como la Kaaba, la piedra negra oculta en el interior de la mezquita de La Meca.)La santidad de la roca de Machu Picchu no proviene de su protuberante extremo superior, sino de lo que se encuentra debajo. Es una enorme roca natural en cuyo interior existe una cueva, ampliada y modelada artificialmente con formas geométricas precisas que, aunque no lo son, parecen escaleras, asientos y antetechos

Además, el interior se mejoró con sillares de granito blanco del color y el grano más puros. Bingham supuso que la cueva natural original se amplió y se realzó para conservar momias reales, traídas allí por la sacralidad del lugar. Pero, ¿por qué era sagrado, y tan importante como para albergar a los reyes fallecidos?

Esta pregunta nos lleva de vuelta a la leyenda de los hermanos Ayar, uno de los cuales fue encerrado en una cueva en el Refugio de las Tres Ventanas. Si el Templo de las Tres Ventanas era aquel lugar legendario, y la cueva también lo era, las leyendas confirmarían el lugar como la legendaria Tampu-Tocco.Sarmiento, uno de los cronistas españoles que a su vez fue también un conquistador, daba cuenta en su Historia de los incas de una leyenda local según la cual el noveno Inca (hacia el 1340 d.C), «teniendo curiosidad por las cosas de la antigüedad y deseando perpetuar su nombre, fue personalmente hasta la montaña de Tampu-Tocco… y entró en la cueva en la que se tiene por cierto que Manco Capac y sus hermanos entraron cuando iban hacia Cuzco por vez primera… Después de hacer una inspección minuciosa, veneró el lugar con rituales y sacrificios, y puso puertas de oro en la ventana de Capac Tocco, y ordenó que, de entonces en adelante, aquel sitio debería ser venerado por todos, convirtiéndolo en un lugar sagrado de oración para sacrificios y oráculos. Después de esto, volvió a Cuzco.»

El sujeto de esta historia, al noveno Inca, se llamaba Titu Manco Capac; se le dio el título adicional de Pachacutec («reformador») porque, tras su regreso de Tampu-Tocco, reformó el calendario. Así es como las Tres Ventanas y el Intihuatana, la Roca Sagrada y el Torreón confirman la existencia de Tampu-Tocco, el relato de los hermanos Ayar, los reinados preincaicos del antiguo imperio y los conocimientos de astronomía y calendáricos, elementos clave en la historia y cronología que compiló Montesinos.La veracidad de los datos de Montesinos puede recibir un apoyo adicional si se demuestra que tenía razón en lo referente a la existencia de escritura en los tiempos del imperio antiguo. Y nos encontramos con que Cieza de León sostiene el mismo punto de vista, afirmando que «en la época precedente a los emperadores incas existió escritura en Perú… sobre hojas, pieles, tejidos y piedras».Muchos expertos sudamericanos se unen ahora a los antiguos cronistas en la creencia de que los nativos de aquellas tierras tenían una o más formas de escritura en la antigüedad.En numerosos estudios se habla de petroglifos («escritos en la piedra»), que se han encontrado por todas partes, en donde se observan diversos grados de escritura pictográfica o jeroglífica. Rafael Larco Hoyle, por ejemplo (La escritura peruana preincaica), sugería, con la ayuda de imágenes, que el pueblo de la costa hasta Paracas estaba en posesión de una escritura jeroglífica similar a la de los mayas.

Arthur Posnansky, el destacado explorador de Tiahuanacu, presentó voluminosos estudios en los que demostraba que los grabados que aparecían en los monumentos eran de una escritura pictográfica-ideográfica -un paso anterior a la escritura fonética. Y un famoso descubrimiento, la Piedra de Calango, que se exhibe actualmente en el Museo de Lima (Fig. 79), sugiere una combinación de pictogramas con una escritura fonética, quizás incluso alfabética.

Uno de los mayores exploradores de América del Sur, Alexander von Humboldt, trató de este tema en su principal obra, Vues des cordilléres et monuments des peuples indigenes de l’Amerique (1824).

