ALQUIMIA 2.1.

Debido al control religioso y a la represión social, la expresión sexual de la ley biológica y también cósmica de atracción y repulsión entre el hombre y la mujer ha sido coartada. Vivimos pobre paraísos de los paraísos posibles. El primer paso es la conciencia de estos miedos y cerrojos…

Entusiasmados los seres humanos tanto hombres como mujeres, por vivir, luchar y lograr sus objetivos, entre ellos y de los más importantes la pareja -pero, ¿funciona la pareja actual?

En un aspecto generalizado y plural de la sociedad existe un descontento de lo que se cree que es la pareja, y el resultado que se obtiene. Sin importar de que país o clase social, la insatisfacción que ambos géneros resienten busca respuestas prácticas que den lugar a una convivencia que no sólo satisfaga sino potencie nuestro ser. Comúnmente las respuestas que existen a la luz, son simples y vanas, tienen como objetivo el bienestar de uno de los géneros por sobre el otro (con consejos superficiales que no llegan a mucho).

Actualmente se vive de una forma muy distinta que hace mil años, pero las fantasias y los deseos conforme a el amor, siguen sin encontrar fines exitosos -sin que exista una satisfacción-. La búsqueda es en escencia la misma. ¿Tantos siglos sin lograrlo y seguimos buscando lo mismo? Usamos la misma fórmula. ¿Nos hemos complicado la vida con una idea de el amor, que no es? ¿O simplemente somos incapaces de trascender nuestros miedos y dejar de buscar algo que no existe?

Preguntémonos de dónde viene la estructura en la que se conforma una pareja. ¿quién la invento y por qué? Si bien algo es obvio, es que forma parte sustancial de los parámetros de control de un antiguo régimen religioso.

Pero qué pasa si yo ya no soy religioso y busco trascender, sin obedecer reglas que hoy parecen obvias e innecesarias, ¿porque no hemos trascendido y cambiado en la pareja? ¿dónde esta la pluralidad, y la misma individualidad de ideas entre el hombre y la mujer?

Hemos arrastrado fórmulas que en sus inicios fueron claves para el control y la dominación, conformándose como leyes, que con el tiempo se hicieron costumbre, y después verdad.

Un reto importante y a su vez complejo, es enfrentamos como buscadores de la libertad, a un realismo de lo femenino y lo masculino. Es decir quitar el velo de lo que se debe de ser si uno es hombre, y como se debe de ser, si se es mujer. Romper el arquetipo que atañe al género, y vivir la intensidad de lo propio.

Curiosamente e inversamente en nuestra contra, lo que limitamos de nuestro género es casi todo lo más importante. Esclavizados en las leyes mentales que nosotros adoptamos y creemos son nuestras. Encerrados en un laberinto donde a la aceptacion y el olvido le llamamos vida.

Hoy las dependencias y las carencias predominan en las parejas. El deseo de desear y de tener, no cesa de cooptar el poder de nuestros pensamientos, quiero quiero quiero. Sin saciar el profundo vacío que existe.

¿Estamos preparados para cambiar la fórmula, y así dejar de ser posesivos y fantasiosamente dueños de todo y hasta de nuestros amantes? Tener la libertad de ser libre en escencia y en trascendencia, a una vida sin poseer.

Para poder lograr este reto fascinante y determinante, tenemos que entender que sucede en nuestra mente.

El Psicologo Alejandro Barba terapeuta pionero de la terapia de regresión (y/o reencarnación). Nos comparte su opinión:

Hace 35 años que inicie el estudio del subconsciente humano regresando a mis pacientes a otras vidas y promulgarlo fue severamente reprimido social y científicamente, indiscriminadamente se vertían apostolados a favor del siempre caduco sistema de valores morales regidos por conceptos religiosos, de no ser porque hace algunos ayeres fue abolida la inquisición el que se pronuncia habría probado las llamas de la hoguera.

El universo se rige por leyes, y una de ellas es la atracción y repulsión, la atracción es la fuerza femenina y la repulsión es la masculina, siempre juntas en armonía permiten que cada sol, planeta o cualquier cuerpo celeste coexistan, tal cual pasa en nuestra amada tierra y con la mujer y el hombre, los cuales no estamos exentos de las leyes universales. Las mujeres nos atraen con tal fuerza que no podemos resistirlo y ellas impedirlo. Es parte de la existencia material, mas cada uno usa estructuras de pensamiento diferentes. Femenino: atracción, contracción, estructuración, adaptación generación de vida, y compromiso. Masculino: expansión,repulsión, filosofía y semilla de vida, no genera compromiso. Así da principio el problema de la pareja, la mujer y el hombre tenemos una tabla de valores diferentes, amén de los procesos mentales, además de valores caducos en ambos.

