GÉNESIS 2015 1.0.

Podríamos decir que la espiritualidad humana es escuchar y responder a los profundos anhelos que surgen desde el centro de nuestro ser, anhelos de búsqueda, de exploración, de crecimiento e interacción con nuestro entorno humano y natural. Pero a todos los niveles y en todos los seres hay sentires análogos: impulsos, por más mínimos que sean, que no se contentan con el status quo. Exploran sus posibilidades y buscan realizar su potencial. La evolución, tanto cósmica como biológica, es la expresión primordial de esta inquietud creativa, de una espiritualidad que es intrínseca en todos los aspectos del Universo.

La espiritualidad, por lo tanto, no es un fenómeno meramente humano. Y es más, los humanos tenemos la necesidad vital de una espiritualidad que emerge desde nuestras raíces genéticas, una espiritualidad que es tan profunda como los anhelos que impulsan el despliegue evolucionario cósmico y terrestre.

Acostumbrados a percibir al mundo natural como una realidad exclusivamente física, los escritores espirituales del mundo occidental suelen pasar por alto los grandes procesos del emerger evolucionario.

Los pueblos originarios, sin embargo, celebraron los grandes eventos cósmicos (tales como los solsticios y los equinoccios) como momentos espirituales por excelencia a los que había que celebrar en rituales y ceremonias. Reconocían intuitivamente el carácter sacramental del cosmos y de todas sus manifestaciones visibles. Y todavía, aunque hayamos olvidado su sentido primario, nuestros festivales religiosos más tradicionales siguen marcando momentos cosmológicos claves.

Sucede a menudo que aún la gente moderna, cuando siente la necesidad de la regeneración espiritual, busca un bosque, una montaña, la orilla de un río para descansar y contemplar con tranquilidad.

Esto lo hacemos instintivamente: sabemos, en el nivel más profundo de nuestro ser, que en estos lugares hay una espiritualidad activa que está profundamente ligada a nuestras propias energías vitales.

En el ámbito humano, la espiritualidad es aquel aspecto de nuestra existencia que explora las energías que nos rodean y que nos atraviesan, revelándonos las profundas conexiones entre todas las cosas.

Cuando tomamos el tiempo para meditar y profundizar nuestra conciencia de la gran red cósmica y terrestre de la cual somos parte, cuando nos permitimos escuchar a nuestros propios cuerpos, a la voz instintiva y arquetípica que nos habla desde nuestros genes, sólo entonces estamos en contacto con las energías primordiales que nos pueden conducir a la transformación personal y colectiva.

la espiritualidad no es la contemplación de mundos etéreos alejados de las realidades terrenales: es entrar en una profunda comunión con la dimensión pre-humana de nuestro propio ser, el cual constituye un microcosmos, la expresión de la totalidad numinosa que es el Universo.

En esta época de crisis suprema, en que el antropocentrismo de una humanidad que ha adquirido inmensos poderes tecnológicos está en peligro de causar nuestra extinción como especie, la construcción de una nueva forma de relacionarnos con el planeta y sus habitantes se ha vuelto urgente e imprescindible.

Aquella relación incluirá, necesariamente, el reconocimiento de la sabiduría inherente en todos los ecosistemas del planeta, la necesidad de escuchar al mundo natural en sus múltiples manifestaciones y de aprender de él, y la oportunidad de reconocer el carácter espiritual de todos los seres y procesos que se manifiestan en este planeta en evolución y en el Universo emergente.

Se trata de dar un vuelco de 180 grados con relación a nuestro cartesianismo habitual y cuasi-inconsciente. Nos empezamos a dar cuenta no sólo que no somos los únicos seres que tenemos inteligencia y sentir, sino que para recuperar una auténtica espiritualidad humana será necesario dejarnos instruir y transformar por la espiritualidad que está latente en la Tierra y en el mundo natural en todas sus manifestaciones.

Hay un día al año en que el Sol está en el 13º día en la constelación zodiacal de Sagitario, 9 días después de haber cruzado el Ecuador de la Galaxia y 4 días antes de que la Tierra alcance el punto de su órbita más cercano al Sol (peri-helio). No es una situación astronómicamente significativa pero es una descripción astronómica de ese día, aunque nuestro desconocimiento en materia (y en espíritu) astronómica no nos permite identificarla con una fecha del año del calendario al que estamos habituados. En el año chino es más o menos el día 335º. En el año indú, persa y bahá’í (que comienzan en el equinoccio de primavera) es el día 284º. Y en el año del calendario civil/eclesiástico romano/gregoriano es el 365º día, el último día, 31 de diciembre, de ese tipo de año, y al dar inicio a otro año de la era cristiana es un día importante para la mayoría de la Civilización, aunque no astronómicamente pues tal “tiempo” carece de ligazón con la dinámica de la Tierra en la Galaxia y en torno al Sol. Y en el calendario astrológico ese día corresponde al 9º día del mes o signo astrológico de Capricornio, que nada tiene que ver con la situación astronómica: Sol en el 13º día en la constelación zodiacal de Sagitario, 9 días después de haber cruzado por el Ecuador de la Galaxia y 4 días antes de que la Tierra alcance el perihelio.

 

El Sol no está exactamente en el centro de la órbita de la Tierra y por eso hay dos puntos extremos, afelio y perihelio, en los que la Tierra está más lejos y más cerca del Sol.

