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Todo el mundo sabe que el catolicismo es una adaptación de la religión pagana que se oficiaba en Roma. Esta religión pagana fue heredada de Grecia, que a su vez Grecia heredó de Medo Persia y que Medo Persia adquirió en Babilonia.

La idolatría practicada por Roma fue sustituida por la adoración de santos inventados por los sacerdotes(que sigue siendo idolatría). Cada pueblo romano tenía un patrón o patrona y necesitaban muchos santos para que fueran enarbolados y sacados en procesión tal y como lo hacían anteriormente con el paganismo. Ellos elevaron la imagen de María a los cielos y la equipararon a Dios, utilizando a esta mujer como la reina del cielo, Isis o Semiramis. ¿No es absurdo que existan miles de vírgenes distintas cuando sólo hubo una María, madre de Jesús?

Otros problemas que tenían que subsanar era el cambio de fiestas del paganismo al cristianismo, pero no hubo problema tal porque Satanás había preparado el camino de tal manera que sólo se tuviera que sustituir a Tammuz por Jesús, y a Semiramis o Ishtar por María.

Como dice la wikipedia:

Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran una importante festividad romana. Se las llegó a denominar "fiesta de los esclavos" ya que en las mismas, los esclavos recibían raciones extras, tiempo libre y otras prebendas; eran, si se permite la comparación, Navidad y Carnaval a un mismo tiempo y el cristianismo de la antigüedad tardía tuvo fuertes problemas para acabar con esta fiesta pagana, intentando sustituirla.

Las Saturnales se celebraban por dos motivos que ahora mencionamos:

En las fechas a comienzos de año en honor al dios Saturno.
Al triunfo de un victorioso general (fiesta del triunfo);

Las primeras se celebraban del 19 al 25 de diciembre en honor a Saturno (Satanás), Dios de laagricultura, a la luz de velas y antorchas, se celebraba el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de Invierno).

En las fiestas Saturnales, los romanos amigos y familiares, se hacían regalos como los que se hacen en la fiesta de la Navidad, ya que la Navidad está basada en las fiestas Saturnales.

Por otro lado el día de adoración del paganismo era el domingo, o día del Sol (sunday, en inglés), y puesto que los crisitianos adoraban en el único y verdadero día de adoración establecido por Dios que era el Sábado, se utilizó toda clase de estratagemas para proscribir al pueblo judío, como aquellos que asesinaron al Cristo, y todo lo que tuviera que ver con ellos, de esa manera, todo aquel que adoraba en sábado podía ser tomado por judío y ser expulsado o sentanciado a muerte.

De esa manera (entre otras), se consiguió que los cristianos pasaran de guardar el Sábado a guardar el domingo.

Por tanto, inequívocamente podemos decir que el catolicismo es la perversión del cristianismo, dirigido a propósito por el camino del paganismo disfrazado con los símbolos cristianos.
Se ha sustituido a Saturno o Satanás por Cristo, pero a quien de verdad se adora es al mismísimo Lucifer. A él no le importa el nombre que le pongan, se ha llamado Tammuz, Horus, Isis, Ishtar, Afrodita, Saturno, Satanás, etc. pero lo que le importa es ocupar el lugar de Jesús, el Mesías, Dios.

La Trinidad Sumeria

Muchas culturas de la antigüedad consideraban no a un único Dios sino a una sagrada trinidad de dioses poderosos que se erguían de entre los demás para gobernar el Universo (en el cristianismo se considera a Dios dividido en tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo), la cultura sumeria no fue una excepción al respecto, ya que dentro de su vasto panteón de dioses podemos encontrar a una trinidad constituida por tres dioses mayores: Anu, Enlil y Enki.

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Deidades sumerias

Anu: Conocido también comoAn,su nombre significa literalmente cielo,era pues el dios del cielo y las constelaciones, considerado como el dios principal durante mucho tiempo, esposo de Ki = tierra,uno de los dioses más antiguos del panteón sumerio, encargado de impartir justicia para lo cual habría creado las estrellas como un ejército para destruir a los malvados.
Con su esposa Ki engendraron a Enlil (el aire), cuenta el mito que al nacer Enlil separó a sus padres, de ahí es que existe la separación entre el cielo y la tierra.
Con Nammu, (El abismo de las aguas y diosa primigenia) que era su madre y esposa a la vez engendró a Enki, dios de la tierra y el agua. Su equivalente semítico sería el dios El.

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Dios Anu, (El Cielo)

Enlil: Cuyo nombre proviene de En = señor yLil = tormenta, viento, o airepodría traducirse como "Señor del Viento, el Aire o la Tormenta", sería en todo caso un dios puramente climático; no era considerado como un dios benéfico, ya que en Mesopotamia la prosperidad de las cosechas estaba ligada a los ríos Tigris y Eufrates, por este motivo no dependían directamente del clima; esto hacía que Enlil fuera para los sumerios un dios irritable, capaz de destruir cosechas con tormentas, inundaciones y crecida de los ríos. Se le atribuye también el hecho de abrir las puertas del cielo para ocasionar el "diluvio universal" sumerio, con el fin de erradicar a los molestos seres humanos, esto narrado en el poema Atrahasis o Ziusudra del cual me ocuparé en su momento. En las religiones semitas, Enlil fue equiparado a El o Elohim (el supremo), hoy conocido como Yahvé o Jehová entre los judíos y Alá entre los musulmanes.

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Enlil Dios del Aire, el Viento y la Tormenta

Enki: Conocido así por los sumerios o Ea por los acadios y babilonios, cuyo nombre etimológicamente podría devenir de En = señor y Ki = tierra o también E = Casa y A = agua, aunque parezcan contradecirse ambas etimologías, no lo es tanto así, porque para los sumerios ambos conceptos: tierra y agua, estaban asociados a la fertilidad; era pues un dios benéfico, el supremo hacedor, y creador de la humanidad, aunque sus motivos fueran, en un inicio al menos, como mano de obra para liberar del trabajo a unos dioses menores llamado Iggis, que eran los encargados de sustentar a los dioses mayores. También se le atribuye la creación de 7 seres llamados los apkallu, (hombres del mar) que enseñaban a los humanos diversas materias durante el día y durante la noche se retiraban a vivir en el mar. Su equivalente en otras culturas sería como el Prometeo griego o La Serpiente del Jardín del Edén

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Enki Dios de la Tierra y las Aguas

Los Anunnaki

El término Anunnaki significa etimológicamente "Los de Sangre Real" aunque para algunos podría devenir este término de Anu = cielo Na = y Ki = Tierra, entendiéndose como los descendientes de ambas deidades.
El hecho es que, según el mito, todos formaban un consejo (los 50 grandes dioses) presidido por Anu que como ya he expuesto anteriormente era el Cielo, quien luego fuera destronado por Enlil (El aire) que ocupó su lugar en el consejo. Esto produjo una serie de conflictos con su medio hermano Enki (La tierra) que se cuestionaba seriamente la legitimidad del poder de Enlil para presidir el consejo.

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Estela donde se muestran los Anunnaki

Enki era muy respetado por los demás miembros del consejo, se le consideraba dios de la magia y de la sabiduría, además también como un gran alquimista, se le atribuye a el la creación de la humanidad, para reemplazar a los igigig que eran los sirvientes del consejo de los dioses , antiguos sirvientes de los Anunnaki, cavaban zanjas y drenaban ríos para ellos y que, con el tiempo, se hartaron del trabajo y se revelaron, por lo que fueron convertidos en demonios.

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Representación de un Anunnaki, posiblemente Enlil

En fin, se supone que los Anunnaki fueron enviados a la tierra y al inframundo (mundo subterráneo) algunos de los más conocidos y venerados fueron: En-Ki, Namtillaku, Asarualimnunna, Tutu, Asaru, Asarualim y Namru, todos ellos llegaron a interactuar con el ser humano, algunos para favorecerlo,otros intentando perjudicarlo o manteniéndose al margen.

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Figurilla que representa a una diosa Aninnaki

Actualmente el término Annunaki ha sido relacionado con diversas teorías, las cuales postulan, que el origen de la especie humana se debió a intervención extraterrestre, estos seres (los Anunnakis), de apariencia reptiliana, habrían acelerado la evolución de los seres humanos utilizando la manipulación genética para utilizarlos en la extracción del oro, metal preciado para ellos que podría haber sido utilizado para la generación de una especie de capa de ozono en su decadente planeta originario (posiblemente Nibiru).

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En esta tablilla algunos teóricos postulan la representación de un OVNI

Estos son los dioses que componen la sagrada trinidad sumeria, cuyo culto perduró por mucho tiempo, para luego, como ocurrió en todas las culturas del mundo antiguo, ser reemplazados por el culto a otros dioses menores o regionales

Los Sumerios fueron habitantes de Sumeria, antigua región del Oriente Medio que formaba la parte sur de la antigua Mesopotamia, entre las planicies aluviales de los ríos Éufrates y Tigris. La región de Mesopotamia, nombre griego que significa “Entre los ríos”, comprendía distintas regiones como Sumeria al sur, Acad en el centro y Asiria en el norte. De acuerdo a las investigaciones, en la Baja Mesopotamia existieron asentamientos humanos desde el período Neolítico (6700- 6500 AEC) y Calcolítico (5500 – 5000 AEC), El Obeid (5000 – 4000 AEC), Uruk (4000 – 3200 AEC) y Yemdet Nasr (3200 – 3000 AEC). En muchas ciudades de esta civilización, se han hallado muchos objetos y documentos antiguos que testimonian las huellas de un pasado remoto sorprendente. La civilización sumeria está considerada como la primera y más antigua civilización del mundo, aceptado así por la arqueología moderna y oficial. Sin embargo, la procedencia de sus habitantes, los sumerios, es incierta y existen numerosas hipótesis. El término “sumerio” también se aplica a todos los hablantes de la lengua sumeria. En la lengua sumeria esta región era denominada Kengi (ki), equivalente al acadio mat Sumeri, esto es, la «tierra de Súmer».

El nombre “sumerio” fue dado por los semitas acadios quienes serían los sucesores en términos históricos de los Sumerios, pero aún se desconoce porque los Acadios llamaron a estas tierras Shumeru. Los Sumerios se hacían llamar a sí mismos sag-giga que significa literalmente “el pueblo de cabezas negras”. De acuerdo al historiador babilonio Beroso, los sumerios fueron “extranjeros de caras negras”; al emplear el término “extranjero”, Beroso bien nos podría estar sugiriendo que los sumerios provenían de alguna otra parte.

La lengua sumeria no tuvo parentesco con ninguna otra de su época, no ha habido ningún vocabulario en el mundo que se le pareciera. Era una lengua de tipo aglutinante (como el turco o finlandés), es decir, una palabra consta de una raíz que expresa un concepto y una partícula anexa que le da el significado. También se formaban palabras con dos raíces, por ejemplo: lu=hombre, gal=grande; lugal=hombre grande=rey.

Con los sumerios apareció lo que llamamos Civilización, con ellos aparecieron los rasgos tanto positivos como negativos de nuestra especie en sociedad. Cerca del año 3.000 AEC también aparecieron otras civilizaciones renombradas como la egipcia, la china o la cultura del Indo.

Toda la historia de Sumeria está embebida en el misterio, en este artículo trataremos de analizarla haciendo un repaso a sus leyendas y secretos, mostrando coincidencias con las religiones y costumbres actuales, algunos videos y entrevistas, imágenes y demás material que puede servir como evidencia a hipótesis sobre el verdadero origen de la raza humana.

Nos encontramos unas primeras culturas preurbanas hacia el 7.000 antes de la era común (AEC), que ya tenían artesanía y cerámica. El origen étnico de los sumerios es verdaderamente intrigante pues no corresponde con las tribus semitas que poblaban esas tierras. Las explicaciones más creíbles nos indican que seguramente fueran una evolución de las poblaciones autóctonas, otras teorías hablan que llegaron de la zona del mar Caspio y otros de la India.

Algunos estudios proponen que los sumerios provenían de la cultura que fundo la ciudad de Mohenjo-Daro. Esta antigua ciudad es considerada capital de la civilización del Indo. De acuerdo a la arqueología oficial, Mohenjo-Daro existió al rededor del 2600, sin embargo, nuevas investigaciones han llegado a los sorprendentes resultados de datación de unos 13.000 años AEC de antigüedad. Parte de las evidencias que apoyan esta hipótesis, son los restos de esqueletos encontrados en las excavaciones en 1960 que datan de 8.000 a 12.000 años AEC, pero lo que más impactó a los estudiosos de este hallazgo fue que los esqueletos estaban radiactivos. Pero de este tema hablamos más en detalle en nuestro artículo las antiguas ruinas de Mohenjo-Daro.

Estudios arqueológicos más resientes han demostrado que en toda esta zona de Mesopotamia existieron importantes migraciones, así que no sería ilógico pensar que por diferentes motivos, estos antiguos pueblos fundaron asentamientos en toda la región.

Tenemos la cultura llamada Obeid (hacia el 4.500 AEC), que se desarrolló en lo que se podría llamar el primer asentamiento urbano, Eridu, la cual se sabe por restos arqueológicos que tenía gobernante y templos, así como una gran cerámica, también construyeron canales.

Más tarde apareció la cultura de la ciudad de Uruk, auténtico precedente de la civilización sumeria. A Uruk se la puede considerar como la primera ciudad-estado ( 3.500-3.000), además es en donde se han encontrado los restos de escritura más antiguos, sin duda como respuesta a la complejidad de la organización urbana, estos primeros escritos están relacionados con la organización de los almacenes de los templos.

Así pues nos encontramos con el principio de una nueva cultura que sobrepasará a las anteriores y que ante esta nueva organización social pasará a llamarse Civilización.

Hacia el año 3500 AEC, y sobre este vastísimo fondo de cultura antigua, común a todo el Próximo Oriente, en el sur de la Mesopotamia, y en las orillas del golfo Pérsico, surgen, de golpe, según parece, los sumerios. ¿Quiénes eran los sumerios? ¿De dónde venían? ¿Cómo llegaron? No se ha podido responder todavía a estas preguntas: las «pruebas» arqueológicas e históricas son, a menudo, difíciles de establecer y además muy delicadas. La luz es, de momento, tan endeble sobre estas cuestiones, que ciertos especialistas han juzgado inútil plantear estos problemas y están dispuestos a considerar a los sumerios como los primeros y más antiguos habitantes de la zona. Sin embargo, actualmente parece más probable que los sumerios hayan venido de otra parte, como conquistadores o como masa de emigrantes y es muy posible que hubieran adoptado y asimilado rápidamente la cultura de sus predecesores con los que seguramente se integraron más o menos profundamente hasta transformarla totalmente a la medida de su propio genio, pero su origen concreto, oficialmente es desconocido. Esto es lo que se ha venido denominando desde el siglo XX como el “problema sumerio.” En cualquier caso, es durante el período del Obeid cuando se producen avances que cristalizan en Uruk, y que sirven para considerar este momento como el inicio de la civilización sumeria.

Esta época de la instalación de los sumerios en la Baja Mesopotamia ha sido llamada por los arqueólogos época de Uruk.

La cultura de Uruk fue imponiéndose poco a poco, sin embargo no llegó a crearse un gran reino sino que era un país formado por varias ciudades-estado. Toda ciudad tenía un Zigurat (pirámide escalonada para observar los astros y hogar del Dios de la ciudad), un Palacio del rey, un Templo y asentamientos agrícolas en las afueras.

Existen indicios que demuestran que la historia retrocede mucho más en el tiempo de lo que siempre se ha creído, en una época remota en la que todavía no existían ni los seres humanos. Pero sí habitaban y reinaban en la Tierra otros seres. Una época remota enterrada por la arena del paso del tiempo, pero de la que conservamos algunos recuerdos.

Hasta finales del siglo XVIII, las fuentes de la Historia Antigua del Próximo Oriente se limitaban a las noticias transmitidas por el Antiguo Testamento y la tradición clásica antigua. El paso decisivo para acceder a los documentos originales se dio en 1802 al descifrar Grotefend algunas inscripciones cuneiformes persas. Su interpretación no se terminó hasta 1857, pero su conclusión tuvo importantes consecuencias, pues en esas lenguas (llamada hoy acadia) esta redactada la mayor parte de los documentos orientales de la antigüedad. Ya en 1821,Champollion en Egipto había descifrado también la escritura jeroglífica.

Desde mediados del siglo XIX el interés despertado por estas interpretaciones dio lugar a que casi todos los países cultos enviasen “misiones culturales” a Oriente para realizar prospecciones a fondo. En ellas, encontrarían textos escritos y restos de materiales de estas civilizaciones. Por ello, en su estudio, la arqueología ha tenido un papel importante sobre todo en los primeros periodos.

Hacia la segunda mitad del siglo XIX se excava Nínive y Khorsabad y descubren monumentales palacios, templos y sobre todo, la biblioteca de Asurbanipal, el último gran rey asirio, que había coleccionado todas las obras literarias y reliquias de babilonios, asirios y sumerios. Después se trabajar en las ruinas de Babilonia, y las ciudades sumerias de Ur, Uruk, Nippur, etc, así como Egipto. A comienzos del siglo XX son notables las excavaciones de Urrealizadas sacando a la luz la necrópolis real.

Zigurat de la ciudad de Ur que se ha conservado hasta nuestros días

Como ya se comentó en párrafos anteriores, en la Baja Mesopotamia existían asentamientos humanos desde el 6700 AEC – 6500 AEC aproximadamente, sin embargo no existen registros escritos de esa etapa para conocer el origen del pueblo sumerio, y tampoco los cráneos hallados en los enterramientos aclaran el problema de su origen, debido a que están representadas tanto la dolicocefalia como la braquicefalia, con algunos testimonios del tipo armenoide.

Cráneos hallados con dolicocefalia y braquicefalia

Es interesante notar, que los cráneos hallados en las excavaciones, presentan estas “deformidades”; digo que es interesante porque estos cráneos también han sido hallados en otras partes del mundo, en donde en algún momento reinaron otras civilizaciones.

Uruk, la “Erec” bíblica y la árabe “Warka“, es el escenario de descubrimientos fundamentales para la historia de la humanidad, al menos la hipótesis aceptada desde el punto de vista de la arqueología oficial, aquí aparece la rueda en torno al 3500 AEC, y la escritura en el 3300 AEC, siendo ésta la datación más antigua de tablillas de arcilla con escritura cuneiforme encontrada hasta la fecha. Estos registros escritos confirman que los sumerios no eran un pueblo indoeuropeo, ni camita, ni semita, ni tampoco elamo-drávida. Así lo demuestra su lengua de tipo aglutinante. Por tanto se especula, como se ha dicho, que los sumerios no fueron el primer pueblo en asentarse en la baja Mesopotamia, quizás los sumerios ¿eran descendientes de una cultura mucho más antigua?. Ya se hizo mención a Mohenjo-Daro, que quizás pudo haber sido la cultura antecesora de los Sumerios.

Cómo un precedente al fin del invierno el 2 de febrero es una fecha enigmática desde esencia marcando el punto central del periodo de oscuridad durante el año y el comienzo de días más luminosos, es decir, el punto medio astrológico entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera cuando el sol alcanza los 15 grados de Acuario en el hemisferio norte y los 15 grados de Leo en el hemisferio sur.
El día de la Marmota: 2 de febrero en un pueblo perdido de Pensilvanía (EE.UU), donde una marmota (Phil) “predice” si el invierno continuará 6 semanas más o finalizará pronto. Como curiosidadad….El 2 de febrero estamos en la mitad entre el solsticio de invierno y el equinocio de primavera, y es una forma más de utilizar la irracionalidad para predecir el tiempo atmosférico (ya sabéis una clase de pensamiento del tipo: Si el planeta Marte – dios de la guerra- está en la constelación de Aries y ha estallado una guerra, tal vez cuando vuelva a estar en Aries, toca otra guerra)….o como predecir los acontecimientos una forma mágica: “Quan la Candelaria plora, hivern fora, quan la Candelaria riu, tots al niu”….
Este 2 de febrero volverá a asomar su hocico en Punxsutawney la marmota Phil, como cada año (o cada, para desesperación de Bill Murray). Si el roedor logra ver su propia sombra significará que el invierno se prolongará seis semanas más, en caso contrario comenzará prematuramente la primavera. El célebre Día de la Marmota es la trasposición a EEUU de una tradición pagana europea –el día de la luz-, que a su vez pasó por el tamiz de la ortodoxia cristiana, para convertirlo en la Fiesta de la Candelaria o Purificación de María.
El 2 de febrero está exactamente en mitad del invierno, entre el solsticio de invierno (21 de diciembre, el día más corto del año) y el equinoccio de primavera (21 de marzo). Es el día en que se clausura oficialmente el largo período navideño, que comenzó el 8 de diciembre, y que obliga a guardar los adornos de Navidad.
Pero esa división no siempre ha sido así: para los celtas el 2 de febrero suponía el principio de la primavera. De hecho, la Candelaria es de algún modo un principio de primavera anticipado. A falta de marmota, en España tiramos de refranero y en esta ocasión dice: “Si la Candelaria llora, el invierno está fuera; si no llora, ni dentro ni fuera”. En otras palabras, si mañana amanece nublado la primavera llegará pronto.
Diversos pueblos alrededor del mundo festejan este día desde tiempos atávicos, los primeros vestigios datan de arcaicas culturas paganas quienes celebraban el poder creciente del sol o los egipcios que lo asociaban a la celebración del nacimiento de Nut la diosa creadora de los cielos y el universo. También existen indicios en la vieja Constantinopla (hoy Estambul) y algunos escritos de Egeria (escritora hispano-romana del siglo IV) que dan prueba de su relevancia festiva. Para los griegos representaba la fiesta de "Hypapante" (que significa encuentro), un antiguo rito bizantino que conmemora la primera reunión de Cristo y su madre con los profetas del templo del Señor (San Simeón y Santa Ana).
En la Roma antigua se le relaciona con la fiesta de las "Lupercales" que originalmente se celebraban el 14 de febrero y consistía en una procesión de sacerdotes llamados "Lupercos" o "Luperci" (amigos del lobo) que se reunían en la Gruta de Lupercal dónde efectuaban un sanguinario ritual de purificación para honrar la fertilidad de la loba ya que según la tradición, en este lugar fue dónde Fauno Luperco (dios de los campos y los pastores / divinidad oracular y profética) se convirtió en loba para amamantar a los gemelos Rómulo y Remo fundadores de Roma.
Más tarde el Papá Gelasió I prohibió estas festividades, las cristianizó y las trasladó al 2 de febrero por la referencia que hace en sus cantos San Simeón sobre Cristo llamándolo "luz de las naciones". Se fusionó entonces con las "Lupercales", procesiones de fieles que encendían velas, cirios o antorchas para honrar a la fertilidad de la virgen María a los 40 días que dio a luz, ya que en los tiempos de San Ambrosio el 25 de diciembre fue asignado como supuesta fecha del nacimiento de Jesús con el propósito de desterrar el ancestral festejo pagano del culto al sol.
Para el cristianismo la ley de Moisés mandaba que Jesús debía ser presentado a Dios a los 40 días de nacido después de la solemnidad de la natividad, es ésta la conmemoración del primer encuentro entre Cristo y su Creador, se celebra a la propia luz humana y a la del mundo con la bendición de velas y la procesión con ellas representando la unida del espíritu.
La celebración de la Virgen de la Candelaria celebrada por algunos países de América Latina es originaria de Tenerife, España y rinde tributo a la supuesta aparición mariana de finales del siglo XIV en la desembocadura del barranco de Chimisay, en este día se acostumbra bajar a la virgen del camarín y se coloca su imagen debajo de un dosel delante del altar en un trono de plata para ser venerada por sus fieles. Perú tiene en esta fecha una de sus más grandes festividades y es en Sudamérica la mayor celebración después del carnaval de Río de Janeiro. También se conmemora a la Candelaria en Chile, Cuba y El Salvador. En la religión afro-brasileña Candomblé en este día se le rinde tributo a Yemayá diosa del mar llevándole ofrendas.
En México desde tiempos prehispánicos los Aztecas acostumbraban llevar tamales y atole (bebida prehispánica) a los templos dedicados a Tláloc dios de la lluvia y la fertilidad para pedirle por las nuevas cosechas, más tarde la tradición se sincretizó con la celebración de la "Fiesta de la Candelaria" o "La fiesta de la Virgen de la Candelaria" de origen canario. En este día además de la comilona precolombina se viste a la figura del niño Jesús que forma parte del típico nacimiento y se le lleva a bendecir a la iglesia por quien haya encontrado al niño oculto dentro de la rosca de reyes el 6 de enero.
Para las antiguas culturas británicas e irlandesas es el primero de los llamados quarter days, días que marcaban los puntos medios entre las estaciones del año. Los celtas lo llamaban "Imbolc" que significa "en el ombligo", en referencia al comienzo del periodo de lactancia de las ovejas, era un festejo de gran trascendencia para su cultura, su acto más simbólico era encender velas e inciensos en altares con flores blancas para rendir tributo a los 4 elementos y pedirles por la renovación de la tierra para que ésta proveyera suficiente comida hasta el verano, era una fiesta de luz y representaba un acercamiento entre los humanos y los seres elementales de la naturaleza.
Durante este día los celtas también condecoraban a Brigid, triple diosa de fuego: de la inspiración, la sanación y la adivinación. Los ingleses lo conocen como "Candlemas" en honor a las velas que llevaba la procesión que condujo por primera vez a Jesús al templo y lo toman de las celebraciones cristianas-irlandesas de Santa Brígida, derivación sincrética de Brigid.
Estados Unidos y Canadá lo festejan como el "Día de la Marmota" con un tradicional método usado inicialmente por los granjeros germanos que emigraron a Pensilvania (en Alemania se le asociaba al tejón) y consiste predecir el fin del invierno cuando este roedor sale de su madriguera. Se tiene creencia que si al salir la marmota no ve su sombra proyectada sobre el suelo por ser un día nublado entonces lo toma como un presagio de que falta poco para que llegue la primavera y sale de su madriguera, pero si ve su sombra quiere decir que continúa el invierno y entonces vuelve a ella por 6 semanas más.
El tiempo indica que el 2 de febrero es una buena jornada para celebrar con fuego en honor al sol y reflexionar sobre nuestra propia llama interna, una fecha que nos invita a encender velas y concentrarnos en su luz, es ciertamente un día de rituales de fe, de esperanza y purificación, es un día para encontrarse con la inherente divinidad, así como la marmota se encuentra con el cielo, los celtas con la naturaleza o Cristo con su Creador. Un día de para despedirse de la oscuridad, para cambiar, para regenerarse, un buen día para empezar algo nuevo, para encontrarse con la propia llama que genera nuestro corazón y reconocer que todos somos seres de luz, bellos reflejos del infinito universo…