«Recientemente, se ha puesto en duda -escribió-, que los peruanos tuvieran, además de Quippus, conocimientos de una escritura de signos. Hay un pasaje en El origen de los indios del Nuevo Mundo (Valencia, 1610), página 91, que no deja lugar a dudas a este respecto».
Después de hablar de los jeroglíficos mexicanos, el padre García añade: «Al principio de la Conquista, los indios de Perú se confesaban pintando caracteres que hacían una relación de los Diez Mandamientos y de las transgresiones cometidas contra ellos».

Es posible concluir que los peruanos estaban en posesión de una escritura de imágenes, pero que sus símbolos eran más burdos que los jeroglíficos mexicanos, y que, en términos generales, la gente hacía uso de los quippus.Humboldt también contó que, estando en Lima, oyó hablar de un misionero llamado Narcisse Gilbar que había encontrado, entre los indios panos del río Ucayali, al norte de Lima, un libro de hojas plegadas, similar a los que habían utilizado los aztecas en México; pero nadie en Lima podía leerlo. «Se decía que los indígenas le contaron al misionero que el libro hablaba de antiguas guerras y viajes.»

En 1855, Ribero y Von Tschudi dieron cuenta de otros descubrimientos y concluyeron que en realidad había existido otro método de escritura en Perú además de los quipos. En una obra que Von Tschudi hizo por separado hablando de sus propios viajes (en Reisen durch Südamerika), éste habla de la emoción que sintió cuando le enseñaron una fotografía de un pergamino de piel con marcas jeroglíficas. El pergamino real lo encontró en el museo de La Paz, en Bolivia, e hizo una copia de la escritura que figuraba en él.«Estos símbolos me provocaron el mayor de los asombros -escribió-y estuve durante horas delante de este pergamino de piel», intentando descifrar «el laberinto» de su escritura.

Determinó que la escritura comenzaba por la izquierda, después continuaba en la segunda línea desde la derecha, en la tercera línea volvía a comenzar desde la izquierda, y así sucesivamente, serpenteando. Concluyó también que estaba escrito en la época en que se adoraba al Sol; pero no pudo ir más lejos.Localizó el lugar de origen de la inscripción en las costas del Lago Titicaca. El padre de la misión eclesiástica del pueblo lacustre de Copacabana confirmó que aquélla era una escritura conocida en la zona, pero la atribuyó al período posterior a la Conquista. Claro está que la explicación no resultaba satisfactoria, dado que, si los indígenas no hubieran tenido su propia escritura, habrían adoptado la escritura latina de los españoles para expresarse. Aun cuando esta escritura jeroglífica evolucionara después de la Conquista, dice Jorge Cornejo Bouroncle (La idolatría en el antiguo Perú), «su origen debe de haber sido mucho más remoto».Arthur Posnansky (Guía general ilustrada de Tiahuanaco) descubrió más inscripciones sobre las rocas de dos islas sagradas del lago Titicaca, y señaló que eran muy similares a las enigmáticas inscripciones descubiertas en la isla de Pascua, conclusión con la que, en la actualidad, suelen coincidir los expertos. Pero se sabe que la escritura de la isla de Pascua pertenece a la familia de las escrituras indoeuropeas del Valle del Indo y de los hititas.

Un rasgo común a todas ellas (incluidas las inscripciones del Lago Titicaca) es su sistema «como de arado de buey»: la escritura de la primera línea comienza por la izquierda y termina por la derecha; en la segunda línea es al revés, terminando por la izquierda; en la tercera es igual que en la primera, y así sucesivamente.

