petrolia 1.0.

LA HISTORIA PETROLERA VENEZOLANA “LA PETROLIA”
El “Acuerdo de Achnacarry” y la Petrolia del Táchira

Todas las naciones del antiguo mundo han brillado antes que nosotros, y se acerca el momento en que brilla el nuevo. Para que un pueblo sea libre basta el quererlo ser: estos son los deseos de Venezuela. El orden de los sucesos el imperio de los destinos y de las circunstancias han arrancado a la España la dominación de estas regiones; no es posible oponerse más tiempo a los decretos de la omnipotencia ni a la voluntad general de hombres dignos de serlo. Sí: torrentes de prosperidad van a sucederse a los siglos de ignominia. Venezuela es libre y va a ser independiente; aprovéchese enhorabuena la Inglaterra de esta declaratoria para romper con Venezuela; empeñe la España sus pactos para mover contra nosotros sus aliados o produzca un esfuerzo de entre su impotencia; desconózcannos todas las potencias del Universo. Venezuela se basta a sí misma, Venezuela triunfará de cuantas se opongan a su felicidad. Roma, antes de formar un vasto imperio, era una aldea, la Gran Bretaña, antes de dominar los mares, una débil isla. Todo cede al impulso de la libertad y las fuerzas del hombre libre sólo son comparables a su dignidad. Un terreno dilatado y feraz, poblado de hombres ilustrados y fuertes, es bien acreedor de elevarse al rango de nación. Yo me opondría a los votos del pueblo y a los intereses de Venezuela sino me explicara de este modo cuando en mis oídos suena continuamente esta voz: Venezuela será habitada por hombres libres o el sepulcro funesto de sus actuales moradores.Venezuela será un pueblo independiente o dejará de existir entre los pueblos de la Tierra. A nombre, pues, del Mijagual, cuyo Departamento represento, y atendiendo a los clamores de la voluntad general, pido se haga en este día la declaración de nuestra absoluta independencia de la España y todo el poder extranjero.
Manuel Palacio Fajardo
Congreso Constituyente de Venezuela
Sesión del 5 de julio de 1811

La energía ha significado para las sociedades de todos los tiempos un instrumento indispensable para moldear los elementos de su subsistencia, es ella quien define y garantiza los modelos civilizatorios. El progreso de una nación, su maquinaria de defensa y la calidad de vida de la población, están vinculados intrínsecamente con la energía, y es la potencialidad y su disponibilidad lo que condiciona el grado de utilización. Entre las diversas formas de energía que ha experimentado la humanidad: madera, carbón, gas, energías renovables y petróleo, este último resulta insuperable en cuanto a calidad y versatilidad, tanto que las demás ni podrían sostener el ritmo de industrialización actual.

El petróleo siendo la energía del siglo XX, transformó las ideas sobre economía e innovación tecnológica y su utilización forjó condiciones de vida distintas a las que se desarrollaban mucho antes de la era petrolera. Hoy en día, la importancia del petróleo para cualquier país y economía viene dada por la capacidad de determinar las formas de interacción entre las naciones del mundo.

En el caso de las dos guerras mundiales, fueron una especie de competencia entre naciones con un grado de industrialización relevante, por el dominio de los yacimientos petrolíferos del mundo y las rutas de suministro. Las consecuencias de cada una auspiciaron el despliegue a mayor escala de las fuerzas propias de los países vencedores y sus compañías petroleras para garantizarse el petróleo necesario y controlar el suministro de los perdedores. Después de la Segunda Guerra Mundial, se desprende un panorama de irreversibilidad: es tan grande el grado de relación entre el petróleo y el modelo de producción capitalista, que sin el primero, el segundo declinaría.

Las agresiones, sanciones e invasiones de países desarrollados sobre países con reservas de petróleo o próximos a ellos son acciones geopolíticas dadas a razón de ejercer dominio y control sobre las reservas de petróleo de determinadas áreas geográficas y sobre las vías de suministro del mismo. La justificación de lo mencionado, radica en el papel que juega la energía en la consolidación económica y en la manutención hegemónica. La geopolítica según Giordano (2002), (…) persigue ante todo hacer que prevalezcan los intereses económicos de los países más influyentes en el escenario mundial, ya sea colaborando o compitiendo entre ellos, y ampliar o profundizar sus respectivas áreas de influencia (pág. 13).

El panorama del sistema energético mundial, desde hace más de dos décadas ha irrumpido en una excelsa complejidad: es evidente la etapa de transición por agotamiento de las reservas de petróleo convencional: liviano, mediano y pesado en tierra firme y a menos de 500 metros de profundidad, comenzando en el año 1981, en el que la Tasa de Reemplazo, es decir, la diferencia entre consumo y descubrimientos, resultó negativa. Específicamente, la humanidad consumió más petróleo del que se descubrió…. Se podrían dar muchas hipótesis justificativas , sin embargo, han pasado tres décadas con la línea de producción en escala ascendente mientras las reservas encontradas fungen en descenso y las perspectivas no cambian el panorama. Por lo tanto, es lógica la interpretación de que cada año resulta más difícil hallar petróleo, mientras el consumo, producto del modelo de desarrollo capitalista, aumenta. El petróleo es un recurso natural “no renovable” y no tiene sustituto de igual calidad, el sistema económico capitalista depende de él, es el producto interno bruto mundial quien da mayor reflejo de ello, puesto que el 7% de éste lo representa el petróleo y el 93% restante depende del petróleo. Roberts (2004) señala lo siguiente: El fin del petróleo no es simplemente la historia del petróleo como fuente de energía, sino más bien la historia de un mundo cuya vida y economía están basadas en una fuente de energía que se está agotando, tal como hasta los gobiernos más conservadores del mundo han observado en los últimos años.

La mal llamada Teoría de Hubbert, dado que ya se ha probado con la predicción del cenit de producción, máxima capacidad estadounidense de 1970, realizada en 1956 (se ha pasado de más de 10 millones de barriles diarios en 1970 a 5 millones en 2011), lo que le confiere la categoría de Ley, determina que “la producción mundial de petróleo llegará a su cenit y después declinará tan rápido como creció”, en consecuencia el factor limitador de la extracción de petróleo al cumplirse esta determinación, vendría a ser la energía requerida, es decir, cada vez será más compleja la producción de petróleo en la medida en que las reservas convencionales vayan disminuyendo y los costos de producción lleguen a extremos insostenibles, por la energía requerida para su explotación.

En el año 2006, se registró a nivel mundial una producción de 70 millones de barriles diarios de petróleo convencional –liviano, mediano y pesado producido en tierra y a menos de 500 metros de profundidad-, el resto para llegar a los 89 millones de barriles diarios totales se compone de petróleo no convencional, con una participación cada vez más importante de la Faja del Orinoco, manteniéndose hasta el día de hoy en los 70 millones antes mencionados de petróleo convencional. Algunas agencias han modificado la cifra del estancamiento en la producción a 75 millones de barriles diarios.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) publicó en su informe Energy Outlook 2010, que la producción de petróleo convencional se ubicará en torno a los 67-68 millones de barriles diarios en 2020, pero nunca volverá a alcanzar el nivel del año 2006 de 70 MMB/D. Algunas fuentes discrepan en las cifras y en el momento del cenit, pero todos concuerdan en que se alcanzó la máxima capacidad de producción de petróleo convencional.

El cenit del petróleo convencional es una realidad que repercute directamente en el patrón de necesidades de energía de los grandes consumidores, sólo la potencialidad energética del petróleo soporta la magnitud de las operaciones de índole económico vinculadas al modo de vida de la gran mayoría de la población mundial, no existe ni ha existido otra fuente similar al petróleo, puesto que si se implantaran las “energías renovables” éstas no cubrirían los estándares que requiere la exigencia de la demanda actual. En el caso de Venezuela, su desarrollo permite aumentar la capacidad de exportación de barriles de petróleo, al ser ahorrado en el mercado interno.

El cálculo de la Tasa de Retorno Energético (relación entre energía invertida versus energía obtenida), lleva a inferir que para crear la plataforma de otras fuentes de energía, se necesitarían muchos más barriles de petróleo para su desarrollo que la energía que se obtendrá de éstas en relación al hidrocarburo líquido. Es decir, el modelo industrial actual así como el modelo de vida, tiene como soporte la energía proveniente del petróleo y éste no tiene sustituto de igual calidad, en pocas palabras: por cada barril de crudo invertido, se producen 18, siendo esta relación el desencadenante del nivel de vida actual en el planeta, por lo tanto, su carácter “agotable” aunado al hecho de no poseer fuente sustituta, le proporciona la palestra en importancia y no cabe duda, que la geopolítica mundial gira en torno a los reservorios petrolíferos.

Por lo tanto, en vísperas del agotamiento de las reservas mundiales de petróleo, siendo este un recurso energético insustituible y no renovable, en cuanto que su efectividad es superior a otras fuentes, la geopolítica de las grandes potencias viene dada en función de crear las condiciones para garantizarse el suministro de petróleo: controlar las reservas y yacimientos estratégicos, lo que representa una amenaza para la soberanía de los países que albergan grandes depósitos de hidrocarburos en sus territorio.

Venezuela es hoy en día, la nación con las mayores reservas certificadas de petróleo en el mundo, registrando al cierre de 2010 un total de 296,5 mil millones de barriles, superando a Arabia Saudita (266 mil millones de barriles), además de las reservas de gas y carbón, la posición geográfica, infraestructura instalada y capacidad de producción, todo ello le da una connotación estratégica que “advierte” la posibilidad del advenimiento de incursiones extranjeras en el territorio, sin embargo, Venezuela ha ratificado a los países consumidores, el suministro, seguro y confiable del petróleo que necesiten para mantener el ritmo de sus economías y la calidad de vida de su población.

Por ello en el presente estudio, se aborda el análisis de hechos significativos de la historia venezolana, que relaciona directamente el aspecto político histórico de la Venezuela de ayer con la actualidad nacional.

Salvador de la Plaza (2010) en su libro Breve Historia del Petróleo en Venezuela haciendo referencia a la Petrolia del Táchira, señala: Creo que en las instalaciones de la Petrolia del Táchira de Pulido se conservan unas ruinas. Esto demuestra que los venezolanos son capaces de haber explotado directamente el petróleo, y si no lo han hecho ha sido por la traición de las clases dominantes. La compañía de Pulido ha podido ser ampliada y desarrollada en el tiempo como empresa nacional. Desde la Petrolia del Táchira, ningún venezolano ni el Estado se interesaron por la explotación directa del petróleo, hasta que en 1954 fue incluida en el proyecto petroquímico la instalación en Morón de la refinería experimental y, luego, con la creación de la CVP a la que se fijaron por objetivos la perforación, explotación, refine y venta de petróleo (pág. 8).

