HIPERESPACIOS TRANSFORMES 1.0.

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Las sociedades Vril, Anenherbe y Thule fueron las que contactaron con entidades regresivas y a cambio de tecnologia les permitieron experimentar con humanos,abducir y demas. en Dulce Nuevo Mejico esta la base genetica de los grises de Zeta Reticuli…las puertas estelares existen.. ( proyecto Montauk) del que se saco elargumento dela pelicula Contact, de Jodie Foster. pero no es todo. hay que buscar e indagar para tener una opinion propia, negar lo que se desconoce es ignorancia

CUANDO LA VERDAD SOBRE NUESTRO ORIGEN SALGA A LA LUZ, ILUMINARÁ A TODA LA HUMANIDAD.


¿Cómo cambiaría nuestra Conciencia si descubrimos las pruebas de que una Civilización anterior a la Edad de Piedra poseía la tecnología, no sólo para transportar y cortar rocas gigantes, sino también para transportarse a cualquier parte del Planeta? 

¿Cómo cambiaría nuestra Conciencia si descubrimos que ese Conocimiento no era sólo tecnológico, sino también filosófico y espiritual, y cuyos contenidos se están revelando hoy en todo el Continente Americano?

¿Cómo cambiaría nuestra Conciencia si al acercarnos a este Conocimiento, descubrimos que existe un Destino y una Misión, y que las preguntas existenciales (quienes somos, y hacia dónde vamos) quedan resueltas?

Científicos confirman finalmente la existencia natural de Portales magnéticos entre el Sol y la Tierra y que se forman cada 8 minutos o en horas y en determinadas partes de la Tierra y que sirve para intercambiar partículas entre ellos.
Entonces ya lo saben existen los Portales magnéticos formados naturalmente, pero también existen los Portales artificiales creados por tecnología
Ellos se usaron en las antiguas Civilizaciones y Ahora también se crean y usan por Los Intraterrenos que viven bajo tierra o en Algunos Laboratorios ò Instalaciones terrestres que posean algún gran generador de energía.
Es obvio que los Alienigenas también los crean y usan para acelerar sus viajes o transportarse hacia algún lugar.
De aquí creer que los viajes a algún planeta de nuestro Sistema demoran años es evidente que no
Aquí en nuestro Sistema Solar todavia estamos en esa tecnología de trasladarnos dentro de esta Dimensión
Otra cosa son las Naves de esos Seres que rara vez vienen a vernos y tienen Naves Multidimensionales para moverse de dimensión a otra dimensión

Puerta de Hayu marca Un ancestral portal estelar de los dioses en Perú

Es un lugar sagrado del universo el portal de Aramu Muro, (Añanmuru), donde fluyen las energías sobre naturales, por el mismo disco solar que se encuentra en el lugar, por el mismo mineral que existe muchas personas adoran portal del universo que te transporta a través del tiempo.

¿Qué es una Puerta Estelar?
Es algo así como un vórtice de energía electromagnética que abre puertas dimensionales para viajar a través del espacio.

VERSIÒN OFICIAL:

El Presidente George W. Bush declaró,

“El peligro más grave que enfrenta los Estados Unidos y el mundo, son regímenes proscritos que buscan y poseen armas nucleares, químicas y biológicas.”

En su discurso, el Presidente Bush elocuentemente expresó su principal motivación para lanzar una guerra de apropiación en contra de Irak, para prevenir “un día de horror como ninguno ha conocido alguna vez.”
Críticos de la política de apropiación, incluyendo el comentador político, Robert Fisk, sostienen que la inminente guerra conducida por los Estados Unidos en contra de Irak “no es acerca de ojivas químicas o derechos humanos: se trata de petróleo.”
Según otro prominente comentador político, Michael Lind, la motivación está en la doctrina militar preventiva defendida por ‘neo-conservadores’, tales como el vice-ministro de Defensa, Paul Wolfowitz, a cuya visión política se le dio mayor importancia después del ataque del 11 de septiembre.
La mayoría, si es que no todas las críticas de la motivación de la administración Bush de irse a la guerra se enfocan en una combinación de visión del mundo imperial por parte de los políticos conservadores en el poder en Washington, D.C., y los intereses corporativos que impulsan la agenda política de la Administración Bush.

