Nibiru, el 12avo planeta, y el sello VA243

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Los Annunaki  (hijos de An) eran unos dioses confinados en el mundo subterráneo.

Un texto sumerio nos cuenta el descenso de Innana al Mundo Bajo, donde nos identifica a los Annunaki como siete jueces del Mundo Bajo.

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Otros afirman que los Annunaki son dioses inmaduros separados de sus padres.

La leyenda sumeria, afirma que existe un planeta en nuestro Sistema Solar, llamado Niburu, con una órbita elíptica parecida a la de un cometa, el cuál tarda 3.600 años en dar la vuelta al Sol.Imagen

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Algunos investigadores mantienen que los sumerios conocían la existencia de todos los planetas que conocemos actualmente de nuestro Sistema Solar, aunque Plutón fue descubierto en el siglo XX, además también afirman la existencia de Niburu, país de donde proceden los Annunaki.

Las razones por las cuales los Annunaki vinieron a la Tierra no están muy claras, algunos investigadores como Martin creen que Nuburu o una de sus lunas choco con Tiamet (un planeta que existía entre Marte y Júpiter), otros investigadores como Sitchin, creen que los Annunaki vinieron a la Tierra en busca de metales que en su planeta ya habían agotado.

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Frisell cree que los hombre fuimos creados de la unión de dos razas, una de Nibiru y otra de Sirio.

En lo que parece ser que estaban de acuerdo tanto Martin, Sitchin y Frisell es que los hombres fuimos creados para servir de esclavos a los Annunaki.

Según afirman ciertos entendidos, la Biblia, ese estudiado libro que encierra las bases de la religión cristiana, es una copia de las tradiciones sumerias.

Al igual que en la Biblia,  los sumerios, afirman que Enki creó al hombre con arcilla, bajo la petición de Nammu, aunque tuvo que variar las formas ya que las primeras no le salieron bien.

Estos primeros seres que crearon a los hombres, fueron llamados Anunnaki, aunque en la Biblia, se llaman Nephilim.

Siguiendo con las afinaciones de los sumerios, los Annunaki bajaron a la Tierra del cielo, antes de la existencia de la humanidad, para la humanidad (creada por ellos) los Annunaki eran dioses que convivían con ellos, aunque realmente habían venido como colonos explotadores.

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Otro dato curioso sobre los Annunaki ,es que en las dinastías anti diluvianas, sus reyes reinaban un montón de años, estos años se medían en sars  (un sar equivale a 3.600 años de los nuestros).

Curiosamente también coincide que un sar es un año en el planeta de Niburu.

También hemos de saber que las matemáticas sumerias utilizaban el sistema sexagesimal, el sistema que utilizamos actualmente para medir el tiempo y el que utilizamos en trigonometría.

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Nibiru

Zecharia Sitchin (1920-2010), defendió la existencia del planeta Nibiru por más de 30 años.

¿Sobre que bases elaboró Sitchin la teoría de la existencia de Nibiru?

Sitchin empieza la búsqueda del planeta Nibiru, del que habrían venido los Anunnaki, en los textos de las tablillas sumerias. Dentro de la visión de Sitchin, estos relatos sumerios suponen documentos científicos e históricos que narran la vida y obra de estos seres mientras vivieron entre los humanos y nos entregan indicios sobre el planeta Nibiru. Cabe aclarar que en este punto de su investigación, Sitchin aún no había deducido que el nombre del planeta de los Anunnaki era Nibiru, sin embargo, para facilitar la comprensión del texto usaremos la palabra Nibiru para referirnos a este planeta.

Algunos pasajes, como el siguiente indican que los Anunnaki eran capaces de ir y volver del planeta Nibiru, mencionado en algunos textos como la morada celestial de Anu, líder de los Anunnaki.

“(Enki) le hizo tomar (a Adapa) el camino hacia el cielo, y hacia el cielo se elevó. Cuando él había ascendido al cielo y se había acercado a la puerta de Anu…” (Extracto del mito de Adapa citado por James Pritchard en “Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament”. Princeton University Press. 1969.)