Afelio y perihelio: puntos más lejano y cercano de la órbita de la Tierra respecto al Sol

El Planeta Agua y Tierra está en su afelio cuando en nuestra memoria cronológica del calendario romano es el 4 de julio. Y está en el perihelio cuando es 4 de enero. Esta sería una de las muchas razones de comienzo de año natural. Es la causa astronómica básica, más allá de la propia dinámica climática de la atmósfera de la Tierra, de que mientras en un hemisferio está instalado el Verano en el otro está el Invierno y de que el Verano y el Invierno austral sean más extremos que el Verano y el Invierno septentrional.

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Así mismo la situación del planeta en los puntos más lejano y cercano a su estufa (el sol) determina el patrón de temperaturas medias en ciertos puntos del planeta, como por ejemplo en el desierto de Kalahari cuyos registros de temperatura media durante el año son reflejo de que la Tierra está cada 6 meses en el punto más lejano y cercano al Sol, su fuente de calor.

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También se da una curiosa circunstancia de que en la distancia entre el punto de la órbita más alejado del Sol, el propio Sol cabe 109 veces, y resulta que el Sol es 109 veces más grande que la Tierra. Esto supone que cuando la Tierra en esa distancia la Tierra cabe 109 x 109 veces.

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El ciclo de fases de la Luna es su ciclo sinódico y dura 29,5 días desde fase nueva a fase nueva.

La luna entre la Tierra y el Sol cada 29,5 días da inicio a su ciclo de fases o sinódico

En 29 días y medio la Luna realiza más de una órbita: una y el 8% de otra. La denominación de ciclo de fases es del aspecto visual del ciclo, pues durante unos 26 días podemos ver a la Luna en sus distintas fases desde la primera visible en el crepúsculo a la última visible en el alba. En términos de tiempo podemos llamarlo familiarmente mes lunar, y astronómicamente mes sinódico o ciclo sinódico o lunación. Como mes lunar no hay que confundirlo con el mes del calendario cuyos meses tienen un número diferente de días: 28, 29, 30 ó 31. Tampoco hay que confundirlo con las llamadas “13 lunas”, pues la Luna no realiza 13 lunaciones al año, es decir en 365 días sino en 383 días, que son 18,6 días más que el año. Otra cosa es estructurar el año natural en 13 meses de 28 días y queda 1 día, pero 28 días no es un ciclo de la Luna sino sólo un promedio redondeado de sus dos ciclos orbital (sidéreo) y de fases (sinódico): 27,3 + 29,53 = 56,83 / 2 = 28,4 = 28.

Sólo en el calendario musulmán los meses se cuentan exactamente cada 29,5 días a partir de la primera fase visible de la Luna, y como la Luna realiza 12 ciclos sinódicos en 354 días, el año musulmán tiene 354 días, que son 11 menos que el año natural.

La mitad de 354 (12 ciclos sinódicos) es 177 (6 ciclos sinódicos), un número de días mencionado en el Libro de Enoc, capítulo 79:

3- “y el menguante de la luna que comienza a través de LA SEXTA PUERTA en la cual se completa su luz,”

4- “que ocurre en el primer portal en su tiempo y se completa a los CIENTO SETENTA Y SIETE o contado en semanas, veinticinco semanas y dos días.”

La “SEXTA PUERTA” se refiere al sexto ciclo sinódico, pues “CIENTO SETENTA Y SIETE” días son 6 ciclos sinódicos: 29,5 días x 6 = 177 días. En 6 ciclos de fases de la Luna, ésta da también 6 giros en torno a su eje de rotación.

El ciclo de fases o sinódico termina y comienza cuando la Luna pasa entre la Tierra y el Sol. Podemos verlo en esta imagen obtenida con el bonito planetario tridimensional de SolarSystemScope.

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El ciclo sinódico de la Luna no es el ciclo de órbita. De hecho el periodo del ciclo sinódico es 2,2 días más largo que el periodo de la órbita, el ciclo sidéreo o sideral que dura 27,3 días. Esto significa que cada 29,5 días la Luna realiza una órbita suya en 27,3 días y el 8% de otra órbita en 2,2 días. Esto se debe a que durante los 27,3 días la Tierra recorre unos 27 grados de arco de su órbita al Sol, de modo que la Luna, para volver de nuevo entre la Tierra y el Sol, ha de compensar la proporción correspondiente en su órbita a la Tierra.

De hecho, aunque durante 29,5 días podemos ver las fases de la Luna y es normal que imaginemos que la Luna realiza un círculo en torno a nosotros, realmente traza una onda muy alargada que se cruza dos veces con la órbita de la Tierra, pues durante esos 29,5 días la Tierra (y la Luna) se trasladan por el Espacio recorriendo unos 77 millones de kilómetros, el 8% de la órbita de la Tierra.

En cada ciclo sinódico de la Luna, la Tierra(Luna) recorre el 8% de la órbita

Así tenemos una percepción completa del fenómeno, no sólo de tiempo sino también de distancia recorrida en el espacio durante ese tiempo y del movimiento real de la Luna (y de la Tierra). Aquí vemos con detalle y a escala proporcional muy aproximada a la realidad esa onda o trenza registrando la posición de la Luna cada 24 horas durante los 29 días y medio que el sistema Tierra-Luna se desplaza por la órbita terrestre.