MOTIVO REAL:

que las organizaciones clandestinas en competencia están luchando a través de los medios de poder para tomar control de antigua tecnología extraterrestre (ET) que existe en Irak, para prepararse para una serie inminente de acontecimientos que corresponden al ‘profetizado retorno’ de una raza avanzada de ETs.

El saqueo de Bagdad:
ejemplo del straussiano ‘fin de la historia’

por Bonnie JamesEl pasado 10 de abril del 2003 , cuando Bagdad cayó en manos de fuerzas militares estadounidenses, cuadrillas de saqueadores vaciaron el Museo Nacional de Iraq. Al cabo de dos días de pillaje, casi todos los 170.000 objetos del museo —la mayor colección de antigüedades de Sumeria, Babilonia y Asiria en el mundo— habían desaparecido o fueron destruidos: urnas antiquísimas, despedazadas; tablillas cuneiformes de 5.000 años de antigüedad, de los tiempos del rey Nabucodonosor, que se consideraban la primera forma de lenguaje escrito, robadas; estatuas decapitadas; etc. El 13 de abril, la Biblioteca Nacional de Iraq, sede de los archivos nacionales y de algunos de los libros más raros del mundo, así como la vecina Biblioteca Islámica, donde había miles de Coranes antiguos, incluido el ejemplar más viejo que se conocía, ardieron en llamas. Mientras tanto, efectivos militares estadounidenses protegían celosamente las instalaciones de gas y petróleo de Kirkuk, donde se halla casi un tercio del petróleo iraquí, y el Ministerio del Petróleo, en la capital. Otros ministerios, incluidos los de Comercio, Información, Planificación, Salud y Educación, quedaron completamente desprotegidos. Muchos observaron el paralelismo con otros momentos aciagos de la historia, tales como la quema de la Biblioteca de Alejandría, a manos de los romanos, unos 1.600 años atrás.

“Es una catástrofe”, dijo el profesor McGuire Gibson del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago. “Es como una lobotomía. Se ha extirpado la memoria más profunda de toda una cultura, una cultura que ha sobrevivido miles de años. Ahí [había] 5.000 años de registros escritos; ni siquiera los materiales egipcios se remontan tan atrás. Es un crimen”, dijo Gibson, según citas publicadas en Salon.com.

¿Entendieron mal los hombres de Rumsfeld cuando arqueólogos e historiadores de arte instaron al Pentágono y al Departamento de Estado a que tomaran todas las precauciones posibles para proteger los tesoros milenarios e invaluables alojados en los museos y bibliotecas de Iraq? Al fin y al cabo, sí hicieron un gran despliegue de fuerza para garantizar la protección de lo que consideraban que era el más valioso patrimonio nacional: el petróleo. Y es cierto que el petróleo se demora millones de años en formarse, mucho más tiempo que los meros 10.000 años de historia que se hicieron humo en abril, cuando los saqueadores —muchos de ellos empleados por ladrones de arte organizados— lograron en pocos días, en términos de genocidio cultural, más que la invasión mongol de 1258, un hecho histórico que algunos iraquíes ahora llaman la anterior “invasión bárbara”.

En Basora, bajo control de tropas británicas, saquearon e incendiaron la universidad. El decano Abdul Jabar al–Khalifa, contemplando las ruinas de su oficina, quería saber: “Díganme, ¿esto es libertad para Iraq, o libertad para los ladrones?”

