CUATRO GUARDIANES DEL CIELO


La Esfinge de Gizeh es una enorme escultura que se encuentra en la ribera occidental del río Nilo, en la ciudad de Guiza (Gizeh), unos veinte kilómetros al sudoeste del centro de El Cairo. Los egiptólogos estiman que fue esculpida c. siglo XXVI a. C., durante la dinastía IV de Egipto. Los egipcios la llamaban Abu el-Hol (Padre del Terror), derivado de la expresión copta bel-hit, que se aplica a quien manifiesta su inteligencia en los ojos y que traduce la denominación egipcia hu o ju que significa el guardián o vigilante. Según los egiptólogos, la Gran Esfinge se realizó esculpiendo un montículo de roca caliza situado en la meseta de Guiza. Tiene una altura de unos veinte metros, midiendo el rostro más de cinco metros. La cabeza se dice que representa al faraón Kefrén, teniendo el cuerpo la forma de un león. En épocas antiguas estaba pintada en vivos colores: rojo el cuerpo y la cara, y el nemes que cubría la cabeza con rayas amarillas y azules. Sus dimensiones aproximadas son: 57 metros de longitud y veinte de altura.

Debido al deterioro de la enigmática Esfinge resulta complicado conocer qué representa ni con qué fin fue levantada. No sabemos qué clase de rostro tenía originalmente ni si representaba a un ser alado. Y son muchos más los misterios que encierra esta enorme estatua, única en el mundo, cuyo nombre ha venido a convertirse en sinónimo de enigma sin solución. ¿Se descubrirá algún día su misterio? En todo el mundo existen numerosos monumentos de piedra y de antiguas construcciones para los que se han realizado hallazgos que han venido a aclarar el misterio que encierran. También han aparecido textos que han aportado explicaciones o se han conservado tradiciones cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. Si se estudian unos y otros con detenimiento ayudarán a comprender más de un enigma. Pero en la Esfinge de Gizeh, que se levanta entre las pirámides y el río Nilo, no ha sucedido lo mismo. Sigue resistiéndose a los intentos realizados para conocer su origen. En cambio tenemos los enormes dólmenes y menhires de Avebury y Stonehenge, creados al parecer por los sacerdotes druidas que adoraban al sol. Los romanos decían que en Stonehenge se celebraban bárbaros sacrificios humanos, pero en los últimos años el astrónomo Gerald Hawkins demostró, con la ayuda de una computadora, que el monumento circular de Stonehenge fue en realidad un observatorio astronómico.

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En torno a la misma Gran Pirámide han circulado decenas de leyendas que se remontan a los tiempos de los árabes y de los griegos. Todas ellas son reveladoras. El interior de este monumento de piedra ha sido abierto en varias ocasiones y los matemáticos han deducido ciertas relaciones que todavía se ignora si fueron obra del azar o si tenían una finalidad bien determinada. Entre las construcciones que todavía mantienen parte de su misterio podemos indicar las cabezas monumentales de la isla de Pascua, las construcciones ciclópeas de Zimbawe o las enormes losas de Baalbek, consideradas como pistas de aterrizaje para las naves de los dioses anunnaki. Pero nada comparable con la Esfinge, para la que todavía no se ha obtenido ninguna información que pueda conducir a la solución de su enigma. Lo primero que sorprende de la Esfinge es su tamaño descomunal, que ha perdido gran parte de su forma original y que está esculpida en la roca viva, esa misma que forma la meseta de Gizeh y que sirve de base a las pirámides cercanas. Para hacerse una idea, debemos decir que desde la base de la estatua hasta la punta superior de su cabeza tiene la altura de un edificio de cinco pisos y su longitud desde el extremo de las patas delanteras hasta lo que pudiera ser el comienzo del rabo, es igual a la anchura de un campo de fútbol. En realidad nos encontramos ante la estatua más grande del mundo, superada únicamente por la moderna estatua de la Libertad, en New York. Pero resultará imposible averiguar el número de obreros que trabajaron en la construcción de la Esfinge, qué faraón ordenó su construcción y si es su rostro el que figura en ella. Y no se han encontrado todavía textos de la antigüedad que ayuden a descifrar el misterio.

A los griegos siempre les había fascinado la Esfinge y quisieron en vano identificar a su constructor. Cuando Herodoto visitó Egipto, los sacerdotes le informaron sobre la Gran Pirámide, pero ninguno supo decirle nada sobre la Esfinge. Se limitaron a decir que le daban el nombre de hu, es decir, figura esculpida en la roca, palabra que los griegos convertirían en la que utilizamos ahora. Durante algún tiempo, los egiptólogos creyeron erróneamente que fue Tutmoses IV el faraón que ordenó esculpir la Esfinge, debido a que apareció su sello real en la piedra. Pero posteriormente se descubrió que todo se remontaba a los tiempos en que, siendo un joven príncipe, Tutmoses fue a cazar al desierto y quedó tan agotado que se echó a dormir a la sombra de la Esfinge, totalmente cubierta por las arenas. El dios Hermekhis se apareció en sueños al príncipe y le pidió quitar la arena que cubría la estatua. El príncipe obedeció y la recompensa consistió en la muerte de su padre Tutmoses III y la ascensión al trono de Tutmoses IV. Y en señal de agradecimiento esculpió su nombre en la piedra de la Esfinge. Tal como ya hemos indicado, Herodoto empezó a interesarse por el enigma de la Esfinge de Gizeh, pero cuando preguntó a los sacerdotes egipcios acerca de ella no supieron contestarle nada, tan sólo que la llamaban hu. Por culpa del sello con su nombre durante largo tiempo se pensó que había sido Tutmoses IV el constructor de la Esfinge y que el rostro del enigmático ser era el del faraón. Hasta que se concluyó que Tutmoses no podía ser contemporáneo de la Esfinge, ya que había reinado durante el siglo XV a.C. y la Esfinge era mucho más antigua. Otro misterio lo constituía saber si la Esfinge representaba a un hombre o a una mujer. Pero no fue posible saberlo debido al mal estado de la cabeza, desfigurada por la arena lanzada por el viento del desierto y por la acción destructora humana. La historia nos informa que a comienzos del siglo pasado unos soldados turcos, llamados mamelucos, se divirtieron utilizando la Esfinge como blanco para el tiro de cañón.

Immanuel Velikovsky publicó en 1952 un libro titulado “Mundos en colisión”, que le dio fama mundial. En su discutida obra atribuía la serie de cataclismos que devastaron al mundo hace unos doce mil años al choque de un planeta errante, que afirmaba fue Venus, contra la Tierra. Immanuel Velikovsky sostenía que Venus era anteriormente un cometa que había causado muchas de las catástrofes que describe la Biblia, tales como el Diluvio, las plagas de Egipto y la caída de las murallas de Jericó. Después publicó otros dos interesantes libros: uno era “Mundos en caos” y el otro se titulaba “Edipo y Akhenaton”. En este último se refería al mito de la Esfinge, que tenía mucho que ver con el faraón egipcio Akhenaton. Este faraón fue un reformador religioso que intentó implantar una religión monoteista para desplazar al politeísmo ancestral de los egipcios. Se dice que sentía por su padre Amenofis III un odio que tenía mucho de celos, debido a que sentía un amor enfermizo por su madre la reina Yocasta (o Tyi), que los psiquiatras llaman complejo de Edipo. Los griegos quedaron fascinados al conocer las peculiaridades de esta familia real, donde el padre se acostaba con su hija, el hermano con la hermana y los abuelos con las nietas. Esta historia daría forma a una de las tragedias más famosas de la literatura universal: la de Edipo, quien tomó por esposa a su propia madre.

No creemos que la Esfinge egipcia tuviese alguna relación con Akhenaton, ya que hay varios miles de años de diferencia entre ambos, pero los griegos se apropiaron de la Esfinge para convertirla en un monstruo mitológico con cabeza de mujer y cuerpo de león, que colocaron a las puertas de la ciudad de Tebas, en la Beocia (Grecia, no confundir con la Tebas en Egipto) para atemorizar a los visitantes. Los detenía el terrorífico animal y les hacía siempre la misma pregunta, que nadie sabía contestar y que estaba basada en las preguntas realizadas por los sacerdotes egipcios a los jóvenes que deseaban iniciarse en los secretos milenarios: “cuál es el ser que camina con cuatro patas por la mañana, con dos al mediodía y utiliza tres al llegar la tarde”. Nadie sabía contestar a esta sencilla pregunta y por lo tanto eran devorados por la bestia. Pero no sucedió lo mismo cuando Edipo llegó a Tebas, ya que acertó la respuesta: “el hombre camina a cuatro patas en la niñez, utiliza dos piernas en la edad adulta y debe echar mano de un bastón al aproximarse a la vejez. Todo parece indicarque esta leyenda se inspiró en la historia de Akhenaton y de Tyi. A Edipo le fueron muy bien las cosas, hasta que le presentaron a su madre la reina Yocasta, a quien no veía desde su lejana infancia y se conservaba más hermosa que nunca. La tomó por esposa y cuando se enteró de la aberración cometida se enfureció por su torpeza y se arrancó los ojos de desesperación. Su hija, que era también su hermana, había tenido tiempo de crecer y le sirvió a partir de entonces de lazarillo. Observamos que la Esfinge carece de senos como otras esfinges de menor tamaño, aunque nadie puede afirmar que los tuviese alguna vez. Su rostro es irreconocible y lo único que puede afirmarse es que es chato, de grueso cuello y anchos pómulos y que tiene en la parte posterior de la cabeza un tocado faraónico. Tampoco puede decirse si el cuerpo es de leona y si tuvo alguna vez alas en el lomo, como otras figuras semejantes, que abundan en templos de todo el país. Hay muchas probabilidades de que la Esfinge fuese alguna vez un animal con alas, pero antes de llegar a esta conclusión será preciso conocer algunos aspectos esotéricos que tal vez ayudarán a resolver en parte las dudas.

Como sabemos, el año se divide en doce signos zodiacales, que corresponden a otras tantas constelaciones. Tres signos corresponden al equinoccio de primavera: Aries, Tauroy Géminis; los siguientes al solsticio de verano: Cáncer, Leo y Virgo; vienen a continuación los del equinoccio de otoño: Libra, Escorpio y Sagitario; y pertenecen los últimos al solsticio de invierno: Capricornio, Acuario y Piscis. La posición relativa de las constelaciones varía muy lentamente con respecto a un punto fijo de observación de la Tierra, debido a cierto movimiento de balanceo de nuestro planeta en su órbita solar. A causa de ese balanceo, nuestra posición con relación a las constelaciones cambia cada 72 años el equivalente de un grado de arco. Se necesitan casi 26.000 años para dar la vuelta a las constelaciones y regresar al punto de partida. Este curioso fenómeno, llamado precesión de los equinoccios, era ya conocido en la antigüedad, donde le concedían gran importancia. A cada periodo de 2.160 años le daban el nombre de Era, y así ha seguido hasta nuestros días. La era cristiana ha transcurrido bajo el signo de Piscis y nos dirigimos hacia la de Acuario. Antes de Piscis, tuvimos la era de Aries, caracterizada por el cordero pascual del pueblo judío. Antes dominó la era de Tauro, identificada con el buey Apis de los egipcios.