Salvador de la Plaza (2010:24) continúa: “En 1920 el embajador de Estados Unidos, McGoodwing, recibió instrucciones de Washington para que se entrevistara con Juan Vicente Gómez a fin de lograr de éste le fueran otorgadas concesiones a los norteamericanos”. Comenzaba la puja entre los capitales británicos y los estadounidenses que salían de los Estados Unidos en búsqueda de reservas, dado el impacto de las conocidas en su territorio que tuvo el gigantesco consumo de la Primera Guerra Mundial, y que termina en el Pacto de Achnacarry, realizado para repartir las reservas venezolanas, mexicanas y eliminar toda participación nacional.

La presente investigación desmonta una de las más grandes mentiras, tanto a escala nacional como internacional, que busca justificar la eliminación de la Petrolia del Táchira por razones de rentabilidad, cuando fue el resultado del más importante evento en materia petrolera después de la fundación de la OPEP, el Acuerdo de Achnacarry de 1928, en el que se crea el famoso cartel petrolero, término que se le ha querido endilgar a la OPEP, y cuya realización fue por los campos venezolanos, el resultado fue la eliminación de la competencia que para las transnacionales significó la gran compañía venezolana “Petrolia del Táchira”.

Es interesante cómo buscan los sectores representativos de los intereses trasnacionales rehuir cualquier análisis a profundidad que pudiese desenmascarar los hechos objetivos que llevan a la eliminación de la Petrolia.

Río Chiquito: patrimonio vernáculo construido en vía de extinción

Río Chiquito, pueblo andino venezolano, es uno de esos sitios donde el paisaje cultural constituye imágenes identificables, afianzadas por el modo de ser de sus habitantes. La presencia de haciendas cafetaleras dan fe del auge económico, que la explotación de este grano tuvo años atrás y también, son testimonio de una acusada decadencia, que se extiende al poblado. Por sus particularidades, en Río Chiquito se han llevado adelante diferentes intervenciones con miras a incentivar el desarrollo de actividades turísticas rurales, sin lograr frutos. Es interés de esta comunicación reflexionar acerca de las diferentes causas por las que diversos poblados, representantes del patrimonio vernáculo, se sienten en vías de extinción y de las posibles salidas para desafiar su ocaso. Río Chiquito, es sólo uno de estos pueblos tomado como caso de estudio.

Río Chiquito, también conocido como Providencia, fundado a comienzos del siglo XX, entre los años 1904 y 1905 (Contreras, 1995), está ubicado en los Andes venezolanos, en el estado Táchira. Geográficamente se localiza entre las coordenadas 72° 20´ 32´´ longitud oeste 7° 33´48´´ latitud norte, a una altitud de 1.180 m.s.n.m, dentro de los límites del Parque Nacional El Tamá (Figura 1). Funge como capital de la parroquia La Petrolea del municipio Junín. Se extiende en una superficie de 42 km2. Su población, estimada en 780 habitantes, vive principalmente del cultivo del café.

Figura 1. Ubicación del centro poblado Río Chiquito

Por su fisonomía, Río Chiquito se puede considerar digno representante del patrimonio tradicional o vernáculo, pues es expresión fundamental de la identidad de una comunidad (ICOMOS, 1999), sus pobladores son fieles a sus costumbres. En el poblado y en su espacio contiguo, hay variadas manifestaciones que dan fe de ello. La diversidad del patrimonio modesto existente ha servido para llevar adelante diferentes intervenciones con miras a incentivar el desarrollo de actividades turísticas.

Así en 1996, la Alcaldía del municipio Junín, unidad político-administrativa a la que pertenece Río Chiquito, lo declara zona turística, por constituir uno de los pueblos más pintorescos del estado Táchira, reflejar el paisaje exacto de los Andes venezolanos, ser rico en fuentes hídricas y clima. Además, por su posición geográfica y condiciones naturales, ofrece el punto de apertura para la proyección turística de la región.

También en 1996, la Fundación para el Desarrollo del Estado Táchira y la Corporación Tachirense de Turismo (Cotatur) actúan conjuntamente con el fin de mejorar la imagen de Río Chiquito, realizan intervenciones consistentes en: remodelación de viviendas, reconstrucción de la iglesia y pavimentación de calles y aceras. Y a finales de 1999, la autora de esta comunicación defiende el trabajo de maestría intitulado: Puesta en valor del centro poblado Río Chiquito, con fines turísticos. Estudio donde se formulan acciones tendientes a valorar el centro poblado en función del potencial que presenta. La propuesta se basa en la práctica de actividades turísticas a pequeña escala, propias del entorno rural, fundamentadas en un turismo sostenible, que ofrezca nuevas opciones a la población local.

A pesar de las diferentes acciones, Río Chiquito continúa siendo, como otros tantos, un poblado deprimido, con pocas oportunidades para la población joven y ante este panorama, esta población lo abandona en búsqueda de un mejor porvenir.

Es interés de esta comunicación reflexionar acerca de las diversas causas por las que estos poblados se sienten en vías de extinción y de las posibles salidas para desafiar su ocaso. Río Chiquito es sólo uno de estos pueblos en los que su gente expresa con profunda tristeza “…nuestro pueblo se está viniendo abajo…” “…el café ya no se ve…”[1]. Se ha tomado como caso de estudio para abordar el problema. El aprovechamiento del patrimonio vernáculo construido, que tímidamente exhibe este poblado, unido al valioso patrimonio natural que le sirve de asiento pudiera ser una opción para salir adelante y así, sus pobladores tendrían derecho a una mejora en su calidad de vida.

La comunicación se expone en tres segmentos. En el primero, intitulado Factores adversos amenazan a Río Chiquito, se advierten factores que han influido para que el poblado se catalogue como área deprimida. Se considera como amenazas a determinados hechos o situaciones presentes fuera del poblado, pero que han tenido impacto negativo en Río Chiquito. El segundo segmento, llamado Río Chiquito y su patrimonio vernáculo, da cuenta de las características del poblado típico andino y de su valor patrimonial vernáculo. Y en el tercero, bautizado Valorar un patrimonio, se debate acerca del aprovechamiento del patrimonio como medio, como factor de desarrollo, principalmente, en áreas deprimidas. Se cierra, la ponencia con unas reflexiones finales a manera de conclusiones.

Factores adversos amenazan a Río Chiquito

En Venezuela, desde 1780 el cultivo del café se extendió a tierras andinas. En el estado Táchira, en el municipio Junín, por iniciativa de Gervasio Rubio, se introdujo 14 años más tarde. Desde entonces, la explotación de este grano ha tenido presencia significativa en su economía y en la vida social de los tachirenses. Hernández (1996) cita, que a juicio del historiador Andrés Velásquez, la producción y explotación del café constituye uno de los factores influyentes en la formación de una economía agrícola próspera y en el modo de vida de su gente.

Prosperidad, manifestada en el municipio Junín pues, además de haber sido pionero en la producción cafetalera del estado Táchira, esta actividad constituye el rubro más importante de su economía. En Río Chiquito, sirve de testimonio de esta producción la existencia de numerosas haciendas, que conforman singulares paisajes cafetaleros. Por esta característica, el poblado se encuentra incluido dentro de un recorrido …flanqueado por centenarios ingenios cafeteros… denominado por Cotatur Ruta del café, la frontera y las aguas termales(Gobierno del Estado Táchira, 2008).

Desde que se introdujo el cultivo del café en el país, los estados andinos venezolanos, especialmente el Táchira, han tenido una producción significativa. Ello ha ayudado el mejoramiento del medio físico y la economía, tanto local como nacional. Dentro de la geografía tachirense, el municipio Junín está categorizado como zona de alta producción agrícola en la que destaca el cultivo del café. El grano que se produce en esta entidad resulta ser uno de los mejores de la zona andina (Contreras, 1995).

Sin embargo, esa prosperidad ha ido mermando. A comienzos del siglo XX, ocurren cambios en el mercado internacional del café y en Venezuela se da inicio a la explotación petrolera. Con estos hechos, empieza a declinar la producción del café. Declinación, que se acentúa en 1936, los bajos precios del café internacional y una moneda sobrevaluada influían (García, 1999). En la década del setenta, el decaimiento se hace más evidente. Situación que se ha mantenido y en el estado Táchira, por su vocación cafetalera, ha tenido significación en su economía.

Además de las causas ya mencionadas que han influido en el decaimiento de la producción cafetalera, Martínez (2000, p. 37) señala unas específicas para el estado Táchira:

“…ausencia de asistencia técnica; limitado control fitosanitario; avance sutil, pero progresivo, del contrabando; engorrosa “permisología”; permanencia de cafetales viejos; productividad baja; elevados costos de los insumos; ineficaz otorgamiento de créditos agrícolas; altas tasas de interés en bancas privadas; pérdidas de propiedades previamente comprometidas con prestamistas; dificultad para encontrar mano de obra oportuna; desincorporación de tierras cafetaleras destinadas a otros usos (ganadería, construcción, etcétera); ausencia de políticas relativas a la producción, precios y comercialización; burocratización de instituciones y organismos cafeteros; empresas intervenidas, y silos saturados de café en las torrefactoras nacionales…”

La sumatoria de estas causas ha llegado a situaciones extremas. Martínez (2000) menciona, entre otras, la existencia de pequeños caficultores que han caído en situación de pobreza. Hecho, que se ha extendido, pues parte significativa de la población campesina que trabajaba en faenas relacionadas con la producción y explotación del café ha perdido su trabajo. Así, al observar algunas haciendas, que en otros tiempos eran sinónimo de progreso, se nota que la actividad cafetalera ha disminuido de manera sustancial o está paralizada. Situación, que se siente en Río Chiquito y ha dado lugar al estancamiento del poblado.

Ante este panorama, la comunidad organizada de Río Chiquito busca salidas. Opta por la puesta en práctica de actividades turísticas, convencida de los beneficios, que pudiera traer[2]. Ejecuta diferentes gestiones sin lograr frutos. La desidia de los organismos oficiales, la falta de planificación y de políticas agresivas y consistentes, aunado a la poca confianza que en Venezuela se tiene a la práctica de actividades turísticas en un medio rural ha privado.

Aunado a esta circunstancia, entrado el siglo XXI, la zona donde se implanta Río Chiquito se ha vuelto insegura. La presencia de irregulares colombianos en el área ha influido. Para atender el problema, en el año 2005, el Gobierno Nacional pone en marcha los operativos Soberanía I y Soberanía II. Según relatos de los pobladores de Río Chiquito, emitidos a propósito de este trabajo, la situación ha sido controlada, pero la zona se sigue asociando con inseguridad. Ello, se convierte en una amenaza más para el poblado y contribuye a su decadencia.

