SELLOS CHAKRIANOS 1.0.

      EL ENGAÑO DEL KARMA

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Este ensayo es una tentativa de explicar uno de los aspectos más desconcertantes de la experiencia humana: el “karma”, es decir, el mecanismo de causa y efecto en el comportamiento humano.
Si no fuese un desafío lo bastante difícil, interpretaré algunos pasajes del Apocrifón de Juan, un texto que presenta material sobre los Arcontes, único en el corpus de escrituras gnósticas.
La palabra sánscrita karma significa simplemente “acción”, pero más exactamente “activación”, el modo en que una acción conduce a otra en una reacción en cadena, en que cada acto en la cadena activa al siguiente.
La palabra sánscrita karma significa simplemente “acción”, pero más exactamente “activación”, el modo en que una acción conduce a otra en una reacción en cadena, en que cada acto en la cadena activa al siguiente.
Mi objetivo es mostrar que los gnósticos tenían una visión extremadamente sofisticada del auto-engaño humano, sobre todo en cuanto a moralidad y responsabilidad.
El hinduísmo y el budismo se refieren a la “ley del karma” como si fuese una fórmula obligatoria de alguna manera implementada por autoridades cósmicas, o quizás debido a una cerrada repetición de intercambios de energía en el universo.
De acuerdo a la definición habitual, la ley del karma asegura que cada acto retornará finalmente a su hechor de un modo equivalente.
El bien retornará con algo bueno; el mal con algo malo. La ley funciona a través de todos los acontecimientos en el curso de la vida, un proceso aparentemente inexorable del destino, y se extiende más allá de los límites de la mortalidad. Las condiciones sufridas o disfrutadas en esta vida son debidas a acciones en una vida anterior.

El karma es a veces llamado “la ley moral de causa y efecto”.

Se la supone establecida para animar a hacer buenas obras, hechos afectuosos, y para apartarse de las acciones malas, dañinas y destructivas. La formulación cristiana es “lo que usted siembra, aquello usted cosecha”.

Sin Retribución

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La función compensadora del karma es a veces llamada la retribución kármica, es decir, un reembolso.

Una persona que hace daño a otros sufrirá el justo castigo, sufriendo daño a su vez, etc. En el hinduísmo y el budismo, las enseñanzas sobre el karma son inseparables de la hipótesis de la reencarnación.
¿Por qué? Generalmente se cree que el karma debe actuar a través del tiempo, abarcando muchas vidas, porque es un principio universal.
Éste es un elevado concepto de la moralidad, en verdad. Implica que cualquier acción emprendida por una persona cuando está viva tendrá repercusiones y ramificaciones después de que ella muera, y finalmente rebotará sobre el hechor que ha nacido de nuevo, para bien o mal.
De esta manera, hay un poder aleccionador de largo plazo en la doctrina del karma.
La reencarnación misma es un asunto complicado.
La veracidad de la retribución kármica depende de si se asume que las vidas sucesivas realmente demuestran un patrón de causa y efecto. Esta premisa puede ser imposible de verificar, dejando a la ley del karma incierta sobre algo que permanece no demostrado, si es que no improbable. Sin embargo, hay un modo simple de explicar por qué se invoca la reencarnación cuando la doctrina del karma es promulgada.
En la realidad normal, el karma no es demostrable. No coincide con los hechos de la realidad. Es no-intuitivo y no-evidencial, no apoyado por los hechos de la experiencia humana.
El karma desafía el sentido común y choca bruscamente contra lo obvio.

En los asuntos humanos, es indiscutible que la gente frecuentemente hace daño sin que reciba un daño a cambio, y las buenas acciones suelen no ser recompensadas, o, como un cínico dijo, “ninguna buena acción queda sin castigo”.

La gente buena sufre daños atroces. La gente mala se sale con la suya. El engaño es desenfrenado y muy frecuentemente nunca expuesto. De ser expuesto, no es castigado. A los perpetradores casi nunca se les piden cuentas. Hay muy poca justicia en la realidad humana.
Éste es un hecho claro y brutal de la vida que debe ser ignorado por un acto consciente de negación.

La evidencia desnuda de la experiencia hace obvio que la compensación kármica es puro cuento (bullshit). La gente de vez en cuando consigue lo que merece, por supuesto. Y es más satisfactorio cuando esto sucede. Muchísimas películas de Hollywood basan su atractivo sobre esta perspectiva. Pero por regla general, ése ciertamente no es el caso, y no es algo con lo que se debe contar.

En tales casos, sin embargo, no resulta necesario suponer que funciona una enorme ley impersonal del karma. La gente toma venganza o ejerce la violencia recíproca. Ninguna ley cósmica se requiere allí.
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De allí la referencia a la reencarnación:

si no puedo mostrarle cómo la acción hiriente de una persona es compensada con un daño equivalente hecho a aquella persona, porque no es evidente en el curso de los asuntos humanos, entonces volveré fácilmente al escenario de las vidas sucesivas:
El tal por cual no recibe su merecido en esta vida; bien, pero lo recibirá después, puede estar seguro de ello.
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La reencarnación, que no puede ser demostrada, es invocada para apuntalar una premisa que es rotundamente refutada por los hechos de la vida.
Este es un ejemplo de lo que los existencialistas llaman mauvaise foi, mala fe, es decir, creer o pretender creer algo que usted sabe que no es verdadero, para alguna segunda intención, a modo de consuelo o sentido de la justicia, o simplemente por una completa incapacidad para aceptar la amarga verdad.

