EPIFANIA 2013

sincronización galáctica hacia el amanecer cosmico.....

Los eventos cataclísmicos que detalla Sitchin, de 5,000 a 6,000 años – perdieron registro. Nuestro Universo tiene aproximadamente 21 billones de años de antigüedad. La Tierra tiene 7-½ mil millones de años de antigüedad. El concepto que nosotros tenemos respecto a la edad de la fisicalidad no es como los seres o civilizaciones más avanzadas piensan o miden el material que constituye nuestro Universo, por lo que le explicaré a ustedes, los lectores, los conceptos que me han enseñado los seres que me han contactado, de la constelación de Andrómeda.Nuestro Universo consiste en 11 niveles dimensionales o cinturones primarios. Dentro de estos niveles hay 11 niveles o frecuencias diferentes de sonido y color. Es importante mencionar esto porque aquello que nosotros percibimos como el Universo es el último nivel creacional que está ocurriendo en nuestro presente. En otras palabras, la 4ª densidad es nuestro siguiente nivel, y dentro de esa vibración hay 11 niveles de materia y creación, y así sucesivamente con todos los otros niveles hasta que alcanzamos la 11ª densidad y el último nivel de esa densidad.

Ahora bien, en la creación de este Universo las civilizaciones más avanzadas afirman que el verdadero inicio de este Universo comienza con la concepción del mismo. Primero estuvo la idea y luego la palabra, y entonces se manifestó hacia muchos niveles descendiendo la escala hacia la materia física que nosotros llamamos 3ª densidad. Es en este punto en que nosotros, con nuestras ciencias aún limitadas, tratamos de medir el tiempo y espacio para igualar o validar nuestros sistemas de creencia que enfocan la mayoría del tiempo en el reino físico.

Consecuentemente, las ciencias de algunas de las civilizaciones extraterrestres afirman que nuestro Universo tiene 21 billones de años de antigüedad como nosotros medimos el tiempo, que no es igual a como ellos miden el tiempo. Pero por el bien de todos los lectores expondré todas las medidas de tiempo en años terrestres. Al usar esta concepción o verdad, se nos pide mirar nuestro hogar y vernos a nosotros mismos con una luz diferente. Los seres a los cuales me referiré desde este momento en adelante como los “once”, han declarado que no todas las civilizaciones en el espacio explican las verdades de la misma manera, por lo que dejaré que el lector absorba y sienta la información y confíe en su propia sabiduría.

La creación física de nuestro Universo fue, por consiguiente, hace 21 billones de años. Si esta es la verdadera naturaleza de lo que nuestro Universo es y cómo funciona, entonces debemos llegar a comprender que también hay más acerca de nosotros desde el momento en que también estamos conectados a este proceso, en casi todos los niveles, si no en todos.

Me han explicado que nuestra concepción de la Teoría del Big Bang es correcta en su simplicidad y que la idea de creación y evolución también es correcta, por lo que todos estamos en lo correcto y todas nuestras teorías y evaluaciones actuales están incompletas.

La creación de nuestro Universo físico ocurrió como de la nada, si es que todos nosotros lo hubiésemos podido ver. Los once dicen que en el 1er nivel de la 4ª densidad se aceptó a través del poder de nuestros pensamientos el crear una vibración más baja de densidad. De hecho, tuvimos mucho éxito. En la 4ª densidad, cuando se le daba poder a esta idea, fueron creados 3 enormes bolsones, y tan pronto como estos bolsones de energía no pudieron sostener más luz y todo lo que quisimos crear se manifestó, entonces estos bolsones de materia estallaron en un vacío de espacio y tiempo, creando así la magnificencia que vemos como nuestro actual Universo físico.

Este es el mismo proceso que nosotros usamos para crear el último nivel de la 11ª densidad. Esto también explica el porqué de que nuestra ciencia ve este Universo como un Universo cerrado, debido a que nosotros no hemos creado ningún nivel de densidad debajo o más bajo que la 3ª densidad. Este es el nivel más bajo de la escalera dimensional. Desde aquí todos evolucionan hacia arriba. Los agujeros negros son las ventanas desde donde vinieron originalmente las explosiones del Big Bang. Los Andromedanos piensan que son portales a otra dimensión del Universo.

Nosotros, los creadores e infantes del Ser (concepto de “Dios”, “fuente”, “consciencia”), todos como consciencia colectiva lo creamos. Todo pensamiento de todas las formas de espíritu, tanto en lo individual como colectivo, crearon este Universo en particular. Todos venimos de otro Universo y/o plano dimensional de pensamiento. Este plano dimensional se dice que está en el plano 45.

Aquí todos nos unimos a crear otra densidad separada, pero una densidad física y espiritual muy diferente, así como también otros cuerpos de densidad que acompañan cualquier energía pura. Tres grandes grupos de almas, totalizando billones, decidieron que iban a dejar la fuente e iban a crear. El Ser estableció las reglas para el experimento y todos tuvimos que haber acordado jugar con las reglas. Ninguna alma fue raptada y forzada. El libre albedrío le hizo caso omiso a todas las decisiones. Nosotros nos reunimos en nuestro respectivo portal o agujero negro.

Cada portal tenía una posición o camino de evolución. Los caminos fueron diferentes según cada alma.

GEOMAGNETISMO SAGRADO....AMANECER GALACTICO

Esta es la Forma de Sostener e irradiar en sintonía con la Red de Vida, entrelazando nuestros corazones en Amor, sostenemos esta Gran Red y cada vez que irradiamos Amor, sanación y Transmutación hacia la Tierra e invocamos al Ser interior de nuestras Hermanas y Hermanos a la distancia, la Luz y la Sanación se extienden por todo el Planeta!

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La Red de Vida expandiendose por todo el Planeta a traves de los Servidores de la Luz. Esta Red sostiene y apoya los cambios. Cada vez que hacemos una limpieza en algún lugar del Planeta, al convocar internamente a nuestras Hermanas y Hermanos de Luz la sanación se extiende hacia todo el Planeta!

La red de energia de Conciencia Cristica, es un campo electromagnetico en torno a la Tierra, que esta como a 89 kilometros sobre la Tierra, alrededor del planeta, es de naturaleza geometrica y esta basado en el DODECAEDRO, el solido de doce caras pentagonales.