Río Chiquito y su patrimonio vernáculo

Desde sus orígenes, el patrimonio se asociaba con obras de reconocido y legítimo valor, con monumentos, con bienes de interés histórico-artístico. Producto de una visión más amplia, la concepción se extiende y se refiere a bienes de interés cultural y ambiental. Se parte de valorar el bien y su entorno. La concepción de ambiente predicada por el italiano Gustavo Giovannoni en la que el monumento no debe aislarse del entorno urbano sino que deben verse como un todo, influyó en ello. Postura asomada en la Carta de Venecia de 1964, en su Artículo 1º, al establecerse que:

“La noción de monumento comprende la creación arquitectónica aislada así como también el sitio urbano o rural que dá testimonio de una civilización particular, de una evolución significativa, o de un acontecimiento histórico. Se refiere no sólo a las grandes creaciones sino también a las obras modestas que han adquirido con el tiempo un significado cultural”.

En el contenido de esta carta, se nota que además del monumento aislado y del hecho urbano como testimonio se hace mención a obras modestas y a sitios rurales, solamente a aquellos que con el tiempo hayan tomado valor cultural. Pero, en 1975, en la Carta Europea del Patrimonio Arquitectónico se incluyen como patrimonio además de los monumentos más importantes, los conjuntos que constituyen las ciudades y pueblos tradicionales con su entorno tradicional o construido.

La intención de incluir como patrimonio pueblos tradicionales cobra fuerza. Se apuesta por la inclusión de poblados con menor valía, con características propias de una comunidad y testimonio de su vida económica y social. Se trata de bienes que han sido olvidados, excluidos. Se refiere al patrimonio anónimo, doméstico, modesto, tradicional, autóctono, rústico, que exhiben pequeños poblados como muestra de su pasado.

Este patrimonio de menor valía es ratificado por la Asamblea General del Comité Español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), celebrada en México, en octubre de 1999. Es llamado Patrimonio Vernáculo Construido, concebido como

“…expresión fundamental de la identidad de una comunidad, de sus relaciones con el territorio y al mismo tiempo, la expresión cultural del mundo… y como aquel que…constituye el modo natural y tradicional en que las comunidades han producido su propio hábitat…” (ICOMOS, 1999).

Se enfatiza en esta asamblea la necesidad de cuidarlo y protegerlo.

Dentro de esta categoría de patrimonio se encuentra una inmensa cantidad de pueblos regados por doquier con auténtica atmósfera vernácula, doméstica, autóctona, que dan fe de ser lugares privilegiados por cuanto reflejan la manera natural y tradicional cómo se han ido formando y cómo se ha mantenido una determinada forma de ser y de hacer y que constituyen la herencia, el testimonio de un grupo, de una sociedad.

En Suramérica, sólo por citar a algunos, una buena porción de los poblados insertos en la región andina han mantenido su condición de pueblos rurales, han conservado sus costumbres. Constituyen pequeñas comunidades con un valioso patrimonio tradicional vernáculo o rústico. Estar asentados en lugares prominentes donde la naturaleza participa en la conformación de imágenes singulares es una de las tantas características, que les identifica. Las condiciones geográficas en las que se asientan a la vez que les particularizan, han actuado como barreras, aislándolos. Así, han quedado apartados de la explosión urbana que ha acompañado a América del Sur. Aislamiento, que ha colaborado a afianzar una forma de vida y a mantener el patrimonio natural y construido.

La mayoría de poblados de los estados andinos venezolanos —Táchira, Mérida y Trujillo— conservan estas particularidades. Río Chiquito es uno de ellos. A este pequeño pueblo lo marcan componentes de la Cordillera de los Andes, que identifican al estado Táchira. Se trata de los andes merideños y la montaña del Tamá, conforman un conjunto orográfico con alturas considerables, que dominan la escena. La hidrografía también signa el paisaje del poblado. Se emplaza en la zona escénica del río Quinimarí, recurso hídrico importante de la geografía tachirense que bordea a Río Chiquito en sentido sur-norte.

Además, el conjunto de montañas que bordean a Río Chiquito está arropado por una vegetación espesa, que afianza al poblado como lugar de naturaleza (Figura 2). Así, el medio natural que sirve de asiento a Río Chiquito participa significativamente en la conformación de identidad (De Paula, 2006), de una imagen ambiental (Lynch, 1985), que lo distingue y le confiere individualidad.

Características que se refuerzan con las edificaciones de Río Chiquito. Son representativas de la arquitectura popular tradicional andina, están alineadas a las vías, constituyen los bordes del poblado (Lynch, 1985), se amoldan a la topografía y al contexto inmediato que les rodea, originan un perfil homogéneo, guardan coherencia, forma y apariencia, características del patrimonio vernáculo construido (ICOMOS, 1999).

Figura 2. La disposición de las viviendas integradas al contexto, expresa la comunión entre el ambiente natural y construido

Y el término patrimonio además de la relación que tiene con valor, ya sea alegórico, sentimental o simbólico, con propiedad, individual o colectiva, se vincula con identidad. Dado que este término, se concibe como el conjunto de rasgos de un individuo o de una colectividad, que los caracteriza frente a los demás. Y la noción de patrimonio, está íntimamente ligada a la identidad. En diversos manifiestos y posturas se observa. En 1989, en la Conferencia General de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, celebrada en París, se consideraba que la cultura tradicional y popular al formar parte del patrimonio universal de la humanidad constituye una vía de acercamiento entre los pueblos y grupos sociales y es, a la vez, afirmación de la identidad cultural de estos pueblos (UNESCO, 1989).

La identidad de los pueblos se relaciona con el sentido de lo propio, de lo auténtico, de la identificación del ser uno, en el ser otros (Telleria; Dillón, 2001). Ese ser-uno representa un ambiente genuino y característico, que da el valor de la propia identidad. (Suárez-Inclán, 2000). El ser-uno tiene que ver con apego, con pertenencia. La identidad del patrimonio es una construcción social, cambiante, es un conjunto interactivo de elementos tangibles e intangibles… (Suárez-Inclán, 2000, p. 11).

La interactividad de estos elementos se refleja en Río Chiquito, las condiciones geográficas del sitio de emplazamiento han signado a sus pobladores y al poblado. La circunstancia de ser una población de montaña le confiere señas de identidad propias, a decir de Montiel (2003). Su población, como residente de regiones montañosas es poco abierta a los cambios, se diferencia, es auténtica, apegada a su terruño. Su forma de vida, en esencia, se ha mantenido, las costumbres y tradiciones han perdurado en el tiempo (García, 1999). Elementos intangibles del patrimonio vernáculo (ICOMOS, 1999), les hace poseedoras de una cultura popular identificable que valorizan el bien material o tangible al que sirven de sustento (Donini, 2006).

Por otra parte, la imagen de Río Chiquito se integra a un espacio de mayor amplitud, a un espacio contiguo, articulado por elementos físico-naturales y socioeconómicos.con el que ha mantenido y sigue manteniendo relaciones funcionales y espaciales desde sus orígenes de tal manera, que se puede considerar que forma parte de un ámbito mayor, de un territorio. Si se concibe el territorio como espacios continuos, identificados socialmente porque sus habitantes sienten territorialidad, identidad territorial, comparten áreas y servicios comunes y funcionalmente, porque las distintas partes que lo integran están interconectadas, de forma y grados diferentes, constituyen partes de un todo. Ese todo es el territorio.

Esta concepción de territorio asociada a la de patrimonio ha cobrado importancia, se habla de patrimonio territorial. El patrimonio se valora en un contexto mayor en su dimensión territorial (Castrillo; Tremiño, 1998). En este caso, la dimensión es en pequeña escala y el territorio es rural. Se trata del espacio geográfico, que ocupa el centro poblado Río Chiquito y el área que siguiendo el ramal 16 en sentido norte llega hasta la población La Alquitrana y en sentido sur hasta la quebrada La Cascada (Figura 3).

Este territorio se caracteriza por ser poco intervenido. Los vacíos son espacios naturales de gran valor escénico y en parte de lo construido, en el lleno, el valor patrimonial, como hecho histórico, cobra relevancia. Diversas manifestaciones sirven de testimonio. Resaltan el inicio de dos actividades importantes en la economía venezolana: la explotación del café, ya citada, y la del petróleo.

Figura 3. Río Chiquito y su ámbito territorial

Así en este territorio, encontramos una variada gama de elementos escénicos y construcciones modestas de gran valor que han sido y siguen siendo escenario de la actividad cafetalera. Río Chiquito y su espacio contiguo está ubicado en la demarcación de la zona cafetalera que conforma el cordón montañoso sur-occidental de Venezuela. Hecho que se ve reflejado en la cantidad de haciendas existentes, establecidas a comienzos del siglo pasado, caracterizadas por poseer edificaciones y maquinaria de valor histórico, rodeadas del apacible paisaje escénico que brindan sus cafetales.

Por otra parte, en el año 1878 en La Alquitrana, en la hacienda de igual nombre, se concede permiso a Manuel Pulido para explotar el petróleo descubierto en su hacienda. La producción apenas alcanzaba para dotar de kerosene a las poblaciones vecinas. En 1938, el Ministerio de Fomento extingue el derecho de explotación del mineral. Algunos estudios citan este hecho como iniciador de la actividad petrolera venezolana.

La presencia de estos hechos relacionados con dos actividades —cafetalera y petrolera— fundamentales en el acontecer venezolano y por ende en el tachirense guarda relación con factores políticos, sociales y económicos, con la cultura local, regional y nacional. Así, este arrinconado territorio rural ha servido de medio, de espacio, de soporte a hechos sociales. Ha fungido como territorio, pues es ésta una de las características del territorio.

En este territorio, el patrimonio tangible lo constituye el conjunto de sitios naturales característicos de una zona implantada dentro de los límites del Parque Nacional el Tamá. Un Área Bajo Régimen Especial caracterizada por la presencia de ríos, caídas de agua y caminos pintorescos aunados a la diversidad de fauna y flora y de su riqueza natural (Cuadro 1).

Cuadro 1. Patrimonio tangible e intangible

Patrimonio
Tipos Subtipo Nombre
Tangible Natural Parques Parque La Petrolea
Parque Nacional El Tamá
Ríos Río Qunimarí
Río Chiquito
Caídas de agua Cascada Tarapacá
Cascada La Colorada
Paseo La cascada
Caminos

pintorescos

Sendero El Piro
Caminería El Agua
Construido Arquitectura

popular

Centro poblado Río Chiquito
Iglesia
Explotaciones agropecuarias Hacienda Silva
Hacienda Versalles
Central La Victoria
Hacienda Villanueva
Hacienda La Unión
Hacienda Santa Cecilia
Hacienda Santa Teresa
Hacienda La Banquita
Hacienda Berlín
Hacienda Los Alpes
Hacienda Guatemala
Hacienda La Osa
Hacienda La Bonanza
Hacienda La Comarca
Intangible Tradiciones y eventos festivos Manifestaciones religiosas y populares Ferias y fiestas de Río Chiquito
Fiesta de la Cruz de Mayo

Dentro de los bienes tangibles, además del patrimonio vernáculo propio del centro poblado Río Chiquito, cobra importancia la existencia de haciendas cafetaleras regadas en este territorio. A la casa de hacienda o al conjunto de construcciones que la conforman González (1999) las considera elementos transformadores del paisaje natural y cultural. Obedece este señalamiento, a su morfología y al carácter que tienen como forma construida y al simbolismo que irradian (Figuras 4 y 5). Son construcciones imponentes, que se abren y cierran al sitio donde se emplazan, al lugar que les pertenece y así, establecen relaciones con el entorno inmediato. Unas destacan más que otras, influye la ubicación y la simpleza o la profusión de los elementos que las conforman.