El cristianismo y el Islam son religiones cuyos adherentes por lo general no consideran o no aceptan la reencarnación.

Pero la noción de la retribución kármica es inherente a estos sistemas de creencias. Si no hay ningún proceso de reencarnación que asegure el justo castigo, no hay problema, sólo déjeselo al Creador.
De aquí la creencia en la retribución divina que figura tan marcadamente en aquellas religiones: Dios castigará a los malhechores y recompensará el buen comportamiento del fiel, quienes tienden a ser oprimidos y abusados; el juicio divino prevalecerá sobre cada persona e incluso sobre el drama de la Historia. Cristianos y musulmanes se aferran por igual a esta convicción con vehemente intensidad.

Imagine cómo sería vivir sin la garantía de la retribución: presenciar lo que pasa en el mundo, el espectáculo en curso de la injusticia, y renunciar totalmente al consuelo del justo castigo. En las mentes de los fieles, vivir sin recompensa no es una opción. Es una perspectiva terriblemente espantosa. Es intolerable en extremo. Esto destroza la mente y angustia al corazón. Y lo que es peor, abre la entrada al caos moral.

Después de todo, si no hay ninguna compensación, ningún sistema de castigo y recompensa que actúe sobre el comportamiento humano, entonces cada uno es libre de hacer lo que quiera sin preocuparse por las consecuencias que puedan recaer sobre el hechor.
Como no habrá ninguna consecuencia indeseada para mí, puedo hacer lo que me dé la gana, actuando para dañar o beneficiar a otros, de una u otra forma, libre de una acción recíproca sobre mí, de cualquier modo.

Vale la pena notar que las buenas acciones, realizadas con compasión, en una manera benévola y no egoísta, sólo porque se siente bien hacerlas y los resultados para otros son felices y productivos, no requieren ser correspondidas.

Los adherentes a las religiones abrahámicas del judaísmo, cristianismo e islamismo, son llamados “la gente del Libro” porque ellos confían en las reglas de conducta que se encuentran en libros atribuidos a una autoría divina:
  • la Torá
  • la Biblia
  • el Corán
Tal gente universalmente está de acuerdo en que el comportamiento bueno y “moral” sólo es posible entre los seres humanos por seguir ciertas reglas prescritas.
El argumento para la fe en Dios está estrechamente unido al argumento para el orden moral respaldado por una entidad sobrehumana, y esto supone que tal autoridad es la única base para la moralidad.
Sin reglas dadas por Dios, impuestas por un sistema de recompensa y castigo, ¿por qué alguien haría algo salvo seguir sus propios impulsos egoístas?.

Obviamente, la mala fe en la retribución kármica (puesta en práctica por un dios o por una ley cósmica impersonal, no hace diferencia) tiene un enorme efecto de control sobre el comportamiento humano, manteniendo a la gente en orden. Sin retribución habría una anarquía moral total.

Pero quizás valdría la pena considerar a qué realmente se podría parecer la “anarquía moral”.

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Influencia de los Arcontes

El Apocrifón de Juan es un largo texto cosmológico que aparece en tres versiones en los códices de Nag Hammadi, e independientemente en otro texto copto, el códice de Berlín. Es un tesoro de oscuridades deslumbrantes y delirios teológicos arcanos.

En el cajón de sastre de los escritos gnósticos coptos, este texto es único porque contiene dos rasgos no encontrados en otra parte en aquella literatura por lo demás redundante. Como suele suceder, estos dos rasgos se refieren a dos preguntas claves que con frecuencia aparecen en la discusión sobre los arcontes, los malévolos embaucadores de que habla el gnosticismo.
Estas preguntas son:
¿Qué papel, si es que alguno, jugaron los Arcontes en la creación del cuerpo humano?
¿Cómo influyen los Arcontes en el curso actual de las acciones emprendidas por los seres humanos, es decir, cómo ellos afectan al karma?
Demás está decir que éstas son preguntas bastante amplias.
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Tengo que informar que el Apocrifón de Juan no proporciona nada como respuesta clara y adecuada a una u otra pregunta. Lo siento por eso. Sin embargo, presenta una base provisional para tales respuestas, si la inferencia y la extrapolación son permitidas.
Objetable como pueda ser este método para algunas mentes, la inferencia y la extrapolación son los ejercicios a seguir, con moderación y rigor, para conseguir algo viable de la literatura gnóstica. A aquellos que objetan mi bien conocida técnica en este aspecto, les digo: demándenme. A aquellos que siguen mi tendencia, debo advertir que las respuestas que pueden ser desarrolladas a partir de este material no son simples.
Por otra parte, aunque las explicaciones requeridas para ambas respuestas sean complicadas, el resultado de estas explicaciones puede ser sorprendentemente simple.
Al exponer el origen, los motivos y métodos de los parásitos de la mente que son los Arcontes, las escrituras gnósticas nos confrontan con la intimidante cuestión de su influencia sobre la Humanidad. Esta influencia puede ser caracterizada por tener varios vectores. Primero, los arcontes afectan a la gente mediante una insinuación subconsciente o sub-liminal.
A este respecto, ellos funcionan mediante un vínculo telepático con la especie humana, con nosotros, sus primos cósmicos, como la cosmología gnóstica nos informa. No todo lo que sucede en la mente humana se origina allí.
La insinuación específica de los arcontes es evidente en el pensamiento religioso y espiritual, sobre todo en el virus mental del salvacionismo y el complejo del mesías.
Los gnósticos advirtieron explícitamente que los arcontes infectan al pensamiento humano con falsas ideas religiosas, incluyendo la creencia en una mente maestra masculina o autoridad paternal, el dios padre de fuera del planeta.