‘Guerra total contra el pasado’

“En cierto sentido, es una guerra total contra el pasado”, dijo el profesor John Russell del Colegio de Arte de Massachussetts. Mesopotamia, región comprendida entre los ríos Tigris y Éufrates al sur de las montañas del Asia menor, fue cuna de las primeras ciudades del mundo, del primer lenguaje escrito, y de algunas de las primeras expresiones del arte y la arquitectura. Hay decenas de miles de artefactos y sitios arqueológicos que ahora peligran o que ya han sido destruidos. “Lo que parece suceder en Iraq no tiene precedentes en ningún país del Oriente Medio en tiempos modernos”, dijo Russell. “Están saqueando a granel sitios arqueológicos famosos y otros de los que no se sabe”.

El 13 de abril, la UNESCO, la Organización Económica, Científica y Cultural de la ONU, instó a los Estados Unidos y a Gran Bretaña a tomar medidas inmediatas para proteger lo que aún quedaba de las preciosas antigüedades de Iraq. Desde antes de la guerra, esa organización le había dado a Washington un mapa detallado de todos los museos y sitios arqueológicos. No obstante, los ladrones “saquearon o destruyeron 170.000 objetos de la antigüedad. . . por valor de miles de millones de dólares”, dijo Nabhal Amin, subdirector del Museo Nacional de Antigüedades de Bagdad.

Muchos arqueólogos y expertos en antigüedades han señalado que lo que se perdió, no sólo es la historia de Iraq, o de la región, sino la historia humana universal. Ciudades antiguas tales como Ur, donde nació Abraham, padre de las religiones judía, cristiana y musulmana; las fabulosas Babilonia, Nimrod y Nínive están en ruinas o amenazadas, y sus tesoros, muchos de los cuales estaban guardados en los museos de Iraq, han sido destruidos o están en riesgo de serlo.

Aun antes de la guerra, doce años de sanciones económicas habían dejado a Iraq sin los fondos ni el personal necesarios para resguardar sus tesoros. A eso hay que añadir la permeabilidad de las fronteras, por las que saqueadores organizados lograron despojar a Iraq de incontables objetos históricos preciosos. Y, por último, bandas jacobinas de saqueadores, bajo la dirección de criminales organizados, completaron la destrucción de este legado histórico.

Aunque en parte el saqueo fue posible por la falta de tropas suficientes, demasiado dispersas para hacer las veces de fuerza policial, la causa subyacente de esta tragedia son los gallinazos straussianos del gobierno estadounidense que dirigen la guerra, que están decididos a erradicar la historia y la cultura del mundo árabe, en un apocalíptico “choque de civilizaciones”.

“Nuestro legado está perdido”, dijo Amin. “¿Por qué hicieron esto? ¿Por qué? Si hubiera habido cinco soldados estadounidenses a la puerta, todo hubiera estado bien”, dijo Amin. “Se supone que están aquí para protegernos”.

Cuando lo cuestionaron los reporteros, el secretario de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld caracterizó la destrucción y el saqueo generalizados como una fase de “desorden”, agregando que en cualquier período de transición “pasan cosas”.

Pero otros funcionarios del gobierno de Bush lo tomaron con menos frescura. Martin E. Sullivan, presidente de la Comisión de Asesoría Presidencial sobre Propiedad Cultural, renunció, como lo hicieron otros dos integrantes de esa comisión, y declaró que “la tragedia era previsible y prevenible”, sin embargo, “no se evitó por inacción de nuestra nación”.

La música de la historia. . . perdida

En la sección “Week in Review”, del New York Times del pasado 20 de abril, Adam Goodheart identificó tres de los objetos históricos preciosos que se perdieron para siempre en el saqueo de Bagdad. Uno es el famoso jarrón Warka, de la antigua Sumeria, de más 5.000 años de antigüedad, sobre el que estaba inscrito el grabado ilustrativo de una ceremonia religiosa más antiguo, y desapareció del Museo Nacional. “Es uno de los grandes tesoros del arte mundial”, dijo la profesora Irene Winter, de la Universidad de Harvard. “Canta su período histórico, de la misma manera que una catedral gótica canta la historia de Francia en el medioevo”.

