TAXONOMIAS 2.0.

Aprendizaje en evolución

Liberalismo, igualdad y educación

El Liberalismo clásico prometía “Libertad, fraternidad e igualdad”, la educación era la vía para superar las diferencia de partida ¿Se cumplen estas promesas? ¿Qué nos muestra la realidad latinoamericana?

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Como es sabido, el liberalismo clásico se construyó sobre los presupuestos de igualdad, libertad y fraternidad proclamados por los revolucionarios franceses. El liberalismo político, ligado a la construcción de regímenes democráticos, tuvo a la educación como un instrumento para el control del conocimiento y para el desarrollo del proyecto de construcción de identidad ligado al surgimiento de los estados nacionales modernos. La educación era parte del proyecto “civilizatorio” de la modernidad en la medida en que debía contribuir al cumplimiento de la promesa de una sociedad de hombres libres e iguales. En este sentido también fue heredera de los planteamientos de la Ilustración francesa. La educación debía actuar sobre la desigualdad no natural, moral o política de la que hablaba Rousseau, para cumplir la meta de igualdad propuesta como fin social.

El Estado asumió la responsabilidad de concretar estos ideales de igualdad, entendidos como punto de llegada, no como punto de partida, dando origen a la idea del “Estado de Bienestar”. En el campo educativo, introdujo reformas que llevaron a la consolidación de sistemas de instrucción pública que garantizaran el acceso gratuito a la vida escolar, la liberación de la tutela de la Iglesia, la garantía de la libertad de pensamiento y expresión, y el progresivo avance a la obligatoriedad y la universalidad. En este esquema, la educación se concibió como un mecanismo de ascenso social que permitiría alcanzar la expectativa de igualdad y en instrumento clave del proyecto “civilizador” en el campo ético y moral. En este marco, en la mayoría de los países se produjeron logros importantes en materia de escolarización. Desde la segunda mitad del siglo XX se produjo una expansión de la matrícula que implicó la llegada a los sistemas educativos de niños, niñas y jóvenes hasta entonces por fuera de la Escuela y, auque más despacio y con mayores dificultades, también se avanzó en materia de alfabetización.

Como describe Gentili: “En 1950, la tasa de matrícula (neta) en el nivel primario no alcanzaba a la mitad de la población en edad escolar, mientras que, a comienzos de los setenta, era de 71%; en lo noventa, de 87% y, en 2000, de 95%. El nivel medio, por su parte, también tuvo un extraordinario crecimiento en el período. Mientras que en los años 50 la tasa de matrícula de este nivel no alcanzaba a 30% de la población entre 12 y 17 años de edad, en los sesenta era casi del 50% y, en el año 2000, de casi 70%. En el nivel terciario, a mediados del siglo XX, menos del 5% de los jóvenes entre 18 y 23 años estudiaban en una institución superior (universitaria o no universitaria). En el noventa los hacían más del 25%, a pesar de las grandes disparidades nacionales… Las tasas de analfabetismo, por su parte, disminuyeron significativamente durante las últimas décadas… Actualmente, el 89.7% de la población adulta y el 96% de la población juvenil de América Latina y el Caribe están alfabetizados (datos de 2004)”.

Sin embargo, Gentili también señala como este proceso de expansión educativa se dio al tiempo en que América Latina y el Caribe se convertían en la región más injusta y desigual del planeta. Al lado del crecimiento cuantitativo de los sistemas escolares y del aumento de oportunidades de acceso a la escuela por parte de las mujeres, los grupos étnicos y las llamadas poblaciones vulnerables, se amplió la diferencia entre ricos y pobres. Muchas personas vieron ampliadas sus oportunidades educativas y, por esta vía, la expectativa de un mejoramiento de sus condiciones de vida, al tiempo que sus condiciones de vida se tornaban cada vez peores. La conclusión de Gentili es categórica a este respecto: “La expansión de la escolaridad se produjo en un contexto de intensificación de la injusticia social y tuvo, de hecho, muy poco impacto para disminuir los efectos de la crisis social producida por un modelo de desarrollo excluyente y desigual”.