La exposición gnóstica de la influencia arcóntica es una doble contrariedad:

el jefe supremo de la colmena de los arcontes, el Demiurgo, es la misma entidad que sería reconocido como el único y supremo y dios creador, si es que la ilusión religiosa insinuada por los arcontes hace su efecto.
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El Demiurgo mismo está terriblemente engañado, creyendo que él es la única deidad cósmica responsable del Cielo y la Tierra, y el iniciador de la creación de la raza humana.
El dios de la fe abrahámica existe, por cierto, pero él es un demente depredador alienígena inclinado a engañar y a esclavizar a la Humanidad; tal es la extraña advertencia de los videntes gnósticos en los Misterios.

¿Pero cómo realmente los Arcontes afectan a la especie humana, aparte de las ilusiones infames que ellos pueden engendrar en nuestras mentes?

Mediante otro vector de influencia, ellos usan la falsificación y la simulación para desviar nuestra atención de la realidad del potencial humano, los talentos de nuestra especie como el pensamiento racional y la imaginación, y para distraernos de la presencia de la Naturaleza y del poder sobrenatural que está dentro de la Naturaleza.

Ialdabaoth, el nombre gnóstico para Yahvé, es llamado el espíritu de la falsificación. La palabra copta para “simulación”, HAL, denota la firma de los arcontes, quienes pueden imitar pero no crear.
Ellos son una especie mímica. Ellos imitan nuestras facultades para substituír su mentalidad por la nuestra propia, y por lo tanto viviendo sustitutamente (vicariamente) por medio de nosotros.
Como dijo Castañeda, ellos funcionan como “una instalación foránea” en nuestras propias mentes.

Tanto en términos psicológicos como parapsicológicos, el perfil que los gnósticos hacen de los arcontes es realmente sofisticado, y merece una consideración cuidadosa y respetuosa.

Es sin duda el paradigma descriptivo más lúcido del control mental sub-liminal producido por la mente humana. Descártelo bajo su propio riesgo.

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Se estrena a nivel mundial la película “Noah” (Noé), donde en un mundo asolado por los pecados humanos, Noé, un hombre pacífico que sólo desea vivir tranquilo con su familia, recibe una misión divina, construir un Arca para salvar a la creación del inminente diluvio. Todo comienza cuando, cada noche, Noé tiene el mismo sueño, las visiones de muerte provocada por el agua, seguidas de nueva vida en la Tierra. Para poder salvar a su familia, Noé empezará a construir una sólida embarcación dirigida por Dios.

Esto es lo que la mayoría conoce de Noé, y que en su Arca, entraron todo tipo de especies de animales, poniéndose a salvo de la destrucción y del fin del mundo. Pocos conocen que Noé era viticultor, y una noche, se excedió bebiendo su propio vino, cayendo inconsciente. Sus hijos Cam y Set lo encuentran desnudo y se lo llevan. esa noche, Noé tuvo su primera visión del diluvio.

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Y Dios dijo a Noé: “Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero “. (Genesis  6:14-16)

Ernest Mayr, uno de los taxonomistas  más importantes del mundo, afirma que existen más de 30.000.000 de especies de animales en el mundo, y que en aquella época, se conocían más de un millón, donde la inmensa mayoría son capaces de sobrevivir en el agua, por lo que no necesitarían ser salvados ni ser custodiados en el Arca. La mayoría de las especies que existen son marinas, no terrestres. Noé consiguió meter en el Arca a millones de especies en tan sólo siete días, cuando hubiera necesitado más de treinta años.

Si nos regimos por lo que dice el Levítico y el Deuteronomio, y sumamos, ganado, aves, etc… que especifican debe llevar consigo Noé al Arca, el número de animales baja considerablemente a unos cientos. Entonces, ¿para qué le hizo Dios levantar una nave tan grande como el Titanic?

El Dr. Morris y el Dr. Whitcomb en su libro “El Diluvio del Génesis“, afirman que no más de  35.000  animales necesitaron refugiarse en  el Arca. Una vez dentro del Arca, había sólo ocho personas (Noé y su esposa, sus tres hijos Sem, Cam y Jafet, y las respectivas parejas de éstos), para alimentar y para mantener las condiciones salubres a todos los animales. Sin embargo, varios científicos han sugerido que los animales puedan haber entrado en un tipo de inactividad. Se ha dicho que en casi todos los grupos de animales hay una indicación de una habilidad latente de hibernar o por lo menos de entrar en un estado de letargo. Quizás estas habilidades se intensificaron de forma sobrenatural durante este período. Con sus funciones corporales reducidas a un mínimo, la responsabilidad de su cuidado se habría reducido grandemente.