SEP21
Equinoccio Eclipsoidal de Virgo 23 Septiembre 2016
21 de septiembre de 2016 – 30 de septiembre de 2016

Cosmogonías de Asia Menor


La diosa Ishtar o Ishara, la Leukotea o diosa blanca helénica
“Al Jazira”, en árabe actual, significa “la isla” y ése es el nombre que los herederos de los pueblos indígenas de las antiguas civilizaciones de Kengir (Sumer), Ashshur (Asur) y Akkad dan a lo que nosotros llamamos Mesopotamia, del helénico “entre-ríos”.

En la etimología de Al Jazira penetramos un simbolismo lejano en cinco mil años a nuestros días pero, como veremos, mucho más cercano a nuestra cotidianeidad de lo que jamás hubiéramos pensado. Ni los árabes ni los medopersas de las dinastías aqueménidas ni otros antiguos pueblos usaron determinados sonidos o letras, por algún tipo de tabú. En este caso ninguno de los dos pueblos que, desde el sexto milenio ane., se disputaron o compartieron aquellos dominios, semitas o indoeuropeos, usaba las vocales e y o. Por ello, ante las numerosas “e” sumerias deberíamos pensar en un sonido i, u, a, como las iota e ipsilon griegas o las diferentes formas de la a árabe.

El problema del origen, indígena o extranjero, de los “cabezas negras”, como se autodenominaban los antiguos sumerios, sigue vivo. Las Tierras Negras o Montañas Negras, meluhkha, que citan sus textos, son para los más la posible costa de Pakistán o la desarrollada región del Indo –Mohenjo Daro, Harappa y decenas de otras ciudades dotadas, a mediados del tercer milenio ane. con canalización urbana para aguas limpias y fecales– que mantenía comercio con el Golfo Pérsico, Omán o las costas de Etiopía desde hacía mucho tiempo.

Sería fácil aceptarlo y negar una evidencia que destaca en la primera mirada a un mapa de la región de Asia Central, Irán, Turkestán o Uzbekistán, contiguos al territorio mesopotámico y por donde, continuadamente a lo largo de todo el período histórico conocido, fluyen ríos de pueblos hasta aquel paraíso de los agricultores: las montañas negras y las tierras negras existen, hoy en día, con el mismo nombre y casi la misma grafía, como no ha cambiado el nombre de nuestro Tigris, Idiglat: “la flecha”, en acadio y Dijlá en árabe actual, cuatro mil años después (la “t” final femenina no se pronuncia en árabe).

Hablamos, claro, del macizo montañoso de Kara Korum, literalmente ”Montañas Negras”, contiguo al enorme “desierto” de Kara Kum, “Arenas o Tierras Negras”. La denominación de Tierra Negra viene dada por la extrema calidad de ese suelo, procedente de miles de años de sedimentación fluvial, aunque el cambio climático desde la última glaciación, unido a la definitiva intervención humana – muy concretamente al desvío realizado hacia el fin de la dinastía aqueménida o principios de la arsácida (s.III ó II ane.) del cauce del río Oxus (Amu Darya) que antiguamente desembocaba en el Mar Caspio mientras hoy lo hace en el Mar Aral – ha agostado el caudal de los ríos que desaparecen en el subsuelo o por evaporación.

Es el país de la antigua Samarcanda, Maracanda, capital de la República de Uzbekistán, circundada también, como una isla, por dos ríos hermanos, hijos de un padre que procede de altas cumbres, en la cordillera del mismo nombre, el Zeravsan (del chino Shan: cordillera), antiguo Zarvan, y sus bifurcaciones, el Kara Darya –río negro– y el Ak Darya, río blanco. Este país (istán) se denominó Mawarannar en árabe y antes la Chorasmia, Khorezm y la Sogdiana, Hyrkania o Arkanos, posiblemente “País del Sol”, pues Arka es uno de los nombres indoeuropeos del sol, Surya; en persa aqueménida se denominó Varkana “tierra de lobos” y los escitas que la ocupaban çaka haomavarka “escitas lobos del soma”.

En estos territorios las tribus indoeuropeas cabalgaban los mejores caballos del mundo, los “caballos del cielo” de la Ferghana, al este de Uzbekistán, donde se halla el lago Kara Köl (Lago Negro), el lugar donde habían sobrevivido a los peores años de frío y hambre en sus cuevas y valles aislados por un círculo de hielo de ocho mil metros.
Al otro lado de las montañas, al sureste, en dos valles similares y gemelos, dos grandes civilizaciones se desarrollaban paralela y divergentemente, según el clima empeoraba: los mongoles en Takla Makán y los chinos en Gobi. Cuando el calor obligue a emigrar a los últimos agricultores, las grandes civilizaciones agrarias que adoraban a la diosa de una tierra madre y generadora de vida, adoptarán la perspectiva del nómada y mirarán al cielo para no perderse por las estepas.

Con la casa a cuestas, en camello o en el carro tirado por bueyes castrados y más tarde, protegiendo la horda, con carros ligeros tirados por caballos y una caballería armada con arco curvo y lanzas de tejo con punta de cobre o bronce, doble hacha y una cota de malla hecha de placas de cuero, además de una espada corta, ganado transhumante y una estepa recién descongelada para conquistar, muchos escitas se diseminaron por Asia en todas las direcciones y se mezclaron o compitieron con chinos y mongoles en una gran nación, la estepa, con unas reglas muy antiguas e iguales para todos que, en época de Gingiz Khan se llamaban Yasak. Había conflictos, pero se dirimían dentro del clan y era la gedrusía, consejo de ancianos (Panku hitita), la que decidía. La mayor pena solía ser el destierro y desarraigo aunque se daba la pena de muerte por asesinato.

No tenían reyes y, en caso de conflicto, elegían un bek, arjó (αρχω) o estrategós que desaparecía de escena al concluir el conflicto.

Los llamados vagamente escitas se denominaron en Asia Central, en tanto que pertenecientes a la nación nómada de la estepa, desde Mongolia hasta las llanuras del norte europeo que desembocan en Francia, “Turk”: montañeses, pues en las alturas, con sus ganados, pasaban la mejor parte del año, el deshielo y el verano. Al fin del buen tiempo se descendía a los pastos de invierno, en los valles, para la caza, la pesca y la recolección, más una agricultura de inundación que mantenía tal vez una parte sedentaria del clan. Posteriormente, desde época helenística, se les llamará tribus alanosarmáticas y en los mapas la Escitia pasará a ser la Sarmatia.

El estandarte de Ur
La lengua sumeria tiene afinidades con la lengua turca, del tronco uralo- altaico, pupurri de todas las lenguas habladas en Asia Central, como es el latín para las lenguas europeas. Sólo que el turco sigue vivo y ese pueblo no ha dejado nunca de estar ligado a los conflictos de Asia Menor: sasánidas y selyúcidas eran turcos, es decir, descendientes de los escitas indoeuropeos que durante los milenios postglaciares se extendieron por Europa y Siberia hasta alcanzar los límites boreales, manteniendo una concepción de Gran Tribu basada en el antiguo parentesco entre tribus y clanes. Hacia el cuarto milenio ya existía en toda Asia un concepto de gran país sin fronteras unido por las rutas comerciales, terrestres y marítimas, donde los territorios de nomadeo estival o sedentarismo hiemal se hallaban bien delimitados. Cada urdu tenía sus propios territorios.

Urdu, en uigur, pashtu, turco y otras lenguas de Asia Central significa tienda o campamento, la guer circular mongol, mal llamada yurta (en turco, país, territorio). El conjunto de tiendas que forma una horda no tiene un ligamen necesariamente étnico o familiar, es gente que por las más variadas razones, y nunca de forma definitiva pues en la estepa la libertad es amplia y las normas relajadas, comparte un territorio y defiende intereses comunes: la horda es el clan, la tribu y la nación.

Desde el fin de la glaciación (Ca.10.000 ane.), tal vez a causa del acercamiento del planeta al sol dentro de su movimiento de precesión equinoccial de 25.600 años, la franja de fértiles valles del Sahara, Arabia, Karakum, Kizilkum, Akkum (hoy Betpak Dala: “la estepa del hambre”), Takla Makán y Gobi (Gov o Gobi, en mongol, “desierto”), vió desaparecer progresiva e intermitentemente, sus últimos lagos y charcas y, con los pastos exhaustos, las montañas no eran suficiente fuente de alimentación para las hordas, lo que produjo un gran movimiento migratorio en todas direcciones y, para muchos antiguos escitas, su Airyana Vaejo (la vieja madre-tierra pura) pasó a ser una leyenda como Shan-gri-lá ("Montaña blanca -helada- de los dioses o antepasados).

Por si fuera poco, junto a prolongadas sequías invernales, la primavera y el otoño venían cargados de nubes que descargaban mayoritariamente como violentas tempestades de frío granizo, vientos huracanados, lluvias torrenciales que destrozaban diques, canales y acequias y que se alargaban incluso al estío, provocando grandes hambrunas pues ya el cultivo de cereales – trigo, cebada, mijo y arroz en Extremo Oriente– era la base alimenticia de muchos hombres y animales. Entonces, como lo que los hombres consideraron castigo divino, vinieron los diluvios que habían sido causados, según los antiguos shamanes ya establecidos como casta sacerdotal en todas partes, por los pecados de sus semejantes, en el caso sumerio, por culpa de los corruptos y perversos habitantes de la ciudad de Shurrupak.

Platón, en su célebre diálogo “Critias” cita estas palabras del sabio Solón (uno de los siete sabios de Grecia, como existían también en la tradición sumeria, que a la manera de Prometeo, revelaron el conocimiento a la humanidad; se les denominaba “artesanos”, ummanu): “Hubo numerosos y terribles diluvios en el transcurso de esos nueve mil años… (hasta el s.VIII ane.) La tierra se deslizaba de los lugares elevados y no se depositaba, como en otros lugares, en sedimentos importantes, sino que, siempre deslizándose, acababa por desaparecer en el abismo… (el mar). Las partes ricas y blandas de la tierra corrieron por las pendientes y no queda más que el esqueleto desnudo de la región”.

Muy malos debían ser los individuos de Shurrupak pues el Génesis culpa a dos ciudades y no una sola de haber generado tanta maldad como para que Enlil (El de Ugarit, en el caso semita), dios predominante en la trinidad sumeria, convocara a los dioses y decidiera exterminar a todita la humanidad, sólo a causa de las famosas Sodoma y Gomorra. Suerte que el misericordioso Señor de la Tierra, Enki (Ea o Señor de la Casa del Agua para los acadios), hermano de Enlil, avisó al rey Ziusudra de Shurrupak “en un sueño”, de lo que iba a pasar, por lo que éste se hizo construir un arca con forma de cubo… Ya saben de qué va la historia: Se salvaron el rey y los suyos, con sus animalitos, pobres, y el resto, por la ubicación supuesta de Shurrupak, están enterrados en lo que hoy son los yacimientos petrolíferos de Kuwait.

A lo largo de los milenios las cosas fueron a peor. La franja cada vez más estrecha de territorio apto para pastos obligó a los pastores y cazadores a proteger el ganado con sus vidas de las bandas de grupos desesperados. Se organizaron como un gran ejército y se mantuvieron permanentemente en estado de guerra. Nació un modelo de vida que aún perdura en las estepas de Asia Central y Mongolia: Hombres montados a caballo desde antes que den los primeros pasos, armados por el clan tras los rituales iniciáticos necesarios, incluida la primera libación de soma; pastor de ganados y cazador que sería considerado guerrero o guerrera cuando consiguiera la primera prueba de haber matado un enemigo y colgado la piel de su cabeza junto a la silla de montar o en el cinturón (Heròdoto). El craneo enemigo, la “corona” antigua, se dorará o cubrirá de metal, y servirá de copa.

Los rituales de luto y funerales serán los mismos en toda la estepa asiática desde los tiempos comentados por Herodoto (s.V ane.), durante los Khanes mongoles y hasta mucho después de que los kazajos se integraran en la rusia kievana (s.XVII). En los montes caucasianos (Repúblicas de Osetia, Daguestán o Chechenia, por ejemplo) aún se mantienen muy extrañas tradiciones atribuibles a las culturas del cuarto y tercer milenio ane.

Practicaron estos pueblos una medicina de origen shamánico, basada en el conocimiento experimental de las plantas, gobernadas por el “dios” Soma, que habita la luna (sans. Indu o Chandra; ant. sans. Surya, que más tarde sería el sol), donde están las almas (manas) de los héroes y los santos antepasados.

Si en los más remotos tiempos la Gran Madre era la montaña conocida donde el clan pasaba toda su existencia pues le bastaba lo que el bosque producía, ahora la Gran Madre era aún mayor, era la estepa entera. En Al Jazira la madre era ya una esfinge en el cuarto milenio, con un tiempo para la siembra, otro para la cosecha y otro para la muerte.

Tablilla cuneiforme del II milenio ane

ENKI, EA, YA
Sabemos que el mayor de los dioses de la época histórica en Mesopotamia, heredero de otros más antiguos y de sus poderes y rituales, vencedor del dragón primigenio y ocupante de su mundo subterráneo, así como de todos los espacios sagrados que compartía con sus hermanos y hermanas (para los sumerios todos los dioses eran hermanos), era el acadio Ea, literalmente “Casa de agua”y, en Súmer, Enki, “Señor de la tierra”.

De Ea, arquetipo del dios sabio y misericordioso, nacerá el modelo del sucesor del ugarítico El en la Biblia, Ya (Iod-alef= 11). De la unión de Ya- Ea con la heredera de las diosas madre, Inanna-Ninti sumeria (en acadio- semita Khawam: viviente, vivificante, Eva) surgiría el papel unificador de poderes, en la figura del rey, como Bel Marduk en Babilonia, Baal Alayan en Ugarit, Ashshur y Ninurta en la Alta Mesopotamia, Enlil y Adad en Súmer. Son el equivalente al Indras de la Aria y la Sogdiana, territorios de los indoeuropeos: escitas, skutoi, sakas, çakas o saces, pueblo que, de manera general, se define como el que ocupó desde las estepas europeas a los límites orientales de Asia y desde el Cáucaso hasta la península indostánica y que hoy intenta la arqueología circunscribir a etapas y culturas concretas, con mucha dificultad.

El nombre que se daban a sí mismos es el de aryos o arios que significa en indoeuropeo como “de linaje decente”; en el brahmánico Manava Dharma Sastra o “Libro de Manu” ario es “la mansión de los hombres honrados”; en turco es: “limpio, puro, resplandeciente”, lo mismo que la palabra griega καθαροσ, kazarós: “limpio, puro, libre, sano”, de la que derivará “cátharo” o perfecto. Con la imagen histórica de la barbarie criminal fascista en la mente, cabe discernir entre la manipulación histórica –aún vigente– y la realidad tal como es.

Los arios – o escitas – se dividían en tres grupos principales: blancos, rojos y negros que, según Graves, podría representar los tres colores de la Gran Diosa según su representación anual en las tres estaciones y, seguramente, las funciones particulares de cada grupo tribal dentro de la nación. Por ejemplo, pescadores y agricultores de la zona del Caspio y antiguo curso del Amu Darya o Jaxartes (escitas massagetas “pescadores”), cazadores-recolectores de los bosques montañosos, los saka haomavarka; y jinetes-pastores de las llanuras, los saka tigrakauda “de cascos puntiagudos”, se dividirían en las tres funciones clásicas: Blancos, la magistratura y enseñanza (casta brahmán); rojos, los guerreros o kshatriyas y negros o vaysyas, artesanos y agricultores.

Cuando, en un proceso paralelo a las demás culturas de Oriente Próximo, hacia el segundo milenio una generación nueva de dioses indoeuropeos sustituya y herede a la anterior sumerio-acadia, aportando nuevos valores, nuevos modelos éticos y, en ocasiones, nuevos modelos económicos o técnicos, Ea cederá sus 50 nombres, símbolo de sus 50 poderes (hansha) a su hijo Bel Marduk (Señor Ternero del Sol), que es el propio símbolo de Ea en los kudurrus de tiempos anteriores ya remotos: Un morueco de largo cuello sobre el templo (la constelación de Aries) y un capricornio con cuerpo de pez surgiendo de la base del Ekur (“Casa montaña”).

Ea vivía en el Abzu o Apsu, “Casa del Saber”, lugar donde la Serpiente o Dragón Tiamat (Capricornio) tenía su morada. Al vencer Ea, junto con su hermano Enlil, “Señor del viento”, y su “hermana” Inanna, “Señora del cielo”o mejor “Señora Madre del cielo”, al monstruo Tiamat de las aguas saladas y sus maléficos hijos primigenios, Enki-Ea ocupó el Apsu, “La casa del saber” y devino dios de la sabiduría al tiempo que, en la práctica, los sacerdotes de Súmer y Akkad decidían sobre quien debía o no reinar. Si Ea, como dios de la sabiduría, era el mashmash de los dioses, el archimago, era porque conocía los medios de control de la economía y eran sus sacerdotes, mash, kallus o enus, quienes regulaban los riegos de los canales y, por tanto, el destino de los cultivos.

Los primeros reyes de Súmer, como los últimos emperadores de Roma o el mismo Papa del Vaticano fueron “pontífices” o, mejor, Enbilulu, Ishkur o Gugal: “señor que da abundancia a los hombres”, ni más ni menos que, en la práctica, “esclusero”, “inspector de canales”, que pasó a formar parte de los títulos reales. En plata: los reyes de Súmer eran ingenieros de puertos, caminos y canales y los sacerdotes de sus dioses los catedráticos de universidades que exploraban los poderes de sus respectivos símbolos.

Los himnos o poemas que nos ha legado Mesopotamia exponen una visión de la religión ligada a mundos poéticos y líricos, donde la metáfora y el símbolo, a fuerza de ser repetido y realimentado, adquiere grados de complejidad similares a los de otros mitos más conocidos y estudiados, como los griegos o los hebreos por Robert Graves quien, en busca de los orígenes de estos mitos, acabó señalando a Súmer y Anatolia.

El canto o drama ritual “Enki y el orden del mundo”, aproximadamente del 1900 ane., narra: “El señor (el rey como delegado del dios) ciñó la corona para la soberanía, para la realeza, la noble tiara se impuso, holló el suelo a su izquierda y la abundancia nació de la tierra para él. Después de haber tomado el cetro en su derecha, el Tigris y el Éufrates, que juntos proporcionan alimento, ante sus palabras y de acuerdo con sus órdenes, abundancia y bienestar hicieron fluir del palacio como mantequilla. El señor de las decisiones, Enki, rey del Abzu, a Enbilulu, el inspector de los canales, (Enki) lo puso a cargo de ellos”.

La Lista Real de Súmer, un conjunto de tablillas en las que se recogen los reyes míticos ”prediluvianos” y dinastías posteriores de reyes documentados, incluido el famoso Gilgamesh o, en castellano, Guilgamesh que hoy se considera histórico (ca. 2750 ane.), menciona una sola diosa: Inanna. El dios padre, An o Anu, no aparecerá hasta tiempo después, ya dentro de una teogonía triplemente tripartita: tres dioses o arquetipos en cada uno de los tres mundos: cielo, tierra e infierno. Porque los dioses serán hechos a la medida de los intereses de quienes controlen la sociedad, sean sacerdotes, dinastías propias o foráneas, consejos de ancianos o tiranos, y conforme los reyes asuman poder, los dioses seguirán su ejemplo, los viejos himnos y las crónicas serán metamorfoseados para dar legalidad a los nuevos reyes-dioses o a cada uno de los sucesivos “nuevos órdenes” que los reyes “de las cuatro partes del mundo” predestinen: nihil novum sub solem.


El, dios de la Edad del Toro de Ugarit (Ras Shamrá, Siria). Plural: Elohim (Elvim): "Los dioses".

An-Ki: “Cielo-Tierra”, en sumerio: El universo, el conjunto de lo existente y su representación más clásica, el kudurru: Una piedra, cilíndrica y redondeada en su cima, como una bóveda celeste, axis mundi (eje del mundo) elaborado en la durísima diorita, piedra volcánica que ha conservado su mejor herencia, como el Código de Hammurabi.