Sentirse regido por la ley de atracción y expansión es el llamado del instinto erótico, hoy confundido por la premura sexual, la cual desciende considerablemente con el paso del tiempo en las relaciones de pareja, la mujer buscará que el hombre se comprometa, nosotros a no hacerlo en aras de la supuesta libertad y los dos buscaran estructurar según sus valores culturales al otro. Donde se encontrara la muy mal usada frase “LA TUMBA DEL AMOR”, ¿desde cuando el amor es la falsa ilusión de fantasías creadas por cada quien según su criterio? El que sea una fantasía colectiva no habla de una verdad, ya que “LA RAZON LA TIENE EL QUE MEJOR LA ESGRIME, MAS NO LA VERDAD”, como ven este tema de la pareja no es simplista y mucho menos basado en valores arquetípicos de fracaso comprobado.

Quien se aventure en estos términos arquetípicos sin entrar en la busqueda de su verdad, lo que conseguirá será “sexo fantasía” por muy poco tiempo, arrastrando su psique a estados emocionales traumáticos que lo encerraran en frases tales como: “el amor no existe”,“todos (as) son iguales” y otras por todos conocidas.

Por principio les aconsejo, cuando se encuentren en el estado de embelesamiento, preguntar sobre la filosofía de vida, la forma que fue su educación, los valores morales, a fin de tener una idea más clara de ¿quién es la persona de la cual, hoy me estoy ilusionando? y ser claros con uno mismo, preguntense: ¿la premura sexual es amor? ¿romper mi soledad es amor? ¿existe realmente lo que denominamos “el príncipe azul” o “la princesa rosa”? y acepten a la persona en cuestión tal cual es, después de todo probar es parte del conocer, mas no siempre habrá empatía de vida.

En futura oportunidad y si hay el interés continuaremos adentrándonos en el misterio de “la maravilla de la pareja”.

Una visión cósmica de la sexualidad

Mientras que para la mujer el orgasmo representa el comienzo de una relación sexual, para el hombre representa el final(eyaculación). En estos términos podríamos resumir lo cotidiano del sexo, tal como lo conocemos y aprendimos en la cultura occidental. El hombre alcanza su punto máximo en el momento de la eyaculación y de allí en adelante “baja completamente la guardia”, muchas veces sin fijarse en qué parte del camino quedó la mujer. Todo se limita a unos escasísimos segundos en los que se experimentan algunas contracciones musculares que expulsan el semen.

Las culturas orientales han tardado miles de años en prolongar y enriquecer esos escasos segundos que preceden a ese “momento supremo”. El Tantra, como culto del éxtasis, se concentra en la visión cósmica de la sexualidad. Allí convergen estilos de vida, ritos, magia, mito, filosofía y una tupida red de signos y símbolos emotivos

El término Tantra tiene su origen en textos escritos en sánscrito o en lenguas vernáculas que llevan este mismo nombre. Los tántricos no practican una creencia o una fe concretas. Se inclinan por una determinada forma de vivir y actuar. Para los tántricos una relación sexual “es un diálogo del hombre con la naturaleza a través de la mujer, y de la mujer con la naturaleza a través del hombre”, como lo explica un experto en la materia.

¿Cómo lograrlo? Existen algunas condiciones básicas para entrar al fascinante mundo del éxtasis tántrico. En primer lugar, el hombre debe entender que la eyaculación corta en seco la ascensión hacia el orgasmo masculino y mata el deseo, ese magnetismo encantado que, en la pareja, debería ser música ambiental permanente. Por esta razón se debe iniciar, con la ayuda de algunos ejercicios, el control de la eyaculación, de tal forma que se prolongue por bastante tiempo el intercambio de sensaciones y energías entre el hombre y lamujer

Un experto tántrico chino comentaba la experiencia del control de la eyaculación que alcanzó completamente: “Ahora puedo decir que el acto sexual sin eyaculación representa también la eliminación de una tensión, pero sin explosión. Es un placer que se traduce en una fusión voluptuosa, sensual y prolongada”.

Para los tántricos todo acto sexual sin eyaculación “es una ganancia erótica neta”, ya que cuanto más economiza el hombre sus “municiones eyaculatorias”, más se incrementa su deseo y su potencia sexual, hasta llegar al nivel femenino. Un equilibrio que es un factor de armonía para la pareja.

Esa “ganancia neta” se evidencia en el control y prolongación de los cortos instantes en los que se transita “en el filo de la navaja” antes de la eyaculación. De esta forma, el hombre permanece indefinidamente en este punto límite, pasando de lo puramente genital a lo sexual y de allí a lo espiritual. Para llegar a este grado de autocontrol se debe revisar todo el proceso que se inicia con la erección del pene. A través de El Tantra se logran erecciones mucho más potentes y prolongadas. Fortalece, a través de ejercicios como la evacuación por escalas de la orina, un conjunto de músculos que intervienen en la eyaculación hasta lograr su completo control. También influye en la respiración y en la completa unión con la pareja a través de la mirada. Esto aleja la urgencia de expulsar el semen dando paso a un éxtasis sexual que se puede prolongar por más de dos horas.