Esta sucesión de eras podría determinar la fecha en que fue construida la Esfinge. Lo que se inició con Virgo, o sea una cabeza de virgen, se concluiría con Leo. En base a este planteamiento se considera que la construcción de la Esfinge tuvo lugar entre las eras de Virgo y Leo. Si multiplicamos por 2.160 el número de eras desde la actual hasta la de Virgo, obtenemos una fecha aproximada: el año 10.000 a.C. Fue en aquellos tiempos en que algún pueblo de la antigüedad comenzó a levantar el enigmático monumento. Pero, ¿puede ser tan antiguo este monumento? Constelaciones del zodíaco, formada por los doce signos del zodíaco, dan lugar a los equinoccios de primavera y otoño y a los solsticios de verano e invierno. Cuando en el 590 a. C. el legislador Solón, uno de los siete sabios de Grecia, visitó la ciudad egipcia de Saís, los sacerdotes le hablaron sobre un continente que se hundió en el océano unos nueve mil años antes. Al sumar estos 9000 a los 590 de la visita del sabio griego resulta la fecha de 9590 a.C., que se asemeja de manera sorprendente a la determinada por el cálculo de las eras zodiacales.

Esto podría probar que algunos pobladores de la Atlántida lograron sobrevivir al repentino hundimiento y llegaron a Egipto, donde levantaron esta monumental estatua con cuerpo de león y cabeza de mujer, para recordar que fue entre Leo y Virgo que desapareció para siempre su tierra. Sin embargo, hay quienes dicen que a esos 10000 años habría que sumar una vuelta adicional de las doce eras, hasta obtener más de 38 mil años que demostrarían que la Esfinge es mucho más antigua de lo que se había creído hasta ahora. También se afirma que la Esfinge fue dedicada por los sobrevivientes de la Atlántida al dios solar Hermekhis, cuyo nombre recuerda al Hermes de los griegos. Pero no se tienen pruebas de ello. También en las cartas del Tarot, aparentemente inventadas por los egipcios pero que son originarías de la Atlántida, existe una muy especial que representa a una enorme rueda adornada con varias figuras y que simboliza la precesión de los equinoccios. Y una de las figuras es nada menos que la Esfinge. Algunos consideran que la presencia de la Esfinge en el Tarot representa el hundimiento del legendario continente. Si fuese así, sería de suponer que los sobrevivientes de la Atlántida sumergida llegaron a Egipto y levantaron la Esfinge para recordar a las futuras generaciones la fecha en que tuvo lugar la gran catástrofe. Pero esta teoría tiene algunos fallos, ya que la Esfinge no dirige la mirada hacia el oeste, donde se supone que estuvo la Atlántida, sino que da la espalda a las pirámides para contemplar el lugar por donde sale el sol. ¿Acaso nos estará diciendo que la catástrofe fue por una inversión de los Polos, que provocaron que el Sol apareciese por el Este en lugar del Oeste?

Se considera que el dios griego Hermes pudo ser el dios atlante Hermekhis al que, según algunas teorías, le fue dedicada la Esfinge. Cerca de la milenaria ciudad de Bagdad, capital del actual Irak, se yergue la colina de Kujundschik, donde fue descubierta en el siglo XIX la magnifica biblioteca del rey Asurbanipal, cuyo reinado (668-626 a.C.) señalaría el apogeo del imperio Asirio. Estaba formada por tablillas de barro cocido, grabadas con escritura cuneiforme. Los arqueólogos descifraron el texto y se encontraron con la epopeya del príncipe Gilgamesh, cuyo gran amigo Enkidu sería conducido al cielo por un toro alado. Es sorprendente la cantidad de estatuas de seres provistos de alas que tanto abundan en la región del Tigris y del Éufrates, así como en la vecina Persia. Estos seres alados recibían el nombre de querubines, que es el mismo nombre que se utiliza en el Antiguo Testamento refiriéndose a ciertos ángeles del Señor. Y es curioso que la palabra ángel, que procede del griego, signifique mensajero ¿Quién enviaba estos mensajeros o querubines alados hasta la Tierra para dar instrucciones a los seres humanos? Creo que pueden identificarse a estos seres divinos venidos del cielo como seres extraterrestres, que descendieron del cielo en la antigua Sumer y luego llegaron a Egipto. ¿Habría alguna relación entre los atlantes y los “dioses” de Sumer?

En la antigua India se reverenciaba a Garuda, ser mitad humano y mitad pájaro volador, que acudía a este país a transmitir las órdenes dictadas por los dioses. Los persas lo adoptaron y le dieron el nombre de Simorgh, ave monstruosa que se desplazaba unas veces por el cielo y otras por la tierra. Los sabios de Babilonia relacionaron a este Simorgh con el ave fénix, que renacía de las cenizas después de morir envuelta en llamas. Creemos que esta ave fénix representa un símbolo que aún no ha podido descifrarse. Un posible significado sería que se habían visto a los señores del cielo en el momento de aterrizar en sus naves de fuego, lanzando enormes llamaradas y que veían salir de su interior a unos seres como pájaros alados que renacían de sus cenizas. Este Simorgh se convirtió más tarde en símbolo del poder, igual que sucedería con la versión del toro. Los griegos se apropiarían de él para convertirlo en el caballo Pegaso, que sirvió de cabalgadura al héroe Belerofonte para matar al monstruo llamado Quimera. Los romanos adoptaron más tarde al águila como su emblema y lo mismo harían casi todos los países del mundo. Un toro alado como el hallado en Nínive, simbolizando seguramente a un ser en una nave espacial, fue probablemente el que se llevó a Enkidu por los aires.

Aunque nos apartemos algo del núcleo del relato, creo que vale la pena conocer algo más de este sorprendente personaje llamado Belerofonte. Era un héroe de la mitología griega, cuyas mayores hazañas fueron matar a la Quimera y domar al caballo alado Pegaso. Era el hijo del Rey Glauco de Corinto y de Eurímede, aunque algunas tradiciones le hacen hijo del dios Poseidón. Su nombre original era Hipónoo o Leofontes, sin embargo se lo cambió por el de Belerofonte (que significa “asesino de Belero”) después de haber matado accidentalmente a un tirano de Corinto llamado Belero. En otras versiones, mató accidentalmente a un hermano suyo llamado Deliades. Cuando involuntariamente mató a su hermano, abandonó Corinto y se dirigió a la ciudad de Tirinto, a la corte del rey Preto. El rey Preto acogió a Belerofonte como huésped y lo purificó. La esposa del rey Preto, llamada Estenebea (o Antea), se enamoró de Belerofonte, por lo que le realizó diversas propuestas indecorosas, que Belerofonte rechazó. Estenebea, ofendida, para vengarse por este desaire, lo acusó falsamente de intentar seducirla. El rey de Tirinto se puso furioso, pero no queriendo faltar a las sagradas leyes de la hospitalidad matando a un huésped, encarga a Belerofonte llevar una carta sellada de recomendación a su suegro el rey Lóbates, de Licia, que era padre de Estenebea. En la carta, en realidad, le pedía al rey que diera muerte a Belerofonte.

Desconociendo las intenciones de Preto, Belerofonte llegó a Licia, dinde e rey le dispensó una afectuosa acogida con grandes muestras de hospitalidad. Los primeros nueve días se la pasaron en festejos y en la mañana del décimo día el rey abrió la carta que le entregara su huésped. Para cumplir el encargo pidió como servicio a Belerofonte matar a la Quimera con la esperanza de que la fiera acabara con él. La Quimera era hija de Tifón y Equidna o de la Hidra de Lerna y tenía cabeza de cabra que exhalaba fuego, cuerpo de león y cola de dragón. ¡Extraño ser! La fiera asolaba los fértiles campos y devoraba el ganado. Antes de emprender esta difícil tarea, Belerofonte consultó al adivino Poliido, quien le aconsejó capturar al caballo alado Pegaso. Pegaso era protegido por las musas del monte Helicón, ya que con un golpe con su pata había hecho brotar la fuente de agua Hipocrene de la tierra. Belerofonte no encontró a Pegaso en el monte Helicón, sino en la fuente Pirene en la Acrópolis de Corinto. La diosa Atenea entregó a Belerofonte una brida de oro para domarlo, que Belerofonte colocó sobre su cabeza. Una vez armado se dirigió en búsqueda de la Quimera. Montó a Pegaso y volando sobre la Quimera, empezó a lanzarle flechas. Al final consiguió clavar la punta de su lanza en las fauces de la Quimera, cuyo aliento de fuego fundió la punta de plomo, escurriéndose por su garganta y quemándole los órganos vitales. De esta manera Belerofonte logró vencerla. Tras ello, el rey Lóbates le encargó combatir a los sólimos y posteriomente a las Amazonas, las mujeres guerreras. Ambas empresas fueron realizadas por Belerofonte satisfactoriamente. En vista del fracaso en matarle, Lóbates le preparó una emboscada con sus mejores hombres, pero Belerofonte los mató a todos. Finalmente Lóbates ofreció a su propia hija como esposa a Belerofonte y tuvieron tres hijos: Laodamía, Isandro e Hipóloco. Belerofonte fue luego odiado por los dioses por motivos desconocidos y en cierta ocasión quiso llegar al Monte Olimpo montado sobre Pegaso. Sin embargo, el dios Zeus clavó un aguijón en Pegaso por lo que logró enfurecerlo. Belerofonte no pudo tranquilizar al caballo y esto provocó que su jinete perdiera el equilibrio y se precipitase al vacío. Según una tradición, Belerofonte logró sobrevivir la caída. Sin embargo, quedó cojo y ciego y terminó vagando por la llanura Aleya. Pegaso, por su parte, se remontó hacia el cielo donde se inmortalizó como una constelación.