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Durante el ciclo de fases la Luna también realiza un giro en torno a su propio eje de rotación, pues su ciclo sinódico está en sincronía con su giro, y por eso ocurre la curiosidad de que la Luna siempre muestra la misma cara la Tierra. De ahí que la Luna tiene su cara oculta para nosotros, pero no es siempre la cara oscura. De hecho, en el inicio de su ciclo de fases cuando está en fase nueva, la cara oculta de su esfera es la cara plenamente iluminada por la luz del Sol, y la que nos presenta no la vemos, y en los eclipses de sol no vemos ningún rasgo.

Con los 12 ciclos de fases en 354 días, el ciclo sinódico de la Luna -o también su giro o día- no está en sincronía con el ciclo orbital de la Tierra (el año natural), pero la sincronicidad sí ocurre cada 8 años con 99 ciclos sinódicos. En 354 días la Luna no sólo realiza 12 ciclos sinódicos sino también 13 órbitas a la Tierra en 355 días. Otra forma de decirlo es que la Luna cumple 12 días/giros suyos en 13 órbitas a la Tierra.

¡Es exactamente la misma proporción que realiza el planeta Venus en 8 años terrestres: 12 giros/días venusianos en 13 órbitas al Sol!

De hecho, en 8 años la Luna realiza un número entero de ciclos sinódicos: 99. Así, si su ciclo de fases es el básico del engranaje cíclico, el de 8 años con la Tierra (8 órbitas) y con Venus (13 órbitas) es la segunda pieza del engranaje,

La Luna llena del 5 de enero de 2015

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La Luna llena del 5 de enero de 2015 es especial desde el punto de vista del ciclo de eclipses de la Luna pues es el momento intermedio de un ciclo de cuatro eclipses totales llamado tetrada o tétrada.

Como cada 29.5 días, el 5 de enero de 2015 la Luna está detrás de la Tierra de manera que la vemos en su fase plena de luz.

La Luna detrás de la Tierra en oposición al Sol. Luna llena.

Si la viéramos esa noche no apreciaríamos nada especial más allá de un habitual sentimiento de fascinación o de indiferencia. Sin embargo, lo que la hace especial es una razón astronómica y en concreto tiene que ver con sus ciclos de eclipses, aunque no es precisamente una luna llena eclipsada.

Esta luna llena es la intermedia del actual cuarteto o tetrada de eclipses totales que están ocurriendo durante 531 días (18 meses o días lunares) desde el 15 de abril de 2014 hasta el 28 de septiembre de 2015. El eclipse total anterior a esta luna fue el del 8 de octubre de 2014, y el posterior es 6 meses lunares después (177 días), el del 4 de abril de 2015.

Así veríamos la secuencia de los cuatro eclipses totales y de la luna llena intermedia en la órbita desde una perspectiva cenital.

Posiciones de la Tierra y la Luna en el cuarteto o tetrada de  cuatro eclipses lunares totales de 2014-2015

Así veríamos la secuencia de los cuatro eclipses totales en la órbita y la luna llena del 5 de enero desde una perspectiva cenital.


LA 2ª DE TRES TETRADAS (TRIADA DE TETRADAS)

Pero no sólo la luna llena del 5 de enero señala el momento y punto intermedio de la tetrada sino que también este cuarteto/tetrada de 531 días es a su vez el intermedio de un trío de cuartetos/tetradas que ocurren durante 130 años desde el 1950 al 2080. Así que esta luna llena es el punto intermedio de este ciclo de tres tetradas.

La Luna llena del 5 de enero y el cuarteto/tetrada de 2014-2015 es el intermedio en un ciclo de 3 cuartetos en 130 años

ESPEJO DE DOS ECLIPSES TOTALES DE LUNA

Una reflexión personal e impersonal. Cada 29 días y medio la Luna está en fase llena y destaca porque ilumina como una estrella nocturna al 7% de la potencia que percibimos del propio Sol durante el día. En una sociedad tan dada a festejos sociales, políticos o religiosos y desligada de la Tierra y la Luna no se suele celebrar la Luna llena. Sólo se despierta la atención y la curiosidad en general cuando los medios anuncian que la Luna será eclipsada, es decir cuando ocurre un eclipse de Luna, que es cuando estando en fase llena no brilla. Es decir que se destaca el hecho de que no destaque. El matiz rojizo apagado con el que a veces se ve a la Luna atravesando la sombra de la Tierra es lo que da pie a que se le llame “luna roja”, y también se le suele llamar con un matiz dramático de luna “de sangre”, una expresión mencionada en el libro del profeta Joel 3:4 y en el del Apocalipsis 6:12 de modo que en círculos judíos y cristianos/católicos se le suele conferir el carácter de señal astronómica de cumplimiento de profecías bíblicas o del regreso de el Mesías.

En este periodo de 531 días o 18 ciclos de fases desde abril de 2014 a septiembre de 2015 están ocurriendo cuatro eclipses totales de Luna separados por 177 días ó 6 ciclos de fases. Se le llama “tetrada”, que es un cuarteto. Tal periodo lunar tiene su momento intermedio en una fase llena que ocurre en la fecha del 5 de enero de 2015. Esa fase es el espejo en el que se reflejan mutuamente ambas parejas de eclipses de Luna que en la línea cronológica son anteriores y posteriores.