Sitchin, de acuerdo con su teoría, identifica la “puerta de Anu en los cielos” como el planeta Nibiru de los Anunnaki. En otros textos, Sitchin encuentra referencias de viajes realizados por Anu desde Nibiru hacia la Tierra, y de varios viajes realizados por Enlil e Ishtar desde la Tierra hacia Nibiru. Sitchin deduce que si los Anunnaki fueron capaces de realizar varios viajes entre la Tierra y Nibiru, este no debería estar demasiado lejos del Sistema Solar.

A partir de este detalle, Sitchin empieza a buscar textos o  representaciones artísticas que puedan encaminarlo en la búsqueda de Nibiru. Su primer hallazgo significativo es la representación (en la imagen de abajo) de la deidad sumeria Inanna, que extiende sus rayos a once cuerpos celestes que flotan en formación circular alrededor de ella. Inanna era representada de varias maneras, una de ellas es esta que podría hacer alusión a su título de “Dama de los Cielos”, en la que aparece rodeada de cuerpos celestes. Para Sitchin, podría ser también la representación de un Sol, alrededor del cual orbitan 11 planetas.  Quizás, uno de esos planetas podría ser Nibiru. Sitchin lleva su hipótesis al límite de lo razonable, aunque hay que precisar, que no existe ningún consenso sobre el significado de las estrellas que rodean a la deidad.

Nibiru

La primera representación que Sitchin encuentra en la búsqueda de Nibiru, en la que se aprecia a Ishtar, “La Dama de los cielos”, rodeada de estrellas. Sitchin sostiene, que esta tambien podría haber sido una forma de representar el Sistema Solar.

 

Para Zecharia Sitchin, no queda duda de que los sumerios tenían un nivel de conocimiento astronómico muy avanzado para su época, y hasta para la nuestra. Los sumerios, deberían haber conocido la existencia del planeta Nibiru.

Nibiru

El disco sumerio clasificado como K8538 es una prueba más del avanzado conocimiento astronómico de los sumerios. Desde 1880 hasta la actualidad, ha sido objeto de todo tipo de hipótesis, incluida la de Sitchin. Eso lo veremos en la siguiente entrega de esta serie.

Nibiru y los sumerios

Regresemos a Nibiru.

Luego de encontrar representaciones artísticas que podrían representar un Sistema Solar con 12 planetas y comprobar el nivel de conocimientos astronómicos de los sumerios, Sitchin nos refiere al termino sumerio “mul”.  Según sus investigaciones, los sumerios se referían a todos los planetas, estrellas o constelaciones, indistintamente, como “mul” (lo que brilla en las alturas). El problema aparece cuando en algunos textos se encuentra el termino “mulmul”.

Los estudiosos de la cultura sumeria sostienen que “mulmul” debe ser traducido como “estrellas’ o, más específicamente como las “pléyades”. Pero, el investigador Franz Kugler sostuvo que el termino no podía ser traducido como “pléyades” pues en algunos textos se afirmaba que “mulmul” incluía a los planetas, al Sol y a la Luna. Kugler encontró, además, que en algunos textos aparecía el termino ‘mulmul ul-shu 12”, es decir “mulmul es un grupo de doce”.

Sitchin, entonces, propone que “mulmul” es el termino que los sumerios habrían usado para referirse al Sistema Solar utilizando la repetición (MUL.MUL) para indicar el grupo como una totalidad. Para reforzar su teoría cita una traducción de Charles Virolleaud. Este investigador tradujo el texto mesopotámico clasificado como K3558, que describe a los miembros del grupo “mulmul”:

El número de sus cuerpos celestes es doce. Las estaciones de sus cuerpos celestes doce. Los meses completos de la Luna es doce.”

Sitchin nos presenta otro texto que apoya su teoría. Ernst Weidner encontró que, algunos textos sumerios como la llamada tablilla TE se referían al “camino del Sol” de la siguiente manera:

“naphar 12 shere-mesh ha.la sha kakkab.lu sha Sin u Shamash ina libbi ittiqu” 

Weidner tradujo la inscripción anterior como:

“todo en todo, 12 miembros adonde la Luna y el Sol pertenecen, donde orbitan los planetas”.