Existen en las antiguas civilizaciones historias sobre un diluvio universal.

Mito Griego: cuenta cómo Zeus, decidió destruir a los humanos con un diluvio, y prometió al resto de dioses  que crearía una nueva raza de seres perfectos. Prometeo, avisó a Deucalion de los planes de Zeus, y éste escapó con su mujer, Pyrrha, en un arca, que al décimo día encalló en una montaña.

Mito Chino: El hombre que se salvó del diluvio, se llamaba Un-Wah.

Mito Hawaiano: Quien se salvó de la inundación se llamaba Nu-U, nombre muy parecido al de Noé.

Mito Escandinavo: El héroes, en esta ocasión, escapa del diluvio con su esposa en un gran velero llamado Bergalmer. 

Mito Mexicano: El héroe se llamaba Coxcox, quien junto a su esposa Xochiquetzal, escapó del cataclismo e un enorme barco, después de haber sido avisado por un ser divino, quien le dio instrucciones para construir un barco.

Mito Tolteca: Cuentas como en tiempos ancestrales, la Tierra experimentó fuertes lluvias, donde el agua cubrió toda la tierra y las montañas más altas. Sólo consiguieron salvarse unos pocos humanos. Los supervivientes, tenían miedo de que ocurriera otro diluvio, así que decidieron protegerse, refugiarse, construyendo una torre enorme para salvarse de las futuras inundaciones.

El problema que tenían, es que esos humanos hablaban lenguas diferentes y no conseguían entenderse unos de otros, por lo que se separaron y fueron a varias partes del mundo. esta historia es muy parecida a la Torre de Babel.

La ciencia, sabe exactamente cuánta agua hay en los océanos y mares, cuánta hay en los casquetes polares, en las rocas y en la atmósfera. La Biblia dice que diluvió durante 40 días y 40 noches, aún así, si esto fuera cierto, es imposible que se hubieran cubierto los continentes. También apunta la Biblia, que mucha de ese agua provino de aguas subterráneas, manantiales y géiseres. Aún tomando todo esto como cierto, sería siendo imposible. Es más, si toda esa agua existiera realmente, el suelo que pisamos, serían arenas movedizas, lodo, barro… y no podríamos caminar. Habría tanto vapor de agua en la atmósfera, que no podríamos respirar y la presión atmosférica nos aplastaría los pulmones. Los géiseres, liberan grandes cantidades de sulfuro, totalmente nocivos para la vida en nuestro planeta.

Estos son sólo unos pocos datos para comprender y darse cuenta, que aquello que se nos enseñó sobre este acontecimiento, es imposible. Ahora bien, ¿existió realmente el Arca? Y si fuera así, ¿qué llevaba en su interior? ¿existió Noé? ¿Es posible que viviera 950 años?

En 1.947, dos pastores beduinos encontraron unos rollos de pergaminos en una gruta de la cueva de Qumrán, a orillas del Mar Muerto (Cisjordania). Estos pergaminos son más conocidos como los Manuscritos del Mar Muerto. Datan del 250 a.C., y en ellos se encuentran los textos más antiguos en lengua hebrea del Tanaj o Antiguo Testamento.

En uno de esos manuscritos se narra el extraño nacimiento de Noé. Ese pergamino es conocido como el Manuscrito de Lamec. Lamec era un pastor, que descubre que su mujer está encinta, cuando él llevaba fuera desde hace muchos meses. Su mujer jura que no ha estado con nadie, y no ha sido tocada por ningún otro hombre.

Lamec acude a su padre Matusalén, quien le dice que no puede ayudarle, ya que cree a los dos. Así que Lamec va a ver a su abuelo (el padre de Matusalén), que se llama Enoch, quien le dice que su esposa, ha sido inseminada por los dioses y que debe aceptar al hijo que lleva dentro, porque va a ser la nueva generación de la raza humana. El hijo que nacerá por obra divina se llamaráNoé.

Matusalén vivió 969 años, Noé 950 y Lamec 777. ¿Cómo puede ser posible que un ser humano viva esa cantidad de años? Yo creo que la Biblia quiere enfatizar con estas cifras, que la vida del hombre se hará más corta a medida que éste se aleje de Dios. Así que, cuanto más fiel le seas, más tiempo vivirás. Hay que reseñar que en esa época, no existía un concepto de vida tras la muerte, y por tanto, de una recompensa en el más allá. Dios premiaba a los fieles aquí, en la Tierra y en vida.

Los números no explican una cantidad sino una idea, un mensaje. Adán murió a los 930 años, es decir, 1.000 (el nº de dios) – 70 (el nº de la perfección). Por su pecado, Adán no pudo alcanzar el número de Dios. Hay unas cifras que hay que tener muy en cuenta para comprender las edades de muchos personajes bíblicos.

Enoch vivió 365 años (como el nº de días del año solar), que indican una vida completa. Dios premia su fidelidad de otra forma. De Enoch no se dice que murió, como los otros patriarcas, sino que anduvo con Dios, y que desapareció porque Dios se lo llevó.