Entre las decenas de miles de tablillas cuneiformes que se perdieron, está la famosa biblioteca de Slippar, una colección de tablillas de arcilla babilónicas, y la más antigua biblioteca del mundo que se haya descubierto sobre su estantería original. Elizabeth Stone, arqueóloga de la Universidad Stonybrook, declaró al New York Times que la biblioteca de Slippar contenía porciones faltantes de la Epopeya de Gilgamés, la más antigua obra literaria de la humanidad.

Traficantes de arte organizaron el saqueo

Mientras el mundo veía con horror e indignación la insensible destrucción en Iraq, destacados arqueólogos reunidos el 17 de abril en la sede de la UNESCO en París, denunciaron que al menos parte del saqueo de objetos históricos lo dirigieron traficantes de arte profesionales. Los expertos aludieron a informes iniciales de que los ladrones aprovecharon el ambiente de saqueo que se desató en Bagdad tras la invasión estadounidense, para encubrir el hurto deliberado de invaluables objetos del Museo Nacional Iraquí. “Cuando menos una parte del robo fue una acción planificada y muy deliberada”, dijo el profesor Gibson de la Universidad de Chicago, en una conferencia de prensa en París. “De alguna parte obtuvieron las llaves de las bóvedas, y pudieron sacar el mejor material, el más importante”. Agregó que la desesperada ciudadanía iraquí, empobrecida por años de severas sanciones de la ONU, estuvo más que dispuesta a colaborar en el despojo de museos y sitios arqueológicos.

Que el pillaje estuvo dirigido por ladrones organizados, lo subrayó el doctor Donny George, director de estudios de investigación en el museo, señalando que los saqueadores ni siquiera miraron una copia del famoso código de Hammurabi, sabiendo que no era el original, y que por tanto carecía de valor. También penetraron las arcas subterráneas, adonde se habían trasladado muchos objetos para mayor seguridad, lo que indica que conocían los predios. Además se usaron herramientas muy sofisticadas, señal de que no eran saqueadores improvisados.

Koichiro Matsuura, director de la UNESCO, propuso crear una “policía patrimonial” para proteger lo que queda de los sitios culturales iraquíes, y anunció la creación de un fondo especial para el legado cultural iraquí, al que ya han hecho aportes Italia, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Egipto y Qatar. La UNESCO también tiene planes de enviar a Iraq un equipo de expertos en arqueología y archivos históricos para ayudar a calcular los daños.

Como ya se dijo, una colectividad de profesionales preocupados por el peligro que la guerra suponía para los tesoros nacionales iraquíes ya había informado al Pentágono. El profesor Gibson, por ejemplo, les dijo a los oficiales del Pentágono que, puesto que el museo podía ser completamente despojado en un solo día, “deben asegurar el Museo Nacional contra el saqueo”.

El Instituto Americano de Arqueología (AIA, siglas en ingles) redactó una “Declaración sobre el legado cultural en Iraq”, en el que se conmina a todas las partes a acogerse a la Convención de La Haya de 1954, sobre protección de la propiedad cultural en caso de conflicto armado. Firmaron la declaración los principales expertos de todas las instituciones arqueológicas importantes.

Pero los Departamentos de Defensa y de Estado de los EU, al parecer estaban más atentos a las súplicas de otro grupo: una agrupación de “coleccionistas influyentes” que promovía la liberalización de los reglamentos aduaneros en Iraq, para facilitar la exportación de objetos históricos. Este grupo, el Consejo Americano de Política Cultural (ACCP, siglas en inglés), se había reunido con funcionarios del Pentágono y el Departamento de Estado antes de la guerra “para ofrecer su ayuda en la preservación de las valiosas colecciones arqueológicas del país”. El ACCP es conocida por su oposición a “las severas restricciones iraquíes a la posesión y exportación de antigüedades”. William Pearlstein, tesorero del ACCP, dijo que estaría a favor de un gobierno de posguerra que “haga más fácil dispersar las antigüedades a los EU”.

El AIA, por su parte, señaló que el relajamiento de dichas restricciones sería “desastroso”.