Sin querer entrar ahora en la cuestión de cómo llegó al lago Titicaca una escritura que imita a la de los hititas , parece que queda confirmada la existencia de una o más formas de escritura en el antiguo Perú. Así pues, también a este respecto, la información proporcionada por Montesinos demuestra ser correcta. Si, a pesar de todo esto, al lector le resulta todavía difícil de aceptar la inevitable conclusión de que hubo una civilización del tipo del Viejo Mundo en los Andes hacia el 2400 a.C, entonces aportaremos algunas evidencias más.Los expertos han ignorado por completo como pista válida la reiterada afirmación de las leyendas andinas de que hubo una terrorífica oscuridad en tiempos remotos. Nadie se ha preguntado si no sería ésta la misma oscuridad -la no aparición del sol en el momento en que debería de haberlo hecho- de la cual hablan las leyendas mexicanas en el relato de Teotihuacán y sus pirámides. Pues, si de verdad sucedió este fenómeno, que el sol no salió y la noche se hizo interminable, debió de ser algo que se pudo observar en todo el continente americano.Los recuerdos colectivos mexicanos y los andinos parecen corroborarse entre sí en este punto, apoyando así la veracidad de ambos, como dos testigos ante un mismo acontecimiento.Pero, por si esto no fuera lo suficientemente convincente, podemos recurrir a la Biblia en busca de evidencias, y podemos recurrir nada menos que a Josué como testigo.Según Montesinos y otros cronistas, un acontecimiento de lo más inusual tuvo lugar durante el reinado de Titu Yupanqui Pachacuti II, decimoquinto monarca del Imperio Antiguo. Fue en el tercer año de su reinado, en que «las buenas costumbres se olvidaron y la gente se entregó a todo tipo de vicios», cuando «no hubo amanecer durante veinte horas». Es decir, la noche no terminó cuando tendría que haberlo hecho, y la salida del Sol se retrasó durante veinte horas. Después de un gran lamento, de confesiones de los pecados, sacrificios y oraciones, el Sol apareció finalmente.Esto no pudo ser un eclipse: no fue que el Sol se viera oscurecido por una sombra. Además, ningún eclipse dura tanto, y los peruanos eran conocedores de estos eventos periódicos. El relato no dice que el Sol desapareciera; dice que no salió -«no hubo amanecer»-durante veinte horas.Fue como si el Sol, dondequiera que estuviera escondido, se hubiera parado de pronto.Si los recuerdos andinos son ciertos, en algún otro lugar -en la otra parte del mundo-, el DÍA tuvo que ser igual de largo, y no debió terminar cuando debería de haber terminado, por ser un día veinte horas más largo.Increíblemente, este acontecimiento está registrado, y en ningún sitio mejor que en la misma Biblia. Fue cuando los israelitas, bajo el liderazgo de Josué, acababan de cruzar el río Jordán y de entrar en la Tierra Prometida, después de tomar las ciudades fortificadas de Jericó y Ay. Fue cuando todos los reyes amorreos formaron una alianza para crear una fuerza combinada contra los israelitas. Una gran batalla tuvo lugar en el valle de Ayyalón, cerca de la ciudad de Gabaón.

Comenzó con un ataque nocturno de los israelitas, que puso a los cananeos en fuga. Al amanecer, cuando las fuerzas cananeas se reagruparon cerca de Bet Jorón, el Señor Dios, «arrojó grandes piedras desde el cielo sobre ellos… y murieron; hubo más de ellos que murieron por las piedras, que los que murieron por la espada de los israelitas».

Entonces Josué le habló a Yahveh, el día en que Yahveh entregó a los amorreos a los Hijos de Israel, diciendo:«A la vista de los israelitas,que el Sol se detenga en Gabaóny la Luna en el valle de Ayyalón.»Y el Sol se detuvo, y la Luna se paró,hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos.Cierto es, pues todo esto está escrito en el Libro de Jashar:el Sol se detuvo en mitad de los cielosy no se apresuró en bajaren casi un día entero.