Nibiru

Podemos apreciar a los 8 planetas “oficiales” de nuestro Sistema Solar, y dos planetas enanos, Plutón y Ceres. Plutón se encuentra más allá de Neptuno, y Ceres en el cinturón de asteroides. Los sumerios contaban a Nibiru como un planeta más del Sistema Solar.

Para Sitchin, los textos mencionados confirman que los sumerios contaban a 12 cuerpos celestes en el Sistema Solar, incluyendo al Sol y a la Luna. Si en la actualidad sólo contamos “oficialmente” a 8 planetas en el Sistema Solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno) ¿cómo llegaron los sumerios y los Anunnaki a contar doce cuerpos celestes en el Sistema Solar? ¿estaba Nibiru entre esos doce cuerpos celestes?

Si incluimos al Sol y a la Luna, como Sitchin sostiene que hacían los sumerios instruidos por los Anunnaki, llegaríamos a 10. Pero aún nos faltan dos. Sitchin propone que uno de esos planetas es Plutón y el otro es Nibiru, el planeta de los Anunnaki. Revisemos el caso.

Nibiru, Plutón y los planetas enanos

Plutón es un planeta de menor tamaño cuya órbita lo mantiene en la parte exterior del Sistema Solar, más allá de Neptuno. Su orbita está inclinada 17 grados sobre la orbita de los 8 planetas “oficiales” del Sistema Solar (plano que se denomina la “eclíptica”). Esa inclinación de 17 grados y su posición en los limites del Sistema Solar fue lo que hizo que Plutón pasara desapercibido por miles de años, hasta ser descubierto en 1930. Hoy en día, Plutón es considerado un planeta enano (ya no es parte de los planetas”oficiales” del Sistema Solar)  y no es el único de su especie. El planeta enano de mayor tamaño es Eris, luego le sigue Plutón, Makemake, Haumea y el asteroide Ceres.

Algunos investigadores se preguntan ¿por qué los sumerios conocían precisamente a Plutón y no a cualquier otro de estos planetas enanos? ¿por qué no afirmar que los dos planetas faltantes de la teoría de Sitchin eran dos planetas enanos que habían sido observados por los Anunnaki? ¿por que tendría que ser Nibiru uno de esos dos planetas faltantes?

Lo más probable es que Sitchin tenga razón, y Plutón haya sido el único planeta enano considerado por los Anunnaki y los sumerios como parte importante del Sistema Solar. La explicación podría estar en las orbitas de Eris, MakeMake y Haumea, que tienen 30 grados o más de inclinación sobre la eclíptica dificultando, extremamente, su detección y/o observación. Por algo, estos 3 planetas enanos han sido descubiertos en los últimos 10 años.

Nibiru

En esta ilustración podemos apreciar como la orbita de Plutón no está en el mismo plano de las orbitas de los ocho planetas del Sistema Solar.

¿Ceres podría haber sido considerado por los sumerios como otro planeta?  Su órbita sólo tiene una inclinación de 10 grados sobre la eclíptica (lo que lo hace más fácil de ubicar, por algo se descubrió en 1801) y se encuentra en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. Sin embargo, con un diámetro que es poco más de un tercio que el de Plutón, Ceres podría haber pasado desapercibido para los sumerios y/o los Anunnaki.

Es decir, existe la posibilidad de que los sumerios hayan observado a los 8 planetas “oficiales” y a Plutón, porque el ángulo de la órbita del último no se aleja demasiado del ángulo de las órbitas de los otros 8 planetas “oficiales” de nuestro Sistema Solar, como si lo hacen los otros planetas enanos descubiertos en los últimos 10 años.

Sitchin, entonces, identifica a los 12 planetas que representaban y a los que se referían los sumerios en sus textos como: los 8 planetas oficiales, el Sol, la Luna, Plutón y Nibiru, al cual a modo de identificación denomina como el 12avo planeta.

Sitchin afirma que el paraíso es el jardín de los Niburu, en ese jardín existe el Arbol de la Ciencia, el cual permitió procrearse a los hombres, los cuales no tenían permitido reproducirse, por ello fuimos expulsados del paraíso…no sé por qué me recuerda esto a cierta serpiente y cierta manzana… ¿vosotros lo sabéis?