LA LUNA LLENA EN EL PERIHELIO

Otra razón astronómica que hace especial a esta luna llena es que coincide con que la Tierra está en el punto más cercano al Sol: el perihelio de la Tierra. De este modo ambas parejas de eclipses totales de este cuarteto ocurren equidistantes al perihelio de la órbita terrestre, y la Luna en fase llena durante el perihelio ocurre cada 19 años, el ciclo metónico.

 

 

Muchas civilizaciones ancestrales se dedicaron, con asombrosa obsesión y precisión, a la observación y adoración de los astros. Este culto a los astros se debe a que, en muchas culturas, sus relatos mitológicos mencionan que sus dioses descendieron del cielo, provenientes de planetas que forman parte del sistema de determinadas estrellas. Por esto, es habitual encontrar que algunas estrellas forman parte central de ciertos mitos respecto del lugar de procedencia de sus dioses.

En algunas culturas hasta construyeron sus monumentos alineados en función de sus astros de adoración, o bien crearon sus templos de modo de detectar los movimientos del Sol y de la Luna, como es el caso de Stonehenge y muchos otros dolmenes, cromlech, túmulos y menhires.

De entre todas las estrellas, hay un trinómio que es, por lejos, del que más referencias se encuentran en todas las culturas ancestrales: Sirio, Orión y las Pléyades, todas ellas prácticamente en la misma línea del horizonte celeste.

Eje de Las Pléyades/cinturón de Orión/estrella Sirio

Es realmente llamativo el foco puesto por las culturas antiguas sobre este trinomio de estrellas en particular, de entre todas las existentes en el firmamento. Asimismo, no es menos sorprendente la cantidad de similitudes respecto de la simbología de estas estrellas entre las distintas y distantes culturas. De hecho, en la mayoría de los casos, aún basados en distintos mitos, representaban los mismos conceptos.

Las Pléyades

Las Pléyades gozan de un prominente lugar en la mitología de todos los tiempos. Las Pléyades (en griego Pleias, ‘muchas’; Pleiades, ‘hijas de Pléyone’; o Peleiades, ‘hijas de palomas’), en la mitología griega, son las siete hijas del titán Atlas y la ninfa marina Pléyone.

Pléyades

Las Pléyades eran ninfas en el cortejo de Artemisa, y como ella, intentaban mantener su virginidad, sin embargo, dados sus notables encantos, varios de los dioses olímpicos (incluyendo a Zeus, Poseidón y Ares) mantuvieron relaciones con ellas, engendrándo varios hijos:

  • Maya le da su nombre al mes de mayo. Con Zeus tuvo a Hermes, el mensajero, llamado Mercurio en la mitología romana. Esta estrella despide manganeso y mercurio, curiosamente, el nombre de su hijo.
  • Alcíone es una estrella múltiple, formada por otras cuatro que juntas, son la más brillante de las Pléyades y 1400 veces más brillante que el Sol. Alcíone se casó con Poeseidón, el dios del mar.
  • Electra significa ámbar en griego. Tales de Mileto descubrió la electricidad estática en el siglo VII a.C. al frotar un trozo de ámbar y acercarlo a unas pajas. Por esta pléyade, la electricidad se llama electricidad. Zeus, tuvo varios hijos con ella, entre ellos Harmonía.
  • Mérope fue la única que se unió a un mortal, Sísifo, con quien tuvo a Glauco, el padre de Belerofonte que luego domaría al Pegaso y mató a la quimera.
  • Taigete significa cuello largo y fue adorada por los espartanos por ser la madre del fundador de la ciudad de Esparta, Lacedemón. Lo tuvo junto a Zeus, de quien Taigete huía, y Artemisa, para ayudarla, la convirtió en ciervo (aunque no sirvió de nada).
  • Astérope está formada por dos estrellas. Fue esposa de Ares. Su nombre significa “relampagueante”.
  • Celeno también tuvo hijos con Poseidón y además con Prometeo, el hermano de su padre.

En el mito griego, tras obligar a Atlas a cargar el mundo sobre sus hombros (por encabezar la rebelión de los Titanes contra los dioses olímpicos), Zeus transformó a las Pléyades en estrellas, como condena por relacionarse con los Titanes y engendrar a sus hijos. En la antigua Grecia, Homero las menciona en la Odisea (Canto V, 269-277) y en la Iliada (Canto XVIII, 483-489), en donde que también menciona a Orión y a la Osa.

The Pleiades by Elihu Wedder 1885

Anteriormente, se pueden encontrar a las Péyades en la cultura sumeria, bajo el nombre de Edimmena, que significa “La Fundación” o “El fundamento”. El mito mesopotámico habla de siete demonios que fueron condenados a permanecer como estrellas en el cielo, identificándolos con las Pléyades.

Representación de las Pléyades (arriba a la derecha)

“En el antiguo cercano oriente, las Pléyades estaban asociadas al mito de los siete demonios Sibettu, hijos del dios del inframundo, Enmesarra. Al ser vencidos por Marduk fueron condenados a permanecer como las siete estrellas (Pléyades) del firmamento por toda la eternidad.” A Study of the Geography of 1 Enoch 17-19, by Kelley Coblentz Bautch, p 148.

Clay cylinder depicting Marduk fighting a kerub-like (Dragon) being under the Pleiades

En Babilonia se las llamaba Temennu, “La Piedra Fundamental”, y se encuentran en la lista de estrellas, de alrededor del 2300 a. C., en el primer lugar con el glifo acadioMUL.MUL, que significa “Estrella de Estrellas”.

