Los Anunnaki, la Conexión Perú: “Tiahuanaco”, “Chavín”, “Lambayeque” y “Naylamp”



“Puerta del Sol” en Tiahuanaco

con el supuesto dios Wiracocha en el centro, ¿podría ser un Anunnaki?


¿Podría haber existido una relación entre los Anunnaki de Zecharia Sitchin y los habitantes de Tiahuanaco?

 

En la historia del Perú existen extraños relatos y misteriosos restos arqueológicos, que no tienen explicación coherente si los vemos desde el punto de vista de la historia tradicional de la cultura en el Perú. Quizás las líneas de Nazca sean el mejor ejemplo.

 

Pero, existen otros casos menos conocidos y más sorprendentes, como el enigmático sitio arqueológico de Tiahuanako.

Según la historia tradicional, la cultura Tiahuanako se desarrolló en Bolivia, 1,500 años a.C., cerca de la actual ciudad de La Paz. Se expandió hasta el sur del Perú y el Norte de Chile y su apogeo tuvo lugar entre los siglos IV y X de nuestra era. Tiahuanaco se extinguió, misteriosamente, alrededor del siglo XII.

Tiahuanaco duró, desde sus albores, poco más de 2,500 años. Sin embargo, sabemos muy poco de su historia, de sus costumbres y de sus creencias religiosas. Sólo han llegado hasta nosotros algunos restos arqueológicos que nos hablan de una extraordinaria civilización con sorprendentes técnicas arquitectónicas y desarrollados conocimientos en astronomía e hidráulica.

La historia tradicional no llega aún a explicar como pudieron cortarse tan perfectamente los bloques de piedra de Puma Punku (que presentan diseños geométricos nunca antes vistos en la región), no sabemos con exactitud donde estuvieron situadas las extrañas estatuas que hoy en día arqueólogos y aficionados han repartido, sin mayor criterio, por la zona.

 

Tampoco sabemos, a ciencia cierta, la antigüedad y el significado de la llamada “Puerta del Sol” y nos seguimos preguntando cuál fue la función del enorme complejo arquitectónico de Kalasasaya.

El enigma cobra mayor importancia si tenemos en cuenta que, según los historiadores, fueron los habitantes de Tiahuanaco quienes originaron la cultura Inca. La que se convertiría en el mayor imperio conocido en el hemisferio sur.

El padre Cristóbal de Molina nos relata en su crónica:

“Ellos dicen que el Creador estaba en Tia-huanacu y que allí estaba su morada principal. De ahí, los magníficos edificios, dignos de admiración, de aquel lugar”

 

Motivos geométricos tallados con precisión milimétrica

en uno de los bloques de piedra de Puma Punku.


El arqueólogo Arthur Posnansky investigó Tiahuanaco por casi 30 años e hizo sorprendentes descubrimientos.

 

En muchos bloques de piedra pulidos, encontró hileras de pequeños agujeros redondos que podrían haber servido para sujetar algo. En 1943, durante una conferencia, Posnansky presentó un bloque de piedra de Tiahuanaco con cinco clavos de oro incrustados en el mismo. Su investigación concluyó que los muros, las cornisas y los pórticos de Tiahuanaco, incluyendo la Puerta del Sol, estuvieron revestidos de oro.

Estos datos son relevantes en cuanto que describen, en detalle, la fisonomía del lugar. Sin embargo, aún seguimos sin saber el objeto de su construcción y su función.

Estas interrogantes encuentran respuesta en la teoría de los extraterrestres que visitaron la Tierra en el pasado.

 

Zecharia Sitchin, el defensor de los dioses extraterrestres Anunnaki, nos presenta una historia alternativa y audaz que hace encajar, sospechosamente, todas las piezas de este rompecabezas. Según sus investigaciones, la antigua Tiahuanaco habría sido erigida a semejanza de la Uruk sumeria, que tuvo muchas de sus construcciones revestidas en oro.

Según Sitchin, estas dos ciudades son obra de los dioses Anunnaki quienes habrían llegado a la Tierra, hace miles de años, en búsqueda de oro.

 

Alrededor del 6,000 a.C., un grupo de estos extraterrestres se estableció en las orillas del lago Titicaca para explotar el oro de la región. Allí, los Anunnaki habrían desarrollado una increíble civilización basada en la extracción y el procesamiento no sólo de oro sino también de otros metales.

Sitchin afirma que el ornato aurífero con el que se vistió a Tiahuanaco tenía un motivo muy simple:

engalanar el lugar para la visita de Anu, el gran jefe Anunnaki. Anu venía a inspeccionar los lugares de donde se extraía el oro necesario para salvar la atmosfera de su planeta Nibiru.

Es más, el Kalasasaya habría servido, entre otras cosas, de observatorio astronómico para determinar el regreso a la Tierra del líder de los Anunnaki.

El Monolito “Bennet”


Detalle de la Puerta del Sol,

mostrando al supuesto dios Wiracocha, quien podría haber sido un Anunnaki.


En la anterior entrega vimos que Tiahuanaco es uno de los mayores enigmas en la historia del Perú y que podría haber existido una relación entre sus habitantes y los Anunnaki.

 

Algunos investigadores señalan que sólo conocemos un 5% de lo que fue su capital y nadie ha podido descifrar su iconografía.

 

Tampoco conocemos la antigüedad exacta de sus principales monumentos, que han sido datados desde el 1,000 a.C. hasta el 15,000 a.C. El caso se complica aún más cuando tomamos en cuenta que fueron los habitantes de esta cultura, tan poco conocida, quienes originaron la cultura Incaica.

Siguiendo con la historia alternativa que proponemos, el paso del diluvio universal (alrededor del 11,000 a.C.), habría dejado al descubierto inmensas cantidades de oro a lo largo de la cordillera de los Andes.

 

Tiahuanaco, según Sitchin, no era un yacimiento sino más bien la capital metalúrgica del continente americano:

“En ninguna otra parte del lago hay una meseta llana. En ninguna otra parte hay una laguna cerca que conecte con el resto del lago, haciendo factible el transporte por agua.

 

En ninguna otra parte alrededor del lago hay un lugar como éste, con pasos montañosos en las tres direcciones terrestres, y por el agua hacia el norte. Y en ninguna otra parte estaban tan a mano los preciados metales, oro y plata, cobre y estaño.

 

Tiahuanacu estaba allí porque era el mejor lugar para ser lo que fue: la capital metalúrgica de Sudamérica, del Nuevo Mundo.”

Tiahuanaco era, entonces, una instalación Anunnaki para el acopio y procesamiento de los metales de América, y la explotación del oro de la región duró, aproximadamente, desde el 6,000 a.C. hasta el 2,000 a.C.

Cuando Anu, el líder de los Anunnaki, (alrededor del año 4,000 a.C.) visitó Tiahuanaco, la región aún tenía oro.

 

Pero, en poco más de 2,000 años, los Anunnaki terminaron, prácticamente, con el precioso mineral de la zona.

Mapa de la zona donde se encuentran

los complejos de Tiahuanaco y Puma Punku.

(Foto por Google Maps)


Arthur Posnansky ha probado que en Tiahuanaco primero se explotó el oro y el estaño, y posteriormente el bronce y eso concuerda con la teoría de Sitchin.

 

Una vez agotado el oro, Tiahuanaco se convirtió en un centro de producción de estaño, el cual se encontraba en los mismos lugares donde antes se había encontrado oro.

Pero la historia no termina aquí, los habitantes de Tiahuanaco volverían a tener un rol protagónico en la historia del Peru. Siglos después, una nueva intervención Anunnaki, puso otra vez a los Tiahuanaco en el camino del desarrollo, la prosperidad y el… oro.

 

Esta vez, nada menos que en tierras cuzqueñas, desde donde crearían el imperio más grande del hemisferio sur.

El cronista Garcilaso de la Vega (1539-1611 d.C.) nos cuenta la leyenda de creación de los incas. Manco Cápac y Mama Ocllo por orden de su padre el dios Sol, salieron de las entrañas del Lago Titicaca (en Tiahuanaco) para buscar una tierra propicia donde fundar un imperio.

 

El dios Sol les dio una vara de oro y les dijo que donde esta vara se hundiera sería el lugar indicado para formar su imperio y llevar la civilización a los habitantes de esas tierras. Después de varios intentos a lo largo del camino, la vara se hundió en el cerro Huanacaure, en el Cuzco. Allí se asentó la pareja que daría origen al pueblo Inca.

Algunos elementos de este relato, como la “vara de oro” que indica donde se debía fundar el imperio, han hecho que los historiadores no le otorguen mayor peso histórico al mito recogido por Garcilaso de la Vega.

 

Sin embargo, es justamente esa “vara de oro” la que lleva a Sitchin a proponer otra de sus audaces teorías.

“¿Qué forma tenía y para qué servía esta varita mágica? Uno de los más concienzudos estudios sobre el tema es “Corona incaica”, de Juan Larrea.

 

Analizando objetos, leyendas y representaciones pictóricas de los soberanos incas, llegó a la conclusión de que era un hacha, un objeto llamado Yuari, que, cuando se le entregó a Manco Capac, se le dio el nombre de Tupa-Yuari, Hacha Real. Pero, ¿era un arma o una herramienta?…

 

Así se puso en marcha la civilización andina: dándole al hombre andino un hacha con la cual extraer el oro de los dioses”.


Manco Capác

según Guamán Poma de Ayala.


Es decir, los Anunnaki se manifestaron de nuevo y ayudaron a sus antiguos aliados de Tiahuanaco, en la búsqueda de tierras y metales.

 

Esta interesante aproximación de Sitchin nos abre la puerta a otra interrogante: ¿existió una relación entre los Anunnaki , que vivieron entre los sumerios, y la culturas del altiplano?

Es curioso que la lengua de Tiahuanaco sea el Uro o Uru, y que la capital de los sumerios, donde se establecieron los Anunnaki, se llame Uruk.

El filólogo boliviano Emeterio Villamil de Rada (1804-1880), encontró semejanzas notables entre la lengua aymara, hablada en la región de Tiahuanaco, y la lengua sumeria.

 

Sitchin tambien:

“Nuestra hipótesis de que el Anaku en el nombre del lugar proviene del término mesopotámico que identificaba al estaño como metal concedido por los Anunnaki evoca un vínculo directo entre Tiahuanacu y el lago Titicaca por un lado y el Oriente Próximo de la antigüedad por otro… la extensión de la presencia sumeria/uru en los Andes se puede percibir en otros detalles, como el hecho de que ‘uru’ signifique ‘día’ en todas las lenguas andinas, tanto en aymara como en quechua, como en Mesopotamia.

 

Otros términos andinos, como uma/mayu, que es agua, khun, que es rojo, kap, que es mano, enu/ienu, que es ojo, makai, que es golpe, tienen un origen mesopotámico tan evidente que Pablo Patrón (Nouvelles études sur les langues americaines) concluyó que ‘está claramente demostrado que las lenguas quechua y aymara de los indígenas de Perú tuvieron un origen sumerio-asirio’.”

La similitud entre las canoas de juncos del Lago Titicaca y las antiguas embarcaciones egipcias y sumerias es otro indicio de la relación entre los sumerios y los habitantes del Tiahuanaco.

Arriba, detalle de las inscripciones en la parte interior de la Fuente Magna.

Abajo, vista lateral de la vasija de piedra.


Otro indicio de la presencia sumeria en el altiplano boliviano es la controvertida “Fuente Magna.

 

Fue encontrada a unos 80 Km. de la ciudad de La Paz, por unos campesinos, alrededor de 1958. Esta vasija de piedra con motivos zoomorfos y antropomorfos, tiene una serie de inscripciones que interpelan a los especialistas por su significado y antigüedad.

 

El Dr. Alberto Mancini, la descifró usando los mismos criterios utilizados para descifrar la escritura sumeria. Según los especialistas que han estudiado la vasija, esta fue probablemente hecha por sumerios que se asentaron en Bolivia alrededor del año 2,500 a.C.

Los Divulgadores creemos que por todo lo visto en estos dos artículos sobre Tiahuanaco: el origen de la cultura Inca, sus dioses, su relación con los metales y sus logros tecnológicos, deben ser vistos a la luz de teorías alternativas a las tradicionales.

En la siguiente entrega veremos cual fue la relación entre los Anunnaki y los grandes trabajadores de oro del Perú antiguo: los Chimúes.

 


Fuentes:

Chavín – III


 


Entrada del castillo de Chavín de Huántar.

(Foto por dawnontheamazon.com)


La presencia de los Anunnaki en Tiahuanaco fue explicada en la entrega anterior, y deberíamos haber hecho lo mismo con Chavín de Huántar, considerada como la madre de las culturas del Perú pre-hispánico.

 

Sin embargo, nuestras pesquisas nos han llevado a cuestionarnos el origen mismo de la cultura en el Perú y el poblamiento de América. Recientes descubrimientos arqueológicos, nuevas informaciones, y sorprendentes evidencias, ponen en duda las teorías existentes sobre el tema y nos obligan a replantear las hipótesis tradicionales.

 

Estas investigaciones nos indican que el Perú es la cuna de la civilización americana y su desarrollo tuvo lugar en el mismo periodo de tiempo en el que florecieron las culturas más antiguas del mundo.

Las siguientes líneas pueden ser interpretadas a la luz de la presencia de los extraterrestres Anunnaki en América, o como otra teoría alternativa, no necesariamente alienígena, sobre el origen de la cultura en el Perú y en América.

En el Perú, el arte rupestre más antiguo que conocíamos era el de las cuevas de Pikimachay, que datan aproximadamente del 17,500 a.C., pero hace poco se descubrieron las pinturas rupestres de Aija en el departamento de Ancash que datan del 38,000 a.C.

 

De confirmarse lo anterior, todas las teorías sobre el poblamiento de América, que supuestamente tuvo lugar alrededor de 30,000 a.C., tendrían que ser revisadas. Es más, el Perú podría ser considerado como la cuna del hombre moderno.

Según el descubridor de las pinturas rupestres de Aija, Alejo Mejía Antúnez, una de las figuras representadas muestra un,

“hermoso diseño de un rostro humano primitivo”.

¿Un hermoso diseño de un rostro humano primitivo hace 40,000 años?

 

Resultaría muy extraño pues la descripción no corresponde con la fisonomía de los Neandertales ni Cromañones que supuestamente poblaban la Tierra en ese momento y que no tenían nada de “hermosos”.