A nivel de la superficie terrestre existe su correspondiente geomagnetico formado por los de 83 miles de sitios sagrados alrededor del mundo conectados por la Geometria Sagrada. Estos puntos fueron creados en la realidad fisica de la Cuarta Dimension, incluyendo un punto en Egipto del tamanno de un atomo, con un agujero de un kilometro y medio de profundidad, como a un kilometro y medio de distancia de la Gran Piramide, que esta alineado con el Cristal Cristico de la Tierra y la Red de Conciencia Cristica, y esta ubicado sobre las mismas espirales, una logaritmica y otra Fibonacci, sobre las que se localizan las grandes piramides de Egipto. Los cientificos de hoy han descubierto estas espirales, por fotografia aerea, y han ubicado este agujero, y su antipoda en Moorea al otro lado de la Tierra.
En la tradicion andina (INCA), se trasmite por tradicion oral, que una red de energia controla la salida de los que salen de la rueda de encarnaciones y los que deben continuar, y los que continuan retornan a la tierra a ciertos puntos para descansar.
Richard Hoagland, ha dicho que existe la misma relacion en las piramides en Marte, que delinean matematicamente un campo tetraedronal en estrella, inscrito en una esfera, lo que es, una vez mas, una llave, asi que aun los antiguos marcianos sabian que la llave a la realidad es la Estrella Tetraedrica inscrita en una esfera.
Drunvalo, dice que, no fue una persona en particular, fueron cientos y cientos de personas en muchos cientos de annos, haciendo toda clase de cosas como construir templos, cantar, sembrar cristales y muchas otras cosas. Hubo una gran sintonia fina a principios de los ochenta hasta ahora. El trabajo principal se termino alrrededor del 4 de Febrero de 1989. Con gente por todo el mundo, especialmente en Europa y en los Estados Unidos, que simplemente tenian que ir a Peru, a Macchu Pichu o Sacsahuaman, o algun lugar en el mundo o a las grandes piramides y cantar o poner un cristal sin saber por que. Normalmente cristales, porque los cristales pueden guardar pensamientos programados que continuan aun despues que la persona se ha ido, son medios para sintonizar o cambiar la geomancia y al hacer el cambio sobre la Tierra se hace el cambio alrededor de la Tierra, se creo una sintonia fina entre estos sitios, que era necesaria para hacer que la red formara un patron de onda estacionaria, que ya esta alli.
Los gobiernos mas fuertes han tenido esto presente desde hace mucho tiempo, localizaron todas sus instalaciones militares por todo el mundo, exactamente en nodos de esta red o en las espirales que salen de ellas. Durante la Guerra Fria han estado tratando de controlar esa red, pues quien la controle, controla la conciencia del planeta, Rusia fue la primera que se dio cuenta de la Red de Conciencia Cristica, del campo dodecaedrico que se estaba formando arriba.
Sin la Red de Conciencia Cristica estariamos en serios problemas, porque el nivel de conciencia en el que estamos ahora no se podria conservar. Si se viera desde afuera de la Tierra, apareceria solo como un destello azul saliendo de la Tierra, pero estos son los campos de vida biologica armonica del planeta, que se estan reduciendo a mas o menos la mitad, asi es como la conciencia de la Tierra estuvo pasando a Cuarta Dimension, como una avanzada del paso del planeta a Cuarta Dimension que es donde actualmente nos encontramos.

Todos escogimos un viaje diferente, y fuimos separados en tres grupos:El 1er grupo eran aquellos que iban a permanecer en la 4ª densidad para evolucionar.
El 2º grupo eran aquellas almas que iba a ser planetas, lunas, estrellas, soles, plantas, animales, y otras formas.
El 3er grupo de densidad eran aquellos que iban a ser los verdaderos conductores del espíritu en las formas físicas. Este grupo tenía que comenzar con el 2º grupo y evolucionar a la 3ª densidad y de ahí escalar.

Esto no debe malentenderse con la idea de que los seres humanos u otras formas de vida física consciente, son mejores que cualquier otras formas de vida evolucionadas. La humanidad no podría existir si no fuera por los esfuerzos de los 1eros y 2dos reinos. Cada Universo es un organismo viviente.

Cada Universo está en la mente de Dios (Ser); un alma viviente. La formación de nuestro Universo, en historia, es única en la inmensidad del tiempo. El amor creacional y el avance, la tecnología y la felicidad son segundos a nada. Pero, debido a nuestra otra polaridad de miedo, que acordamos experimentar, también hemos ido al extremo de la guerra, odio, destrucción y auto-castigo.

El miedo es casi tan poderoso como la fuerza creacional del amor. Sin embargo no es real, real en el sentido de que estás verdaderamente amenazado. Tú no lo estás; no tu verdadera esencia. Sin embargo, el miedo en su forma creacional no es libre. Es muy restrictivo, controlador y destructivo. Comenzaré a darles algunos ejemplos históricos de esto en nuestro Universo.

Olmecas: entre la Atlántida y los extraterrestres.

Según historiadores, arqueólogos y antropólogos como Alfonso Caso y Miguel Covarrubias, los conocimientos de los olmecas resultan realmente sorprendentes, lo que ha desatado la imaginación y las conjeturas de investigadores heterodoxos como el Dr. Óscar Padilla Lara, para quien “la única explicación razonable para comprender el desarrollo cultural y tecnológico de los olmecas, que después heredarían los mayas, aztecas y demás culturas mesoamericanas, es el contacto con alguna civilización extraterrestre”. Todavía existen hoy en algunos pueblos centroamericanos extrañas esculturas olmecas que parecen otear pacientemente el firmamento y que, según el Dr. Padilla Lara, estarían aguardando el regreso de los dioses venidos del cielo…

Su religión giraba alrededor de deidades sobrenaturales que ostentaban atributos de animales, siendo las representaciones más importantes los jaguares, los cocodrilos y las serpientes, aunque también aparecen insectos, tiburones y peces. En cuanto a su organización política, los olmecas estaban guiados por fuertes gobernantes, cuyos retratos se han plasmado en las cabezas colosales que los han hechos famosos. En la “zona nuclear” antes citada existen un total de 17 cabezas gigantescas: 10 en San Lorenzo, 4 en La Venta, 2 en Tres Zapotes y 1 en Cobata. En el Museo de Antropología de Xalapa se exhiben 7 cabezas procedentes de San Lorenzo. La roca volcánica usada en las tallas de este último lugar proviene de las montañas de los Tuxtlas, a unos 60 kms. al noroeste de San Lorenzo, lo que demuestra que la sociedad olmeca fue capaz de llevar a cabo la titánica empresa de su transporte gracias al sometimiento o a la cooperación de las poblaciones que dominaba. La dificultad de proveerse de estos materiales, o bien la importancia simbólica de los mismos, impulsó a los olmecas a reutilizar las piedras para usarlas en nuevas esculturas, ya que algunas cabezas colosales fueron originalmente altares. En algunas de estas piezas, que pueden pesar más de 10 toneladas, hay detalles interesantes, como el pronunciado estrabismo que se aprecia en los ojos de muchas de ellas. Un defecto visual que constituía, no obstante, el patrón de belleza de numerosas civilizaciones de Mesoamérica.
La meseta de San Lorenzo puede considerarse uno de los trabajos de arquitectura monumental más grandes de Mesoamérica, porque fue modificada a través de un enorme esfuerzo humano plasmado en la construcción de terrazas, cortes y remoción de toneladas de tierra y paredes de contención, que transformaron el terreno natural en un espacio sagrado para los antiguos habitantes. Otro de los elementos más desconcertantes de esta cultura, según los investigadores “oficiales”, es que los olmecas no usaban la rueda y no tenían animales de carga, por lo que el trabajo fue llevado a cabo íntegramente por medio del esfuerzo humano. En realidad, se suele omitir el hecho de que el arqueólogo estadounidense Matthew Stirling encontró en la década de los 40, en el yacimiento de Tres Zapotes, unos juguetes infantiles que consistían en perritos con ruedas. Si estas últimas eran conocidas, lo lógico es pensar que fueron empleadas en la práctica y que no quedaron reservadas sólo para divertir a los niños.
Los Dioses Jaguares