En la concepción tántrica la eyaculación es una cosa y el orgasmo otra completamente distinta. El Tantra sabe desde hace milenios que la eyaculación aparta al hombre del orgasmo verdadero. Gracias al autocontrol, el tántrico desarrolla una significativa potencia sexual que lo acompaña hasta una edad bien avanzada. De acuerdo con los antiguos textos tántricos, la unión tántrica se alcanza cuando “el hombre se abandona a la percepción sensual de la mujer, siente en ella latir su sangre y vibra al ritmo de su respiración”. Es entonces cuando tiene lugar una experiencia de éxtasis inigualable.

Pulso orgásmico cósmico


La primera imagen que ilustra esta entrada intenta representar gráficamente la forma como está creada la "realidad" que experimentamos.

Puede parecer compleja y de paso está en inglés!!

Grafica de manera bastante simple el movimiento de "creación" y "desintegración"…un fenómeno "eléctrico" y uno "magnético"…una "expansión" y una "contracción"…

Refleja el pulso orgásmico a través del cual somos "eternamente" creados.

En una experiencia reciente de éxtasis sexual vi lo siguiente:

El cuerpo de Adam Kadmon como cuerpo femenino, y la Tierra como elemento de materia, o lugar donde se experimenta la materia, ubicada en el vientre de ese cuerpo de mujer, como un útero, donde se nace o se materializa.

Que el pulso cósmico es el pulso del orgasmo.

Los orgasmo energéticos son pulsantes y son olas que siguen una tras otra mientras el "conductor" que es el cuerpo no las interrumpa.

Cuando la experiencia orgásmica de la mujer comienza, y ella se entrega totalmente a ser un "conductor" neutro, las olas orgásmicas son expandidas a través del movimiento del útero en contracciones sutiles, actuando como un resonador.

Ese pulso se conecta perfectamente con el pulso del cosmos.

Si la mujer coloca su intención en "unir" su pulso orgásmico con ese pulso cósmico, los misterios de la Creación le son revelados.

Como todo "misterio" no se puede poner en palabras ni se puede intelectualizar…solo se puede vivir e integrar.

Esa misma experiencia la puede tener el hombre, si logra controlar la eyaculación que sería su orgasmo masculino y experimenta el orgasmo profundo, femenino, sin descarga eyaculatoria.

Entonces, él también puede poner su intención en conectarse con el pulso cósmico a través de las olas orgásmicas pulsantes que recorren su cuerpo.

Cada pulso orgásmico hace que la Tierra exprese vida.

El Sol es la energía masculina que "penetra" y la Tierra "recibe" esa energía y expresa o manifiesta produciendo vida material.

Por esa razón se dice que la Tierra está en un "eterno orgasmo"…ya que siempre está siendo "penetrada" por el Sol y "explotando" en vida…

Durante el orgasmo energético continuo uno puede sintonizarse con la Tierra y entrar en la misma frecuencia vibracional de éxtasis con Ella.

Tener un "orgasmo" y conectarse con el "orgasmo" de la Tierra eleva su frecuencia vibracional e incrementa su cualidad de "creadora"…

Eso es lo que se obtiene de los rituales de fertilidad de las religiones o filosofías espirituales que están conectadas con la Naturaleza…

Hacer el Amor en el bosque…para incrementar la fertilidad de la Tierra..

Ya no es un concepto abstracto para nosotros…ahora entendemos la lógica energética que está detrás de esa práctica…

Si queremos contribuir a la elevación de la frecuencia vibracional de la Tierra, conectemos nuestros orgasmos con el pulso orgásmico de la Tierra y con el pulso orgásmico cósmico…

EL PODER DE LA SERPIENTE KUNDALINIS

En la compresión de las energías en todas sus manifestaciones, es preciso comprender las energías de nuestro cuerpo. La energía sexual como todos sabemos guarda un enorme poder; Es preciso transformar nuestra forma de experimentarla.

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Si queremos consumar el proceso evolutivo en el que aparentemente nos encontramos inmersos y alcanzar colectivamente un rediseño de los viejos paradigmas, es indispensable elevar la frecuencia de nuestra vida sexual.
Vivimos en una época de transformación acelerada. La información disponible, ese arca repleto de bits y ecos arquetípicos, se duplica con una velocidad que hace unas cuantas décadas no hubiésemos siquiera podido imaginar. Los pilares de la realidad socialmente convenida, por ejemplo el sistema financiero o la perspectiva tradicional ante conceptos como la conciencia o el trabajo, parecen apuntar a un desvanecimiento gradual pero ineludible.

El arte canaliza su natural inquietud en una rebeldía que desea sacudirse las viejas fronteras –desde las biológicas, con el bioarte, hasta su estructura centralizada, con el arte callejero. Y en medio este carnaval evolutivo deberíamos incluir de manera prioritaria a la sexualidad, por cierto el mayor pulso energético del cual dispone el ser humano para acceder a planos paralelos –que como carreteras etéreas nos hacen una explícita invitación a recorrerlas.