Pero eso no es todo, las evidencias que indican que las teorías sobre el origen de la cultura en América deben ser revisadas, son abrumadoras. En Sechín, ubicado en la misma región que Chavín de Huántar y Aija, se encuentran restos de una cultura que trabajó la piedra con esmero y que construyó importantes monumentos, que datan del 3,500 a.C.

 

Es decir, la cultura Sechín se desarrolló casi al mismo tiempo que la cultura sumeria en Mesopotamia y es, hasta el momento, la más antigua de América.

 

Entrada del centro ceremonial de Sechín.

(Foto por Julian Pardo)


Sechín está dividido en dos secciones: Sechín Alto y Sechín Bajo.

 

Según los descubrimientos hechos por el equipo que lidera el arqueólogo Peter Fuchs, una de las ruinas de Sechín Bajo, llamada “El Chankillo”, que data del 300 a.C., sería un observatorio astronómico pues sus 13 torres habrían servido para indicar los equinoccios y los solsticios.

Entre los diferentes restos arqueológicos encontrados en el lugar, se encuentra una plaza cercada por grandes piedras donde han sido representados guerreros en combate y aparentes sacrificios humanos. Los arqueólogos no saben con exactitud si el lugar se creó para dar testimonio de una sangrienta lucha entre grupos rivales o si fue más bien un lugar donde se llevaron a cabo experimentos médicos.

Las dos teorías pueden ser ciertas pero eso no es lo más importante.

 

Lo sorprendente es que los guerreros representados en las piedras llevan una indumentaria atípica de la región andina:

sus gorros se parecen a los usados para representar a los guerreros en la iconografía egipcia y sumeria, y sus rasgos físicos no corresponden al biotipo andino sino más bien al de pueblos de origen indo-europeo como los Hititas o los Casitas.

¿Cómo es posible que en Sechín encontremos representaciones humanas con rasgos de pueblos de origen indo-europeo?

Revisemos las teorías tradicionales sobre el nacimiento y evolución de la cultura en el Perú.

La hipótesis más aceptada sobre el origen de la cultura en el Perú es la propuesta por Julio C. Tello. Según Tello, la cultura llegó al Perú por la selva, se expandió hacia la sierra para terminar estableciendo en la costa.

 

Esta teoría ha sido puesta en duda por los trabajos de la arqueóloga Ruth Sadhy en Caral. Esta cultura prosperó mil años antes Chavín de Huántar, hacia el año 2,500 a.C.

Para los arqueólogos, Caral es un “embrión de ciudad” y se desarrolló en una región situada entre la costa pacifica y el inicio de las altitudes andinas. Nos parece entonces lógico deducir que la civilización se desplazó pasó de la costa del Perú hacia la sierra y luego a la selva.

Caral, una de las primeras civilizaciones del continente americano.


Reflexionemos sobre este punto: para un nómade, cazador y recolector, paleolítico americano, la selva debía ser algo así como un paraíso en la Tierra. Tenía a su alcance peces de río, frutos de los árboles y ricas raíces. No necesitaba más para subsistir.

Entonces, ¿por qué aventurarse a las alturas andinas donde no casi no existe vegetación ni fruto alguno y el clima es rudo e inclemente?

Esto no parece tener mucho sentido. Es más lógico salir de una tierra que no ofrece tantas posibilidades para la subsistencia , como el desierto costeño, y dirigirse hacia otra mucho más rica en recursos, como la selva. Esta idea tiene aún más sentido si consideramos que es más fácil controlar el agua de los ríos altiplánicos que las aguas del Océano Pacifico.

Esta nueva teoría del desplazamiento de la civilización en el Perú, nos permite comprender mejor a la cultura Chavín de Huántar, cuyos inicios se remontan alrededor de 1,000 años a.C.

¿Qué podemos decir sobre Chavín?

Ante todo, es evidente desde un punto de vista iconográfico y arquitectónico, que Chavín tuvo una influencia directa de los forjadores de la cultura Sechín. Esto se confirma con las excavaciones y dataciones hechas por los arqueólogos. Hoy sabemos que Sechín es más antigua que Chavín.

Arqueólogos e historiadores afirman que Chavín es un centro de peregrinación, que era visitado por gente de la costa, la sierra y la selva. La cultura que allí se desarrolló, fue basada en un gobierno teocrático e influenció todas las otras culturas pre-incas de la época. Es el llamado “primer horizonte cultural” peruano.

 

Las culturas Nazca y Paracas serían expresiones derivadas de esta cultura en la costa peruana. Las deidades zoomorfas y antropomorfas de Chavín son objeto de todo tipo de especulaciones desde hace siglos.

 

Esto es lo que nos enseña la historia tradicional, pero como podemos imaginarnos existen otras hipótesis…

 


Cabeza clava en uno de los muros de Chavín de Huántar.

(Foto por Anibal Solimano)

 


Los Anunnaki, Sechín y Chavín

Algunas teorías, como las de Zecharia Sitchin, sostienen que los sumerios llegaron a América Central de la mano de los extraterrestres Anunnaki.

 

Si aceptamos esta idea, podríamos explicar mejor el nacimiento y la evolución de la cultura en el Perú. Para Zecharia Sitchin, la cultura Chavín sería heredera de la influencia de la cultura Tiahuanaco y de la cultura Olmeca, que se desarrolló en América central.

 

Para él, Chavín habría sido, además de un oráculo, un importante centro de procesamiento de minerales, especialmente el oro, como lo había sido Tiahuanaco cientos de años antes.

 

Veamos como llega a estas conclusiones.

Según los estudios de Arthur Posnansky y de Carlos Ponce Sanginés, entre otros, la primera etapa de Tiahuanaco se sitúa alrededor de 15,000 años a.C. Es decir, es una civilización anterior al diluvio y mucho más antigua que la sumeria.

 

Para Posnansky, el puerto de Tiahuanaco en el lago Titicaca no fue hecho para el tráfico lacustre sino para un tráfico oceánico. En esas épocas, antes del diluvio (11,000 a.C.), el altiplano boliviano se fundía en las aguas del Océano Atlántico, no existía todavía el lago Titicaca.

 

Esta primera fase de Tiahuanaco, termina con el diluvio y después de este, como hemos visto en una entrega anterior, las montañas andinas dejaron el oro al descubierto.

 


Parte trasera de la puerta del Sol de Tiahuanaco.


Según Zecharia Sitchin, los dioses Anunnaki mencionados en las tablillas de barro sumerias, habrían llegado a América en busca del precioso metal para explotarlo y llevarlo a su planeta.

 

Tiahuanaco fue entonces, en palabras de Sitchin, “la capital metalúrgica de América”, hace unos 4,000 años. Su influencia llegó hasta Chavín de Huántar que sirvió también de planta de procesamiento para el oro proveniente de la sierra central, cuando el oro de Tiahuanaco empezó a agotarse, entre el año 1500 y el 1000 a.C.

En la siguiente entrega veremos como las obras de ingeniería hidráulica de Chavín presentan una clara influencia de Tiahuanaco, analizaremos más rastros de la presencia de pueblos indo-europeos en Chavín, Aija y Sechín, y finalmente revisaremos la iconografía de Chavín y de las culturas de la región comparándola con la cultura sumeria.

Chavín – IV


 


Panorámica del complejo arqueológico

de Chavín de Huántar.


Los Anunnaki, de Zecharia Sitchin, podrían haber estado en el Perú.

 

En la entrega anterior vimos como las teorías sobre el origen de la cultura peruana merecían ser revisitadas a la luz de los recientes descubrimientos arqueológicos, sentamos un marco de interpretación, y presentamos algunas evidencias que reclaman una revisión de la historia del antiguo Perú.

Ahora, vamos a tratar de probar la existencia de un contacto directo no sólo entre Chavín y Tiahuanaco, sino también entre Chavín y la cultura Olmeca.

¿Cómo se dio este contacto?

Siguiendo con nuestra teoría alternativa, podemos presumir que cuando los Anunnaki y su mano de obra africana e indoeuropea, que habían llegado de la región mesopotámica, empezaron a agotar los recursos auríferos de las zonas cercanas a Tiahuanaco, estos decidieron desplazarse hasta Chavín de Huántar, en la sierra central del Perú, para continuar con la extracción del metal dorado.

 

 


Los Anunnaki, Tiahuanaco y Chavín

Empecemos por las evidencias de la influencia de Tiahuanaco en Chavín.

 

Estas dos culturas se encuentran en lugares aislados o de difícil acceso pero estratégicamente situados. El complejo arquitectónico de Tiahuanaco se encuentra en la confluencia de tres ríos canalizados a través de complejos sistemas hidráulicos, que como vimos en una entrega anterior de esta serie, sirvieron para usos metalúrgicos. Lo mismo sucedió en Chavín.

El centro arquitectónico de Chavín también se encuentra en la confluencia de dos ríos: el Wacheksa y el Mosna. Estos ríos fueron canalizados a través de un sofisticado sistema hidráulico subterráneo al igual que en Tiahuanaco. Aquí tenemos una primera influencia importante de señalar.

Esto no es una coincidencia pues no se han encontrado otros trabajos de ingeniería hidráulica, tan sofisticados para la época, en otras partes del Perú. Los sistemas de control de aguas de Chavín y Tiahuanaco fueron construidos como parte de una instalación Anunnaki para procesar metales.

 

De acuerdo con esta teoría, Chavín no es sólo un oráculo sino un importante centro de procesamiento de minerales, como lo fue Tiahuanaco.

 

Antes del diluvio universal,

el lago Titicaca habría sido parte del océano

 y sus aguas habrían servido para la

planta de procesamiento de metales de los Anunnaki.

(Foto por Christian Haugen)


Probablemente, alrededor del año 2,000 a.C., los Anunnaki llegaron a las alturas de Chavín desde Tiahuanaco trayendo consigo su mano de obra africana, indoeuropea y algunos tiahuanaquenses.

 

Chavín recibió de estos nuevos visitantes el culto al dios Wiracocha y tecnología avanzada para realizar estructuras arquitectónicas y sistemas hidráulicos.

En ese momento la futura cultura Chavín estaba en gestación, y no existían todavía ni el templo ni el castillo que son sus restos arqueológicos más conocidos. La representación iconográfica de razas no originarias de América Latina (como los africanos, casitas e hititas), encontradas en Aija, Sechin y en Chavín de Huántar nos dan indicios de esta migración.

 

Los africanos e indoeuropeos que, dirigidos por los Anunnaki, migraron de Tiahuanaco a Chavin, se habrían podido ir quedando por el camino influenciando culturas regionales como las de Aija y Sechin.

Especial atención merece el siguiente busto de piedra (adornado con un turbante) con rasgos faciales que no corresponden a los aborígenes del antiguo Perú.

¿Qué otras evidencias existen de esta migración?

Para la arqueología tradicional, encontrar el rastro que apoye la migración de los Anunnaki de Tiahuanaco a Chavín de Huántar, no es evidente todavía. Sin embargo, hay precisiones matemáticas en la arquitectura de ambas culturas que no pueden ser atribuidas a una mera coincidencia.

“En Chavín, al igual que en Tiahuanaco los diseñadores han utilizado la diagonal como punto de partida de todas las medidas en cuanto a la arquitectura. Y principalmente, también en el arte lítico…

 

Esta medida de 35,50 metros es la medida clave utilizada por los arquitectos de Chavín. Una medida que parece haber sido una suerte de código secreto solamente comprensible para los entendidos en matemáticas.”

(María Scholten)

Este código matemático al que alude la doctora Scholten, probaría otra transferencia de conocimiento de Tiahuanaco a Chavín.

A la derecha el supuesto dios Wiracocha

representado por la cultura Tiahuanaco en la Puerta del Sol.

A la izquierda, el mismo dios representado por la cultura Chavín en la estela Raimondi.

Los dos tienen un báculo en cada mano.


La representación del dios Wiracocha (Viracocha), originario de Tiahuanaco, en la cultura Chavín es otra evidencia.

 

Las semejanzas entre el supuesto Wiracocha de la Puerta del Sol en Tiahuanaco y el ser antropomorfo representado en la Estela Raimondi de Chavín, saltan a la vista. Las únicas diferencias están dadas por algunos rasgos felinos (garras y colmillos), que adquiere el supuesto dios Wiracocha en Chavín, como consecuencia de la fauna de la región.

 

No es una coincidencia que dos culturas separadas por cientos de kilómetros y más de 1,000 años, hayan representado a un ser, supuestamente divino, de manera similar y con una especie de báculo en cada mano.

Para Los Divulgadores, el dios Wiracocha podría ser el líder Anunnaki del grupo que llegó hasta las orillas del lago Titicaca y desarrolló la cultura Tiahuanaco.

Es más, la influencia de Chavín en otras culturas pre-incas como Paracas y Nazca, se puede entender a partir de la evolución de la representación del supuesto Wiracocha en estas culturas. Estaríamos viendo la subsistencia de la divinidad principal de la cultura Tiahuanaco en la costa peruana hasta mediados del siglo VIII d.C.

 

Esto lo veremos en detalle en otra entrega de esta serie, cuando analicemos la cultura Nazca.

 

 


Los Anunnaki, los Olmecas y Chavín

La cultura Olmeca (3,000 a.C. a 500 d.C. aprox.) también tuvo contacto e influenció a los habitantes de la región que luego se desarrollarían la cultura Chavín

Según Zecharia Sitchin, fueron dos grupos diferentes de Anunnaki los que llegaron a Tiahuanaco y a la región donde se desarrolló la cultura Olmeca. Estos dos grupos se encontrarían más tarde en Chavín.

 

Sitchin apoya su teoría en dos hallazgos importantes:

  • Un episodio del relato épico de Gilgamesh, el rey sumerio de Uruk, narra la lucha entre este héroe y dos leones. El hecho fue representado por los Hititas (pueblo indoeuropeo), colocando al héroe flanqueado por dos leones.
  • La misma escena está representada en las piedras labradas encontradas en Aija, como podemos ver en la ilustración siguiente.

Según Zecharia Sitchin, fueron los pueblos de origen indoeuropeo que llegaron con los Anunnaki a América Central, quienes habrían traído la historia de Gilgamesh a la sierra central del Perú.

 

La similitud entre el monumento Hitita en la parte superior

y las representaciones peruanas en la parte inferior es evidente.


Estos pueblos se fundieron con la cultura Olmeca (o dieron origen a la misma) en América Central y luego llegaron a costas peruanas por vía marítima, para finalmente afincarse en la región del actual departamento de Ancash, donde se encuentra Chavín.

Otro elemento que sustenta la teoría de la migración Olmeca es la representación de un dragón bicéfalo encontrada en la zona de Rurek, cerca de Aija. El dragón está representado en el escudo de un guerrero tallado en piedra. La representación de dragones bicéfalos no es propia de la región andina sino más bien de las culturas del medio oriente o de Europa.