Un estudio reciente del Banco Mundial y la Universidad de Salamanca, Milanovic y Muñoz Bustillo, confirma estas aseveraciones: “América Latina, dicen, es… la región del mundo donde la desigualdad de la renta (y de otros ámbitos) se da con mayor crudeza. Tal es así que fuera de este continente hay que dirigirse a Sudáfrica (un país hasta hace poco más de una década gobernado bajo los principios del apartheid, que entre otras restricciones excluía a la población negra del libre ejercicio de actividades productivas y acceso a la propiedad de la tierra, así como del ejercicio del voto, limitando su capacidad de generación de ingresos) para encontrar un país con niveles superiores de desigualdad”. El estudio muestra como la renta media de América Latina pasó de estar un 13% por encima de la renta media global, en 1988, a un 11% por debajo en 2002.

En relación con el aporte de la educación a la reducción de la desigualdad, el estudio reconoce la expansión educativa pero afirma que “no parece que esa mejora en el acceso a la educación se haya traducido en una reducción de la desigualdad”, básicamente por problemas de calidad, falta de financiación, mala organización del sistema y segmentación entre educación pública y privada. Citando a Beccaría y otros (2005), concluye que “todos estos factores hacen compatible que la desigual distribución de la educación explique el alto grado de desigualdad existente en el pasado, al tiempo que la mejora en su distribución no implique reducción de la desigualdad en el presente”.

A estas mismas conclusiones llega el Informe Sobre las Tendencias Sociales y Educativas en América Latina, 2008, de SITEAL. El estudio, que tiene comopoblación objetivo a los adolescentes, reconoce “avances significativos en la escolarización de los adolescentes y en la inclusión de sectores sociales históricamente excluidos –no solo de la escuela- como las comunidades indígenas o los pueblos afro descendientes”, concluye que “la información analizada revela un panorama educativo de los adolescentes en la región que dista aún de ser satisfactorio. Si bien en un balance global la proporción de escolarizados es relativamente alta, los niveles de retraso son muy significativos y van deteriorando las trayectorias educativas al punto de que poco menos de la mitad de los adolescentes logra completar el nivel secundario de educación”.

Estos hechos muestran que la promesa liberal de igualdad no solo no se ha alcanzado sino que parece cada vez más lejos e imposible de cumplir. Así lo indica el lento avance y la preocupación creciente por las dificultades detectadas para dar cumplimiento a las metas del milenio propuestas por UNESCO para el 2015, tendientes a erradicar la pobreza extrema y el hambre, garantizar la educación primaria universal, la igualdad de géneros, reducir la mortalidad de los niños, mejorar la salud materna, combatir el VIH/SIDA, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar la asociación mundial.

Ahora bien, lo que debe quedar claro es que la apuesta liberal viene asociada a la construcción de regímenes democráticos, en el marco de relaciones capitalistas de producción; y la articulación de estos tres elementos hace imposible la sociedad igualitaria. La democracia capitalista se estrella contra el límite impuesto por la generación social de la riqueza y su apropiación privada. De allí el resultado ya demostrado de una sociedad que produce cada vez más riqueza pero que incrementa también cada vez más el número de pobres. En el seno mismo de estas sociedades que pregonan la libertad, la igualdad, la democracia, surgen como productos la exclusión, la discriminación, la humillación, la violencia, la pobreza.

Autor
Orlando Pulido Chaves
Coordinador FLAPE Colombia
Instituto Nacional Superior de Pedagogía
Universidad Pedagógica Nacional

Recuperado de http://www.foro-latino.org/flape/boletines/boletin_referencias/boletin_25/documentos/LA_EDUCACION/Pulido_POSNEOLIBERALISMO_EDUC_AMERICA_LATINA_BELEM.pdf

Educación de la mano de la democracia, desde la formación humanística y artística

¿Para qué necesitamos las escuelas? Si bien nadie discute sobre la importancia de la Calidad educativa ¿Hacia dónde debemos apuntar? ¿Qué calidad necesitamos? En esta publicación, la autora nos resalta el punto de vista de una escuela orientada hacia la construcción de una democracia real para la sociedad.

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Para Marta Nussbaum, la crisis mundial que vivimos en materia de educación tiene que ver con el desplazamiento de las materias y carreras relacionadas con las humanidades y las artes, las cuales día a día pierden terreno tanto en los currículos como en las aspiraciones y expectativas de los alumnos y sus familias.