Los expertos han estado pugnando durante generaciones con este relato del capítulo 10 del Libro de Josué. Algunos lo han descartado como mera ficción; otros ven en él los ecos de un mito; y otros más intentan explicarlo en términos de un eclipse de Sol inusualmente prolongado. Pero no sólo es que estos eclipses de Sol son desconocidos, sino que, además, el relato no habla de la desaparición del Sol. Al contrario, relata un acontecimiento en el cual el Sol continuó viéndose, colgado en los cielos, durante «casi un día entero» -¿digamos veinte horas?El incidente, cuya singularidad se reconoce en la Biblia («no hubo un día como aquél, ni antes ni después»), al tener lugar en el lado opuesto de la Tierra con respecto a los Andes, describiría por tanto un fenómeno que sería el inverso al sucedido en América. En Canaán, el Sol no se puso durante unas veinte horas; en los Andes, el Sol no salió durante el mismo lapso de tiempo.¿Acaso no describen los dos relatos el mismo acontecimiento y, por provenir desde dos lados diferentes de la Tierra, atestiguan su veracidad?Lo que pudo suceder todavía es un enigma. La única pista bíblica es la mención de las grandes piedras que cayeron del cielo. Dado que sabemos que lo que los relatos describen no es la detención del Sol (y la Luna), sino una alteración en la rotación de la Tierra sobre su eje, una explicación posible sería la de que un cometa hubiera pasado demasiado cerca de la Tierra, desintegrándose en el proceso. Y, dado que algunos cometas orbitan el Sol en dirección opuesta a las manecillas del reloj, que es la inversa a la dirección orbital de la Tierra y el resto de planetas, su fuerza cinética podría haber contrarrestado temporalmente la rotación de la Tierra, provocando una ralentización.Sea cual sea la causa exacta del fenómeno, lo que nos interesa ahora es su ubicación temporal. La fecha generalmente aceptada para el Éxodo es la del siglo XIII a.C. (hacia el 1230 a.C), y los expertos que propugnan una fecha anterior en unos dos siglos se encuentran en franca minoría. Sin embargo, nosotros hemos llegado a la conclusión de que el año 1433 a.C. encajaría a la perfección este acontecimiento, así como los relatos bíblicos de los patriarcas hebreos, con los acontecimientos contemporáneos conocidos y las cronologías de Mesopotamia y Egipto. Después en 1985, dos eminentes arqueólogos y expertos bíblicos, John J. Bimson y David Livingstone, llegaron, tras un exhaustivo estudio (Biblical Archeology Review, Septiembre/Octubre 1987) a la conclusión de que el Éxodo tuvo lugar hacia el 1460 a.C. Además de sus propios descubrimientos arqueológicos y de un análisis de los períodos de la Edad del Bronce en el Oriente Próximo de la antigüedad, los datos bíblicos y el proceso de cálculo que emplearon fue el mismo que utilizamos nosotros dos años antes.

.Dado que los israelitas erraron por los desiertos del Sinaí durante cuarenta años, la entrada en Canaán tuvo lugar en 1393 a.C; y el acontecimiento observado por Josué tuvo que ocurrir poco después.La pregunta ahora es la siguiente: el fenómeno opuesto, la noche interminable, ¿ocurrió en los Andes al mismo tiempo?Desgraciadamente, la forma en que los escritos de Montesinos han llegado hasta los expertos actuales deja algunas lagunas en los datos relativos a la duración del reinado de cada monarca, y esto nos obligará a obtener la respuesta dando un rodeo.

El acontecimiento, tuvo lugar en el tercer año del reinado de Titu Yupanqui Pachacuti II. Para determinar este momento, tendremos que calcular desde ambos extremos. Se nos dice que los primeros 1.000 años desde el Punto Cero se cumplieron durante el reinado del cuarto monarca, es decir, en el 1900 a.C; y que el trigésimo segundo rey reinó 2.070 años después del Punto Cero, es decir, en el 830 a.C.¿Cuándo reinó el decimoquinto monarca? Los datos de los que disponemos sugieren que los nueve reyes que separan al cuarto del decimoquinto monarca reinaron un total de unos 500 años, colocando a Titu Yupanqui Pachacuti II en los alrededores del 1400 a.C. Y calculando hacia atrás desde el trigesimosegundo monarca (830 a.C), llegamos al 564 como número de años transcurridos, dándonos la fecha de 1394 a.C. para Titu Yupanqui Pachacuti II.De ambos modos llegamos a una fecha para el acontecimiento andino que coincide con la fecha bíblica y la fecha del acontecimiento en Teotihuacán.La impactante conclusión es evidente:

EL DÍA EN QUE EL SOL SE DETUVO EN CANAÁN FUE LA NOCHE SIN AMANECER EN LAS AMÉRICAS.