Abraham vivió 175 años, es decir, 7 x 5 x 5; Isaac 180 años. es decir, 5 x 6 x 6 y Jacob vivió 147 años, es decir, 3 x 7 x 7. Como interpreta la Cábala, se empieza por el nº 7 (nº de la plenitud) con Abraham, y escalando de dos en dos se llega al nº5 de Isaac y al nº3 de Jacob. Mientras estos primeros nº disminuyen, aumentan progresivamente los nº multiplicados: 5, 6, 7.

Por ejemplo, los 153 peces de la pesca milagrosa de la que habla el evangelio, es el resultado de (10 + 7) x 3 x 3, es decir, la perfección de la Ley de Dios (Mandamientos) + la plenitud de la gracia (nº 7), multiplicados por la máxima perfección de Dios (nº 3). Así que los números que aparecen en la Biblia, no son otra cosa que mensajes, cifras para nada aleatorias.

El Diluvio no duró 40 días y 40 noches como dice el Génesis. Noé construye su Arca en pleno desierto, siguiendo las instrucciones de Dios, quien le dio las medidas exactas de tan colosal construcción. La longitud del Arca era de trescientos codos; anchura cincuenta codos; altura treinta codos. Es decir, 150 metros de largo, 25 metros de ancho y 15 metros de altura. Un codo correspondía a 45 centímetros (la longitud desde el codo hasta la punta del dedo corazón). Así que el Arca tenía las medidas de un trasatlántico. ¿Cómo pudo Noé, sus tres hijos y sus mujeres, construir semejante embarcación en pleno desierto y sin los conocimientos de ingeniería necesarios?. Por lo visto, tardaron cien años en construir el Arca.

El Arca se llama “Teba“, que en hebreo significa “caja o compartimento”. Los hebreos poseían una palabra específica para barco, pero no la utilizan para describir el Arca. Es decir, el Arca realmente no era una construcción navegable, sino que era una caja rectangular sin quilla, arcos o apoyos en la popa y otros elementos esenciales para la mar.

Esta caja rectangular sería totalmente incontrolable en los mares tempestuosos, y seguramente se habría dado la vuelta repetidamente. Parece evidente, que la leyenda de la gran inundación, fue manipulada y modificada por los primeros sacerdotes hebreos para satisfacer sus propósitos.

Hay cientos de leyendas e historias, de diferentes culturas y religiones que hablan también de un Diluvio, donde el Diluvio es el medio para detener el crecimiento geográfico y para empezar de nuevo. Como ya comenté en un capítulo anterior, existe el famoso poema épico de la Epopeya de Gilgamesh,cuyas tablillas se descubrieron donde estaba asentada la antigua Biblioteca de Babilonia, en Nínive.

El nombre sumerio del héroe de esta epopeya es Ziusdra, como el utilizado en el Poema de Atrahasis, el acontecimiento original del diluvio. Utnapishtimes el nombre acadio o semita para el héroe y como tal, es el héroe del Poema Gilgamesh, la versión semita mejor conocida de la historia del diluvio.

En los textos sumerios, la palabra usada para el Arca es “Magurgur” (nave muy grande), y en los textos acadios y semitas, a ese Arca se le llama “rabitu elippu”. Las traducciones tradicionales describen a la nave como un cubo exacto, con una altura, longitud y ancho de 120 codos. Puesto que el codo acadio era de 20 pulgadas (46 centímetros), la nave sería un cubo perfecto de 200 pies (72 metros) en cada lado. Este diseño es totalmente no práctico para una embarcación.

El año 601 de la vida de Noé, el 1er día del 1er mes, las aguas se secaron y el Arca se detuvo sobre el Monte Ararat (Armenia).

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El Diluvio es el inicio de un mundo nuevo, una nueva creación, donde se salva el justo. 40 días y 40 noches, como los 40 años de los judíos en el desierto (como analicé en el capítulo del Maná), como las 40 noches de Moisés en el Monte Sinaí, como los 40 días que el profeta Elías peregrina, como el profeta Jonás que anuncia la destrucción de Nínive 40 días antes, como los 40 días de permanencia de Jesús en el desierto para luchar contra las tres tentaciones, etc. Las interpretaciones numéricas son abundantes.

Noé distingue entre animales puros e impuros, determinado por su mayor o menor utilidad para el hombre, desde el punto de vista alimentario y para el sacrificio. ¿De cuánto espacio disponía Noé para albergar animales? Hay diferentes versiones del nº de celdas, que van desde 360 hasta 900. Según elTalmud, Noé vivía en las cubiertas superiores, más anchas y cómodas; los animales en las inferiores, pero el segundo puente se reservó para almacenar heno para los rumiantes. La cantidad necesaria para todo el año del Diluvio llegó a ocupar 146.000 codos cúbicos.

Cuando el Diluvio se desata, las aguas suben 15 codos (8 metros). Esto indica que es imposible que el Arca fuera un barco, porque no hubiera resistido esa fuerza. El Arca (en hebreo tdbah, el mismo término usado más tarde para la cesta en la que Moisés fue depositado sobre las aguas del Nilo), se habría hundido. Realmente, el Antiguo Testamento utiliza para el Diluvio la palabra “mabbul“, que es un término técnico que indica una parte del mundo, el océano celeste. Con el Diluvio vuelven a unirse las dos partes del mar y la Cábala, precisa que eran siete (nº de la plenitud) las puertas de las que surgía el agua.