Kudurru, licencia catastral sumeria
El objeto, de dimensiones que varían entre 40 y 120 cm., recuerda, no en vano, la tiara real de Mesopotamia, Egipto y Persia, así como los lingams, símbolos de la sexualidad masculina, del brahmanismo indio. En realidad la tiara simboliza la virilidad o el propio falo, pero si lo concebimos en lo exterior ya que, concebido al interior es, desde luego, símbolo del sexo femenino. Y también, por si fuera poco, es la montaña sagrada: Kur, donde habita la “Madre de la montaña pura”, Ninhursag, en ocasiones la misma Inanna y, en otras, una manifestación como “señora del parto” o Nintu. Bajo este monte cósmico se encuentra el Kigal (Gran Tierra), el infierno donde habita Ereshkigal, su señora, otra faz de la misma diosa Madre.

Kur es, como montaña, origen de Ki, la tierra, y de Ur, la tierra llana, la tierra cultivable. Así, Súmer, para los sumerios era Ki-En-Gi (Kengir), donde Ki es tierra, Gi es vida y alegría, y, En, señor: algo así como “La tierra feliz del señor”. En los kudurrus se representaban los dioses desde la cumbre a la base en franjas horizontales, de forma que los tres primeros, en la cima del cilindro, son el sol (Utu-Shamash), como un disco de ocho rayos; En-Zu o Sin (Señor del Saber), la luna, como un cuarto creciente; y la diosa Inanna- Ishtar, como una estrella de seis rayos: el planeta Venus. El comienzo no tiene nada de extraño, son los tres astros más brillantes del cielo.

Después aparecen, en franjas paralelas, Anu, Enlil y Enki-Ea, con el símbolo de Tiamat, la constelación de Capricornio, surgiendo del templo, Ekur o “casa montaña” de su vencedor, el primer San Jorge: Ea, el Enki ,“Señor de la tierra”, de los sumerios.

Sumerio ENKI: "Señor de la Tierra", acadio EA: "Casa del Agua"; el Júpiter sumerio-acadio, hermano de Enlil: Saturno, antiguo líder de la trinidad sumeria: Enlil, Enki, Inanna: Saturno, Júpiter y Venus.

Anu se escribía mediante el amelu (ideograma) de una estrella y originariamente era el símbolo del fuego (Agni, leído “Añi”). En el kudurru no se diferenciaba de Enlil, su principal hijo en Súmer, “Señor de la casa del viento”, que era el dios de la tempestad, el viento y el destino, cuyos atributos, el rayo, el trueno y, sobre todo, la lluvia, le conferían un aspecto más lejano y temible, símbolo adecuado para acabar representando, en todo el mundo cultural asiático, a la casta de los guerreros, los kshatriyas hindúes, fuera como Teshub o Telipinu entre los hititas y los hurritas,Varuna indoescita, Indras védico o Shiva brahamánico; Adad o Marduk acadios o, entre los semitas de Ugarit (Ras Shamrá), El y su hijo y rival Baal Aleyan, el Baal o Bel Shamash, “Señor Rey (o Pastor) Mago” de Palmira, Baalbek y Biblos.

Ambos, Anu y Enlil, padre e hijo, figuran como un templo con el árbol sagrado de la vida, granado, ciprés o cedro, encima, como los míticos jardines colgantes, con siete ramas a cada lado y forma cónica, de gran semejanza con las tiaras reales de los reyes aqueménidas (parsis), arsácidas (saces o partos) y sasánidas (turco-escitas) posteriores.

Después Marduk, hijo y heredero de Ea, pues Akkad y Assur, el norte semita -o dinastías de origen extranjero, como gutis o guteos, hurritas o cassitas, indoeuropeas-, dominarán militarmente, imponiendo sus dioses y ancestros como la tierra renueva sus retoños sobre los cadáveres de sus hijos muertos.

Sabemos de la superioridad de los arcos dobles y curvos de los amorreos (amurru, en acadio, nómada) que desde Akkad dominaron a los antiguos subarteos del imperio de Sargón de Agadé, y de su más que probable procedencia escita. Es un arco de doble curva (parecido a los desmontables actuales) que podía triplicar la potencia de los anteriores. Se llegó a construir de bronce y, ya en el primer milenio, los sármatas los llevaban de hierro.

Es el famoso arco de Ulises-Odisseus que sólo él sabía cómo calzar con su cuerda pues no hay fuerza humana capaz de doblarlo si se ignora cómo hacerlo (prueben si no lo creen). La manera, difícil de explicar con palabras, es pasando la parte inferior del arco, ya con la cuerda puesta en la punta inferior, entre las piernas y, haciendo palanca con la tibia derecha como eje, calzar con la mano derecha el extremo superior que se empuja con la mano izquierda muy rápidamente, en un tirón. Mejor que se lo muestre un arquero, no sea se quiebren la tibia…

Sabemos también que los cassitas, que ocuparon Mesopotamia a principios del segundo milenio – al mismo tiempo casi que los hicsos (“caudillos extranjeros”) ocuparon Egipto, aparecían los hurritas de Mitanni (“jinetes de carro de guerra” o “caballeros”) en el norte de Siria y los hititas asentaban su imperio en el centro de Anatolia-, se distinguieron por dejar en las lenguas vecinas su vocabulario de elementos del carro de guerra totalmente extraño hasta entonces. Y que representaciones protoescíticas como las pinturas rupestres de las cuevas de Djebel, en el actual desierto de Karakum, o en Shamay Tach, ya muestran extraños tipos conduciendo carros o arados tirados por bóvidos de largos y curvos cuernos más de 5.000 ane. Además los primeros caballos como los que hoy conocemos son originarios del corazón montañés de la Escitia: la Fergana.

Por todo ello es lógico que Marduk, “El ternero del sol” o “Hijo del sol”, asuma el papel que la antigua Inanna, diosa del amor y la guerra, transfirió primero a su hermana Ereshkigal, “Señora de la Gran Tierra” (el infierno), y luego ésta a su esposo, influencia de la hegemonía de los marjani o mitanni, “jinetes de carro de guerra” o “caballeros” hurritas, cuyos dioses principales eran los védicos Varuna (βαρανασι = 365), Indra (Ινδρασ = 365) y Mitra (Μειθρασ = 365)-. Así aparece Ne-Iri-Gal: “Señor de la Gran Mansión”, Nergal, Eris o Ares, nuestro Marte, señor de los guerreros, buen pastor de sus compañeros, los cazadores, el infierno y el planeta rojo.

El año solar de los pueblos indoeuropeos en la época clásica es ya de cuatro estaciones pero, como la quinta cabeza de Brahma que desapareció, hubo de muy antiguo un año de cinco estaciones, y cinco fueron también los fuegos del altar védico. También calendarios con años de tres estaciones lunares o de seis, como en la India actualmente… El sol y los demás astros cambiaban de nombre con cada estación y con el nombre su simbolismo.

En los años de una sola Diosa Madre, como veremos más adelante, las estaciones podían ser tres o cinco; los “años” de seis meses lunares más un mes extraordinario y sagrado; de diez meses lunares ó 300 días (Orión=300), contando cinco epagómenos o suplementarios que se usarían en general para cuadrar el calendario con los solsticios y los equinoccios. Los 65 días que faltan para completar el año solar se dedicaban a Agni (léase Añi), el dios del fuego de los indoeuropeos, cuyas letras suman exactamente 65 (A=1;G=4;N=50;I=10), y podían darse seguidos o divididos en dos períodos o meses, con el fin de cuadrar equinoccios y solsticios.

El primitivo calendario romano, anterior a la reforma del rey Numa y originario de las tierras de los inmigrantes indoeuropeos (troyanos, según Virgilio) que fundaron Roma, era de 304 días, como el que usaban los ilirios y los griegos de la Liga Doria, mal llamados “dorios”. Expone Graves que las tres tribus que formaban la Liga Doria eran la de los hileos, que adoraban a Herakles; los dimanes que adoraban a Apolo; y los pámfilos, que adoraban a Deméter. En realidad, (∆οριον = 4+70+100+10+70+50=304) Dorion es una de esas palabras iniciáticas que precisaban ser explicadas de maestro a discípulo, de druida a bardo, de sacerdote/isa a iniciado/a, de Guru a Bhakti.

Tenemos también los trece árboles del calendario lunar de trece meses, más las cinco vocales epagómenas correspondientes a otros tantos árboles y que R. Graves explicó con maestría en “La Diosa Blanca”, atribuido a unos antiguos griegos “pelasgos”, marineros. En el mito de Helios interpreta asimismo los 350 caballos de su propiedad – aunque es cierto que los años griegos fueron muy variables, oscilando entre 354, 355, 384 ó 385, según la duración de los meses complementarios – como los días de otro calendario. No obstante, debemos considerar que el nombre Helios, Utu o Shamash en Súmer y Akkad, no es tampoco el “original”, máxime cuando Nelios(Νελιοσ) suma 365, como el nombre griego del río sagrado, el Nilo (Νειλοσ= 50+5+10+30+70+200).

El, señor de la tormenta, esposo de Asherat y padre de Baal-Alayán: "Señor de los surcos del campo" y de la lluvia.

Con los atributos de Ereshkigal, Nergal toma también el relevo y el cetro, con dos cabezas de león, del antiguo dios de los cazadores y guerreros asirio, Ninurta: “Señor de la justicia”. Tras ellos, en el kudurru, el templo con el cálamo de Nabú, señor de los escribas y símbolo de Mercurio, protector de la segunda dinastía de Isin, la de Nabu-apal-iddin y Nabu-ku-du-rri-u-sur.

Siguiendo la lógica astronómica anterior, los astros más brillantes, después de Inanna-Ishtar-Venus, serían Júpiter y Saturno, seguidos de Marte y Mercurio. Tras ellos vendrían Sirio, Canopus, y las demás estrellas que hallaremos en las listas astrales de Hermes Trimegistos. Así pues tenemos un claro paralelismo mítico y un precedente fundamental a la hora de situar las auténticas dimensiones de Anu, Enlil y Ea-Enki: los mitos de Ouranos-Kronos y su castración, seguida de la aparición de los nuevos dioses olímpicos y antropomorfos, y de los hombres, como fruto de esa sangre derramada.

Sea como dáctilos o como curetes, como gallos y archigallos adoradores de Kibele-Cibeles (Ceres como protectora de las ciudades amuralladas), o como el rey de la vegetación que muere y renace en la fiesta de Akitu, cada equinoccio de primavera, la sangre perdurará hasta nuestros días como símbolo del sacrificio fecundador, y no sólo en la Al Jazira de los fedayines.

Anu sucedió a un muy arquetípico, andrógino y desconocido, tanto como temido y reverenciado, Alalu o Alalah, del que guardará el nombre aunque algunos mitos apuntan la existencia de diversos tipos de dioses primordiales: "ilu".

Aparte de los monstruosos (Tiamat o Ullikummi), aparecen 50 dioses primigenios o Hansha, que representan a su vez 50 Me o poderes ligados a la suprema potestad y a su paredro en la tierra, el rey. Especialmente en época cassita – Kazzi, cassita, es el mismo nombre que dan los árabes de hoy a los antiguos hititas- se encuentran himnos con parejas de dioses u hombres divinos, lo que podría ser influencia de los gemelos Natsayas, los asvins védicos, futuros Ormuz y Ariman. Son, por ejemplo, los de Anshar y Kishar (Todo el cielo y Toda la tierra), padres de An; Ashnan y Lahar, la agricultora y el pastor, como en el mito de Inanna, Dumuzi y Enkimdu, donde Enkimdu es el agricultor y Dumuzi, esposo de la diosa, el pastor, y todos los papeles han cambiado; o de los hermanos Enten y Emesh, invierno y verano, hijos de Enlil y héroes civilizadores, como Prometeo.

Después a Anu se le agencia una esposa, Antum, que es en realidad la única diosa que antes existía: Inanna, Ninni, Ninhursag, Mah, Gashan Mah, Dingir Mah: Madre, sublime, poderosa, suprema: la abuela, la madre y la hija: vieja, madura o joven, señora que da la vida y que la siega. Así Mami, Mah, será para los semitas de Ugarit, Fenicia o Palestina, Asherah, esposa de El, la Rea esposa de Kronos. Astarté, como Ishara (Ishtar-Inanna sin sus atributos guerreros) , diosa del amor que se figuraba como un escorpión, con idéntico mensaje poético-amoroso que las flechas de Eros y Anteros, hijos de Afrodita. Y la tercera cara de la diosa como Anat, amante de Adonis (el ruiseñor), la joven virgen que será Artemis (Αρθεμισ=365), Diana, o la indoeuropea Anahita (Αναγιτ=365): “la inmaculada, la pura”, Inanna o Ishtar en su papel todopoderoso de esposa del dios supremo que sucederá a la generación de Anu-El, su hijo Enlil-Baal-Teshup-Zeus, señores del rayo, la tempestad y la guerra en sus diferentes evoluciones históricas locales.

Así pues, Anu, Enlil, Kumarbi de los hurritas o El de Ugarit son, en el orden celeste, nuestro Saturno, Ouranos o Kronos (Ur-Anu: "Señor del Cielo").

El antiguo Dyaus Pita indoeropeo ("Cielo Protector", el Tangri turco-mongol) será Iúspater ( y Júpiter, Japeto o Jafet), Zeus, Yaué y Iaú (Ιαω: 11’8) o Ea, Adad, Teshub y Telipinu de los hatti, que en sus órbitas de 29’45 (Theoi: 29’4) y 11’8 años (Iaó: 11’8) respectivamente, vigilan el universo, alternando en brillo según su posición, cediéndose o arrebatando el dominio del cielo a los demás dioses, incluida la voluble Inanna-Ishtar-Afrodita, el planeta Venus, tercer astro más brillante del firmamento… pero no siempre.
C.A.G.

Vida, Muerte y Orión

En las tradiciones bíblicas, de Juan el Bautista se dice que nació seis meses antes de Jesucristo, ambos astrológicamente marcando los extremos opuestos de la Vía Láctea. Tal como de sus antiguas contrapartes celtas, los Reyes del Roble y el Acebo, de Juan y Jesús se dice que son deidades solares cuyas coronaciones coinciden con los solsticios. El hijo de Atón [Shu], Adán, Osiris (el Hombre Verde), están todos relacionados con Orión y con el "señor del tiempo" que gobierna los solsticios y los equinoccios.

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Note las esvásticas en el traje de Halloween (arriba a la izquierda); ellas son símbolos de las fuerzas contrarias nacidas de la proyección de Orión sobre la Tierra. La estructura de la Esvástica es una representación de las giratorias fuerzas galácticas de Orión. La foto aquí muestra la versión original de las fuerzas solares. En la moneda india (arriba a la derecha) está Orión con una esvástica entre sus pies y con el símbolo "OM", que también ha estado relacionado con la trinidad solar enfocada en Orión.

Ya sean paganas o cristianas, esas fuerzas gemelas (Jesús y Juan) reinan sobre los solsticios en un ciclo perpetuo de vida, muerte y renacimiento. Juan por supuesto pierde su cabeza simbólicamente (la calabaza), del mismo modo que el líder de los clanes del Sol y el Fuego de los indios hopi, Pahana, que también tiene su cabeza removida en las antiguas tablillas de ellos. La principal deidad hopi, Masauwu [el Hombre Esqueleto, espíritu de la muerte, dios de la tierra, portero del inframundo y guardián del fuego], lleva una cabeza y un saco de semillas (estrellas), y a menudo lleva puesta una calabaza como máscara o cabeza. En la imagen de abajo fíjese en la rueda del Sol en el petroglifo y en el tocador de flauta [la deidad Kokopelli de la fertilidad, un dios trickster o embaucador]. Esos dos símbolos están relacionados con la "vida" y se oponen a Masauwu, que es un símbolo de la "muerte". Ambas personificaciones son simbólicas del tiempo de la muerte (desde la Víspera de Todos los Santos a las Saturnales), cuando el Sol simbólicamente "muere" [en el hemisferio boreal] y Masauwu (que es Orión) puede ser visto en los cielos. Petroglifos como ésos eran "marcadores de calendario" para los hopi en el período de la Edad de Bronce. Los egipcios, los mayas, etc., en cambio relacionaron su conexión con Orión con las pirámides.

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La fiesta de Todos los Santos en su fecha actual en el calendario occidental [1º de Noviembre] puede ser remontada a la fundación de un oratorio en la basílica de San Pedro hecha por el Papa Gregorio III (731-741) para las reliquias "de los santos apóstoles y de todos los santos, mártires y confesores", aquellos que a menudo eran "quemados" en la hoguera [fiesta que antes era celebrada el 13 de Mayo]. En 835 el Día de Todos los Santos el 1º de Noviembre, la misma fecha que la antigua fiesta pagana celta de Samhain [fiesta de la cosecha y festival de los muertos], fue instituído como fiesta obligatoria [en el Imperio franco por Luis el Piadoso, confirmando dicha fecha] a instancias del Papa Gregorio IV.


Por supuesto, Samhain (también Sawin o Sowin) en el mundo antiguo marcaba el final de la "temporada de cosecha" y el comienzo del invierno o la "mitad oscura" del año. En algunos sitios, antorchas encendidas desde la hoguera eran llevadas alrededor de casas y campos reproduciendo el recorrido del Sol (en el sentido del reloj) para proteger a la gente en ese tiempo del año, y muchos pueblos indígenas usaban un "fuego sagrado" como un marcador del comienzo del nuevo Sol a medida que se aproximaba el invierno.


Se ha sugerido que los fuegos eran una especie de magia imitativa o simpática: ellos imitaban al Sol y las estrellas, ayudando a los "poderes del crecimiento" y conteniendo la descomposición y la oscuridad del invierno próximo. También se ha dicho que las hogueras mantenían lejos al diablo. En un nivel físico esto es verdadero, pero en los niveles "invisibles", hay fuerzas que "aman el fuego". El símbolo de la salamandra es un ejemplo de esta inversión del fuego y su utilidad para aquellas fuerzas invisibles.


La mitad "oscura" es exactamente lo que miramos durante Halloween y los días que lo anteceden. Es por eso que sus símbolos están relacionados con el "culto a los muertos" y su opuesto el "dios de la Vida" (de la mitad luminosa a la mitad oscura del año). Las imágenes asociadas con el cráneo (incluyendo la cabeza de la calabaza de la Víspera de Todos los Santos) son otro símbolo para los "cultos de la muerte" que todavía usan imágenes arquetípicas en muchos festivales, "música", símbolos y en películas hasta este día.


La Navidad, o Saturnales, era la entrada final al "nuevo Sol" (Año Nuevo) [en el hemisferio boreal], y en algunas tradiciones y leyendas alpinas, Krampus (el guardián con cuernos, medio cabra y medio demonio) acompaña a Santa Claus (Father Christmas) [castigando a los niños que se han portado mal, a diferencia de San Nicolás, que premia con regalos a los que se portaron bien]. Él es la representación simbólica del clan con cuernos "diabólicos" de que ya hablaremos.

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IMAGEN: Krampus, donde Halloween se encuentra con la Navidad (Saturno). Se dice que los tibetanos y los hopi son los mismos "primeros pueblos", y ambas culturas tienen ceremonias que imitan a las deidades con dos cuernos.

El simbolismo de los "dos cuernos" y el de los colores "rojo y azul" también están relacionados con los "cultos de muerte" y con dioses embaucadores (Mercurio y las serpientes), y todos esos arquetipos calzan como "engranajes en un reloj invisible" que dan forma a los "ciclos" de dualidad en nuestras mentes.


La constelación de Orión también se eleva en el Hemisferio Norte en el otoño, acompañando así a los días más oscuros del año. Orión, como veremos, es un sistema de estrellas que es muy relevante para esta "apertura del tiempo" a medida que pasamos a través del período llamado Saturnales: el Invierno y Yule [24 de Diciembre al 6 de Enero]. Todo eso comienza con la "Víspera de Todos los Santos".


Como dice en el gnóstico Evangelio de Felipe [v. 67], "La verdad no ha entrado desnuda en este mundo sino envuelta en símbolos e imágenes, ya que el mundo no recibirá la verdad de ningún otro modo. Hay un renacimiento y una imagen del renacimiento. Es ciertamente necesario nacer otra vez por medio de la imagen".


El adorno subconsciente de imágenes y símbolos es lo que "construye" la Matriz de la realidad. Ellos entrenan nuestra percepción para crear. Mientras más he ahondado en estos fenómenos, más he llegado a comprender que el "engaño de la percepción" no termina con Saturno y sus acólitos (lunas).

LA PUERTA DE ORIÓN (2ª Parte)

Yo diría que Orión desempeña un papel enorme en la formación de nuestros "pensamientos colectivos", nuestras creencias, y sobre todo la creencia en la dualidad mediante "forma y energía". Vemos la dualidad en muchos mitos y leyendas que adornan al mundo antiguo, y por supuesto la vemos todo el tiempo en las contraposiciones de la Naturaleza. En la épica leyenda de Gilgamesh, cuando lucha contra el Toro del Cielo, vemos fuerzas contrarias (Orión enfrentando a Tauro). En las luchas entre Atis y el Toro, y de Teseo contra el Minotauro, quienes se encuentran en el centro del Laberinto (un símbolo de la mente), vemos el mismo simbolismo.

Orión, ya sea que sostenga un garrote o un arco, está cazando a la bestia de la Naturaleza, y este simbolismo puede ser encontrado en los adornos heráldicos y otras insignias. De manera interesante, las primeras representaciones de santos y opositores al dragón (Jorge y el Dragón) eran hombres peludos, como el Woodwose [hombre salvaje y peludo de los bosques de Europa], o el "hombre verde".

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En otras historias vemos a Orión persiguiendo a Pleione, la "madre de las Pléyades", durante "siete años" (las siete estrellas en la constelación de Tauro). En otras leyendas Orión persigue a las Pléyades mismas, y él toma la forma de un oso para hacer aquello. Los mitos sobre Calisto y Artemisa (la diosa de la caza) incluyen al cazador convirtiéndose en oso. En El Hobbit el personaje llamado Beorn es un "cambiador de piel", el cual se transforma en un oso.


Las leyendas de la Torre del Diablo en Wyoming, según el mito indígena, describen la creación de dicha butte [colina que surge abruptamente del terreno, con una cima plana y lados con mucha pendiente] por acción de las garras de un oso que rasguñó en un "gigantesco árbol de roca" a medida que aquél "crecía hacia el cielo" para colocar a siete doncellas como siete estrellas en el cielo. Árbol gigantesco o no, lo que es más interesante para mí es la noción de humanos convirtiéndose en estrellas. Eso funciona de ambos modos en que usted lo vea, es decir, las estrellas convirtiéndose en la Humanidad.

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Orión también es mencionado como un "Pastor Celestial" o el "Fiel Pastor de Anu" [dios babilónico del cielo]. El Oso se refiere a la Osa Mayor cuando se alinea con las Pléyades. Homero en la Odisea se refirió a "la Gran Osa, que los hombres llaman el Carro, que circula opuesta a Orión, y nunca se baña en el mar de las estrellas". La Biblia menciona a Orión tres veces, en Job 9:9 ("Él hizo la Osa Mayor, Orión, las Pléyades y las constelaciones del Sur"), Job 38:31 ("¿Podrás unir con cadenas a las Pléyades o aflojar las cuerdas de Orión?"), y Amós 5:8 ("Buscad al que hizo las Pléyades y Orión, que a las tinieblas convierte en mañana y que hace oscurecer el día"). "Él" se refiere al Demiurgo de la enseñanza gnóstica.

Los Perros de Orión

Las constelaciones de Canis Minor [constelación al Este de Orión] y Canis Major [al Sudeste de Orión] son sus perros. Ellos persiguen a Lepus, la liebre y a veces la zorra, mientras Orión atrapa a Tauro. Todos estos animales figuran enormemente en las cacerías y los símbolos de los linajes aristocráticos.