Sin ánimo de privarnos de la atmósfera festiva que resuena en estos tiempos, sino con el afán de conducir esta evolución compartida hacia un destino concretamente positivo, es importante enfatizar en la enorme relevancia que tiene nuestra evolución sexual dentro de este inédito desdoblamiento colectivo. Y para reafirmar este proceso sexo-evolutivo quizá lo más prudente sea reconocer la gran complejidad que implica el transformar nuestros paradigmas sexuales –recordemos que a fin de cuentas la intensidad energética que caracteriza a este pulso la convierte, por momentos, en una fuerza casi indomable.

Pero más allá de contemplar la épica naturaleza de esta empresa, este experimento voluntario requiere imprescindiblemente de reflexionar sobre los hábitos, miedos, deseos, fantasías, y espasmos emocionales que moldean nuestras vidas sexuales.

El Poder de la Serpiente
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En ciertas tradiciones esotéricas se le asigna a la energía sexual la figura de la serpiente, siendo la metáfora más popular la empleada por el hinduismo en la cual se nombra a la serpiente como Kundalini. Lo anterior se debe a que nuestra energía corpórea se manifiesta en una intempestiva hebra que yace dormida, esperando a ser activada, en la base de nuestra estructura, específicamente junto al sacro –coincide con la ubicación del primer chakra, el Mulhadara. De acuerdo con la tradición hinduista esta serpiente se encuentra replegada, enrollada tres veces y media en torno al Lingam (el cual simboliza el cuerpo físico de la deidad), y la evolución personal no podrá consumarse del todo si no se es capaz de despertar a este ser, en un proceso que involucra el recorrido de esta fuerza por cada uno de los siete chakras principales –travesía que habrá de llevar a cabo a través del canal energético central, el sushuma nadi, en un proceso que detonará inenarrables episodios místicos. Finalmente, al llegar al Sahasrara(conocido como chakra corona), esta serpiente florecerá sobre nosotros, proyectándose a lo largo del conducto que nos enlaza con la energía divina –por cierto este acto es uno de los que se asocian específicamente con el hecho de iluminarse. En síntesis, la sexualidad en conjunción con su manejo consciente es un tangible vehículo para desarrollar nuestra espiritualidad y también es quizá la mayor herramienta evolutiva que existe a nuestro alcance.

Desaprovechando el Sexo

Como fenómeno antropológico y psicosocial resulta interesante reflexionar sobre las causas que han favorecido la desacralización de nuestra sexualidad. En lugar de aprovecharse como una sublime fuente de energía, parece que la tendencia dominante ha sido traducirla en un detonante de distracción, frivolidad, relaciones de poder, miedos y tabúes. Incluso podríamos considerarla como la fuente principal de traumas que acumulamos individualmente.

¿Qué sucedió entre los arcaicos rituales tántricos y el consumo obsesivo de pornografía, entre las danzas que tributaban la fertilidad en medio de majestuosos bosques y el uso del sexo como un vehículo ideal para establecer relaciones de sometimiento o manipulación? ¿Por qué el sexo se torno en una dinámica definida por el pudor, el ego, o la frivolidad? ¿Quién se beneficia ante el desaprovechamiento tajante de nuestro más tenaz dispositivo evolutivo?

El Retorno de la Sexualidad Espiritual

276546_512744332083150_42397022_n.jpgDentro de la actitud social que se mantiene actualmente frente al sexo, se pueden detectar una serie de fenómenos que de algún modo bloquean el flujo de la evolución sexual. Y es curioso como al hacerlos conscientes, es decir al dedicarles un poco de reflexión, emerge casi de manera automática la probable solución para superarlos.

Falta de conciencia ante la enorme cantidad de energía involucrada en un intercambio sexual.

Lo anterior se traduce en una indiscriminada elección de parejas sexuales, algo que fomenta el establecimiento de lazos profundos entre personas que no necesariamente resuenan. En este sentido no se trata de disminuir la intensidad de tu vida sexual, y mucho menos de promover la monogamia, simplemente es cuestión de hacer un ejercicio reflexivo y tomar en cuenta los que resulte de esta reflexión a la hora de decidir conscientemente con quién, cuándo y dónde vas a sostener un encuentro sexual.

En algunas tradiciones mística, o al menos en algunos de sus derivados, se asegura que al tener sexo con una persona estamos entablando un vínculo energético que podría durar aproximadamente siete años. Otra versión afirma que este acto produce una comunión kármica que en un plano energético tiene una particular importancia. Pero más allá de especular sobre que sucede energéticamente cuando dos individuos copulan, lo que parece innegable es que son sesiones que alojan un profundo intercambio en múltiples niveles.

De acuerdo a lo anterior la ‘solución’ emerge de forma lubricada: date cuenta de las distintas consecuencias etéreas que derrama un encuentro sexual, y toma esto en cuenta para guiar tu discernimiento al momento de decidir con quien mezclarte. Recuerda que a nivel energético no existe el ‘sexo casual’ ya que este intercambio metafísico conlleva el que cada uno de los involucrados se vaya a casa con llevándose energía del otro.