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Pero volvamos a la Esfinge. Hay más indicios de que la Gran Esfinge de Egipto puede ser el doble de antigua de lo que se creía,
Según el punto de vista de los geólogos, la Esfinge debe de ser más
antigua de lo que se dice, mientras que los arqueólogos afirman que esta
conclusión contradice todo lo que sabemos sobre el antiguo Egipto. La
mayoría de los egiptólogos creen que la Esfinge se construyó durante el
reinado del faraón Kafre (Kefrén) aproximadamente en 2500 a. de C. Pero
unos científicos que llevaron a cabo una serie de estudios en el
yacimiento de Gizeh dijeron que habían encontrado indicios de que la
Esfinge ya estaba allí mucho antes de que Kafre subiera al poder. Los
indicios hacen pensar que Kafre se limitó a restaurar la Esfinge. El
geólogo norteamericano Robert Schoch dijo que los resultados de sus
investigaciones le indicaban que la Esfinge data de una fecha situada
entre 5000 y 7000 a. de C. Añadió que, en tal caso, el monumento tendría
el doble de antigüedad que la Gran Pirámide y sería el más antiguo de
Egipto. Pero la arqueóloga californiana Carol Redmount afirma que los
habitantes de la región no tendrían la tecnología ni la voluntad
necesarias para construir semejante estructura en aquella época remota.
Otros egiptólogos dijeron que no podían explicar las pruebas geológicas,
pero insistieron en que la teoría no concordaba con los múltiples datos
obtenidos en las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en la
región. Si los geólogos tuviesen razón, habría que revisar gran parte de
lo que los egiptólogos afirman.

 

  

 

El
científico americano Charles Hutchins Hapgood  empezó investigando el
enigmático mapa del Piri Reis, que data de 1513 y muestra la costa de
América del Sur, y también el Polo Sur,  muchos siglos antes de que éste
fuera descubierto.
Piri Reis, anteriormente Hājjī Mehmet,
fue un almirante, marino y cartógrafo turco otomano nacido en Galípoli
(actual Turquía) en 1465 y decapitado en Egipto en 1554. Discípulo y
sobrino de Kemal Reis, empezó a aprender a navegar a los doce años. Fue
hombre de gran cultura, ya que hablaba, además de su lengua nativa,
árabe, griego, español y portugués. Participó en numerosas guerras
contra la república de Venecia entre 1499 y 1502, además de contra los
caballeros de Rodas y los mamelucos de Egipto (1523). Sitió Gibraltar
por órdenes del sultán otomano pero terminó aceptando un soborno que le
ofrecieron los sitiados. El gobernador de Egipto, Alí Bajá, supo de esto
y llamó a Reis para que explicase su actitud, pero este se negó, por lo
que Bajá mandó detenerlo y ejecutarlo en el cadalso. Tenía 89 años. Su
mayor obra fue el Kitab-i Bahriye (“Libro de las Materias Marinas“),
un atlas náutico que contiene el famoso Mapa de Piri Reis, dedicado al
sultán Solimán el Magnífico en 1526, recuperado en 1929 y conservado
actualmente en el Museo Topkapı Sarayı, en el Palacio de Topkapi en
Estambul. En la actualidad, su famoso mapa de Sudamérica aparece en el
reverso de los billetes de diez millones de liras turcas.
Sus
investigaciones demostraron la existencia de una importante
civilización marítima antes de que el Polo Sur estuviera cubierto de
hielo
.
Al estudiar las matemáticas codificadas en los corredores y cámaras de
la Gran Pirámide, Hapgood llegó a la sorprendente conclusión de que eran
increíblemente exactas.  Ello le llevó a concluir que la
ciencia que había hecho posible aquella construcción debía de ser mucho
más antigua de lo que están dispuestos a reconocer los egiptólogos.

Los libros de historia nos dicen que la civilización egipcia nació
hacia el 2925 a.C. y que al cabo de sólo cuatro siglos ya eran capaces
de construir monumentos como la Esfinge y las pirámides de Gizeh. ¡Realmente curiosas las conclusiones a que a veces llega la ciencia oficial! Como era de esperar hubo alguien que no creyó en esta visión oficial. Se trataba del investigador escocés
Graham Hancock, que intuyó que tenía
que haber alguna civilización antigua perdida, que hubiese existido
miles de años antes. Este punto de vista lo basó en una guía que venía
utilizando desde su primer viaje a Egipto: “The Traveller’s Guide to Ancient Egypt”, de
John Anthony West. Esta guía se diferenciaba de las guías habituales en
que se comentaban los misterios relacionados con las pirámides y los
templos.

 

 

 

A su vez West mencionaba en su libro la opinión de un egiptólogo heterodoxo  llamado R. A. Schwaller de Lubicz, que expresaba su revolucionaria opinión de que la erosión de la Esfinge no se debía a la arena del desierto sino al agua.
Schwaller de Lubicz argüía que dado que la Esfinge está protegida desde
el oeste por el muro de su recinto y que ha pasado la mayor parte de su
existencia enterrada en la arena, es poco probable que la erosión se
debiera al viento. Pero es obvio que en Egipto no ha habido lluvias
importantes desde hace miles de años. Según los historiadores actuales,
la Esfinge fue construida al mismo tiempo que la segunda pirámide de
Gizeh, hacia 2500 a. de C., por el faraón Kefrén, hijo de Keops,
supuesto constructor de la Gran Pirámide. Esta suposición se basa en el
hecho de que se encontró una inscripción que lleva el nombre del faraón
Kefrén en la estela que hay entre las patas de la Esfinge. En 1900,
Gaston Maspero, director del Departamento de Antigüedades del Museo de
El Cairo, sugirió que Kefrén se había limitado a reparar la Esfinge. Si es verdad que la erosión se debió al agua y no a la arena, es obvio que debe tener muchos miles de años más de antigüedad.
Y si la Esfinge es más antigua de lo que creen los historiadores,
podría ser que también lo fuese la Gran Pirámide, como ya se le había
ocurrido a Graham Hancock después de su primera visita.

 

 

 

René
Schwaller nació en Alsacia en 1887, en el seno de una rica familia
burguesa. Su padre era químico farmacéutico y René pasó su infancia
soñando en los bosques, pintando y llevando a cabo experimentos
químicos. Desde el principio se sintió fascinado igualmente por el arte y
la ciencia, combinación cuya importancia para la obra de su vida no
puede subestimarse. Se dice que a los siete años de edad tuvo una
revelación sobre la naturaleza de lo divino, y siete años más tarde,
otra iluminación relativa a la naturaleza de la materia. Cuando era
adolescente se fue a París para aprender a pintar con el gran pintor
Matisse. El propio Matisse se hallaba a la sazón bajo la influencia del
filósofo Henri Bergson, que hacía hincapié en que la inteligencia no
alcanza a captar la realidad y, una vez más, su propia tendencia a
desconfiar de la simple ciencia se vio fortalecida. Sin embargo también
se embarcó  en el estudio de la física moderna, que en aquellos momentos
experimentaba la influencia de Einstein y Planck.
Ingresó
en la Sociedad Teosófica de Helena Blavatsky y empezó a  pronunciar
conferencias y escribir artículos para la revista de la sociedad. Rindió
homenaje a la ciencia, que «conduce a todo el progreso, fecunda toda actividad y nutre a toda la humanidad»,
al tiempo que la atacaba por su conservadurismo. Sin embargo,
Schwaller  era mucho más realista y pragmático que los teósofos y se
estaba imponiendo a sí mismo la tarea de combatir el realismo con el
pensamiento racional. Al parecer, el siguiente paso fue su interés por
la alquimia, la ciencia de la transmutación de la materia y la búsqueda
de la «piedra filosofal». Pero lo que interesaba a Schwaller no
era tratar de convertir el plomo en oro, sino que creía que la alquimia
es básicamente una búsqueda mística cuyo objetivo es la iluminación y
que la transmutación de metales no es más que un subproducto de la
misma. Pronto añadió a sus estudios de alquimia el de las vidrieras de
colores y la geometría de las catedrales góticas, convencido de que
ocultaban algún conocimiento secreto de los antiguos.

 

 

 

La
tradición ocultista se basa en la idea de que existía en el pasado una
ciencia que lo abarcaba todo, incluyendo la religión y las artes. Este
conocimiento sólo lo poseían los miembros de una pequeña casta de
iniciados y los albañiles medievales lo codificaron en las grandes
catedrales góticas. Según el escritor William Stirling: “Desde los
tiempos del antiguo Egipto esta ley ha sido un arcano sagrado que se
comunica exclusivamente por medio de símbolos y parábolas y cuya
creación, en el mundo antiguo, constituía la forma más importante de
arte literario; por consiguiente, su exposición requería una casta
sacerdotal a quien se hubiera enseñado su uso, y en él se instruyó a los
gremios de artistas iniciados, que existieron en todo el mundo hasta
tiempos relativamente recientes. Hoy en día todo esto ha cambiado
”. Schwaller tenía poco más de veinte años cuando conoció a un alquimista que se hacía llamar Fulcanelli  y habló con él de la Gran Obra de transmutación. Rodeaba a Fulcanelli un círculo de discípulos que se hacían llamar Los Hermanos de Heliópolis,
que estaban entregados de lleno al estudio de las obras de Nicolas
Flamel y Basil Valentinus y visitaban las librerías de ocasión de París
en busca de antiguos textos alquímicos. En un volumen antiguo que estaba
catalogando para una librería parisina había hallado Fulcanelli un
manuscrito de seis páginas y tinta descolorida, que indicaba que el
color desempeñaba un papel importante en el secreto de los alquimistas.
Pero Fulcanelli,
cuya actitud ante la alquimia era básicamente materialista, no logró
comprenderlo. Pero Schwaller pudo ayudarle en sus interpretaciones,
mostrando a Fulcanelli su propio manuscrito sobre las catedrales
medievales. Fulcanelli se entusiasmó al verlo y se brindó a ayudarle a
buscar un editor. De hecho, Fulcanelli tuvo el manuscrito en su poder
durante mucho tiempo y se dice que acabó robando la mayoría de sus ideas
para su propio libro “El misterio de las catedrales”,
publicado en 1925, que se ha convertido en un referente. Mientras tanto,
Schwaller había trabado amistad con un poeta francés y príncipe lituano
que se llamaba Luzace de Lubicz Milosz. Durante la primera
guerra mundial Schwaller trabajo de químico en el ejército y después de
la contienda Milosz le otorgó el título de caballero por los servicios
que había prestado al pueblo lituano, así como el derecho a añadir «de Lubicz»
a su nombre. En ese momento Schwaller recibió el nombre místico de AOR.
Él y Milosz fundaron una organización política llamada Les Veilleurslos vigilantes»),
que se basaba en las ideas elitistas de Schwaller y a la que en cierto
momento perteneció el  futuro jerarca nazi Rudolf Hess, que era también
miembro de una orden secreta alemana llamada la Sociedad de Thule.