Existe un sello del tercer milenio, antes de Cristo que se denomina VA/243 donde Sitchin interpreta que muestra nuestro Sistema Solar.

En ese supuesto Sistema Solar se observan unos puntos que rodean a una esfera…

 

Al pequeñito de Mercurio le sigue Venus (más grande).

La Tierra tiene el mismo tamaño que Venus, la cual es acompañada de la Luna.

También vemos a Marte, más chiquitín que la Tierra, pero a su vez mayor que la Luna o Mercurio.

También se aprecia un planeta que desconocemos actualmente… este planeta desconocido es de bastante mayor tamaño que la Tierra, pero a su vez más pequeño que Júpiter y Saturno.

También se pueden apreciar Urano y Neptuno.

Plutón también está representado, aunque fuera de su ubicación actual, entre Saturno y Urano.

Esta extraña ubicación de Plutón, así como el planeta desconocido se explican con la aparición cada 3.600 años de un planeta extra solar que nos visita, el cuál desplazo de su órbita a Plutón y su choque con un planeta que estaba ubicado donde actualmente se encuentra el cinturón de asteroides, los cuales serian los restos de este choque planetario.

Para muchos la escena representa la adoración a un super-ser de raza annunaki, tan alto que incluso sentado destaca sobre el resto de personajes. Pero la parte principal de la misma son los orbes que aparecen entre las cabezas de las dos figuras de la izquierda. Según Sitchin se trata del Sol rodeado de 11 esferas, una de ellas la Luna, lo que deja una inquietante representación de 10 planetas, cuando a día de hoy solo conocemos 9 (y además Plutón es considerado planeta enano). Miremos con detalle esa zona del grabado.

detalle VA243

Esta es la distribución más coherente por tamaños y posición relativa. Aun así, es extraña la posición de Plutón, ubicado entre Saturno y Urano, cuando en realidad está más allá de Neptuno.  He encontrado también alguna versión que dice que éste orbe es en realidad Tiamet, el planeta que supuestamente se encontraba en la zona que actualmente ocupa el cinturón de asteroides, y que fue parcialmente destruido por un encuentro con Nibiru del que surgió la Tierra y el propio cinturón. Pero en ese caso el planeta que sobra es la Tierra. Y por último está ese orbe apartado de la escena principal, y que no se sabe si tiene algo que ver.

Cuando Sitchin escribió su libro sobre el 12º planeta solo los expertos podían interpretar el lenguaje sumerio, pero gracias a documentos explicando el léxico sumerio publicados en 2006 su entendimiento ya está al alcance de los aficionados.

Nibiru

Cilindro-sello VA243. Podemos apreciar la enumeración de planetas que hizo Zecharia Sitchin, corregida para su mejor entendimiento. 1. Urano, 2. Saturno, 3. Jupiter, 4. Nibiru, 5. Marte, 6.Mercurio, 7.Pluton, 8. Luna, 9. Tierra, 10. Venus, 11. Neptuno. 12, Sol.

 

Pero analicemos la tablilla. Si nos fijamos en la escritura, situada en la zona de la espalda de la figura sentada, vemos las siguientes inscripciones.

VA243texts

Linea 1 (rojo): dub-si-ga “Dubsiga” (el nombre propio de alguien aparentemente poderoso)
Linea 2 (azul): ili-il-la-at “Ili-illat” (otro nombre propio. En este caso el del dueño del sello)
Lenea 3 (amarillo): ir-su (tu sirviente)

Los cilindros-sello de época acadia no suelen revelar claramente,  a diferencia de los sumerios, los atributos divinos, si bien podemos afirmar que se trata de un dios por los ropajes y el tocado – al igual que el “maestro de ceremonias” (la figura del medio que está presentando a un invitado)- y que en su mano derecha se apoya en lo que parece ser un “arado” – Si esto fuera así, podría tratarse de Ningirsu, Ninurta  ó tal vez Ea/En-ki, (si tenemos en cuenta el “íbice de las montañas”(cabra) que aparece a su izquierda y el motivo serpenteante de detrás de su cabeza) ó hasta incluso En-lil (si le consideramos como “inventor”, como así aparece en algunos textos, del arado).