Este cambio tajante en lo que se enseña a los jóvenes en las sociedades democráticas hace que se dejen de lado (sin que seamos muy conscientes de ello) un conjunto de aptitudes necesarias para que una democracia perviva. Según la autora, actualmente predomina la tendencia a producir generaciones de máquinas utilitarias y no ciudadanos con capacidad de: (a) pensar autónomamente, (b) tener una mirada crítica frente a las tradiciones, y (c) situarse en el lugar de los otros para comprender sus logros y sufrimientos. Para ella, las consecuencias de esta transformación no se han analizado suficientemente.

Uno de los ejes que articulan el planteamiento de Martha Nussbaum es la relación estrecha entre educación y democracia, dicha relación se pone de presente cuando vemos que el fortalecimiento o el debilitamiento de la democracia dependen de lo que se defina como prioridades en la educación. Es precisamente esta relación la que nos permite entender que cuando la autora habla de crisis de la educación lo hace pensando en una educación para la democracia, de la mano de las humanidades y las artes, y no de una educación para la rentabilidad, que desconoce y debilita los valores y metas de la democracia.

¿Qué significa educar para una sociedad democrática y para el ejercicio de la ciudadanía? Martha Nussbaum nos da una pista para responder este interrogante, cuando retoma a Alcott y Tagore, quienes definen la palabra alma como el conjunto de «facultades del pensamiento y la imaginación, que nos hacen humanos y que fundan nuestras relaciones como relaciones humanas complejas en lugar de meros vínculos de manipulación y utilización». En ese sentido, es necesario que, al vivir en sociedad, estemos formados para concebir «nuestra persona y la de los otros de este modo, imaginando mutuamente las facultades internas del pensamiento y la emoción». De lo contrario, «la democracia estará destinada al fracaso, pues ésta se basa en el respeto y el interés por el otro, que a su vez se fundan en la capacidad de ver a los demás como seres humanos, no como meros objetos»).

Sin desvalorizar la calidad educativa en ciencia y tecnología, Nussbaum, reivindica en su libro aquellas «capacidades vitales para la salud de cualquier democracia y para la creación de una cultura internacional digna que pueda afrontar de manera constructiva los problemas más acuciantes del mundo». Dichas capacidades están vinculadas directamente con la formación que aportan las artes y las humanidades, y son las siguientes:

a) Capacidad de reflexión y pensamiento crítico para una democracia viva y en estado de alerta.

b) Facultad para pensar en la variedad de culturas, grupos y naciones en el contexto de la economía global y de las interacciones entre grupos y países, lo cual resulta indispensable «para que la democracia pueda afrontar de manera responsable los problemas que sufrimos hoy como integrantes de un mundo caracterizado por la interdependencia».

c) Facultad para «imaginar con compasión ante las dificultades del prójimo».

Estas capacidades, que Nussbaum describe e ilustra a lo largo del libro, se encuentran en peligro de «perderse en el trajín de la competitividad»; como se verá más adelante cuando se presente el contraste entre dos modelos de educación antagónicos, y posteriormente cuando con Boaventura de Sausa Santos veamos los efectos de la implementación de la globalización neoliberal en las políticas de educación de los países del tercer mundo.

En síntesis, la autora sostiene a lo largo de su libro que tanto las humanidades como las artes son fundamentales en todos los niveles de la educación; y que pese al valor extraordinario que poseen ambas se encuentran en grave peligro, poniendo en riesgo, a su vez, el futuro de la democracia. Como parte de su argumentación, realiza un contraste entre un modelo de educación para el crecimiento económico y un modelo de educación para la ciudadanía democrática.

Extraído de:

Educación significa “educación para la ciudadanía democrática”1
Giovanna Carvajal Barrios
Profesora de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle. Comunicadora Social y Licenciada en Música, Magíster en Comunicación y Diseño Cultural. Actualmente realiza el doctorado en Ciencias de la Educación de Rudecolombia-Universidad Tecnológica de Pereira.

https://www.youtube.com/watch?v=9BM84dQV-f8

¿Qué educación se necesita en la segunda década del SXXI?

Una vez localizada la Educación en el centro del campo de batalla, y no en un idílico lugar donde
"triunfan los mejores, los que más se esfuerzan", con un sistema de muy baja calidad y equidad, reproduciendo y legitimando diferencias sociales surge una pregunta ¿Cómo mejorarla?

https://www.youtube.com/watch?v=rAZzxtTwpEs&utm_content=bufferd6daf&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

No es esta la única pregunta que aparece ¿De qué equidad hablamos? Significa que todos tenemos derecho a acceder a los mismos servicios educativos ¡En la misma cantidad de tiempo! ¿Realmente interesa eso? ¿Importa el rendimiento escolar? ¿Es considerada la cantidad de días de clase que anualmente se imparten?