Observando la construcción, conservación y restauración de los centros religiosos y el gran número de esculturas monumentales y de pequeñas dimensiones que nos han legado, se piensa que el gobierno olmeca era teocrático, es decir, estaba presidido por unos reyes-sacerdotes que se ocupaban de que la religión y la política estuvieran siempre estrechamente entrelazadas. Es posible que, a los ojos del profano, la religión de los olmecas parezca incomprensible y compleja; sin embargo, se puede resumir en la adoración a los dioses-jaguares, representantes de un ancestral culto totémico a los espíritus de la naturaleza, encarnados en este animal que era sagrado para todas las culturas mesoamericanas.
Sin embargo, también hay en sus altares y esculturas religiosas algunas figuras de extrañas criaturas y monstruos aberrantes, de seres de estatura desproporcionada cuyo significado todavía no ha sido explicado. Esas representaciones no se limitan a los centros ceremoniales, sino que aparecen reflejadas en todo el arte olmeca, especialmente en objetos y elementos rituales como las hachas para sacrificios.
Existe un detalle que a los arqueólogos les resulta inexplicable: el realismo de las esculturas olmecas que, supuestamente, representaban a los monarcas teocráticos más relevantes. De ser así, ¿por qué muchos rostros olmecas tienen esas sospechosas características negroides (nariz achatada, labios gruesos, etc.), si los primeros esclavos negros no llegaron a América hasta el siglo XVI? También hay representaciones de rostros barbados, de nariz aguileña y labios finos, que no se corresponden con ningún tipo racial mesoamericano.
El legado de los Chamanes

Si sobre ese aspecto aún no se han puesto de acuerdo los investigadores, existe, en cambio, certeza en cuanto al importantísimo papel que en la sociedad olmeca desempeñaban los brujos o chamanes. Éstos, lujosamente ataviados con pelucas, máscaras, camisas de piel, fajas y cinturones, dirigían en realidad toda aldea o poblado. Todavía hoy, en nuestros viajes por diferentes países centroamericanos, hemos podido constatar la pervivencia de esa importancia social de los chamanes, herederos de la tradición olmeca. Ellos son los únicos que aún conservan el legado de sabiduría de aquella antiquísima civilización que se esfumó de la faz de la Tierra sin haber desvelado el misterio de sus orígenes, su esplendor y su decadencia.

Conexión Atlante: MÉXICO Y EGIPTO

Lo más desconcertante de la cultura olmeca es, precisamente, todo lo que ignoramos sobre ella. No sabemos cuál era su organización social, ni qué lengua hablaban, ni qué tradiciones tenían sobre su propio origen. Ni siquiera podemos encuadrarlos en un determinado grupo étnico, porque las condiciones climáticas de gran humedad que predominan en el Golfo de México han impedido que se haya encontrado ni un solo esqueleto olmeca. Como señala el investigador y escritor Graham Hancock, “es posible que las misteriosas esculturas que nos han legado y que supuestamente los representan no fueran obra de los olmecas, sino de un pueblo más antiguo y olvidado”. Tal vez algunas de las cabezas gigantescas y otros extraordinarios artefactos que se les atribuyen fueran transmitidos, a modo de reliquias y quizá a lo largo de muchos milenios, “a las culturas que comenzaron a construir los montículos y pirámides de San Lorenzo y La Venta”. En este último lugar, además de las enigmáticas cabezas de rasgos africanos, algunas de ellas cubiertas con un casco, que intrigan desde hace años a los arqueólogos, pueden verse representaciones de unos hombres altos, de rasgos poco pronunciados y nariz larga, con cabellos lacios, barbas y largas túnicas. Estos individuos, de raza claramente caucásica, sólo podrían haber sido esculpidos a partir de la imagen de un modelo humano, al igual que los tipos negroides. Algunos investigadores mantienen que se trata de navegantes fenicios y de los esclavos negros que éstos habrían recogido en la costa de África Occidental antes de emprender su viaje a través del océano. Hancock, sin embargo, piensa que, aunque es muy probable que los fenicios llegaran a América antes que Colón, no son ellos los protagonistas de las estelas olmecas, en las que no se aprecia ni rastro del estilo artístico fenicio. En cambio, sí existen una serie de sospechosas semejanzas con algunas creaciones egipcias, como la mismísima Esfinge de Gizeh (cuyo rostro vemos en la imagen de la derecha), la explicación podría encontrarse en que tanto el Viejo como el Nuevo Mundo recibieron aportes de una población proveniente de una civilización desconocida y más antigua.
Lo cierto es que los mitos americanos y los de los egipcios, mesopotámicos y muchos otros pueblos hablan de “grandes fuegos”, “un gran Diluvio”, “el gran frío” y “los tiempos del caos”, unas épocas de tinieblas y de “creación y destrucción de soles” que podrían remitirnos a un período de grandes cataclismos naturales acaecidos, como mínimo, hace 10.000 años. Son historias que podemos encontrar a ambos lados del Atlántico y que, bajo el lenguaje de los mitos, nos hablan del conocimiento de la precesión de los equinoccios que tenían diversas civilizaciones antiguas. Las similitudes existentes entre las culturas de la Centroamérica precolombina y el Antiguo Egipto podrían haber brotado de una “tercera civilización”: la mítica Atlántida, que desapareció como consecuencia de un giro en el eje de nuestro planeta que produjo un brusco desplazamiento de la corteza terrestre. Y el emplazamiento de esta misteriosa civilización pudo haber estado, según Hancock, en el continente antártico, que hace unos 15.000 años tenía zonas septentrionales con un clima mediterráneo subtropical, regadas por grandes ríos que cruzaban planicies y fértiles valles. De allí partieron los supervivientes del cataclismo, que se afincaron en el Valle del Nilo, en las márgenes del Indo, en las orillas del Titicaca, en el Valle de México y en otros puntos del planeta.
Y no constituían una unidad racial homogénea, sino que junto a representantes del tipo caucásico habría también individuos negroides que fueron quienes inspiraron tanto las misteriosas cabezas olmecas como el rostro de la Esfinge y de otras esculturas egipcias cuyos tocados reales pueden encontrarse también en tierras mexicanas. En estos elementos civilizadores se basaron las leyendas de los dioses americanos que en algunas ocasiones fueron derrotados por sus propios congéneres o por otros pueblos bárbaros. Lo que es indudable es que “los negros olmecas” no eran esclavos: sus rasgos sugieren autoridad y sabiduría, el mismo conocimiento inescrutable que se desprende de los rasgos de la Esfinge. Es el rostro de una raza remota, la de los antepasados atlantes que nos dejaron un legado imperecedero de sabiduría grabado en las piedras de uno y otro lado del Atlántico.
Sorprendentemente la astronomía conocida por las grandes civilizaciones supera con mucho lo que parecería lógico, teniendo en cuenta las modestas herramientas de investigación utilizadas por los antiguos observadores del cielo. Esto, unido a las múltiples leyendas y mitos referidos a visitas de dioses que legaron a los hombres sus secretos conocimientos sobre el universo, nos obliga a preguntarnos si el anciano saber astronómico pudo ser realmente traído a la Tierra por seres extraterrestres.
El hombre del paleolítico era nómada. A fin de orientarse en su constante deambular, tuvo que fijar unos puntos de referencia y lo consiguió mediante la observación del Sol y de las estrellas.
Pronto comprendió que los movimientos de los astros estaban relacionados con asombrosos acontecimientos. La naturaleza se comportaba apacible o violentamente dependiendo de la posición que el Sol tuviera en el horizonte. Los truenos, los relámpagos, las tormentas y todo aquello que le atemorizaba, guardaba relación con la mayor o menor presencia de este astro, por lo que divinizó como dador de la vida. Por otra parte, la constatación de que los ciclos estacionales se repetían hizo que el ser humano comenzase a medir el tiempo. La observación llevó al hombre a percatarse de que el Sol no aparece siempre por el mismo sitio. Sólo hay dos días al año en que sale por el este y se pone por el oeste (en el hemisferio norte): durante los equinoccios de primavera (21 de marzo) y de otoño (21 de Septiembre). En ellos, el número de horas del día es el mismo que el número de horas de la noche, o sea, 12. El resto del año, el Sol naciente se mueve como un péndulo por el horizonte, hacia la izquierda o hacia la derecha del este geográfico.
Este deplazamiento marca un arco en el horizonte cuyos límites son los días del solsticio de verano, el día más largo del año (21 de Junio) y el solsticio de invierno, el día más corto (21 de diciembre).
Estos conocimientos eran marcados por los egipcios con dos obeliscos situados frente al templo, cuya fachada principal se orientaba al este, en una línea imaginaria que pasaba entre los dos monumentos. Desde un punto determinado del templo, el sacerdote-astrónomo podía mirar el horizonte y conocer la llegada de estos días clave, a medida que el Sol naciente se aproximaba a uno u otro obelísco. Pero no era sólo esto lo que los antíguos conocían del cielo…
Según el Dr. Marcel Baudouin, el culto al Sol apareció ya en el Período Chelense (100.000 a.C). Las grandes construcciones pétreas surgieron con gran profusión por todos los rincones de Europa desde Portugal a los Países Escandinavos. Sólo en la isla de Seeland (Dinamarca) se han encontrado 3.500 megalitos. Y el denominador común de tales construcciones fue la astronomía, ya que se ha constatado que el 70% de los dólmenes y avenidas cubiertas tienen la entrada orientada hacia el nordeste, buscando la salida del Sol en el solsticio de verano.
Bretaña es una tierra privilegiada, situada sobre un macizo granítico que recibe y emite a su alrededor radiaciones telúricas. En esta región francesa se conservan actualmente cerca de 3.800 megalitos con alineaciones sobre la línea equinoccial, la dirección de salida del Sol solsticial de verano y de la puesta solsticial en invierno.
Pero sin duda es Stonehenge el más conocido y evocador de todos los monumentos protohistóricos de función ritual y astronómica. El tramo recto de su Avenida, por la que se accedía desde el exterior hasta el centro del conjunto, estaba perfectamente orientado hacia al lugar donde se habría visto el primer destello solar en el solsticio de verano.
Stonehenge fue erigido en un lugar previamente seleccionado en la estrecha porción del hemisferio norte en que los azimuts (ángulo que forma con el meridiano el círculo vertical que pasa por un punto de la esfera celeste) del Sol y de la Luna, en su máxima declinación (distancia del astro al ecuador), forman un ángulo de 90°. La importancia del lugar elegido era tal que sus constructores no dudaron en traer bloques de hasta 400 toneladas desde una cantera situada a 300 km. Actualmente, los arqueólogos sostienen que Stonehenge se comenzó a levantar hacia el 3600 a.C., continuándose las obras en épocas posteriores. Stonehenge no es un monumento ordinario, ya que cumplió simultáneamente las funciones de calendario lunar y solar y aportó, además, el conocimiento de los ritos de las estaciones. El 21 de junio, solsticio de verano, el primer rayo de luz iluminaba el altar, ahora caído entre los dólmenes. Los estudios astronómicos realizados por el profesor Gerald Hawkins y por Sir Norman Lockyer demuestran que la Luna tenía más interés para sus enigmáticos constructores que el Sol. Próximos a la entrada del monumento, cuarenta hoyos, señales de otros tantos postes dispuestos en seis filas, coinciden con la posición más septentrional a la que llega la Luna cada 18,61 años. No es posible que unos hombres prehistóricos obtuvieran tal refinamiento astronómico mediante la mera observación del firmamento. Además, se ha comprobado que las alineaciones lunares están realizadas con tal perfección que para establecerlas debieron, sin ninguna duda, contar con información acerca de la inclinación de la órbita y diámetro lunar. Gracias a estos y otros datos, las investigaciones más recientes indican que la época señalada por la posición de los astros en el cielo es mucho más remota que la fecha de su supuesta construcción. Ello nos lleva a preguntarnos: ¿Quién planificó Stonehenge y cuáles fueron sus motivos?