La ansiosa búsqueda del orgasmo

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Culturalmente estamos programados para asociar el sexo casi exclusivamente con el placer, y a este último con el orgasmo. Muchas personas consideran como un ejercicio fracasado el mantener un encuentro sexual que no derive en un orgasmo ‘explícito’. Pero el intercambio energético que mencionábamos anteriormente se potencializa de manera significativa cuando hay un orgasmo de por medio. El ‘abusar’ de la frecuencia orgásmica sin tener conocimientos relativamente avanzados de manejo de energía puede provocar vacíos que repercuten en la salud física, emocional, y mental de una persona, e incluso se considera que atenta directamente en contra de la longevidad. Y como suele ocurrir con cualquiera de las grandes fuentes de poder, el orgasmo manifiesta un marcado doble filo: puede ser un vehículo que te ayude, literalmente, a iluminarte –con la lucidez mental y la fortaleza física que este proceso implicaría­– y por el otro lado es una fuerza que puede fácilmente desahuciarte.

En este punto la respuesta parece ser el poner atención a tus ritmos orgásmicos y el comprobar que puedes sostener encuentros sexuales memorable, quizá históricos, sin necesidad de llegar al orgasmo.

El encauzamiento de la energía sexual

Generalmente cuando la energía sexual se hace presente en nuestros cuerpos, un pulso que si observamos unos instantes podemos fácilmente ubicar centímetros debajo de nuestro ombligo (región que aloja el chakra raíz), lo interpretamos como un urgente llamado que requiere de una respuesta física y explícitamente sexual –ya sea que busquemos la cópula o al menos, para consolarnos, la masturbación. Sin embargo, resulta que la misma energía que podemos encausar a través del conducto sexual es la que utilizamos para propulsar nuestra creatividad. La próxima vez que escuches el llamado de este tipo de energía recuerda que el sexo no es la única manera de canalizarlo, y si intentas conducirla hacia una actividad que involucre tu centro creativo, seguramente obtendrás resultados interesantes y habrás exitosamente circulado el aliento de la serpiente.

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Si queremos consumar el proceso evolutivo en el que aparentemente nos encontramos inmersos y alcanzar colectivamente un rediseño de los viejos paradigmas, es indispensable elevar la frecuencia de nuestra vida sexual.

buda del sexo o tantra

EL CUERPO HUMANO EMITE SU PROPIA LUZ

Para aquellos que todavía dudan de que somos la luz … pura energía.

Biofotones son emitidos por el cuerpo humano pueden ser liberados a través de la intención mentales , y pueden modular los procesos fundamentales de la comunicación entre las células y el ADN .

El cuerpo humano emite biofotones, también conocidos como ultrafracas de emisión de fotones, en una visibilidad de menos de 1000 veces la sensibilidad de nuestro ojo. Aunque no es visible para nosotros, estas partículas de luz (u ondas, dependiendo de cómo se les está midiendo) son parte del espectro electromagnético visible (380-780 nm) y son detectables por los instrumentos modernos y sofisticados.

El ojo en sí, que está continuamente expuesta a los fotones de gran alcance ambiente que pasan a través de varios tejidos del ojo, emiten luz ultrafracas las emisiones de fotones inducida espontánea y visible. Incluso se ha planteado la hipótesis de que la luz visible induce bioluminiscencia retraso en el tejido ocular expuesta, proporcionando una explicación para el origen de la imagen residual negativo.

Estas emisiones de luz también se correlacionaron con el metabolismo energético cerebral y el estrés oxidativo en el cerebro de los mamíferos.

Una investigación encontró una diferencia de estrés oxidativo mediado por emisión de biofotones entre las personas que meditan frente a los no meditadores. Los que presten atención regularmente tienden a tener menor emisión de la ultra-débil de fotones, que se cree que resulta de la menor nivel de reacciones de radicales libres que ocurren en el cuerpo.

Quizás lo más notable es la posibilidad de que la superficie del cuerpo contiene células capaces energía detener de manera eficiente y la información de la radiación ultravioleta.

– El encausamiento de la energía sexual

Generalmente cuando la energía sexual se hace presente en nuestros cuerpos, un pulso que si observamos unos instantes podemos fácilmente ubicar centímetros debajo de nuestro ombligo (región que aloja el chakra raíz), lo interpretamos como un urgente llamado que requiere de una respuesta física y explícitamente sexual –ya sea que busquemos la cópula o al menos, para consolarnos, la masturbación. Sin embargo, resulta que la misma energía que podemos encausar a través del conducto sexual es la que utilizamos para propulsar nuestra creatividad.

Hay dos formas en las que utilizarán su energía sexual.

Cuando usan la energía sexual en forma lineal para controlar y atraer, utilizan energía magnética. Esta energía magnética toma de otros.

Cuando usan su energía sexual a través del corazón, se vuelve energía irradiante. Irradia hacia fuera. La energía magnética vacía. La energía irradiante los eleva a ustedes y a otros. Cuando hacen esa conexión a través del corazón, el espacio del alma en el plexo solar y hacia la base de la espina, crean una conexión irradiante.