 

 

 

Pero
parece que Schwaller se cansó de participar en la política y se mudó a
Suhalia, en Suiza, para continuar sus estudios esotéricos con un grupo
de amigos de ideas afines. Esto duró hasta 1934, año en que los
problemas económicos causaron la disolución de la comunidad de Suhalia.
Para entonces, Fulcanelli ya había muerto. Según Schwaller, había
invitado a Fulcanelli a su domicilio de Grasse, en el sur de Francia,
para intentar la Gran Obra y el éxito fue total. Convencido de
que ya sabía cómo producir la transmutación alquímica, Fulcanelli volvió
a París y repitió el experimento varias veces, fracasando en todas
ellas. La razón, según diría más adelante Schwaller, era que él había
elegido el momento oportuno y las condiciones más indicadas para el
experimento, mientras que Fulcanelli no sabía nada de esas cosas. En
1936 desembarcó en Alejandría para visitar la tumba de Ramsés IX. Allí
tuvo una revelación mientras contemplaba una imagen del faraón, que
aparecía representado bajo la forma de la hipotenusa de un triángulo
rectángulo cuyas proporciones eran 3:4:5, a la vez que el brazo alzado
representaba una unidad complementaria. Estaba claro que los egipcios
conocían el teorema de Pitágoras siglos antes del nacimiento de su
autor. De pronto, Schwaller se dio cuenta de que la sabiduría de los artesanos medievales se remontaba al antiguo Egipto.
Durante los quince años siguientes, hasta 1951, permaneció en Egipto,
estudiando sus templos, en particular el de Luxor. Los resultados fueron
sus obras “The Temple of Man” y “Sacred Science”.
Continuando el hilo del relato, Graham Hancock, debido a su formación académica, se inclinaba a adoptar una actitud escéptica. Pero
al estudiar el Arca de la Alianza, encontró una referencia tras otra a
sus facultades milagrosas: matar a personas, destruir ciudades, allanar
montañas, causar quemaduras y tumores cancerosos
. Según las
tradiciones judía y cristiana, el Arca, conocida como Arca de la
Alianza, Arca de Yahveh o Arca del Testimonio, era un objeto sagrado que
guardaba las tablas de piedra que contenían los Diez Mandamientos, la
vara de Aaron que reverdeció y el Maná que cayó del cielo, representaba
la alianza (pacto o convenio) entre Dios y el pueblo judío. Se guardaba
en el Templo de Jerusalén y se llevaba al frente de batalla cada vez que
había una guerra. El Arca simboliza la unión de Yahveh con el pueblo, y
a ello debe su nombre. Se cree que desapareció con la destrucción del
templo de Jerusalén por el rey Nabucodonosor II.

 

Según
se detalla en la Biblia, el Arca estaba hecha de madera de acacia
negra, revestida por dentro y por fuera con láminas de oro puro. Medía
2,5 codos de longitud y 1,5 de ancho y alto, o sea 1,31 m de largo por
0,78 m de alto y ancho. Una guirnalda de oro la rodeaba en su parte
superior. A ambos lados llevaba fijos cuatro anillos de oro, a través de
los cuales se insertaban dos pértigas de acacia recubiertas también de
oro. Sobre la tapa del cofre descansaban dos querubines, igualmente
dorados. Los querubines eran dos figuras aladas de aparente apariencia
zoomórfica, tal vez parecida a las figuras descritas en la Biblia tras
la visión de Ezequiel, o bien como los toros alados asirios de Nínive.
Sea cual fuera la forma que tuviesen, distan mucho del querubín
angelical ofrecido por el Cristianismo, y que remonta sus orígenes a las
representaciones helenísticas de niños. Los querubines del Arca
extendían las alas con tendencia a tocarse las puntas, de modo que el
espacio que quedaba entre las figuras y el propiciatorio formaba un
triángulo sagrado. Ese espacio abierto se llamaba oráculo, y era
mediante el que se comunicaba Yaveh, como si fuese algún aparato de
comunicaciones con altavoces
.
El Arca estaba situada en el sancta sanctorum o lugar más sagrado del tabernáculo en el Templo. Además
de contener elementos sagrados tenía fama de ser un arma capaz de
proteger al pueblo elegido, siendo brazo ejecutor de los castigos de
Yaveh
. Los significados del Arca iban más allá de lo simbólico,
ya quee tener el Arca era tener a Dios. El arcaico cofre era una
manifestación física de la presencia de Yaveh y fue un medio eficaz para
mantener a los judíos lejos de la idolatría. Se recurría a su auxilio
en tiempos de guerra, concretamente en la conquista de Canaán. Su
transporte y cuidado estaba reservado a la tribu de los levitas. Ella
abría la marcha durante los años de expedición por el desierto y estaba
casi siempre a la cabeza del pueblo. Al plantar el tabernáculo, un velo
la separaba del santuario, y al levantar la marcha, los levitas la
envolvían en aquel velo. Todo iba envuelto en una piel teñida de azul y
en otra de color jacinto. El arca era un ícono donde se suponía residía
la presencia de Yaveh mismo. Los antiguos hebreos, le tenían tal
reverencia al arca, que su morada era el lugar Santísimo del tabernáculo
de Dios, a donde nadie podía entrar sino el Sumo Sacerdote una vez al
año; portando incienso y sangre de cordero sobre sí para no perecer a
causa de la Presencia de Dios. ¡Muy extraño lo de ir cubierto
de sangre para no perecer!  Actualmente los judíos tienen en sus
sinagogas un cofre donde guardan la Torá y el cual representa el Arca de
la Alianza, habitáculo que alberga la palabra de Yaveh.

 

Un
viejo monje explicó que el Arca estaba envuelta en gruesos paños cuando
la llevaban en procesiones religiosas, no para protegerla a ella, sino
para proteger a las personas próximas. Esto llevaba a pensar en algún
tipo de radiaciones
.
Al leer todas las fuentes sobre el Arca se observa que hacen referencia
a las mismas capacidades maravillosas. Hancock empezó a pensar que se
trataba de alguna clase de máquina, pero la idea le pareció demasiado
descabellada. Sin embargo, todo lo que leyó sobre el complejo de Gizeh
hizo que se sintiera más seguro de que no lo habían construido hombres
primitivos. La búsqueda de una civilización perdida le hizo viajar a
América para investigar las misteriosas líneas de Nazca, en Perú, la
ciudad inca perdida de Machu Picchu, el lago Titicaca y las ruinas de
Tiahuanaco, así como los grandes templos aztecas de América Central.
También los indicios que encontró en estos lugares indicaban una
antigüedad mucho mayor que la que se reconoce oficialmente. También le
intrigaron las leyendas que hablaban de unos dioses blancos que trajeron
la civilización a América. A estos dioses se les llamaba Viracocha,
Quetzalcóatl o Kukulkan, y se les representaba con piel blanca y ojos
azules, igual que a Osiris en las antiguas estatuas egipcias.
Cuando regresó a Egipto para escalar la Gran Pirámide, Graham
Hancock ya estaba convencido de que el grado de complejidad técnica
necesario para construir aquellos monumentos indicaban que la
civilización de los incas y los aztecas se remontaba a miles de años
antes de lo que afirman los libros de historia y de que en otro tiempo
había existido una civilización desconocida que se había perdido y de la
que no hablaba la historia
. En Canadá, Graham Hancock conoció a
un amigo de John Anthony West, el escritor Paul Roberts, al que
mencionó la admiración que sentía por “Travellers’s Guide to Ancient Egypt”. Y el amigo de West le recomendó leer otro libro de West, titulado “Serpent in the Sky”.  Esta
obraresultó igualmente fascinante y sorprendente, ya que se trataba
básicamente de un estudio de las ideas de Schwaller de Lubicz, que se
había pasado quince años estudiando monumentos egipcios antiguos, en
particular el templo de Luxor, y había sacado la conclusión de
que la ciencia, la medicina, las matemáticas y la astronomía egipcias
poseían un refinamiento y complejidad muy superior al que están
dispuestos a reconocer los egiptólogos
.

 

 

 

 

La
civilización egipcia se basaba en una comprensión total y exacta de las
leyes universales. Además, parece que todos los aspectos del
conocimiento egipcio eran completos desde el principio.
Sorprendentemente, las ciencias, las técnicas artísticas y
arquitectónicas y el sistema jeroglífico no muestran ningún indicio de
un período de evolución. Es realmente increíble que muchos de
los logros de las primeras dinastías nunca fueron superados o igualados
más adelante, como si la civilización egipcia hubiese ido de más a menos
.
Los egiptólogos ortodoxos están dispuestos a reconocer este hecho
asombroso, pero se quita importancia al misterio que representa a la vez
que no se mencionan sus implicaciones.  West se preguntaba con razón: «¿Cómo
nace una civilización compleja y totalmente desarrollada? Echad un
vistazo a un automóvil de 1905 y comparadlo con uno moderno. El proceso
de «desarrollo» es inconfundible. Pero en Egipto no hay paralelos. Todo
está ya presente al principio
». Luego West dice que, según
Schwaller, la civilización egipcia no empezó hacia el año 3000 a. de C.
con el legendario rey Menes, como dicen los libros de historia, sino
que miles de años antes Egipto fue poblado por los supervivientes de la
Atlántida, que habían atravesado el Sáhara, que entonces era una región
fértil, y se habían instalado en el valle del Nilo.
 
Los grandes templos y pirámides de Egipto son un legado de estos supervivientes de la Atlántida.
Schwaller de Lubicz creía que la respuesta al misterio de la
civilización egipcia radicaba en que la fundaron supervivientes del gran
continente perdido que, según Platón, perecieron en un cataclismo
volcánico que tuvo lugar alrededor del 9500 a. de C. Fueron estos
supervivientes quienes construyeron la Esfinge y proyectaron las
pirámides de Gizeh. Y fue Schwaller quien indujo a John West a empezar
su búsqueda de la antigüedad de la Esfinge tratando de determinar si la
causa de su erosión fue la arena impulsada por el viento o el agua.
No
cabe duda de que John Anthony West se tomó en serio lo que afirmó
Schwaller sobre la erosión de la Esfinge. De hecho, Schwaller basó su
observación en el convencimiento de que la civilización egipcia tenía
que haber nacido miles de años antes del 3000 a.C., porque era imposible
que el conocimiento codificado en los templos fuese fruto de sólo
seiscientos años.