En Egipto, las Siete Hathor de la manada celeste fueron nombradas en un hechizo del Libro de los Muertos, y los nombres que recibieron fueron: la “Señora del Universo”, “Tú, de Khemmis”, “Tu nombre prevalece sobre Occidente”, entre otros.

Papiro llegada de Ra desde las Pléyades

La tradición marcaba ofrecer oraciones por los muertos en la dirección de las Pléyades, para comenzar el viaje al paraíso de las estrellas distantes. Las “Siete Hathor”, estaban asociadas a un rebaño de vacas en cielo que proporcionaban el alimento, el pan y la cerveza, en el Otro Mundo.

En la India, el Mahábharata se refieren a ellas como Krittika o Kārtikā, que del sánscrito se puede traducir como “cortadoras”. En la tradición pre-védica (drávidas), las Pléyades se refieren a las 7 madres de los antiguos humanos y por lo tanto, como las 7 jueces espirituales de la humanidad.

Kritika en sánscrito

Los persas las llamaron Thurayya, de donde deriva el nombre Soraya. Los chinos las registraron en el siglo III a.C. La palabra Subaru es la traducción al japonés de la palabra Pléyades.

En Irlanda, Tara, “Estrella de la Diosa”, es el nombre antiguo de las Pléyades, y también de la diosa Dravidiana. A partir de fuentes como el Libro de las Invasiones de Irlanda, se identifica a las Tuatha de ‘Danaan como la sociedad matriarcal que creó la cultura megalítica en ese país. Las Tuatha de’ Danaan llegaron en sus “naves nube” desde el cielo, y a pesar de que fueron registradas como “invasoras”, han sido más bien recordadas por sus talentos pacíficos para la creación de grandes estructuras de piedra, música y agricultura avanzada para la época. Hoy en día, la memoria popular de Irlanda, las recuerda como las “Magas Suaves”.

En la cosmología maya son fundamentales, de hecho, una de las estrellas es llamada “Maya“, y es considerada como gemela del Sol. Los mayas las llamaronTzab-ek (cola de serpiente de cascabel), creían que era el lugar de donde ellos provenían, y basaron su calendario civil Haab en el ciclo anual de las Pléyades. También son mencionadas en el Popol Vuh (el libro sagrado del pueblo k’iche’, los mayas guatemaltecos) bajo el nombre de MOTZ, que significa “montón”.

Los mayas habrían basado su calendario de cuenta larga en el ciclo anual de las Pléyades y en Venus. Dicho calendario maya tuvo inicio hace 5.125 años, en el año 3.113 AEC, y finalizó en 2012, año en que Venus atravesó la constelación de las Pléyades. Casualmente, el 20 de mayo de 2012, hubo un eclipse solar en conjunción con las estrellas de Pleyades, así como también lo hubo en el año de inicio del ciclo largo.

Es posible que los mayas pudieran, no sólo llegar a comprender el movimiento de los astros, sino realizar proyecciones astronómicas de más de 5 mil años???

Los aztecas las conocían como Tianquiztli (“el mercado”), por la muchedumbre que en ellos se formaban.

Piedra del Sol - Calendario Azteca

Tanto la cosmología maya como la cheroqui entendían que la estrella Alción -la más brillante de las Pléyades- es el eje en torno al cual órbita el Sol (y el Sistema Planetario Solar completo), y que tarda unos 26 milenios en hacerlo.

Los indios navajo las conocieron por el nombre de Dilyéhé, “Pinlike Sparkles”, y les indicaba los tiempos para la siembra. Los Lakota creen que las Pléyades, llamadasCmaamc (que aparentemente es un plural arcaico de la cmaam sustantivo “mujer”),son el hogar después de la muerte, pues el alma regresa a ellas. El Kiowa y el Cheyenne tienen historias orales que relatan cómo siete doncellas fueron colocadas en el cielo de la noche para protegerlas de un oso. Estas siete doncellas se convirtieron en las Pléyades.

Para los incas, la salida heliaca de las Pléyades daba inicio al año (de 13 a 15 días antes del solsticio de invierno), y las llamaban CAPOC Collea Coyllur, “el dios que lleva las cosas a la existencia”. En el antiguo Perú las Pléyades eran veneradas como “Los árbitros del destino humano.”

Las primeras civilizaciones de América del Sur comparten la creencia de que sus “dioses” provinieron de ellas para enseñarles a plantar y cosechar, utilizar las matemáticas y la astronomía. La tribu Apibones de la Amazonia brasileña cree que las Pléyades eran el hogar de sus antepasados.

En Polinesia son llamadas Mata-riki, que significa “Ojitos”. Para la cultura Maori, la aparición de las Pléyades marca el año nuevo.

En la Biblia se encuentran 3 menciones:

Job.9.9. Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades, Y los lugares secretos del sur;

Job.38.31. ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión?

Amós.5.8. buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehová es su nombre;

El libro de Enoch también parece mencionarlas:

Allí vi siete estrellas parecidas a grandes montañas, que ardían, y cuando pregunté sobre esto, el ángel me dijo:

“Este sitio es el final del cielo y de la tierra; ha llegado a ser la prisión de las estrellas y de los poderes del cielo. Las estrellas que ruedan sobre el fuego son las que han transgredido el mandamiento del Señor, desde el comienzo de su ascenso, porque no han llegado a su debido tiempo, y Él se irritó contra ellas y las ha encadenado hasta el tiempo de la consumación de su culpa para siempre, en el año del misterio”.