Esta es la historia que nos han contado, y realmente yo me pregunto. ¿Cómo puede ser que hoy en día, todavía se crea y no se cuestionen estos hechos?. Personas que mueren al cumplir casi un milenio, un Arca como refugio de la raza humana y de los animales. ¿Cómo va a ser posible que unas pocas personas reúnan todas las especies sobre la faz de la Tierra?. Hay que empezar a interpretarlo todo, buscar un significado y un sentido a todo. No siempre lo verdadero es lo más verosímil, pero tampoco puede ser lo más incoherente.

Noé es un nuevo linaje puro en todas sus generaciones. Dios envió el diluvio por la maldad y corrupción del hombre. Dios no está contento con las imperfecciones constantes del ser humano. Por ejemplo, Dios destruye Sodoma y Gomorra por este motivo. En aquella ocasión, sólo salva a Lot y su familia. Dios envía a dos mensajeros divinos para salvarlos de la destrucción total por el pecado de los sodomitas. Y cuando toda la familia huye rumbo a Soar, la mujer de Lot mira hacia atrás y es convertida en una estatua de sal. ¿Por qué Dios salva a Lot y su esposa, y después hace esto?. Frente al castigo de Dios, no hay otra posibilidad que ser alcanzado o huir, no existe la alternativa de contemplar su destrucción. Lot y su familia no son dignos de mirar atrás.

He comentado varias veces, que existen muchas pruebas que evidencian que ha habido vida demasiado avanzada e inteligente en nuestro planeta hace miles de años. Tecnología u objetos que se denominan oopart (out of place artifact),literalmente “artefacto fuera de lugar”. Algunos son las piedras de Ica, el planeador de Saqqara, las lámparas de Dendera, mapa de Piri Reis, etc…  que ya analizaré en futuros capítulos. Son esculturas, inventos, herramientas, tecnología que se utilizó por una determinada civilización, pero que por la época de esa civilización y sus posibilidades, era imposible que pudieran inventar determinados artilugios o que conocieran algunas ciencias (astronomía, matemáticas…), fuera de su alcance y conocimiento.

Ahora bien, si realmente hemos sido ya visitados por esos seres superiores, que nos ayudaron a avanzar tecnológicamente, a enseñarnos a edificar, a leer los cielos, comprender los ciclos, etc… y lo hicieron en todo el planeta, es muy razonable que diferentes civilizaciones antiguas, separadas por miles de km y sin ninguna posibilidad de haberse conocido, hayan construido las mismas edificaciones, tengan relatos parecidos sobre dioses que bajan de los cielos, hayan conseguido transportar bloques de piedra que pesaban toneladas, crearan calendarios exactos o conocieran estrellas o galaxias fuera del alcance del ojo humano, solo visible con un potente telescopio, herramienta que no poseían.

Si todas las culturas narran un diluvio, pudo ser que ese Diluvio existiera, pero no aconteció como cuentan. ¿Pudo ser el Diluvio una forma de erradicar imperfecciones biológicas de la Tierra, y así volver a empezar en un punto con una raza más avanzada y perfeccionada? Muchos escritos hablan que la raza humana estaba en constante involución. Imaginemos que nosotros, tenemos el potencial de viajar a otros lugares lejanos y descubrimos un planeta habitado, pero aún muy lejos de nosotros en cuanto a inteligencia. ¿No intentaríamos acelerar el proceso evolutivo para acondicionar ese planeta y crear nueva vida inteligente? Me gustaría que se reflexionara sobre esta pregunta.

Imaginemos que al observar la vida en ese planeta, nos vieran bajar de los cielos, y les enseñáramos nociones básicas de diferentes conocimientos, por muy básicos que fueran para nosotros, para ellos sería un adelanto evolutivo abismal. Si viéramos que están estancados y hubiera que eliminar aquellos seres involucionados, ¿cómo haríamos para quedarnos con los más avanzados e inteligentes y deshacernos del resto?. La respuesta es, con armas de gran poder destructivo o con catástrofes naturales. Y nosotros, ahora mismo, poseemos la capacidad de utilizar ambas opciones.

Ahora bien, hay que construir una nave para que la información genética que queremos que sobreviva, no desaparezca, tanto de animales como de seres humanos. ¿Qué es más fácil, meter en un “Arca” dos ejemplares de todas las especies sobre ese planeta, o tener la información genética de ese ejemplar? La información genética (que hoy día podemos manipular, controlar y crear), se almacenaría en pequeños tubos de ensayo, y lógicamente, entrarían todas las especies del planeta en un Arca. Y este Arca, no tendría que ser como un trasatlántico. Así que el Arca realmente sería un Banco de ADN, un Banco de Datos.

No hay que olvidar, que las tablillas de la Epopeya de Gilgamesh, dice claramente: “Debes custodiar la semilla de toda cosa viviente”.Especifica que debe ser la semilla, ¿su ADN?