La teoría de Zecharia Sitchin propone que en la región de Chavín confluyeron dos civilizaciones, la Olmeca y la Tiahuanaco. Cabe preguntarse entonces, si lograron convivir en paz o si hubo un conflicto.

Al parecer hubo conflicto.

No muy lejos de Chavín se encuentran los restos arqueológicos de Sechín. En los muros y bloques de piedra de su estructura principal encontramos representaciones iconográficas, que dan cuenta de una sangrienta batalla, en las que se aprecian hombres mutilados con evidentes rasgos africanos.

 

Esta podría ser la confirmación del enfrentamiento entre los que llegaron de Tiahuanaco y los que llegaron de América Central.

El problema es que la cultura Olmeca está datada, por la arqueología “oficial”, alrededor de 1,500 años a.C. y los restos de Sechín se sitúan entre 2,500 y 3,000 años a.C. Con estas diferencias temporales sería imposible que los Olmecas puedan haber estado en tierras peruanas en el momento en que se erigió el memorial de Sechín.

 

Sin embargo, una cronología diferente podría corroborar la hipótesis del enfrentamiento entre Tiahuanaco y Olmecas.

Los guerreros tallados en las piedras de Sechín dan cuenta de una batalla.


Las investigaciones de Zecharia Sitchin sitúan el origen de la cultura Olmeca hacia el 3,000 a.C. basándose en análisis de representaciones artísticas, y en una serie de misteriosos acontecimientos.

Los Divulgadores proponemos que, de confirmarse la hipótesis de Zecharia Sitchin sobre la antigüedad de los Olmecas, Sechín sería el lugar del feroz enfrentamiento entre Tiahuanacos y Olmecas, del cual resultaron vencedores los Tiahuanaquenses.

 

Como resultado de la victoria, estos se afianzaron en la zona y tiempo después dieron origen a la cultura Chavín de Huántar. No podemos saber si el enfrentamiento entre estas dos culturas involucró a los Anunnaki, o si una división al interior de los Anunnaki fue el detonante, o si sucedió después que los Anunnaki dejaron el planeta o la región.

En la siguiente entrega veremos la posible presencia Anunnaki en las culturas pre-incas de la costa del Perú como Nazca, Mochica y Chimú.

Lambayeque – V



Tumi o cuchillo ceremonial realizado por la cultura Chimú

que representa al Anunnaki Naylamp,


En las entregas anteriores de esta serie hemos revisado el posible contacto entre los Anunnaki, alienígenas venidos del planeta Nibiru, y la culturas Tiahuanaco, Sechín y Chavín.

 

Según las teorías de Zecharia Sitchin, los Anunnaki vinieron a América a extraer oro y otros metales.

Ahora vamos a tratar la posible llegada de los Anunnaki a la costa norte del Perú, donde se desarrollaron notables culturas como la cultura Lambayeque, la cultura Mochica y la cultura Chimú, conocida en el mundo entero por sus trabajos en oro.

Los fundamentos de la cultura Chimú (siglo XIV-XV d.C.) se encuentran en la cultura Lambayeque creada alrededor del siglo VII d.C. por viajeros que llegaron del norte, a través del mar, a las costas del Perú. La historia mitológica que relata este hecho se conoce como el mito de Naylamp.

 

Indirectamente, la historia de Naylamp es el mito fundador de la cultura Lambayeque, Chimú y Mochica.

El cronista español Miguel Cabello de Balboa recogió la historia de Naylamp contada por uno de los descendientes de estos viajeros, en su crónica “Miscelánea Antártica” (1586).

Según la crónica de Cabello de Balboa, en tiempos remotos llegó a la costa norte del Perú un cortejo de barcas con cientos de personas a bordo. El jefe de la expedición era un gran señor llamado Naylamp quien traía consigo una estatua labrada en una piedra de color verde con su rostro. Este ídolo fue llamado Yampallec (que quiere decir figura y estatua de Naylamp).

 

Cabe destacar que Yampallec es la palabra de dónde se deriva al nombre de Lambayeque.

La comitiva que rodeaba a Naylamp era impresionante. En su ejercito habían cuarenta oficiales, e incluía un sonador de Pututo, un encargado de las andas, un preparador de bebidas, un preparador de baño, un maquillador, un cocinero, un tejedor de ropas y un personaje encargado de esparcir polvo de conchas marinas por donde su amo iba a pasar.

 

Naylamp venía acompañado, también, por un grupo de concubinas, entre las que destacaba la que los nativos identificaron como su mujer, Ceterni.

La delegación desembarcó en la costa peruana y luego de escoger explorar la zona construyeron un templo o palacio llamado Chot, donde albergaron su ídolo de piedra verde.

Ilustración de la llegada del Anunnaki Naylamp

a las costas del Perú, con su ejército de olmecas.


Naylamp trajo la civilización a los habitantes de aquellas tierras y ellos vivieron prósperamente bajo su reinado.

 

El relato que recogió Cabello de Balboa cuenta que Naylamp vivió muchos años entre los nativos hasta que llegó el tiempo de su muerte. Sus vasallos de confianza, que siempre lo vieron como un ser inmortal sobre el que la muerte no tenía jurisdicción, lo sepultaron a escondidas en el lugar donde su rey había vivido y corrieron la voz que a Naylamp le habían crecido alas y había desaparecido, presumiblemente volando.

 

La mayoría de los nativos, que no sabían que esto era un cuento inventado por los vasallos más cercanos de Naylamp para ocultar su decepción ante su muerte, lo buscaron desesperados sin encontrarlo.

Este es, en resumidas cuentas, el mito fundador de la cultura Lambayeque que siglos después daría origen a la cultura Chimú. Veamos algunos detalles interesantes que nos pueden aportar otra perspectiva para la interpretación del mito.

Si Naylamp realmente existió, ¿Quién era? ¿De dónde pudo haber venido?

 

 


El Anunnaki Naylamp

Para Los Divulgadores, Naylamp fue un Anunnaki que pasó tiempo suficiente con los olmecas de Mesoamérica como para aprender su lenguas, y que navegó hasta las costas del Perú con un ejército de olmecas.

¿En qué nos basamos para hacer estas afirmaciones?

El factor lingüístico es determinante para establecer el origen de Naylamp y de su ejército. Nombres como Yampallec, Occhocalo, Xam Muchec, Ollop-copoc o Llapchiluli, todos acompañantes de Naylamp, tienen evidentes connotaciones mayas.

 

Como sabemos, los mayas tuvieron influencia cultural de los olmecas.

 

La lengua de los olmecas se denomina protomayahuasteca y fue la que, posteriormente, se dividió en los dialectos maya y huasteca. Entonces, la comitiva de Naylamp pudo haber estado formada por olmecas. El Anunnaki Naylamp podría haber pasado un tiempo en América central, mientras reclutaba un ejército de olmecas para aventurarse hacia las costas del Perú.

Otro elemento importante a considerar es el famoso ídolo verde que trajo Naylamp y que lo representaba.

El ídolo que el Anunnaki Naylamp

trajo con su comitiva podría haber estado hecho de malaquita.


Algunas teorías sostienen que el ídolo que trajo Naylamp estaba hecho de jade verde.

 

Es posible porque las culturas mesoamericanas trabajaron el jade y le otorgaron más valor que al oro. El problema es que los trabajos en jade realizados por estas culturas son, en su gran mayoría, pequeños.

 

La civilización olmeca utilizó el jade, mayormente, para hacer hachas. Los mayas lo usaron para crear pendientes, cuentas, incrustaciones, y figuras de jade. Estas figuras varían en tamaño desde miniaturas que caben en la palma de la mano hasta trabajos como la máscara encontrada en la tumba de Pakal, que tiene el tamaño promedio de un rostro humano.

 

La escultura maya de jade más grande que conocemos es la cabeza del dios Sol encontrada en Altun Ha, con un peso de casi 5 kilos.

Sin embargo, ni siquiera la cabeza de Altun Ha sería lo suficientemente grande para encajar en la leyenda de Naylamp. La comitiva de Naylamp era numerosa e impresionante, para que un objeto resaltara entre toda esa multitud tendría que haber sido más grande que la cabeza encontrada en Altun Ha.

 

Además, si Naylamp y su séquito se dieron el trabajo de construir un palacio o templo para albergar la estatua, esta no puede haber sido tan pequeña.

Lo anterior no descalifica la teoría del jade, pero si la hace muy improbable. Los mayas y los olmecas realizaban esculturas grandes pero no en jade.

Otros investigadores e historiadores han dado por sobreentendido que el ídolo estaba hecho de esmeralda pues esta tiene color verde y por qué en otras culturas americanas existen ídolos de esmeralda. Para Los Divulgadores, es una equivocación.

Los Divulgadores sostenemos que el ídolo de Naylamp estuvo hecho de malaquita. Una piedra verde proveniente del Congo africano que tiene extraordinarias propiedades curativas no sólo a nivel físico sino también psíquico.

El ídolo no podría haber estado hecho de esmeralda pues los cronistas españoles conocían bien esa piedra y hasta la llamaban por su nombre.

 

El cronista español Fray Pedro Simón (1574-1628) nos narra el esclarecedor siguiente pasaje.

“Algunos días antes que llegara el comendador don Diego de Ordás (año 1530) a este golfo y bocas del río Marañón, se había cogido por allí cerca una canoa con cuatro indios y hallado entre ellos dos piedras de esmeralda, la una tan grande como la mano.”

(Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, vol.1, pág. 253)



Esculturas mayas en jade.

Arriba a la izquierda tenemos la máscara encontrada en la tumba de Pakal.

Abajo a la derecha podemos apreciar

 la escultura maya de jade más grande que hemos encontrado:

la famosa cabeza del dios Sol de Altun Ha.

Las otras dos esculturas son mucho más pequeñas.


Los indios también conocían bien a la esmeralda y no habría representado ninguna novedad para ellos.

 

La presencia de esta piedra preciosa fue, gracias al comercio, tan común entre los incas, que los españoles supusieron que en el Perú existían minas de esmeralda. Por otro lado, la malaquita era una piedra pocas veces vista en el continente americano.

Según las teorías de Zecharia Sitchin, los Anunnaki llegaron a América central en busca de oro, acompañados de un grupo significativo de habitantes de pueblos indoeuropeos y africanos. Esto podría explicar como un ídolo de tamaño considerable hecho de una piedra originaria de África central, como la malaquita, llegó hasta las costas del Perú.

En la siguiente entrega seguiremos analizando la historia de Naylamp y su relación con los Anunnaki.

Naylamp – VI

 

 

 


Naylamp, el fundador de la cultura Lambayeque del Perú,

podría haber sido un Anunnaki.


En la entrega anterior de esta serie sobre la conexión entre los Anunnaki y las culturas del antiguo Perú vimos que Naylamp, el personaje fundador de la cultura Lambayeque, pudo haber sido un Anunnaki que llegó a las costas del Perú con un ejército de olmecas.

La fuente principal sobre la historia de Naylamp es el relato recogido por el cronista Cabello de Balboa (1535-1608) durante la conquista española. En este relato, se cuenta que Naylamp trajo consigo una estatua de si mismo, tallada en una piedra verde. La estatua fue llamada Llampayec que significa que quiere decir figura y estatua de Naylamp.

Algunos historiadores sostienen que la estatua estaba hecha de esmeralda o jade verde, Los Divulgadores propusimos en la entrega anterior de esta serie que la estatua estaba hecha de malaquita. En esta entrega seguiremos explorando esa posibilidad.

Si la estatua de Naylamp estaba hecha de malaquita, una posibilidad sería que el Anunnaki Naylamp haya conseguido la malaquita en África mientras la expedición Anunnaki pasaba por ese continente. Naylamp habría llevado la malaquita en bruto a América central donde habría ordenado a algún artesano olmeca o maya que hiciera un ídolo con su figura.

 

También podría ser que un africano que partió de África con los Anunnaki haya llevado consigo la piedra hasta América Central, donde la cambió o se la regaló al Anunnaki Naylamp.

Si el ídolo estaba hecho de malaquita, como sostenemos, esto probaría la migración de la mano de obra africana a América central junto con los Anunnaki.

 

 

El polvo rojo y el Anunnaki

El mito de Naylamp cuenta también que uno de sus acompañantes esparcía un polvo rojo por donde iba a pasar su señor Naylamp. Según los nativos, este polvo era Spondylus molido y lo llamaban Mullu. Aquí existe un detalle que merece ser destacado.

En varios textiles de la cultura Paracas, que se desarrolló en la costa sur del Perú entre el 800 a.C. y el 100 a.C., se han encontrado personajes y divinidades portando collares de Spondylus, y con el cuerpo pintado con formas de esta especie.

 

Más aún, según las investigaciones de la historiadora María Rostoworoski, el Mullu era indispensable para hacer llover. Los indígenas ofrecían el polvo de Spondylus a los dioses para evitar sequías. El Spondylus era, en la mayoría de las culturas del antiguo Perú, el alimento de los dioses.

 

El hecho de que alguien lanzara polvo rojo al paso de Naylamp nos indica que los nativos lo consideraban un dios. El relato de Cabello de Balboa nos cuenta que quien lanzaba el polvo rojo no era uno de los nativos de la costa norte del Perú, sino alguien que llegó con Naylamp.

 

Es decir, la comitiva de Naylamp ya conocía esta costumbre antes de llegar al Perú.

La costumbre de echar polvo rojo de Spondylus al paso de Naylamp

es una práctica que la comitiva olmeca de Naylamp

podría haber adoptado en su paso por Colombia o Ecuador.


¿Cómo y dónde la podrían haber adoptado?

La costumbre de ofrecer polvo de Spondylus a los dioses se encuentra en otras culturas de la costa del pacífico. Probablemente, Naylamp y su séquito hicieron escala en las costa de Colombia y Ecuador antes de llegar al Perú.

 

En algunos de estos lugares, un nativo podría haber empezado a lanzar polvo de Spondylus espontáneamente al paso de Naylamp, como una forma de reconocerlo como un dios. La comitiva de Naylamp podría haber adoptado esta costumbre para facilitar que los diferentes pueblos de la costa del pacifico reconocieran a Naylamp como un dios.

Si Naylamp hubiera llegado a las costas de Colombia y Ecuador, tendríamos que encontrar algún rastro de su visita en los relatos recogidos por los españoles. Coincidentemente, existen crónicas de la conquista que relatan historias similares a las de Naylamp en las costas ecuatorianas.