 Lo que aparece en VA243 es una estrella. Bien, es cierto que el sol también es una estrella, pero eso no lo sabían los sumerios. En el siguiente diagrama se muestra la iconografía sumeria de una estrella, la Luna y el Sol.

sol

También representaban las estrellas como simples puntos. Lo que vemos en VA243 posiblemente son las Pléyades, que son el elemento astronómico más frecuentemente usado por los sumerios junto a la Luna y el Sol.

pleyades

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Marco A. Reinoso nos da la siguiente cronología sobre las ideas de Sitchin.

Hace 450.000 años, los Nephilims llegaron a la Tierra procedentes del planeta Marduk estableciéndose en Mesopotamia.

Hace 415.000 años, Enki funda la ciudad de Larsa.

Hace 400.000 años, Enlil llega a la Tierra y crea unas rutas marítimas para extraer oro en África.

Hace 360.000 años, los Nephilim crean el centro metalúrgico Bad-Tibira, para moldear el oro, construir componentes espaciales y construir sus ciudades de oro.

Hace 300.000 años, se interviene la genética de algún mono para crear trabajadores, para extraer el oro de las minas.

Hace25.000 años, el homo-sapiens se multiplica esparciéndose por todo el planeta.

Hace 13.000 años, los Nephilim regresan a su planeta, llega el diluvio universal y termina la era glacial.

 

Perteneciente a la colección del Vorderasitische Museum de Berlín, y catalogada como VA 243, está pieza esta basada en una piedra de serpentina – Serpentinita, roca  de color verdoso en varios tonos formada a partir del metamorfismo de rocas magmáticas ultramáficas o periodotitas. Dureza 3/4 en escala de Mohs – , cortada de forma cilíndrica, y que tiene una longitud de veinte milímetros, así como un diámetro de treinta y cuatro. Comprada en 1885 por un coleccionista privado que aseguraba su orígenes a cincuenta kilómetros de la población de Kut en Irak,  fue tallada para su uso como cilindro-sello en la época acadia aprox.  entre el 2330-2150 a.c.

Los cilindros-sellos fueron profusamente utilizados en las civilizaciones de Oriente Medio a partir del VI milenio a.c. aprox., –  aunque se tiene conocimiento de sellos cerámicos o “sellos de estampación” en Mesopotamia,  correspondientes al periodo de El Obeid,  V y IV milenio a.c.,  su tallado cilíndrico se especula comenzara en el periodo de Uruk, 3750-3150 a.c., o bien  el de “Jemdet Nasr”,  año 3150-2900 a.c. – teniendo como uso primario las funciones de rúbrica para documentos administrativos, así como la identificación propietaria de mercancías e inmuebles y cuya utilización perduró hasta finales de periodo neo-asirio en el primer milenio. a.c. cuando unos nuevos modelos de “sellos de estampación” los sustituyeron. En paralelo a su utilización mesopotámica,  se conoce su uso tanto en Mari, Levante, en Ugarit, así como en la meseta iránia y en las civilizaciones del Valle del Indo, si bien su utilización fue sustituida en el II milenio por modelos de estampación, en el caso de Canaan por la influencia del sello egipcio,  “escarabajo sello”y en las dos segundas por el modelo de estampación hittita, un sello que perduró en su utilización en la península de Anatolia desde el periodo de Obeid. 

La tipología de estos sellos cilíndrico pueden ser divididos, en función de su propiedad, en tres tipos diferentes: “De identificación personal” o “de rúbrica”, estatales u oficiales, y votivos o sellos templarios. En el caso de los identificatorios personales se tiene conocimiento  desde el periodo de Uruk III, de la no existencia de restricciones en su utilización. Cualquiera que pudiera pagarse su elaboración podía ser poseedor de unos de ellos – Se conocen sellos personales de mujeres, aunque en mucha menor proporción, así como que solían ser regalos por parte de parientes al futuro propietario -. Su perdida solía ser hecho de conmoción para el propietario y mal presagio, hasta el punto que se conservan textos, en Uruk III y en el periodo  pre-babilónico, de relaciones de propietarios, así como del año, mes y día de su creación y entrega al futuro dueño.