 

 

 

 

El comentario sobre la erosión producida por el agua lo hizo en “Sacred Science”, y su amigo y discípulo André Van den Broeck, artista norteamericano autor del libro “Al-Kemi”, pensó que Schwaller opinaba que la erosión se había producido cuando la Esfinge se hallaba sumergida en el mar. El
malentendido convenció a West de que la erosión marina era una idea que
podía confirmar científicamente la teoría de Schwaller sobre la
civilización egipcia
. Si Schwaller está en lo cierto, la
opinión actual no está captando lo que hay en el trasfondo de los
templos egipcios y las catedrales medievales. La tradición hermética
afirma que este conocimiento se mantuvo escondido durante miles de años.
Pensemos en las vidrieras rojas y azules de la catedral de Chartres. El
análisis científico no ha logrado identificar los pigmentos que se
utilizaron. Esto se debe a que no hay ningún pigmento. Los vidrios se
coloreaban mediante un proceso alquímico que liberaba los colores de los
metales que los contenían. De hecho, hay motivos para creer que ésa fue
la Gran Obra que Schwaller y Fulcanelli ejecutaron en Grasse.
Schwaller puso cuidado en no hacer ninguna afirmación en este sentido en
sus libros. Transmitió verbalmente esta información a Van den Broeck en
1960, un año antes de su muerte. 
Durante
los últimos años de su vida Schwaller vivió retirado en Grasse, cerca
de Cannes, y su nombre era totalmente desconocido para el público en
general. André Van den Broeck, que vivía en Brujas, encontró casualmente
uno de los primeros libros de Schwaller, “Esoterismo y simbolismo”, publicado
en El Cairo. A Van den Broeck le pareció que Schwaller hablaba de una
cuestión que le absorbía desde hacía años: la de qué representa
exactamente el arte. Por ejemplo, a Beethoven no le cabía ninguna duda
de que su música representaba el conocimiento; sin embargo, está muy
claro que sería imposible tomar un solo compás de su música y declarar
lo que dice. Ahora bien, en Van den Broeck había influido un amigo,
Andrew Da Passano, que trató de probar la existencia de estados
superiores de la conciencia refiriéndose a la obra de Einstein, Bohr y
Heisenberg. Van den Broeck había estado leyendo “Los principios de la matemática”,
de Russell y Whitehead y le parecía que su propia idea sobre el
conocimiento podía expresarse en términos matemáticos. La mayor parte
del conocimiento está en función del método que utilizas para lograrlo.
Pero Van den Broeck pensó que no puedes decir que al conocimiento
superior de que hablaba Beethoven se llegara utilizando algún método
como contar o razonar. Van den Broeck pensó que esta visión interior era
un importante avance y escribió una breve monografía en la cual intentó
expresar esta idea de un conocimiento que precede al método en términos
de lógica simbólica.

 

 

 

Schwaller
había empezado su libro sobre los símbolos y el simbolismo comentando
que hay dos maneras de leer los textos religiosos antiguos: la «exotérica» y la «esotérica».
La primera consiste en significados, y éstos pueden buscarse en un
diccionario o en un libro de historia; pero esto sólo sirve de base para
el significado esotérico, que Schwaller denomina un sistema de
símbolos. Está claro que Van den broeck se refería al sistema simbólico
de Schwaller cuando hablaba de conocimiento superior, la clase de
conocimiento que sale de las profundidades del alma y no se consigue por
medio del método. Había también en Schwaller una zona de
especulación en su convencimiento de que el género humano no había
evolucionado sino descendido de gigantes que en otro tiempo vivieron en
la Tierra
. También estaba convencido de que el Nilo es un río
artificial, dirigido de manera deliberada hacia el interior del valle
del Nilo, para formar la base de la civilización egipcia. Mucho más
importante era la visión interior que tenía Schwaller de la naturaleza
del sistema de conocimiento de los antiguos egipcios. También eso era un
concepto elitista: a la cabeza, los sacerdotes ilustrados, la perfecta
identidad de la ciencia y la teología.
La palabra «alquimia», según Schwaller, se deriva de Kemi, la palabra griega que significa Egipto, a la que se añade el prefijo árabe «al». En el antiguo Egipto, el faraón, el dios-rey, era el símbolo de este «absoluto del cual sacamos nuestro poder».
Y la alquimia, o la transmutación de la materia en espíritu, de la que
la transmutación de los metales en oro no es más que un subproducto,
depende de este «momento de poder», de estar totalmente presente en el momento presente. No hay ningún referente para el conocimiento. En su obra “La diosa blanca”, Robert
Graves habla de conocimiento lunar y solar. Nuestro tipo de
conocimiento racional es solar, ya que utiliza palabras y conceptos del
objeto del conocimiento mediante el análisis. Pero las civilizaciones
antiguas tenían conocimiento lunar, que es un conocimiento intuitivo que
captaba las cosas en su totalidad. En 1914, George Ivanovich Gurdjieff dijo a su discípulo Ouspensky que hay una diferencia fundamental entre el arte real y el arte subjetivo. El
arte real no es sólo una expresión de los sentimientos del artista; es
tan objetivo como las matemáticas, y siempre producirá la misma
impresión en todas las personas que lo vean
.

 

 

 

La
gran Esfinge de Egipto es una obra de arte de esta clase, así como
algunas obras de arquitectura y ciertas estatuas de dioses. Hay figuras
de dioses y de varios seres mitológicos que pueden leerse como si fueran
libros, sólo que no con la mente sino con las emociones, siempre y
cuando estén suficientemente desarrolladas. En el Asia Central, en el
desierto que se extiende a los pies del Hindu-Kush, hay una
extraña figura que al principio parece algún dios o diablo antiguo. Pero
al cabo de un rato se siente que dicha figura contiene un sistema
completo y complejo de cosmología. Y lentamente se empieza  a descifrar
este sistema. En toda la estatua no hay nada accidental, nada que
carezca de significado. Y gradualmente comprendemos el propósito de la
gente que construyó esta estatua. Empezamos a sentir sus pensamientos,
sus sentimientos. En todo caso, captamos el significado de lo que
querían decirnos desde miles de años antes. Y no sólo el significado,
sino también todos los sentimientos y las emociones relacionados con él.
Según Schwaller, esto es exactamente el objetivo de los egipcios en sus templos, monumentos y estatuas. En su obre “A New Model of the Universe”, que escribió después de convertirse en discípulo de Gurdjieff, Ouspensky había escrito lo siguiente sobre la Esfinge: «A
decir verdad, la Esfinge es más antigua que el Egipto histórico, más
antigua que sus dioses, más antigua que las pirámides, que a su vez son
mucho más antiguas de lo que se piensa
». Esto parece una
información adquirida directamente de Gurdjieff. Pero ¿cómo podría una
obra de arte causar el mismo efecto en todas las personas? El arte atrae
a lo más profundo de cada persona. Pitágoras, fundador de las
matemáticas griegas, que vivió entre 582 y 507 a.C. creía en la
reencarnación, y «los pitagóricos creían que la esencia de todas las cosas era número y que todas las relaciones podían expresarse numéricamente”.
Esta opinión les llevó a descubrir la relación numérica de las notas
musicales y a cierto conocimiento de la geometría euclidiana. A veces se
dice de la filosofía pitagórica que es misticismo de los números. A los
pitagóricos les extasiaban cosas tales como la forma de los cristales y
los dibujos que trazaba la escarcha. Los pitagóricos sospechaban que los procesos de la naturaleza son gobernados por leyes matemáticas, y tenían razón.

 

 

 

¿Por
qué ciertas frases musicales nos causan placer? Alrededor de 1910 un
compositor vienés que se llamaba Arnold Schoenberg sacó la conclusión de
que, dado que no podía ver ninguna respuesta obvia del problema de por
qué la música afecta nuestros sentimientos, la respuesta debía de
radicar en la palabra condicionamiento. Schoenberg decidió crear una
escala musical diferente y escribir música que se basara en varias notas
dispuestas en un orden elegido arbitrariamente en lugar de música que
resultase atractiva al oído. Pero se equivocó al suponer que la música
es arbitraria. Al cabo de casi un siglo, sus obras y las de sus
discípulos todavía suenan extrañas y disonantes. Cualquier pitagórico
hubiese podido decirle que su teoría se basaba en una falacia al no
haber captado que hay una razón matemática oculta por la cual cierto
orden de notas nos resulta armonioso y las notas arbitrarias no producen
música con sentido. Es al aplicar las mismas visiones
interiores al reino de las cosas vivas cuando empezamos a captar la
esencia del pensamiento egipcio
.
Gurdjieff, en su obra principal, “Beelzebub’s Tales to his Grandson” hace
que Beelzebub, que es un ser superior que procede de un sistema solar
situado en la Vía Láctea, explique que en un principio Egipto estaba
poblado por supervivientes de la Atlántida, que fue destruida en dos
cataclismos, y que la Esfinge y las pirámides de Gizeh las construyeron
los atlantes
. Hay que tener en cuenta que el libro se escribió
antes de que Schwallen descubriese el Egipto antiguo, de modo que no
hubo influencia mutua. Al cabo de algún tiempo, en la época del Egipto
dinástico, se dice que se produjo un cataclismo espiritual que hizo que
la humanidad degenerase. El hombre empezó a creer que el mundo material
es la única realidad y que lo espiritual es un mero reflejo de lo
material. Esto parece un eco del convencimiento de Schwaller de que el
género humano ha degenerado de «gigantes… a un estado casi animal».
Es curioso que el interés de Schwaller por la antigüedad de la Esfinge y
los otros grandes monumentos egipcios fuera consecuencia de su interés
por la alquimia y su influencia en la evolución humana. Creía haber
encontrado en el Egipto antiguo un modo de pensamiento completamente
nuevo. Un modo que no puede expresarse en los conceptos del lenguaje,
sino que sólo puede mostrarse en el mito y el simbolismo.

 

 

 

 

Este
conocimiento también llevaba aparejada una tecnología muy avanzada,
capaz de proezas tan increíbles como mover bloques de 200 toneladas, que
se usaron para construir los templos y la Esfinge, y colocarlos unos
encima de otros
. Schwaller
creía que el Egipto antiguo poseía un sistema de conocimiento que había
heredado de una civilización mucho más antigua cuyos modos de
pensamiento eran fundamentalmente distintos de los del hombre moderno
.
Creía que el secreto de este sistema de conocimiento estaba en el
Egipto antiguo. Como no quería dañar la reputación de sus estudios
matemáticos en el templo de Luxor, Schwaller no fue demasiado concreto
al referirse a su opinión sobre la antigüedad de la Esfinge. Pero en “Sacred Science”, al
comentar las leyendas de la prehistoria egipcia, habla de tradiciones
antiguas que hacen referencia a los tiempos anteriores a la existencia
del delta del Nilo, antes de que el Nilo hubiera traído los miles de
millones de toneladas de limo que ahora forman el delta. Y añadía: “Una
gran civilización debió de preceder los inmensos movimientos de agua
que pasaron por encima de Egipto, lo cual nos induce a suponer que la
Esfinge ya existía, esculpida en la roca del precipicio occidental de
Gizeh, aquella Esfinge cuyo cuerpo leonino, exceptuando la cabeza,
muestra señales indiscutibles de erosión acuática
”. Y añade: «No tenemos ninguna idea de cómo se produjo la sumersión de la Esfinge...», lo
cual parece indicar claramente que piensa en términos de una esfinge
sumergida bajo el mar, tal vez por el famoso diluvio universal
.
Al
leer estas frases, West consideró que esta idea de la erosión causada
por el agua tenía que poderse probar científicamente. En 1978 expresó
este convencimiento en “Serpent in the Sky”, donde relatasu
estudio de Schwaller y del antiguo Egipto. Para ello trató de despertar
el interés de los estudiosos por el problema y enseñó a un geólogo de
Oxford  una fotografía de la Esfinge en la cual la cabeza y los demás
rasgos que la identificaban aparecían tapados con cinta adhesiva. Le pregunto si creía que era producido por erosión eólica o erosión acuática, y el geólogo respondió que era erosión acuática.
Entonces West quitó la cinta adhesiva y dejó al descubierto la cabeza y
las patas de la Esfinge. El geólogo miró fijamente la fotografía y
dijo: «No quiero decir nada más. El desierto no es mi especialidad».
Otros científicos a quienes West escribió ni tan sólo contestaron.
Pasaron varios años más antes de que encontrara un geólogo sin
prejuicios que se avino a echar un vistazo a la Esfinge. Fue el
principio de una nueva e importante fase en la búsqueda de la Atlántida.