El angel le dice a Enoc que ciertos angeles caídos fueron “encadenados” a las siete estrellas como condena por tomar a las mujeres de la tierra. Este relato es muy similar a los mitos de Grecia y Mesopotamia, y es a su vez un claro paralelismo con el relato bíblico de los Nefilim.

Una pintura rupestre en la cueva de Lascaux en Francia, de fecha a 16.000  AECparece ser la primera representación conocida. Las pinturas rupestres no están normalmente asociadas con las constelaciones, pero en este caso hay una serie de puntos negros que parecen por su espaciamiento y orientación, representar las constelaciones de las Pléyades, Tauro y el cinturón de Orión.

Pintura rupestre en la cueva de Lascaux, Francia

Más sorprendente aún, el arte rupestre es claramente un toro -en realidad, un uro, el antepasado extinto de ganado doméstico-, lo que indica que la representación de la constelación como un toro puede remontarse a miles de años. Las puntas de los cuernos están bien colocadas para marcar las estrellas Zeta Tauri y beta -El Nath-.

Pléyades y la Constelación de Tauro

También se ha hallado un objeto, “El Disco de Nebra”, encontrado en Nebra, Sajonia-Anhalt, Alemania.

Disco de Nebra

Se trata de un disco de bronce de unos 30 cm de  diámetro, patinado azul-verde, con incrustaciones de oro con símbolos que, según algunas interpretaciones, representa a los astros, incluyendo a las Pléyades. Está datado del 1600 AEC.

Interpretación del Disco de Nebra

Las Pléyades son conocidas en la actualidad como Objeto Messier 45, M45. Es un cúmulo abierto visible a simple vista en el cielo nocturno, que forman un sistema ubicado en la constelación de Tauro. Tiene unos 12 años luz de diámetro, y están ubicadas a una distancia de 380 años luz de la Tierra.

Pléyades

Orión

Orión (“El Cazador”) es una de las constelaciones más destacadas a lo largo de la historia de la humanidad. Podemos ver cómo, en diversas civilizaciones, esta agrupación de estrellas fue objeto de admiración, devoción e incluso inspiración en la construcción de complejos arquitectónicos.

Orión

Sus estrellas son muy brillantes y visibles desde ambos lados del hemisferio en invierno, y su rasgo más distintivo es una agrupación de tres estrellas en el centro de la constelación, conocidas como el Cinturón de Orión, Las Tres Marías o Los Tres Reyes Magos.

Orión

En el antiguo Egipto, dos de los principales dioses eran Osiris y su mujer Isis, a los que asociaban con Orión y la estrella Sirio respectivamente, y eran considerados los creadores de La Tierra y de la humanidad.

Correlación Orión-Pirámides

En los años 90, Robert Bauval y Adrian Gilbert se embarcaron en una investigación acerca del asentamiento de Gizeh y formularon sus conclusiones en lo que llamaron la Teoría de la Correlación de Orión, que consiste en la hipótesis de que las trespirámides de Gizeh (Keops, Kefrén y Micerino) están situadas de tal manera que son una representación a escala de las tres estrellas que conforman el Cinturón de Orión, tal y como estaban situadas en el año 10.500 a. C.

Nilo/Via Láctea; Pirámides/Orión

Además, descubrieron que en la pirámide de Keops hay unos angostos canales que comunican la Cámara del Rey y de la Reina con el exterior, orientados de manera que cuando el primero trazaba una trayectoria hacia el centro de la constelación de Orión, el segundo la trazaba hacia la estrella Sirio.

Pirámide de Keops - canales que comunican con el exterior

Adrian Gilbert asimismo investigó la posible relación entre las pirámides de la Luna, el Sol y el Templo de Quetzalcóatl con las tres estrellas del cinturón de Orión,observando que existe una correlación, al igual que ocurre con las Pirámides de Gizeh en Egipto.

Gizeh y Teotihuacán

En otras civilizaciones como la griega y la romana encontramos referencias mitológicas y literarias a Orión. Además, en el Rg Veda, el más antiguo de los escritos sagrados del Hinduismo, se cuenta la historia del dios Prajapati, que representa a la constelación de Orión, y es considerado uno de los dioses creadores.

Sirio

La mayoría de los pueblos antiguos identificaba el inicio del año con el día del nacimiento heliaco de una determinada estrella o constelación. Los egipciosutilizaban el día de nacimiento de Sirio, la estrella más brillante del cielo, que coincidía con la época de inundaciones del Nilo.

Sirio y Constelación de Orión

Otros pueblos antiguos también sentían una especial predilección por la estrella Sirio (Sirius) – Alfa del Can Mayor (la más luminosa de la constelación), los cuales han originado numerosos mitos desde los orígenes mismos de la historia de la humanidad, entre ellos, el inexplicable caso de los Dogon de Malí.

Los dogones, al igual que los egipcios, nos cuentan historias sobre sus “dioses” , que en un pasado remoto llegaron a la tierra desde la estrella Sirio (cual viajeros espaciales). Según su relato, estos dioses les habrían explicado a los dogones todos los detalles de Sirio, incluyendo su órbita, tamaño, elíptica y otros datos astronómicos relativos al cúmulo estelar.

Sistema de Sirio Dogón

Los dogones, así como los egipcios, tienen registro desde hace milenios que Sirio era un sistema formado por tres estrellas, y que Sirio B orbita alrededor de Sirio A, en un movimiento que dura 50 años.