Es por esto que dos personas unidas con un corazón abierto, dos corazones como uno o el corazón solar, crean una energía irradiante que eleva a cada uno y a cualquiera a su alrededor. Esta energía literalmente cura a aquellos en su presencia. Esta energía es llamada taquión. (Un taquión es una partícula hipotética cuya velocidad supera a la de la luz. Las propiedades que tendría una partícula así se obtienen analizando las expresiones de energía y momento que aparecen en la Relatividad general.)

Es la unión de los pares de opuestos, creando un campo neutral que crea un flujo positivo de energía externa. Pero si están atrapados en la dualidad de sus traumas de crianza no pueden hacerlo, porque desconectan el plexo solar. Lo apagan. Y es ahí donde todas las defensas del escudo del ego se construyen. Los mantienen en miedo, separación y supervivencia.

Foto: Hay dos formas en las que utilizarán su energía sexual. Cuando usan la energía sexual en forma lineal para controlar y atraer, utilizan energía magnética. Esta energía magnética toma de otros. Cuando usan su energía sexual a través del corazón, se vuelve energía irradiante. Irradia hacia fuera. La energía magnética vacía. La energía irradiante los eleva a ustedes y a otros. Cuando hacen esa conexión a través del corazón, el espacio del alma en el plexo solar y hacia la base de la espina, crean una conexión irradiante. Es por esto que dos personas unidas con un corazón abierto, dos corazones como uno o el corazón solar, crean una energía irradiante que eleva a cada uno y a cualquiera a su alrededor. Esta energía literalmente cura a aquellos en su presencia. Esta energía es llamada taquión. (Un taquión es una partícula hipotética cuya velocidad supera a la de la luz. Las propiedades que tendría una partícula así se obtienen analizando las expresiones de energía y momento que aparecen en la Relatividad general.) Es la unión de los pares de opuestos, creando un campo neutral que crea un flujo positivo de energía externa. Pero si están atrapados en la dualidad de sus traumas de crianza no pueden hacerlo, porque desconectan el plexo solar. Lo apagan. Y es ahí donde todas las defensas del escudo del ego se construyen. Los mantienen en miedo, separación y supervivencia.

La próxima vez que escuches el llamado de este tipo de energía recuerda que el sexo no es la única manera de canalizarlo, y si intentas conducirla hacia una actividad que involucre tu centro creativo, seguramente obtendrás resultados interesantes y habrás exitosamente circulado el aliento de la serpiente.

Para concluir este breve paseo solo me gustaría aclarar que cada quien es libre de diseñar su vida sexual como le plazca –de hecho, al ser uno de los flujos más íntimos y poderosos es particularmente importante defender su soberanía ante cualquier ‘invasor’. Y si bien este texto corre el riesgo de caer en una especie de recetario new age que dicte que hacer con tu vida sexual, lo cierto es que la intención original es simplemente compartir algunas reflexiones que te inviten a tomar responsabilidad sobre tu vida y tus acciones, esperando así contrinuir a la fiesta evolutiva que tengo el privilegio de compartir contigo.

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Veamos hoy con apertura y sin juicio lo que aún está por ser revelado dentro de ustedes. ¿Qué dolor, qué miedo vive ahí? ¿Qué les impide amarse a ustedes mismos y a otro? Observemos primero el pasado y cómo las energías masculinas y femeninas se han desarrollado en los siglos pasados. Entonces vemos que la energía masculina ha jugado por siglos un papel dominante y que ambos sexos, tanto mujeres como hombres, han sufrido debido a esto. La energía masculina que fue dominante en vuestra historia fue en gran medida una energía mental de querer dirigir y determinar la naturaleza terrestre tanto como la naturaleza humana. Esta forma de energía quiere restringir y controlar, a menudo por un deseo de poder.

Esa energía ha estado funcionando en todas las capas de la sociedad. En los gobiernos, en las religiones y en la vida cotidiana, la energía femenina, lo emocional y lo intuitivo, ha sido suprimida. El resultado ha sido que la mujer se sintió inferior. Las cualidades femeninas fueron menos, o para nada, apreciadas. Ésa fue la imagen predominante. Las mujeres fueron consideradas como ciudadanas de segunda clase, seres humanos inferiores, y la energía femenina en general fue considerada como suspicaz.

Si ustedes son agresivos y se enfocan en el control, en el poder y en la manipulación a través de los procesos mentales, lo femenino enseguida pasa a ser vuestro enemigo, porque lo femenino es por naturaleza más fluida, más flexible y más conectada a las cualidades de sentimiento y emoción. Lo femenino es la fuente de toda inspiración. Ella crea el puente hacia vuestra alma. Vuestra alma fluye a través de vuestra energía femenina. La energía masculina está destinada a apoyar esa inspiración, y a hacer posible que esta inspiración llegue a establecerse en el mundo material.