Presentando a Michael Steinhardt

El líder y uno de los fundadores del ACCP es un tal Ashton Hawkins. En 1998, Hawkins organizó una reunión con Frederick Shultz, un comerciante de arte de alto vuelo (quien actualmente purga una condena de 33 meses por contrabando de objetos de arte) y otros, para respaldar a Michael Steinhardt, especulador y patrocinador del Consejo del Liderato Demócrata, en sus dificultades con la ley. Steinhardt había adquirido ilegalmente una antigüedad sacada de Italia de contrabando. Hawkins se las arregló para que la Asociación de Directores de Museos de Arte, para la cual había trabajado como abogado, radicase una moción de defensa en el caso judicial de Steinhardt. Steinhardt había donado importantes sumas de dinero al Museo Metropolitano de Nueva York, donde trabajaba Hawkins como abogado. Steinhardt y su mujer son miembros de la Comisión Visitante del departamento de arte griego y romano del Museo Metropolitano.

La fortuna de Steinhardt proviene del sindicato criminal de Meyer Lansky, por conducto de su padre, quien empezó a financiar las especulaciones financieras de Steinhardt el menor desde una celda de prisión. Steinhardt visitó recientemente el Oriente Medio con su socio de inversiones, el gángster Marc Rich, para tratar de aplastar la oposición electoral a Ariel Sharon en Israel.

Aunque no se ha identificado aún una conexión explícita entre Steinhardt y demás, y el reciente pillaje en las bibliotecas y museos de Iraq, las investigaciones continúan.

Ahora hay que centrar todos los esfuerzos en ubicar y devolverle a Iraq todos sus tesoros históricos. Lo que es más importante, debe derrotarse a los gallinazos straussianos enquistados en el gobierno estadounidense, antes de que logren imponer el “fin de la historia”.

El Museo Nacional de Irak: diez años después del saqueo

La  restauración corrió a cargo del gobierno italiano.  Imagen de uno de los depósitos del Museo Nacional de Irak.   Autor: Pedro Azara.

El Museo Nacional de Irak, situado en Bagdad, alberga una de las colecciones de piezas arqueológicas más importantes del mundo. No en vano, en sus 28 galerías se encuentran innumerables objetos arqueológicos y obras de arte que han sido testigo de más de 5000 años de historia de Mesopotamia, y hablar de historia de Mesopotamia es hablar de historia de la Humanidad. Las peripecias del al-Mathaf al-Watani, como se refieren los árabes al Museo Nacional, son las peripecias del Irak moderno, pues su historia arranca con la misma llegada al poder del monarca hachemí Faysal en junio de 1921, que aceptó el reparto territorial impuesto por británicos y franceses para alcanzar el poder.

El Departamento de Antigüedades: germen del museo
De la mano del monarca vino Sati al-Husri, hombre de ideas laicas y un gran nacionalista árabe, que quedó al cargo de la educación y la cultura. Al-Husri tuvo que comulgar con la ley de reparto sugerida por Gertrude Bell, que preveía la salvaguarda de parte de los objetos arqueológicos que se localizaran en territorio irakí. Eran los años en los que Leonard Woolley comenzaba a excavar en Ur. A la muerte de Bell, en 1926, Al-Husri contaba ya con un edificio en el que iban depositando las antigüedades que iban rescatando en virtud de la aplicación de esta ley. Tras constituirse el estado irakí independiente, el antiguo ministro de Faysal derogó las leyes inglesas en 1930 con el objetivo de crear una Dirección de Antigüedades, germen de un verdadero museo nacional.
Poco a poco, Al-Husri fue haciendo realidad su sueño. De su mano surgió una generación de arqueólogos irakíes que emprendieron campañas verdaderamente importantes y los límites del actual museo comenzaban a ser ya tangibles.