Los “huacos retratos” de la cultura mochica son otra prueba de que el Anunnaki Naylamp venía de América central con una comitiva de olmecas. Si bien la cultura Mochica es posterior a la cultura Lambayeque (la que fundó Naylamp), esta se desarrolló en la misma región.

 

Si algunos de los olmecas que llegaron con Naylamp se asentaron en esa zona de la costa del Perú, su presencia tendría que estar registrada en las expresiones artísticas de algunas culturas.

 

En la valiosa colección de “huacos retratos” mochica expuesta en el Museo Rafael Larco Hoyle de Lima encontramos varios rostros con evidentes rasgos africanos y asiáticos. La conexión es evidente.

Otro elemento importante a considerar son las construcciones de barro, especialmente las de la cultura Chimú, cuya semejanza con los zigurats sumerios y otras construcciones babilónicas es remarcable. Si bien el Anunnaki Naylamp llegó a las costas del Perú con un grupo de olmecas, existe la posibilidad de que unos pocos sumerios estuvieran en su comitiva.

 

El mismo Anunnaki Naylamp o alguno de estos sumerios podría haberles transmitido herméticamente este tipo de conocimientos arquitectónicos a los nativos, quienes lo habrían pasado de generación en generación hasta llegar a los chimúes.

A la derecha podemos ver una de las pirámides de Túcume de la cultura Chimú,

y a la izquierda el ziggurat sumerio de Ur cuando recién

se empezaban los trabajos de restauración.

La semejanza es evidente.


Según el razonamiento desarrollado llegamos a la siguiente conclusión: Naylamp fue uno de los últimos Anunnaki que llegó a tierras peruanas.

 

 


La última expedición Anunnaki a América

Hagamos el recuento de las visitas o expediciones que los Anunnaki hicieron a América.

Un primer grupo de Anunnaki habría llegado a Tiahuanaco, cuando el lago Titicaca estaba conectado con el océano pacifico, en algún momento entre el 15,000 a.C. y el 40,000 a.C.

 

Este grupo estuvo conformado por Anunnakis, sumerios y algunos africanos. Luego de extraer el oro de la región altiplánica, este primer grupo descendió hacia la región de Sechín, en la sierra central del Perú, en busca de más minerales.

Un segundo grupo de Anunnaki habría llegado a las costa norte del Perú para dirigirse hacia la región de Sechín, alrededor del 3,000 a.C. Este segundo grupo habría estado conformado por Anunnakis, olmecas, africanos y algunos indoeuropeos.

 

En Sechín, se habría librado una encarnizada batalla entre el primer grupo que bajaba de Tiahuanaco y este segundo grupo que llegaba a Sechín desde la costa.

Este enfrentamiento que puede parecer una explicación antojadiza de los orígenes de algunas culturas pre-colombinas, tiene referencias explícitas en los relatos sumerios sobre los Anunnaki.

Según Zecharia Sitchin, los hijos del jefe Anunnaki Anu (Enki y Enlil) se enemistaron a causa de la explotación del oro en el sur del continente africano y esta enemistad habría continuado a América latina con sus seguidores. Esto explicaría el enfrentamiento entre olmecas y tiahuanacos ilustrado en las piedras talladas en el memorial de Sechín.

Sobre este punto ya hemos expuesto nuestros argumentos en una entrega anterior, sólo queremos recordar aquí que las representaciones humanas encontradas en las piedras de Sechín muestran personajes ataviados a la usanza olmeca y con rasgos físicos no originarios de esta parte del mundo.

Naylamp representa la tercera oleada de Anunnakis que llegaron a las tierras del antiguo Perú. Este grupo habría estado formado por un grupo numeroso de olmecas, algunos africanos y unos pocos Anunnaki.

 

No descartamos la posibilidad que Naylamp haya sido el único Anunnaki en esta tercera expedición.

A la izquierda podemos apreciar el ziggurat de Ur totalmente restaurado,

y a la derecha podemos ver una maqueta

de lo que habrían sido las pirámides de Túcume originalmente.

Una vez más, la similitud es evidente.

Tomemos en cuenta que los ziggurats son

mucho más antiguos que las pirámides de Túcume.


Cabe destacar un último detalle importante sobre el Anunnaki Naylamp.

 

Naylamp es uno de los pocos dioses del antiguo Perú sobre el que existe un relato detallado de su existencia, un relato que nos permite investigar quién podría haber sido y de dónde podría haber llegado.

Basándonos en el relato del cronista español Cabello de Balboa y la información presentada en esta entrega y la anterior, Los Divulgadores sostenemos que Naylamp no era un Anunnaki cualquiera y no venía en una expedición oficial. Para nosotros, Naylamp era un Anunnaki que se rebeló contra el sistema y decidió crear su propio imperio en las costas del antiguo Perú.

 

Esta historia será motivo de una entrega especial dedicada al Anunnaki rebelde.

En la próxima y última entrega de esta serie analizaremos el recorrido del “Dios de los báculos” quién, para nosotros, es el Anunnaki que creó la cultura Tiahuanaco.

Un sólo Dios – VII

 

 

Figura central de la “Portada del Sol” de Tiahuanaco.

Para algunos, la representación del dios Wiracocha.


Los Anunnaki podrían haber estado en el antiguo Perú.

 

Esta es la última entrega de nuestra serie dedicada a la posible presencia de los alienígenas Anunnaki en el Perú. Como recordaran, empezamos con la presencia Anunnaki en la cultura Tiahuanaco y luego seguimos con las culturas Chavín, Mochica y Chimú, estas dos últimas en la costa norte del Perú.

Ahora, veremos que en este recorrido se evidencia la presencia de un mismo dios, al que hemos decidido llamar el “Dios de los báculos”. Esta divinidad es la figura que se encuentra representada en la “Portada del Sol” de Tiahuanaco.

 

Para Los Divulgadores, es muy probable que este dios haya sido un Anunnaki que llegó a las alturas del lago Titicaca, antes del inicio de la civilización Tiahuanaco.

 

Este Anunnaki impactó a los nativos del lugar con su tecnología alienígena y los hizo evolucionar culturalmente y científicamente. Los sorprendentes restos arqueológicos de Puma Punku, Akapana, y Kalasasaya son muestras de su legado.

 

 


El Anunnaki de los báculos

Según la tradición, la figura de la “Portada del Sol” representa al dios Wiracocha. Para nosotros, esto es algo que no se puede afirmar con certeza ya que no existe una descripción única de la imagen de Wiracocha.

El dios Wiracocha, palabra quechua que significa “el creador del mundo”, aparece mencionado en varias crónicas de la conquista, que se contradicen entre sí en cuanto a su figura e historia.

En la “Portada del Sol”, la imagen del “Dios de los báculos” presenta varias características que nos van a permitir identificarlo a través de la iconografía de las culturas mencionadas anteriormente.

 

La antigüedad de la “Portada del Sol” no se conoce con precisión. Algunos la ubican hacia el quinto siglo de nuestra era y otros sostienen que es mucho más antigua.

 

Para Los Divulgadores y otros investigadores, la cultura Tiahuanaco es mucho más antigua que la de Chavín. Por algo, las crónicas españolas de la conquista sitúan el origen de la cultura Inca en Tiahuanaco y nunca en Chavín.

 

Los mitos de creación Inca se refieren al lago Titicaca y al altiplano boliviano.

 


Detalle de la “Portada del Sol”

en la que se aprecia las características del “Dios de los báculos”.


Regresemos a la figura del “Dios de los báculos”, la más importante de las características de la figura de la “Portada del Sol” son los báculos o varas que lleva el dios en ambas manos.

 

Estos báculos o varas están tomados por el medio y no por los extremos como se usaría normalmente un bastón.

La cabeza del Dios, lleva una especie de tocado que podría estar hecho de plumas o un material similar. Su cuerpo está cubierto por un atuendo ceñido por un cinturón. En sus mejillas se distinguen agujeros que algunos identifican como lágrimas. Finalmente, la imagen está rodeada de 48 figuras con alas.

Para Los Divulgadores, el “Dios de los báculos” podría ser el primer Anunnaki que llegó a esta parte de América miles de años antes de Cristo, cuando no existía ningún tipo de civilización en la región.

 

Este Anunnaki habría llegado al altiplano boliviano en búsqueda de oro.

 

 


El Anunnaki que buscaba oro

La representación del Anunnaki de los báculos de Tiahuanaco denota que el detalle que mas impacto a los primitivos habitantes de esta cultura, fueron las varas o báculos que el personaje lleva en ambas manos.

Habría que preguntarse, ¿cuál podría haber sido la utilidad de estos báculos? ¿tendrían poderes especiales? o ¿serían una especie de detector de metales?

Que casualidad que en los mitos de creación Inca (el de Manco Cápac y el de los hermano Ayar), que se refieren a Tiahuanaco, el personaje principal siempre lleva una vara que debe clavar en la Tierra para descubrir el mejor lugar dónde asentarse.

¿Podría ser esta la misma vara que lleva el “Dios de los báculos”? y más aún, ¿esta vara estaría relacionada con la búsqueda de oro de los Anunnaki?

 

 


El Anunnaki de los báculos en Chavín

Según Zecharia Sitchin, la primera visita de los Anunnaki al planeta Tierra ocurrió hace 450,000 años.

 

En ese momento, los Anunnaki se instalaron en la zona del Golfo Pérsico, donde se dedicaron a explotar el oro de la región.

Detalle de la Estela Raimondi

en el que se aprecia la representación

del “Dios de los báculos” en la cultura Chavín.


Pasaron los siglos y los Anunnaki llegaron a las alturas bolivianas en busca del oro que el diluvio universal había dejado al descubierto en la región andina.

Los Tiahuanaquenses, guiados por estos Anunnaki, llegaron siglos después a las alturas de Sechín, en la sierra central del Perú, siempre en busca de oro, metal que necesitaban para proteger la atmósfera de su planeta Nibiru. Seguramente, llevaron consigo la imagen y el culto al “Dios de los báculos”.

De acuerdo con la teoría de Zecharia Sitchin, luego de una sangrienta lucha en Sechín, con otro grupo de Anunnakis venidos de América central (la cual ha quedado registrada en los restos arqueológicos de la región), los que llegaron de Tiahuanaco vencieron y se instalaron cerca del lugar dando origen a la cultura Chavín de Huántar y continuaron con la explotación del precioso mineral.

La representación del Anunnaki de los báculos en la cultura Chavín, toma características regionales y se mezcla con los dioses antropomorfos que adoraban los lugareños. La más clara representación del “Dios de los báculos” en esta cultura es la llamada “Estela Raimondi“.

Este monolito de piedra, nos presenta la imagen de un ser que lleva dos báculos en ambas manos y que tiene un tocado de serpientes en la cabeza. Es importante notar que aquí también los báculos están tomados por el medio, como en la representación de la “Portada del Sol”.

La diferencia entre la representación de Tiahuanaco y la de Chavín, es que esta última tiene garras y colmillos como las deidades antropomorfas locales que están representadas en los petroglifos y la cerámica chavines.

 

 


De Chavín a Nazca

Es un hecho probado por la arqueología y la historia, que los habitantes de Chavín tenían relaciones ancestrales con los habitantes de la cultura Paracas, que se desarrolló en la costa sur del Perú.

 

Eventualmente, algunos chavines decidieron establecerse en la región de Paracas, estos periódicamente regresaban a Chavín de Huántar a adorar a los ídolos del lugar.

 

Esto sucedió aproximadamente entre los siglos VIII a.C. y el siglo III d.C.

Representación del “Dios de los báculos”

en un paño Paracas del periodo Cavernas.


Mientras decaía la cultura Paracas, se fortalecía la cultura Nazca doscientos kilómetros más al sur.

 

Los habitantes de ambas culturas, no solo tuvieron estrechos lazos comerciales y culturales sino que llegaron a compartir los mismos dioses que los Paracas habían heredado de los Chavín y estos, a su vez, habían recibido de los Tiahuanaquenses. Nos estamos refiriendo al conocido Anunnaki de los báculos.

 

Los Paracas y los Nazcas también representaron a este Dios, pero incorporando cambios al igual que sucedió en Chavín.

Podemos ver en este manto de los inicios de la cultura Paracas, como tres de los elementos que definen gráficamente al “Dios de los báculos” en la “Portada del Sol”, siguen presentes: los báculos tomados por el medio en ambas manos, una especie de penacho o decoración sobre la cabeza y un cuerpo más bien rectilíneo cubierto por un atuendo que lleva al centro una especie de cinturón o emblema.

En esta representación Paracas, al Anunnaki de los báculos ya no lleva garras y colmillos como en Chavín.

 

Además, a falta de piedras en la costa, se le representó en hermosas telas cuyos colores y diseños han llegado en excelente estado de conservación hasta nuestros días. Si en Tiahuanaco y Chavín se le grabó en la piedra, en Paracas se le dibujó en la tela.

Hemos dicho que mientras decaía la cultura Paracas, una cultura hermana se asentaba algunos kilómetros más al sur de la costa. Esta es la cultura Nazca que alcanzó notable logros en hidráulica e ingeniería.

Si bien en Nazca no hemos podido encontrar ninguna representación exacta del “Dios de los báculos”, hay una serie de representaciones, como la que vemos en la siguiente foto de un paño Nazca, que se asemejan mucho a lo que hemos visto en las anteriores culturas.

 

La diferencia principal entre la figura Nazca y las anteriores, es que en Nazca el personaje lleva, en una de las manos, una cabeza trofeo en vez de un báculo.

Posible representación del “Dios de los báculos”

en paño de la cultura Nazca.


Hasta aquí, hemos podido seguir el rastro de la representación del Anunnaki de los báculos. Para acabar nuestro recorrido habría que agregar que existen también representaciones de este personaje en las culturas precolombinas de la costa central.

Con esta entrega cerramos nuestra serie sobre la posible presencia Anunnaki en las culturas del antiguo Perú.

 

 

Los Anunnaki y los canales de Chavín

 

 

 


Los canales subterráneos de Chavín

pueden corroborar las teorías de Zecharia Sitchin

sobre los extraterrestres conocidos como los Anunnaki.


Hace unos meses, el descubrimiento de una red de canales subterráneos en la ciudadela del templo de Chavín de Huantar dio la vuelta al mundo y causó revuelo entre los entendidos.

 

Los más de veinte canales subterráneos descubiertos en el área que ocupan los restos arqueológicos de la cultura Chavín, considerada por la historia tradicional como la más influyente civilización del Perú pre-incaico, o el primer gran Horizonte cultural peruano, pueden enrumbar la historia del Perú antiguo hacia parajes insospechados.