Los sellos oficiales y estatales, incluyendo los sellos personales de la realeza, como parece obvio,  tuvieron un uso más formal y restringido. Las más antiguas y raras piezas correspondientes a este subgrupo son sellos representativos de la  ciudad-estado  de Ur  y Jemdet Nasr, y cuyas tallas narran escenas pastoriles y simbólicas. Su uso primordial el cierre de tratados comerciales y políticos. Durante el II milenio, los sellos reales, se consideraban “incontestables” e “inimitables”; tal era así que se guardaban, al muerte del poseedor, en el tesoro de templo. De esta guisa, nos aparece en un texto neo-asirio, donde  el rey Senaquerib describe el hallazgo, cinco siglos mas tarde,  en el templo de Marduk del sello de Tukulti-Ninurta muerto en el 1208 a.c.

Los cilindros votivos tenían solían ser ofrendas que los reyes hacían a los dioses en el templo, eran considerados propiedad del santuario y mas exactamente del dios. Las representaciones de estos sellos iban enfocadas a propiciar la salud y la prosperidad del rey y su familia, siendo sus motivos ornamentales y de gran delicadeza, los denominados en acadio, “kunukketi”, plural de “ku-nu-kku”. Se tiene evidencia de la utilización de estos sellos para operaciones comerciales y transacciones vinculadas al dios de referencia, aunque la administración del  templo  tuviera su propia “rúbrica”.

Cilindro-sello y su estampación. El motivo son animales fantásticos junto con signos micénico-chipriotas. Siglo XIV a.c, Chipre. Museé du Louvre.

Los “bur.gul” sumerios – “pur-ku-llu” en acadio – eran trabajados por unos artesanos de alto rango denominados “za-dim”, vinculados al estamento palaciego,  que diseñaban y escogían las piedras a labrar. Piedras que podían,  en función de su diseño  y antigüedad creativa, estar perforadas longitudinalmente para poder ser colgadas en el cuello mediante una cadena u otro medio, aunque existen piezas sin perforación y sellos que incluyen un pasador en la parte superior del conjunto. El material del cilindro solía ser de piedra semi-preciosa u ornamental – lapislázuli, hematita, calcedonia, cornalina, pirofilita, la ya mencionada serpentina, etc – o  bien de composición cerámica, aunque tampoco se descarta la utilización de madera para su fabricación. Su método de empleo consistía en rodar la talla sobre una superficie húmeda que tuviera la propiedad de permitir la impresión de los motivos, y su conservación,  después de seca.

Pero volvamos a cilindro-sello VA 243.


En el caso de esta estampación, con en otras muchas, aparece un texto en acadio que nos comunica (izquierda a derecha y de  arriba  a bajo, según la escritura mesopotámica):

« Dub-si-ga| Ili-il-la-at |Ir-su |» ;  « Dursiga, Ili-illat, tu siervo ». Dos nombres propios y una aseveración que puede ser traducida como “Dubsiga, (hijo de…) Ili-illat, tu siervo (en referencia a X divinidad…).

En principio,  por éste texto,  podemos deducir que se trata del descendiente de un semita, ya que el término “Ili” identifica a “dios” en los nombres teóforos amorreos. De ahí, y por la época, podríamos suponer que el propietario era un semita occidental. A primera vista , la parte escrita del sello  no nos proporciona más información, salvo que se trata de un “cilindro-sello  de presentación”, con motivos religiosos,  típico de la época acadia, y donde la “divinidad”,  que incluso pudiera ser un rey  o un regente aparece sentada en un trono junto con dos personajes (de derecha a izquierda…): Un “introductor”, o “sum-ma”,  y el personaje que pide la audiencia – En este que caso es de notar que el audienciado tiene en su mano derecha, reclinado sobre el hombro al estilo representativo acadio, lo que parece ser el cetro de “cabeza de león” de Nergal,  en su vertiente como dios de la guerra o quien mantiene el “Orden en el Mundo”-. Adivinar con que tipo de divinidad estamos tratando resulta más complicado. En general, los cilindros-sello de época acadia no suelen revelar claramente los atributos divinos  a diferencia de las representaciones sumerias,  si bien podemos afirmar que se trata de un dios por los ropajes y el tocado,  al igual que el “maestro de ceremonias”, y que su mano derecha se apoya en lo que parece ser un “arado”.  Si esto fuera así, podría tratarse del dios Ningirsu, Ninurta,  o tal vez Ea/En-ki,  e  incluso el dios amorrita Amurru/Mar-tu, si en éste último tenemos en cuenta el “íbice de las montañas” que aparece a su derecha o el motivo serpenteante de detrás de su cabeza, o   bien En-lil, si le consideramos como “inventor”, como así aparece en algunos textos, del arado. Yo me inclinaría más, tal vez, por una representación del dios Amurru/Mar-tu, en el papel de En-lil como dios supremo terrenal, dentro de una figuración de motivos acadios. 