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En textos alquímicos, Apolo, Vulcano y Mercurio "conciben a Orión", en una alegoría del "niño filosófico" engendrado tres veces. Esas tres "deidades" representan el fuego, el engaño y la plaga, por un lado, y por otro, ellos son la creatividad, las artes mágicas y la percepción. Todos los tres se coluden para forjar al personaje de Orión como el "pastor cazador" del cielo.


La misma alegoría también insinúa el "trapecio de Orión". El diabólico doctor John Dee incorporó esos sellos de planetas en su sello personal. El cuerno del signo de Mercurio también se hará obvio.

El Trapecio de Orión

Los científicos dicen ahora que los Agujeros Negros forman y dan origen a la "naturaleza holográfica" de nuestro Universo. Todas nuestras galaxias y sistemas de estrellas son hológrafos proyectados desde los agujeros negros. Esos vórtices "almacenan información" y "proyectan" dicha información sobre la superficie de la realidad, nuestros mundos, nuestro Universo.


Según los astrofísicos (incluído el doctor Holger Baumgardt de la Universidad de Queensland) la Nebulosa de Orión tiene un agujero negro en su centro, cuya masa es aproximadamente 200 veces la masa de nuestro Sol. El mini agujero negro en el Trapecio de Orión, un centro que ha dado a la Humanidad su enfoque en el Triángulo, la Trinidad y muchos otros símbolos y alineaciones, se ha dicho que es la fuerza que crea la dualidad, la causa y el efecto, la función cerebral derecha e izquierda, y lo que los mayas han llamado el "Fuego en el medio" del fogón de la chimenea. Él es el símbolo del macrocosmos/microcosmos para proyectar la vida (y la muerte) en la Tierra. Las alineaciones de las Grandes Pirámides y muchas mesetas indígenas a través del mundo son un testimonio de la comprensión de esto.


Las estrellas del cinturón de Orión (Alnitak, Alnilam y Mintaka) son reproducidas por todo el mundo mediante símbolos religiosos. Por ejemplo, en Iberoamérica las tres estrellas son conocidas como ["Las Tres Marías" o como] "Los Tres Reyes Magos"; pero "magos" alude a la "magia" que las estrellas de Orión ejercen sobre nuestras mentes.

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Hace años escuché el término "Estrellas de la Tierra", y recuerdo haber leído un libro brillante de Chris Street llamado Earth Stars. Desde esa perspectiva, los seres humanos son "puntos de luz", que proyectan cada uno de ellos (como un hológrafo) en la superficie de un plano la "vida y muerte" de cada estrella individual.

Orión, el Antinatural Dios con Cuernos

El Rig-Veda hindú se refiere a la constelación de Orión como Mriga (El Ciervo), el cazador con cuernos, visto como la clásica imagen del chamán que lleva puesta la cornamenta. En el mundo antiguo los indios hopi hablaban de "dioses antinaturales", los que regían los sueños (Morfeo en el mito griego), llamándolos el "clan de dos cuernos", o las "sociedades de dos cuernos y un cuerno" que usan "poder y magia" para controlar mundos diferentes. Orión es también el gigante Haokah, celebrado por medio de la Danza para el Gigante por los sioux de Dakota. Haokah es en todas partes "reverenciado y temido" entre los sioux. Él también es otra representación del cazador Orión, pero digamos que él es más que sólo un cazador: él es la llave que "abre la puerta a las entidades" de Orión.

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[Haokah, un dios sioux del trueno y de la caza, con cuernos en su cabeza y con su cara dividida por la mitad, con un lado desdichado y el otro risueño; un dios que usa al viento para golpear un enorme tambor para provocar así el trueno; conocido, según las referencias, como Haokah, Haoka, Heyoka o Haokak].

Los indios norteamericanos creen en la existencia de muchos gigantes (no siendo la menor la tribu de Pies Grandes [Bigfoot o Sasquatch]), pero Haokah es uno de los principales gigantes. Él es el dios anti-natural, el maestro de los opuestos. En verano él siente frío, en invierno él sufre de calor; el agua caliente es fría para él, y al contrario, etc. El dios nórdico Loki es otra versión de esta deidad que da impulso a un truco de trucos, si usted examina aquel mito. Cernunnos [el dios con cuernos celta, de la fertilidad, la vida, los animales, la vegetación y el inframundo] es también otra versión de este "cazador de la Tierra". Tal como los dioses con cuernos y cornamenta, él era el guardián de la puerta entre esta realidad y el reino que está "justo más allá del velo". El CERN [Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire] por supuesto fue establecido para "penetrar el velo" por parte de un sacerdocio "disfrazado como científicos" en Suiza. Naturalmente también encontramos a Shiva en el CERN en Ginebra, otro símbolo de Orión.


Estos puntos de cruce entre las estrellas y los solsticios de la Tierra sobre la eclíptica [el círculo del recorrido anual del Sol] son entendidos en las tradiciones chamánicas como que sirven como puertas hacia el espíritu o hacia inframundos. Así como hay portales que unen a la Tierra y el Sol, parece haber "puertas estelares" energéticas que unen a nuestro Sol con estrellas como Orión. Saturno, en tanto un sol, también se conecta con las estrellas centrales de la constelación de Orión, sobre todo en puntos críticos en el tiempo y el espacio.


Otra versión de Orión es Mrigashira, que significa "cabeza de ciervo", y Ardra (Arudra) [vinculada con la estrella Betelgeuse], que significa "lágrima". Estas dos nakshatras (mansiones lunares, en hindú) tienen que ver con la constelación del gran cazador, Orión, cuyas estrellas han sido representadas y descritas en leyendas mitológicas en todo el mundo. Desde las pinturas rupestres prehistóricas en Francia, el neolítico Cernunnos de los antiguos celtas en Europa, Osiris en Egipto, Orión en Grecia, Mitra en Roma, hasta Shiva-Rudra en India, el cazador de ciervos (o toros) es descrito como un chamánico dador de vida, un protector pero también un cazador.

Los Dos Cuernos y las "Estrellas" de Orión

De Hel (o Hell), "Nuestra Señora", se ha dicho que es la hija de Loki con una "cara roja y azul" o una combinación de colores. De igual manera, los embaucadores haokah (o heyoka) de las leyendas sioux, que estaban conectados con la estrella roja Betelgeuse (donde encontramos las fuerzas "más oscuras" que se proyectan desde Orión), eran representados en blanco y negro y grabados en la mente colectiva de la juventud. Averigüe también acerca del "simbolismo del rojo y azul" y usted encontrará al clan con cuernos de Orión y la verdadera fuerza que está detrás del control que tiene Saturno sobre los "satanistas" en la Tierra. El rico obispo del París del siglo XII Maurice de Sully (que creó la catedral de Notre Dame) usó el sello de los "dos cuernos" y la "serpiente" en su sello personal.

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El "Toro de Wall Street" con sus dos cuernos es un icono del Buey [Ox] (Tauro y la ciudad de la élite, Oxford), de la bula [bull] papal y el "toro" cananeo/israelita llamado Moloc. Moisés, conocido por el "ternero de oro" a menudo es representado con "cuernos". La "M" detrás de Obama en la portada de la revista Time no es sólo un símbolo de los cuernos sino del linaje del siglo V de los merovingios (más tarde templarios). La iconografía se refiere a la "posesión" y al "linaje poseído".


Aquélla no es la primera vez que Obama ha sido por casualidad colocado con cuernos… Otras fuerzas trabajan "como siempre". El clan con cuernos "posee" a extrañas celebridades "impulsadas por el ego" a las que no les importamos nada usted o yo. Recuerde eso la próxima vez usted que piense que el "movimiento por la verdad" está en el "camino correcto" y que no ha sido "infectado". Tenemos que "elevar nuestra vibración" por sobre el pozo séptico de seguidores de "estrellas" de la "nueva Era, vieja Era" de Hollywood de la estrella Alpha Orionis [Betelgeuse] (alfombra roja) y de la agonizante estrella enana / sol llamada Saturno. La verdad sobre el poder de Saturno viene desde "otra parte" y no ha sido todavía totalmente revelada.


He investigado los mitos de los indígenas norteamericanos hopi durante más de dos décadas hasta ahora, y de lo que he comprendido sé lo bastante para decir que el "orden" de influencia sobre nuestra percepción y sociedad humanas (por parte de sociedades secretas no-humanas) tiene que incluír a las estrellas Roja y Azul de la constelación de Orión. Las estrellas Bellatrix y Betelgeuse son dos "novas" sobre las que se ha enfocado enormemente la gente autóctona de la Tierra. Betelgeuse (también conocida como Alpha Orionis, abreviada Alpha Ori), que es la novena estrella más brillante en el cielo nocturno y la segunda más brillante en la constelación de Orión, es también la Novena Puerta. Hay una conexión con esa estrella y con el engaño diabólico que se ha difundido desde ella. Se ha dicho que los bufones Koshari reverenciados por ciertas tribus indígenas norteamericanas habían provenido de Betelgeuse en Orión.

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Betelgeuse también era conocida por los hopi como Palasohu, la "estrella roja", y Palaakwapi era conocida también como la "casa roja", una ciudad de gente de las estrellas localizada en Arizona (área de Sedona). Desde la Ciudad Roja (en MU) se ha dicho que el hogar ancestral hopi fue alguna vez una "ciudad templo" rodeada por una "pared altísima de piedra roja". Si usted alguna vez visita la región, como yo lo hice hace muchos años, usted sentirá la "magia" en las piedras y formaciones a través de la Arizona de rocas rojas.


Otra estrella de Orión, Rigel (también conocida como Beta Orionis), es una estrella de tipo B "súper-gigante" azul que es la sexta estrella más brillante en el cielo de la noche. Hay otras 3 gigantes de Orión que son también azules. Todas esas gigantes rojas y azules están personificadas en los mitos, leyendas y folklore de los pueblos indígenas como los "gobernantes de los sueños" (el American Dream…), el hogar de los Arcontes y los Jinns de los musulmanes y las deidades embaucadoras (bufonescas) a veces con cuernos.


La película The Purge – Election Year también ofrece algunas imágenes simbólicas que conectan el rojo y el azul, y las máscaras de payasos son prominentes en esa película. ¡Para no mencionar el reciente aumento de "avistamientos de payasos" a medida que nos acercamos a Halloween! Dentro de la política estadounidense [Republicanos y Demócratas], y generalmente en el Mundo Occidental, el uso de los colores azul y rojo es fundamental y está conectado a la constelación de Orión, no menos que a las gigantes rojas y azules. ¿Recuerda las píldoras roja y azul en la película The Matrix?.

Los Nueve Círculos de EL (Hell)

Los "nueve anillos", "santuarios" o "círculos" son el simbólico sistema invisible de circuitos que conecta a Saturno con Orión. Los círculos (entradas) nos conectan energéticamente a los embaucadores "no-físicos" (Arcontes) que, según los textos gnósticos, evolucionaron a partir de la "fusión nuclear" que se convirtió en la "nebulosa de Orión". Llamadas así a partir de la palabra latina para "nube", las nebulosas (nebulae) no son sólo masivas nubes de polvo, hidrógeno, gas helio y plasma, sino que ellas son también a menudo "almácigos estelares", es decir, el lugar donde nacen las estrellas. La gente nace allí, y nuestro ADN es la materia genética estelar que nos da una infinitud de formas.


La vida, la muerte, toda la dualidad, centrada en Orión, desafiado por el Toro de Tauro y sujetado por las agonizantes estrellas enanas Júpiter y Saturno y sus acólitos (lunas y planetas), todos simbólicamente nos dan los ingredientes para nuestro "mundo humano". La Inteligencia Artificial y la "nube" que aceptamos ahora como una "realidad" alternativa, son parte de esta conexión energética con las fuerzas de Orión. Los "nueve círculos", yo diría, son las "bandas de frecuencia" que "emiten" el patrón de "vida y muerte" de la constelación de Orión vía nuestros soles (estrellas) en el "cabalístico Árbol Solar" (Sistema Solar).


La Película de Polanski "La Novena Puerta" (The Ninth Gate, 1999), que presenta al cada vez más oscuro con los años Johnny Depp, es una película acerca de la Élite Satánica y del ficticio libro "Las Nueve Puertas del Reino de las Sombras", del ficticio autor del siglo XVII Aristide Torchia, un libro del que se decía que era capaz de convocar al Diablo. Interesantemente, la escena final de esa película fue filmada en el castillo cátaro de Puivert, en Aude, Francia (un lugar que he visitado varias veces). Los cátaros por supuesto fueron "borrados" (no en menor parte quemados en la hoguera) por practicar enseñanzas gnósticas, ¡las mismas enseñanzas que advertían a la gente acerca del mismo Jinn (genio maligno) que consumía muerte por medio del fuego!.


El poema épico del siglo XIV del Caballero Templario Dante Alighieri, La Divina Comedia, narra el viaje de Dante por el Infierno (seguido por el Purgatorio y el Paraíso), guiado por el antiguo poeta romano Virgilio. En el poema, el Infierno es representado como nueve círculos de sufrimiento localizados dentro de la Tierra. Sin entrar en grandes detalles aquí, los círculos son reinos (frecuencias) que se alinean con los así llamados Siete Pecados Mortales.


De manera interesante, los fraudulentos y los malévolos son castigados en el "octavo círculo", llamado Malebolge (Malos Fosos) o la mitad inferior del Infierno. El octavo círculo fue descrito por Dante como un gran embudo de piedra formado como un anfiteatro alrededor del cual hay una serie de diez fosos o trincheras, profundos, estrechos y concéntricos. Dentro de esos fosos son castigados aquellos culpables de "fraude y engaño". Vea mi ilustración política acerca de los globalistas del G-8, donde las "marionetas" siempre cambian pero la vibración sigue siendo la misma.

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Simbólicamente hablando, los Nueve Círculos o "anillos" (si usted es un admirador de Tolkien), están relacionados con los "hemisferios construídos" que "restringen la conciencia humana" y forman un "vínculo etérico" con los creadores ultraterrenos del Santo de los Santos. En otras palabras, los niveles del Infierno son reales para los que llevan el cuerpo etérico de aquéllos a esos estados de la mente.

Según el excepcional trabajo del analista de investigación estadounidense Danny Wilten, en 10.500 a.C. cuando las Pirámides reprodujeron el "cinturón de Orión", el Delta del Nilo representaba la propia nebulosa de Orión, y, más que eso, el trabajo de Wilten parece respaldar la "naturaleza holográfica" de la nebulosa de Orión, ya que ella "aparece" reflejada en las imágenes de la topología de la Tierra. Wilten ha pasado años examinando los extraños paralelos entre el arte del Renacimiento histórico y la nebulosa de Orión. Cualquiera que esté seriamente interesado en la naturaleza del "holograma", debería considerar su asombrosa investigación.

Los Nueve Círculos del Infierno

El delta del Nilo parece reflejar los Nueve Círculos de Dante del Infierno así como la nebulosa de Orión [?].


La vida humana, las artes, la religión y las ceremonias por todas partes de la Tierra parecen estar alineadas con la nebulosa de Orión y su proyector de patrones holográficos centrados en el racimo del trapecio de Orión, el "proyector de la trinidad", como me gusta llamarlo.

El Control de Saturno (de Satán) sobre la Humanidad

Satán en el Infierno de Dante está atrapado en la congelada zona central en el Noveno Círculo del Infierno, canto XXXI. La imagen de William Blake nos enfoca en las "tres caras" del Satán descrito por Dante. Blake [1757-1827] pasó el último año de su vida ilustrando las obras de Dante, pero nunca terminó aquello.

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En el Infierno, Saturno está "controlado y restringido" por los "círculos del Infierno", que sujetan a esa "Estrella Caída" y que permiten que su álter ego Cronos devore como él lo hace. Donde Jano tenía dos rostros, Satán tiene tres…


«…¡Cuánto asombro me causó, al ver que su cabeza tenía tres rostros! Uno por delante, que era de color bermejo: los otros dos se unían a éste sobre el medio de los hombros, y se juntaban por detrás en lo alto de la coronilla, siendo el de la derecha entre blanco y amarillo, según me pareció; el de la izquierda tenía el aspecto de los oriundos del valle del Nilo» (Infierno, canto XXXIV, 39-45).


La dramaturga y poeta inglesa Dorothy L. Sayers nota que algunos piensan que las tres caras de Satán sugieren su control sobre las tres razas humanas, clasificadas de acuerdo al saber judaico de las tribus de Israel: rojo para los europeos (de Jafet), amarillo para los asiáticos (de Sem), y negro/azul para los africanos (la raza de Cam). Yo sugeriría que la simbología del color aquí incluye tanto blanco y negro (Blanco/amarillo) como azul (Negro/azul), y todo está relacionado con la ciencia del "ADN cromático" y la influencia de la constelación de Orión sobre nuestro Sol (vía Saturno), nuestros "calendarios" (tiempo) y por lo tanto nuestro mundo humano. Los sellos cromáticos son jeroglíficos que parecen hablar de la "sutil matriz de los códigos" que conectan nuestro ADN a las estrellas de Orión.


Todas las interpretaciones reconocen que las tres caras de Saturno (Satán) representan una fundamental "perversión de la Trinidad". Tres estrellas x Tres estrellas = Nueve Círculos del Infierno "en la Tierra". Pero cualquiera que conozca a Dante, sabe que existen también los círculos superiores del Cielo en los cuales reflexionar.

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“Si el cristianismo se hubiera detenido en su crecimiento por alguna enfermedad mortal, el mundo hubiera sido Mitraista”.Ernest Renan, filósofo e historiador francés.

¿Quién no sabe que una semana tiene siete días y qué estos son: Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo? ¿Pero, sabe todo el mundo cómo se llegó a estos nombres, cuál es la historia de su procedencia y sobre todo, que significa y que se oculta tras tan importante descubrimiento?

Interesante resulta comprobar que casi todo lo que nos rodea tiene su anclaje en el pasado, en lugares y edades que la antropología moderna y otras ciencias no cesan de buscar. Y no solo eso, sino establecer que la sapiencia de tales civilizaciones, -cómo las ciencias sociales y naturales han ido develando-, fue utilizada más tarde especialmente por sectas y religiones para construir sus dogmas y darle asidero y asiento a sus peregrinas teorías espirituales, apropiándose de los descubrimientos y doctrinas que servían a sus fines y lo que es peor, borrando cruelmente las huellas de sus plagios, condenando a desaparecer de la historia a sus reales autores intelectuales.

Así ocurrió con el judaísmo, que conoció perfectamente la cultura sumeria, bebió siempre de sus fuentes pues vivió en el mismo territorio, asimiló sus ideas cosmogónicas para construir su religión, compartió siglos de convivencia con los pueblos babilónicos, asirios, hititas, hurritas y arameos, como también egipcios, herederos directos de la cultura sumeria, recogiendo toda la diversidad de sus sociedades para su provecho, pero que salvo algunas menciones que se hace en la Biblia, más bien de ciudades de aquel entonces, nunca reconoció y menos mencionó que de allí extrajo las ideas fundamentales para la construcción del Génesis y la mayoría de sus mitos bíblicos.

Con el cristianismo ocurre algo parecido. Vivió a la sombra del Imperio Romano, al que luego ayudó a destruir, asimiló su cultura y costumbres, compartió roles con la religión Mitraísta, ambas como religiones oficiales del gobierno imperial regido por Constantino hasta el siglo IV de nuestra Era, a la que sucedió, combatió y destruyó con encarnizamiento, asesinando a sus sacerdotes, apropiándose de sus bienes y doctrina, mucha de la cual incorporó a su actual credo, estando incluso muchas de sus más importantes catedrales asentadas encima de los templos de esa religión, en Europa y especialmente en Roma, pero que ha hecho lo imposible para que toda mención sobre Mitra desaparezca de la historia, almanaques y diccionarios.

Tan cierto es ello y tan similar era su litúrgica, que cuando los llamados Padres de la Iglesia, Santos venerados y cuyas enseñanzas son aún las usadas por el catolicismo, asombrados conocieron los antecedentes de esta corriente religiosa mitraica, la denunciaron como plagio del cristianismo, sin querer reconocer que el proceso era justamente lo contrario, por cuanto el Dios Mitra y su culto existieron en diversas regiones del mundo siglos antes de la aparición del cristianismo y por supuesto, mucho antes que las religiones actuales judías, católica e islámica.

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Dios Trinitario

Así fue como Fírmico Materno, Orígenes, Tertuliano, Justino y Agustín, entre otros, dejaron frases lapidarias contra el Mitraismo, denunciando el primero que "era una copia diabólica del cristianismo", llamándole "el mono de imitación de Dios", acusando luego al Diablo de haberse adelantado a Dios al favorecer las expansión del Mitraismo 5 siglos antes de la existencia del cristianismo "con el objeto de obstaculizar el establecimiento de la verdad de Cristo".

Refiriéndose al Bautismo y la Confirmación, Tertuliano, en "DePraescriptione Haereticum", pág. 40, dice: "El diablo bautiza a sus creyentes y fieles, promete la expiación de los pecados mediante el baño, y si aún recuerdo a Mithra, el diablo marca justo en la frente a sus soldados, y no sólo celebra la oblación del pan sino que también trae la imagen de la resurrección y rescata la corona bajo la espada".

Y respecto a la Eucaristía, Justino, en Apol.1,66, expresa: "Por imitación, los malignos, demonios prescriben hacer esto mismo en los misterios de Mithra; en efecto se presenta el pan y una copa de agua en las ceremonias de iniciación, con ciertas fórmulas que sabéis o podéis aprender".

Cómo cualquiera puede entender, estas acusaciones tardías de estos santos varones, además de ser una torpe explicación que nadie medianamente inteligente pude compartir, son una chifladura.

El Mitraismo era Religión de Estado en Cilicia, Partia, Capadocia, Armenia, Bitnia y El Ponto. El historiador griego Duris de Samos, (240-370 a. de C. ) habla ya de fiestas celebradas en honor de Mithra de 6 días de duración y que eran abiertas por el propio rey. Los piratas silicios ya celebraban los misterios de Mithra y los propios reyes del Ponto solían llevar el nombre de Mitrítades. El primer documento escrito por Plutarco que habla de los Misterios de Mithra, data del año 67 a. de C.
El origen del culto a Mitra, parece situarse en la India, dónde ya es mencionado en Los Vedas, actuando en conjunto con el Dios Varuna.

Las tropas romanas adoptaron la fe machista del nuevo credo, con sus ceremoniales de alianzas masculinas y triunfo sobre la muerte, de auto-control y resistencia a la sensualidad. Los acólitos eran obligados a bajar a un sótano o cueva, que era recubierto con tablas perforadas y la sangre del toro sacrificial caía en cascada sobre ellos. Así santificados, emergían de la oscuridad nacidos de nuevo en Mitra. Este sacrificio, la‘taurobolia’, fue el antecesor mitraico del bautismo cristiano.
La tumba excavada en roca y lugar del renacimiento – el ‘petra’ – era el punto central del Mithraeum. La conexión con la roca fue posteriormente convertida en la leyenda de San Pedro.

Los legionarios llevaron su culto a Palestina, y luego de regreso a Roma. Varios centenares de monumentos Mitraicos han sido hallados en Roma (Filippo Coarelli, 1979).
Adaptados al gusto romano, la más popular forma de Mitraísmo romanizado era Sol Invictus, el Invencible Sol, cuyo renacimiento era celebrado como el clímax de las Saturnalia, a mitad del invierno, el 25 de diciembre. (Celso nos dice que en los misterios mitraicos el alma se mueve a través de las siete esferas celestiales, comenzando con el plomizo Saturno, y culminando con el dorado Sol).