Figura 4. Casa de la Hacienda Silva

Figura 5. Patio de secado de café de la Hacienda Los Alpes

Igualmente, en este territorio, integran el patrimonio tangible el Museo La Petrolia. y la Planta Eléctrica. El museo se localiza en predios del Parque La Petrolia, se construyó en 1987, con motivo de la conmemoración de los 100 años del inicio de la actividad petrolera (Figuras 6 y 7). La Planta Eléctrica es una edificación realizada en 1910, para generar electricidad a poblaciones cercanas. En su interior se encuentra maquinaria de la época, de valor y al igual, que la construcción se halla en total abandono (Figuras 8 y 9).

Figura 6. Aspecto exterior del Museo La Petrolea

Figura 7. Material expuesto en el museo, alusivo a la explotación petrolera

Figura 8. Edificación de la Planta Eléctrica

En cuanto al patrimonio intangible además de las señas características de la población, ya mencionadas, es importante resaltar que los habitantes son apegados a la celebración de manifestaciones religiosas y acontecimientos programados. Destacan en estas categorías, la fiesta de la Cruz de Mayo y las ferias de Río Chiquito.

Entonces pudiéramos señalar que por su valor, el patrimonio de Río Chiquito merece ser reconocido, valorado. Reconocimiento y valoración que se extiende a tantos otros pueblos en igualdad de condiciones.

Valorar un patrimonio

Como se ha visto, el pequeño y rural territorio conformado por Río Chiquito y su espacio contiguo contiene una diversidad patrimonial, que representa expresiones y valores propios. Y el patrimonio es concebido como la suma de valores materiales e inmateriales y un valor sirve de refuerzo, es complemento del otro. Pues

“…la dimensión inmaterial del patrimonio es resultado conjunto de la autenticidad e integridad histórica de los mensajes del patrimonio físico (…) El estudio de los valores intangibles refuerza la compresión de los valores tangibles” (ICOMOS, 2001).

El patrimonio inmaterial o intangible es concebido como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales que caracterizan a una sociedad o a un grupo social abarca, además de las artes y las letras los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.

Esas expresiones y valores del patrimonio son considerados recursos culturales, sociales y económicos (Aguirre, 2007). Esta situación, ha llevado a que el patrimonio se mire con una visión productiva, donde se tome en cuenta su valor cultural y, además, su valor económico.

Para que esta situación ocurra, patrimonio y desarrollo deben ir de la mano. El patrimonio, se debe convertir en un factor de enriquecimiento cultural, social y económico, debe actuar en función del mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de la comunidad involucrada. Especialmente cuando se actúa en áreas deprimidas, que como se sabe es el caso de Río Chiquito.

Pero el patrimonio de Río Chiquito reúne dos particularidades. Por un lado, es un recurso frágil, vulnerable. Sus características particulares —estar implantado en un parque nacional, en un área protegida— le imponen ciertas restricciones. Cualquier desarrollo que se planteé dentro de sus límites, debe ajustarse a lo pautado en la Ley de Ordenación del Territorio, en lo pertinente a Áreas Bajo Régimen de Administración Especial, por cuanto dentro de esta figura se contemplan los Parques Nacionales Y por otro lado, a pesar del valor que encierra su patrimonio ha sido olvidado. Aunque, se han llevado adelante diversas actuaciones para poner en práctica actividades turísticas.

Sin embargo, se debe seguir insistiendo, pensar y repensar en la utilización del patrimonio presente en Río Chiquito como un recurso valido para mejorar las condiciones de vida de su población, al generar ingresos y empleo. Dado que el patrimonio puede convertirse en un brazo de palanca, ser un factor activador en la recuperación de áreas deprimidas (García, 2006). El turismo rural puede ser una opción.

La puesta en práctica de actividades turísticas en áreas deprimidas con patrimonio natural considerado frágil ha sido una vía valedera. El patrimonio puede convertirse en factor de desarrollo (Montiel, 2003). Aunque se debe actuar con cautela.

Los pueblos de montaña y las zonas de alto valor natural constituyen un escenario, una reserva, un recurso natural (Figura 10). Y la naturaleza y el paisaje, a decir de Raposo (2006), se transforman en objeto. Y un objeto puede ser una mercancía y ser diferenciado en el sentido que no puede ser reemplazado por otro, adquiere valor como objeto de consumo. Entonces el patrimonio de Río Chiquito puede ser valorado y puede ser transformado en objeto ¿Pero en qué objeto?

Figura 10. Río Chiquito, poblado con alto valor natural

En un objeto que permita su uso y de ese uso, se deben obtener recursos que produzcan mejoras sustanciales en la calidad de vida de la población receptora y su uso, no genere impactos negativos que pongan en riesgo el patrimonio. El turismo en pequeña escala pudiera ser ese uso.

La práctica de actividades propias del turismo rural podría ser una opción para Río Chiquito y para poblados en condiciones similares. Crosby y Moreda (1996) definen al turismo rural como el conjunto de actividades llevadas a cabo en el medio rural, en áreas donde priva lo natural, donde el turista busca disfrutar del contacto con valores culturales, y realizar actividades relacionadas con ecoturismo, turismo cultural, agroturismo, turismo de aventura, y turismo deportivo, bajo principios de sostenibilidad (Figura 11).

Además, el turismo rural se considera un instrumento de rehabilitación del patrimonio sociocultural, revitalizador de la economía local, que produce un nuevo diálogo entre el hombre y el medio natural (Bote, 1990), una fuerza para la conservación de la naturaleza y la cultura. Este entendimiento entre el hombre y su entorno visitado se puede lograr ofreciendo al visitante la oportunidad de conocer, comprender y respetar el contexto visitado, sus valores y su gente.

Figura 11. Turismo rural (Fuente: Crosby; Moreda, 1996, p.24)

El respeto hacia el lugar visitado se expresa en el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del Parque Nacional El Tamá, en el Capitulo I, Artículo 8, relativo a los objetivos del parque:

“…conservar los sitios, objetos y estructuras de nuestro patrimonio histórico – cultural, en particular los poblados autóctonos (…) Providencia y el área histórica de La Petrolia…” y, como se mencionó anteriormente, Río Chiquito también se conoce con el nombre de Providencia y La Petrolia, forma parte del espacio contiguo a Río Chiquito”.

Y el respeto hacia el lugar visitado es uno de los aspectos fundamentales para la puesta en práctica de actividades turísticas, en especial cuando se trata de turismo en pequeña escala, como es el caso de Río Chiquito.

De esta manera, Río Chiquito u otros poblados además de no perder la imagen de quietud que les caracteriza, podrían brindar un producto turístico en áreas alejadas del bullicio urbano, que permita mayor un acercamiento con la población receptora y , sólo así el turismo podrá convertirse

“…en un fenómeno de desarrollo sostenible que ayude a preservar justamente los valores, tanto naturales como culturales, que constituyen la base del atractivo turístico y ofrecer nuevas opciones socioeconómicas a las poblaciones locales…” (Ceballos, 1994, p. 4).

Reflexiones finales

Pensar en el uso turístico del patrimonio como recurso válido para aliviar la situación deprimida en la que se encuentra un significativo número de pequeñas poblaciones poseedoras de un valioso patrimonio cultural, que atestigua una forma de ser y hacer, resulta un tanto arriesgado.

Por un lado, el tipo de patrimonio usado como recurso: patrimonio modesto, vernáculo. Resulta un patrimonio frágil, vulnerable. Situación que aumenta, al considerar el medio natural donde está inserto. Por lo tanto, para darle uso hay que actuar con cautela, tomar en cuenta capacidades de carga y así, evitar que la práctica de actividades turísticas rurales traiga consigo distorsiones en diferentes ámbitos.

Por otro lado, el uso asignado: turismo rural, como medio, como recurso generador de ingresos en la economía no goza de confianza. En especial, en aquellos estados o regiones donde el turismo no ha logrado posicionarse. Por esta razón, convencer a quienes tienen potestad para llevar planes, programas e incentivos resulta un tanto difícil.

Sin embargo, las experiencias exitosas sirven de aliento para seguir adelante. El patrimonio debe ser usado, valorado. Quizás, con su uso, los pobladores de áreas deprimidas puedan disfrutar de un mejor vivir y los visitantes, compartir costumbres y tradiciones con gente apegada a su terruño. Abogar por estas poblaciones deprimidas es una tarea ardua, pero vale la pena apostar por conservar un patrimonio amenazado por fuerzas adversas.

Notas

[1] Relatos extraídos de entrevistas realizadas a pobladores y trabajadores de haciendas a propósito de la realización de la Tesis de Grado Puesta en valor del centro poblado Río Chiquito, con fines turísticos presentada en 1999 por la autora de esta comunicación.

[2] La comunidad de Río Chiquito se ha organizado y con apoyo de gente relacionada con la actividad cafetalera del municipio Junín ha creado varias organizaciones. En 1996, surge la Fundación Museo del Café del Táchira (Funmutaca) con el objeto de crear y mantener el Museo del café y así, tener un área donde mostrar utensilios, artefactos y equipos utilizados en las faenas del cultivo del café, procesamiento torrefacción del grano y preparación de bebidas. En el año 2001 se registra la Fundación de Agroturismo Quinimarí, con la finalidad de plasmar el interés en desarrollar las potenciales turísticas de Río Chiquito Y San Vicente de La Revancha, un poblado cercano a Río Chiquito, inserto, igualmente, dentro de los límites del Parque Nacional El Tamá y del municipio Junín. Es éste, otro de los pequeños pueblos andinos con valioso patrimonio vernáculo, inserto en un escenario natural de gran belleza natural.

Fuente:

GARCÍA DE HERNÁNDEZ, Norma. Río Chiquito: patrimonio vernáculo construido en vía de extinción. Diez años de cambios en el Mundo, en la Geografía y en las Ciencias Sociales, 1999-2008. Actas del X Coloquio Internacional de Geocrítica, Universidad de Barcelona, 26-30 de mayo de 2008. www.ub.es/geocrit/-xcol/301.htm

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“La Petrolia”: Primera petrolera venezolana

Parque Temático La Petrolia.

Es un recorrido bien interesante que no puede dejar de hacer, sobre todo, estando dentro del territorio del Tama del Estado Tachira/Venezuela.

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Cascadas naturales

Lo importante de este parque, que además, tiene un museo, es que es parte de la historia económica de Venezuela, puesto que fue en ese lugar donde se inició el proceso de explotación petrolera. En el museo es posible encontrar piezas y maquinarias del Táchira de antaño.