Nos queda por dilucidar, entre otros, y es  aquí, exclusivamente, donde seguidores de Z. Sitchin,  tienen expuestas sus creencias: “El motivo  que aparece  entre el “recepcionado” y el “intercesor divino”.  En principio se trata de la representación de una “estrella de seis puntas”, o esferoide refulgente,  rodeada de once  esferoides y un último,  separado del resto, entre el intercesor y la divinidad.

Según la opinión de determinados asiriólogos y estudiosos, que se han dignado a darle vueltas a esta pieza, y que por si misma no tiene mayor interés que el de otras similares,  parece ser que se trata de un conjunto que representa “Las Pléyades” (Van Buren, 1941), “mu-mul” en idioma acadio,  – Las Pléyades son un conjunto de estrellas, observables a simple vista,  cercanas a la constelación de Tauro. y que resaltan, de siete a once de ellas,  por su luminosidad  – Aparecen también como motivo en otros cilindros-sellos mesopotámicos, de Oriente Medio y mediterráneos (Teisser,1984). Los diferentes puntos que representan a Las Pléyades. suponen una figuración representativa del conjunto de los grandes dioses y su consejo divino. . Estos consejos sumerio-acadios estarán posteriormente  íntimamente relacionados, ya con la época acadia asentada,  con la soberanía divina del dios lunar Sin,  así como con los ciclos lunares. Su representación  en la imaginería sumeria anterior  tomaba un sentido del “Principio del Mundo” como acontecimiento causado por la decisión colegiada de los dioses al inicio de los tiempos.  El hecho que resalte un gran esferoide brillante en el centro  de las Pléyades no  debería tener otra explicación que la representación  del dios supremo Anu dentro del denominado “Lugar donde los Destinos son Establecidos”, así como su presidencia y dignidad dentro del citado consejo.

Dicho esto, resulta razonable interpretar que uno de los puntos que se encuentra desplazado, y que aparece entre el “introductor” y el dios, pudiera ser la alegoría del mismo dios  objeto de la audiencia y que parece dejar el cónclave de los dioses  para atender el suplicatorio.

«Las palabras de Anu se establecen con firmeza, (y)  ningún dios podría oponerse a ellas. En el “Lugar donde los Destinos son Establecidos”, los Anunna se congregan en torno a El. […]  (20) El ha hecho posible la manifestación de todos los “Me” Sagrados, los dioses del Cielo que se congregan en torno a El […]  (23) El ha implementado con perfección la Planificación Divina; los dioses de la Tierra [se congregan en torno a el] (Junto) con los augustos y nobles (¿?) …»  Pasaje del “Adab de Lipit-Ištar a Anu”, líneas 1 a 29. Siglo XXII-XXI a.c.

A esto se pueden añadir otras evidencias como:

  1. Los sumerios y acádios desconocían el hecho heliocéntrico del Sistema Solar. Según sus mitología,  Utu/ Shamash,  el dios-Sol recorría el Cielo de este a oeste de día, y por las noches volvía a situarse en el este atravesando el “Kur” – El reino de los muertos y espíritus -. ¡Se movía..!, Por tanto,  es imposible que  fuera representado como  eje de un supuesto sistema planetario de once planetas+ la Luna.
  2. Los acadios no conceptuaban mas que de  cinco a siete “entes astrales” divinos principales :  El Sol, Venus,  la Luna, y en un segundo plano,  Marte y Júpiter y tal vez los planetas Mercurio y Saturno.  Por tanto, es imposible que conociera la existencia, y por esta razón no aparece referencia en ningún texto mesopotámico conocido al planeta o planetoide Plutón, así como de los planetas Urano y Neptuno,  con los que completar un Sistema Solar de diez componentes + la Luna.+ “Nibiru” que suponen los partidarios de Zecharia Sitchin representa esta imagen.