Lugares de poder y la activación de la energía planetaria

Sin necesidad de poseer mayores conocimientos arqueológicos, quienes visitan por primera vez un centro maya perciben de entrada su gran espíritu. Y hasta podrían trazar diferencias entre uno u otro yacimiento por lo que éstos emanan. Y no sólo en lugares arqueológicos. Ocurre también en zonas consideradas sagradas por los nativos. Aparentemente, esos lugares no muestran nada fuera de lo común, nada que llame la atención. Pero son especiales. Lo más sorprendente es que estas energías afectan visiblemente al visitante, otorgándole algo más que paz, claridad o algún tipo de éxtasis espiritual. Parece que la clave está en sensibilizarse. ¿O nos hallamos ante un cuadro de sugestión? No creo que aplique para todos los casos.

En la medida en que nos acercamos al 21 de diciembre que marca la profecía maya, se ha incrementado la visita a los yacimientos mayas y otros puntos arqueológicos y sagrados de todo el mundo. Incluso, con viajeros que no tienen ni idea de la profecía. Como si aquellos lugares les “llamaran”. Como si se sintieran “atraídos” por alguna fuerza desconocida.

Reconozco que todo esto podría sonar raro, y quizá hasta ridículo; sin embargo, esa “energía” parece estar activándose en diversos puntos del mundo. Y si es así, ¿con qué propósito? En Asia, en el desierto mongol de Gobi, los lamas aseguran que las energías de Tibet, los Himalayas y el Gobi, están en un período de “sueño”, y que en la actualidad estas fuerzas se encuentran despertando en las Américas. No pocos escritores afirman que esa “energía” inició su viaje hacia occidente a fines de los años 40, un momento que coincidió con la denominada “Era moderna de los ovnis” cuando el piloto civil estadounidense Kenneth Arnold afirmó haber visto nueve objetos no identificados desplazándose en las cercanías de Mount Rainier. Esto ocurría el 24 de junio de 1947. Días más tarde, el 2 de julio, ocurre el controvertido incidente Roswell, en Nuevo México, un expediente que aun sigue abierto y lleno de conjeturas.

“Hay algunos hechos por demás simbólicos a tener en cuenta. El avistamiento de Arnold ocurrió un 24 de junio, que es la fiesta solar más importante de los incas: el Inti Raymi. De acuerdo a la creencia, es como esperar un nuevo año, un ciclo diferente. 1947, a dos años de haber concluido la Segunda Guerra Mundial, fue sin duda un momento de importantes decisiones: entre ellas se estaba fortaleciendo la recién proclamada Organización de las Naciones Unidas, y se planificada el establecimiento del Estado de Israel a través del voto de 33 naciones a favor. Hay que tener en cuenta que tanto la ONU como Israel se encuentran en medio de numerosas profecías.

Tampoco hay que olvidar de que en 1947, además, se produce el descubrimiento de los famosos Rollos del Mar Muerto, cuyas detonantes revelaciones brindaron grandes luces sobre antiguos enigmas cristianos, incluyendo la persona de Jesús.