Para Los Divulgadores, el descubrimiento de los canales de Chavín es un importante indicio que apoya las teorías de Zecharia Sitchin sobre la relación entre los extraterrestres Anunnaki y las antiguas culturas del planeta, específicamente, las culturas que poblaban el Perú antiguo.

Luego del descubrimiento, la posición oficial de los arqueólogos peruanos es que los canales habrían sido utilizados para aumentar el efecto de los rituales mágico-religiosos que se llevaban a cabo en el templo de Chavín y para reforzar el poder de la élite sacerdotal que estaba a la cabeza de esta cultura.

 

Algunos arqueólogos sostienen que existen

más de cincuenta canales subterráneos en el complejo arqueológico de Chavín.


Lo curioso es que ahora la arqueología oficial ha tomado como suyo un argumento que fue desdeñado por excéntrico durante mucho tiempo, quizás porque originalmente había sido esbozado por investigadores que proponían una visión alternativa de la cultura Chavín.

 

 


Los Anunnaki en Chavín

Según Zecharia Sitchin, alrededor del 15,000 AC, los Anunnaki cruzaron el Perú desde los Andes hacia la costa en búsqueda de oro. Este viaje llevó a los Anunnaki desde Tiahuanaco, en el altiplano boliviano, hasta la pampa de Nazca pasando por Chavín de Huantar.

En la teoría de Sitchin, los canales de Chavín no habrían servido solo para rituales mágico-religiosos sino que fundamentalmente habrían sido utilizados para el tratamiento de metales como el estaño y el oro. Chavín, habría sido una planta de procesamiento de metales creada por los Anunnaki.

 

Si bien Tiahuanaco siempre ha sido el lugar relacionado a los Anunnaki de Zecharia Sitchin,

Chavín parece haber sido otro punto crucial en su recorrido por el territorio peruano-boliviano.


En la planta de Chavín, se habría procesado no solo el oro que los Anunnaki pudieron haber encontrado en las ricas montañas de la región que albergaban además otros minerales como plata y cobre sino que también se habría procesado el oro que llegaba desde otras zonas del Perú en las que se encontraban los Anunnaki.

Si tomamos en cuenta la teoría que propone a Chavín como un centro ceremonial en el que se depositaban ofrendas venidas de la Costa, la Sierra y la Selva, el oro del templo de Chavín debió ser un tesoro de considerable cuantía y variedad que bien podría haber sido tomado por los Anunnaki.

Evidencias de este tesoro, son las piezas de oro encontradas en Chavín de Huantar. Específicamente, el collar de Kunturhuasi y el llamado Tesoro de Chongoyape, con su pieza maestra el pectoral de Cupisnique.

Los canales de Chavín habrían sido construidos por los Anunnaki y serían evidencia de que en Chavín funcionó una planta de refinamiento de metales similar a la que los Anunnaki construyeron antes en Tiahuanaco.

Tres piezas de orfebrería atribuidas a la cultura Chavín

en las que se puede apreciar las refinadas técnicas de esta cultura para trabajar el metal.

 

 


La planta de procesamiento Anunnaki de Tiahuanaco

Las teorías de Zecharia Sitchin sobre la posibilidad de que Tiahuanaco haya sido una planta Anunnaki de procesamiento de metales se basan en las observaciones del arqueólogo austríaco Arthur Posnanski (1873-1946) quien dio cuenta hace más de cincuenta años de la existencia de una red de canales subterráneos que cruzaban la ciudad de Tiahuanaco.

Aunque Arthur Posnanski es considerado por la comunidad arqueológica como un aventurero excéntrico sin método científico, sus afirmaciones vienen siendo confirmadas con el paso de los años.

Según el arqueólogo Oswaldo Rivera Shunt, encargado del Museo de Sitio Lítico Monumental de Tiahuanaco y Jefe del Centro de Investigaciones Arqueológicas del Lago Titicaca, no existe duda alguna sobre la existencia de canales subterráneos en Tiahuanaco.

 

Estos recorren kilómetros y están clasificados en dos grupos. Si bien esto no es evidencia del contacto entre los Anunnaki y los habitantes de la cultura Tiahuanaco, sí es un indicio importante que apoya las teorías de Sitchin.

El primer grupo de canales se encuentra a varios metros de profundidad y ha sido denominado “cloacas máximas” pues, según la arqueología tradicional, servían para drenar las aguas de la lluvia.

 

El segundo grupo de canales subterráneos fue construido en piedra y es el más numeroso ya que ya que su recorrido total se cuenta en miles de metros.

Uno de los túneles de Tiahuanaco explorados en el 2008

por la Akakor Geographical Exploring Society durante su expedición “Akapana 2008″.

¿Fueron los Anunnaki quienes construyeron estos túneles?

(Foto cortesía de Akakor Geographical Exploring Society.)


Si bien la posición oficial de la comunidad arqueológica es que los canales de Tiahuanaco servían para drenar agua y generar agua potable, existen muchos canales a los que aún no se les encuentra una función determinada.

No solo eso, Rivera Shunt confirma los hallazgos de Posnanki quien afirmaba que muchas partes de la ciudad de Tiahuanaco estaban recubiertas con placas de oro.

 

Esto refuerza las teorías de Zecharia Sitchin que afirman que en la planta Anunnaki de refinamiento de metales de Tiahuanaco se conocían avanzadas técnicas metalúrgicas de fundición:

“Tiahuanaco fue una ciudad sumamente hermosa. Hemos encontrado que gran cantidad de puertas, dinteles, etc, no sólo están finamente esculpidos, como el de la Puerta del Sol, que es el más conocido, sino que también se les rodeaba con una placa de oro.

 

Además hay una serie de perforaciones para colocar clavos del mismo material y en las excavaciones los hemos encontrado; en cambio, las placas no las hemos encontrado, porque se las llevaron no sabemos si los incas, los españoles o quienes vinieron después a excavar.

 

Así pues, tenemos que Tiahuanaco es un monumento a la piedra, por la excelencia de trabajo que tiene este material; en segundo lugar, estamos viendo grandes bloques unidos a otros grandes bloques a través de grapas metálicas de hasta 23 kilos de peso, que han sido fundidas in situ, para que estas piedras puedan apretarse unas con otras.”

Entrevista de Oswaldo Rivera Shunt en mundosophia.com

 


Uno de los túneles de la pirámide de Akapana en Tiahuanaco

fotografiados por la Akakor Geographical Exploring Society

durante su expedición “Akapana 2008″.

(Foto cortesía de Akakor Geographical Exploring Society.

 

 


La teoría oficial sobre los canales de Chavín

La posición de la comunidad arqueológica sobre los canales de Chavín es radicalmente opuesta a la teoría de Sitchin y la planta Anunnaki de refinamiento de metales.

 

Para la arqueología tradicional peruana, los canales de Chavín eran utilizados para producir efectos especiales de sonido que reforzaban la experiencia del recorrido iniciático de aquellos que consultaban al oráculo o los que eran iniciados como nuevos sacerdotes de Chavín.

El rugido que producía el agua al ser liberada de su cautiverio y recorrer los canales servía para inculcar miedo y dar un aura de misterio a los rituales realizados.

Uno de los hallazgos que podría reforzar la teoría oficial sobre los canales de Chavín es que en los mismos se han encontrado ofrendas de cerámicas y animales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que similares ofrendas se han encontrado en varias líneas de Nazca y nadie ha avanzado la idea de un oráculo para explicar el significado de los gigantescos dibujos de la pampa.

 

Es decir, las ofrendas encontradas en los canales de Chavín no tienen porque necesariamente implicar que estos se usaron exclusivamente con fines rituales.

La teoría del rugido del agua podría funcionar, como en otras culturas, si se tratase de una pequeña red de canales subterráneos cuyo objetivo era el almacenamiento del líquido en épocas de sequia para que el caudal de agua que siempre fuese suficiente para generar el misterioso estruendo que aturdía a los visitantes del templo.

El arqueólogo John Ricks,

señalando uno de los canales subterráneos de Chavín.


Pero tratándose de una red de más de veinte canales, algunos arqueólogos hablan hasta de setenta, el sentido de este trabajo hidráulico cobra otro matiz.

Tratemos de dilucidar si existen otros indicios que apoyen la teoría de la planta Anunnaki de refinamiento de metales.

Chavín de Huantar se encuentra en la confluencia de los ríos Mosna y Huahuesca, así como la capital de Tiahuanaco se sitúa sobre la confluencia de los ríos Tiahuanaco y Katari. Ambas culturas son consideradas los dos grandes horizontes culturales del Perú pre-inca y asombran, entre otras razones, por su avanzada ingeniería hidráulica.

Por otro lado, según las teorías de Zecharia Sitchin, ambas culturas estuvieron en contacto con los Anunnaki y ambas alojaron plantas Anunnaki de procesamiento de metales.

¿Simple coincidencia o simplemente son las huellas que dejaron los Anunnaki en su búsqueda de oro en tierras peruano-bolivianas?

 


Dos de los canales subterráneos de Chavín en pleno proceso de restauración.

Estos podrían haber sido construídos por los Anunnaki o por sus seguidores.

(Foto cortesia del Global Heritage Fund.)


Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo del Perú, el rio Mosna, sobre el que se asienta el complejo arquitectónico de Chavín, se caracteriza por presentar un caudal turbulento capaz de formar remolinos peligrosos y correntadas en épocas de lluvia.

 

Su caudal es tan grande que algunos pobladores de la zona recurren a sus aguas para el funcionamiento de sus molinos.

Entonces, si el rio Mosna es capaz de mover molinos no es descabellado suponer que una correcta canalización de sus aguas pudo servir para el refinamiento de metales tal y como sucede en la minería andina tradicional. Podríamos especular que este refinamiento dependía de una tecnología que la ciencia actual aún no ha llegado a descifrar o descubrir.

Zecharia Sitchin sostiene que los Anunnaki pasaron de Tiahuanaco a Chavín, para luego terminar su recorrido en la pampa de Nazca, que habría sido el último lugar del planeta Tierra en el que se asentaron estos seres extraterrestres antes de partir hacia su planeta de origen, Nibiru.

El canal de Chavín denominado “Rocas Altas”

durante su restauración en el 2011.

(Foto cortesía de Global Heritage Fund.)


La explanada de Nazca habría servido como el centro de operaciones en el que los Anunnaki cargaron el oro recogido y despegaron en sus naves hacia el espacio.

En las próximas entregas revisaremos una interpretación alternativa de la cultura Nazca a partir de su relación con estos seres extraterrestres. Nos ocuparemos, en detalle, de los indicios que se encuentran en las enigmáticas líneas del desierto, en la iconografía de la cerámica Nazca y en los templos de esta cultura.

 

 


La ruta Annunaki del Perú

En general, los rituales mágico-religiosos en el Perú pre-colombino se realizaban en huacas especialmente acondicionadas para que el sacerdote tuviese una presencia sobrenatural sorprendiendo a los peregrinos al sobredimensionar el sonido de su voz a través de túneles que magnificaban el eco de sus palabras.

La teoría que sostiene que los canales de Chavín

solo servían para generar el rugido del agua

es “demasiado simplista” para explicar una red de

setenta canales subterráneos.


Como se prueba en Pachacamac y en otras huacas de la Costa como la Huaca Pucllana de Lima, para esto no se necesitaban setenta canales subterráneos ni complicados prodigios arquitectónicos.

 

Bastaba con un adecuado uso de la huaca que era justamente construida para cumplir con el rol de magnificar la figura de la autoridad religiosa.

Si bien la geografía de la Sierra no facilita el uso de la tierra para este tipo de construcciones, esto no impide que la idea de la huaca costeña haya sido utilizada para construir las huacas del ande peruano. Después de todo, la historia tradicional nos enseña que la cultura y la religión pasaron de la Sierra a las tierras costeñas.

Los Divulgadores creemos que estamos en los albores de una serie de descubrimientos que abrirán nuevas interrogantes sobre la formación y la identidad de la cultura en el Perú. Todo parece indicar que en la zona del actual departamento de Ancash encontraremos respuestas sorprendentes que nos harán cambiar nuestra percepción de la historia de esta parte del mundo.

 

Los canales subterráneos de Chavín son solo la punta del iceberg, queda todavía mucho por descubrir.

 

Dos cráneos alargados pertenecientes a

habitantes de las culturas del antiguo Perú

que Brien Foerster ha fotografiado durante sus investigaciones.

(Fotos cortesía de Brien Foerster)


Los Divulgadores estamos convencidos que tecnología alienígena fue utilizada en muchas de las estructuras de las grandes culturas de la antigüedad, especialmente en las que se desarrollaron en América Latina.

 

Estos avances tecnológicos habrían sido aplicados por los Anunnaki en la Tierra pero no replicados por los humanos, quienes probablemente nunca entendieron las leyes científicas que permitían su funcionamiento. Por esto, cuando estos seres regresaron a su planeta, los antiguos pobladores de esta parte del mundo quedaron huérfanos de tal tecnología.

Evidencia tangible de esta presencia extraterrestre en las tierras del antiguo Perú podrían ser las cabezas deformes que encontramos, curiosamente, en las culturas que conforman la hemos decidido denominar como “la ruta Anunnaki del oro del Perú” y que también será motivo de una próxima entrega.

 


Fuentes:

– Peru21.pe
– Peru21.pe
– larepublica.pe
– andina.com.pe
– mincetur.gob.pe
– minem.gob.pe
– Global Heritage Fund.
– Zecharia Sitchin (2007). Book IV of The Earth Chronicles: The Lost Realms. Harper Collins.
– Arthur Posnansky.(1945). Tiahuancu, La cuna del hombre americano. Ministerio de Educación de Bolivia.

 

Los Annunaki y los secretos del lago Titicaca


El lago Titicaca podría guardar en sus profundidades

las huellas del contacto entre los Anunnaki y los habitantes de la cultura Tiahuanaco.


En el altiplano boliviano, a 4,000 metros de altura y casi a orillas del lago Titicaca, yacen los restos pétreos de lo que continúa siendo uno de los más grandes enigmas de la historia universal, la cultura Tiahuanaco.

Para algunos, la más antigua civilización del planeta; para otros, la Atlántida de Platón; para la historia oficial, la cultura que dio origen a la civilización Inca y, para Los Divulgadores, la prueba más contundente de la presencia de los Anunnaki de Zecharia Sitchin en América Latina.

En los últimos días, nuevos indicios confirmarían indirectamente varias de las hipótesis que hemos venido desarrollando sobre la relación entre los dioses extraterrestres conocidos como los Anunnaki y la cultura Tiahuanaco.