Supuesto conocimiento mesopotámico del Sistema Solar, según el  sello VA 243, en el siglo XXIV-XXII a.c.

A estas razones podemos añadir otras como que el  término  “Ni-bi-ru” oNe.be.ru”, y que ciertamente en algunos textos neo-babilónicos aparece como característica del “ente astral” relacionado con el dios Marduk. –  Su traducción  viene a ser “el que cruza”-, resulta negativo que puede relacionarse con éste  cilindro-sello por la razón que el dios Marduk, como tal, es  desconocido como deidad  en el panteón supremo de Akkad , siglos XXIV-XXII  a.c. , y cuya aparición histórica  debe emparejarse con el ascenso de la ciudad de Babilonia al poder en Mesopotamia y por tanto,  como muy pronto, con  el fin de la III dinastía de Ur  en el siglo XX a.c.  Es más,   en ningún momento es elevado a la dignidad suprema del panteón mesopotámico hasta  el asentamiento  del poderío soberano  kassita en Babilonia en el siglo XVIII a.c.

De igual manera,  y esto si hubiera sido significativo, ninguna deidad anterior  conocida tomó como signo astral tal planeta. El dios Marduk siempre que ha sido asimilado,  lo fue con  Mercurio,”udu.idim.gu” en  sumerio (tablilla K 6174), con la “Estrella Polar”, “thu-ban” en acadio (Enuma Elish, 5) ,  o bien con Júpiter en el “Mul.apin”, un tratado astrológico babilonio.

Aceptando la posibilidad, por ejemplo, que el motivo central se trate de una estrella, dentro de éstas a la “Estrella Polar”,  y por tanto una representación de Marduk o de un dios asimilable. Es de notar que la estructura del firmamento sumerio consistía en un bóveda semi-esférica asentada en los bordes de un “disco plano” que era la Tierra y donde “thu-ban” representaba el punto álgido de la elíptica, “coronando”  al resto de las estrellas y no  como eje.

« Cuando  las estrellas de Enlil han finalizado, una gran estrella, aunque su luz es tenue, divide el firmamento y permanece ahí, es “sag.me.gar” (Júpiter…), la estrella de Marduk, que cambia su posición y la que cruza,  (“ne.be.ru”…),  el cielo » Pasaje del “Mul.Apin” sobre texto sumerio-babilónico del siglo VII a.c., de una recopilación anterior  realizada en el siglo X a.c.

Anexo: Debo añadir que los cilindros- sellos tenían la consideración de “amuletos”, aquí habría  que recordar la importancia que tenía el “perder el nombre” en los textos punitivos mesopotámicos, así como que eran utilizados en los rituales “maqlu” vinculados al remedio de maleficios y prácticas mágicas de los “kassatu” o  las “kassaptu”, los hechiceros y las brujas.  Y para terminar una sugerencia:  Cojan lo descrito aquí como explicación plausible para éste cilindro-sello , y que yo titularía como “Adiós a las armas”,   ante lo evidente de la composición que representa,  y hagan Udes. lo mismo.

 

Actualmente es un misterio comprender el origen de la compleja estructura social de la civilización sumeria.

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Un pensamiento en “Nibiru, el 12avo planeta, y el sello VA243

  1. En Nayarit, realmente Naiarit (INRI”TAA), la naturaleza se renueva a través del fuego (Ígnea Natura Renovator Integra, el INRI de los Esenios, los annunakis construyeron una ciudad al pie de las pirámides del cerro de San Juan, en Tepic; se sabe de seis ciudades subterráneas mas a lo largo y lo ancho de este magnético estado. Mi domicilio en Tepic: calle Luis G. Urbina numero 387 colonia Francisco Villa. Mi celular el 311 847 12 94

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