El navegante noruego Thor Heyerdalh, se suma a esta lista de hechos significativos de 1947 al poner a prueba, exitosamente, su hipótesis de la navegación en tiempos remotos haciendo un viaje desde Perú hasta la Polinesia, a bordo de su célebre balsa Kon Tiki. En otra región de la Tierra, el Almirante norteamericano Richard Byrd se hallaba involucrado en una expedición diferente: la operación secreta “High-jump” (“Salto Alto”) en la Antártida. Hasta la fecha aun se mantiene el misterio de esta exploración al continente blanco que contó con más de 4,000 hombres apoyados con portaviones y poderosos submarinos.

Por otro lado, ese mismo año, se pone en marcha el denominado “Plan Marshall”, destinado a la reconstrucción de la posguerra. Y Rusia convoca a la Conferencia de Varsovia a los países de su zona de influencia. También comienza la “Guerra Fría” con los EE.UU. y demás potencias occidentales.

Y un acontecimiento clave más: ese año India y Pakistán obtienen su independencia de Inglaterra.

En el campo científico, es importante mencionar que en 1947, por primera vez, un avión rompe la barrera del sonido. Lo logró el avión cohete Bell X-1. Durante ese año, en los laboratorios de la corporación Bell Telephone, se desarrolla el transistor, un micro dispositivo ideado sobre las propiedades semiconductoras del silicio y el germanio. Éste sería un paso más que decisivo para la electrónica, pues se posibilitaba la rápida miniaturización de los equipos, mejorando además su eficiencia. Hay que decir que no pocos investigadores sostienen que Bell Telephone se benefició de la ciencia presuntamente recuperada del ovni estrellado en Roswell para lograr estos avances.”

Y aquí podría añadir un detalle más al asunto: En 1949 se inicia la invasión china a Lhassa, con el pretexto de que “irían a liberar al Tíbet de los invasores extranjeros y reintegrarla a la Tierra Madre”. En aquella época había seis extranjeros en el Tíbet… Sin embargo, Mao Tse Tung envió un ejército de 80,000 soldados en 1950. El resto de la historia ya la conocemos. Para los lamas, este hecho marcaba el final de una época, en donde la “luz” tendría que establecerse en otro lugar del mundo. ¿Las Américas?

El proceso habría empezado a ocurrir entre 1940 y 1950. Y hay que señalar que ese momento coincide con el presunto ingreso de la Tierra a la llamada “Era del Acuario”, que es simbolizada por un “aguador”, con su mensaje intrínseco de purificación y nuevos conocimientos. Ahora estamos de lleno en esa etapa. Y los monjes afirman risueños y sueltos de huesos que “los centros de antiguo de occidente se despertarán y en ellos se preparará a la gente”.

En la actualidad, no resulta raro ver a lamas recorrer México, Perú, Bolivia, Chile o Argentina, y precisamente en zonas que son consideradas sagradas. Ellos están convencidos de que el despertar del hombre empezará en estas latitudes. ¿Hay alguna conexión con la profecía de 2012? Desde luego que sí. Los lamas, además de que conocen la fecha —y los posibles acontecimientos climáticos extremos que podría vivir el planeta— también sostienen que si el hombre cambia, afectaría positivamente el tránsito de la humanidad, sin que éste sea traumático o penoso. En otras palabras, depende en gran medida de nosotros. Pero, ¿cómo lidiar con la energía de un agujero negro supermasivo que parece estar afectando a todo nuestro Sistema Solar? ¿Qué podemos hacer ante los cambios del Sol? Hunab Ku (el centro galáctico) no es un “destructor” de la humanidad. Es tan sólo un espejo. Un gigantesco cristal que refleja exactamente lo que somos. Por esta razón la profecía de 2012 es una advertencia, una oportunidad, y no una sentencia del “fin del mundo”. Es el fin de una etapa y el inicio de otra. Parte de ese tránsito que se inicia después de 2012 es la “activación” de las energías o Kundalini de la Tierra.

Se dice que de todos los centros de poder que se están activando en las Américas, el sur de Perú, el norte de Chile, y el nor-oeste de Bolivia, involucran una zona “ventana” que concentra la mayor parte de la “energía”. Probablemente, esta afirmación tiene alguna correspondencia con el electrochorro ecuatorial. Cuando se estabiliza el ecuador magnético, según se piensa alrededor del año 1940 —nuevamente el espacio de tiempo en que se produce el “traslado” de energías de oriente, según los lamas— se forma un eje de conductividad máxima en la ionosfera, que se conoce como “electrochorro”. En diferentes trabajos científicos y mediciones se ha demostrado que esta banda eléctrica es más intensa en el Perú y Bolivia que en Nigeria y la India.

En el año 2004,  se analizo  una extraordinaria fotografía que habría tomado la NASA gracias a la tecnología de detección térmica e infrarroja. La imagen fue sacada en el área del lago menor, en el Titicaca, y muestra un importante campo magnético que tiene la forma de la “Chakana”, el sagrado símbolo aymara e inca que se asocia a la constelación de la Cruz del Sur. ¿Una evidencia de la activación de los lugares sagrados de occidente? ¿No es una casualidad que más de un chamán maya señale el lago Titicaca como el lugar desde donde se proyectarán las nuevas fuerzas del planeta? ¿Y qué decir de la Chakana o Cruz Cuadrada como figura que delimita la extensión de esta anomalía magnética?

La “Chakana”, formada por un inmenso campo magnético en el lago Titicaca. La figura tiene un diámetro de 10 kilómetros. Su similitud con el ancestral símbolo inca es incuestionable y despierta muchas preguntas.
Cerca del Titicaca, en el lado peruano, existe un lugar que resalta en el misterioso escenario andino: La Puerta de Hayumarca. Para los habitantes de Juli y Chucuito —pueblos puneños próximos al sitio de poder— aquel umbral de roca es una “entrada” a otra realidad. Y actualmente ellos sostienen haber visto incrementarse los extraños fenómenos que suelen darse en el enclave. He tenido la oportunidad de visitar aquella “puerta ciega” en diversos viajes. He dormido con mi tienda de campaña allí. Y puedo asegurar que los lugareños no exageran.

De acuerdo a  experiencias e investigaciones, la concentración específica de ese torrente de energía se halla en el volcán Sajama, la montaña más alta de los Andes bolivianos.

Es inevitable preguntarse: ¿Qué fuerzas pueden “elegir”, casi de manera inteligente, o dirigida, el lugar donde se desarrollará este proceso? ¿Cuál es su real propósito, y qué relación podría tener con los tiempos que vienen después de 2012?

El objetivo, pienso, seríamos nosotros, los seres humanos. Se trataría de un “plan” orquestado por fuerzas superiores para el salto evolutivo de la humanidad. Aquellos lugares de poder, entonces, serían sólo “centros de preparación” para la etapa que se aguarda después del 2012.

Nosotros siempre fuimos el objetivo final de la profecía.

El Despertar Magnético de la Serpiente Emplumada

Los centros sagrados son importantes, y desde luego los extraños fenómenos que parecen estar desatándose en torno a ellos. No obstante, el protagonista de este encuentro entre lo sagrado y el mensaje de la profecía de 2012 es el ser humano. No son, pues, las pirámides de Tikal, Copán, Palenque, Uxmal, o Chichén Itzá las que pondrán las cosas en su sitio, o las que nos salvarán del “fin del mundo. Lo que se espera realmente es que el ser humano rompa sus ataduras y limitaciones para mutar hacia un estadio superior de consciencia.