Lo inexplicable de esto es que los datos astronómicos contenidos en estos mitos son sorprendentemente ciertos, corroborados por la ciencia astronómica recién en tiempos recientes. Dado que este hecho astronómico no es observable a simple vista, la precisión de esta afirmación no tiene una explicación alternativa a la mitológica.

Ciclo

Ciclo

En 1931 el antropólogo francés Marcel Griaule visitó por primera vez a esta tribu, recogiendo y publicando los registros de los dogones, que no sólo conocían el sistema de Sirio, sino que asimismo tenían conocimientos de los anillos de Saturno y las cuatro lunas galileas de Júpiter, todos ellos astros no visibles al ojo humano sin la utilización de telescopios.

Por aquella época nuestra astronomía desconocía que Sirio fuese un sistema triple, ya que fue recién en 1995 cuando los astrónomos franceses Benest y Duvent publicaron en la revista “Astronomy and Astrophysics” el descubrimiento de Sirio C por una perturbación observada en las órbitas de Sirio A y B. Según sus conclusiones Sirio C es una enana roja, muy poco brillante, todavía no visualizable con la tecnología óptica actual.

Sistema de Sirio

El mito de la creación para el pueblo dogon se centra en la estrella Sirio B, para ellos “Digitaria” o “PoTolo” (en dogon), descripta como la más pequeña y la más densa de todas las estrellas. Digitaria es, según los Dogon, el origen del Universo, la que contiene la esencia de todas las cosas.

Sirio A y Sirio B

Mientras que Sirio A es casi el doble de grande que nuestro sol, su temperatura superficial es el doble de alta y brilla con una intensidad unas 24 veces más fuerte,Sirio B, en cambio, es un poco más pequeña que la Tierra, pero con una densidad tal que un metro cúbico de su materia pesa tres millones de toneladas, lo cual corrobora nuevamente los datos del mito dogon. Sirio B fue descubierta en 1862, por el astrónomo Alvin Clark, y fue fotografiada por primera vez en 1970.

Comparativa de Sirio A y Sirio B

Los Dogones afirman que “Emme Ya” (Sirio C) es la segunda acompañante de Sirio y tiene a su vez un pequeño satélite que gira a su alrededor y que ellos la denominan “Nyan Tolo”, la “estrella de las mujeres”, lugar de donde puntualmente proceden sus dioses.

Este conocimiento de los dogon es similar al de otras tribus vecinas como los Bambara, los Bozo de Segu y los Miniaka de Kutiala, que compartían iguales informaciones sobre Sirio, que además conformaban la esencia de su cultura y que incorporaban a sus rituales religiosos más solemnes.

Canis Major

El astroarqueólogo ruso Vladimir Rubtsov afirmaba que la palabra con la que los antiguos iraníes se referían a Sirio era Tistrya, palabra que proviene del sánscrito Tri-Stri, y que significa tres estrellas. Es decir, que el conocimiento de que Sirio es un sistema estelar triple fue ampliamente conocido por todas las culturas de nuestro más remoto pasado.

Sirio es la estrella más brillante de la constelación del Can Mayor (Canis Major) y recibe el sobrenombre de Alfa canis majoris (se asigna Alfa a la estrella más brillante de una constelación) que se puede transliterar como “la primera estrella del gran perro”.

Canis Major - Sirius

En el caso de la tribu de los Dogon, es inexplicable el conocimiento que detentan desde hace milenios sobre el sistema de Sirio, más allá de su argumento mitológico. No siendo detectable a simple vista, el nivel de correlación con la realidad de su entendimiento astronómico no encuentra lógica dentro de la línea de la evolución de las civilizaciones.

El libro de Enoc

El libro de Enoc (apócrifo para algunas religiones) contiene una verdadera enciclopedia de astronomía, al punto de contener una sección entera denominada Libro sobre el Movimiento de las Luminarias Celestiales. El libro en sí relata como Enoc ascendió a los cielos y fue instruído en  cuestiones relacionadas con la humanidad, la justicia, los astros, los destinos y demás temáticas trascendentales.

La tradición atribuye su autoría a Enoc, bisabuelo de Noé, que es lo que el libro mismo afirma. En la actualidad se cree que el texto fue redactado por varios autores entre los siglos III y I AEC. Las únicas versiones íntegras de este libro que se conservan están en la lengua litúrgica de la Iglesia etíope, pero son conocidas varias partes en griego, y un fragmento en latín. También ha sido encontrado un fragmento en copto y, además en Qumrán fueron hallados múltiples fragmentos en arameo y uno en hebreo.

En el Libro se menciona lo siguiente:

Y vi las cámaras del sol y de la luna, de dónde proceden y hacia dónde regresan, y su maravilloso retorno; cómo el uno es superior a la otra; su magnífica órbita y cómo no se alejan de ella y mantienen fielmente el juramento que han hecho uno a otro. Y después de eso vi el camino oculto de la luna y el visible y ella cumple el recorrido de su camino en ese lugar de día y de noche; y uno mantiene una posición opuesta al otro…

…me lo ha mostrado y revelado Uriel a quien es Señor de la creación del mundo ha subordinado las huestes de los cielos. Él tiene poder sobre la noche y sobre el día, para hacer brillar la luz sobre los humanos: el sol, la luna, las estrellas y todas las potencias de los cielos que giran sobre sus órbitas.