Así es como debería ser si lo masculino y lo femenino funcionaran bien juntos, pero a lo largo de la historia la cooperación natural ha llegado a fracturarse, y los hombres y mujeres se han convertido en extraños que se interponen uno frente al otro. Y esto no sólo ha pasado externamente entre hombres y mujeres, sino también dentro de los corazones de los hombres y de las mujeres. Los hombres llegaron a alienarse de su propia vida emocional, excluidos de ella, y las mujeres comenzaron a sentirse cada vez más inseguras acera de quiénes son y de qué pueden hacer. En ambos sexos el dominio masculino dejó heridas.

Cuando ven cómo un hombre se ve históricamente, en el dolor que ha sufrido, entonces ven a un hombre a cuyas emociones no se les permite fluir suficientemente. Los hombres se han identificado con el pensar, el hacer y el actuar pero la conexión con sus corazones está quebrada o es difícil de hallar. Si miran la figura de un hombre, pueden ver que él vive parcialmente dentro de un caparazón o armadura. Esta armadura por un lado le da un sentimiento de seguridad, pero al mismo tiempo lo restringe porque su corazón se asfixia. Ustedes pueden ver su marea de amor y pasión pero la corriente no puede fluir muy libremente a través de su armadura; hay una congestión y un bloqueo dentro de él. Los hombres no pueden expresar muy bien sus sentimientos porque ellos tienen que lidiar con una vieja armadura que realmente ya no se ajusta a ellos, y ustedes pueden percibir que ya hay fisuras en la armadura de este hombre representativo.

Los hombres luchan contra esta armadura antigua porque ellos quieren expresar sus sentimientos más abiertamente. Pero dentro de esta restricción, la cual es resultado de los juzgamientos del pasado, todavía sucede que como hombre no pueden expresar ciertas emociones desde el corazón y no pueden conectarse verdaderamente con otro. Desde el punto de vista de estas restricciones, tendrán que renunciar a cierta seguridad cuando liberen sus inhibiciones, y eso es peligroso y aterrador.

Miremos ahora por medio de esta visualización cómo se ve la mujer como resultado de su extenso pasado de dolor y represión. Si observan a esta mujer simbólica, lo primero que ven es que algo está perdido. La mujer no está completamente presente debido a la represión y a la violencia sexual que ha experimentado en los últimos miles de años. Algo se ha cerrado, especialmente dentro de su abdomen en los chakras inferiores.

El dolor por la violencia ha sido muy difícil de procesar. Y lo que las personas hacen, si los traumas son demasiados para sobrevivir, es huir de ellos de algún modo. Ellos tratan de dejar su cuerpo y ya no están suficientemente arraigados y ya no están conectados con su poder interior, porque es demasiado doloroso estar completamente presente en sus cuerpos. Eso es lo que globalmente ha sido cierto para las mujeres.

Al reconocer las heridas del pasado a través de estas figuras imaginarias en esta visualización, ustedes también sanan una parte de ustedes mismos y se liberan del pasado. Una vez más pueden volverse un hombre inspirado, sensible, y una mujer poderosa, segura de sí misma, intuitivamente dotada. De este modo, ustedes se libran del dolor del pasado así como también suman sanación a la conciencia colectiva.

Evocamos a Purusha, el hombre cósmico, compañero del sol, guardían de la conciencia en el ojo de la luz y exploramos ese placer singular de encontrar metáforas para describir al universo –o a la divinidad.

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La principal herramienta que tiene el ser humano para comprender el mundo es el lenguaje –al menos de que nos elevemos a las estrellas como pulpos telepáticos… La mayor sofisticación, pero también la mayor eficiencia –en tanto a que comunica una mayor cantidad de información– que hemos desarrollado en cuanto al uso de las palabras es la metáfora, o el símbolo con una añadida dimensión no-verbal. Resulta lógico, entonces, que busquemos metáforas y símbolos para comunicar nuestras experiencias. Algunas experiencias tienen una cierta cualidad inefable en tanto a que nos remiten a atisbos cognitivos que desafían los límites de la expresión (como la secuencialidad y la temporalidad), pero no por ello dejan de desear comunicarse. Se dice que sólo podemos entender lo que podemos describir –a veces incluso se dice que no entendemos lo que no podemos explicar a un niño. Conceptos tan complejos como la divinidad, la inconmensurabilidad, el infinito, son difíciles de comunicar –a veces es más fácil evocar una imagen que una definición o un discurso filosófico y confiar en que en la imagen, en su fuerza simbólica o en su sugestión sinestética, se imbuya y transfiera un significado y un sentido profundo.

El hombre es deseo de ser dios, se dice, pero también el hombre es deseo de comunicar el dios sentido. El ansía existencial por encontrar sentido nos lleva no sólo a buscar experiencias místicas que penetren el territorio del misterio, también a encontrar estructuras conceptuales que articulen lo secreto y acaso sirvan como mapas de navegación –en las regiones invisibles de la conciencia, los símbolos son los postes en el camino.