Todo lo que vimos en otros artículos publicados en este sitio web sobre el centro galáctico, el Sol y los cambios climáticos, forman parte de un entramado que no sólo involucra a nuestro planeta, sino a todas sus criaturas. Si es así —y he aquí el punto—, ¿cómo demostrarlo? ¿Qué hecho conecta esas radiaciones con nosotros? Sostener que las energías cósmicas de Hunab Ku y su accionar en el Sol podrían ejercer algún tipo de influencia espiritual en los seres humanos suena a demasiado. Y que los centros sagrados del mundo son los lugares idóneos para canalizar esas energías resultaría tan ajeno y absurdo que más de un lector esbozaría una sonrisa burlona. Y no les culpo. Sin embargo, ¿qué pensaríamos si ello fuera exactamente así?

Es evidente de que el campo magnético de la Tierra está siendo alterado por el comportamiento del Sol. Y los científicos sospechan que nuestra estrella muestra esas “anomalías” como respuesta de una intensa radiación proveniente del centro de la galaxia. Todo este proceso cósmico se encuentra detrás de los recientes cambios climáticos. Pero no es todo. Los seres humanos, conscientes o no, interactuamos con campos magnéticos. Y una alteración en ellos podría tener consecuencias directas también en nosotros y no sólo en el clima. Sin ir muy lejos, más allá de la conexión humana con la magnetosfera terrestre y otras fuerzas del planeta, el hombre en sí dispone de un campo magnético.

Todo ser humano posee un campo unificado de energía que está “alineado” con la magnetosfera terrestre. El campo magnético de todo ser vivo, dicen los estudiosos, es una pauta holográfica de energía, una suerte de “guía de ondas espacial” que colabora en la organización y equilibrio de los sistemas moleculares y celulares del organismo. Se sabe que cuando se distorsionan estas ondas, se produce una desorganización en el cuerpo físico, situación que podría llevar a una enfermedad. Muchos médicos, especialmente de la ex Unión Soviética, están trabajando con el campo magnético humano y la dinámica molecular para enfrentar desde el origen el desarrollo de enfermedades. Esto, obviamente, no es nada nuevo, pues hay antecedentes de terapias médicas con magnetismo desde el año 6,000 antes de Cristo. También es de conocimiento que tanto para Paracelso como para el médico alemán Franz Anton Mesmer el magnetismo era la piedra cimiento del modelo medicinal. A pesar de que estas terapias fueron dejadas de lado por la medicina tradicional, en los años 70 se empezó a retomar los trabajos gracias a las investigaciones de Lechner y Ascherl, quienes se adentraron en la medicina moderna y la combinaron con ideas tradicionales sobre la energía magnética. Así, descubrieron la utilidad médica del electro-biomagnetismo, que puede erradicar enfermedades debido a que muchos virus y bacterias no sobreviven dentro de determinadas frecuencias magnéticas.

Los científicos han estimado que el campo magnético natural de la Tierra es un dipolo con una intensidad de 0,5 Gauss o 50 micro Tesla (µT). Aunque no lo podamos percibir con nuestros sentidos, influye en todas las formas de vida. Se sabe, por ejemplo, que muchos insectos y animales dependen del campo magnético para su orientación. No hay que olvidar que en 1998, la Universidad de Frankfurt pudo demostrar ante la comunidad científica que las palomas se orientan mediante el magnetismo terrestre. Estas aves deben su excelente sentido de orientación a unos cristales de características magnéticas que tienen en su pico. Ese tipo de cristales también se encuentran en el cerebro humano. Richard Blakemore, microbiólogo de la Universidad de Durham, fue más lejos al demostrar la interacción entre el campo magnético terrestre y microorganismos. Los precisos análisis de microscopía electrónica demostraron que en el interior de las células estudiadas había cristales de magnetita, un mineral fuertemente magnético, muy común en la superficie terrestre. Y en diversas bacterias se ha puesto de manifiesto que los cristales de magnetita forman una cadena lineal que actúa como la aguja de una brújula. Realmente maravilloso. Pero no debería sorprendernos. El Premio Nobel de física, el polaco Klaus Von Klitzing, ya se había referido a la energía magnética como la “biológicamente más efectiva en los seres humanos”. Y una prueba científica de ello estuvo a manos de la Universidad de Giessen. En el revolucionario experimento, los científicos pudieron demostrar, lejos de toda duda, que campos magnéticos de baja energía (rango de Picotesla) influyen sobre el bienestar de los humanos. Tal vez los centros de poder de todo el mundo —y que están en un proceso de “activación”— irradian algún tipo de campo magnético como responsable de los cambios que experimentan los visitantes. Existe  más de un caso extraordinario de sanación en aquellos lugares. Probablemente no fue “Pacal Votán” ni un mensajero de otra dimensión quien obró el milagro, sino el campo de energía del propio lugar o yacimiento arqueológico que podría haber sido emplazado sobre poderosas líneas de fuerza del planeta o, también, si se trata de un templo o pirámide importante, habría que revisar con qué materiales se construyó, pues éstos muchas veces tienen elementos conductores como el silicio, “camuflados” dentro de la roca. La Cámara del Rey en la Gran Pirámide es un digno caso. No pocos escritores piensan que ese sarcófago cumplía una función diferente al haber sido colocado en un salón de piedra energéticamente acondicionado. Pero ahora es todo el planeta el que está siendo “acondicionado”.

Desde tiempos antiguos se sostiene que el ser humano tiene un campo de energía que lo envuelve. Esta supuesta cúpula de luz fue denominada “Aura”, y estaría “construida” por energías electro-magnéticas. Diversos objetos religiosos parecen aludir a ese campo de luz al representar a sus deidades o santos con una “aureola” cerca o sobre la cabeza. La discusión sobre si existía o no el aura, y por qué sólo la podían “ver” algunos clarividentes, quedó zanjada en 1939 cuando Semyon Davidovich Kirlian y Valentina Kirlian idearon un aparato en el laboratorio del Hospital de Alma-Ata (ex Unión Soviética) capaz de retratar ese campo de energía. Se le conoce mundialmente como “Cámara Kirlian”. Sin embargo, luego aparecieron detractores afirmando que el aura no existe, y que el aparato del matrimonio Kirlian sólo retrataba un fenómeno físico llamado “efecto corona”, que sería producido por la aparición de conductividad de un gas (aire) en la proximidad de un conductor sometido a alta tensión. Sin embargo, otros métodos ajenos a la Cámara Kirlian demuestran que el cuerpo humano sí emite esa energía. Y no se trata, tampoco, de reacciones bioquímicas en el cuerpo humano que involucran radicales libres. La radiación que emitimos es una combinación de electricidad y magnetismo que todavía sigue siendo estudiada por prestigiosos científicos y varias universidades. ¿Será a través del “aura” como nos conectamos con el campo magnético terrestre?

Los mayas, no lo olvidemos, eran “sacerdotes-científicos”, ambas cosas, no como nosotros que separamos todo y terminamos armando batallas intelectuales para defender nuestras posturas. En otras palabras, una mezcla armónica entre ciencia y espiritualidad en el posible mensaje de la “profecía”.

Si el campo magnético de la Tierra está siendo alterado, con la consecuente ola de cambios climáticos, ¿qué sucederá con nosotros si nuestro “campo magnético personal” es afectado? ¿Tendremos huracanes, sismos y tormentas a escala personal? La respuesta: Depende de cómo nos encontremos. Depende de nuestro estado de consciencia. Y en esto insisten una y otra vez los lamas y los chamanes. Debemos aprender a “ver”.