Resulta muy revelador, por decir lo menos, examinar los 15 Artículos de Fe y Creencias del Mitraismo, que justifican el asombro de los cristianos de los primeros siglos y su titánica lucha por hacer desaparecer esta religión de la faz de la tierra, la única que pudo hacerle sombra e incluso impedir su éxito final. Por su extensión solo citaremos algunos de ellos:
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"Creemos en Ahura Mazda, Dios Padre Creador, en su hijo primogénito Mithra, y en la Diosa Madre Anhaita, quienes componen la Santa Trinidad de los Cielos, que son tres Dioses distintos uno de otro, pero que son Uno en Acción, entre los que reina una profunda Unidad, Amor y Comprensión que los hace actuar como si fueran Uno Solo".

"Creemos en los Ángeles, quienes son mensajeros creados por los Dioses para ayudar y proteger a todo lo creado, y a quienes hay que brindar el respeto y consideración que merecen como Mensajeros Divinos que son";

"Creemos que el Dios Mithra ha de venir de nuevo a la Tierra para destruir a Angra Mainyu y sus huestes, renovarla y convertirla en un paraíso para todos sus habitantes";

"Creemos que todos los seres humanos han sido creados por los Dioses que componen la Santa Trinidad, que todos los seres humanos son iguales ante los Dioses y que los han creado con diferentes razas, colores, sexos, orientaciones sexuales, de diferentes nacionalidades, de diferente extracción social, por motivos que tienen que ver con su desarrollo personal y el del Plan Divino. En consecuencia, todos ellos son igualmente aceptables ante su Presencia, a todos ellos aman por igual, a todos ellos bendicen y santifican";

"Creemos en que todo ser humano puede salvarse, solamente con tener o buenos pensamientos, o buenas palabras, o buenas acciones, con independencia de las creencias religiosas que se tengan, o su falta de ellas, y que la finalidad del ser humano es fundirse con la Divinidad en el Reino de las Luces Infinitas";

"Creemos que los seres humanos, y la creación toda, es buena por naturaleza, y que todo lo maligno en ella observable es achacable a Angra Mainyu y sus ángeles, quienes serán derrotados finalmente por el Dios Mithra y sus huestes en la Gran Batalla Final entre las Tropas del Bien, comandadas por Mithra, y las Huestes del Mal, comandadas por Angra Mainyu".

Cómo podemos fácilmente deducir, es claro que en el Concilio de Nicea, dónde nació el catolicismo, el Emperador Constantino que fue su artífice y personal ejecutor, logró su objetivo de construir una religión oficial del Estado, que dirigiría personalmente como Pontifex Maximus y finalmente en la que se bautizaría, unificando el Mitraismo y su culto al Dios Sol, con esta secta cristiana, que le daba garantías de lealtad, que a pesar de ser una evidente minoría en tal Concilio, estaba dispuesta a cumplir con tal objetivo. Con esa fórmula política, Constantino logró pacificar la convulsionada actividad de las religiones en pugna, que creaba desorden e insurgencia en muchos de sus territorios.

El Domingo fue declarado Día Santo primero por la Religión Mitraica en conmemoración de Mitra como Dios del Sol. Posteriormente los asumió el propio Imperio Romano y finalmente el cristianismo como un medio de alejarse de sus orígenes judíos y congraciarse con el Imperio.

En la tradición Aria védica, Mitra está asociado con Varuna tan íntimamente que se les llamó con el nombre único de Mithravaruna. Varuna es descrito como el Señor del Ritmo Cósmico y del Cielo Estrellado, Mithra produce la Luz del Amanecer, que durante la noche es cubierta por Varuna. En el Shatapatha Brahmana, a esta dualidad de dioses se le llama "El Consejo y el Poder".

La primera referencia fuera de la India se sitúa en el Reino de Mitanni, alrededor de los años 1500.1250 a. de C., reino que estuvo situado en los alrededores del lago Van en el actual Kurdistán, en un tratado suscrito en 1400 a. de C. entre el Reino de Mitanni y los hititas, en el que aparecen los nombres de Indra, Varuna y Mithra como garantes del tratado entre ambos reinos.

Alrededor del año 100 a. de C., en la ciudad persa de Bakctriana, en el este de Irán, nace el profeta Zarathustra, encarnación de Mitra, quien revolucionó el sistema religioso persa, creando el Mazdeísmo, que fue el sistema religioso precursor de las religiones monoteístas, como luego fueron el Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo y quienes se nutrieron de las creencias mazdeistas a la hora de configurar sus sistema de creencias.

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Zaratrusta

Fue ésta la primera religión que compiló sus creencias reveladas en un Libro Sagrado: El Avesta o La Palabra, escrito de Zaratustra, del cual ha sido posible solo recuperar un tercio, ya que con la invasión de Alejandro Magno al Imperio Persa, se perdieron casi dos tercios de estos escritos del Profeta, los que han sido luego reconstruidos recogiendo trozos diseminados en menciones de otros documentos. En la religión Mitraista, se celebraban las ceremonias del Bautismo, la de la Confirmación, el reparto a los fieles de pan y vino en conmemoración de la pasión de Mitra al realizar el Turibolio y en la entrada de todos los templos existía una pila con agua bendita, con la cual los fieles se mojaban la cabeza para santificarse. Durante sus reuniones cantaban himnos, al igual que luego haría el cristianismo. De la figura, personalidad y discurso de Zaratrusta, se dotó la personalidad de Cristo. No existe otro modelo más cercano, ya que como lo establece meridianamente la misma Enciclopedia Católica, respecto a los retratos conocidos de Cristo, "todas son meras especulaciones pues no ha llegado a nuestros días ni un sólo retrato fiable"; situación muy incómoda, atendido que ni sus discípulos, ni sus seguidores, ni la Iglesia genera un retrato suyo, o una estatua fidedigna, lo que no ocurre con otros dioses o maestros similares.

La doctrina de Mitra lo hace nacer en la Gruta Primigenia de la propia Roca Generatriz hace más de 5.500 años, un 25 de Diciembre, al lado de un arroyuelo sagrado, bajo un árbol sagrado, desnudo, portando un gorro frigio, una antorcha y armado con un cuchillo.
En el momento del nacimiento del Dios, la noche oscura se iluminó con tal esplendor, que unos pastores que cerca de allí, guardaban sus rebaños, vinieron a adorarle. En la Gruta Primigenia, una mula y un buey daban calor al niño Dios. Unos Magos, enterados del Nacimiento del Salvador y Redentor del Género Humano, se acercaron a adorarle y a pedirle que se dignara aceptar sus dádivas.

A su vez Zaratrusta, elige doce discípulos, predica su doctrina al pueblo, resucita de entre los muertos, sana enfermos, devuelve la vista a ciegos y asciende a los cielos. Antes de ascender realiza una última cena con sus discípulos y desde entonces está sentado a la diestra de su Padre, Ahura Mazda, conocido luego como Júpiter, Zeus, Osiris.
Mitra, fue conocido también como Dios del Sol y de la Luz Creada, Apolo, Atar, Atum, Baal, Helios, Herme, Inti, Krishna y Vohu-Mana.

¿No aparece todo esto muy decidor y demasiado parecido a la constitución del rito cristiano. Es posible tantas coincidencias?
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El Mitraismo, ha sido reconocido como una Religión de Vida por su tradición de dejar a sus seguidores la libertad de conciencia para adorar a cualquier Dios además de Mitra y por predicar que la Salvación del hombre se consigue solo con buenas obras, cualquiera sea su fe. Por el contrario, el Cristianismo se considera una Religión de Muerte, establecida por la constante de sacrificios a su Dios, negaciones de otros dioses, persecuciones y asesinatos de sus contrarios y su sangriento historial que suma millones de muertos a través de la historia.

Cómo planteábamos antes de esta digresión, las cuestiones más insospechadas como el idioma, la escritura, la música, la moda y las mismas ciencias, tienen su origen en las civilizaciones que nos antecedieron, en aquellas sociedades remotas cuya historia sabemos a medias y que conforman nuestra actual cultura. No obstante es claro, que tales conocimientos han llegado hasta nosotros por dos tipos de fuentes: la ciencia y las religiones.
Así es, cómo en la actualidad se percibe una especie de lucha sorda pero soterrada para comprender un hecho o fenómeno desde una misma óptica, existiendo en la práctica una versión de los hechos históricos y culturales contrapuestos entre la ciencia y las creencias religiosas. Estas últimas caracterizadas por su afán de contar una historia oficial distinta, del cosmos, del origen de la vida y de los hitos que han llevado a la humanidad a su desarrollo actual.

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En las escuelas se enseña que hace 180 millones de años, cuando aún dominaban los reptiles el planeta, aparecieron los primeros mamíferos sobre la Tierra. Qué muchas de estas especies han desaparecido por completo y que han podido clasificarse como antecesores del hombre los primates, Homínidos, Australopithecus, el género Homo Habilitis, Homo Erectus y el Homo Sapiens Neanderthalis, que es que es de dónde proviene el hombre moderno. Y qué se han encontrado restos de ellos en el cercano Oriente y los Balcanes entre 50 mil y el 40 mil antes de Nuestra Era.
No obstante, en la misma Escuela, en la clase de religión, un sacerdote enseña a los alumnos, que Dios creó al hombre de la nada, que los puso por generación espontánea en el jardín del Edén con árboles y animales crecidos y desarrollados y que el mundo se creo en seis mil años.

Lo mismo ocurre con el gorro Frigio y cualquier nomenclatura originada en el culto de Mitra. La Iglesia Católica en su afán de minimizar las huellas de esta religión, en sus más de 15 siglos de Oro dónde estuvo imbuida de poder sobre Estados y Reinos, dispuso a nivel mundial, aquello que se podía creer y aquello qué constituía herejía, haciendo desaparecer mediante ambigüedades, toda mención cultural acerca que el uso del gorro frigio en la antigüedad, era una característica exclusiva de los seguidores del Dios Mitra.
Así, hoy en diccionarios, almanaques y muchos libros culturales, cómo por ejemplo en Wikipedia, se advierte una nebulosa acerca de su origen y los comentarios al respecto están plenos de supuestos e incertidumbres.

De sus orígenes Wikipedia dice: "Supuestamente, su origen se encuentra en la región de Frigia, Asia Menor, en la actual Turquía. En el arte griego del período helenístico, aparece como atuendo característico de los orientales. Es uno de los atributos del dios Mitra o Mithras, en el culto deposible origen iranio conocido como mitraísmo".

"En época romana, el gorro frigio (llamado pileus) era el distintivo de los libertos. Fue utilizado también simbólicamente por los asesinos de Julio César. Tal vez por esta razón, durante la Independencia de Estados Unidos y la Revolución francesa fue adoptado como símbolo de la libertad.
En un mosaico bizantino de la iglesia de San Apolinar el Nuevo (siglo VI), en Rávena, los magos de Oriente que acuden a adorar a Jesús llevan sendos gorros frigios.
En el siglo XIX, el gorro frigio se consagra definitivamente como símbolo internacional de la libertad y el republicanismo. Lo lleva la alegoría de la Libertad que aparece guiando al pueblo en el conocido cuadro de Eugene Delacroix, de 1830. Marianne, personificación de la República Francesa, está tocada también con un gorro frigio. Durante los siglos XIX y XX ha sido utilizado como símbolo en varias repúblicas".

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Efectivamente, tanto el Mitraismo como su peculiar gorro rojo, fueron desde luego de uso común de sus seguidores por todo el mundo y luego por muchos siglos por aquellas religiones que nacieron de la serie de dioses que constituyeron sus reencarnaciones. Aún hoy es muy popular en oriente y no lo es solo porque se haya constituido en un símbolo de libertad, sino meramente por costumbre religiosa.
No sólo está este gorro frigio está presente en numerosos monumentos públicos como testimonio libertario del pueblo, sino que abunda en monedas, estampillas, banderas nacionales, organizaciones internacionales y escudos de numerosas naciones y no faltan los desubicados que lo usan como moda unisex para cubrirse la cabeza, de diferentes colores.

Otra disidencia seria entre ciencia y religión lo constituye la Creación. Al menos las religiones que reconocen un origen común a partir de Abraham, judíos, cristianos e islamistas, insisten aún en nuestro siglo por cerrar los ojos y la mente y aceptar cerradamente la visión del Génesis y predican en nuestro sistema educacional que el Mundo lo hizo Dios en seis días de la nada y al séptimo descansó. (lo que no deja de ser una información valiosa, saber que los dioses también se agotan.)

Y lo más insólito, es que rechazan de plano la teoría evolucionista y desconocen el papel de la ciencia, sin aportar ninguna explicación complementaria o racional en contrario, basándose solamente en un acto de fe, aherrojando la capacidad pensante del ser humano por la aberrante del dogma, que presupone que existe solo una verdad y que convierte en ovejas obedientes de tal dogma a sus seguidores, que no tienen derecho a objeción.

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Por otra parte, es erróneo creer que la teoría evolutiva de Carlos Darwin, aclara de dónde venimos o cómo fue creado el hombre y es falso e injusto adjudicarle tal atribución. Su conclusión final es solo asegurar que los organismos descienden de un ancestro común y por ende que la vida no se creó de la nada o por generación espontánea como explican las religiones.
El concepto que la vida evolucionó de un ancestro común ya había sido formulado por algunos filósofos griegos de la antigüedad y su hipótesis acerca que las especies se transforman continuamente, fue postulada por numerosos científicos de su de los siglos XVIII y XIX, a los cuales Darwin citó en el primer capítulo de su Libro de 1859 El Origen de las Especies. Allí fue donde se consolidó la verdadera teoría científica de la evolución biológica.

Es en su segundo Libro El Origen del Hombre. La Selección Natural y la Sexual, (1871) la que desata en su contra el ataque frontal de las religiones, cuando explica los parecidos de las criaturas y diversas especies del mundo animal con el hombre, que prueban que el hombre desciende de una forma inferior. Son varias, relativos a órganos, funciones, músculos y gesticulaciones, función reproductiva, embrión humano y de otros vertebrados y muchas otras más. El párrafo en cuestión es:

“Sabido es de todos que el hombre está constituido sobre el mismo tipo general o modelo que los demás mamíferos. Todos los huesos de su esqueleto son comparables a los huesos correspondientes de un mono, de un murciélago, de una foca.

Lo mismo se puede afirmar de sus músculos, nervios, vasos sanguíneos y vísceras internas. El cerebro, el más importante de todos los órganos, sigue la misma ley, como lo han probado Huxley y otros anatomistas. Bischoff admite también que cada hendidura principal y cada repliegue del cerebro humano tiene su análogo en el del orangután; pero añade que los dos cerebros no concuerdan completamente en ningún período de su evolución; concordancia que, por otra parte, no puede esperarse, ya que de verificarse serían iguales las facultades mentales de ambos.

Vulpian hace la observación siguiente: «Las diferencias reales que existen entre el encéfalo del hombre y el de los monos superiores, son excesivamente tenues. Sobre este particular no podemos hacernos ilusiones. Por los caracteres anatómicos de su cerebro, el hombre se aproxima más a los monos antropomorfos, que éstos no sólo a ciertos mamíferos, sino aun a ciertos cuadrumanos, como los macacos."

Fue esta la conclusión que llenó de ira a estas organizaciones dogmáticas, que desde antiguo tenían una vocación enemiga de los cambios y que se contradijera lo expresado por Dios en su Libro.. La intransigencia eclesial hizo pública campaña contra esta nueva teoría evolucionista y sus partidarios ridiculizaron a Charles o Carlos Darwin con el famoso cartel dónde indicaban que si Darwin y los ateos crían descender del mono, los cristianos oponían que el hombre solo proviene de Dios.
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Baste recordar que especialmente en la oscura época del medievo, el cristianismo enseñó y practicó una profunda desconfianza ante la ciencia, negó sus descubrimientos y asesinó a quienes sostenían opiniones contrarias al dogma cristiano, rechazando enérgicamente toda contribución de la ciencia, la cultura y la libertad de conciencia de la población, imponiendo el dogma cristiano a sangre y fuego.

Copérnico y Galileo fueron perseguidos por negar la teoría que la tierra, como indica la Biblia, era el centro del Universo y por enseñar y escribir que los planetas giraban alrededor del sol y no cómo la Iglesia sostenía alrededor de la tierra, evidencia científica que pese a que el papa Juan Pablo II admitió en las postrimerías de su mandato, nunca fue respaldado oficialmente por la Iglesia, que jamás a pedido perdón por estos crímenes. Por el contrario, hasta la fecha ha ratificado en todos sus Concilios y declaraciones que la Iglesia nunca se ha equivocado al respecto.

Por tanto, decíamos, que la creencia generalizada, es que estas culturas no tienen nada nuevo que enseñarnos y que ningún descubrimiento en relación a esas sociedades primarias puede cambiar la historia y las convicciones del hombre moderno, lo que señala a nuestro juicio, la existencia de un grueso error de información referente a quiénes han sido realmente los constructores de nuestro mundo.

Así ocurre con algo que parece tan trivial y doméstico, pero sin embargo tan trascendente para la organización humana, como son los días de la semana, que no son, sino una forma de medir determinados tiempos y están por ende relacionados con la astronomía y la física y antes con la astrología, pero que muchos creen fueron creación de religiones actuales, al igual que el calendario.

cilindro2.jpgel%2Bcielo.jpgLa palabra semana viene del latín septimana, siete días. Los nombres dados a estos siete días provienen de los siete objetos celestiales que los antiguos mesopotámicos veían aparecer, moverse o trasladarse en el cielo. ¿Y qué es un año? La cantidad de tiempo exacto para que la tierra gire una vez alrededor del sol. ¿Qué es un mes? La palabra mes, month en inglés es una versión corta de moonth o moon, que significa luna en español y qué es la cantidad exacta de tiempo para que la luna gire o rote alrededor de la tierra. Y un día, es la cantidad exacta de tiempo necesario para que la tierra gire sobre su eje una vez.
Para explicar cómo la humanidad pudo concordar en un sistema unánimemente aceptado, con algunas excepciones menores, tenemos que trasladarnos al más remoto pasado, analizar la historia de las primeras sociedades agrícolas, cómo la egipcia y mesopotámica, consideradas la cuna donde floreció el conocimiento, las artes, la cultura y la religión, que mayormente nos fueron reveladas por los griegos, que fueron quienes articularon estos conocimientos y los expandieron por todo el mundo conocido, de donde luego fueron tomados por los romanos.

Sin olvidar en ningún momento y bajo ninguna otra consideración, que estas culturas florecieron siglos después del apogeo de sus antecesores, la civilización Sumeria, considerada como la primera y más antigua del mundo, cuya procedencia hasta la fecha no ha sido claramente determinada, pero que con los descubrimiento arqueológicos recientes, de los últimos cincuenta años, realizados por varias excavaciones en Mesopotamia, se han puesto de manifiesto ciudades y civilizaciones desconocidas, así como completas bibliotecas donde se conserva el registro de su pasado, que sin duda, trastocará no solo la historia antigua tal cual hoy se enseña, sino los conceptos de creencias tenidos por buenos hasta el presente y que seguramente provocarán un gran cisma en algunos de los principales credos y la decepción de sus millones de seguidores.
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La prosperidad de los sumerios atrajo a diversos pueblos nómadas. Desde la península arábiga, las tribus semitas (árabes, hebreos y sirios) invadieron constantemente la región mesopotámica a partir del 2.500 a. de C., hasta que establecieron su dominio definitivo. El territorio colonizado por los sumerios, entre los ríos Tigris y Éufrates, era conocido por los griegos, como Mesopotamia, "país entre dos ríos".
Posteriormente el nombre se aplicó a toda la longitud del valle que siglos más tarde acogería también a los acadios, babilonios y asirios. Estos pueblos llegaron como conquistadores, pero absorbieron paulatinamente gran parte de la civilización de sus predecesores y la añadieron a sus propios conocimientos de arquitectura, religión, escultura, astronomía, matemáticas y medicina.
Un gran cuerpo de cientos de miles de textos en el idioma sumerio ha sobrevivido, la gran mayoría de estos en tablillas de arcilla. Los textos sumerios conocidos incluyen textos personales y cartas de negocios y transacciones, recibos, listas de léxico, leyes, himnos y plegarias, encantamientos mágicos e incluidos textos científicos de matemáticas, astronomía y medicina.

Allí nacieron los primero calendarios lunares. El sumerio continuó siendo el lenguaje de la religión y la ley en Mesopotamia mucho después de que los hablantes semitas se convirtieran en la raza gobernante del área. Esto significa, para mayor claridad, que estas denominaciones con que se construyeron los días de la semana, están íntimamente relacionadas con la masificación del uso del calendario. Y su puesta en práctica, debemos buscarla probablemente antes del nacimiento de la mayoría de las religiones, antes de los dioses del Olimpo y antes que se escribiera la Biblia judía.

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Calendario lunar Asirio babilónic0Añadir leyenda

Decimos esto, porque hemos leído un par de informaciones respecto al tema, dónde se insiste que los días de la semana devienen de la leyenda del Génesis y la creación del mundo por Dios en seis días al cabo de los cuales descansó el séptimo, grave error si tenemos en cuenta que allí solo se indican seis días de creación y no se menciona el sábado. Solo se indica que en el séptimo Él descansó.
Y, especialmente porque se ha establecido un gran desfase entre lo que las religiones plantean y lo que las experticias científicas, tales como la antropología, la cartografía, la historia, la geografía y la sociología, entre otras han podido establecer.

Hay análisis de expertos que indican que: “Todos los textos de la Biblia Hebrea en su forma actual datan de la época helenística (de fechas tan tardías como los siglos II y I [antes de Cristo]).” Y qué a la luz de los nuevos descubrimientos, “a excepción del libro de Ester, se han hallado copias o fragmentos de todos estos libros bíblicos entre los Rollos del mar Muerto. La datación con carbono 14 (el carbono radiactivo) y la paleografía (ciencia que estudia los documentos antiguos) confirman que los rollos más antiguos se escribieron entre los años 200 y 100 antes de nuestra era”.

Es a mi juicio importante acotar, para ir componiendo nuestro cuadro mental sin perdernos la ocurrencia de los acontecimientos que estamos comentando, señalar primero, que un milenio son 10 siglos y que 1000 años son un milenio. Y qué un siglo o centuria es una unidad de tiempo equivalente a un período de 100 años. Cómo frecuentemente mencionaremos fechas que se remontan a varios siglos y milenios, antes y después de la referencia Cristo, y dada la inexistencia del cero, por lo que todo parte del número 1, sea hacia atrás o hacia adelante, me permito incorporar un cuadro cronológico, que recogimos de Wikipedia, que a los más acuciosos, les permitirá situarse correctamente para entender cabalmente en qué milenios, siglos y años estamos insertando aseveraciones destinadas a desmitificar creencias evidentemente erróneas, que curiosamente predominan en nuestra actual sociedad.
Poniendo el cursor encima de estos siglos, aparece la equivalencia y correspondencia con los milenios.