 

 

 

La  inexistencia de restos de pescado en este período hace suponer que el hombre había aprendido a alimentarse con productos agrícolas.  Luego, una serie de desastres naturales, entre los que hubo tremendas inundaciones en el valle del Nilo, pusieron fin a la «revolución agrícola» hacia 10500 a.C.  Ésta es la fecha en que se supone tuvo lugar la destrucción de la
Atlántida y en que los supervivientes llegaron a Egipto y construyeron
la Esfinge.
El ingeniero, Robert Bauval, cuando se hallaba acampado en el desierto de Arabia Saudita durante una expedición, se despertó y alzó los ojos hacia la Vía Láctea. «De
hecho -agregó su amigo astrónomo-, las tres estrellas del cinturón de
Orión no están alineadas de manera perfecta… la más pequeña está
ligeramente desviada hacia el este.
». Era una respuesta a su
pregunta sobre por qué la pirámide de Menkaura era más pequeña que las
otras dos y estaba desviada hacia el este. Las pirámides tenían que
representar las estrellas del Cinturón de Orión. Y la Vía
Láctea era el río Nilo. Bauval observó que la única vez en que las
pirámides son un reflejo perfecto de las estrellas del Cinturón de Orión
fue en 10450 a.C. Éste es también su punto más bajo en el cielo.
Después de esto, empezó a subir otra vez de nuevo, y alcanzará su punto
más elevado hacia el año 2550 d.C. En el año 10450 a.C. fue como
si el cielo fuese un enorme espejo en el cual el curso del Nilo se
reflejaba como la Vía Láctea; y las pirámides de Gizeh, como el Cinturón de Orión.
  La
curiosa coincidencia de la fecha con el posible hundimiento de la
Atlántida, plantea una pregunta importante: ¿por qué los constructores
de las pirámides de Gizeh las dispusieron de manera que reflejasen la
posición del Cinturón de Orión en el 10450 a.C.?

http://youtu.be/Gl_yvuEcIRQ

Uno de los mayores misterios sin conocer
continúan siendo las pirámides y la esfinge de Gizeh. En el siguiente
documental aparecido en internet en los últimos meses, se revelan
conocimientos arquitectónicos, matemáticos, geodésicos,  astronómicos y
astrológicos sorprendentes. La información aquí desarrollada suponen de vital
importancia para el conocimiento de la Humanidad, ya que nos guían hacia
el re-descubrimiento  del Ciclo de Precesión de los Equinoccios,
llamado Año Cósmico o Platónico, con una duración de 25.920 años y de “Las Combinaciones Matemáticas Celestes”o Astrología Cósmica,
por una Antigua Civilización muy desarrollada en Tecnología y
Metafísica cuya obra culminante fue “La Gran Pirámide”. “Detrás hay un mensaje dirigido a las
Civilizaciones Futuras en la Tierra, donde los constructores señalan con
precisión el equinoccio una y otra vez, y nos apuntan hacia un Ciclo
Astronómico crucial para nuestro planeta”.

Imágenes integradas 1

http://youtu.be/Gl_yvuEcIRQ

Piramides de Egipto ,Verdad Revelada
¿Estás
preparado para cambiar tu visión sobre el pasado? La Gran Pirámide de
Guiza es una de las 7 maravillas del Mundo Antiguo. La única de dichas
maravilla…

Las relaciones de Pi y Phi que aparecen por todas partes en la Gran
Pirámide, su exacta orientación al Norte Magnético, la relación con
otras construcciones en otros lugares de la Tierra, la Gran Pirámide y
la esfinge como un Reloj Cósmico, etc…

Orientación Geodésica

La orientación geodésica es exacta. La
Gran Pirámide está orientada en los 4 puntos cardinales. Esta construida
sobre los 30º Longitud Este, sobre el meridiano que atraviesa más
tierras y menos mares, y también se haya a 30º Latitud Norte, sobre el
paralelo que también atraviesa más tierras y menos mares. El paralelo
29º 58´ 53”, en el que se halla el centro de la Gran Pirámide, único en
la Tierra, merece el calificativo de verdadero Meridiano Cero, ya que
atraviesa a la vez el máximo de tierras emergidas y porque divide
exactamente estas tierras en dos partes iguales. ¿Es casual que el
meridiano que pasa por el vértice de la Gran Pirámide divida en dos
partes exactamente iguales los continentes y los océanos?

Todo esto demuestra que el emplazamiento
de la Gran Pirámide fue elegido por unos seres que conocían a la
perfección la forma esférica de la Tierra, así como la distribución
exacta de continentes y mares.

Finalmente, diremos que el error de
orientación de las pirámides de Gizeh, debido al movimiento secular del
polo, es un valor del orden es de 5 minutos. La Gran Pirámide está por
encima de la tecnología actual en cuanto a orientación geodésica puesto
que su error de 5 minutos supera con mucho las modernas normas de
precisión.

Fig 1. Orientación geodésica exacta de la Gran Pirámide

ASTROLOGÍA Y ASTRONOMÍA

En el documental se revela información muy interesante e importante:

1. La Gran Pirámide tiene 8 lados.

Fig 2. La Gran Pirámide con 8 lados

2. El Piramidón rojo de proporcion aúrea
(sería una escala real de la Gran Pirámide) tiene un perímetro exacto de
12 codos. Es decir, sólo en una pirámide de proporciones aúreas, se
cumple que la longitud del perímetro de la base es igual a la longitud
de un círculo con radio la altura de la pirámide. Y sólo en una pirámide
de proporcion aúrea se cumple que su perímetro es 2Пr, siendo el radio
la altura h de la pirámide.  En el piramidón de altura 1 metro, tiene un
perímetro de 2Пh, es decir la longitud de 2 lados tienen un
valor П= 3,14.

Fig 3. Piramidon de 12 codos de perímetro.

Fig 4. Cuadratura del círculo en La Gran Pirámide

La base de la Gran Pirámide es un cuadrado de 23o metros de lado

(base b= 230, radio r= altura h=146, 347).

El perímetro de la base de la Gran
Pirámide es el mismo que el de la circunferencia dada, tomando como
radio la altura de ésta, o, lo que es lo mismo, dividiendo el perímetro
de la base de la Gran Pirámide por el doble de la altura obtenemos el
número Pi.

El perímetro total de la base de la Gran Pirámide p= 23o x 4= 920 metros

Perímetro de la circunferencia 2Пr= 2x(3,1416)x(146,347)= 919,20 metros

Si dividimos el perímetro por dos veces la altura= (920m / 2h)= 3,1432= П.

Todo esto nos indica que la Gran Pirámide
y el piramidón encierran una esfera en 4ª dimensión, en una dimensión
no visible a los ojos, pero visible desde una Geometría del espacio.

Fig 5.  La Gran Pirámide encierra un cubo y una esfera.

Si un círculo puede ser dividido por 12 secciones iguales
correspondientes a la medida de un codo egipcio (0,5236), nos
encontramos con un círculo dividido en 12 secciones de 30º. EL ZODIACO.

Fig 6. Zodiaco Tropical, dividido en 12 secciones de 30º.

Como nos explica en el video, la Gran
Pirámide no tiene 4 caras si no 8. En la cara Este se produce un efecto
de sombra en el equinoccio de primavera y de otoño, marcando el Punto
Vernal, o 0º de Aries el 21 de Marzo y el 0º de Libra el 21 de
Septiembre (para ver información sobre los equinoccios leer “El misterio
de las pirámides y la esfinge de Gizeh 1ª parte”).

Fig 7. La Gran Pirámide, eje Leo-Acuario, Tauro-Escorpio.

La Gran Pirámide junto con la esfinge de Gizeh, se encuentran en una
ubicación y a una distancia  geométrica exacta, que no ha sido escogida
al azar.

Fig 8. La Gran Pirámide alineada con la Esfinge de Gizeh

Juntos configuran un Reloj Cósmico, donde la mirada de la esfinge me
va marcando el equinoccio de primavera y de otoño, junto con la sombra
central de la cara Este y Oeste de la Gran Pirámide (cuando todavía
tenía el recubrimiento de planchas de granito blanco).

Fig 9. La esfinge mirando al equinoccio de primavera.

Todo apunta a un seguimiento preciso de
la Precesión de los Equinoccios, movimiento que se produce 1º cada 72
años, un ciclo astronómico de 26.000 años, crucial para nuestro planeta.

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Fig 10. Precesión de los equinoccios

Los Antiguos egipcios quisieron dejarnos
un mensaje de aviso a las futuras generaciones humanas de un
acontecimiento astronómico y estelar vital para la Humanidad. Y no
dejaron sólo una pista, como la Gran Pirámide.  Ahora entra en escena el
Zodiaco de Dendera.

Fig 11. Zodiaco de Dendera

En el Zodiaco de Dendera son reconocibles
las constelaciones circumpolares, las constelacionas del Zodiaco
Sideral, los 7 planetas, y otras constelaciones como Orión y Sirio.
(amplía en la imagen para ver mejor).  Y atención, en un artículo publicado por el investigador Dr. Hossam Aboulfotouh, nos
revela información relevante que nos faltaba, como dónde situar el
equinoccio de primavera y otoño en el Zodiaco de Dendera, con lo cual
situamos la aguja del Zodiaco Tropical en el Zodiaco Sideral.

http://www.geocities.ws/fotouh28/Decoding-Dendera-Zodiac.pdf

Fig 12. Zodiaco de Dendera revelado por el Dr Hossam Aboulfotouh.

Según los datos revelados sobre los
jeroglíficos correspondientes a 0º de Aries y  0º de Libra, dibujados
como un huevo y una pluma, podemos dibujar el Zodiaco de Déndera de la
siguiente manera:

Fig 13. Zodiaco de Dendera Tropical-Sideral.

Y eso para un astrólogo de nuestros
tiempos vendría reflejado en una imagen como esta, que es un espejo
reflejado de la anterior:

Fig 14. Zodiaco de Dendera Tropical-Sideral.

Si se fijan en la imagen, el PV (Punto
Vernal), que sería el jeroglífico del huevo en una balanza, coincidiría
con la Constelación de Orión y la estrella Sirio en el círculo exterior
azul, que correspondería al Zodiaco Sideral. En El Zodiaco de Dendera,
el Zodiaco Sideral sería el círculo interior y el Tropical el exterior.