Tras la instauración de la República el 14 de julio de 1958, el sentimiento nacional irakí se acentuó y con él, la investigación de su pasado. Un año antes comenzaron las obras del museo, que fue inaugurado definitivamente en 1966. Ni siquiera las intrigas que acabaron con el Partido Ba’az Árabe Socialista en el poder, pudieron frenar esta etapa de esplendor. Hasta 1980 se vivió la edad de oro de la arqueología en Irak y con ella, el Museo  de Bagdad brillaba con esplendor. La Carta Arqueológica de Irak recogía hasta 12.000 yacimientos arqueológicos, que fueron explorados por misiones nacionales e internacionales, con la colaboración absoluta de la población, que gracias al progreso de la educación, había alcanzado un alto grado de concienciación sobre su patrimonio. Sin embargo, llegó el fatídico año 1980, con el estallido de la guerra contra la República Islámica de Irán. El Museo Nacional fue cerrado, sus fondos embalados y los proyectos de modernización de sus instalaciones paralizados. Desde entonces, la involución ha sido absoluta. La victoria contra Irán en 1988 resultó pírrica, la crisis de la OPEP y convulsiones internas condujeron a la toma de Kuwait, cuyas consecuencias ya conocemos. En definitiva, más de 33 años de conflictos armados que han sumido al país en una absoluta parálisis que, lógicamente, ha afectado también a su Museo y a su patrimonio.

El saqueo
El 8 de abril de 2003, hace ya diez años, las tropas norteamericanas entraban en Bagdad. Antes de ello, en previsión de lo peor, su jefe supremo, Doony George, llevaba varios días turnándose con un grupo de colegas para proteger las colecciones del museo del pillaje generalizado que asolaba la ciudad. El fuego cruzado que tuvo como escenario el propio Museo, obligó a Doony y a los suyos a abandonarlo a su suerte. Debido a los combates y a los férreos controles policiales, el grupo no pudo volver hasta tres días después, pero ya era tarde. En

En una de las salas de los depósitos del Museo nos encontramos con esta estatua decapitada de Sadam Husein. Autor: Pedro Azara.

declaraciones a National Geographic, Doony George mostraba su desolación: “las oficinas estaban desvalijadas y una cantidad indeterminada de piezas destrozadas o desaparecidas”.

Reacciones
Internacional puso en marcha todos sus mecanismos para denunciar el hecho y tratar de recuperar las piezas expoliadas, incluso Estados Unidos se implicó encargando una comisión de investigación al coronel Matthew Bogdanos, cuyas conclusiones fueron publicadas el 16 de mayo de ese mismo año. National Geographic y Henry Wright, conservador del Museo de Antropología de la Universidad de Michigan, patrocinaron una misión arqueológica en octubre para conocer sobre el terreno el estado de conservación de los principales yacimientos arqueológicos del país y laFundación Getty, en colaboración con la CGI, laWorld Monuments Fund, el Ministerio de Cultura irakí y el SBAH (Irakí State Board of Antiquities and Heritage), trataron de poner freno a esta situación de deterioro en marzo de 2004 con la firma de un acuerdo para la identificación y la fijación de prioridades para la conservación y la gestión de los sitios arqueológicos de Irak, así como para el desarrollo de herramientas y capacidades profesionales que sustentaran el rol que debía jugar la SBAH en la salvaguarda de los bienes culturales irakíes y para garantizar un apoyo económico para contribuir a esta labor.

La máscara de Warka, que fue robada en 2003,
está de nuevo expuesta en el Museo. Autor:
Pedro Azara.