Milenio Siglos
IV a. C. XXX a. C. XXIX a. C. XXVIII a. C. XVII a. C. XXVI a. C. XXV a. C. XXIV a. C. XXIII a. C. XXII a. C. XXI a. C.
III a. C. XXX a. C. XXIX a. C. XXVIII a. C. XVII a. C. XXVI a. C. XXV a. C. XXIV a. C. XXIII a. C. XXII a. C. XXI a. C.
II a. C. XX a. C. XIX a. C. XVIII a. C. XVII a. C. XVI a. C. XV a. C. XIV a. C. XIII a. C. XII a. C. XI a. C.
I a. C. X a. C. IX a. C. VIII a. C. VII a. C. VI a. C. V a. C. IV a. C. III a. C. II a. C. I a. C.
I I II III IV V VI VII VIII IX X
II XI XII XIII XIV XV XVI XVII XVIII XIX XX
III XXI XXII XXIII XXIV XXV XXVI XXVII XXVIII XXIX XXX
IV XXXI XXXII XXXIII XXIV XXXV XXXVI XXXVII XXXVIII XL XXXIX
Tablas anuales de siglos

Igualmente adjuntamos el listado de estos milenios, con la cronología de los más importantes acontecimientos registrados en la historia universal y que guardan relación con el paso de la humanidad sobre el planeta, que las diferentes ciencias sociales y naturales han podido acotar y establecer meridianamente. Basta colocar el cursor sobre el milenio que nos interese y entraremos de lleno a conocer sus hitos relevantes y además marcando sus enlaces, los detalles de cada suceso.

Cronología del universo XVI milenio a. C. XV milenio a. C. XIV milenio a. C. XIII milenio a. C. XII milenio a. C. XI milenio a. C. X milenio a. C. IX milenio a. C. VIII milenio a. C. VII milenio a. C. VI milenio a. C. V milenio a. C. IV milenio a. C. III milenio a. C. II milenio a. C. I milenio a. C. I milenio II milenio III milenio IV milenio V milenio VI milenio VII milenio VIII milenio IX milenio X milenio XI milenio XII milenio XIII milenio Paleolítico (antes del X milenio a. C.) Paleolítico Superior
Cómo podemos ver el tercer milenio es el milenio actual. Comprende el período de tiempo entre el 1 de enero de 2001 al futuro 31 de diciembre de 3000. Recorrer en forma cronológica la historia de nuestras civilizaciones, saber sobre las conquistas humanas, su permanente lucha contra la naturaleza y su capacidad de asimilación ante la adversidad del clima, la enfermedad y las guerras, así como su avance tecnológico que parece surgir abruptamente en diferentes épocas, es también como viajar por el tiempo, percatarse que este fluye inmutable como una gran corriente invisible, que sin embargo ha sido penetrada por el hombre robándole algunos de sus secretos, mensurándolo como lo ha hecho, interpretando los astros desde la más lejana antigüedad, dividiéndolo en segundos, minutos, horas, días, meses, años, siglos y milenios.

La pregunta a esta reflexión es, si estos avanzados conocimientos de algunos pueblos, que son cómo saltos esporádicos, desnivelados del resto, que no siguen el mismo ritmo del resto del planeta, provienen de su propia inteligencia o han recibido ayuda externa. Y si es así, de dónde provienen tales aportes, de los distintos dioses en que la humanidad cree y creyó, todos los cuales reivindican la creación, o si estos aportes, vinieron de seres venidos de otros mundos. O bien, es perfectamente posible, que todo se deba al propio intelecto y esfuerzo humano. Y si es así, cómo es que solo se da en algunos lugares, donde el conocimiento desborda en mucho lo que el resto de sus iguales ha alcanzado.

Nos interesa destacar que el cuarto milenio antes de Cristo comenzó el 1 de enero del 4000 a. C. y terminó el 31 de diciembre del 3001 a. C. 4004 a. C.
Allí, si se cliquea sobre el Cuarto Milenio a. de C., los lectores podrán comprobar que además de los principales acontecimientos de este período, la sinopsis histórica señala que hay tres menciones sobre la creación del mundo por el dios judío: siglo 4004; siglo 3952 y 3761, lo que evidencia el interés por dejar constancia de este tema, cálculos en los que claramente se utilizó para esta medición datos de la Biblia.
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a) 4004 a. C.: De acuerdo con los cálculos (basados en el Génesis bíblico) del arzobispo norirlandés James Ussher (1581-1656), en el anochecer del 22 de octubre de este año, el dios judeocristiano Yahvéh creó el universo
b) 3952 a. C. (18 de marzo): según una tradición, el dios Yahvéh, crea el mundo;
c) 7 de octubre del 3761 a. C.: fecha tradicional (según el calendario hebreo) en que el dios hebreo Yahvéh creó el mundo.
Me permito acotar que estas menciones no han sido las únicas. No se consideran en el Cuarto Milenio, pero son teorías propuestas por Beda el Venerable, que dató la edad de la Tierra en 3952 a. de C.; Sir Walter Raileigh, en 4032 a. de C. y J.J. Escalígero, el 3950 a.C., entre otros.

Efectivamente James Ussher, arzobispo de Armagh, primado de Irlanda, en 1650 construyó una Cronología de la historia de la Tierra y la Humanidad, donde estableció que la creación fue realizada en el año 4004. Aseguraba que la edad de la Tierra e incluso del propio universo era de 5.654 años. Sostenía la hipótesis de una creación divina de infinitas formas de vida que se interrelacionan entre sí y que habían permanecido inalteradas desde su creación. Su Teoría de la evolución, estaba basada en la genealogía desde Adán y Eva, acorde al libro bíblico del Génesis, yendo hacia atrás desde la crucifixión de Jesús de Nazaret. La cronología que esta publicación desarrolló fue impresa en la primera página de todas las Biblias de la época.

A tal punto las concepciones bíblicas guiaban a los sabios medievales, que nadie podía dudar, que al igual cómo fue creado por Dios el Paraíso Terrenal y el mismo hombre, -cómo decía la Biblia-, "de la nada" y por “generación espontánea”, así mismo todos los seres vivos tenían necesariamente que surgir de sustancias inorgánicas o de aquellas que siendo orgánicas estaban en descomposición.

San Agustín de Hipona, (354-430 d. de C) Santo, padre y Doctor de la Iglesia Católica, llamado El "Doctor de la Gracia", quién según Antonio Livi, (sacerdote, Director espiritual del Seminario de Roma para las vocaciones adultas y luego también del Seminario de la archidiocesi de Benevento, Capellan de Su Santidad en el 1998. Actualmente miembro del Clero romano y Vice rector de la Iglesia de Sant’Andrea del Vignola, prolífico autor, que en una de sus obras pretende convencer que la existencia de dios se prueba con el sentido común ?¿) nos dice que San Agustín, fue el máximo pensador del cristianismo del primer milenio.
Y también según Livi, uno de los más grandes genios de la humanidad que dedicó gran parte de su vida a escribir sobre filosofía y teología siendo “Confesiones” y “La Ciudad de Dios” sus obras más destacadas.

Pues bien, San Agustín, este genio de la humanidad que pondera el cura Levi, afirma en La Ciudad de Dios, Libro XVI, capítulo 7, que “las ranas nacen de la tierra”. Y para probar la profundidad y certeza de su aserto, acude a un pasaje del Génesis en que Dios ordena a la tierra que produzca animales. “1:24. dijo Dios: "Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie." Y así fue.

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Las ranas de San Agustín de Hipona

De seguro, Levi, al igual que Agustín, cree que la Biblia no yerra porque al ser inspirada y dictada por Dios no puede mentir. Por tanto, lo que se espera de él, a pesar de ser un hombre contemporáneo, es que también esté de acuerdo con los dichos de su libro sagrado y por lo tanto, en su fe inquebrantable que le llevó a ser sacerdote, sumada a la profunda admiración por el santo Agustín, según sus palabras uno de los genios más grandes genios de la humanidad, es que nos explique en alguna de sus obras futuras, tan peculiar y extraordinaria forma de nacer de las ranas, que se supone como fue ayer, aún han de procrearse de la misma manera, en la seguridad que seremos muchos los interesados en el planeta, por conocer los detalles de estos nacimientos espontáneos que nos enseña La Sagrada Biblia.

Por este tipo de creencias, que fueron impulsadas en forma entusiasta por el clero durante siglos, en el siglo XVII, el naturalista, químico, físico, alquimista, médico y fisiólogo, Jan Baptiste van Helmont (1577-1644), fiel a esta concepción del mundo avalada por la Iglesia Católica, Romana y Apostólica en su Biblia, realizó una experiencia para demostrar la existencia de este fenómeno de generación espontánea y la registró de esta manera en su obra, Ortus Medicinae; vel, opera et opuscula omnia en 1667.
"… Las criaturas como los piojos, las garrapatas, las pulgas y los gusanos son nuestros miserables huéspedes y vecinos, pero nacen de nuestras entrañas y excrementos. Porque si colocamos ropa interior llena de sudor con trigo en un recipiente de boca ancha, al cabo de veintiún días el olor cambia, y el fermento, surgiendo de la ropa interior y penetrando a través de las cáscaras de trigo, cambia el trigo en ratones. Pero lo que es más notable aún es que se forman ratones de ambos sexos y que éstos se pueden cruzar con ratones que hayan nacido de manera normal… pero lo que es verdaderamente increíble es que los ratones que han surgido del trigo y la ropa íntima sudada no son pequeñitos, ni deformes ni defectuosos, sino que son adultos perfectos…”.

Esta experiencia resultó un evento muy interesante en la historia de la ciencia, si tenemos en cuenta que todas estas anécdotas mantuvieron plena vigencia y validez hasta principios del siglo XIX, en que la credibilidad pública estableció amargamente, que estas verdades bíblicas no debían tomarse en serio y ya los científicos no arriesgaban la vida experimentando en la clandestinidad, dado que tanto la Iglesia Católica como su brazo armado La Santa Inquisición, estaban moralmente cuestionados por la sociedad mundial y por tanto no había temor que alguien los asesinase impunemente.
Sin embargo, en su favor hay que decir que van Helmont, tuvo otros importantes y valederos aciertos científicos, siendo este estrambótico suceso, solo un acto irreflexivo de su personalidad crédula y apego religioso a estas concepciones mágicas y de suprema ignorancia contenidas en las religiones.
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Otro chascarro tuvo por protagonista a Georges Henri Joseph Édouard Lemaître, (1894-1966) un sacerdote católico y astrofísico belga, famoso por haber resuelto las ecuaciones de Einstein aplicadas al Universo conocidas como" constante cosmológica", relativas a la expansión del Universo (Alexander Friedman ya las había resuelto, pero Lemaître no lo sabía) concluyendo que el Universo se está expandiendo y que tiene una edad entre 10.000 millones y 20.000 millones de años.
Por aquel entonces, fue a dar clases en la Universidad de Gotinga, donde estudiaba Víctor Weisskopf, quién llegó a ser un connotado físico nuclear, quién contaba la siguiente anécdota.
Resulta que Lemaître había estado involucrado también en el cálculo de la edad de la Tierra a través de algunas investigaciones en ese campo.
"El abad Lemaître nos dijo que tales investigaciones habían revelado que la Tierra tenía unos 4.500 millones de años. Cuando nos sentamos con él, después de su charla, alguien le preguntó si creía en la Biblia. Él dijo:
– Sí, cada palabra es verdadera.
– Pero – continuamos nosotros – ¿cómo puede decirnos que la Tierra tiene 4.500 millones de años si la Biblia dice que tiene 5.800 años aproximadamente?

Él, supongo que medio en broma, contestó:
– No hay contradicción.
– ¿Cómo que no? – casi gritamos.

Él explicó que Dios hizo la Tierra hace 5.800 años con todas las sustancias radiactivas, los fósiles y demás indicios de una edad mayor. Lo hizo para tentar a la humanidad y poner a prueba su creencia en la Biblia. Entonces preguntamos:
– ¿Por qué está usted tan interesado en averiguar la edad de la Tierra si no es la edad real?
Y él respondió:
– Sólo para convencerme de que Dios no cometió ni un solo error.
Fuentes:
“Sobre el tiempo”, Paul Davies
“El péndulo del tiempo”, Jo Ellen Barnett
“Eurekas y euforias”, Walter Gratzer

Antes de este descubrimiento de documentos hallados en el Mar Muerto de que hablábamos; y otros que les han precedido y sin qué se tuvieran estos elementos comparativos, los especialistas databan muchos de estos escritos bíblicos, con una antigüedad promedio situada entre el siglo II y V a. de C. y por supuesto, los exégetas israelitas bíblicos y sus defensores antiguos, afirmaban que Moisés los escribió entre los siglos VIII y VI antes de nuestra era, es decir, en el período comprendido entre los profetas Isaías y Jeremías, lo que tampoco pudo ser de ninguna manera posible.

Ya sabemos que estas etnias, en particular los hebreos, no estaban aún presentes y que llegaron al área siglos después. Y qué con toda probabilidad, fuesen los primeros escribas hebreos de los libros que dieron origen a la Biblia, que se sabe fue extractada de leyendas de la primera antigüedad, quienes copiaron de estas culturas su saber astronómico, que utilizaron siglos después para construir el Génesis y las demás compilaciones, apoyándose en las creencias de estos pueblos y sus costumbres, que contemplaban como en todas las sociedades, días de descanso o de festejos.
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A todas luces, la cultura sumeria es un descubrimiento moderno, reciente en la línea del tiempo, aún no completamente estudiado ni divulgado por el hecho que sus cientos de papiros y tablillas milenarias aún no han sido del todo decodificados y los trabajos arqueológicos descubriendo inmensas ciudades aún están en su primera fase. También es sin duda el mayor de los descubrimientos en la historia de la civilización, pues en los últimos decenios nada se sabía de su existencia.

Y lo más desconcertante para el mundo científico es que a pesar de estos descubrimientos y estudios, los expertos no logran saber quiénes fueron los Sumerios, de dónde vinieron y cómo apareció su civilización, que resulta ser además de inesperada, una verdadera incógnita, lo que se conoce como elproblema sumerio. Los Sumerios se hacían llamar a sí mismos sag-giga que significa literalmente “el pueblo de cabezas negras”. De acuerdo al historiador babilonio Beroso, los sumerios fueron “extranjeros de caras negras”; al emplear el término “extranjero”, Beroso bien nos podría estar sugiriendo que los sumerios provenían de alguna otra parte.

Fue en esa zona geográfica del Oriente Medio, dónde la historia registra los mayores avances y descubrimientos, como la invención de la rueda en torno al 3.500 a. de C., la escritura en el 3.300 a. de C., y el uso del cobre, siendo ésta la datación más antigua de tablillas de arcilla con escritura cuneiforme encontrada hasta la fecha. El idioma sumerio se considera una lengua aislada en la lingüística ya que no pertenece a ninguna familia lingüística conocida. Los sumerios inventaron los jeroglíficos pictóricos que más tarde se convirtieron en escritura cuneiforme; y su lengua junto con la del del Antiguo Egipto, compiten por el crédito de ser el lenguaje humano escrito más antiguo que se conoce, estimándose por algunos estudiosos, que la cultura egipcia sería tributaria también de la Sumeria, que se adelanta a los jeroglíficos egipcios en por lo menos 75 años.

Además de la invención y el desarrollo de la escritura, sin la cual una gran civilización no podría llegar a ser, a los sumerios también se les atribuye la invención de la imprenta. Milenios antes que Johann Gutenberg «inventara» la imprenta a través de tipos movibles, los escribas sumerios utilizaban «tipos» pre-fabricados de los diferentes signos pictográficos, que utilizaban del mismo modo que nosotros utilizamos ahora un tampón de goma, imprimiendo la secuencia deseada de signos en la arcilla húmeda. También inventaron al precursor de nuestras rotativas: el sello cilíndrico.

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Las ciudades-estado sumerias eran auténticos centros urbanos, con muros defensivos, canales internos, palacios reales, zigurats (templos), calles, etc. El zigurat de Babilonia dedicado a Marduk, probablemente la “Torre de Babel” bíblica, estaba compuesto por siete pisos llegando a una altura total de unos 80 metros. Los niveles estaban superpuestos escalonadamente en plantas “helicoidales” que conducían a las altas terrazas, en cuya cima se encontraba el templo/observatorio astronómico, el cual estaba coronado con una resplandeciente cúpula. La estructura también contaba con tres escaleras que llevaban al templo, dos de las cuales (las laterales) sólo ascendían hasta la mitad de la altura del zigurat. Las caras del zigurat se orientaban precisamente hacia los cuatro puntos cardinales.

En su construcción se empleaban materiales muy ricos: mármol, alabastro, lapislázuli, oro y cedro. La capacidad para llevar a cabo tan importante obra de construcción, para organizar y alimentar a una ingente masa de trabajadores, para allanar la tierra y elevar montículos para hacer ladrillos y transportar piedras, para traer metales extraños y otros materiales desde tan lejos, para fundir tales metales y dar forma a utensilios y ornamentos, nos habla de una importante civilización, ya en pleno esplendor en el tercer milenio a. de C., los que es absolutamente sorprendente. Solo basta repasar los hitos de este tercer milenio, para establecer el abismo existente entre las otras culturas y la genialidad de la civilización sumeria.

En 1974 se hallaron los registros de la canción más antigua del mundo, en los que se pudo leer e interpretar las notas musicales escritas en una tablilla cuneiforme de los alrededores del 1800 A.C. encontrada en Ugarit (actualmente en Siria). Lo que es más, aquella anotación constató que esa música utilizaba la misma escala heptatónica-diatónica característica de la música occidental contemporánea, que hasta entonces se creía que se había originado en Grecia; a partir de ahí, quedó demostrado que nuestra música, así como cualquier otra música de la civilización occidental, tuvo su origen en Mesopotamia. Ya el erudito griego Filón dijo que los mesopotámicos fueron conocidos por «buscar el unísono y la armonía por todo el mundo a través de los tonos musicales». No cabe duda de que la música y la canción hay que calificarlas como otro «primero» de los sumerios.
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Es posible que los sumerios inventaran también el primer juego de tablero. El Juego real de Ur es la denominación que se dio a dos piezas arqueológicas, interpretadas como juegos de tablero encontradas en las tumbas reales de Ur por Sir Leonard Woolley en la década de 1920, una de ellas se exhibe en el Museo Británico (Londres). Se trata de una caja de madera con incrustaciones de conchas talladas, lapislázuli y piedra caliza, que datan de la Primera Dinastía de Ur, antes del 2600 a. C., lo que las convierte en uno de los tableros de juego más antiguo, junto con el juego egipcio “Senet”. El juego real de Ur era jugado por dos jugadores, cada uno con siete fichas (negras y blancas, como en las damas o el ajedrez), y se usaban tres dados piramidales. Las reglas del juego son desconocidas pero el tablero sugiere un circuito a recorrer, similar al backgammon.

Otras cosas en las que los sumerios fueron «los primeros» fue que hicieron las primeras escuelas, el primer congreso bicameral, el primer historiador, el primer «almanaque del agricultor», las primeras cosmogonía y cosmología, el primer «Job», los primeros debates literarios, el primer «Noé», el primer catálogo de biblioteca, la primera Época Heroica del Hombre, su primer código legal y sus primeras reformas sociales, su primera agricultura, el primer arado y su primera búsqueda de la paz y la armonía mundial.

Todavía en todos los textos de estudio, se señala a Egipto como la cuna de la civilización y los egiptólogos datan su aparición alrededor en tres mil años a. de C. existiendo la convicción que son los antepasados naturales del hombre moderno, siendo seguida por la protoindia del Valle del Indo. Ambas civilizaciones, a la luz de los trabajos en terreno y últimos descubrimientos en Mesopotamia, son en realidad posteriores en varios siglos a sumeria y aún más, todo el resto de las civilizaciones conocidas son dependientes y tributarias de ésta.

Parte del llamado misterio o problema sumerio, se debe a que estas tablillas de arcilla descubiertas, avanzan en el tiempo dando cuenta de la historia de sus generaciones, reyes y dioses, por varios milenios a. de C., yendo más allá de todo vestigio y datación que la ciencia y la historia ha encontrado, avanzando en lo que se conoce como período antediluviano, lo cual no solo trae desconcierto al mundo científico, sino que no existe forma de probarlo, por falta de antecedentes comparativos.
Recordemos que la historia del Arca de Noé y el gran diluvio sigue siendo actualmente uno de los mayores misterios de la historia de la humanidad estudiado por teólogos, científicos y arqueólogos. Mientras que para algunos se trata de una mera fábula, otros creen que el evento se desarrolló a causa de un gran diluvio y este provocó uno de los mayores desastres conocidos en la tierra, se calcula que alrededor de 7.500 años a. de C.

Hacemos debida aclaración, que los especialistas del tema, sostienen que las edades extraordinarias de los patriarcas bíblicos que menciona el Génesis, son resultado de errores en la traducción: los ciclos lunares se confundieron con los solares y las edades reales son por tanto 13,5 veces menores. En resumidas cuentas, Matusalén de una edad de 969/13,5, habría tenido una edad de 72 años, que es una cifra impresionante teniendo en cuenta la esperanza de vida en esos tiempos.

A los creyentes en cambio, nadie los convence que los seres humanos vivían cerca de mil años, hasta que después del diluvio, Dios acortó su edad. (Génesis 6:3. Y dijo Yavé: "No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años").

No olvidar que los llamados patriarcas antediluvianos corresponden a los personajes principales del libro Génesis, que son Adán, el primer hombre y sus descendientes hasta Noé, uno de los tan solo ocho sobrevivientes del Diluvio universal. Según las escrituras, Noé fue el décimo y último de los superlongevos patriarcas antediluvianos: Noé murió 350 años después del Diluvio, a la edad de 950 años. Esto lo convierte en el hombre más longevo de toda la Biblia,superando incluso a Adán (930 años). En proporción a su larga vida, engendró a sus tres hijos cuando tenía 350 años. Luego de Noé la edad de muerte se precipita drásticamente a solo 120 años para Moisés.

Como curiosidad acotamos que el Instituto para estudios científicos bíblicos (IBSS),
establece una serie de paralelos, entre los reyes antediluvianos sumerios y los que aparecen en el Génesis. Algunos eruditos comparan a Adán con Alulim (también conocido como Adapa el sabio), primer rey de Eridu. Para el IBSS no hay duda de esto. Ensipazianna, se puede identificar con Enoch.
Por otro lado, Ziusudra sería el último rey antediluviano que habría construido la barca avisado del diluvio con la ayuda del dios Enki. Posteriormente la Biblia convertiría a Ziusudra en Noé en el Génesis. Según este estudio los reyes antediluvianos y sus reinados fueron los siguientes.