La aguja del Zodiaco Tropical nos estaría
indicando la Era de Tauro, El PUNTO VERNAL se traslada al comienzo de
TAURO SIDERAL, cerca de la constelación de ORIÓN. Hemos retrocedido
6.480 años en el tiempo, en el 4.320 a.C. Era de Tauro, Apis o Mentoe.

Fig 15. Apis en la Barca Solar, Era de Tauro

Y ahora pasamos a analizar otro aspecto interesante que nos comenta el documental “La Revelación de las Pirámides”. Nos habla de los 4 Guardianes del Cielo:

Fig 16. Regulus, de la Constelacion de Leo

Fig 17, Fomalhaut, Constelación de Piscis

Fig 18. Aldebaran, Constelación de Tauro

Fig 19, Antares, Constelación de Escorpio

Vamos a ubicar estas 4 estrellas, Guardianes del Cielo en el Reloj Cósmico y a tratar de sacar algunas conclusiones:

Fig 20. Los 4 Guardianes del Cielo.

Conclusiones:

  • La primera conclusión es que el Eje Regulus- Fomalhaut y Antares-Aldebarán están separados un ángulo de 180º aproximadamente.
  • La segunda conclusión es que en el Zodiaco Tropical, a los 30º de
    Leo Tropical, coincide la estrella Regulus, de la Constelación de Leo, y
    los 30º de Acuario coincide aproximadamente con la estrella Fomalhaut.
    ¿Será esta la coincidencia que marca el Fin de los Tiempos? No lo
    sabemos, los Antiguos Egipcios se llevaron el secreto a la tumba……si
    alguna momia pudiera  revivir.
  • El Equinoccio de Primavera (Punto Vernal) apuntará a la estrella Fomalhaut dentro de 2160 años.

Y todo esto nos dirige el rumbo del Barco
del Misterio a las investigaciones de Albert Slosman sobre los
jeroglíficos egipcios. Resumimos las investigaciones de Slosman.

En 1976, Albert Slosman, profesor de
matemáticas, doctor en análisis informático y participante en los
programas de la NASA para el lanzamiento de los Pioneer sobre Júpiter y
Saturno en 1973, 1974 y 1975, publicó en París un libro titulado “El gran cataclismo”.
En este libro sensacional se relata con todo lujo de detalles un
acontecimiento ocurrido hace 12.500 años: el hundimiento de la Atlántida
descrito por Platón en Timeo y Critias.

La resonancia del libro de Slosman fue
escasa ya que pasó por ser un libro más sobre el tema Atlante (más de
12.000 títulos a lo largo de la Historia) con unas hipótesis curiosas
ignoradas por los científicos oficiales. Dos años más tarde salió a la
luz “Los supervivientes de la Atlántida”, donde se describe la gran
migración de los Atlantes desde el continente hundido hasta Egipto con
arreglo a una nueva lectura de 1os textos jeroglíficos, que culminó con
la publicación en 1979 de “El libro del más allá de la vida”, más
conocido como el “Libro de los muertos”.

Es muy probable que Albert Slosman acabe
siendo reconocido como uno de los más grandes Egiptólogos de todos los
tiempos, aunque hasta 1972, año en que pasó cuatro meses en Egipto, no
se dió cuenta, de que se le habían abierto unos horizontes absolutamente
fantásticos sobre la antigüedad Egipcia.

De todos los lugares fascinantes de
Egipto, Déndera fue el que más le apasionó, por ello se centró en el
estudio de su famoso Zodíaco, que fue encontrado por casualidad o
CAUSALIDAD durante la campaña Egipcia de Napoleón. Cuando el ejército
del sur, al mando del general Desaix, iba en persecución del ejército
Mameluco, tanto hombres como animales estaban agotados y el general
ordenó un alto para descansar en las arenas del desierto y descargar los
camellos. Bajo el peso de una caja de municiones se abrió un hueco en
el suelo y ésta se hundió en él. Los soldados se asomaron por el agujero
y descubrieron que la caja había caído dentro de una sala casi llena de
arena, a la que no tardaron en bajar.

El ejército iba acompañado por una
veintena de sabios que entraron tras los soldados y se encontraron con
que el techo de aquella cámara era un maravilloso mapa celeste. Acababan
de descubrir en el fastuoso templo de Déndera, medio enterrado entre
las arenas, su asombroso Zodiaco.

UNA LOSA DE 20 TONELADAS

Las dimensiones originales de la losa en
la que se había esculpido el Zodíaco eran de 3,60 metros de largo Por
2,40 de ancho y un grosor de 90 centímetros, lo que significaba un peso
entre 20 toneladas. Para aligerar el peso, M. Lelorrain, el héroe
encargado de desmontarlo y transportarlo a Francia, decidió cortar dos
series de líneas en zigzag, que tenía la piedra en su parte más larga,
con el fin de cuadrarla. Con esto eliminó el jeroglífico que
representaba el gran cataclismo, ya que en la lectura de los
jeroglíficos el agua se representa con una línea quebrada; el plural de
las aguas son dos líneas; con tres la crecida del Nilo y el diluvio con
cinco líneas quebradas. Como el Zodíaco de Déndera está rodeado de ocho
líneas, nos encontramos con un Superdiluvio, de ahí la idea de llamarlo
“El gran cataclismo”.

El templo de Déndera, es el templo de la
Diosa Hathor, La Dama del Cielo y todos los fundamentos de la Astronomía
y de la Astrología parten de allí, y así fue a lo largo de sus
reconstrucciones, ya que la que actualmente contemplamos es la sexta
reconstrucción sobre los únicos cimientos originales, que se remontan a
los arquitectos Sucesores de Horus (SemShu-Hor), que fueron los primeros
supervivientes llegados a las orillas del Nilo, tras el cataclismo
Atlante. Existe un papiro del escriba del faraón Keops en el que se
precisa que, por orden de Khufu (Keops), el Templo de la Dama del Cielo
de Déndera será reconstruido por tercera vez, sobre el mismo
emplazamiento y según los planos establecidos por los sucesores de
Horus, los SEM-SHU HOR, sobre pieles de gacela y salvaguardados en los
archivos del Rey.

La Astrología que nosotros estudiamos se
basa en la sabiduría de Egipto y Grecia, pero sobretodo estudiaremos el
legado Egipcio y de sus antecesores, La Atlántida o como se conocía por
su nombre AHA-MEN-PTAH, La Tierra del Corazón Primogénito de Ptah (El
Creador).

INGENIERÍA ELECTRICA (en ingles):  Fuente: http://www.thestoneage.org/
Existen muchas pruebas de que en el ANTIGUO EGIPTO  se
utilizaron Bombillas  para la iluminación. El antiguo Egipto es una de
las civilizaciones más impresionantes establecidas por la humanidad. Los
antiguos egipcios tenían una vasta experiencia y conocimiento que no
puede ser el fruto de la secuencia de una sociedad primitiva. Entre los
egipcios, había sabios que tenían la sabiduría que proviene de los
tiempos del Profeta Noé  y el Profeta Abraham .  Uno de esos
conocimientos fue el uso de la electricidad para la iluminación. El
descubrimiento de los grabados en las
paredes o varios frisos 
descubierto en el Templo de Hathor de Dendera
en Egipto, ha puesto de manifiesto una pieza especialmente
fascinante de información acerca de los antiguos egipcios. Una gran
parte de los frisos jeroglíficos, examinados a continuación, se
encuentran en el complejo de templos de Dendera. Esto muestra que los
antiguos egipcios obtuvieron iluminación mediante el uso de bombillas y
de la técnica del arco de luz. Una inspección detallada de
estas imágenes en el Templo de Hathor muestra que se utilizó el
aislamiento de alto voltaje , al igual que hoy en día, esto es apoyado
por una columna rectangular que se asemeja a una bombilla de luz (se
cree que se han utilizado como aislante y conocido como
el Djed columna). Este asombroso parecido a las bombillas que
utilizamos hoy en día es más que notable.

Imágenes de las bombillas utilizadas por los Antiguos Egipcios, Templo de Hathor, Dendera

En este documental emitido en septiembre de 1996 por el canal
estadounidense ABC, este sistema de iluminación fue probado por los
científicos ante las cámaras. Se logró una vez más el éxito y se obtuvo
luz de la bombilla. Se trata básicamente de una bombilla y se trabajó a
través de la técnica que se muestra en las pinturas murales del antiguo
Egipto, dando así iluminación. En el video que sigue se puede ver cómo
la luz se obtiene a través de los métodos empleados por los antiguos
egipcios.

http://harunyahya.com/en/Eski_caglarda_teknolojik_bulgular/13770/LIGHT_BULBS_WERE_USED_FOR_ILLUMINATION_IN_ANCIENT_EGYPT

En esta pintura del templo de Dendera, se pueden ver
cuatro filamentos de ancho (el componente en las bombillas que se
calienta)y las bombillas, a la izquierda. Un cable que va desde la
batería eléctrica gigante a la izquierda alimenta estas bombillas.

En este interesantísimo documental se describen las propiedades eléctricas de Las Pirámides de Gizeh: .

Sol – Tierra conectados por portales magnéticos cada 8´

Antes de que usted termine de leer esta
nota habrá ocurrido algo que hasta hace poco la mayoría de científicos
negaba rotundamente y que no esperaban que en realidad sucediera: Un
portal magnético se abrirá, conectando a la Tierra con el sol a través
de 150 millones de kilómetros que separan a nuestro planeta del astro
central de la galaxia. Toneladas de partículas energéticas de alta
frecuencia serán transmitidas entre los dos cuerpos antes de que el
portal se cierre de nuevo, lo cual ocurrirá aproximadamente cuando
Ud. termine de leerla.

Se le llama evento de transferencia de flujo o
FTE por sus siglas en inglés (Flux Transfer Event), nos dice el físico
del espacio David Sibeck, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales.
“Hace diez años yo estaba completamente seguro que este fenómeno no
existía pero ahora existe evidencia innegable de que es un hecho”
afirma. Pero además de lo sorprendente para algunos que implica la
confirmación científica del FTE, también llama la atención que es un
fenómeno que se repite varias veces a lo largo de un día,
aproximadamente cada ocho minutos. De hecho, en una asamblea
internacional de físicos del espacio en el Taller de Plasmas en
Huntsville, Alabama, se determinó que los FTE no sólo son comunes, sino
posiblemente, dos veces más común de lo que cualquiera hubiera
imaginado.

Desde hace tiempo los científicos sabían que la Tierra
y el sol debían estar de algún modo conectados. La magnetosfera de
nuestro planeta (la burbuja magnética que rodea a la Tierra) esta
repleta de partículas del sol que llegan hasta ahí por medio de las
ráfagas de viento solar, eventualmente penetrando las defensas del campo
magnético de nuestro planeta. Y hoy sabemos que estas partículas son
capaces de penetrar ya que viajan a través de campos magnéticos que
enlazan directamente el suelo terrestre con la atmósfera del sol.