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La Petrolia

Se encuentra rodeado de áreas verdes y de la quebrada La Alquitrana, que atraviesa el lugar y de la que tomó nombre la hacienda cafetalera en donde se emplazaron los pozos petroleros.

Manuel Antonio Pulido, José Antonio Baldó, Ramón María Maldonado, Carlos González Bona, José Gregorio Villafañe y Pedro Rafael Rincones, fundadores de la primera empresa petrolera venezolana en 1878, La Petrólia del Táchira. (Colección Archivo El Nacional)

La primera experiencia petrolera íntegramente venezolana la realizaron hombres del estado Táchira: Manuel Antonio Pulido, José Antonio Baldó, Ramón María Maldonado, Carlos González Bona, José Gregorio Villafañe y Pedro Rafael Rincones, quienes crearon privadamente y con un capital de 100.000 bolívares, el 12 de octubre de 1878, la empresa La Petrolia del Táchira, casi cuarenta años después de las apreciaciones del doctor Vargas sobre los recursos petrolíferos del país.

La explotación con fines comerciales del petróleo en el mundo, tuvo su punto de partida en los Estados Unidos en el año 1859, cuando se excavaron los primeros pozos para extraer petróleo, con la finalidad de sustituir el aceite de ballena que se utilizaba como combustible de iluminación, el cual era escaso y poco económico. Casi veinte (20) años después, en Venezuela, la explotación petrolera y con ella la industria, se inicia el 12 de octubre de 1878, cuando un grupo de venezolanos, plenamente informados de la actividad petrolera que se desarrollaba en el país norteamericano se agrupa para crear una compañía, a raíz del descubrimiento de petróleo en los terrenos de la finca cafetalera la “Alquitrana” , por emanaciones que se produjeron después del terremoto que estremeció la región del Táchira el 18 de mayo de 1875.

Fue la Petrolia del Táchira, la primera empresa petrolera venezolana y suramericana. Su creación se produce prácticamente al mismo tiempo que se constituye en los Estados Unidos la Standard Oil de John Rockefeller (1870). Los fundadores de la Petrolia: Manuel Antonio Pulido, José Antonio Baldó, Ramón María Maldonado, Carlos González Bona, José Gregorio Villafañe y Pedro Rafael Rincones (el primer técnico petrolero venezolano), eran hombres intelectuales y de la alta sociedad tachirense, que manejaban el conocimiento del valor comercial del petróleo, al igual que muchas otras personalidades venezolanas, debido a que en el año 1839 el Dr. José María Vargas había presentado al Ejecutivo Nacional, siendo presidente José Antonio Páez, un informe científico sobre el petróleo y sus facultades, el cual concluyó aseverando que: “este hallazgo es más precioso y digno de felicitación que el de las minas de plata y oro”.

Al informe del Dr. Vargas “Padre y fundador de los estudios de Química de Venezuela”, se le debe considerar el primero sobre petróleo en el mundo, no obstante, ese privilegio se lo otorgaron al estadounidense Benjamín Silliman, quien dieciséis años más tarde (1855) escribiera un reporte de la misma naturaleza sobre el hidrocarburo.

González Bona, era Químico y fue quien en 1870 realizó una exploración en los terrenos de la Alquitrana. Pero no pudo convencer a Manuel Antonio Pulido, dueño de los terrenos, hasta después del terremoto de 1875 cuando brotaron grandes cantidades de petróleo, al que los pobladores de Rubio le llamaban “Alquitrán”, sacando provecho comercial de la sustancia. Pedro Rafael Rincones, había cursado estudios comerciales y financieros en Hamburgo (Alemania) y cuando se acordó crear la compañía, éste decidió ir a los Estados Unidos para aprender del negocio petrolero, el cual desde 1859 se había convertido en vanguardia para el mundo.

Así pues, los años que van desde 1875, cuando se descubre petróleo oficialmente, en la “Alquitrana” hasta 1878, corresponden a una etapa de organización, estudio y preparación del proyecto, que luego desembocaría en la fundación de la compañía. Es decir, que no fue una empresa producto de la improvisación, sino que comenzaría en condiciones semejantes a cualquier otra sociedad del sector petrolero en los Estados Unidos, para la época.

El 3 de septiembre de 1878 el gran estado de los Andes (Táchira) otorgó a la señora Dolores de Pulido, los derechos exclusivos para la explotación por 50 años, de 100 hectáreas en Cerro Negro y La Alquitrana, cerca de Rubio. El interés por esta iniciativa nació como consecuencia del terremoto del 18 de mayo de 1875 que sacudió la región tachirense y provocó la aparición de menes en La Alquitrana.
Para conocer y familiarizarse con las operaciones petroleras estadounidenses, Pedro Rafael Rincones visitó los estados de Nueva York, Pensilvania y Ohio. Además de los conocimientos adquiridos, Rincones trajo a Venezuela equipos, materiales y herramienta para perforación y producción de pozos y refinación de crudos. Adiestró al personal venezolano requerido por La Petrolia, y por todo lo que hizo por iniciar el desarrollo de la industria de los hidrocarburos en Venezuela bien merecido tiene el calificativo de pionero en la transferencia de tecnologías petroleras.

La Petrolia permaneció en el registro de comercio durante los años 1878-1934. Su actuación fue muy modesta. A su primer pozo, el Eureka-1, le siguieron otros que dieron pequeños volúmenes de producción que escasamente alimentaban una pequeña refinería que procesaba 15 barriles de petróleo por día, cuyo principal producto de exportación hacia pueblos de Colombia era el kerosén. Esta experiencia tiene mucho mérito empresarial porque preparó a los primeros trabajadores petroleros del país. Rincones, además de realizar las actividades gerenciales y operacionales a su cargo, fue un gran relacionista y comunicador. Para mantener al personal, allegados y visitantes informados sobre las ges­tiones de la empresa, él mismo hacía la publicación institucional The Petro­lia Star, primera en su género en Venezuela.
Infortunadamente, este intento de venezolanos emprendedores con fe – o con esperanza – en su país, se arrastró lánguidamente y hubo de cerrar el 8 de abril de 1934, después de más de 50 años de labor.

Petrólia: Sueño de Futuro

El Dorado Venezolano

Plano de la ubicación de La Petrólia en el Distrito Junín, Estado Táchira

Desde los tiempos de la conquista y -colonización de los nuevos territorios en América, los españoles soñaban toparse con el mítico Dorado. Se trataba de aquella fabulosa ciudadela dorada por las mentes astutas de los aborígenes, con el fin de alimentar la ilusión y avaricia de los hombres venidos del viejo continente. Se decía que en el Dorado existía todo tipo de riquezas, especialmente el oro.
El caso es, que con el devenir de los siglos, esta fábula, que buscaba alejar a los invasores de los territorios indígenas, se tomó en realidad: en un sitio dentro del vasto imperio español en América, en un territorio que recibiría el nombre de Venezuela, descansaba una fabulosa riqueza cuyo nombre era Petróleo: ¡oro negro!
Desde los inicios de la conquista hay anécdotas que cuentan la presencia de este tesoro en el norte de Sur América. Los españoles al poblar Cubagua, conocieron este oro negro. Siendo el capitán y cronista español Gonzalo Fernández de Oviedo Valdés, en 1535, quien hiciera por primera vez referencia en sus cartas sobre la existencia petrolífera en la isla. Más tarde, en 1540, el mismo Oviedo y Valdés anuncio “rezumaderos en el área del Golfo de Venezuela” (Historia Natural y General de las indias, islas y Tierra Firme de las Regiones Mar Oceano”).
Posteriormente, del lado occidental, los alcaldes Gaspar de Parraga y Rodrigo de Arguelles, en Junio de 1579, también anunciaron un manadero de petróleo en las inmediaciones de Maracaibo.
Y es que en un comienzo esa materia viscosa, más bien denominada asfalto, sirvió para calefatear, tanto a las embarcaciones de los colonizadores como de los piratas que vinieron por estos lares. Aquello estaba a flor de tierra.
Siglos después, con el avance de la tecnología, apareció representado en mapas estratigráficos, en bolsones ondulados; registrados en sismógrafos; la riqueza petrolera se encontraba en las montañas, sabanas y costas del país. Era definitivamente el verdadero “Dorado”

Se inicia la historia que cambiaría el rumbo del país

Esa riqueza, que ha dominado la escena económica del país desde la década de los años 20, que desplazó al cacao y al café como principales fuentes de ingresos del país, tiene una larga e interesante historia y precisamente a la hora de hablar de esa historia no se puede dejar de lado a Petrólia, la que puede considerarse como la primera explotación y empresa petrolera del país.
Fue en La Alquitrana, en el Municipio Rubio del Estado Táchira, donde tuvo su asiento la Petrólia, convertida hoy en un museo-parque.
Su historia se remonta al año 1870 y a los frecuentes recorridos que el Dr. González Bona hacia en la zona. Bona era también barinés y, al igual que Pulido, se había dirigido a los andes huyendo de la guerra fratricida que invadía los llanos de Barinas (Zamora y la Guerra Federal). Recordemos que la amistad de los Gonzáles y los Pulido era vieja, y sus padres (según el historiador José Tapia) fueron sepultados en los terrenos de La Pulideña.
Cuenta la historia, que en una de sus numerosas visitas, que como médico hacia por la región, pudo observar en la quebrada La Alquitrana (que atravesaba la finca de su amigo y coterráneo Don Manuel Antonio Pulido Pulido) fluían residuos oleaginosos. Como hombre de ciencia, el doctor Carlos González Bona, quien además era una suerte de ingeniero, examinó con curiosidad el extraño residuo, cayendo en cuenta que aquello era petróleo.
Sabiendo la importancia de este descubrimiento se dirigió a su amigo Don Manuel y le propuso la idea de crear una sociedad con la finalidad de iniciar la explotación de ese mineral que se encontraba depositado en el subsuelo tachirense para posteriormente proceder a su refinación.

“¡Don Manuel, don manuel la tierra escupe negro, la tierra escupe negro!”

Los peones asustados peones de la hacienda La Alquitranan, vieron con asombro la sustancia negra que emergía de las entrañas de la tierra y fueron a avisarle a Don ManuelEl 18 de mayo de 1875 un violento sismo sacudi ó la colombiana población de Cúcuta, así como a las localidades tachirenses de San Antonio, San Cristóbal, Rubio, Michelena, entre otras. Según las crónicas de la época, el referido movimiento sísmico permitió que aumentara el flujo y aflorara, el petróleo “por borbotones”
Ante esta inequ ívoca prueba, y la mirada atónita de los peones de la finca, que alarmados ante el inusitado y convulsivo fenómeno, vejan manar de las entrañas del suelo una sustancia obscura y viscosa que a su paso barnizaba los tallos de cambures y cafetos, fue que Don ManuelAntonio Pulido Pulido se decidió a considerar en serio la propuesta que le hiciera el Dr. González Bonn cinco años atrás.
Es así como un grupo de amigos – Manuel Antonio Pulido Pulido, José Antonio Baldó, Ramón María Maldonado, Carlos González Roma, José Gregorio Villafañe y Pedro Rafael Rincones- algunos de ellos con raíces barinesas, unos comerciantes y otros agricultores, pero todos con una gran visión de futuro, dan inicio a lo que vendría a ser la más importante industria del país.