El acontecimiento, así verificado, se levanta como una prueba irrefutable de la veracidad de los recuerdos andinos de un Imperio Antiguo que comenzó cuando los dioses concedieron a la humanidad la varita de oro en el lago Titicaca.

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Intihuatana Altar - Machu Picchu - Perú Foto de archivo - 56406130

La estructura conocida como el Intihuatana en Machu Picchu, es una roca “tallada” sobre un afloramiento rocoso, situada en la cima del espacio conocido con el mismo nombre (Intihuatana); puede acceder a él por una línea de escalinatas. Esta increíble roca se caracteriza por presentar diversos planos pulidos con increíble exactitud y destreza, esta tallada en la misma roca que le sirve de pedestal. Sin embargo no solo es una roca tallada (o moldeada), sino que sirvió como un reloj solar y es conocida desde hace años como “la roca que irradia energía”; aunque en la actualidad está prohibido tocarla, bastará con poner las palmas de sus manos a unos centímetros para sentir su energía.

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La intihuatana es considerada una construcción religiosa del Imperio incaico. Es una escultura monolítica labrada en piedra granítica, de dimensiones de aproximadamente 2 metros de altura y 2 metros de diámetro.
Una serpenteante escalera nos conduce a la cima de una pirámide trunca, formada por una sucesión de andenes, en medio del desarrollo de ésta hay una plataforma que domina la plaza, las voces lanzadas desde aquí son escuchadas con nitidez en toda la explanada, ayudado por la resonancia de los muros pétreos, muy cerca de allí hay un anillo de piedra, es el porta estandarte del símbolo o bandera del orador.
Una primera impresión, nos la da una maqueta en piedra que representa a los cerros que se encuentran al frente, los perfiles corresponden al cerro de Putucusi y al fondo la representación de Yanantin, cerro enigmático que significa la dualidad del mundo, pues tiene dos cumbres, el río Vilcanota y en medio, el área donde se encuentra Machupicchu. Esta maqueta debió tener alguna relación funcional con las observaciones solares que se hacían desde el Intihuatana.

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Los Incas aprovecharon un gigantesco afloramiento pétreo, el cual formaron construyendo una sucesión de andenes hacia la plaza, creando una pirámide trunca, algunos de éstos quizá aprovechados con fines agrícolas, aunque la mayoría son de contención y conformación de la pirámide. Al otro extremo, los andenes van a dar a un profundo barranco y al río, lo que hace de éste una ubicación magnífica para realizar observaciones solares desde la cima de la pirámide.
Dos ambientes de tres paredes tipo "Huayrana" con manipostería fina, así como ventanas trapezoides, nos indica su importancia, preceden al enigmático RELOJ AGRÍCOLA, por asociación de funciones, nos sugiere la presencia de estos am­bientes en los que se guardaban los ornamentos, así como lugar de espera de los sabios y estudiantes durante el oteo solar, un par de gradas separan estos espacios.
El Intihuatana se encuentra al centro, es el trabajo Inca más enigmático de Machupicchu, un observatorio astronómico o el "INTIHUATANA DE LOS INCAS", que en idioma quechua significa "donde se amarra al sol ", es un afloramiento de granito geométricamente labrado con múltiples molduras, caras, planos y niveles ; en la parte superior destaca una protuberancia cúbica con caras finamente talladas que respondieron necesariamente a un cuidadoso estudio, el trabajo debió ser arduo para sus talladores pues requirió de gran precisión en los cortes.