Hace dos semanas, el 8 de Octubre, los arqueólogos belgas del proyecto Huiñaimarka que cuenta con el apoyo del Centro de Arqueología Subacuática Andina (CASA), presentaron el resultado de los primeros dos meses de exploración subacuática: alrededor de dos mil piezas arqueológicas rescatadas de las profundidades del lago Titicaca.

Entre los objetos rescatados por la misión belga se encuentran huesos, piedras preciosas, cerámicas con representaciones de felinos, piezas de plata, más de 31 fragmentos de oro laminado, y un timón y un ancla pertenecientes a una embarcación prehispánica.

Dos de las piezas de cerámica

encontradas por la expedición Huiñaimarka.


Si bien han existido varias misiones de exploración subacuática en el lago Titicaca, el proyecto Huiñaimarka es la primera misión de excavación subacuática.

 

Este proyecto durará hasta el año 2016 y su objetivo principal es investigar una serie de emplazamientos costeros precolombinos, principalmente de la cultura Tiahuanaco.

Algunas de las piezas han sido datadas hacia el periodo incaico, otras hacia el periodo preincaico y unas pocas hacia el año 500 de nuestra era.

 

Según el director del proyecto, el arqueólogo belga Christophe Delaere, estas son las primeras piezas de oro encontradas en el lago Titicaca:

“Encontramos importante material arqueológico formativo, propio de culturas del Tiahuanaco, Inca, y además material del siglo XIX y del siglo XX. Es decir que tenemos aquí 2.000 a 2.500 años de historia. Estas son las primeras piezas de oro que hemos encontrado. También un timón y un ancla que serían de un bote prehispánico.”

La versión oficial es que varias de las piezas encontradas son ofrendas que los antiguos pobladores de la cultura Tiahuanaco lanzaron al lago Titicaca, el cual consideraban sagrado.

 

Siguiendo con la versión oficial, estas piezas muestran que antes de la llegada de los españoles, existía un gran intercambio cultural y comercial entre las civilizaciones de la región. Estas ideas han sido invocadas por historiadores y arqueólogos, apenas se tuvo noticias del hallazgo.

Lo interesante es que en este descubrimiento existen varios detalles que apoyan indirectamente las teorías alternativas sobre el contacto entre los Anunnaki y los habitantes de la cultura Tiahuanaco.

 

Una de las piezas de oro laminado presentadas por los arqueólogos del proyecto Huiñaiwasi.

El personaje representado es el señor de los baculos

que aparece como motivo central del monumento denominado como la “Puerta del Sol”.

 

 


Las piezas de oro laminado

Para los Divulgadores, las 31 piezas de oro laminado encontradas por los arqueólogos subacuáticos del proyecto Huiñaimarka, confirman indirectamente las teorías de Zecharia Sitchin.

Según Sitchin, alrededor del año 4,000 AC, Enki, uno de los lideres de las operaciones mineras de los Anunnaki en el planeta Tierra , decidió invitar a su padre el rey Anu a visitar la planta metalúrgica Anunnaki más importante del planeta: Tiahuanaco.

Como parte de los preparativos para la llegada del rey Anunnaki, se decidió recubrir la mayoría de estructuras arquitectónicas de la ciudad de Tiahuanaco con láminas de oro que reflejasen la grandeza de las operaciones metalúrgicas Anunnaki.

Zecharia Sitchin avanzó esta teoría basándose en los hallazgos del arqueólogo austriaco Arthur Posnansky quien encontró y fotografió pequeños agujeros redondos en varios bloques de piedra pulidos de Tiahuanaco.

Según Posnansky, en algún momento de su historia, la ciudad de Tiahuanaco había estado recubierta por láminas de oro que eran sujetadas por pequeños clavos de oro que encajaban en estos orificios de la piedra.

 

En 1943, Posnansky presentó ante la Sociedad Geográfica de La Paz un bloque de piedra extraído de Tiahuanaco que tenía cinco clavos de oro en incrustados en pequeños agujeros redondos.

A pesar de que Posnansky pasó más de cuarenta años estudiando los restos arqueológicos de la cultura Tiahuanaco, hizo sorprendentes hallazgos e invirtió gran parte de su fortuna en el estudio de estas ruinas, la arqueología tradicional siempre lo ha considerado como un arqueólogo amateur.

 


Arthur Posnansky junto a la estatua tiahuanaquense

conocida como el “Monolito Bennet”.


Esto, sin contar con que Posnansky fundó la Sociedad Arqueológica de Bolivia en 1930 y que su plano topográfico realizado en 1904 es aún una referencia hasta para la mismísima arqueología tradicional.

El paso del tiempo parece ofrecer una revancha a Posnansky, cuyas hipótesis se van confirmando día a día, en silencio, a través de los nuevos hallazgos en el complejo arqueológico de Tiahuanaco.

Si bien Posnansky logró encontrar estos pequeños clavos de oro, Tiahuanaco no es un lugar donde se haya encontrado demasiado oro y, menos aún, en forma de láminas.

Uno de los primeros arqueólogos en realizar excavaciones oficiales en Tiahuanaco fue el norteamericano Wendell Bennet (1905-1953) quien obtuvo permiso del gobierno boliviano para realizar 10 fosas de excavación alrededor del año 1930.

Desde ese entonces, solo se han encontrado unas pocas piezas de oro en la zona durante los años 70. Estas han sido altamente valoradas por el gobierno y los arqueólogos bolivianos.

Por esta razón, las 31 piezas de oro laminado recuperadas de las profundidades del lago Titicaca abren nuevos horizontes en nuestra percepción del Perú antiguo ya que confirmarían que la cultura Tiahuanaco había desarrollado técnicas para trabajar el oro.

Por otro lado, como bien afirma el director del proyecto de excavación subacuática, Christophe Delaere, esta es la primera vez que se recuperan piezas de oro de las profundidades del lago Titicaca.

 

Una de la piezas de oro laminado

encontradas por el proyecto “Huiñaimarka”.


Para el arqueólogo boliviano Marcial Medina Huanca, quien dirige el proyecto Huiñaiwasi en el lado boliviano, los adornos e iconografías que presentan las láminas de oro pertenecen definitivamente a la cultura Tiahuanaco.

No podemos descartar la posibilidad de que algunas de estas piezas de oro laminado hayan sido realizadas por otras culturas de la región pero si este fuera el caso aún seguirían siendo un indicio importante del conocimiento de la técnicas necesarias para laminar el oro.

Es decir, la teoría de Zecharia Sitchin sobre los Anunnaki que instalaron una planta metalúrgica en Tiahuanaco y que, alguna vez, recubrieron la ciudad con láminas de oro, tiene una nueva evidencia que aunque no es directa y definitiva se une a otras evidencias que muestran que la historia del Perú antiguo necesita una revisión.

 

 


¿Embarcaciones Anunnaki?

Para Arthur Posnansky, la ciudad de Tiahuanaco fue la cuna de la cultura americana ya que fue construida en plena era glacial antediluviana, alrededor del año 15,000 AC.

 

Posnansky basó sus hipótesis en una serie de hallazgos y cálculos arqueo-astronómicos que explicaremos en un artículo dedicado exclusivamente a la polémica aún existente sobre la antigüedad de la cultura Tiahuanaco.

Una de las hipótesis más importantes de Posnansky es que cuando Tiahuanaco fue construida, alrededor del 15,000 AC, el lago Titicaca llegaba hasta los límites de la ciudad.

 

Es decir, Tiahuanaco habría sido construida en las orillas de lago Titicaca y las extrañas estructuras que se encuentran hoy desperdigadas en el complejo arqueológico de Puma Punku formaban parte del muelle de la ciudad.

La estructura catalogada como la “Puerta del Sol”

con el motivo central del Sr. de los Báculos.


Posnansky elaboró esta teoría basándose en hallazgos de esqueletos humanos muy cerca a restos de peces y especialmente cerca a fósiles de plantas acuáticas que solamente crecen en las profundidades del lago.

A simple vista, la teoría de Posnansky no tiene sentido puesto que, hoy en día, los restos de la cultura Tiahuanaco están a 22 kilómetros de distancia del lago Titicaca.

Sin embargo, Posnansky sostenía que los habitantes de Tiahuanaco enfrentaron varios cataclismos que, inicialmente, elevaron el nivel de las aguas del lago pero que luego produjeron una lenta disminución del nivel del mismo.

 

Este fenómeno sería el que provocó que las ruinas de Tiahuanaco se encuentren actualmente a una distancia considerable del lago Titicaca.

El hallazgo de un timón y un ancla que, en un primer análisis de los arqueólogos del proyecto Huiñawasi, pertenecerían a una embarcación prehispánica, podría otorgar nuevas luces sobre las teorías de Posnansky.

Si estas dos piezas son identificadas como pertenecientes a la cultura Tiahuanaco se podrían abrir nuevas perspectivas y visiones sobre la verdadera historia del origen de la civilización en el Perú.

Si el lago Titicaca estuvo conectado con el océano Pacifico a través de un río navegable o algún estrecho de agua, como sostiene Posnansky, esto podría ayudar a responder a una de las interrogantes más importantes que enfrenta la teoría de los Anunnaki.

Hace más de quince mil años,

el lago Titicaca podría haber estado conectado, a través de ríos navegables,

con el océano Pacifico e incluso con el Atlántico.


Los Anunnaki llegaron a nuestro planeta en naves espaciales, aprovechando las oportunidades en las que la órbita de su planeta Nibiru se acercaba a la Tierra.

 

Es decir, no tenían la tecnología o el combustible necesario para realizar viajes demasiado largos en nuestra galaxia o para desperdiciar combustible en desplazamientos de un lado a otro del planeta.

Es lógico imaginar entonces que las naves Anunnaki solo se utilizaban para viajes de exploración espacial y, probablemente, para transportar la maquinaria y el personal necesarios para la etapa inicial de colonización planetaria. Una vez establecido el nuevo asentamiento Anunnaki en un planeta determinado, el desplazamiento al interior del mismo se realizaba empleando los medios que ofrecía el planeta, en nuestro caso mares, ríos y lagos.

El lugar dónde se erigió Tiahuanaco podría haber sido descubierto durante por pequeños grupos de exploradores Anunnakis que habrían cruzado el planeta por vía marítima en busca de los lugares más indicados para establecer sus operaciones mineras.

La gran migración de los Anunnaki y sus seguidores africanos y sumerios desde el mediterráneo hacia las costas mexicanas, dónde probablemente habrían tenido contacto con los olmecas y mayas, y luego hacia costas peruanas se podría haber realizado en embarcaciones construidas con materiales terrestres.

 

Arriba, el presidente boliviano Evo Morales

apreciando las piezas presentadas por los arqueólogos del proyecto Huiñaiwasi.

Abajo, el jefe del proyecto, el arqueólogo belga Christophe Delaere.


El transporte marítimo les podría haber ofrecido valiosas ventajas como:

  • la posibilidad de explorar el fondo marino en busca de minerales durante las largas travesías
  • la facilidad de transportar una gran cantidad de mano de obra, Anunnaki y humana

 


Secretos sumergidos en el lago

El proyecto Huiñaimarca es el primer esfuerzo por realizar excavaciones subacuáticas en el lago Titicaca pero no es el primero en realizar exploraciones subacuáticas.

En 1966, un grupo de buzos argentinos liderados por Ramón Avellaneda encontró un camino empedrado de unos 30 metros de longitud, siete edificaciones de unos cinco metros de ancho y diez de largo en forma de U con la parte abierta señalando hacia el centro del lago y veintidós muros paralelos.

 

El descubrimiento fue realizado a siete metros de profundidad cerca a Puerto Acosta, un pueblo boliviano a orillas del lago, ubicado cerca a la frontera con el Perú.

Pocos años después, inspirado por la historia de los buzos argentinos, el explorador francés Jacques Cousteau aprovechó uno de los viajes de su famoso navío “Calypso” para atracar en el puerto de Mollendo y transportarse en tren hasta las alturas bolivianas con el fin de realizar una serie de exploraciones subacuáticas.

 

El resultado de estas exploraciones quedó plasmado en el documental “La leyenda del lago Titicaca” en el que el equipo de Costeau fracasa en su intento de filmar las estructuras sumergidas y decide dedicarse a recoger peces muertos.

 


Collage de imágenes del documental “La leyenda del lago Titicaca”

del famoso explorador francés Jacques Costeau.


Hugo Boero Rojo, el reconocido académico boliviano estudioso de las culturas precolombinas, anunció en 1980 que había encontrado restos arqueológicos de estructuras arquitectónicas sumergidos a quince metros de profundidad en el lago Titicaca.

 

El hallazgo fue realizado en el mismo lugar en el que los buzos argentinos encontraron las construcciones en forma de U, cerca de Puerto Acosta.

Meses después, Boero Rojo declaró sobre el tema en una conferencia de prensa:

“Ahora podemos afirmar que la existencia de construcciones precolombinas debajo de las aguas del lago Titicaca no es una mera suposición o ciencia ficción sino un hecho real… los restos hallados muestran la existencia de antiguas civilizaciones que anteceden grandemente a la colonización española.

 

Hemos encontrado templos construidos de inmensos bloques de piedra con caminos de piedra que llevan a lugares desconocidos y peldaños de escaleras cuyas bases se pierden en las profundidades del lago entre una tupida vegetación de algas.”

Años después, en el 2004, el grupo italiano de exploración científica Akakor realizó tres expediciones de exploración subacuática en el lago Titicaca (Atahuallpa 2000, Titicaca 2002 y Tiwanaku 2004) con el fin de sustentar su teoría, la cual sostiene que hacia miles de años el lago tenía una altura menor a la actual.

 


Una de las piezas arqueológicas

encontradas por la expedición “Tiwanaku 2004″.

(Imagen cortesía de la Sociedad de Exploración Científica Akakor.)


En la primera expedición de la sociedad Akakor, “Atahuallpa 2000”, se encontró a trece metros de profundidad restos de una construcción preincaica, terrazas de cultivo, ruinas de lo que habría sido un muro de contención, un camino de piedra, restos de un centro ceremonial y varias piedras talladas.

Durante la segunda expedición, “Titicaca 2002”, se encontraron más restos de estructuras preincaicas. Los hallazgos más significativos sucedieron durante la tercera misión denominada “Tiwanaku 2004”.

 

El resultado de la tercera expedición de Akakor a las profundidades del lago dio como resultado 30 horas de filmación, 2,000 fotografías digitales subacuáticas y hallazgos interesantes como varias piezas de cerámica, un ídolo de oro de sesenta centímetros , un muro de contención y otras estructuras arquitectónicas.