Se crea la “Compañía Nacional Minera Petrólia del Táchira” y se obtiene la concesión para explotar los yacimientos petroleros

Don Manuel Antonio Pulido Pulido, dueño de la finca, y que a la sazón contaba con 51 años, denuncia ante el Gran Estados de Los Andes el descubrimiento que se hizo en el fundo de su propiedad. El 3 de septiembre de 1878 Don Manuel recibió del Encargado del Poder Ejecutivo del Estado Táchira -de acuerdo con solicitud hecha conforme a la Ley de Minas de 1854 – los derechos exclusivos para “explorar y explotar un globo de terreno mineralógico de cien hectáreas el cual contiene hulla y del que han sacado alquitrán o brea” en su hacienda la Alquitrana.
Don Manuel Pulido promovió la constitución de una compañía que tomaría a su cargo la explotación del mineral. El 12 de octubre de 1878, se firma el contrato de la sociedad, que originalmente llevó por nombre “Compañía Hullera del Táchira” y que posteriormente fue cambiado a “Compañía Nacional Minera Petrólia del Táchira”.
El acta constitutiva en su encabezamiento rezaba lo siguiente: “Nosotros, Manuel Antonio Pulido Pulido, José Antonio Baldo, Ramón María Maldonado. Carlos González Bona. José Gregorio Villafañe y Pedro Rafael Rincones, vecinos del Estado Táchira, mayores de edad, agricultores los tres primeros y comerciantes los tres últimos y todos capaces de los actos de la vida civil, declaramos que hemos convenido constituir una sociedad bajo el nombre de “Compañía Hullera del Táchira” para la explotación de la misma hulla y alquitrán mineral que existe en los sitios de “Cerro Negro” y “La Alquitrana” en jurisdicción del Distrito Rubio de este mismo Estado…”
La empresa aunque ya tenía cuatro años de actividades, no había firmado aún su contrato en la Oficina Subalterna de Registro del Distrito San Cristóbal del Estado Táchira, el cual suscriben el 31 de Julio de 1882, bajo el N° 170, Protocolo Primero.
Cabe aclarar que aunque en el acta constitutiva no aparece por ningún lado el nombre de La Petrólia, el historiador tachirense Rafael María Rosales, en su libro “El Mensaje de La Petrólia” señala que “es fácil entender que esta acta es privada y corresponde a la formación de la misma Compañía Minera Nacional Petrólia del Táchira, como oficial y legalmente hubo de llamarse, al comprobar, seguramente, que era petróleo y no carbón la explotación esencial de dicha compañía”
Fue en la casa del doctor Carlos González Bonn, en San Cristóbal, el 1ro. de agosto de 1882, donde se procedió a instalar dicha compañía, la cual quedó legalmente constituida contando con un
capital social de 100 mil bolívares (suma considerable para la época), distribuido en 1000 acciones de 100 bolívares cada una repartidas de la siguiente manera: Manuel Antonio Pulido Pulido, 192; José Antonio Baldo, 255; Carlos González Dona, 231; José Gregorió Villafañe, 109,50; Ramón María Maldonado, 85,50; Pedro Rafael Rincones, 87; y el Gobierno Nacional, 40.

Padres de la Industria Petrolera

La Petrolia marca sin duda uno de las facetas más originales y relevantes de nuestra historia. Ella es símbolo de muchas cosas: De la visión y del empuje de seis venezolanos, de seis pioneros quienes con medios precarios y encabezados por Don Manuel A. Pulido Pulido emprendieron una de las obras más admirables de nuestra historia empresarial. Su tesón, acompañado de esa idea por promover el desarrollo y la modernidad en la región y el país, se vio reconocida en el tiempo, al convertirse Petrólia en el sitio emblemático donde se inicio nuestra historia petrolera, y donde se dieron los primeros pasos de la industria. El Geólogo Orlando Méndez enumera 14 de sus logros:

  1. Petrolia fue una de las primeras concesiones petroleras otorgada en el territorio nacional.
  2. La primera empresa petrolera en el país.
  3. Donde todos sus socios y trabajadores eran Venezolanos.
  4. Donde Don Manuel Antonio Pulido Pulido se convirtió en el primer empresario petrolero venezolano.
  5. Donde Pedro Rafael Rincones fue reconocido como el primer técnico y el primer becado venezolano para estudiar las técnicas petroleras de exploración, explotación, perforación, refinación, producción, almacenamiento.
  6. Los primeros en hacer trabajos de explotación petrolera.
  7. “Eureka” fue el primer pozo productor de petróleo en Venezuela.
  8. Petrólia fue la primera en usar sistemas de producción por bombeo mecánico.
  9. Petrólia fue la primera refinadora de petróleo.
  10. La Petrólia fue la primera en hacer mercadeo nacional.
  11. La Petrólia fue la primera en exportar productos petroleros.
  12. La primera compañía petrolera donde se aplica una acción de sustitución de importaciones (la pérdida de la barra de perforación importada, hizo que en la Petrólia fabricara su propia barra para reiniciar los trabajos de perforación).
  13. Primera empresa petrolera en contratar un técnico petrolero foráneo C.J. Brown.
  14. “The Petrolia Star” fue la primera publicación institucional en el ramo.

Pioneros en todo

Uno de los socios de Don Manuel Pulido Pulido, Don Pedro Rafael Rincones viaja en 1879, en calidad de socio industrial, a la ciudad de Titusville, Pennsylvania (considerada la ciudad donde se inició la industria petrolera mundial) para adquirir la maquinaria requerida en la Petrolia, así como estudiar las diferentes fases de la industria. Es tanto su interés y ávida su curiosidad, que hasta los obreros de la Industria en Titusville eran abrumados por las preguntas de Rincones. Cuenta el historiador-petrolero James Clark que “Los obreros de taladro en Pensilvania estaban demasiado ocupados como para ponerle atención al atildado y cortés venezolano” (Cartas Barinensas. pp. 204 – 207).
Rincones observa y curiosea los equipos, pregunta, examina, contempla y aprende. Después de realizar sus estudios, y adquirir equipos, regresa al país en 1880, convirtiéndose en el primer técnico petrolero venezolano. Con él llega la maquinaria a Maracaibo, la cual es desarmada pieza por pieza y a lomo de mula, en carretas de bueyes, inicia su trasladado entre el puerto de Encontrados y La Alquitrana.
Entre los equipos traídos por Rincones está el primer taladro de perforación a percusión en Venezuela (adquirido a la empresa Seneca Oil Company en EE.UU.). Este recorrido, con todas las piezas traídas del exterior, implicó largos meses de duro e incesante trabajo, en el que nuevas palabras comenzaron a incorporarse al léxico de los otrora campesinos y ahora incansables y noveles trabajadores petroleros: “mechas”, “taladros”, “cabrias”, “cabezales”, palabras nuevas que utilizarían allá en Rubio para impresionar a sus paisanos.
Es también a Rincones a quien se le acredita el mérito de editar el primer periódico institucional de Venezuela y órgano de una empresa petrolera “The Petrolia Star”. Periódico de cuatro páginas tamaño 16 x 21 cms. el cual firmaba con el seudónimo de Mr. Comer.

Se inicia la explotación de los primeros pozos

La Petrolia estaba a tan solo 20 años del inicio de la industria petrolera a nivel mundial, sin embargo y a pesar de los limitados recursos conque contaba, trato de adquirir y adaptar las últimas técnicas dentro la industria a sus diferentes procesos. Para ello envió a Estados Unidos a uno de sus socios, con el fin de que aprendiera y adquiriera el“know how” y los equipos de exploración, explotación y refinamiento, necesarios para poder convertir a Petrolia en una empresa actualizada, capaz de alcanzar grandes y ambiciosas metas.
Haciendo referencia al entorno geológico de la zona, encontramos que La Alquitrana está enclavada en una “región que presenta como estructura más importante, un gran pliegue conocido como anticlinal de La Alquitrana, cuya extensión aproximada es de 5 kilómetros. Este pliegue está asociado a dos sistemas de fallas. Por ejemplo, la falla principal corta el anticlinal al noreste del pozo La Alquitrana. Se estima que a través del plano de la mencionada falla se produce migración de petróleo hasta la superficie, formando parte de las menes presentes en el área. El resto de ellas se ha formado por el afloramiento del terreno de rocas permeables y porosas de la formación Mirador.”

A 20 años de haberse marcado el inicio de la industria petrolera universal (1859), en Titusville, Pennsylvania, EE.UU., con la perforación del pozo petrolero “ Drake”, y de ser el segundo pozo más antiguo de Sur América (el primero fue en Talara, Perú) fueron puestos en producción los primeros pozos de la Petrolia. El primer pozo, el ”pozo descubridor” del campo La Alquitrana recibió el nombre de “Eureka” (que en griego quiere decir “lo encontré”) con una profundidad de 60 metros, y fue completado en marzo de 1883, con una producción de 230 litros diarios de crudo. El segundo recibió el nombre de “Salvador” y fue completado un año más tarde, pero abandonado (por haberse inundado por aguas subterráneas) a una profundidad de 53 metros. Para 1884 la producción de la Petrolia había alcanzado 6 barriles diarios. Por cierto, cuentan las crónicas de la época que apenas iniciada la explotación petrolera en
La Alquitrana, muchas personas, desde las localidades circunvecinas de Rubio, San Cristóbal, San Antonio, etc., vinieron a curiosear con el fin de conocer que era y como se extraía el oro negro”… entre ellas (según comenta el Geólogo Orlando Méndez) nada menos que Juan Vicente Gómez.
Cabe aquí mencionar las siguientes fechas:
11 de noviembre de 1880: El distrito Rubio convino en acordar privilegio de explotación a Petrolia y eximir a la compañía del pago de todo impuesto municipales por 25 años.
4 de febrero de 1881: El general Baldó recibió derechos exclusivos por 15 años para explorar y explotar minas en lo que es hoy el estado Táchira, los cuales transfirió luego a Petrolia.
11 de Mayo de 1881: Se sancionó el Decreto Orgánico de Minas, estipulándose que la explotación de terrenos mineros se hará por medio de contratos del Ejecutivo Federal con compañías nacionales o extranjeras.