La realidad es compleja, y las respuestas a la preguntas también. Este incendio debe ser apagado desde varios frentes. Tal vez el que surge en primera instancia es el relacionado con las Políticas Educativas ¿Cómo debe actuar el nivel central de conducción ante esta situación?

En las Cumbres Iberoamericanas de Ministros de Educación, y en una vasta bibliografía, se coloca en primer término a la necesidad de aplicar políticas que tiendan a "Involucrar a la sociedad toda en la problemática educativa", eso queda claro, pero ¿Cómo efectivizar esas intenciones?

Para lograr una mayor ingerencia social hay diversos caminos, y se necesita un claro liderazgo en Educación, para modificar la realidad en que vivimos. Hay que firmar acuerdos con todos los sectores de la comunidad, en el sector oficial, todos los ministerios deben ser de Educación. Debemos ayudar a convertir a las escuelas en factores que ayuden a mejorar nuestro sistema democrático y lograr formas de convivencia social más justas.

Se deben firmar convenios con los diversos nucleamientos religiosos, para estimular cambios sobre el involucramiento familiar en las escuelas, con los medios de comunicación, para que prioricen la educación en sus agendas, con las diversas asociaciones profesionales, civiles, empresariales y de comercio, para que se sumen a esta cruzada, revalorizando el rol social que cumplen las escuelas. Dentro de esta serie de convenios de cooperación, se debe dar especial importancia a aquellos a realizar con las Universidades, por sus recursos humanos y conocimientos técnicos que estas disponen. La Educación de todos debe desplazar de la agenda social, a los introducidos por los medios de comunicación, en especial la televisión.

Si bien, no es el fin de este artículo describir las características de la escuela que necesitamos hoy, resaltaré que se trata de revalorizar las instituciones escolares como agente de todas las alfabetizaciones que son imprescindibles para la segunda década del S XXI. Por otra parte, cada escuela está inserta en una realidad distinta, por lo que se debe dotar a cada una de ellas de lo necesario para que puedan cumplir con las metas de equidad y calidad.

Siempre con la finalidad de mejorar, es vital recrear una nueva "cultura de la evaluación" que instale la transparencia y el hábito de la rendición de cuentas.

La educación y la evolución hacia formas de convivencia social más humanas, tiene enemigos visibles, por ello es necesario oponerse en todos los estamentos del sistema educativo a los valores que representa la televisión, fomentando a la vez los hábitos de lectura.

Con una rápida mirada a las escuelas, apreciamos el clima que impera, es urgente tomar medidas activas para neutralizar el "malestar docente", actuando de diversas maneras, desde la prevención, el reconocimiento del mal, la información como terapia, hasta la adopción de medidas sobre las causas que lo originan.

Este "malestar docente", tiene diversos orígenes, uno de ellos vinculado con el desprestigio social de la tarea. La experiencia internacional muestra que en las sociedades con los mejores sistemas educativos, las nuevas generaciones tienen más interés por acceder a las carreras docentes. No se deben ahorrar recursos para dignificar la docencia, y que no sea solo parte de una retórica.

También se puede apreciar allí un "huevo de serpiente", la sociedad engendra un fenómeno, una sobreadaptación, que puede traer graves consecuencias: la violencia. Para prevenirla se necesita mucha reflexión y cambios en los sistemas y códigos de convivencia, en una renovada alianza entre la escuela y la sociedad.

Por otra parte ¿Por qué las escuelas deben ser únicamente para los menores? Los nuevos paradigmas de la educación permanente nos indican que se debería dar oportunidades a todos los sectores.

Todas estas reformas no tendrían sentido, si no somos capaces de actuar y estimular la creación de una escuela crítica, que acompañe la necesaria transformación social hacia una convivencia más justa por un mundo mejor.

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1ro de Enero, 2015

Muchos de los documentos más inspiradores están vinculados poderosamente a una fecha. La Declaración de Independencia de los Estados Unidos fue firmada el 4 de julio de 1776, Charter 77 emergió en enero de 1977; Dogme 95 fue creado en 1995. Las ideas se transforman y se desarrollan en el tiempo. Este manifiesto representa una instantánea de nuestras ideas, visiones para el futuro, y lo que hemos aprendido hasta la fecha sobre aprendizaje y educación. Este texto sirve como punto de referencia para ayudarnos a entender cómo hemos hecho las cosas hasta ahora, y qué acciones necesitamos tomar a continuación.