Sin embargo, este despertar internacional llegaba tarde. El expolio y el saqueo continuado del patrimonio cultural irakí arrancó mucho antes. El embargo impuesto por Estados Unidos en 1991 tras laGuerra del Golfo impidió la importación de productos químicos básicos para tareas de restauración: acetonas, alcoholes, disolventes o resinas; pero lo más grave es que esta situación condujo al país a una coyuntura económica angustiosa, que destrozó los resortes del Estado, la vertebración social y los valores morales. En 1994 los saqueos en diferentes yacimientos se acentuaron enormemente. Las autoridades culturales iraquíes alertaron de la situación, pero la Comunidad Internacional no envió ni siquiera una misión indagatoria. Así las cosas, el expolio organizado y la impunidad fueron minando progresivamente su rico patrimonio.
En el año 2002, en vísperas de la Guerra de Irak, la situación era ya dramática. Lawrence Rothfield, en declaraciones a Mediterráneo Antiguo, nos explicaba que “los saqueos masivos se produjeron entre 2003 y 2006. Han disminuido un poco desde entonces, pero el área saqueada desde la invasión es varias veces mayor que el territorio excavado desde 1923 (año de la fundación de Irak) hasta 2003”.

El balance
Las noticias sobre el saqueo del Museo de Bagdad llegaban con cuentagotas y llenas de imprecisiones e, incluso, contradicciones, como suele ocurrir en estos casos. Las agencias informaban de ello el 11 de abril en estos términos “después de haber forzado la entrada en la parte administrativa del lugar, los ladrones entraron en los depósitos del museo y después en las salas de exposiciones. Cerámica, estatuas de la época asiria, una puerta de madera del palacio del rey Sargón II en Khorsabaddel año 720 a.C. […] y otros objetos de cientos de años de antigüedad correspondientes a la antigua Mesopotamia eran robados o simplemente rotos en mil pedazos por decenas de ladrones”.

Restos de pintura asiria, uno de los pocos testimonios pictóricos de
esta cultura. Autor: Pedro Azara.

Gracias a la acción de John Curtis, conservador del Museo Británico,Doony George pudo hacer público en Londres un primer inventario de daños. En su intervención, el director del Departamento de Investigación de la State Board of Antiquities of Irak, acusó del saqueo a grupos organizados que, a parte de los ladrones espontáneos que pudieron haber actuado, eran perfectamente conscientes de los objetivos que buscaban y habían sido aleccionados por la mafia internacional del tráfico ilegal de obras de arte. De hecho, señalóGeorge, “sabían quera era preciso destruir los archivos y la documentación de las piezas que iban a robar para dificultar su identificación y rastreo”. Rothfield nos confirmaba este extremo: “estas mafias se vinculaban directamente, o al menos estaban toleradas, con Muqtada al Sadr, lo sabemos porque cuando Muqtada promulgó una fetua contra el saqueo, se paró de inmediato. Algunas de estas bandas se han informado, se han internacionalizado y han pasado a operar en Túnez u otras zonas del Norte de África. Están ligados a su vez con redes internacionales de contrabando que mueven los materiales robados por todo el mundo. Los artefactos de Irak han aparecido en apartamentos de millonarios en Beirut, en los aeropuertos de Nueva York, Tokio, París y en América del Sur también. La demanda es impulsada por los ricos coleccionistas de todo el mundo”.
El 10 de septiembre se publicó un informe del Pentágono con un nuevo inventario de materiales desaparecidos: del almacén del sótano habían sido robadas 10.337 piezas, unas 3.138 de los almacenes de la primera y segunda planta y en torno a 40 en las salas de exposición y restauración. Si a eso le restamos las 3.500 que se habían recuperado, quedaban un total de 10.000 piezas robadas. Sin embargo, las versiones varían según la fuente, pues desde el principio hubo un interés en minimizar los efectos del saqueo. Lawrence Rothfield fijaba en 15.000 los objetos robados que han sido recuperados. “La asistencia internacional, incluyendo la del Departamento de Estado de Estados Unidos, la Fundación Getty y organizaciones internacionales, han ayudado a restaurar y mejorar el sistema de seguridad del museo, los espacios de exhibición y la capacidad de conservación” nos explica.

El vaso de Uruk, en primer término, en la sala en la que se
encuentra expuesto. Autor: Pedro Azara.