Rey Nº Rey Nombre Gobernó desde Años Desde / Hasta
1 Alulim (Adán) Eridu 64800 453600 – 388800
2 Alalgar (Set) 72000 388800 – 316800
3 Kidunnu (Enós) 72000 316800 – 244800
4 Alimma (Kenan) 21600 244800 – 223200
5 Enmenluanna (Mahalaleel) 21600 223200 – 201600
6 Dumuzi (Jared) 28800 201600 – 172800
7 Ensipazianna (Enoc) 36000 172800 – 136800
8 Enmenduranna (Matusalén) 72000 136800 – 64800
9 Sukurlam (Lamec) 28800 64800 – 36,000
10 Ziusudra (Noé) 36000 36,000 – Diluvio

La lista de la dinastía de Isin (~2000 a. de C.)
La cronología de los reyes mesopotámicos, mítica para los primeros de ellos, se extiende desde los orígenes hasta el siglo XVIII a. de C. La encontramos en unas quince tablas provenientes la mayoría de los archivos de Nippur (cf. Thorkild Jacobsen, The sumerian king list, Chicago, University of Chicago Press, 1939, & Jean-Jacques Glassner, Chroniques mésopotamiennes, Paris, Belles Lettres, 1993). Existen varias listas, con nombres sumerios y transcritas en acadio, que datan de la lista más completa de la dinastía amorrita Larsa (hacia el 1800 a. de C.) o redactadas en Isin (hacia el 1900 a. de C.): el texto de la lista más completa pertenece a la colección Weld-Blundell y ha sido traducida por Thorkild Jacobsen (Op. cit., p.70-77):

1 – Eridu A-lulim 28.800 años = 8 saroi
2 – Eridu Alalgar 36.000 años = 10 saroi
3 – Bad-tibira En-men-lu-Anna 43.200 años = 12 saroi
4 – Bad-tibira En-men-gal-Anna 28.800 años = 8 saroi
5 – Bad-tibira Dumu-zi 36.000 años = 10 saroi
6 – Larak En-sipa-zi-Anna 28.800 años = 8 saroi
7 – Sippar En-men-dur-Anna 21.000 años = 5,833 saroi
8 – Shuruppak Ubar-Tutu 18.600 años = 5,166 saroi

La lista de Beroso (747 a. de C.) El filósofo y sacerdote Beroso El Caldeo, (350 a 270 a. de C.) en su obra Babiloniaca, también conocida como Historia de Babilonia, propone en la primera sección del libro II) una segunda lista de estos reyes antediluvianos que reinan después de la aparición de Oannes, comprendiendo esta vez 10 soberanos, 4 ciudades y 120 períodos de reinado (las dos secciones siguientes del libro II están consagradas a la descripción del Diluvio y a los reyes post-diluvianos). "Beroso toma sus relatos de los archivos de Babilonia-Borsippa, y estos mismos archivos, en cuanto a la creación y a las primeras edades, reproducen revelaciones inscritas en tablas por el primero de los hombres-pez, Oannes, el inventor de las letras, de las ciencias y de las artes, el fundador de las leyes, de las ciudades y de toda la civilización." (Joseph Bidez, "Les écoles chaldéennes sous Alexandre et les Séleucides", in Mélanges Capart, Bruxelles, 1935, p.50).

1 – Babylone Alôros (Aloros) = 1 A-lulim 36.000 años = 10 saroi
2 – Babylone Alaparos = 2 Alalgar 10.800 años = 3 saroi
3 – Pautibiblon Amêlôn (Amelon) = 3 En-men-lu-Anna 46.800 años = 13 saroi
4 – Pautibiblon Ammenôn (Ammenon) = 4 En-men-gal-Anna 43.200 años = 12 saroi
5 – Pautibiblon Megalaros (Amegalaros) 64.800 años = 18 saroi
6 – Pautibiblon Daônos ou Daôs (Daonos) = 5 Dumu-zi 36.000 años = 10 saroi
7 – Pautibiblon Euedôrachos (Euedorachos) = 7 En-men-dur-Anna 64.800 años = 18 saroi
8 – Larak Amempsinos = 6 En-sipa-zi-Anna 36.000 años = 10 saroi
9 – Larak Opartes (Otiartes) = 8 Ubar-Tutu 28.800 años = 8 saroi
10 – Shuruppak Xisouthros 64.800 años = 18 saroi

Tenemos la necesidad de hacer presente, que estas Listas de estos reyes antediluvianos, extractados tanto de los personajes bíblicos de edades extraordinarias, como de estas tablillas de barro de diversas épocas, que corresponden a las bibliotecas de numerosas ciudades desenterradas en los últimos cien años de las distintas civilizaciones mesopotámicas, la más antigua de ella Sumeria, tienen correspondencia con los dioses sumerios, que son los mismos que recogieron luego diferentes otras civilizaciones posteriores, con la connotación que éstos, son descritos como personajes que vinieron del cielo en naves y carruajes espaciales, para enseñarles las artes y oficios que este pueblo desarrolló, quienes por su naturaleza extraterrestre vivieron en la tierra miles de años y alcanzando longevidades increíbles, que son las que estas listas recogen.

El problema sumerio de que hablamos, es entonces la incapacidad de la ciencia para establecer por medio de la investigación científica si ello es posible, dado que no existen registros al respecto, sean conocimiento acerca de estos seres antediluvianos y post diluvianos, como tampoco si en esas épocas existía vida organizada en el planeta.
Por eso señalamos, que esta nueva información que aporta esta antiquísima civilización, cuando todos sus registros sean debidamente traducidos, traerá sin duda importantes cambios en la comprensión de nuestro mundo y probablemente un enfoque distinto de la historia y el concepto religioso.

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Tablilla con rostro de Marduk, Dios Sumerio

Cómo se puede establecer, para los estudiosos de las diferentes ramas de las ciencias involucrados en esta fascinante perspectiva de explorar un pasado desconocido para el hombre moderno, ya no cabe duda que los escritos bíblicos transmitidos por la Biblia judía, considerados los más lejanos en el pasado y que nos traen noticias de costumbres, pueblos y leyendas antiquísimas, no son otra cosa que un plagio de la cosmología Sumeria. Y siéndolo, como se puede ahora probar fehacientemente, quienes son los responsables de estos escritos, no solo recogieron estas historias de otra fuente, sino que tergiversaron su concepto madre, utilizando las mismas alegorías, ritos y doctrinas, pero cambiando a estos dioses por otros, con distinto origen y sino.

Y lo que es más, plagiaron igualmente la figura de estos supuestos viajeros espaciales, estos reyes que vivieron muchos más años que los humanos, para diseñar a su Dios, al Adán bíblico, la Eva, las historias de su descendencia, la longevidad de sus patriarcas, el mito del Arca, de Moisés y otros que mencionaremos más adelante, incluso con errores conceptuales, al copiar mitos de esta otra cultura, que hablaba de muchos dioses y no de un Dios, como ocurre en la Biblia que habla de los Eloim, de varios dioses y el asunto de la costilla de Eva, que nadie nunca entendió, porque al hombre no le falta ninguna costilla y nadie se imagina porque un Dios para crear a la mujer, no lo hizo igual que cuando creó al hombre.

En gran medida, como anticipábamos, se desprende de la lectura de estas tablillas y papiros, que las fuentes directas de dónde los autores de la Biblia judía tomaron las principales directrices del Génesis y los demás libros e historias conocidos como sagrados, fue calcando al detalle los caracteres y relatos de la metafísica y creencias de este pueblo de Sumer, cuestión que dilucida y echa por tierra no solo su originalidad sino también la mentada inspiración divina de sus autores, o que la tierra y los humanos haya sido, como se insiste, una creación de su divinidad.

Y siendo así y como directa consecuencia, pasa lo mismo con las variantes cristianas e islámicas, que basan su credo en esta misma raíz y se disputan ser herederos y descendientes de sus principales y mitológicos personajes, acerca de los cuales, la historia y las demás ciencias, no han encontrado tampoco vestigios que avalen su existencia.


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Nammu, diosa sumeria, amamantando

Para corroborar este aserto, hemos tomado el siguiente párrafo, del Exordio queJean Bottéro (1914-2007), clérigo domínico e historiador, uno de los más renombrados asiriólogos y expertos en la Biblia y el Antiguo Oriente y famoso por haber sido uno de los primeros traductores del Código de Hammurabi, hizo del libro La Historia empieza en Sumer, del autor judío ucraniano, nacionalizado americano Samuel Noah Kramer, (1997-1990) considerado uno de los más grandes expertos en Asiriología y sumerología del mundo, en historia de Sumeria y lengua sumeria, obra de la cual hemos tomado muchas ideas que aquí exponemos. Dice Jean Bottéro:

“Los babilonios y más tarde los asirios (y hasta en gran parte los hititas de Anatolia) y los hebreos no han hecho más que recoger y continuar la civilización sumeria. De los sumerios, esos semitas nómadas de la Mesopotamia, habían aprendido casi todo lo que se refería a la vida civilizada: formas y contenido material de la religión, instituciones políticas y sociales, organización administrativa, derecho, técnicas de la industria y del arte, ciencias, arte de pensar, y hasta escritura, la escritura cuneiforme, que ellos no hicieron sino adaptar a su propia lengua.

Uno de los signos más reveladores de la permanencia “espiritual” de los sumerios durante toda la historia de Babilonia y de Asiria es éste: hasta el final, o sea hasta un siglo antes de la era cristiana, los semitas mesopotamios conservaron el sumerio como lengua litúrgica y científica, igual que hacían nuestros reinos de la Edad Media, que usaban el latín. Esta civilización sumeria, la primera y más antigua del mundo, desarrollada en el curso de una larga historia y transmitida a los babilonios y los asirios, y por intermedio de ellos al mundo helenístico, precursor inmediato del nuestro, la han podido reconstruir los asiriólogos y sumerólogos, a menudo hasta en sus detalles más concretos y más inesperados.”

También es muy decidor el grado de influencia del pensamiento sumerio que recogieron los pensadores griegos en la confección de sus mitos y leyendas. Impresiona establecer el paralelo y puntos de contacto de las obras de los primeros filósofos y metafísicos griegos, que como los sumerios se interesaron más por el destino de las cosas que por su origen absoluto, englobando dentro de su Universo todo lo que existe, incluyendo a sus dioses, cuyo papel fijaron más que como divinidades, cómo organizadores y gobernadores de su sociedad.

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Diosa Isis y Virgen María amamantando

Campos Elíseos, es una de las denominaciones que recibe la sección paradisíaca del Inframundo en la mitología griega, el lugar sagrado donde las "sombras" (almas inmortales) de los hombres virtuosos y los guerreros heroicos han de pasar la eternidad en una existencia dichosa y feliz, en medio de paisajes verdes y floridos. Según el Génesis el Edén era un paraíso terrestre creado por Dios para el hombre, donde vivían Adán y Eva en una dichosa inocencia. Tras cometer el pecado original Dios los expulsó y envió a sus querubines de modo que nadie pudiese disfrutar de los frutos del Árbol de la Vida y por tanto lograr la inmortalidad.

La Biblia situaba el paraíso terrenal entre los ríos Eufrates y Tigris, de lo que se deduce que el legendario paraíso de los judíos tenía un origen mesopotámico. Estas ideas existían entre los sumerios y los babilonios. Según la epopeya del héroe asirio Gilgamesh, el paraíso se hallaba en Dilmun, en las islas Bahrein. El concepto de Cielo fue supuestamente importado al judaísmo desde el zoroastrismo, quizá por el profeta Daniel debido a su exposición a los magos zoroastrianos en la corte de Darío I.

La creencia en el Cielo parece haber suplantado el anterior concepto de Sheol (mencionado en varios libros de la Biblia, como Isaías 38:18, Salmos 6:5 y Job 7:7-10). Sin embargo, muchos teólogos afirman que el Sheol es el seno de Abraham, que era una parte del infierno administrada por Dios, y que Dios para sus profetas y creyentes (ya que, al ser pecadores, no podían ir con Dios); estarían allí hasta que sus pecados fueran redimidos por el Mesías, entonces los que vivían allí serían llevados al Cielo, al igual que todos los redimidos que mueran.

Los cristianos creen que Jesucristo fue el Mesías, que ya vino y los redimió, pero los judíos aún están esperando a su Mesías redentor profetizado en sus libros sagrados contenidos en el Tanaj, los cuales los cristianos llaman Antiguo Testamento. Los conversos judíos a este concepto de Cielo e infierno incluían el grupo conocido como los fariseos. Los dogmáticamente conservadores saduceos mantuvieron su creencia en el Sheol. Aunque eran saduceos quienes representaban la mayoría religiosa judía, fueron los fariseos quienes mejor soportaron la ocupación romana, y su creencia en el Cielo y el infierno zoroastriano fue transmitida al cristianismo y al Islam, donde el Cielo es llamado Janah.


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Diosa griega Hera amamanta a niño Heracles

Otra denominación en la mitología griega para la región de los Campos o Llanuras Eliseanas es la de Islas Afortunadas o de los Bienaventurados. Según la mitología, a estos campos se llegaba atravesando las aguas del río Aqueronte, el inframundo y más allá del río Lete. Se decía que los dioses descansaban en estas praderas libres de pecado, maldad y deseos terrenales. En este lugar de paz no se conocía la muerte. Han sido a menudo identificados con el Cielo cristiano.

Del mismo modo que sucede con la historia bíblica del Diluvio Universal, y la historia de Gilgamesh de la Mitología sumeria ; se pueden encontrar otros puntos u origen en común, o influencia de mitos anteriores, en la historia bíblica de la creación del Hombre judía. Así, en el Enuma Elish (poema babilónico que narra el origen del mundo), se menciona que éste fue creado en 7 días, y que comenzó con un jardín; siendo el mundo creado por Tiamat (una diosa babilónica con forma de serpiente gigante). En el arte asirio y fenicio es muy recurrente la escena de los querubines o espíritus protectores custodiando el árbol de la vida en la figura de la palmera datilera, tema que también es descrito en la Biblia como adornando el templo de Salomón.
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En la historia de Gilgamesh, posteriormente además se describe como Gilgamesh busca el secreto de la vida eterna, encontrando el fruto del árbol de la vida, el cual le es arrebatado por la serpiente. En los archivos de El-Amarna, como en la biblioteca de Asurbanipal, se encontraron fragmentos del relato del primer hombre "Adapa", nombre fonéticamente similar al Adam hebreo. Adapa habría arrancado las alas a un demonio del aire en un momento de furia, por lo que Anu, el dios del cielo lo llamó al cielo a rendir cuentas. El dios Ea, padre de Adapá, comprendiendo el peligro le advirtió que no comiera ni bebiera nada. Pero Adapá se apaciguó al verlo y le perdonó. Ordenó a sus servidores que le dieran del pan y el agua de la vida eterna, pero Adapa, ya advertido, se negó a probarlos.

Enfurecido Anu le expulsó, y así Adapá, por un malentendido perdió la oportunidad de la inmortalidad. En la mitología Sumeria, en unas tablilla cuneiforme encontrada en Nippur se habla de una tierra pura y brillante que no conocía la enfermedad ni la muerte. En este pacífico reino el rey de las aguas, Enki, hacía que el agua dulce permitiera crecer un frondoso jardín. Aquí es dónde se menciona que el dios Enki creó a los seres humanos en un lugar donde el hombre podía vivir sin miedo a los animales, un lugar sin terror; pero posteriormente Enki descubrió que los humanos tenían un comportamiento inadecuado, y por ello los expulsó de este paraíso.

En este poema de Gilgamesh, la diosa Aruru (Ninhursag) asistió a Enki en la creación de la raza humana: este le ordenó a su madre Nammu, que formara al hombre de “la arcilla que está encima del abismo”. (Igualmente en la mitología egipcia, el dios Khnum da forma al cuerpo de los seres humanos a partir de barro en una torneta de alfarero). Al analizar la mitología sumeria, como la posterior de acadios, babilonios y asirios, en tablillas como la Enuma Elish, se puede encontrar puntos en común, o su influencia con la historia bíblica del Génesis.

Según la mitología sumeria, la diosa Ki tomó un hueso de Enki y creó una diosa llamada Nin-ti, la mujer del hueso. (Paralelismo con la historia de Eva). En sumerio, Nin-ti se traduce tanto cómo “Dama de la costilla”, cómo “Dama de la vida”, o “Dama que hace vivir”.

En La Historia Empieza en Sumer, Samuel Noah, en la pág. 27 escribe:“Empecemos por el paraíso, cuya noción parece ser de origen sumerio en el Próximo Oriente; este paraíso tiene una situación geográfica determinada. En efecto, es muy probable que el país de Dilmun, donde lo sitúan los sumerios, se hallase al sudoeste de Persia. Pues bien, los babilonios, pueblo semita que venció a los sumerios, situaron en esa misma región su «país de los vivientes». En cuanto a la Biblia, ésta indica que Jehová o Yahweh plantó un jardín en Edén, hacia Oriente (Génesis, II, 8). «De este lugar de delicias salía un río», añade el texto del Génesis (II, 10-14), «para regar el paraíso, río que desde allí se dividía en cuatro brazos. Uno se llama Phison. El nombre del segundo río es Gehon… El tercer río tiene por nombre Tigris… Y el cuarto río es el Eufrates.» Estas indicaciones permiten pensar que el Dilmun sumerio y el Edén hebraico no eran más que uno en sus orígenes”.

Segundo punto: el pasaje del poema Enki y Ninhursag, que relata cómo el dios del Sol riega Dilmun con el agua fresca surgida de la tierra, corresponde con el siguiente de la Biblia (Génesis, II, 6): «Salía empero de la tierra una fuente, que iba regando toda la superficie de la tierra.» Tercer punto: la maldición pronunciada contra Eva: «Multiplicaré tus trabajos en tus preñeces: con dolor parirás los hijos…», implica un estado superior, el que describe el poema sumerio en que la mujer paría sin dolor. Cuarto punto, y punto final: la falta cometida por Enki al comerse las ocho plantas de Ninhursag, hace pensar en el pecado de que se hicieron culpables Adán y Eva al comerse el fruto del árbol de la sabiduría”.

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Al hombre no le faltan costillas

Un análisis más meticuloso nos conduce a una comprobación aún más asombrosa, la cual nos proporciona la explicación de uno de los enigmas más embarazosos de la leyenda bíblica del paraíso, el que plantea el famoso párrafo en donde se ve cómo Dios forma la primera mujer, la madre de todos los hombres, de una costilla de Adán (Génesis, II, 21). ¿Por qué una costilla? Si se admite la hipótesis de una influencia de la literatura sumeria (de este poema de Dilmun y de otros semejantes) sobre la Biblia, las cosas se aclaran mucho. En nuestro poema, una de las partes enfermas del cuerpo de Enki es precisamente una «costilla».
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Ahora bien, el nombre sumerio de costilla es ti. La diosa creada para curar la costilla de Enki se llama Ninti, la «Dama de la costilla». Pero el vocablo sumerio ti significa igualmente «hacer vivir». Los escritores sumerios, haciendo un juego de palabras, llegaron a identificar la «Dama de la costilla» con la «Dama que hace vivir». Y este retruécano, uno de los primeros de la historia, pasó a la Biblia, donde, naturalmente, perdió todo su valor, ya que, en hebreo, las palabras que significan «costilla» y «vida» no tienen nada en común. Fue en 1945 cuando descubrí esta explicación. Más tarde me di cuenta de que la hipótesis a que había llegado yo por mis propios medios ya había sido sugerida treinta años antes por un gran asiriólogo francés, Vincent Scheil, como me lo notificó el orientalista norteamericano William Albright, el cual hizo publicar mi trabajo. Ello no hace más que prestarle mayores probabilidades de veracidad.” “En Sumer, un buen millar de años antes de que los hebreos escribiesen su Biblia y los griegos su Ilíada y su Odisea, nos encontramos ya con una literatura floreciente, que contiene mitos y epopeyas, himnos y lamentaciones y, numerosas colecciones de proverbios, fábulas y ensayos.” (pág.24).

Muchos de los relatos sumerios no pueden dejar de percibirse como con un eco, como una resonancia bíblica. Las aguas primordiales, la separación del cielo y de la tierra, la arcilla con que fue amasada la criatura humana, el edén, la serpiente, las leyes morales y cívicas, el cuadro del sufrimiento y de la resignación del hombre, las disputas entre hermanos, todo eso en conjunto, nos recuerda en ciertos aspectos, pero con meridiana claridad los episodios de la Biblia. La historia de la inundación de “La epopeya de Gilgamesh” y la historia hebrea en Génesis son muy similares, con unos 20 puntos importantes en común.
Sus textos están obviamente ligados de alguna manera La historia del Génesis describe cómo la humanidad se había no solo vuelto desagradable a Dios, sino que además era irremediablemente pecaminosa y perversa. En la historia de Babilonia, que eran demasiado numerosos y ruidosos.

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Semiramis, (Astarte) diosa fundadora de Babilonia amamantando a su hijo Ninias, esposa de Oannes (Nimrod)

Los dioses (o Dios) deciden enviar un diluvio universal. Esto habría ahogado a todos los hombres, mujeres, jóvenes, niños y bebés, así como eliminar todos los animales terrestres y aves. Dios (o uno de los dioses) sabía de un hombre justo, Ut-Napishtim o Noé. Los dioses (o Dios) ordenan al héroe construir un barco de madera de varios pisos (llamada arca o caja en el original hebreo). El arca sería sellado con brea. En el arca habría muchos compartimentos internos. Tendría una sola puerta. Tendría únicamente una ventana.
El arca fue construida y cargada con el héroe, algunas personas y ejemplares de todas las especies de animales de la tierra. Una gran lluvia cubre la tierra con agua. Las montañas quedan sumergidas bajo el agua. El arca se posa sobre una montaña en Oriente Medio. El héroe envía aves a intervalos regulares para ver si encuentran tierra firme en las cercanías. Las dos primeras aves regresan al arca. La tercera ave aparentemente encuentra tierra firme ya que no vuelve.

El héroe y su familia salen del arca y realizan un ritual en el que matan a un animal y lo ofrecen como sacrificio. Dios (o los dioses en la Epopeya de Gilgamesh) huelen el dulce sabor del sacrificio. El héroe es bendecido. Los dioses babilónicos parecen realmente arrepentidos por el genocidio que habían realizado. El Dios de Noé parece haberse arrepentido de sus acciones, por este motivo, él promete no volver a hacerlo de nuevo.

Solo hay una serie de pequeños detalles en los que difieren las dos historias: Noé recibió sus instrucciones directamente de Jehová, Ut-Napishtim las recibió indirectamente durante un sueño. El arca de Noé tiene 3 pisos de altura y es de forma rectangular. Las dos dimensiones estimadas son 547 x 91 pies y 450 x 75 pies.

El arca Babilónica fue de 6 pisos de altura y cuadrada. Ut-Napishtim invitó a más personas a bordo: un piloto (el barquero) y algunos obreros cualificados. Noé únicamente sube a su familia (8 personas El arca de Noé se posa en el monte Ararat; Ut-Napishtim se posa en el monte Nisir. Ambos lugares están en Oriente Medio y se encuentran a pocos cientos de kilómetros de distancia. En la Biblia, una parte del agua surgió de debajo de los océanos. Las lluvias se prolongan durante 40 días y 40 noches. Un intervalo de 40 días simbolizado a menudo como el período de juicio en las Escrituras Hebrea. Génesis 7:24. “Las aguas inundaron la tierra por espacio de 150 días.”
En el relato babilónico el agua llegó sólo en forma de lluvia y duró sólo 6 días. Noé da a conocer un cuervo y una paloma, Ut-Napishtim lanza tres aves: paloma, golondrina y cuervo.

Una hipótesis es que, durante el cautiverio en Babilonia de los hebreos del Reino de Judá, capturados por Nabucodonosor II en 607 A.C. y liberados por Ciro el persa en el 537 A.C., éstos se hayan impregnado de la cultura local, con sus mitos y registros históricos. Más aún, es allí y durante ese período que los rabinos, en su diáspora y luego de la destrucción del gran templo de Jerusalén, redactaron el Talmud de Babilonia (Talmud Bavli) con sus interpretaciones sobre el Tanaj.

El mundo sumerio es un descubrimiento moderno, y hasta podemos decir que es el mayor de los descubrimientos recientes en el terreno de la historia de la civilización. Hasta hace sólo doscientos años se ignoraba todo sobre ellos, hasta su misma existencia. Los arqueólogos que emprendieron una serie de excavaciones en Mesopotamia, no buscaban allí los vestigios de los sumerios, sino los de los asirios y babilonios. Por fuentes de procedencia griega o hebraica disponían de un considerable cúmulo de información sobre los asirios y los babilonios y sus respectivas civilizaciones, pero, en cuanto a los sumerios y a Sumer, ni sospechaban su existencia siquiera.