¿Cómo es posible que diferentes civilizaciones crearan pirámides señalando la misma constelación (Orión)? ¿Cómo es posible que estén situadas en sitios estratégicos del planeta? ¿Cómo es posible que tribus indígenas de África, Asia y América tengan rituales adorando a seres que bajan de los cielos con escafandras, y que han pasado de generación en generación? ¿Cómo es posible que hoy día no consigamos saber con exactitud cómo han conseguido edificar ciertos monumentos? ¿Cómo es posible que el interior de las pirámides se iluminara con luz eléctrica? ¿Cómo es posible que conocieran estrellas que no son visibles a simple vista de forma tan exacta? ¿Cómo es posible que el ser humano haya dado saltos evolutivos tan extremos?. Hay demasiados interrogantes para no tomárselo a broma.

La Biblia dice: Entonces Dios dijo, “hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Analicemos la frase detenidamente. Aparece la palabra “Dios” en singular, para después decir “Nuestra imagen” en plural. Es decir, existen varios “dioses” conversando (también en el Corán aparece así especificado). ¿No puede ser posible que esos supuestos dioses que bajan de los cielos sean seres humanos? ¿No puede ser posible que al ver la involución aún de la especie, decidieran acelerar el proceso evolutivo y hacerlos a su imagen y semejanza? No es ninguna locura, es más, esta teoría entra dentro de una lógica más apabullante que todo lo que nos cuentan las escrituras.

Hay que intentar reflexionar, darle un significado más amplio a nuestro mundo, a aquello que nos quieren decir nuestros antepasados, a remitirnos a la pruebas, a lo tangible, pensar que no estamos solos en un Universo tan extenso, que la vida es el fin del cosmos, en cualquier rincón donde se den las condiciones idóneas para la vida. ¿No es más lógico pensar que hay más vida ahí fuera a pensar como ley divina unos escritos que no tienen sentido alguno?

Para clonar a una persona, solo necesitamos el 5% de su información genética. ¿Cómo es posible que la raza humana, la más avanzada que existe, contenga toda la información primordial y básica en un 5% del total? ¿Y el 95% restante? Pues es sólo basura genética, que realmente no influye, Y esto es ciencia, no son invenciones.

Y lo más curioso, es que existe un gen llamado HAR1, que nos distingue y diferencia realmente de todos los animales. Muchas veces hemos oído aquello de, el ser humano comparte con el delfín, el chimpancé, más del 90% de su información genética. Pero el gen HAR1 sólo lo posee el ser humano, y nadie sabe cómo ha llegado ahí. Los genes evolucionan, mutan, menos el HAR1, que permanece inalterable. ¿Cómo ha llegado hasta ahí?

HAR1 significa “Región Humana Acelerada 1“, y esto es porque se trata de un gen que afecta de forma directa en la evolución de nuestro cerebro, y lo hace de una forma muy rápida, demasiado rápida para la evolución.

El chimpancé, cuyo genoma se secuenció completamente en 2.005, puede compararse con el nuestro de forma literal en un 96% de su extensión, y de ella,el 99% de sus genes son idénticos a los nuestros. Es decir, de los 3.000 millones de pares de bases que forman nuestros genes, 2.970 millones son idénticas a los del chimpancé, y únicamente 30 millones de pares de bases han sufrido cambios desde que nuestros dos linajes se separaron, hace 6 millones de años.

Esto significa  que chimpancés y humanos únicamente se diferencian en unos 200 — 300 genes. La gran diferencia la ha marcado el HAR1.

David Haussler, director del Centro de Ciencia Biomolecular e Ingeniería de la Universidad de California (CBSE), dijo: “aunque todavía no podamos explicar la influencia de este descubrimiento, saber que hay un nuevo gen que influye en el desarrollo del cerebro, nuestro órgano más específico, es apasionante”.

La duda que surge sobre el origen de este gen, es que no sabemos realmente su funcionamiento, su momento de desarrollo, cómo se implantó en nuestro código, pero sí se sabe que desde que está presente, el grosor de la corteza es el triple que en nuestros antecesores. Gracias al HAR1 nuestro cerebro está más desarrollado y tiene más funciones que en cualquier otro animal.

Si una raza superior quisiera dejar un mensaje que jamás desaparezca a una civilización, podría elegir edificaciones, escritos, conocimientos, etc.. pero el mejor sitio es el ADN, la información genética. Siempre va con nosotros, tiene cabida miles de millones de bytes de datos, se puede comprimir la información en modo de mensajes cifrados, pasa de generación en generación. ¿Es este el motivo por el que el 95% restante pensemos que es basura genética? Si un día llegáramos a descifrar todo el genoma humano, ¿podríamos encontrar mensajes ocultos?

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¿Es el HAR1, la modificación que se consiguió implementar en los antiguos homínidos como los Neandertal y Cromañón, dando  lugar al Homo Sapiens, y dando lugar a ese tan buscado eslabón  perdido?Todas las pruebas científicas, apoyadas por la lógica y la razón, apoyan que la evolución como tal, no es una explicación plausible, ya que se hubieran necesitado miles de millones de años más para llegar a este punto de evolución que nos encontramos actualmente, con un cerebro tan desarrollado, y que debió existir un hecho puntual, que acelerada ese proceso.