En un mundo consumido por incertidumbre, y una sensación de obsolescencia de nuestros sistemas educativos, ¿Cómo podemos asegurar nuestro éxito como individuos, de nuestras comunidades y del planeta? Necesitamos evolucionar la educación.

Lo que hemos aprendido hasta ahora

  1. “El futuro ya está aquí – simplemente no está distribuido por igual” (William Gibson en Gladstone, 1999). El campo de la educación lleva considerable retraso en comparación con otras industrias, más aún debido a nuestra tendencia a mirar hacia atrás, y no hacia adelante. Enseñamos historia de la literatura, por ejemplo, pero no el futuro de la escritura. Enseñamos históricamente importantes conceptos matemáticos, pero no nos involucramos en crear nuevas matemáticas necesarias para construir el futuro. Más aún, todo lo “revolucionario” que ocurre en el aprendizaje ya ha venido sucediendo en diferentes escalas, de a pocos y en piezas, en diferentes lugares. El impacto completo para nosotros y nuestras organizaciones tendrá lugar cuando desarrollemos el coraje de aprender de las experiencias de otros, y aceptemos el riesgo y la responsabilidad de aplicar una orientación de futuro a nuestras prácticas.
  2. Escuelas 1.0 no pueden enseñar a niños 3.0. Necesitamos redefinir y construir un claro entendimiento de para que estamos educando, y porquélo hacemos, y a quién sirven nuestros sistemas educativos. La tendencia “mainstream” escolar obligatoria está basada en un modelo anticuado del siglo XVIII que busca crear ciudadanos con el potencial de convertirse en trabajadores fabriles leales, productivos, y en burócratas. En la era post-industrial, éste no debería ser el objetivo final de la educación. Necesitamos apoyar a los aprendices a convertirse en innovadores, capaces de utilizar su propia imaginación y creatividad para generar nuevos resultados en la sociedad. Debemos hacerlo, porque los desafíos de hoy no pueden resolverse por medio del antiguo modo de pensar. Y, todos somos co-responsables de crear los futuros con resultados positivos que beneficien a todas las personas en el mundo.
  3. Los niños también son personas. Todos los estudiantes deben ser tratados con respeto como seres humanos y reconocidos por sus derechos humanos universales y sus responsabilidades. Esto significa que los estudiantes deben tener una participación activa en las elecciones concernientes a su aprendizaje, incluyendo como son administradas sus escuelas, cómo y cuándo aprenden, y todas las otras áreas de la vida cotidiana. Esta es una real inclusión. Los estudiantes deben recibir la libertad de buscar oportunidades educativas y diferentes aproximaciones para el aprendizaje que sean apropiadas para ellos, mientras sus decisiones no infrinjan las libertades de otros de hacer lo mismo (adaptado de EUDEC, 2005).
  4. Hay una emoción extraordinaria al saltar de un acantilado, cuando lo decides por tí mismo. Esta emoción no la tendrás jamás si alguien te empuja a hacerlo. En otras palabras, el modelo de aprendizaje profesor-estudiante de arriba-abajo no maximiza el aprendizaje porque devora la curiosidad y elimina las motivaciones intrínsecas. Necesitamos abarcar aproximaciones horizontales, planas y distributivas del aprendizaje; incluyendo aprendizaje entre pares, y enseñanza entre pares, y empoderar a los estudiantes a realizar auténticas prácticas de estos modos de aprendizaje. Los educadores debemos crear un espacio que permita a los estudiantes determinar: cuándo, cómo o si es que saltarán del acantilado. Fallar es una parte natural de este aprendizaje, porque siempre es posible intentar otra vez. En un ambiente de aprendizaje horizontal el rol del maestro es ayudar a que el estudiante tome una decisión informada y responsable. Fallar está bien, pero el sistema educativo no puede crear fracasados.
  5. No valores lo que medimos, mide lo que valoramos. En nuestra obsesión por examinar, de alguna manera hemos permitido que la OECD se convierta en el “ministro de educación del mundo”, por medio del régimen de PISA, el culto a la medición educacional se está expandiendo por el mundo. En un nivel nacional, de estado a estado, es como si compitiéramos por ser el chico más sobreadaptado en una familia monótona y tediosa. Aún peor, nuestras escuelas están produciendo políticos y líderes de políticas que no saben interpretar los resultados de los exámenes. Las mejores motivaciones usualmente mueren en el momento que comenzamos a preocuparnos de la medición. Debemos poner fin a los exámenes obligatorios y reinvertir estos recursos en crear iniciativas educativas que puedan crear valor auténtico y oportunidades de crecimiento.
  6. Si la “tecnología” es la respuesta, ¿cuál era la pregunta? Parece que estamos obsesionados por las nuevas tecnologías, mientras tenemos muy poca comprensión de para qué son, o cómo pueden impactar el aprendizaje. Las tecnologías son buenas para hacer lo que hacen mejor, pero usar la tecnología para hacer las mismas viejas prácticas del salón de clase, es una oportunidad perdida. Las pizarras negras (y tiza) han sido reemplazadas por pizarras blancas, y pizarras “inteligentes.” Los libros se reemplazan por iPads. Es como construir una estación nuclear para darle energía a un coche de caballos. Aún así, nada ha cambiado, y continuamos dando enormes recursos a estas herramientas, y derrochamos nuestras oportunidades para explotar su potencial para transformar lo que aprendemos y cómo lo aprendemos. Al recrear prácticas del pasado con nuevas tecnologías, las escuelas se enfocan más en manejar el hardware y el software antes que en desarrollar el mindware de los estudiantes y el usoorientado a objetivos de estas herramientas