Para muchos de estos místicos, los años 2010, 2011 y 2012 (como también lo creía el famoso sensitivo argentino Benjamín Solari Parravicini) serían claves en nuestra preparación personal y planetaria. Fue el tiempo para dejar lo viejo, sanar, comprender, y encaminarnos hacia lo nuevo que inicia después de 2012.

Sin duda, la meditación, la conexión con lugares sagrados, o la percepción de energías sutiles a través de prácticas y ejercicios, es una forma de adentrarse en el mundo sutil y su relación con nuestra propia fuente de poder. En oriente se creía que la base de nuestro campo de energía personal se encuentra en la columna vertebral, la “antena” de luz natural del ser humano. Esa antigua enseñanza esotérica relaciona a la columna con el sistema de siete chakras. Al proceso de “activar” ese sistema de centros de poder en el cuerpo humano a través del eje de la columna se le llama el despertar de la Kundalini o de la “Serpiente”. Y hacia ello vamos: El retorno simbólico de nuestra propia serpiente emplumada. Si estamos en sintonía, la energía de Hunab Ku y su accionar en Kinich Ahau (nuestro Sol) será una ayuda para disparar nuestra ascensión a otro nivel de frecuencia. Para que esto empiece a suceder, debemos situarnos en esa “gran autopista” de fuerza extraplanetaria que ha sido programada para este especial momento de la historia humana. Sé que esto suena fuerte. Y que tendré que explicar un poco más por qué creo que el ser humano podría dar un salto en su evolución ante el estímulo desconocido de una influencia cósmica.

La activación del código de los dioses

Más de un astronauta, al hallarse en el espacio, ha experimentado una “expansión de consciencia” que no ha sabido explicar. No se tratarían de efectos psicológicos o el aislamiento en las cabinas de mando; al parecer, en el cosmos se integra las fuerzas sutiles con mayor intensidad. Edgar Mitchell, capitán del Apolo 14 —hoy a la cabeza de un instituto de investigación sobre la consciencia en San Francisco— fue testigo y protagonista de este fenómeno. La Nasa le dio el portazo y el ex marine y científico decidió emprender sus investigaciones en solitario para, más tarde, asociarse con otros estudiosos que consideran seriamente los factores cósmicos como posibles “aceleradores” de la mente humana. El Gobierno de los EE.UU., pese a su supuesta indiferencia, ha llevado a cabo, en secreto, un estudio profundo del magnetismo y su accionar en los seres humanos. Estos proyectos se desarrollaron clandestinamente en la guerra fría, y supuestamente fueron aplicados en el espionaje y en la manipulación a distancia. El tristemente recordado MK Ultra es uno de los casos más conocidos.

El magnetismo, los rayos gamma y el bombardeo de microondas se experimentaron en seres humanos desde entonces como “arma secreta” de organismos militares. No pocos investigadores señalan al controvertido proyecto Haarp —un conjunto de 180 antenas que se hallan en Gakona, Alaska— como parte de este entramado. Haarp, presuntamente, podría afectar con sus poderosas ondas de radio de alta frecuencia a grandes poblaciones a distancia, además de inducir alteraciones en el clima al ser, a decir de algunos, un gran “calentador ionosférico”. Como fuese, lo inquietante es saber cómo estas ondas pueden influir en nuestro comportamiento o afectar el mecanismo de la inteligencia humana.

Además del caso del aura, que sería un cuerpo electromagnético que actúa como “sistema inmune energético” de los seres vivos, el cerebro humano dispone de su propio campo magnético.

El doctor Johnjoe McFadenn, de la revista Journal of Consciusness, llegó a la conclusión de que el campo magnético cerebral sería el asiento de la consciencia humana. De acuerdo a McFadenn —y otros científicos— ese campo sutil se genera por la superposición de fuerzas producidas por la actividad sincrónica de las neuronas responsables de la percepción y la vigilia. Según esta teoría, las redes neuronales, que se comunican sinápticamente creando un espacio consciente de trabajo, están unidas entre sí a través de la dinámica de los campos electromagnéticos.

A fines del año 2008 llegó a mis manos un artículo del doctor Timothy Roberts que podría dar mayores luces sobre este asunto. Roberts descubrió que la demora en el lenguaje que se suele observar en niños autistas está conectada con los campos magnéticos del cerebro. Roberts empleó una técnica denominada magnetoencefalografía (MEG), técnica que detecta campos magnéticos del cerebro al igual que un electro-encefalograma (EEG) registra campos eléctricos.

Roberts presentó sus resultados en la reunión anual de la Sociedad Norteamericana de Radiología, celebrada en Chicago, y en ella disparó a boca de jarro: “Las señales eléctricas del cerebro generan pequeños campos magnéticos que cambian con cada sensación y en función de la comunicación entre diferentes zonas cerebrales”.

Estos estudios ponen en relieve la importancia de los campos magnéticos y su posible relación con el cerebro y la consciencia humana. ¿Y si una radiación se “infiltra” en nuestra “magnetosfera personal”? ¿Podría afectar nuestra consciencia, la percepción de la realidad o nuestro comportamiento? Y eso no es todo. Los campos magnéticos y otras radiaciones pueden inducir cambios en nuestro mismísimo ADN.

Hoy se sabe que las ondas que emiten los teléfonos celulares, los hornos a microondas, y otros artefactos, ejercen algún tipo de influencia en nuestro ADN, aunque los científicos aseguran que no es para preocuparse… ¿Y los rayos gamma del centro galáctico? Cuando se somete a un organismo a radiaciones gamma se puede crear un agente mutágeno —no que nos vayamos a convertir en un superhéroe, desde luego—; pero se afirma, al menos teóricamente, que se podría “abrir” el código genético y despertar en él patrones dormidos. Se piensa que esto no afectaría al individuo expuesto a esa radiación, sino a su descendencia, que heredaría el cambio genético. Esta hipótesis ofrece pistas sobre el “plan cósmico” de Hunab Ku en los seres humanos: Quienes vivan los años de la conexión después de 2012, serían sólo los “incubadores” de un cambio extraordinario en la evolución. Las generaciones futuras serían los verdaderos protagonistas…

Más aún cuando los efectos de las radiaciones en el código genético son de los más variados. Más allá del fenómeno que se está dando en el agujero negro de la Vía Láctea, los rayos gamma se emplean en la Tierra dentro de la industria, la medicina e incluso en la fisión nuclear. La radiación tiene que ser intensa y sostenida para que se puedan generar verdaderos “cambios” en un organismo. Sin embargo, ¿la pulsación de radiaciones gamma de Hunab Ku podría aumentar? ¿Qué consecuencias podríamos experimentar?

El ADN (ácido desoxirribonucleico) es una macromolécula que forma parte de todas las células. Su rol fundamental en reunir la información genética usada en el desarrollo y el funcionamiento de los organismos vivos es comparable a un gigantesco disco duro de computación, que no sólo contiene “archivos”, sino software o programas que tienen vida propia. Nuestro ADN posee una doble hélice, que se mantiene estable por la formación de puentes de hidrógeno entre las bases asociadas a cada una de las dos hebras. Su doble espiral es como una escalera de caracol, con dos varillas laterales que van girando sobre sí mismas y que están unidas por numerosos peldaños colocados entre ellas. Pero aún no conocemos todos sus secretos.