 

En una
presentación en el Plasmas Workshop 2008, se mostraron algunas
topologías magnéticas dentro de las cuales tenemos cuerdas (columna
izquierda), cilindros (columna central), o burbujas (columna derecha).

 

“Solíamos pensar que la conexión era
permanente y que el viento solar podía gradualmente acercarse al entorno
cercano a la Tierra siempre que el viento estuviese activo”, dice
Sibeck. “Nos equivocamos. Las conexiones no son constantes. A menudo son
breves, explosivas y muy dinámicas”.

Varios expertos
han llegado a explicar como se producen los FTE: En el lado diurno de la
Tierra (la zona más cercana al sol), el campo magnético de nuestro
planeta presiona en contra del campo magnético del sol. Aproximadamente
cada ocho minutos los dos campos de funden o reconectan brevemente para
formar un portal a través del cual pueden fluir partículas de energía.
El portal adopta forma cilíndrica de un diámetro tan amplio como la
Tierra. Hasta el momento la ESA (Agencia Espacial Europea) y la NASA,
mediante el envío de naves y sondas han podido medir sus dimensiones
detectar las partículas que pasan a traves de ella. “Son reales”, dice
Sibeck.

Ahora con la información de THEMIS y Cluster, los
teóricos pueden utilizar esas mediciones para simular estos eventos en
sus computadores y predecir cómo su comportamiento de una manera más
detallada. Según el físico espacial Jimmy Raeder, Doctor de la
Universidad de New Hampshire, en una presentación de sus estudios dijo a
sus colegas que estos portales tienden a formarse sobre el ecuador de
nuestro planeta y luego desplazarse hacia el polo invernal: en diciembre
se desplazan hacia el Polo Norte y en Julio hacia el Polo Sur.

 

Con información
de THEMIS los teóricos pueden utilizar esas mediciones para simular
estos eventos en sus computadores.

 

Sibeck cree que esto está sucediendo más
veces de lo que se pensaba anteriormente. “Creo que hay dos variedades
de FTE: el activo y el pasivo”. Los FTE activos son cilindros
magnéticos que permiten que las partículas fluyan fácilmente y de manera
estable, representan los conductos más importantes de energía para la
magnetosfera de la Tierra. Los FTE pasivos son cilindros magnéticos que
ofrecen más resistencia, su estructura interna no admite fácilmente un
flujo de partículas y campos. Para los expertos: las partículas activas
aparecen en las latitudes ecuatoriales cuando apunta hacia el sur, y en
forma pasiva cuando apunta hacia el norte). Sibeck ha calculado las
propiedades de los FTE pasivos y está alentando a sus colegas a buscar
señales de estos en los datos de THEMIS y Cluster.

Hay muchas
preguntas sin respuesta: ¿Por qué los portales se forman cada 8 minutos?
¿Cómo giran los campos magnéticos en el interior del cilindro y su
núcleo? “Estamos haciendo un análisis profundo acerca de esto”, dice
Sibeck.

Mientras tanto, muy por encima de su cabeza, un nuevo
portal se abre, la conexión de la Tierra con el sol.

 

11 Dimensiones

Entre los físicos teóricos modernos es una
idea casi universal de que nuestro universo es muy posible que tenga
dimensiones adicionales. Y son cada vez más los físicos que parecen
estar de acuerdo en que nuestro universo debe tener al menos 11
dimensiones.

¿De dónde viene esa idea de que existen
11 dimensiones en el universo
aunque solo podemos ver 4?. Esto viene de una de las teorias de la
física más importantes de los últimos años: Las teorías de las
supercuerdas o “String
Theory”
en inglés. Esta teoría es bien llamativa porque de
ser cierta sería una TEORÍA DE TODO. Este es el “Holy
Grail
” de los físicos. Si uno es materialista y cree que TODO
LO QUE EXISTE es materia
, puede entonces uno construir el
universo solo con un puñado de partículas elementales. Toda la materia
en la Tierra y las estrellas que vemos en el cielo se pueden REDUCIR
a grandes bonches de 2 tipos de quarks (llamados “up” and “down”) que
forman los protones y neutrones, los electrones y los neutrinos. Con
esas 4 piececitas podemos hacer todo el cosmos visible (serás las piezas del holograma). La teoría de
supercuerdas dice que a su vez esas 4 piececitas son todas la misma
cosa. Una pequeña cuerdita microscópica que si vibra de una manera
parece un quark, si vibra de otra parece un electrón, si vibra de otra
parece un neutrino y si vibra de otra parece un gravitón (de lo que está
hecha la fuerza de gravedad). Si esto fuese así solo con supercuerditas
podemos EXPLICAR TODO LO QUE EXISTE.

¿Porqué el multiverso (el universo que vemos, y el único que podemos
estar seguros de que existe, más cualesquiera otros universos que a lo
mejor existan pero no podemos ver) debe tener 11 dimensiones, y no las 4
que vemos según la teoría de las supercuerdas?

Bueno la teoría de las supercuerdas, o String Theory, es un intento
de armonizar las 2 teorías que tenemos actualmente y que explican
perfectamente todos los eventos físicos que podemos ver. Estas son la Teoría
General de la Relatividad
(que explica la gravedad, y la
naturaleza cósmica del espacio y el tiempo), y la Teoría de los
Campos Cuánticos o la Mecánica Cuántica
(una colección bien bizarra
de ecuaciones que predicen exactamente el comportamiento de la materia a
partir de sus componentes subatómicos fundamentales). Una explica 100%
correctamente la materia, y la otra explica 100% correctamente el
espacio y el tiempo en que la materia existe. Pero son teorías
incompatibles entre sí. Si el espacio a nivel microscópico fuese como
dice la Relatividad, la mecánica cuántica no funcionaría. Pero si la
materia exhibe las propiedades que dice la mecánica cuántica que tiene,
el espacio y el tiempo se romperían y deformarían malamente según la
Relatividad. Esto no es un problema serio en la práctica porque a los
físicos que estudian partículas elementales y física de estado sólido la
gravedad y el espacio no les interesan ni afectan, y los que estudian
astrofísica y relatividad no les afecta ni interesa la estructura
atómica y molecular de los planetas, estrellas y galaxias. Con saber que
pesan es suficiente.

 

Las dimensiones son: 3 del espacio, 1
temporal, 6 adicionales resabiadas o “compactadas” y 1 que las engloba
formando “membranas”

Pero cuando uno llega al estudio del
momento del Big Bang en que empezó el universo ahí es donde se complica. El Big Bang es el estudio de como empezó, y
como se expande el espacio a través del tiempo cargando con toda la
materia que contiene. Pero en el principio el universo era de tamaño
microscópico y la única manera de generar la energía y la materia de la
“nada” o el “vacío” es mediante las bizarras y complejas ecuaciones de
la mecánica cuántica que permiten esto. Así que al principio hay que
usar ambas teorías a la vez, y ahí está el problema.

La teoría de supercuerdas trata de resolver el problema viniendo
desde el campo de la Mecánica Cuántica. Asume que las ideas de la
mecánica cuántica son básicamente correctas y se pueden hacer
compatibles con la gravedad relativista si hacemos 2 cambios importantes
en la naturaleza del espacio-tiempo y en la naturaleza de las partículas
que componen la materia. Del espacio-tiempo hay que cambiar la idea de
que es un manifold contínuo que se puede siempre subdividir
infinitamente como la recta numérica. En Relatividad no importa cuan
pequeña sea la distancia entre 2 cosas siempre hay espacio entre medio y
por tanto siempre se puede imaginar una distancia aún menor. En String
Theory hay que “atomizar” el espacio y el tiempo. Debe haber distancias
que sean las mínimas posibles en el universo, y no EXISTE
ESPACIO
entre dos cosas diferentes que estén a esa distancia
mínima. De ahí viene el otro cambio filosófico fundamental. En mecánica
cuántica existen solo 12 partículas verdaderamente fundamentales
(electrones, neutrinos, los 2 tipos de quarks que forman los protones y
neutrones [y sus primos exóticos en otras 2 generaciones casi idénticas
pero más pesadas]). En la teoría actual esas partículas son PUNTUALES. Es decir, son puntos geométricos sin tamaño real, infinitesimalmente pequeñas. En String Theory eso no puede ser así y de ahí su nombre. En vez de puntos de cero dimensión tienen que ser por lo menos cosas extendidas de una dimensión (hilitos o cuerdas) o más (membranas, bolas, etc.)
Ahora viene lo interesante. Una cuerda puede vibrar como la cuerda de un violín o una guitarra. Estas vibraciones se pueden describir matemáticamente con ecuaciones. Si uno coge una cuerdita microscópica y trata de ponerla a vibrar según las ecuaciones de la mecánica cuántica solo podrá producir cierto número discreto de vibraciones (o notas musicales distintas). Muchas de esas vibraciones si la cuerda es bien chiquita (en String Theory son billones de veces más pequeñas que un protón) podrían interpretarse como las masas, cargas, y espínes de las partículas que vemos en aceleradores y reacciones nucleares. Es decir, forman el mismo grupo matemático y tienen las mismas simetrías.

Con las ecuaciones (aproximadas) de la mecánica cuántica si queremos reproducir todas las masas, cargas y espínes de todas las partículas y fuerzas (incluyendo un”gravitón” que reproduciría una Teoría de la Relatividad microscópica que no chocaría con la mecánica cuántica) necesitas por lo menos 10 dimensiones. Una cuerdita vibrando en 4 dimensiones se quedaría corta y no podría producir suficientes vibraciones diferentes para meter todas las cosas diferentes que podemos ver a nivel subatómico. De ahí vienen las 10. ¿Y la número 11?. Bueno, es que este tipo de String Theories (en plural) se pueden hacer de muchas maneras diferentes. Habría no una sino al menos 5, (y cuidado si más), formas diferentes de hacer esto. Las cuerditas son tan pequeñas que no hay manera de hacer experimentos para distinguir cual sería la correcta, y peor aún, para chequear que no hayamos cometido algún error al escribir las ecuaciones o tratar de resolverlas. Pero hace algunos años alguien se dio cuenta de que si añadimos una dimensión adicional entonces podemos definir transformaciones que vayan de una teoría de cuerdas a otra convirtiéndolas en una misma teoría. Esto haría las cosas más lógicas, bonitas y elegantes por lo que a casi a todos les encanta la idea de las 11 dimensiones. Es el mínimo matemático necesario para tener una sola teoría que haga todo lo que coherente.

 

El campo magnético de la Tierra (también conocido como el campo geomagnético) es el campo magnético

Imágenes integradas 1

virgilio

Piramidemayo2013bbbb.ppt

BETELNuestroTiempo2013.pptx

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