Se marcan los primeros pasos (rudimentarios pero llenos de ingenio) en la producción, refinación y comercialización de nuestro petróleo

Como es de suponer, y considerando la fecha 1882, aquella incipiente industria petrolera tuvo que ingeniárselas a la hora de llevar adelante, tanto el proceso de producción como el de refinación, ya que no contaba con nada de automatismos y mucho menos oleoductos.
Fueron de 15 a 20 los pozos perforados en la Petrolia. Esta explotación del petróleo se efectuaba inicialmente en forma muy rudimentaria, utilizando en un principio baldes para extraer el crudo de calicatas excavadas “a pico y pala” por los peones cafetaleros. Luego para llegar hasta las formaciones productoras, Petrolia utiliza el sistema de perforación de percusión: dejar subir y caer una pesada barrena que horaba lentamente el hoyo hasta alcanzar la formación del cretáceo superior denominada “Mito Juan”. Efectuada esta fase, el petróleo asciende por flujo natural desde el subsuelo, y mediante unas rudimentarias bombas de mano se extrae el petróleo y se transportaba en cubos de 5 galones hasta un tanque ubicado en la parte más alta de la finca, sitio desde el cual desciende por gravedad (a través de unos 100 metros de canales construidos de bambú) al lugar donde va a ser procesado.
Para el refinamiento, del petróleo, Petrolia cuenta con una pequeña planta con capacidad de tratamiento para unos 15 barriles (aproximadamente 2 metros cúbicos) y la cual consta de un alambique y tanques para almacenamiento.
El proceso de destilación dura alrededor de 16 horas. Durante el mismo, un hombre se encarga del funcionamiento del horno, que opera con carbón. Por la información recogida, la primera unidad de destilación era capaz de producir alrededor de: 220 galones de residuos; 165 galones de kerosén; 150 galones de gasoil; 60 galones de gasolina.
Rubio y Santa Ana son las dos primeras ciudades aledañas en beneficiarse con la incipiente industria petrolera. En las noches, la luz se aposenta en sus viviendas mientras las mariposas escudriñan las lámparas de kerosén y las dueñas de casa obsequian un plato de fororo al visitante, y comentan de paso, lo muy adelantado que está el mundo.

Se revalidan los títulos y se inicia un período de franco crecimiento acompañado de nuevas técnicas de mercadeo

Cabria

En 1884 el Ejecutivo Nacional otorga a La Petrolia la reválida de sus títulos sobre la concesión denominada “Cien Minas de Asfalto”. La empresa, por su parte, prosigue el ritmo normal de actividades. De uno de sus pozos (el cuarto productor) se extraen 1.200 litros de petróleo. La mayor parte de la producción, especialmente el kerosén, era colocada en los Andes venezolanos y en el Norte de Santander, en Colombia. Las ventas ya no se circunscriben únicamente a Rubio y Santa Ana; los productos van también a San Cristóbal, y se exporta, llegando a Cúcuta, donde se distribuyen a las zonas vecinas.

Una generación de pioneros comienza a desvanecerse

Según el historiador Aníbal R. Martínez la historia de la Petrolia puede dividirse en tres etapas: La primera desde 1878 hasta 1911 que finaliza con la desaparición física de La mayoría del grupo familiar fundador. La intermedia que va desde 1912 hasta ¡927 y la etapa final, desde 1928 al término de la duración de la concesión.
El 8 de Marzo de 1892, el visionario empresario Don Manuel Antonio Pulido Pulido fallece. Su partida de defunción quedó registrada en el Nº 38 en los archivos parroquiales de la ciudad de San Cristóbal. El contenido textual de esta partida se transcribe a continuación:
“Regulo Bustamante, primera autoridad Civil de la parroquia San Juan Bautista, hizo constar que hoy, ocho de Marzo de mil ochocientos noventa y dos, a las nueve de la mañana, se presentó ante mi Ramón Buenahora, vecino de esta parroquia, mayor de veintiún años, soltero, comerciante y expuso: que hoy a las dos de la mañana falleció en esta parroquia Manuel Antonio Pulido Pulido, vecino de esta parroquia, comerciante, de sesenta y dos años, casado con Doña María Trinidad Rubio, e hijo legítimo de Antonio Dionisio Pulido y María Paula Pulido Fumar finados. Murió de fiebre remitente viliosa y tuvo asistencia médica. Fueron testigos de este acta los ciudadanos Anselmo Villasmil y Manuel E. Rugeles, vecinos de esta parroquia, mayores de veinte años, casado el primero y soltero el segundo, comerciantes. Extendida la presente acta se leyó al exponente y testigos y conformes firman. – Régulo Bustamante.”
Dos años más tarde, en 1894, fallece José Gregorio Villafañe y al poco tiempo, en 1895, muere Rafael Rincones, Administrador de la compañía. Luego el 23 de abril de 1896 fallece Ramón María Maldonado.
De esa forma, para 1896, la mayoría de los iniciadores de esta industria han dejado de existir entre nosotros, solo quedan vivos el Dr. González Bona y Pedro Rafael Rincones. Ellos dejan un legado importantísimo para las nuevas generaciones, así como un rumbo trazado en los caminos del desarrollo y progreso de la región y del país.

La Petrólia se consolida

La petrólia no solo marca el inicio de la industria petrolera venezolana, sino qie cosecha triunfos en la explotación, refinación y mercadeo de este recurso.

En 1905, se promulga el Régimen de la Ley de Minas, base legal de las primeras concesiones importantes de nuestra industria petrolera. Esta ley establece, entre otros, un impuesto anual de Bs. 2,00 por cada hectárea de superficie dada en concesión, más una regalía de Bs. 4,00 por cada tonelada que fuera al exterior.
El 3 de enero de 1908 el médico Carlos González Bona prepara, lo que Aníbal R. Martínez califica como, “la primera estadística de producción petrolera en Venezuela”.
Durante los años 1905 – 1907, señala este informe, el campo La Alquitrana produjo 990 barriles de petróleo (toda una marca para la época).
Ya para 1921 en la refinería de la Petrolia, el equipo de destilación primaria estaba compuesto por 2 alambiques de 2400 litros cada uno.
En la Petrolia no existían altas torres -como suele verse ahora en las refinerías del país- de la parte superior de la caldera salía un tubo de cuatro pulgadas, que continuaba en forma de espiral, atravesando un condensador que se encontraba conectado con los depósitos. Los productos se envasaban en latas cuadradas con capacidad de 5 galones.
La gasolina de la Petrolia, era muy solicitada por razón de su alto rendimiento y bajo costo, pero era el kerosén su principal producto de venta.
Otro aspecto interesante sobre la distribución de los productos fue el concerniente al transporte del combustible. En este caso y como se trataba de una zona rural, las mulas fueron el “vehículo” más apropiado para transportar el kerosén y la gasolina que salía de la refinería La Alquitrana. En un comienzo la empresa virtualmente manejo todo el proceso de distribución, porque hasta esos envases metálicos (lata cuadradas de 5 galones c/u) eran fabricados en la misma Petrolia.
Años después, el 17 de diciembre de 1930, (cuando ya habían fallecido todos los socios fundadores) se inauguró la carretera que unía a Rubio con San Cristóbal, por lo que el uso de mulas en el transporte de combustible paso a ser historia del pasado. El transporte comenzó a hacerse por automotor. Quienes han escrito sobre la Petrolia mencionan que la empresa llegó a contar con un camión llamado “El Putumayo” el cual se hizo famoso yendo de un lado a otro repartiendo latas de kerosén y gasolina.
Un hecho interesante en la historia de la Petrolia, fue la presencia del primer técnico petrolero foráneo, el norteamericano Clarence J. Brown (ver Otros hechos y sus personajes – Pag. 12). El señor Brown (casado con Doña Dolores Pulido Rubio), recibió autorización de la empresa para perforar 12 pozos y administrar 8 bombas de gasolina, propiedad de la Petrolia… lamentablemente no pudo cumplir con el compromiso establecido. En tres años alcanzó a perforar tan solo nueve pozos, no obstante el llegó a incrementar la producción, a tal punto que el 30 de noviembre de 1930 alcanzó los 200 litros diarios de crudo.

Un nuevo panorama petrolero se vislumbra en el horizonte

La Petrolia se convierte en un bullicioso y muy ajetreado centro de producción. En sus terrenos se confunden operadores de la planta con los interesados en adquirir los diferentes productos. También recibe la visita de números curiosos que quieren conocer a que se dedica esta nueva industria, entre ellas el que sería presidente de la República Gral. Juan Vicente Gómez. En la gráfica podemos apreciar una visita hecha a las instalaciones de la Petrolia mucho después de haber cerrado sus puertas.

Mientras Petrolia prosigue sus actividades, en otras regiones del país se ensancha el panorama petrolero. La Caribbean construye en San Lorenzo la primera refinería venezolana y en 1919 se instalan y comienzan operaciones en el país otras grandes compañías norteamericanas, entre la que podemos citar; la Standard Oil Company (New Jersey), Maracaibo Oil Exploration, Sun Oil Company, GuIf Petraleun Company, Sinclair Oil Co, entre otras.
La primera Ley de Hidrocarburos se promulga en 1920. Gumersindo Torres, entonces Ministro de Fomento, trata de limitar las ganancias de las empresas a un 12% del capital invertido, pero no tiene éxito.
El 14 de diciembre de 1922 ocurre un hecho que ratifica el extraordinario potencial minero de Venezuela: El reventón del pozo “Barroso 2”, que perforaba la Venezuela Oil Concessions en el Campo de La Rosa, Distrito Bolívar del Estado Zulia. ¡Durante nueve días consecutivos fluye, sin control alguno alrededor de 100.000 barriles diarios de petróleo!
Para 1928 Venezuela ocupa el primer lugar en el mundo como país exportador de petróleo y el segundo como productor.

La Petrólia llega a su fin

La Petrolia entra en el olvido. Sumergida en las intrigas y peleas de las diferentes sucesiones y herencias, y de leyes que dificultaban y trababan su desarrollo, se le abandonó. La vegetación comenzó a borrar de la memoria el sueño que alimentó a aquellos pioneros de nuestra industria petrolera, dejando casi fuera de la historia nacional este incríble recuento.