  7. Las habilidades digitales son invisibles, así deberían ser las tecnologías en escuelas. Aprendizaje invisible es un reconocimiento que mucho del aprendizaje que hacemos es “invisible” – esto es, se da por medio de experiencias informales, no-formales, y experiencias azarosas; antes que por medio de la instrucción formal. (Cobo & Moravec, 2011). Esto toma en cuenta el impacto de los avances tecnológicos y realmente habilita los espacios invisibles que emergerán – pero, como los espacios, el uso de las tecnologías es igualmente invisible y fluido. Si el desafío para nuestras escuelas y gobiernos es crear estudiantes que destaquen en creatividad e innovación, y no estudiantes que memoricen y repitan viejas ideas sin pensar; cualquier uso de las tecnologías para el aprendizaje debe habilitar y facilitar estas direcciones creativas e innovadoras. Las escuelas no deben usar las computadoras para “hacer trabajo” en torno a ciertos parámetros preasignados con resultados prescritos; deben ser usadas para ayudar a diseñar productos y resultados de aprendizaje que se extiendan más allá de la imaginación del currículum. Antes que colocar la tecnología en la vanguardia y obscurecer el aprendizaje, hay que hacerla invisible y presente en el ambiente, posibilitando a los aprendices descubrir sus propias rutas de desarrollo con estas herramientas.
  8. No podemos dirigir el conocimiento. Cuando hablamos de conocimiento e innovación, frecuentemente mezclamos o confundimos los conceptos con datos e información. Muy a menudo, nos engañamos a nosotros mismos pensando que les damos a los niños conocimiento, cuando simplemente los estamos examinando por cuanta información ellos pueden repetir. Debemos ser claros: los datos son piezas y partes aquí y allá, las cuales combinamos en información. El conocimiento se trata de tomar información y crear un nuevo valor. Nosotros innovamos cuando tomamos acción con nuestro conocimiento para crear al nuevo con valor. Entender esta diferencia expone uno de los grandes problemas que enfrenta la administración de las escuelas y la enseñanza: Mientras somos buenos dirigiendo la información, simplemente no podemos dirigir el conocimiento en las cabezas de los estudiantes, no sin degradar ese conocimiento de nuevo a información.
  9. “La red es el aprendizaje” (Siemens, 2007). La pedagogía emergente de este siglo no está cuidadosamente planificada. Más bien, es desarrollada fluidamente. Las transversales a lo largo de las redes son nuestras rutas de aprendizaje, y a medida que se expande la red, también se expande nuestro aprendizaje. En aproximaciones conectivistas del aprendizaje, conectamos nuestros conocimientos individuales juntos para crear nuevas comprensiones y entendimientos. Compartimos nuestras experiencias y creamos nuevo conocimiento (social) como resultado. Debemos centrarnos en la habilidad de los individuos de navegar este espacio y hacer las conexiones por su cuenta, descubriendo cómo sus conocimientos y talentos únicos pueden ser contextualizados para solucionar nuevos problemas.
  10. El futuro pertence a los nerds, geeks, hacedores, soñadores y knowmads. Mientras no todos se convertirán, o deben convertirse, en emprendedores, aquellos que no desarrollen habilidades de emprendimiento están en gran desventaja. Nuestros sistemas de educación deben enfocarse en el desarrollo de emprendenerds: individuos que utilicen su conocimiento especializado para soñar, crear, hacer, explorar, aprender y promover proyectos culturales, sociales, de emprendimiento; tomando riesgos y disfrutando el proceso tanto como el resultado final sin temer las potenciales fallas o errores que ese recorrido implica.
  11. Rompe las reglas, pero comprende primero claramente porqué. Nuestros sistemas escolares están construidos sobre la cultura de obediencia, aceptación forzada, y complacencia. Las creatividades de los estudiantes, docentes y en nuestras instituciones están inherentemente atrofiadas. Es más fácil que se nos diga qué pensar, que pensar por nosotros mismos. Cuestionar abiertamente, y construir conciencia metacognitiva de lo que hemos creado y lo que quisiéramos hacer acerca de esto, pueden curar esta enfermedad institucional. Sólo entonces podremos generar justificados espacios diferentes al sistema que desafíen el status quo y que tengan el potencial de crear impacto real.
  12. Debemos y podemos construir culturas de confianza en nuestras escuelas y comunidades. Mientras nuestros sistemas de educación continúen basados en miedo, ansiedad, desconfianza, los desafíos a estas características continuarán. En el proyecto Minnevate! (MASA, 2014), los investigadores encontraron que si los educadores van a construir una capacidad colectiva para transformar la educación, necesitamos comunidades comprometidas, y también es necesario que nos comprometamos con la comunidad que servimos. Esto requiere una nueva teoría de la acción, centrada en la confianza, donde los estudiantes, escuelas, gobiernos, empresas, padres y comunidades puedan involucrarse en iniciativas colaborativas para co-crear nuevos futuros de la educación.