Imagen del ídolo de oro de más de treinta kilos de peso

filmada por las cámaras de los robots de exploración submarina

de la expedición “Tiwanaku 2004″.

(Imagen cortesía de la Sociedad de Exploración Científica Akakor)


Los buzos de la expedición “Tiwanaku 2004” lograron sumergirse hasta setenta metros de profundidad sin equipos fotográficos o de filmación. Los buzos solo fueron capaces de transportar los equipos de filmación y fotografía hasta 50 metros de profundidad.

Sin embargo, la misión contaba con robots subacuáticos que lograron tomar fotografías y registrar imágenes en movimiento a 120 metros de profundidad.

Los arqueólogos de la sociedad Akakor fotografiaron el ídolo de oro a setenta metros de profundidad y no lo pudieron extraer debido a su peso calculado en más de treinta kilos.

 

Un detalle que ha pasado casi desapercibido pero que cabe destacar es que no se conoce el destino final de varios de los objetos rescatados por la expedición, como la cabeza de piedra que se aprecia en la foto de abajo.

 

Una cabeza de piedra, casi del mismo tamaño que la cabeza del monolito Bennet,

siendo extraída de las profundidades del lago Titicaca por un buzo de la sociedad Akakor.

(Imagen cortesía de la Sociedad de Exploración Científica Akakor)


La teoría que las tres expediciones subacuáticas de la sociedad Akakor trataron de probar es que hace cinco mil años, alrededor del 3,000 AC, la isla del Sol era una península unida a tierra firme y no una isla como lo es ahora.

Ahora, en el 2013, la expedición Huiñaimarca no solo ha encontrado las piezas arqueológicas mencionadas sino que según Christophe Delaere, director del proyecto, se han encontrado muros domésticos.

Como vemos, uno de los factores comunes desde la expedición de Jacques Costeau hasta la expedición Huiñaimarca es el hallazgo de estructuras arquitectónicas

Pero, ¿cómo es que estas estructuras han quedado sumergidas?

El problema es que la existencia de estas estructuras subacuáticas presenta una contradicción evidente. Si como dicen Posnanski y otros investigadores, el lago era originalmente más grande y se ha reducido de tamaño progresivamente en los últimos miles de años, entonces ¿cómo es que existen estructuras sumergidas bajo sus aguas?

El lago, al reducir su tamaño, debería dejar al descubierto las bases de los muelles de la ciudad o restos de embarcaciones pero no deberíamos encontrar construcciones como caminos o templos bajo sus aguas.

 

Una de las construcciones sumergidas encontradas por la expedición “Tiwanaku 2004″.

(Imagen cortesía de la Sociedad de Exploración Científica Akakor)

Rasgando la superficie del misterio Anunnaki en Tiahuanaco

Si bien Posnansky sostenía que la región de Tiahuanaco sufrió varios cataclismos que, en un principio, elevaron el nivel de las aguas del lago y que luego produjeron una lenta disminución del nivel del mismo, esto no termina de encajar puesto que si realmente Tiahuanaco hubiera sido construido a las orillas del lago Titicaca deberíamos haber encontrado algunos restos de construcciones entre los límites de lo que actualmente se conoce como el complejo arqueológico de Tiahuanaco y las orillas actuales del lago.

Hasta el momento no se ha encontrado nada significativo que apunte en esta dirección.

El mismo director de la expedición “Huiñaimarca”, Christophe Delaere, declaró hace unos días que sus investigaciones indican que,

“hay casi 600 kilómetros cuadrados del territorio de la cultura Tiahuanaco dentro del agua”.

Es más, el ídolo de 30 kilos de peso fotografiado por la sociedad Akakor a setenta metros de profundidad cerca de la isla de Sol no tendría que ser necesariamente una ofrenda sino que podría haber sido parte de un templo que ahora se encuentra sumergido.

Una de las explicaciones para estos muros, templos, y caminos de piedra encontrados por la diferentes expediciones subacuáticas realizadas en el lago es que estas estructuras fueron construidas antes que el lago se formara o cuando el lago era más pequeño.

Varios bloques de piedra de Tiahuanaco a inicios del siglo XX.

Los bloques de piedra fueron encontrados desperdigados por la meseta.

Lo disposición de las piedras que vemos ahora en Tiahuanaco

no refleja el ordenamiento original de las mismas

y parece ser, en muchos casos, un simple arreglo ornamental.

(Imagen cortesía Museo Brooklyn)


La arqueología oficial sostiene que Tiahuanaco fue construida alrededor del año 1,500 AC.

 

Este cálculo se basa en análisis de carbono catorce realizados a la materia orgánica encontrada cerca a las construcciones de piedra. Lo cierto es que el carbono catorce no puede datar la antigüedad de la piedra y menos aún determinar cuando es que esta fue tallada o modificada. Esta fecha para el desarrollo de la cultura Tiahuanaco falla al tratar de explicar los continuos descubrimientos de ruinas sumergidas bajo el agua del lago.

Los Divulgadores proponemos, como Arthur Posnansky, Graham Hancock y otros investigadores, que las estructuras de Tiahuanaco fueron erigidas alrededor del 15,000 AC., esto será motivo de una próxima entrega.

La teoría que sostiene que Tiahuanaco tiene, al menos, 17,000 años de antigüedad puede explicar de manera más consistente la existencia de estructuras sumergidas en las aguas del lago.

Revisemos esta teoría.

Si las estructuras sumergidas pertenecían a la cultura Tiahuanaco y fueron construidas, al igual que los monumentos que vemos hoy en día en la meseta, antes de lo que conocemos como el diluvio universal, alrededor del 15,000 AC entonces la explicación es muy simple.

 

La expedición científica francesa a Tiahuanaco de 1903 en plena excavación.

Se puede apreciar como los restos se encuentran a casi dos metros bajo tierra.

(Imagen cortesía Museo Brooklyn)


Este gran diluvio amplió el lago Titicaca e inundó totalmente la ciudad de Tiahuanaco.

 

Algunas partes de la ciudad, aquellas más sólidas como la llamada “Puerta del Sol” sobrevivieron al diluvio y otras más endebles se desplomaron y quedaron sumergidas bajo el agua. Estas estructuras que quedaron sumergidas podrían ser las construcciones que han sido observadas por las expediciones subacuáticas.

 

Hay que recordar que cuando se descubrió la “Puerta del Sol”, esta yacía quebrada en el piso de la meseta. Necesariamente, la región tuvo que haber sufrido el azote de un fenómeno natural con la fuerza necesaria para lograr quebrar y tumbar al pesado bloque de piedra.

 

El diluvio podría haber provocado desplazamientos violentos de grandes cantidades de agua con la fuerza necesaria para arrasar con la ciudad.

Cabe destacar que uno de los detalles más intrigantes que encierran los restos de la cultura Tiahuanaco es que la mayoría de objetos y estructuras encontrados en esta región estaban originalmente cubiertos por casi dos metros de tierra o lodo.

 

La pregunta es simple, ¿cómo es que los restos de una civilización que se desarrolló a casi 4,000 metros de altura quedan cubiertos por casi dos metros de tierra o lodo?

La respuesta podría ser la misma:

porque una gran masa de agua inundó el lugar y creó una gran capa de lodo alrededor de las estructuras que no se desplomaron.

Finalmente, dos metros de elevación no son demasiados para la cantidad de agua que podría generar un fuerte diluvio de semanas o meses.

 


Las costas de Puerto Acosta y los alrededores de la Isla del Sol

son los lugares donde la mayoría de expediciones subacuáticas

han reportado la existencia de estructuras sumergidas.

Ambos lugares están ubicados a más de setenta kilómetros de Tiahuanaco.


En el mapa de arriba podemos apreciar los dos lugares dónde la mayoría de expediciones han reportado la existencia de ruinas sumergidas:

  • uno es la costa cercana a Puerto Acosta
  • el otro es los alrededores de la isla del Sol

Ambos lugares están a más de setenta kilómetros de distancia de Tiahuanaco.

 

Esta distancia indicaría que las estructuras subacuáticas que se encuentran en estos dos lugares eran una parte de la ciudad de Tiahuanaco que no estaba necesariamente unida a las estructuras que conocemos ya que, probablemente, tenía otras funciones.

Esto significaría que estructuras como el llamado, quizás erróneamente pues para Sitchin es un observatorio astronómico, palacio de Kalasasaya; el bloque de piedra bautizado casi arbitrariamente como “la Puerta del Sol”, el templete semi-subterráneo, la pirámide de Akapana y el complejo de Puma Punku habrían sido erigidas previamente a este diluvio que terminó cubriéndolas con casi dos metros de lodo y sumergió en las profundidades del lago las construcciones tiahuanaquenses que se encontraban cerca a Puerto Acosta y a la isla del Sol.

El diluvio podría haber sumergido los rastros más significativos de la presencia Anunnaki y podría haber dejado en pie solamente los monumentos y estatuas más grandes que son los que han llegado hasta nuestros tiempos.

Luego del diluvio el agua del lago habría quedado casi estancada gracias a la geografía de la región y se habría reducido progresivamente a lo largo de miles de años.

 


Segun el investigador boliviano Hugo Boero Rojo,

alrededor del 12, 000 AC, los lagos Titicaca y Poopó

estaban unidos por un estrecho de agua.


Si realmente las estructuras de Tiahuanaco y Puma Punku fueron construidas hace miles de años, antes del diluvio universal, esto ayudaría a responder una de los enigmas relacionados a la cultura Tiahuanaco: ¿por qué alguien decidiría construir una ciudad en un lugar con un clima tan difícil como el de la meseta de Tiahuanaco?

Una primera respuesta podría ser que los Anunnaki escogieron el lugar por su estratégica ubicación y por su potencial metalúrgico. Pero un clima como el que actualmente tiene el lago Titicaca podría obstaculizar seriamente cualquier tipo de actividad de explotación minera.

Las investigaciones de Boero Rojo aportan un dato importante para entender porque los Anunnaki podrían haber escogido este lugar.

 

Según el investigador boliviano, alrededor del 12,000 AC antes del diluvio universal, el lago Titicaca habría estaba unido al lago que ahora se conoce como Poopó (ver mapa de arriba).

 

En ese entonces, la región del lago Titicaca habría tenido un microclima privilegiado, muy diferente al actual, que podría haber favorecido el desarrollo de culturas durante cientos de años.

 

Un buen ejemplo de lo que fue este microclima es el que se puede experimentar actualmente en la isla del Sol cuyo clima es templado y agradable a diferencia del que presenta la mayoría de la meseta de Tiahuanaco.


Viracocha y el mito de origen inca en el lago Titicaca

podrían ser la particular interpretación de los habitantes de Tiahuanaco

sobre su intercambio cultural con los extraterrestres Anunnaki.


Para finalizar hay que aclarar que los objetos presentados en la primera semana de Octubre por la expedición belga fueron encontrados a escasos siete metros de profundidad.

 

Imaginémonos lo que podría encontrarse a veinte o treinta metros de profundidad bajo las aguas del lago Titicaca.

En este caso, no diríamos que paso a paso sino que “metro a metro” se viene rescatando el pasado sumergido de la verdadera civilización Tiahuanaco y las esquivas huellas de la presencia Anunnaki en el altiplano peruano boliviano.

 


Fuentes:

– BBC
– La Prensa
– Los Tiempos
– Correo
– Bolivia.com
– Bajo el agua
– BBC Mundo
– Zecharia Sitchin.(2007). Book IV of The Earth Chronicles: The Lost Realms. Harper Collins.
– Arthur Posnansky.(1945). Tiahuancu, La cuna del hombre americano. Ministerio de Educación de Bolivia.
– W.C.Bennet.(1936). Excavations in Bolivia.
– Alphonse Stubbel y Max Uhle.(1892). Las ruinas de Tiahuanaco.
– Simone Waisbard.(1971). Tiahuanaco, 1000 ans de enigmes incas.
– Edmund Kiss.(1937). Tiahuanaco.

Anunnaki Tiahuanaco Puerta del Sol

América como cuna de razas

Durante la última glaciación, la concentración de hielo en los continentes hizo descender el nivel de los océanos en unos 120 metros. Este descenso hizo que en varios puntos del planeta se crearan conexiones terrestres, como por ejemplo Australia-Tasmania con Nueva Guinea; Filipinas e Indonesia; Japón y Corea e Siberia y Alasca con el estrecho de Bering.

Debido a que el estrecho de Bering, que separa Asia de América, tiene una profundidad de entre 30 y 50 metros, el descenso de las aguas dejó al descubierto un amplio territorio que alcanzó 1500 kilómetros de ancho, uniendo las tierras de Siberia y Alaska, hace aproximadamente 40 000 años. Esas ocasiones fueron una oportunidad propicia para que tribus de Siberia cruzaran hacia América. Después, al final de la glaciación, se inundaron los territorios y se separó definitivamente Asia de América en lo que hoy es el estrecho de Bering.

Al terminar la última glaciación hace 10000 años, como respuesta a la crisis climática se produce una transformación radical de la forma de vida para la humanidad, que pasa de ser nómada a sedentaria y de economía depredadora (caza, pesca y recolección) a productora (agricultura y ganadería) con la domesticación de animales o plantas autóctonas.

En primer lugar afecta a la zona conocida como creciente fértil del Medio Oriente, una amplia zona que comprende desde el noreste de África (Valle del Nilo, en Egipto) hasta el oeste de Asia (zona de Mesopotamia entre los ríos Tigris y Éufrates). Algo más tarde se produjeron cambios similares en la India (ríos Indo y Ganges) y en el Extremo Oriente (ríos Huang Ho y Yangtze en China). La difusión por el resto del Viejo Mundo (Europa, Asia y África) se produce por difusión de estos primeros focos. En América estos cambios se producen de forma autónoma, con los focos mesoamericano y andino.

Los cambios ligados a este impacto climático significaron un enorme progreso en el desarrollo de la Humanidad, la cual comenzó a crecer con mucho mayor rapidez al comenzar a cosechar alimentos que podían conservarse durante bastante tiempo. La necesidad de conservar los alimentos generó el desarrollo de nuevas técnicas y artesanías como la cerámica, la cestería y muchas otras. La aparición de excedentes permitió la especialización y división del trabajo, la aparición del comercio, la acentuación de las diferencias sociales, y con el tiempo, el origen de la Historia.