El hecho de hacer referencia a las órbitas del Sol y la Luna presupone cierto conocimiento de los planetas, los astros y sus movimientos que difiere bastante de la concepción geocéntrica de la Tierra plana soportada sobre 4 elefantes.

Luego continúa haciendo una explicación del equinoccio:

… El sol va desde esa quinta puerta y se oculta por la quinta puerta del occidente y nace por la cuarta puerta durante treinta y un mañanas a causa de su signo y se oculta por el occidente. En ese momento el día es igual a la noche, llegan a ser equivalentes: la noche tiene nueve partes y el día nueve partes.

También argumenta que la Luna no tiene luz propia, tal como lo hizo Tales de Mileto (s.VI AEC):

Y Uriel me enseñó otro cálculo, habiéndome mostrado cuando la luz es transferida a la luna y sobre cual lado se la transfiere el sol. Durante toda la fase creciente de la luna, se transfiere su luz frente al sol durante catorce días hasta que se ilumina toda y su luz es completa en el cielo. El primer día es llamada luna nueva, porque desde ese día su luz crece.

La Vía Láctea

A modo de yapa, la Vía Láctea es una galaxia espiralada de unos 100.000 años luz de diámetro, que contiene unos 400.000 millones de estrellas, entre ellas, el Sol. El Sistema Solar es uno de los sistemas planetarios de la Vía Láctea que se encuentra en uno de sus brazos, conocido como el Brazo de Orión.

Vía Láctea - Brazo de Orión

El término Vía Láctea (que significa camino lechoso) es de origen romano, pero los primeros en darle dicha connotación fueron los astrónomos griegos Anaxágoras y Eratóstenes al acuñar el término “Galaxia” (“Gala” en griego significa leche).

En la mitología griega, la Galaxia se formó cuando Heracles, mientras era amamantado por su madre, la diosa Hera, arrojó hacia el cielo un chorro de leche. Para los incas era polvo dorado de estrellas. Para los egipcios, trigo esparcido en el cielo por la diosa Isis. Para los esquimales, un sendero de nieve que sur caba la oscura bóveda celeste. En otros casos, como en las alegorías chinas y japonesas, se refieren a ella como un río de plata celestial.

Vía Láctea

Los orígenes de los conceptos astronómicos

Los sumerios, la primera civilización humana de la que tenemos registros, son acreedores del conocimiento astronómico más sofisticado de la antigüedad.Agruparon las estrellas en las constelaciones que hoy reconocemos, les dieron los nombres que aún usamos y las localizaron en el firmamento.

Estela Enuma Elish

Registraron el movimiento de avance diario del sol en su aparición por el horizonte y detectaron que hay un momento en el año en que sale 2 días en el mismo sitio. En esos dos días, el día y la noche tienen la misma duración, y lo convirtieron en un punto de referencia al que llamaron equinoccio. Con ese punto de referencia empezaron a contar el transcurrir del tiempo de la tierra.

Inventaron todos los conceptos de astronomía esférica, los polos, los ejes de rotación, la eclíptica, los solsticios y lo más increíble es que conocían el ciclo llamado precesión de los equinoccios. Éste consiste en el cambio lento y gradual en la orientación de la Tierra respecto de la esfera celeste, generado por la inclinación del eje de rotación terrestre lo que produce un efecto similiar al bamboleo de un trompo.

A este ciclo, también conocido como año platónico, que se completa cada 25.776 años, lo dividieron en 12 cuadrantes, representado cada uno por un animal, en lo que todavía hoy conocemos como zodiaco. Cada cuadrante (o era astrológica) dura 2.148 años, y toma su nombre en función de la constelación que se visualiza en la posición por la que sale el sol al amanecer. Por caso, estamos ingresando en la era de Acuario.

Los egipcios también tenían profundos conocimientos de los astros y sus movimientos y sentían una extre­ma consideración por el zodiaco.

Calendario zoodiacal egipcio

La precesión de los equinoccios explica que las estrellas no están siempre fijas en el firmamento, sino que se desplazan siguiendo un ritmo muy particular de 1° cada 71.6 años, aprox. Dado que se trata de un desplazamiento casi imperceptible, la detección de ese movimiento requiere de una minuciosa observación de los movimientos de las estrellas en la bóveda celeste a través de los siglos.

Mapa de estrellas sumerio

Como es posible que la primer civilización de la que tengamos registros haya desarrollado todos los conocimientos de astronomía esférica? Un día estaba creando sus primeros registros escritos y al día siguiente detectaba el sutil movimiento aparente de los astros a razón de 1º cada 72 años?! Como es que se hicieron de todos estos conceptos tan abstractos y relativos en los albores de la civilización, sin ningún telescópio, calculadora ni ningún instrumento topográfico?

Además, que pasó luego, que nos olvidamos de todas estas nociones para que una humanidad, supuestamente mas “avanzada”, creyera fervientemente que la Tierra era plana y estaba apoyada en 4 elefantes parados sobre una tortuga gigante, como si no hubiese existido nunca este enorme bagaje de conocimientos? Como es que los sumerios inventaron la astronomía, las matemáticas y la escritura en un solo acto, y a nosotros, en este lentísimo proceso llamado “evolución de la humanidad”, salirnos de la idea de que el Sol gira alrededor de la Tierra nos llevó 1.500 años y cientos de miles de vidas en la hoguera?

 

 

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