Pero no solamente es muy probable y todo apunta a ello, que la inteligencia y el ser humano fue creado por modificaciones genéticas, sino que la propia vida en la Tierra fue creada desde el Espacio.

La mayoría de las personas con las que hablo, tienen dos teorías sobre la evolución: 1.- todo está en manos de Dios y 2.- todo encaja en la evolución. Obviamente, la mayoría de las personas dicen lo que saben, pero no saben lo que dicen.

Nos enseñaron que la vida en la Tierra, surgió a partir de materia sin vida, inorgánica, y que en un caldo primitivo, gracias a la electricidad generada por las tormentas, repentinamente, surgieron proteínas complejas.

La forma de vida más pequeña conocida es la célula. Para la formación de células, se requiere de muchas proteínas, y la proteína más simple que puede concebirse, consta de 239 moléculas. Así que una molécula de proteína, constituye un gran número de aminoácidos y enzimas, que deben unirse en un orden establecido, nada de azar.

El profesor James F. Coppedge (director del Centro de Investigación de la Probabilidad Biológica), calculó la probabilidad para que ocurriera dicho suceso. El resultado era 1:10 elevado a 23, es decir, 1 posibilidad contra 10.000.000.000.000.000.000.000. En ese caldo original, se dio exactamente la probabilidad para que la célula naciera.

Y esa célula, en unas condiciones adversas para la vida, con una atmósfera llena de metano y amoníaco, radiación ultravioleta, etc… y donde el oxígeno sería un veneno mortífero, tuvo la capacidad de reproducirse. Y esto sólo se puede conseguir teniendo una cadena de ADN, por muy simple que fuera esa cadena. Lo fue transmitiendo a generaciones de células, hasta que se formó una bacteria. Una bacteria, ya tiene una función, ya posee información de lo que debe hacer.De la “nada”, del azar más increíble de todos los tiempos, se creó una célula, la cual, por causas increíbles, consiguió transmitir ADN para crear vida “inteligente”, con una función esencial y precisa.

En este punto preciso, es donde la mayoría recurre a la mano de Dios para tener una respuesta, pero esta respuesta no existe, es ilusoria. Dejar todo el peso de la duda a la existencia de un Dios, no es una postura evolutiva.

Me parece realmente llamativo, cómo las personas utilizan los datos, las estadísticas y los números para su propio beneficio, de forma absurda, e interpretan los resultados de forma tan aleatoria.

Pongamos un ejemplo: Vd está enfermo, y el doctor le dice que para poder seguir llevando una vida sana y plena, debe pasar por quirófano. Eso sí, es una operación donde las probabilidades de éxito son de un 90% de salir bien, contra un 10% de salir mal. La gran mayoría, sin dudarlo, se someterán a la intervención, porque ven en esos porcentajes grandes posibilidades de que todo salga correctamente. Esos datos, están plasmando que de cada 100 operaciones, 10 no salen como debería, pero 90 personas lo logran.

Ahora bien, llega la ciencia y los mejores profesores del mundo en su campo, como el profesor Harold Morowitz, físico de la Universidad de Yale, quien calculó la probabilidad de que la bacteria más sencilla, fuera producida mediante modificaciones accidentales, donde el resultado era 1:10 elevado a 100.000.000.000, es decir, un número gigantesco para creer en la casualidad. La probabilidad de que haya ocurrido de la forma como nos lo han contado es totalmente improbable e imposible. Pues bien, aquí, muchas personas piensan que ese 0,0000000000000000000000000000000000000000000001% (y así muchos ceros consecutivos) de probabilidad, se dio claramente gracias a Dios o gracias al azar. Creo que muchos deben replantearse seriamente algunas cosas.

Desde hace décadas, ningún científico serio y honesto acepta que la vida se haya originado por casualidad.

El profesor Fred Hoyle (director de Astronomía Teórica de Cambridge), y el profesor Nalin Chandra (director de Matemáticas Aplicadas de la Universidad de Cardiff), llegaron a la conclusión que, concibiendo o aceptando que el caldo primitivo contuviera 20 aminoácidos esenciales, la probabilidad para producir una sola enzima que funcionara, es de 1:10 elevado a 10N. Antes de que “N”, llegue al número 100, la cantidad de ensayos para producir dicha enzima, habría superado el número de átomos de todas las estrellas del Universo.

Todos estos datos, nos llevan a una reflexión, a una conclusión, que nos dice que la creación de la vida, por muy simple que ésta fuera, es un hecho realmente improbable, demasiado imposible de que surgiera, ni siquiera por azar, en un espacio de tiempo tan pequeño, y en unas circunstancias tan adversas.

Pues mucho de esto es lo que sucede con la evolución, que se necesita muchos más miles de millones de años de evolución para tener el tamaño del cerebro y sus características actuales, y es aquí donde el gen HAR1 cobra gran importancia, porque ese gen, no ha surgido por casualidad, así de repente, sino que es muy probable y teóricamente muy plausible, que este gen se haya inoculado en un homínido para crear una especie superior de forma muy rápida.

Contra la condición inconsciente de decir lo que sabes, existe la cognición consciente de saber lo que dices. (Jorge Palazón 23/03/2.014)

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