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Una gran roca madre fue labrada para formar el Intihuatana y sus accesorios, debemos recordar que para poder realizar cualquier observación solar o astronómica, se debe tener permanentemente tres condiciones: primero el observador (el sabio), segundo el punto de mira (el Intihuatana) que debe ser fijo, para que las observaciones no varíen y cada año puedan ser comparadas con los exámenes anteriores y tercero el punto a observar (el sol), el reloj agrícola cumple con estas precisas condiciones, todo en un sólo bloque pétreo.
El afloramiento que forma el Intihuatana y el observador son partes de una sola pieza inquebrantable, lo que muestra un sólo propósito que es reconocer el sol, su movimiento, generación de sombras del Intihuatana que cuidadosamente fueron talladas y pulidas para diferentes estaciones del año.
Para la primera condición tiene un espacio "cajuela" muy estrecho con gradas donde (entra) se ubica el observador, enfrentado al poliedro y la forma cúbica prominente del Intihuatana, este punto de observación está precedido por una mesa, donde se colocaban objetos u ofrendas relacionados con las observaciones del sol, en los equinoccios y solsticios toda vez que el sol tiene marcas precisas.
Es de notar tanto la forma que observaban, desde un punto fijo la forma piramidal desde y hacia donde se hacia la observación y además su función para marcar el tiempo, computar el tiempo, observando e identificando la sucesión de las estaciones, la periodicidad de ios ciclos lunares, movimiento de las estrellas y finalmente los ciclos solares permitiendo todo esto el surgimiento de calendarios lunares, solares y luni solares.
El año de 1969 descubrieron la existencia de otro Intihuatana entre los kilómetros 120 – 121 de la vía férrea, en esta parte y a media ladera, está el conjunto formado por cuatro representaciones trabajadas en afloramientos de rocas existentes en el sitio, son una escultura lítica piramidal de tipo " Intihuatana ", una fuente,.con cuatro surtidores, un escalonamiento labrado y dos asientos esculpidos, distantes solo algunos metros.
Lo interesante de este Intihuatana y sus asientos es que tiene una orientación hacia el sol naciente y coincidente con el Intihuatana de Machupicchu, con una visual directa, en este lugar y desde estos asientos es posi­ble observar únicamente el Intihuatana de Machupicchu, quedando invisible todo lo demás, cumpliéndose nuevamente las condiciones de un observador fijo en los asientos, una mira a distancia que es el Intihuatana de Machupicchu, su objetivo es observar la llamada constelación de Orion, una de las Heliacas que tiene como característica aparecer en el firmamento en las últimas horas de la noche, rayando el día, evidentemente desaparecen con la primera luz, el 22 de diciembre, esta cons­telación era conocida en el mundo Inca como las estrellas del "Chaco", su forma, delimita en rectángulo con una estrella en cada extremo, que en medio tiene las estrellas llamadas de las Tres Marías.
Los Incas representaban así la cacería en la que ellos rodeaban un rebaño de vicuñas por ejemplo. La temporada del "chaco" está relacionada con la época de fertilidad de los animales, este detalle es coinci­dente sobre el Intihuatana de Machupicchu, visto desde el Intihuatana del kilómetro 121, observando este fenómeno celeste, los Incas hacían precisas observaciones y mediciones con los que pronosticaban el clima. Esta zona y línea virtual fue descubierta por los antropólogos, Fernando Astete y Rubén Orellana del Instituto Nacional de Cultura.
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Los " Intihuatana " se encuentran en otras ciudades y sitios arqueológicos de importancia Inca, ocupando siempre un lugar principal dentro de la arquitectura Inka, son conocidos el Intihuatana de Pisac y se sabe del Intihuatana que se encon­traba en el Aucaypata de los Incas (la plaza mayor del Cusco) sobre una estructura muy alta, el "Usno", que se ubicaba en medio de la plaza del Qosqo de los Inkas, con sus montañas de referencia para las observaciones como el Huanacaure, Senq’a, Sacsayhuaman y otras que rodea la ciudad, precedidos por la montaña sobresaliente de la zona el "Apu Ausangate" hermano del nevado "Apu Salcantay" que domina el área de la ciudad de Machupicchu.
A los Incas no le interesaba una medición horaria de horas, minutos, etc., la intención de este "reloj" era determinar la precisión de la repetición exacta de los meses, años y sus posibles variaciones para poder conocer factores alternantes del clima, capitales para el inicio de periodos agrícolas, como dice Don Felipe Guarnan Poma y Ayala. “Determinaban durante todo el año el movimiento de las estrellas, calculaban movimientos de traslación. "el uso y manejo de este reloj tenía relación imprescindible con el templo del Sol descrito anteriormente.
Las Crónicas, informan que los Incas calculaban el tiempo, observando la sombra que producían unos grandes pilares llamados "Saywas" en el reloj solar o Intihuatana.
Otro uso complementario interesante de este gnomon está relacionado, más bien, con las sombras proyectadas como modelo arquitectónico para las orientaciones de las edificaciones de Machupicchu, logrando mayor iluminación y asoleamiento, cualquiera que sea la interpretación y sentido religioso de este adoratorio y hasta que se profundicen los estudios arqueológicos, observaciones solares, cálculos estelares, etc. definitivamente es una obra singular que refleja la arquitectura del poder organizado, cumpliendo los requerimientos de la élite sacerdotal.