Nuestro código genético es un entramado tan maravilloso que el biólogo molecular Francis Harry Crick —Premio Nobel por el co-descubrimiento de la estructura helicoidal— aseguró que nuestro mapa de vida era “obra” de una avanzada civilización de origen extraterrestre. Años más tarde, su compañero, James Watson, llevaría a cabo el Proyecto Genoma Humano, un ambicioso estudio de los casi 30,000 genes del genoma para identificar la amplia secuencia de pares de bases químicas que componen el ADN.

En el estudio pudieron corroborar, entre otras cosas, que el código genético regula el envejecimiento, como si tuviéramos un reloj biológico que controla el mecanismo de la vida y la muerte dentro de una célula. Teóricamente, alterando el ADN, se podría extender considerablemente la esperanza de vida de un hombre. De hecho, algunos científicos creen que todos los aspectos del envejecimiento acabarán siendo vinculados a un solo gen, denominado “el Gen de Matusalén”—el personaje bíblico que vivió 969 años—. Aunque los cálculos son más conservadores respecto al viejo Matusalén, podríamos tener una esperanza de vida de al menos 120 años. Y “retocando” otros aspectos del ADN, si tuviésemos la tecnología adecuada para hacerlo, podríamos generar otros cambios impensados. Esos cambios no necesariamente se podrían realizar a través de nanotecnología, sino gracias a radiaciones de rayos gamma, infrarrojos, u otro tipo de energía que afecte el ADN selectivamente. Desde luego, aunque nos hallamos ante una gran conjetura, no deja de ser una posibilidad que nuestra ciencia conoce, y que civilizaciones extraterrestres manejan desde hace mucho…

La evolución del ser humano sigue siendo uno de los grandes enigmas. Desde tiempos de Darwin, la discusión se ha sostenido para tratar de hallar la clave de cómo nos hicimos “inteligentes” y nos transformamos en lo que somos actualmente. Supuestamente, de los chimpancés sólo nos separa un 2% en lo que al código de ADN se refiere. Pero, por otro lado, el homo sapiens dispone de 46 cromosomas frente a los 48 de los chimpancés y gorilas. ¿Todo esto es producto de una “selección natural”? ¿Será posible que algún “agente externo” haya generado grandes mutaciones genéticas en las especies más allá de las explicaciones oficiales? Hay dos teorías heterodoxas que circulan sobre este tema. La primera habla de radiaciones cósmicas que, debido a un efecto aún desconocido por nuestra ciencia, puede “mutar” el ADN. La otra teoría habla de una intervención de los “dioses”, tal como parece sugerir más de una leyenda. La “creación” del ser humano y la intervención de entidades divinas no es algo ajeno ni a la Biblia ni al Popol Vuh de los mayas —entre otros tantos relatos del mundo—, como si en aquellos mitos de la creación se escondiese un evento real que se ha perdido en el tiempo.

Si tomamos en serio estas dos hipótesis, la primera podría señalar a Hunab Ku como agente de un cambio genético que impulsa a las especies a dar un “salto evolutivo”. La radiación del centro de la galaxia “despertaría” algunos genes en el ADN que, al activarse, se heredarían, generando con el tiempo un cambio importante en los seres humanos.

Si tomamos en serio la segunda alternativa, estaríamos hablando no de “deidades”, sino de seres extraterrestres que en el pasado estuvieron en el planeta e hicieron intervenciones genéticas para “acelerar” la evolución del hombre. En esto creía el Premio Nobel Francis Crick. Tal vez, aquellas presuntas civilizaciones de otros mundos dejaron en nuestro código genético algún patrón o “gen” que pudiese despertarse cuando llegara el momento.

El momento podría ser el ciclo de radiación del centro galáctico. Y el objetivo: Llevar a la raza humana a dar otro gran salto evolutivo. ¿Es esto posible?

Como fuese….. El contador no es hacia el 21 de diciembre de 2012. No hay una “cuenta regresiva.”, sino un “reloj cósmico” que se activa después de esa coordenada, marcando un tiempo en donde empezaremos a recordar quiénes realmente somos…

GEOMAGNETISMO SAGRADO....AMANECER GALACTICO

EVENTOS ASTRONOMICOS 2013

Calendario de los acontecimientos astronómicos más destacados del 2013. Eclipses, conjunciones planetarias, cometas, lluvia de meteoros, Superluna y mucho más…

21 de enero: conjunción entre la Luna y Júpiter. La Luna, con un 78% de iluminación, pasará a menos de un grado al sur de Júpiter, siendo la conjunción entre los dos objetos más cercana hasta el año 2026.

2-26 de febrero: ‘planeta invisible’. Durante este período Mercurio, planeta difícil para observar por su cercanía al Sol, estará lo suficientemente alejado de nuestra estrella para ser visible justo después de la puesta del astro solar. El 8 de febrero el planeta pasará a menos de 0,4 grados de Marte. Su luminosidad será bastante alta hasta el 16 de febrero y disminuirá rápidamente después.

10-24 de marzo: el cometa PANSTARRS. Se espera que en este período el cometa, descubierto en 2011, presentará un buen espectáculo poco tiempo después del anochecer, pasando muy ‘cerca’ de la Tierra y el Sol: a solo 45 millones de kilómetros. El 12 de marzo se podrá ver a 4 grados a la derecha de la luna creciente.

25 de abril: eclipse lunar parcial. Será un eclipse pequeño en el que la Tierra tapará un poco menos del 2% del diámetro de la Luna. La mejor vista se podrá tener en el hemisferio oriental (Europa, África, Australia y una gran parte de Asia).

9 de mayo: ‘anillo de fuego’. Un eclipse solar cuando el cono de sombra de la Luna no llegará a la Tierra, y veremos como el Sol formará un tipo de ‘corona’ alrededor de la Luna, que aparecerá un 4,5% más pequeña que el disco del Sol. El eclipse se podrá observar desde el norte de Australia, la parte este de Papúa Nueva Guinea y las vecinas Islas Salomón. Desde los Hawái se verá un eclipse parcial cuando la Luna cubre unos 32% del disco solar.

24-30 de mayo: ‘baile de planetas’. Mercurio, Venus y Júpiter protagonizarán todo un espectáculo en la parte noroeste del cielo, cambiando sus posiciones notoriamente de una noche a otra. El 28 de mayo Venus pasará a 1 grado de Júpiter, brillando seis veces más que este.

23 de junio: Superluna. Ese día la Luna aparecerá muy grande al estar a la menor distancia de la Tierra en 2013 (unos 356.991 kilómetros). Los días posteriores se esperarán marejadas fuertes.

3 de noviembre: eclipse híbrido de Sol. Un eclipse bastante atípico que se produce cuando este fenómeno cambia rápidamente de anular a total.

Mediados de noviembre hasta diciembre: el cometa ISON, descubierto en 2012 por dos astrónomos ‘amateur’ rusos, va a pasar el 28 de noviembre a 1,2 millones de kilómetros del Sol, lo que hará posible observarlo de día. Se cree que podría ser uno de los cometas más observados de la historia.

Diciembre: ‘lucero del alba’. Durante todo ese mes Venus será tan brillante que se podrá ver hasta unas tres horas después del amanecer a principios de mes y hasta una hora y media a finales en víspera ya del siguiente año. No volverá a ser tan brillante hasta 2021.

13-14 de diciembre: Lágrimas de San Lorenzo. Se espera que este año la intensidad de la lluvia de meteoros de las Perseidas, también conocidas como Lágrimas de San Lorenzo, alcance hasta 120 meteoros por hora.

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