Esto resulta inexplicable y lo que más perplejidad provoca, es el hecho de que hasta el día de hoy, los expertos no solo carezcan de respuestas a esta interrogante sino que tampoco puedan explicar por qué esta civilización tuvo una cultura descollante frente a otras contemporáneas, que se quedaron en el pastoreo. Pero quizás la pregunta correcta no sea “cómo aparecieron los sumerios”, sino, “cómo pudieron pasar desapercibidos, invisibles para el resto del mundo y más aún, cómo fue que las culturas posteriores, sus conquistadores y continuadores no avanzaron sino que paradojalmente hicieron retroceder el avance cultural logrado por los sumerios".

Semejante descubrimiento es tanto más notable, por cuanto es evidente que resulta de datos
aparentemente más modestos e insignificantes. En Sumer, a diferencia de Egipto, no habían quedado testimonios de su antiguo esplendor sobre la tierra, esos monumentos eternos como son las grandes pirámides, para recordar a los siglos venideros la gloria de sus antiguos constructores. Egipto trabajó la piedra, en cambio los sumerios fueron una cultura de la arcilla, del barro, que hizo que sus ciudades se derrumbaran, se sumergieran en la tierra y confundieran con el paisaje.

Desde hacía cuatro mil años, el mundo se había olvidado hasta del nombre de Sumer y de los sumerios; e incluso los mismos personajes de la antigüedad clásica, los hebreos y los griegos, por ejemplo, si bien nos hablan a menudo de Egipto, curiosamente no dicen ni una palabra de sus lejanos antepasados, los sumerios, a quienes deben gran parte su cultura, filosofía y creencias religiosas.

Es evidente que los sumerios no ejercieron ninguna influencia directa sobre los hebreos, ya que aquéllos habían desaparecido mucho antes de la aparición de estos últimos, pero no hay ninguna duda de que los sumerios influyeron profundamente sobre los babilonios, los asirios, los hititas, los hurritas y los arameos.

Este pueblo de Sumer también desarrolló un complejo sistema de metrología alrededor del 4.000 a.C. Esta metrología avanzada resultó en la creación de la aritmética, la geometría y el álgebra. Desde el 2.600 a. C. en adelante, los sumerios escribieron tablas de multiplicación en tabletas de arcilla y trataron con ejercicios geométricos y problemas de división.


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Diosa Egipcia Isis amamantando a Horus

Los primeros rastros de la numeración babilónica también se remontan a este período. Entre el 2.700 al 2.300 a. C. inventaron el ábaco, y una tabla de columnas sucesivas que delimitaron el orden sucesivo de magnitud de su sistema de numeración sexagesimal. Los sumerios fueron los primeros en usar un sistema de numeración de notación posicional. Otros pueblos mesopotámicos quizás hayan usado algún un tipo de regla de cálculo en cálculos astronómicos.

Una tablilla encontrada en Nippur, puede ser considerada el primer manual de medicina del mundo. En esa tablilla, donde había fórmulas químicas y mágicas (encantamientos), usaban términos tan especializados que para traducirse se precisó de la ayuda del lenguaje especializado de profesionales químicos. En la farmacopea, se usaban sustancias vegetales, animales y minerales. Laxantes y diuréticos fueron la mayoría de los remedios de aquel pueblo.

Determinadas cirugías también eran puestas en práctica. Los sumerios manufacturaban salitre, conseguido a partir de la orina, la cal, de cenizas o de la sal. Combinaban esos materiales con leche, piel de cobra, caparazón de tortuga, casia, mirto, timo, sauces, higo, pera, abeto y o dátil. A partir de ahí, mezclaban esos agentes con vino, usando el resultado obtenido de dos formas: o pasando el producto como si fuera una crema, o luego se mezclaba junto con la cerveza, consumiendo el remedio por vía oral.

Sus observaciones de los cielos los colocan entre los primeros astrónomos que poseyeron la más avanzada visión heliocéntrica de la que se tenga conocimiento (la próxima aparecería de vuelta en el 1.500 a. C. por parte de los Vedas en la India). Afirmaban también que el sistema solar se constituía de cinco planetas (ya que únicamente sólo se podían ver cinco planetas a simple vista).

Desarrollaron también altos conceptos matemáticos usando sistemas numéricos basados en 6 y 10. A través de ese sistema, inventaron el reloj con 60 segundos, 60 minutos y 12 horas, además del calendario de 12 meses en que se basa el que usamos actualmente. También construyeron sistemas legales y administrativos con cortes judiciales, prisiones y las primeras Ciudades Estados.

La invención de la escritura posibilitó a los sumerios el almacenamiento del conocimiento y la posibilidad de transferirlo a otros. Eso llevó a la creación de las escuelas, bibliotecas, a la educación y oficialización de la matemática, religión, burocracia, división de trabajo y sistemas de clases sociales. Fue una sociedad tan versátil que entre sus logros se cuenta la carroza, la cerveza y posiblemente las formaciones militares.
Lo que más asombra a los académicos modernos es su preocupación científica por la naturaleza. Fueron los primeros en tratar de poner las plantas y los animales al servicio de su economía, a través de plantaciones sistémicas y de la cosecha de una descendencia de grama mutante, conocida actualmente como einkorn, y de simientes de mijo y trigo.

Mediante el confinamiento y de la procreación de carneros ancestrales, similares a la cabra montés y otros ganados salvajes, crearon especies domesticadas y criadas a gran escala. El gran aporte de la civilización mesopotámica, fue el invento de los primeros sistemas estructurados de escritura y numeración, usando como base la numeración 60, número mágico para ellos, que constituyó la mayor base numérica de la historia. Los Egipcios igualmente emplearon un sistema decimal (con base 10), que con los siglos fue siendo el más usado y que es el que utilizamos actualmente.

Ambas civilizaciones dieron vida a los primeros calendarios, que se basaron en el ciclo lunar de 29 días y medio y con los cuales se obtienen los de 354 días anuales. No obstante, con este sistema se generaba un desfase en las estaciones, que debían ajustarse a los 365 días y cuarto del año solar. Por tanto, en Mesopotamia se creó un calendario de doce meses de 29 y 30 días alternos, a los que añadían un mes cada determinado tiempo para corregir el desfase. Por su parte, los egipcios desarrollaron dos calendarios con distintos usos: un calendario lunar, que sólo era conocido y seguido por los jerarcas religiosos de la época, quienes se encargaban de llevar el conteo, y un calendario cívico de 365 días para la población en general, el cual se dividía en doce meses de 30 días, más cinco días que servían de ajuste.

En algunos calendarios lunares meópotámicos los nombre de los meses eran:Nisan, Aiar, Siwan, Tammuz, Ab, Ehul, Teshrit, Arahsamna, Kisilimmu, Tebet, Shebat y Adar.
El origen de los primeros nombres dados a los días de la semana, nacieron por tanto de la observación del cielo por los antiguos. Durante el año, la inmensa mayoría de los astros visibles no cambiaban de posición unos con respecto a otros. Sin embargo aquellos hombres observaron a simple vista, que siete de estos cuerpos celestes sí variaban de posición: el Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno.

Estos nombres latinos de los dioses, relacionados con los astros móviles del firmamento, son meras transliteraciones de los nombres griegos, los cuales a su vez son transliteraciones de los nombres babilónicos, los cuales se remontan a los sumerios.

Samuel A. Goudsmit, en El tiempo (Nueva York, 1966, pág. 24), prueba que los egipcios dividían cada uno de los 12 meses de 30 días (de su año de 360 días) en tres semanas de 10 días. Lo mismo hacían los griegos de esa época. No se sabe en qué momento cambiaron ese calendario por la adoración de los planetas, pero debe haber sido antes del siglo IV a. de C. ya que Heródoto, en La Historia (2.82), escribió: «Estos son algunos de los hallazgos de los egipcios. Descubrieron que […] cada día le pertenece a un dios».

Steven L. Renshaw, en El sistema solar y los nombres de los días, demuestra que esos mismos astros del sistema solar y en la misma secuencia, se usaron para nombrar los días en India, Tíbet y Birmania. También sucedió lo mismo en Japón, pero esa costumbre se ha podido rastrear solo hasta mil años atrás.
Las primeras semanas por tanto, fueron constituidas por los nombres que diferentes sociedades daban a los planetas descritos, existiendo variaciones según los idiomas y asimilación de dioses locales. – el lunes a Diana (la divinización de la luna), – el martes a Marte, – el miércoles a Mercurio, – el jueves a Júpiter, – el viernes a Venus, – el sábado a Saturno, – y el domingo a Apolo (divinización del sol).

Estas advocaciones paganas de los días perviven en la nomenclatura actual en español de los cinco días “laborables” (esto es, de lunes a viernes). (dies) Lunae ; lune[s] (dies) Martis ; martes (dies) Mercurialis ; miércoles (dies) Iovis ; jueves (dies) Veneris ; viernes Los nombres de los días proceden de un sintagma constituido por el sustantivo dies (que acabó por elidirse, al sobreentenderse), más otro sustantivo en genitivo que designaba al dios (Lunae, Martis, Iovis, Veneris).
En un caso no se usa un sustantivo en genitivo para designar al dios en cuestión La denominación del primer día de la semana debió ser “lune” en lugar de “lunes”, pero la “-s” final se añadió por obvia analogía con el resto de los días de la semana.

La denominación pagana de estos cinco días se mantiene en prácticamente todas las lenguas románicas occidentales: italiano, francés, catalán. En cambio, los dos días más “festivos” de la semana, el sábado y el domingo, como dijimos, no mantuvieron el nombre clásico-pagano, sino que recibieron denominaciones religiosas: – el sábado procede del sabat, el día festivo de los judíos; – y el domingo de (dies) dominicus, “el día del Señor”.
Por tanto, la consagración del sábado a Saturno y del domingo a Apolo-sol-Jesús, desapareció en español y en todas las lenguas románicas (pero pervive, por ejemplo, en inglés: Saturday, Sunday).
En el caso de Tuesday, Tues’ viene de Tiw, un antiguo dios de la guerra germánico que se identifica con el dios romano Marte. Parte de los nombres de los días de la semana en inglés provienen de dioses germánicos que se identifican con dioses romanos.

Si bien es cierto que el concepto semana es heredado de los romanos, su origen data de los mesopotámicos. La semana romana estaba dividida en nundinas, que eran períodos de 9 días, ocho días corrientes y un noveno destinado a las compras y otros quehaceres, pero ese noveno día solía ser considerado como el primero de la nundina siguiente, por lo que en la práctica, las nundinas eran de solo 8 días.
Los soldados romanos, el grueso de su ejército, estacionados en Egipto, se acostumbraron a la semana pagana de siete días y poco a poco la introdujeron en el país, reemplazándose así la semana de ocho días que venía de los emperadores Octaviano, César Augusto y los siguientes gobernantes, los que toleraron esta práctica, que fue finalmente oficializada por Constantino El Grande en el 321 de nuestra Era.

El calendario romano se difundió en gran medida gracias a las conquistas de Alejandro Magno. Hoy día, el mundo occidental emplea el calendario con semanas de siete días, como el de los romanos. El nombre de cada día corresponde a los astros, ya que los romanos destinaron cada día al culto de una divinidad; así pues, lunes proviene del latín dies lunae, día dedicado a la Luna; martes, del latín dies martis, a Marte, el dios de la guerra; miércoles, del latín dies mercuri, a Mercurio, dios del comercio y de los caminantes y mensajero de los dioses; jueves, del latín Iovis dies, a Júpiter, el padre de los dioses, que fue asimilado al Zeus griego; viernes, del latín veneris dies, a Venus, asimilada a la diosa griega Afrodita, diosa del amor y de la belleza.

Uno de los problemas del Calendario Juliano fue que al ser creado por los romanos, se usaron por lógica los números romanos, donde el cero no existe. El uso del cero en el viejo continente lo hacen los árabes y lo introduce en Europa el célebre matemático Fibonacci junto con la numeración arábiga, ya que él estuvo trabajando años con los árabes, hacia el año 1250 aproximadamente.

Con el tiempo, por respeto a las religiones y por influencia de éstas, cambió el sábado, día de Saturno, dios de los vendimiadores y campesinos. Así, sábado, del latín sabbatum, que a su vez deriva del hebreo sabbath, que significa “descanso”, fue considerado el séptimo día. En el judaísmo, el comienzo y fin de la semana se basa en el escrito bíblico "…porque en seis días hizo Dios a los cielos y a la tierra, y en el día séptimo descansó" (Exodo 31-16). Dicho escrito va pegado a la creencia que los días comienzan con el atardecer y terminan con la caída del sol del día siguiente; “… y fue el anochecer y fue el amanecer de un día" (Génesis 1-5).

Cabe mencionar que estudios arqueológicos han revelado que también en la antigua Babilonia se señalaba el comienzo del día al atardecer. Por eso, en Israel la semana comienza el sábado luego de la caída del sol y aunque la mayoría de las personas comienzan a trabajar el domingo, muchos negocios vuelven a iniciar labores desde el sábado por la noche. Lo mismo ocurrió con los cristianos, que en su necesidad de diferenciarse de los judíos, adoptaron el domingo, que ya celebraban bajo Justiniano, dedicado al Dios Sol y que ahora bautizaron como el Día del Señor, del latín Dies Dominicus, considerando en una nueva interpretación del Génesis y a contrapelo de su religión madre que celebra el día de descanso el sábado, que debían continuar usando como descanso el domingo, además que con ello conmemoraban la resurrección de Cristo que sus sabios decían que ocurrió un domingo.

De que el domingo tenga una relación con el sol y con Jesús, como adelantábamos, no es ninguna coincidencia. El Emperador Romano Constantino adoraba a Mitra, dios del sol, pero dice la leyenda que antes de ser emperador, cuando luchó contra su rival Majencio por el poder, tuvo un sueño en el cual vio una cruz dentro del sol y una inscripción que decía, vence con este signo. Constantino, supersticioso como era, adaptó la cruz a sus estandartes que ostentaban el Sol Invictus y ganó la batalla.
Ya en el poder y por medio del Edicto de Milán, en el año 321,permitió la libertad del culto cristiano, el cuál hasta dicho Edicto era oficialmente perseguido por el Imperio. Esto favoreció al cristianismo que se desarrolló mucho desde entonces. Constantino, -cómo hicieron todos sus predecesores-, permaneció hasta su muerte, 22 de May de 337 d. de C. con el título de Pontifex Maximus del culto del Sol Invictus, así como el último representante de la monarquía absoluta, hereditaria y por derecho divino, siendo por tanto él mismo un dios.

En el 321, Constantino dio instrucciones para que los cristianos y los no cristianos debieran estar unidos en la observación del «venerable día del sol», que hacía referencia a la esotérica adoración oriental al sol, que Aureliano había ayudado a introducir
En tal fecha declaró que el día del Dios Sol (Solis Dies) fuese de reposo, prohibiendo servicios oficiales, pero permitiendo los trabajos de campo. No lo hace para celebrar el día del Señor, sino para celebrar al Sol Invicto. Lo único que hicieron los cristianos fue acatar esta decisión imperial y ajustarla a sus celebraciones, para intentar refundir la creencia popular de los dioses locales, con la cristiana, con la clara intención de complacer al Emperador y sacar ganancias para su credo.

Los sucesores de Constantino, salvo el Emperador Juliano, fueron todos cristianos o pro cristianos y a partir de esa época la semana fue efectivamente cristianizándose Astutamente, los cristianos asociaron el culto del Sol con la resurrección de Cristo, ya que ambas religiones subsistían paralelamente y eran oficiales en el Imperio, aprovechando que en el Evangelio se decía que Jesús resucito la noche después del Sabath, que coincidía con el primer día del Génesis y de la Luz del Sol.

La fecha del nacimiento de Jesús la calcularon los primeros cristianos basándose en una tradición judía que fijaba para los profetas su fecha de fallecimiento y de su concepción en el mismo día; como creyeron que Jesús murió un 25 de marzo, calcularon nueve meses después y fijaron el 25 de diciembre como su nacimiento. Así hicieron calzar ésta efemérides. En cambio, se festeja el 7 de enero en otras iglesias ortodoxas como la Iglesia Ortodoxa Rusa o la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén, que no aceptaron la reforma hecha al calendario Juliano.

La fiesta de Brumales era una fiesta pagana dedicada al sol, llevada a cabo en el solsticio de invierno, fue sostenida por lo general el 25 de diciembre. La fiesta de Saturnalia empezaba el 17 de diciembre y duraba 7 días, en honor al dios de la semilla y del vino, Saturno. Probablemente sea por estas fechas cuando tiene lugar el cambio de la fiesta de Navidad al 25 de diciembre. El mensaje recabado de la célebre visión de Constantino fue en el sentido de la prevalencia de Cristo sobre el Sol: Cristo es el verdadero Sol Invicto. Sólo faltaba trasladar la fecha del nacimiento de Jesús al 25 de diciembre, día en que se festejaba el nacimiento del Sol Invictus para hacer efectivo el acoplamiento de ambas religiones. Tales fiestas tenían características muy similares a la que hoy conocemos como Navidad.

Al final de la Saturnalia, el 25 de diciembre, se celebraba el nacimiento del Sol —Natalis Solis Invictis (nacimiento del sol invencible) personificado en el dios Mitra. Aunque el culto a Mitra tenía orígenes persas (el dios Mitrha), se convirtió en la religión dominante en Roma, especialmente entre los soldados. Su reinado llegó en un momento crucial en la historia de la Iglesia católica, dado que gracias a su reconocimiento lograron escalar posiciones que igualaban a la religión estatal del Culto al Sol.
De hecho Constantino sería bautizado como cristiano en su lecho de muerte en 337 por el obispo arriano Eusebio de Nicomedia, quien a pesar de ser aliado de Arrio, corriente declarada hereje por el grupo que conocemos como catolicismo, perseguido por ellos y declarados fuera de la ley cuando tuvieron influencia, aún era el obispo de la región, fundamentalmente por ser amigo personal de Constantino e íntimo amigo y confesor de la hermana de Constantino, lo que probablemente asegurara su vuelta desde el exilio.

Este bautizo según la Iglesia católica, -que procura apoderarse de tal ceremonia-, en la que no tuvo parte, pues fue instruida por una facción cristiana disidente al catolicismo, fue hecha después de un prolongado catecumenado, que solía durar dos años, situación poco probable en el caso de Constantino, ya que existe constancia que su bautizo fue realizado en su lecho de muerte, en su agonía.
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Estos catecúmenos, en la iglesia primitiva, saturada con resabios de magia e influida por supersticiones locales, se hacía por intermedio de imposición de las manos y haciendo la señal de la cruz. En muchas iglesias se añadían los exorcismos, las ceremonias de soplar sobre el rostro, aplicar saliva a las orejas y a las narices, de untar el pecho y los hombros y poner sal en la boca, que era la forma en que operaban en la antigüedad los magos, con sus curaciones en mercados y lugares públicos, como lo hacía el mismo Jesús; el cual justamente fue condenado a muerte, entre otros cargos por malhechor, esto es hacedor de maleficios.

Estas ceremonias, cuyo sentido se explica en los catecismos, se observaron durante muchos siglos en la administración del bautismo, aun para el de los niños. Según Tertuliano, se daba también leche y miel a los catecúmenos antes de bautizarlos, símbolo de su renacimiento en Jesucristo y de su infancia en la fe.
En este sentido San Agustín ha llamado sacramento o misterio a esta ceremonia, que también se llamaba el escrutinio.
Aunque el cristianismo no se convertiría en religión oficial del Imperio hasta el final de aquel siglo (un paso que daría Teodosio en el 380 con el Edicto de Tesalónica), Constantino dio un gran poder a los cristianos, una buena posición social y económica a su organización, concedió privilegios e hizo importantes donaciones a la Iglesia, apoyando la construcción de templos y dando preferencia a los cristianos como colaboradores personales.

Constantino es llamado, por su importancia, el «decimotercer apóstol ». Además de ser declarado santo por la Iglesia católica, es venerado por la iglesia ortodoxa, antiguas Iglesias orientales e iglesias católicas orientales. Fuentes allegadas al catolicismo pregonan que Constantino se declaró cristiano a los cuarenta años de edad, pero ello es desmentido por varios sucesos históricos y por el historiador y filósofo Voltaire, que aseguró que «Constantino no era cristiano» y que en verdad «no sabía qué partido tomar ni a quién perseguir».
Apoya tal tesis, el que Constantino tampoco patrocinaría únicamente al cristianismo. Después de obtener la victoria en la batalla del Puente Milvio (312), mandó erigir un arco triunfal, el Arco de Constantino, construido en el 315 para celebrarlo. El arco que está decorado con imágenes de la Victoria con trofeos y sacrificios a dioses como Apolo, Diana y Hércules, no contiene ningún simbolismo cristiano. Y qué, las monedas imperiales, todavía llevarían los símbolos de culto al Sol Invictus hasta el 324. Incluso después de que los dioses paganos hubiesen desaparecido de las monedas, los símbolos cristianos aparecían sólo como atributos personales de Constantino: Ji y Ro entre sus manos o en su lábaro, pero nunca en la propia moneda.

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Incluso cuando Constantino dedicó la nueva capital de Constantinopla, que se convertiría en la sede de la cristiandad bizantina durante un milenio, lo hizo usando la diadema de rayos de sol de Apolo.

El judaísmo en el pasado, y lo mismo han hecho cristianos e islamistas, nunca han querido reconocer que sus religiones no son originales, que son creaciones a partir del despojo que hicieron de credos de las antiguas religiones de la humanidad, miles de ellas, que cada pueblo y nación se ha dado respondiendo a su realidad geográfica. Aparte que la existencia de tantos dioses desafía toda lógica y hace imposible determinar cuál podría ser el verdadero, si fue el primero o último de ellos, alguno intermedio, se han rodeado de una variopinta mitología, que en muchos casos resulta en personajes incongruentes y casi ridículos, inexistentes en el pasado y poco probable que existan en los mundos espirituales que se invoca. Dragones, cuya existencia la ciencia no ha comprobado, ave fénix, serpientes que hablan, burros que contestan preguntas, etc.

Existe innumerable evidencia de estos plagios. Cientos de publicaciones de autores de todo el mundo señalan su implicancia y la grosera suplantación que estas religiones han realizado a través de los siglos, no solo de dogmas y ritos, creencias y seres sobrenaturales, concepto del paraíso y el infierno, bien y el mal, vida eterna y alma inmortal, juicio y castigo, ritos y números sagrados, dioses únicos y trinitarios, creación del mundo y el hombre, profetas y profecías, sino también de ropajes y bastones, tronos, ceremonias iniciáticas o bautizos, empleo de elementos de purificación, tipo de alabanzas, templos, milagros, ascensión de sus gurús a otros planos existenciales, apocalipsis y juicio final.

Pero ahora, con el descifrado de las tablillas sumerias, cuando apenas se han comenzado a traducir y queda de manifiesto el plagio hebreo, que arrastra sin lugar a dudas al catolicismo e Islamismo, – a diferencia de estos libros reveladores que surgen cada cierto tiempo y son leídos por unos cuantos miles,- será la humanidad entera, la que mirará a estas religiones con otros ojos.

Y no solo eso, sino que al mismo tiempo se maraville con el legado sumerio, cómo se ha hecho antes con la fabulosa cultura egipcia, se explique además, cómo pudo ser, que en ese tiempo tan remoto, se desarrollase repentinamente una cultura casi tan avanzada como la actual, en circunstancias que el resto de los pueblos estaba apenas en la etapa agraria. Y sobre todo, si con estos antiquísimos conocimientos que llegarán a nosotros,quedan contestadas algunas de las grandes preguntas e interrogantes que hasta ahora daban razón de ser a estas religiones y que son: ¿De dónde venimos? ¿Cuál es el real origen de la raza humana?

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