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El Intihuatana es uno de los mayores misterios de la cultura incaica y el más importante del espacio sagrado. Sus cuatro vértices se orientan hacia los cuatro puntos cardinales. Se considera como el centro de cada construcción religiosa del imperio incaico y era utilizado para definir las estaciones y el clima como calendario solar, de acuerdo a la sombra que daba el sol hacia la base de la piedra.
Estas señales solares servían a los incas para determinar el inicio y fin del año agrícola, cumpliendo así una función tanto social como religiosa. Las celebraciones más importantes del Imperio Incaico se determinaban los solsticios y equinoccios con la medición de las sombras que marcaban. El solsticio invernal daba inicio a las celebraciones del Inti Raymi, la ceremonia del sol más importante del incanato.
Como decía el cronista indio peruano, don Felipe Guarman Poma y Ayala “Determinaban durante todo el año el movimiento de las estrellas, calculaban movimientos de traslación. Su uso tenía relación imprescindible con el Templo del Sol”
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En la tradición quechua, Intihuatana es un enlace, confluencia o ensamble entre dos o más elementos, y significa la unión entre la tierra y el sol. Este enlace imaginario era para que el Dios Sol Inti les brinde más horas de luz al día y les alimente su madre Tierra (Pachamama) para procurar las mejores cosechas, ya que se le atribuía el otorgador del crecimiento de los cultivos.
Intihuatana significa en quechua “lugar donde se amarra el sol”. Según cuentan los andinos al narrar viejas leyendas, el sol era la principal deidad del incario y consideraban este monumento como un adoratorio donde los Hijos del Sol amarraban a su Dios para que nunca deje de brillar, ya que si su luz se extinguía, se acabaría la vida en las alturas.
Desde la plataforma donde se ubica el Intihuatana se puede apreciar las grandes dimensiones de la Plaza Mayor de Machu Picchu. Según algunas crónicas, en la época de los incas se convocaba a todos los súbditos en dicha plaza, y desde la plataforma del Intihuatana, las autoridades o el inca impartían sus órdenes a toda la gran concentración.
Otros estudios relacionan el Intihuatana con el cruce de dos líneas imaginarias que se dirigían a los principales apus de la zona, del Huayna Picchu al Salcantay.
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El Intihuatana es el monumento más visitado y admirado de Machu Picchu, centenares de personas llegan diariamente a él para posar sus manos o recostar su frente donde sienten una extraña vibración y energía. Una inexplicable fuerza telúrica que emerge de cada una de sus cuatro aristas parece concentrar todo el poder y fuerza terrenal que emana esta importante ciudadela arqueológica de la cultura incaica.
El Intihuatana es el trabajo inca más enigmático y uno de los objetos más estudiados de Machu Picchu. La mitología, según historiadores, lo convirtió en el lugar más importante de esta ciudadela.
Un cúmulo de interrogantes rodean el origen y finalidad de este extraño monumento. La única certeza es que esta extraña piedra labrada de una sola roca envuelve con su energía a todos los visitantes de la ciudadela, como una singular obra que refleja la arquitectura de un poder organizado y misterioso.

Intihuatana en Machu Picchu
Intihuatana Machu Picchu

¿Qué es el Intihuatana?