La misión española de 2011
Pedro Azara, profesor de la UPC, lideró una expedición española a Irak en 2011. Su viaje nos proporciona información más actualizada del estado actual del Museo: “en la actualidad, el museo tiene una exposición de fotografías de piezas notables que faltan, entre ellas una de Gudea, de cuerpo entero. La máscara de Warka, que fue robada, se recuperó y pudimos verla. El casco de Meskalamdug sí que está. El vaso de Uruk fue roto, pero por suerte se rompió por los sitios donde ya estaba roto anteriormente, así que no ha habido una gran pérdida. Una de las liras de Ur sí que quedó rota, pero también es cierto que lo que se rompió fueron las reconstrucciones modernas. Una gran estatua neoasiria que está en la sala de los relieves neoasirios fue derribada y rota, esto sí que fue una pérdida brutal. Las piezas no tienen mal aspecto, pero necesitarían una limpieza y restauración. Ellos dicen que faltan unos 7.000 objetos de 150.000 que había expuestos. Casi más grave que el saqueo fue el embargo, pues privó a las autoridades de muchos recursos para la restauración. Muchas tablillas que se guardaron entre algodón, han quedado reducidas a barro. Hay piezas que faltan que no se sabe si fueron almacenadas durante la guerra Irán-Irak o simplemente han desaparecido. Yo vi una de las zonas de reservas en 2009 que estaba en muy buen estado. Solo vi una zona de depósitos, pero había más. Me dijeron que algunas sí fueron saqueadas. Lo que vi estaba en buen estado y bien clasificado en estantes metálicos. Alguna otra pieza grande estaba rota en el suelo”.

El Museo de Nasiriyah presenta este desolador aspecto.
Autor: Pedro Azara.

Eso sí, el afamado Tesoro de Nimrud, una de las joyas del Museo, quedó intacto, pues con motivo de la guerra de 1991, un trabajador del museo lo depositó en una cámara subterránea del Banco Central de Bagdad. Pese a que sus instalaciones fueron bombardeadas e incendiadas durante los combates, las piezas aparecieron prácticamente intactas. Se trata de un conjunto de piezas de oro de gran valor artístico e histórico, datas entre los siglos VIII y IX a.C. y pertenecientes a las consortes de los soberanos asirios.
El Museo de Bagdad sigue cerrado al gran público, pueden visitarlo misiones académicas o embajadas especiales, pero su acceso es un privilegio a día de hoy.

Otros saqueos
Lamentablemente, parece que el Museo Nacional, dentro de lo malo, corrió mejor suerte que otros. El gran museo de Nasiriyah fue ocupado por tropas norteamericanas y se produjeron notables daños. Afortunadamente, parte de las piezas más importantes habían sido trasladadas a los depósitos del Museo de Bagdad con motivo de la primera Guerra del Golfo. El equipo de Pedro Azara pudo ver piezas de este museo en la mesa del despacho de la dirección del Museo de Bagdad. Tampoco se libraron los museos de Mosul, Nínive o Kirkuk, que también han sufrido daños. Por no hablar de los yacimientos arqueológicos, pero esto nos aleja del objeto de este reportaje.

Autor
Mario Agudo Villanueva

Agradecimientos
A Pedro Azara, que a parte de prestarnos su testimonio, nos ha cedido el material gráfico.

Más información en:
Web oficial del Museo Nacional de Irak
The Rape of Mesopotamia: Behind the Looting of the Iraq Museum, Lawrence Rothfield(Chicago: University of Chicago Press, 2008).
Crónica de la expedición del equipo de Pedro Azara publicada en el diario El País: En las marismas de la historia.
Proyecto de la Fundación Getty para Irak: Getty Foundation Project.
The Irak Museum Project

Iraq: memoria y expolio, Joaquín M. Córdoba Zoilo (Nación Árabe, 51. Primavera 2004).

Después del saqueo ¿qué ocurrirá con los tesoros de Iraq?, Andrew Lawler (National Geographic, octubre 2003).
Global Policy Forum (VIII). Informe sobre la destrucción del patrimonio cultural iraquí traducido al castellano por Iraq Solidaridad.

Publicado 14th April 2013 por Mediterraneo Antiguo

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