La poesía comparte con la física la noción de que la teoría más elegante, la que tiene una mayor armonía estética, como principio, se acerca más a la verdad y merece mayor aceptación. El misticismo se sirve de la poesía para referirse a lo divino, posiblemente jugando a los espejos. La experiencia mística o visión divina suele establecerse a través de la belleza –en la belleza encaja un orden misterioso. La palabra poesía significa originalmente “crear”, el servicio más puro del hombre a la creación, a la divinidad, es crear. Las metáforas de la divinidad son recreaciones de la divinidad, hálitos animistas que a través del lenguaje buscan reestablecer una relación con lo divino o lo sagrado. Podemos comulgar o no con una visión teísta del universo o no, pero es indudable que la transmisión de una visión del orden o de la belleza del universo nos brinda un sentido existencial, una experiencia estética, intelectual o espiritual. Esto tienen en común la teoría de la relatividad, un poema de William Blake y los Vedas.

Existen algunas metáforas que han logrado superar el paso del tiempo con mayor fortuna. Una de ellas es el collar de perlas de Indra, el cual representa la interconexión de cada fenómeno: ”Ahí cuelgan las joyas brillando como estrellas de primera magnitud, una suprema visión que sostener. Si seleccionamos arbitrariamente una de estas joyas para inspeccionar y la analizamos de cerca, descubriremos que en su superficie azogada se reflejan todas las demás joyas de la red, infinitas en número. No solo eso, sino que cada una de las joyas reflejadas en esta joya también está reflejando todas las otras joyas, así que hay un número infinito de procesos de reflejo” (Francis Harold Cook, The Jewel Net of Indra). Borges en algunos de sus ensayos se dedicó a recopilar este tipo de metáforas; la más memorable, el pájaro Simurg, un misterioso especímen compuesto por plumas que eran cada una aves individuales (anticipando el concepto de los fractales). El mismo Borges aportó a la historia una metáfora que se antoja imperecedera: el Aleph, ese punto mínimo en el espacio que contenía o transparentaba todos los puntos. Roberto Calasso detectó en su estudio del hinduismo un episodio similar, visión que podemos llamar holográfica, cuando Krishna, anticipándose a un inminente regaño, le brinda a su madre una visión de la totalidad dentro de su boca.

Las religiones han concebido numerosos dioses para identificarse con la totalidad del universo. Dioses que en el sentido más estricto son conceptos o metáforas del universo. En los himnos del Rig-Veda se hace mención de Purusha, la primera manifestación de Shiva, conocido como “el hombre cósmico”, el hombre que contiene el universo. Purusha es descrito como un gigante de innumerables cabezas y ojos, tan inmenso que sólo una cuarta parte de su cuerpo es el mundo que conocemos –lo restante es lo inmanifiesto. En su libro Structure and Dynamics of the Psyche, Jung hace referencia a la aparición metahistórica de Purusha:

Aparece como una lluvia de brillos reflejados en un espejo, la cola de un pavorreal, los cielos tejidos de estrellas, las estrellas reflejadas en el agua oscura, esferas luminosas, lingotes de oro o arena dorada esparcida en la tierra negra, una regata en la noche, con linternas en la superficie del mar, un ojo solitario en la profundidad del mar o la tierra…

light-waves

Antes de la creación de este mundo ya existía la mente, que descansaba en las aguas. Este mundo eran las aguas que fluían en si mismas, “en la ola indistinta”. Hasta que: “Las aguas desearon. Solitarias, ardieron. ‘Ardieron el ardor’. En la ola se formó una concha de oro. Esto, el uno, nació por la potencia del ardor”, escribe Calasso en Ka. Este deseo o ardor (tapas), que brota del “irreductible plural femenino” que son las aguas, se manifiesta como una chispa, como un resplandor que enciende la cresta de una ola trémula, que alcanza el rabillo del ojo como una flecha… como un fuego que enciende el alma y da lugar al mundo –sólo una historia de cómo esa luz en el agua hizo que la mente se materializará para perseguir ese ardor que parecía flotar fuera de ella.

Esta imagen, la de la luz en al agua o la de un fuego líquido es la imagen central de la alquimia erótica de todas las eras. Por eso existe una particular belleza en la descripción de Jung, de la avatárica y arquetípica manifestación en el mundo de Purusha, “el de los mil ojos”. En cada partícula de luz yace un ojo por donde el universo no sólo se ve a sí mismo, se deleita (de-lights) en lo otro, juega el eterno juego de escondidllas consigo mismo. Se seduce con esos brillos salvajes de pureza, que hoy hasta se confunden con el romanticismo de una regata con su procesión de luces líquidas por el río. Este desfilar de la luz en el agua, que es un tipo de glamour sensual de la naturaleza y sus artificios, es en el fondo la encarnación de la divinidad en el mundo. La luz que es la conciencia penetra el agua que es la potencia del ser. Los ojos de Purusha, distribuidos por el mundo como un traje de brillantina que va derrámandose sin jamás deshacerse, son los nodos que integran la red de la conciencia del universo.

Un pensamiento en “ALQUIMIA 2.1.

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