Era la época cuando aparecen los primeros poblados estables y numerosas culturas que viven de la agricultura y de la explotación intensiva de recursos del mar. Animales domésticos han sido encontrados en Mesoamérica y Suramérica con dataciones de hasta hace 10 mil años. En la Amazonia la domesticación de especies vegetales comenzó hace unos 5000 años y se basó inicialmente en la mandioca amarga. Las primeras ciudades en América se presentaron casi a la par con la fundación de las más antiguas ciudades del mundo en Medio Oriente y China. Importantes civilizaciones florecerán en los valles de México y Guatemala, y en el centro-norte de los Andes (las dos zonas nucleares fundamentales de América).

El periodo prehispánica de América

El periodo prehispánica comenzó con el renacimiento humano hace 10 000 años(8000 a. C.), y llegará a su fin cuando los navegantes españoles inicien la conquista y de esta forma incorporan América a la Historia Universal.

Concretamente en los Andes se identifico el foco civilizatorio más antiguo de América, la cultura de Caral (Perú), con una fecha inicial superior al 3000 AC. Esta región andino ha sido considerado como uno de los focos civilizatorios a nivel mundial, al lado de Egipto, Mesopotamia, China, y India. Cuando se construía en Egipto las pirámides de Keops y florecían las ciudades sumerias de Mesopotámia, hacia los 2550 años antes de Cristo, en Perú se edificaba el centro urbano monumental de Caral, la ciudad más antigua del continente. En Mesoamérica se dio la formación de sociedades más complejas a partir de 1500 AC., donde aparecen las primeras formas de escritura y las grandes civilizaciones clásicas como la de los Olmecas, Mayas o los Moche.

La cultura de Caral

Caral, una vibrante ciudad de monumentales pirámides y organizaciones sociales complejas, se encuentra situada en el Valle de Supe, 200 kilómetros al norte de Lima, tiene aproximado 5000 años de antigüedad y antecede por lo menos mil años a las sociedades de similar nivel en Mesoamérica.

Se le ha llamado también ciudad sagrada, ya que es una época en que por primera vez las sociedades peruanas tuvieron un gobierno central, se establece el estado y utiliza la religión como medio de afirmación.

La centralidad de Caral fue ejercida de una forma completamente pacífica durante un periodo que podría ser de 1000 años. Caral no dejó restos de fabricación de armas, testimonios o evidencias de haber organizado un ejército o liderado una guerra.

La cultura Chavín

La Cultura Chavín se extendió desde el occidente del Perú hasta Ecuador, entre el litoral y la ceja de selva, y se desarrolló entre el 1500 a. C. y el 500 a. C.; es decir, que durante un milenio, prevaleció su hegemonía en todo el quehacer andino de la región o área de influencia.

La sociedad Chavín fue teocrática y el tirano rey sacerdote era el representante de la casta gobernante, posiblemente elegido entre los campeones de las casas gobernantes o panacas, tal como lo hicieran luego los incas. Esta casta gobernante formó el primer Estado del Ande y su casta sacerdotal eran especialistas y grandes técnicos agrícolas hidráulicos, los cuales dominaban por el miedo a sus semejantes. Chavín representa la época que da inicio al uso de los metales. La producción metalúrgica comienza con el oro y casi simultáneamente con el cobre nativo. La evidencia más antigua de objetos de oro en los Andes centrales se remonta 1500 años AC.

La cultura Mochica

Moche es una cultura arqueológica del Antiguo Perú que se desarrolló entre los 100 a. C. y los 800 d. C. alrededor de los valles de la costa norte del actual Perú. Las sociedades Moche desarrollaron una compleja tecnología de canales de riego, evidenciando amplios conocimientos en ingeniería hidráulica y ampliando la frontera agrícola. Además, hicieron uso intensivo del cobre en la fabricación de armas, herramientas y objetos ornamentales.

Los dioses mochicas muestran clara influencia de la cultura chavín, que fueron anteriores a ellos (los moches). Los sacrificios humanos eran practicados por los mochicas con fines religiosos.

Fueron considerados los mejores ceramistas del Perú antiguo gracias al fino y elaborado trabajo que realizaron en sus cerámicos. En ellos representaron a divinidades, hombres, animales y escenas significativas referidas a temas ceremoniales y mitos que reflejaban su concepción del mundo, destacándose la asombrosa expresividad, perfección y realismo con que los dotaban.

En la navegación y la pesca destacó el uso de los caballitos de totora, pequeñas y ágiles embarcaciones que aún hoy en día se fabrican y utilizan. Poseían también naves guerreras que eran tripuladas por más de tres o cuatro personas y que transportaban a grupos militares o a los prisioneros vencidos en las guerras.En la arquitectura destacan los templos, palacios y murallas de Chan Chan, la ciudad de adobe más grande de América.

Políticamente, las sociedades Moche —de fuerte segmentación en clases sociales— se organizaban en señoríos comandados por autoridades religioso-militares.

Las Muiscas

Los Muiscas o Chibchas son un pueblo indígena que habitó en la Cordillera Oriental de Colombia desde el siglo VI a. C. No tenían una organización política tan compleja al modo imperial como los Aztecas o los Incas, ni trabajaron la piedra para dejar monumentos de gran dimensión como los mismos, pero la importancia política de la Confederación Muisca es que fue la más grande y la más organizada confederación de tribus de Suramérica y por su parte dejó un gran legado cultural en su orfebrería, textil, organización administrativo-política, sistema uniforme de caminos, lengua, impuestos, religión y leyes. Cada comunidad estaba regida por su jefe o cacique, tenía su autonomía y se sentían parte de su confederación.

Los muiscas no trataron de agregar a esas confederaciones a otras etnias, sino que sus jefes se batían entre ellos para unirse entorno al vencedor.La confederación, además de ser entre tribus hermanas, de la misma cultura e idioma, garantizaba el trueque y la defensa común ante enemigos externos. Por esta razón el ejército dependía directamente del máximo jefe de la confederación (Zipa o Zaque) conformado por los güechas, los tradicionales guerreros muiscas.

La confederación muisca era la unidad político-administrativa conformada en el momento de la llegada de los conquistadores, en 1537. El último Zipa de la confederación fue muerto por los conquistadores en 1539 y con él se dio fin a los Estados Muiscas.

Las Olmecas

La cultura olmeca fue la primera civilización en Mesoamérica y muchos logros mesoamericanos tuvieron lugar por primera vez en el seno de su cultura. Entre otras cosas, se acredita a los olmecas el desarrollo del calendario, la escritura y la epigrafía. En las primeras sociedades Olmecas se dio inicio a algunas prácticas culturales que se integraron plenamente a la cultura mesoamericana, como el uso de un patrón urbano de asentamiento, el establecimiento de una sociedad teocrática, entre otras.

Los indicios más antiguos de la cultura Olmeca son de alrededor de 1200 a. C., y los más recientes son aproximadamente del año 500 a. C.  La cultura olmeca aparece como un conjunto multiétnico y plurilingüístico que se extiende sobre la mayor parte de Mesoamérica con presencia en México (costa del Golfo, costa del Pacífico y altiplano central). Más allá de las fronteras mexicanas, vestigios de una presencia olmeca se encuentran en Guatemala (Takalik Abaj), Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

El centro de su religión es el culto al jaguar, y hay muchos animales considerados dioses, como el caimán, sapos, reptiles, todos animales de la zona. Sus dioses estarían relacionados directamente con los gobernantes, con los señores de los centros ceremoniales, gobernantes con poderes sobrenaturales, descendientes directos de las divinidades. Es una religión compleja, que pudo tener toda una doctrina aceptada por el pueblo, para justificar, explicar y legitimar a los linajes gobernantes, las desigualdades sociales, las fuerzas sobrenaturales y establecer vínculos entre éstas y los gobernantes. La religión estaría institucionalizada, con un cuerpo doctrinal y su panteón. De esta forma también los líderes gubernamentales utilizaban un símbolo de una figura de animal para identificarse.

Los olmecas parece influenciaron sobre los mayas antiguos. En toda Mesoamérica surgieron tradiciones culturales regionales, que fueron construidas sobre la base del legado olmeca. Los mayas tomaron de ese pueblo la escritura, el sistema de numeración y la Cuenta Larga, y muchas otras cosas.

Las Incas

El Imperio incaico fue un estado de América del Sur gobernado por los incas (emperadores), que se extendió por la zona occidental (andina) del subcontinente por un breve periodo entre 1438 y 1532.

Fue la época en que la civilización incaica logró su máximo nivel organizativo y su territorio, conocido como Tahuantinsuyo abarcó cerca de 2 millones de km² entre el océano Pacífico y la selva amazónica. El Tahuantinsuyo corresponde actualmente a territorios relativos al sur de Colombia, pasando por Ecuador, principalmente por Perú y Bolivia, la mitad norte de Chile y el noroeste de Argentina. La capital del Imperio fue la ciudad de Cuzco, en el Perú.

El Tahuantinsuyo fue el dominio más extenso que tuvo cualquier estado de la América precolombina.

El imperio comenzó a formarse a partir de la victoria de los cuzqueños frente a la confederación de estados chancas en el año 1438. Luego de esta victoria, el Imperio incaico iniciara una etapa de continua expansión que siguió hasta el undécimo inca Huayna Cápac quien consolidaría los territorios. En esta etapa la civilización incaica logró el máximo desarrollo de su cultura, tecnología y ciencia, desarrollando los conocimientos propios y los de la región andina, así como asimilando los de otros estados conquistados.

Luego de este periodo de apogeo el imperio entraría en declive por diversos problemas, siendo el principal la confrontación por el trono entre los hijos de Huayna Cápac: los hermanos Huáscar y Atahualpa, que derivó incluso en una guerra civil. Finalmente Atahualpa vencería en 1532, sin embargo su ascenso al poder coincidiría con el arribo de las tropas españolas al mando de Francisco Pizarro, que capturarían al Inca y luego lo ejecutarían. Con la muerte de Atahualpa en 1533 culminó el Imperio incaico, sin embargo, varios incas rebeldes continuarían la lucha contra los españoles hasta 1572 cuando fue capturado y decapitado el último de ellos: Túpac Amaru

Es la primera vez que las alineaciones astronómicas fueron confirmadas mediante la alta tecnología

Las ruinas incas de Machu Picchu en Perú. Izquierda: La piedra Intihuatana de Machu Picchu, cuyo nombre significa “palenque del sol”, es un indicador preciso de los equinoccios y otros períodos celestes, de acuerdo con la Universidad Internacional de la Florida.Derecha: Una piedra en Machu Picchu que apunta al sur, y se dice que representa la constelación de la Cruz del Sur.

Un equipo de arqueólogos Polaco-Peruano confirmó lo que se sospechaba desde hace muchos siglos – los incas utilizaron la antigua ciudad de Machu Picchu como un observatorio espacial en la cima de la montaña. Aunque se registraron puntos de observación astronómica en Machu Picchu en las crónicas de Sarmiento de Gamboa desde 1572, la ciencia recién se está poniendo al día, ya que es la primera vez que las alineaciones astronómicas fueron confirmadas mediante la alta tecnología, de acuerdo con un informe en Perú la semana pasada.

Situado en la región Cusco de Perú a 2.400 metros sobre el nivel del mar, se encuentran las ruinas de Machu Picchu, que fueron redescubiertas en 1911 por el explorador norteamericano Hiram Bingham. Un viejo camino inca lidera su calzada a través de las montañas de los Andes hasta la ciudad antigua, que se compone de más de 200 edificios, templos, casas, caminos, fuentes y altares de todo corte de granito gris desde la cima de la montaña.

Hace mucho tiempo se sabe que la astronomía tuvo un papel central en la cultura, la religión y la vida cotidiana de los incas, que utilizaron los eventos astronómicos para gobernar en ocasiones ceremoniales y para la planificación de las actividades agrícolas. La ciudad del Cuzco, por ejemplo, fue construida de tal manera que sería la réplica del cielo y el punto de cuerpos astronómicos específicos. Pléyades fue una de las constelaciones importantes de los incas, a la que llamaron “los siete niños”, después de las siete estrellas más brillantes del cúmulo, y el levantamiento de las Pléyades, marcaron el inicio del año inca. Los incas son conocidos por haber construido observatorios en muchos lugares donde se capturaron los primeros y los últimos rayos del sol a través de una serie de ventanas especialmente colocadas. Su principal observatorio se llamaba el Coricancha (Qurikancha) o “recinto de oro”, y estaba completamente cubierto de oro (interior y exterior), revelando su dedicación al dios del sol.

Dado este conocimiento, no debería sorprender que el famoso Machu Picchu, conocido también como la “Ciudad Perdida de los Incas”, también funcionara como un observatorio en la cima de la montaña desde donde los incas observaron los cielos. Este hecho fue observado hace casi cinco siglos por el explorador español Sarmiento de Gamboa que se percató de una pared con dos nichos trapezoidales, cada uno con un agujero de unos cinco centímetros de diámetro.

“… Los agujeros, a través del cual se ve el sol a manera de reloj o astrolabio. Y teniendo en cuenta que el sol golpeó a través de los agujeros en el momento de la labranza y la siembra…”, escribió Gamboa.
Ahora, por fin, la ciencia está empezando a ponerse al día, ya que confirmó por primera vez, que estos elementos arquitectónicos en Machu Picchu fueron diseñados con el cosmos en mente. Una nueva investigación, liderada por las Universidades de Varsovia y Wroclaw en Polonia, utiliza el software de escaneo láser 3D para analizar las estructuras y comparar su forma y la colocación de las posiciones de las estrellas que fue observada por los incas.

Los investigadores observaron específicamente el área Intimachay de Machu Picchu, que contiene una estructura con una ventana frontal y lateral, y el área Inkaraqay, situada en Huayna Picchu, las cuales fueron confirmadas como los observatorios que se utilizan para realizar un seguimiento de los solsticios de verano e invierno y el movimiento de la luna en un ciclo de aproximadamente 19 años. Mariusz Ziolkowski de la Universidad de Varsovia, dijo que los antepasados incas construyeron y usaron instrumentos precisos para observar fenómenos celestes en estos dos observatorios.

Fernando Astete, Director del Parque Arqueológico Nacional de Machu Picchu, señaló que estos hallazgos son importantes para saber cómo avanzaban los incas, y cómo estaban sus conocimientos de astronomía, e indicó que las investigaciones continúan. La siguiente parada será explorar la cima de la montaña para los marcadores solares con el fin de corroborar la existencia de observatorios astronómicos. Aunque los hallazgos no son sorprendentes, es bueno ver por fin algo de reconocimiento de la visión avanzada del cosmos que poseía el Imperio Incaico en Machu Picchu.

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