Es una pieza lítica en forma de polígono, tiene una altura de 1 metro por 2 metros de diámetro, tallada en una sola pieza; sus diferentes caras proyectan sombras, en relación al movimiento del sol y las diferentes estaciones del año. La roca tiene unas pequeñas escaleras (para que suba el sacerdote) y una mesa en la parte superior, seguramente para poner las ofrendas. Toda la escultura está dedicada a la salida del sol; con ella, los Incas podían hacer observaciones precisas del movimiento del sol, mediciones del clima y los cambios estacionales.

De esta manera podían verificar exactamente cuándo se darían los cambios climáticos, posibles variaciones y determinaban el inicio de las actividades agrícolas durante todo el año; también veían el movimiento de las estrellas y podían calcular el tiempo, gracias a la sombra que produce el pilar tallado en la parte central.

¿Qué significa Intihuatana?

La traducción literaria de Intihuatana en lengua nativa quechua es: Inti, que significa “sol”, y watana que significa “atar o amarrar”. El Intihuatana fue designado como un lugar de observación astronómica, aunque debió tener un significado más religioso debido a su localización entre las principales estructuras de la ciudad, convirtiéndolo en un altar perfecto para la práctica de rituales sagrados. El Intihuatana, “donde se amarra el sol”, está finamente tallado, con cortes precisos y definidos matemáticamente.

Intihuatana: la piedra que irradia energía

El Intihuatana es conocido como la piedra que irradia energía, y hasta hace algunos años, las personas posaban sus manos sobre ella para sentir la energía de Machu Picchu; pero ¿de dónde proviene esta energía? Pues las personas entendidas en el tema hablan de un vórtice de energía debajo de la ciudad inca de Machu Picchu, y el lugar donde se puede sentir esta energía con más fuerza es precisamente en el Intihuatana. No obstante en la actualidad está prohibido tocarla, si lo ven haciendo esto, le pedirán muy amablemente que no lo haga; eran tantas las personas que posaban sus manos sobre esta roca, que ahora hay personas dedicadas exclusivamente a vigilar que nadie lo haga; sin embargo, no es necesario tocar el Intihuatana para sentir La energia de Machu Picchu, solo ponga sus manos a unos centímetros de la roca y sentirá la enorme energía que irradia de esta piedra.

Intihuatana en Machu Picchu
Personas posando sus manos sobre el Intihuatana para sentir la energía de Machu Picchu

La pirámide del Intihuatana

Esta increíble edificación piramidal se encuentra ubicada en el sector “hanan” de la zona urbana de Machu Picchu, exactamente en las laderas de una colina diseñada para tomar la forma de una pirámide. Esto fue posible luego de convertir las faldas de la colina en terrazas superpuestas para que tomara esa forma piramidal.

Puede acceder al Intihuatana a través de dos largas escalinatas situadas al norte y al sur de la edificación; una de ellas está formada por 78 peldaños exquisitamente tallados en la roca de la montaña, muchos de los cuales están tallados en una sola pieza del macizo rocoso de la colina. Ambas escalinatas llevan a una especie de cámara descubierta, cuyos muros presentan el mismo detalle en el trabajo de sus piedras.

Desde dicha cámara se puede llegar a lo más alto de la edificación, que se encuentra rodeada por algunos de los lugares más importantes de la ciudad, la plaza sagrada o el templo de las 3 ventanas le dan un carácter espiritual y un significado religioso.

En medio de la cámara se encuentra una de las estructuras más fascinantes de Machu Picchu; el “Intihuatana” fue utilizado como herramienta de medición del paso tiempo y para amplios estudios de astronomía. El Intihuatana está tallado de manera tal, que es una inmejorable herramienta para la medición del tiempo basada en los movimientos del sol; las sombras que proyecta durante los diferentes periodos estivales marcan exactamente solsticios y equinoccios.

Funciona como medidor de horas solares debido a que sus cuatro vértices están dirigidos a los 4 puntos cardinales (norte, sur, este y oeste); el mismo método que hoy en día se usa como referencia para marcar un punto en el sistema de posicionamiento global (GPS).

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