Algunos dirán que estos principios requieren realizar una revolución. Otros dirán que necesitamos una masiva innovación para hacer realidad futuros educativos positivos. Creemos que necesitamos ambas, o, como Ronald Van Den Hoff (2013) dice: “¡Lo que necesitamos es una innovución! (p. 236). Esta es, nuestra noble misión: Innovucionar no sólo con nuestras ideas, sino también con aplicaciones orientadas a objetivos de lo que hemos aprendido en nuestros esfuerzos individuales, y también lo que hemos aprendido juntos, globalmente.

Estudio: Wi-Fi es más peligroso de lo que se pensaba para los niños

Publicado: 13 ene 2015 22:41 GMT | Última actualización: 13 ene 2015 22:41 GMT

Estudio: Wifi es más peligroso para los niños de lo que se pensaba REUTERS/Michael Kooren

Un estudio de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IRIC, por sus siglas en inglés) sugiere que la exposición a Wi-Fi es más peligrosa para los niños de lo que se creía y es posible que debamos limitarla cuando sea posible. Los autores del estudio, publicado en ‘Journal of Microscopy and Ultrastructure‘, sostienen que los niños y los adolescentes están en considerable riesgo ante aparatos que generan microondas,entre ellos los dispositivos Wi-Fi. Al mismo tiempo, argumentan que los adultos están ante un menor, pero aún significativo riesgo.

En el estudio se destaca que los niños absorben una mayor cantidad de radiación de microondas que los adultos. Y los fetos son aún más vulnerables que los niños, por lo que las mujeres embarazadas deben evitar la exposición a la radiación de microondas.

Según los autores, los niños y los fetos absorben más radiación porque sus cuerpos son relativamente pequeños, sus cráneos son más delgados, y su tejido cerebral es más absorbente.

De manera más general, el estudio encontró que la exposición a Wi-Fi está vinculada con loscánceres de cerebro, de las glándulas salivales y de mama.

Un pensamiento en “TAXONOMIAS 2.0.

  1. Esa viñeta en la que el señor se come el mundo y da las migajas al pobre es lo que hace el Estado, porque saquea a los ciudadanos a base de impuestos, y luego les devuelve las migajas de lo robado.

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