La concesión otorgada a Don Manuel Pulido para operar la Compañía Nacional Minera Petrolia del Táchira en 1878, tenía, en principio, una duración de 50 años, los cuales eran prorrogables por 49 años más.
Durante su breve existencia la Petrolia llegó a tener 14 pozos productores y una refinería con capacidad para 13 barriles diarios, pero su status legal no llegó más allá del 8 de abril de 1934 cuando finalizó la concesión. Sin embargo cabe mencionar que la Petrolia siguió vendiendo kerosén, y con el devenir de la Segunda Guerra Mundial continuó refinando gasolina de bajo octanaje hasta el año 1945.
La heredera Dolores Pulido Rubio efectuó numerosas gestiones ante el Ministro Gumercindo Torres para la renovación de la concesión original y la asignación de nuevas áreas. En 1938 el Ministro de Fomento, Dr. Manuel R. Egaña, por telegrama del 28 de diciembre, le ratificó la extinción de la concesión por Resolución del 9 de mayo del 1938.
Pero para ese mo- mento su inexorable descenso ya se había iniciado años atrás, cuando lenta pero se- gura, comenzó a ser desplazada principal- mente por los grandes descubrimientos en el Estado Zulia, y por la poderosa competen- cia de las compañías transnacionales que se habían establecido en el país.
La Petrolia comenzó a desaparecer con la llegada a Venezuela de los grandes capitales norteamericanos e ingleses, quienes a su vez se apoderaron de grandes extensiones de tierras, apoyados en la política de concesiones puesta en ejecución por el Benemérito Juan Vicente Gómez.
Otros acontecimientos de carácter personal y local también contribuyeron a su desaparición. He aquí un recuento cronológico de algunos de esos hechos:

  • 1914: 31 de Julio, el pozo Zumaque 1 es per- forado por la Caribbean Petroleum Company en el campo Mene Grande, y comienza a producir oficialmente a razón de 40 metros cúbicos por día!
  • 1917: E1 17 de Agosto se inician las operaciones de la Refinería de San Lorenzo.
  • 1922: El 14 de diciembre ocurre el reventón del pozo los Barrosos Nº 2, del campo La Rosa, donde sin control alguno, fluye sin cesar el petróleo durante nueve días a una rata estimada de 100.000 barriles diarios.
  • 1928: El 26 de Noviembre, la administración de la Petrolia pasa a manos del norteamericano Clarence J. Brown. Brown fue autorizado para perforar 12 pozos durante dos años y administrar 8 bombas de gasolina propiedad de la Empresa. Para 1930 C.J. Brown no había podido cumplir completamente con el compromiso adquirido, habiendo perforado en 3 años 9 de los 12 pozos proyectados.
  • 1931: La sucesión Pulido solicita al General Juan Vicente Gómez la renovación y ampliación de la concesión minera con el fin de aumentar la producción y explotar un mayor área, donde se pensaba existían nuevos depósitos. El objetivo era obtener los derechos de una concesión minera que abarcase un número de hectáreas mayores a las calculadas en la concesión inicial y que englobase pero no incluyese a la primera. Entre los argumentos esgrimidos en nombre de los hijos sobrevivientes y los sucesores de aquellos otros herederos inmediatos ya fallecidos, están los siguientes párrafos que consideramos importantes y sobre todo ejemplarizantes en la historia petrolera venezolana:

“Ahora bien, los causahabientes de Pulido están considerando proposiciones que les están haciendo algunas compañías extranjeras, entre ellas la Caribbean y la Shell, aspirantes cada una a la adquisición de todos los derechos mineros que hoy tienen los Pulido en el Táchira, buscando con ello, según claramente se percibe, acaparar el producto de aquel subsuelo, e impedir, con la mantención alta de los precios, que las especies que ellas introducen a allá dejen de venderse, como ya se va notando, en vista de la rebaja que, por ejemplo en gasolina, ha provocado la explotación tachirense, al imponer el precio de Bs. 0.60 por litro en lugar de Bs. 1.00 que anteriormente se tenía.
Por estas razones, es por lo que se está despertando un vivo interés entre las Compañías explotadoras extranjeras, con miras a la supresión de la seria competencia que la empresa tachirense ha provocado en ellas en todo el Táchira y también en el Estado Mérida al igual que en el vecino Departamento Norte de Santander”.

Luego de exponer otros argumentos, cifras y hechos, los solicitantes concluyen con este elocuente y emotivo párrafo en su defensa:

“Se trata de favorecer con ello a una empresa netamente venezolana. La única de nuestra nacionalidad que está hoy produciendo y refinando petróleo. La que además tiene el privilegio honroso, muy especial, de haber sido la primera que en el país se organizó, pues en verdad viene a ser la misma que con miras más patrióticas que de especulación, hubo de establecerse, hace ahora más de medio siglo por el denunciante Pulido, a quien ayudaron para este fin otras personas.
Respetuosamente así lo pide al Gral. Gómez, su amigo y servidor obsecuente.
Antonio Pulido Villafañe”

  • 1932: Se instala una planta eléctrica en Rubio. La venta del kerosén comienza a descender y en la Empresa se acentúan aún más las pérdidas.
  • 1934: E1 8 de Abril se vencen los derechos de explotación de La Petrolia.
  • 1935: El Ministerio de Fomento publicó, el 9 de mayo, una resolución declarando extinguidos los derechos de la “Compañía Nacional Minera Petrolia del Táchira”
  • 1937: Doña Dolores Pulido, viuda de Brown, y luchadora tesonera por devolverle a la Petrolia el sueño de su padre, intenta, sin éxito, ratificar el título de La Petrolia, a fin de poder reiniciar los trabajos de la empresa. Se comentaba que a pesar de las circunstancias en su contra y de los esfuerzos hechos por Dolores por retener y reactivar la concesión (vencida el 08/04/34), ella continuó vendiendo kerosén y refinando gasolina de bajo octanaje hasta el año 1945.
  • Pero para ese entonces ya quedaba muy atrás el recuerdo de lo que fue la primera empresa petrolera de Venezuela, forjada enteramente por venezolanos.

…Petrolia se desvanecían en el tiempo; parecía destinada a extinguirse como la llama de una vela agotada. ¿Cómo era posible que los sueños y esperanzas de ese grupo de pioneros de la industria petrolera acabase en el olvido, a pesar de todos los esfuerzos que hacían sus descendientes por evitarlo, especialmente los Pulido?

La Petrólea del Táchira: Orgullo nacional

[Pedro Elías Hernández. Fuente: www.elaragueno.gesindoni.com.ve]

La Petrolia del Táchira se constituye en un formidable ejemplo del nuevo paradigma que es menester construir para a partir de allí replantearse una nueva relación entre el petróleo y la sociedad venezolana. En todo caso, para efectos históricos, podemos decir con rigurosidad que la industria petrolera venezolana nació nacionalizada.

Si hay un notable ejemplo de la inmensa capacidad de los venezolanos para emprender esfuerzos empresariales de gran aliento ese es el de la Compañía Minera Petrolia del Táchira. Esta empresa netamente de capital nacional, es la pionera de la industria petrolera en nuestro país.
Su creación tiene varias características dignas de destacar. La primera, la que ya dijimos, es una empresa netamente venezolana, constituida el 12 de octubre de 1878 por una concesión provisional otorgada por el gobierno guzmancista de Francisco Linares Alcántara, pero luego, su constitución oficial y legal se formaliza el 31 de julio de 1882, con la emisión de mil acciones y un capital social de 100.000 bolívares. En tal sentido se puede decir que la industria petrolera venezolana nació nacionalizada.

De Pennsylvania al Táchira

Es realmente prodigioso que apenas 20 años después de que en el estado de Pennsylvania se iniciara en 1858 la primera explotación petrolera de carácter comercial en el mundo, se formará en Venezuela una empresa petrolera que finalmente en 1886, luego de obtener la concesión definitiva asignada en 1884 de manos del propio Guzmán Blanco, empieza a horadar el suelo del entonces llamado “Gran Estado de Los Andes (hoy estado Táchira), con un pozo de 60 metros de profundidad ubicado en la Hacienda cafetalera de “La Alquitrana”, cerca de la población de Rubio, que dio en un primer momento algo menos de barril y medio de petróleo al día (230 litros).
Esta empresa duró en actividad hasta 1934, por lo que pudo sobrevivir a la presencia de las poderosas transnacionales extranjeras que se asentaron en el país desde 1914 con la explotación del pozo Zumaque I en la zona de Mene Grande, estado Zulia.

“La Pinza de Rincones”

En 1883, el Régimen de Guzmán Blanco celebra el centenario del natalicio de El Libertador Simón Bolívar con una enorme Exposición en Caracas en un palacio construido especialmente para la ocasión, en la cual, el gran espectáculo fue la muestra de una criollísima tecnología conocida como “La Pinza de Rincones”, un artefacto mecánico diseñado y operado por venezolanos, que tenía como objeto recuperar piezas y equipos en los pozos de la compañía Minera Petrolia del Táchira. Según se sabe, este fue uno de los primeros dispositivos mecánicos aplicados en nuestra incipiente industria petrolera. Es decir, una solución tecnológica, netamente ideada en Venezuela, aplicada a resolver problemas concretos derivados de la actividad extractiva del petróleo. El nombre de esta tecnología viene de su inventor, Pedro Rincones, uno de los técnicos fundadores de la Petrolia y que en 1878 fue enviado a Pennsylvania para aprender sobre la actividad extractiva.

La Petrólia y la Standard Oil

Otra de las cosas asombrosas que se pueden mencionar de la Petrolia del Táchira es que su creación se produce prácticamente al mismo tiempo que se constituye en los Estados Unidos la legendaria Standard Oil /1870)de John Rockefeller, que luego producto de las leyes antimonopolio aplicadas durante el gobierno de Teodoro Roosevelt y de una escisión corporativa, daría origen a la compañía Exxon, ahora fusionada con la Mobil para llamarse la Exxon Mobil, la corporación energética más poderosa del planeta; igualmente surge la Chevron Texaco, empresa que es la heredera y continuadora directa del legado empresarial de la Standard.
Un falso concepto de nacionalización, fue el que se impuso a partir de agosto de 1975 con la promulgación de la Ley que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos. Empresas nacionales como Mito Juan de Humberto Peñaloza constituida en 1965 con centenares de accionistas, grandes, pequeños y medianos y Las Mercedes, cuyos orígenes se remontan a la década de los 40, fueron expropiadas, al igual que las empresas transnacionales, decapitando de un plumazo el desarrollo de un empresariado nacional asociado al mejor de los negocios que tiene el país, la industria petrolera. La pregunta es: ¿Qué de nacionalista tiene el haber acabado con empresas nacionales que durante años se lograron capitalizar exitosamente compitiendo con el poderío de corporaciones como la Shell, la Creole Petroleum Corporation y la Mobil, entre otras.
Este año 2010 se cumplen 35 años de la mal llamada nacionalización del petróleo, que no fue otra cosa que una estatización del negocio de los hidrocarburos, lo que en la práctica se convirtió en la privatización de los políticos. Los ciclos dentro de la era petrolera venezolana duran con bastante exactitud, alrededor de tres décadas. De 1914 (explotación del Zumaque I) a 1943 (reforma petrolera de Medina), de 1943 a 1975 (promulgación de la ley de nacionalización) y de 1975 a 2003 (año de la gran crisis con el paro petrolero de ese año). Sería interesante pensar que ahora, al cumplirse y agotarse un nuevo ciclo de tres décadas, se puede relanzar un nuevo proyecto petrolero y energético para Venezuela de cara a los próximos 30 años, tal vez, los últimos del predominio de los combustibles de origen fósil en el mundo.
La Petrolia del Táchira se constituye en un formidable ejemplo del nuevo paradigma que es menester construir para a partir de allí replantearse una nueva relación entre el petróleo y la sociedad venezolana. En todo caso, para efectos históricos, podemos decir con rigurosidad que la industria petrolera venezolana nació nacionalizada.

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