.. aquellos años 60/70…………..

La creación del mundo


Nada había por ningún lado. Todo era vacío, y reinaba el Caos, donde solo hay espacio, nada de vida, nada que se pueda describir.
Caos es el dios más antiguo de la mitología griega y sólo se aparece como el creador de todo desde la nada, a veces ni siquiera se lo representa en forma física, sino mas bien en formas de partículas uniformes, de la nada aparece Gea, la diosa de la Tierra, que es la base del mundo.

Gea reconoce a Caos como su indiscutible padre y se funde con él, dándole origen al Erebo (Región menos profunda del infierno), que luego sería el infierno.
Gea da a luz a las montañas y luego al cielo, Urano, sin participación masculina, que una vez convertido en un adulto lo convierte en su esposo.


Los hijos de Gea y Urano son: Pontos (el mar), Ceo, Crios, Hiperion, Iapeto, Cronos, Tía, Rea, Temis (la justicia), Mnemosine (la memoria), Febe, Tetis (la fecundidad femenina) y las ninfas.
A su vez esta familia de titanes y dioses se funden entre ellos con el fin de conservar el linaje divino, además de no encontrar alternativas para ello. Es así, entonces, como Tía se convierte en la esposa de Hiperion, de esta unión nacen Helios (el Sol) y Selene (la Luna).
Por su parte Febe se casa con su hermano Ceo y da a luz a Leto.


En cambio, Tetis se casa con Pontos (el mar) y así nacen los ríos y lagos del mundo. Pontos también tiene una hija con su madre (Gea), llamada Euribia. Euribia se casa con su tío Crios y tuvo como hijos a Astreo, al gigante Palas y a Perses.
Por otro lado Perses tiene como hija a Hécate la diosa de la abundancia y la elocuencia, en otros mitos también es conocida y asemejada a Selene, la diosa lunar. Pero Pontos no era del todo fiel y no había tomado a Tetis como única esposa, por ende también tuvo una hija con su otra hermana Temis, llamada Climena. Ella se casa con su tío Iapeto y tienen 4 hijos: Atlas (el gigante que lleva sobre sus hombros al cielo), Menoetio, Prometeo y Epimeteo.


Finalmente Cronos se casa con su hermana Rea, a la que le es muy fiel y de ellos nacen Hestia, Poseidón, Hera, Demeter, Hades y Zeus, en ese orden, que posteriormente serían la nueva generación de dioses. Los Olímpicos.

En el principio sólo existían el Caos y la Noche [Nix], el negro Érebo y el profundo Tártaro; la tierra [Gea], el Aire [Eter] y el Cielo [Urano] no habían nacido todavía; al fin, la Noche de negras alas puso en el seno infinito del Erebo un huevo sin germen, del cual, tras el proceso de largos siglos, nació el apetecido Amor [Eros] con alas de oro resplandeciente, y rápido como el torbellino. El Amor uniéndose, en los abismos del Tártaro tenebroso, al Caos alado, engendró nuestra raza, la primera que nació a la luz. La de los inmortales no existía antes de que el Eros mezclase los gérmenes de todas las cosas; pero, al confundirlos, brotaron de tan sublime unión el Cielo, Tierra, Océano y la raza eterna de las deidades bienaventuradas.

He aquí cómo nosotros somos muchísimo más antiguos que los dioses. Nosotros somos hijos del amor; mil pruebas lo confirman; volamos como él y favorecemos a los amantes. ¡Cuántos lindos muchachos habiendo jurado ser insensibles, se rindieron a sus amantes al declinar su edad florida, vencidos por el regalo de una codorniz, de un porfirión, de un ánade o de un gallo¡ Nos deben los mortales sus mayores bienes. En primer lugar, anunciamos las estaciones; la primavera, el invierno y el otoño; la grulla, al emigrar a Libia, advierte al labrador que siembre; al piloto, que cuelgue el timón y se entregue al descanso; a Orestes, que se mande tejer un manto para que el frío no le incite a robárselo a los transeúntes. El milano anuncia, al aparecer, otra estación y el momento oportuno de trasquilar los primaverales vellones; y la golondrina dice que ya es preciso abandonar el manto y vestirse una túnica ligera. LOS PAJAROS de ARISTOFANES

“La rama dorada” publicada en 1922, pero escrita en 1890 fue uno de los primeros estudios antropológicos de Sir James George Frazer (1854-1941) y este fue el punto de partida para gran parte del argumento de Robert Graves (1895-1985) que fue un escritor de grandes novelas y algunos ensayos, entre sus novelas históricas más famosas destacan: Yo Claudio (1934); Conde Belisario (1938), El vellocino de oro (1944) y Rey Jesús (1946); todas basadas en fuentes históricas por lo general y donde se suplieron los vacíos con una ficción verosímil. Pero no todas las obras del autor fueron ficción, entre sus ensayos tenemos: La diosa blanca (1948), Los mitos hebreos (1964) y Los mitos griegos (1968); lo que Frazer sólo insinuó Graves lo dijo; la idea era que todos los ritos cristianos, salvo la propia figura de Jesús, no son de origen cristiano sino tomados de las religiones paganas. Para ejemplo nuestra fiesta de Navidad se celebra en diciembre, en la fecha del solsticio de invierno; en esa época del año las cabras y ovejas se encuentran en los corrales, hace demasiado frío para subir a pastar a los montes —donde apareció el ángel del señor para dar la nueva a los pastores de que había nacido el hijo de Dios—. En realidad el solsticio de invierno es la época en que todas las religiones paganas celebran el nacimiento del dios Sol.

El planteamiento de Graves era que las religiones hoy dominante, patriarcales y monoteístas de base en el judaísmo reemplazaron a un culto más antiguo, el culto a la Diosa Blanca; donde la mujer ocupaba un escalón más alto en la sociedad prehistorica, que el papel sumiso ante el hombre que tiene en la actualidad.

Como se apoya esta idea; en el mundo antiguo los cultos a la fecundidad están asociados a la diosa madre; Isis, Ishtar, Cibeles, Gea, Afrodita, Freya, etc., son todas diosas de la fecundidad, y todas las mujeres sufren de un ciclo menstrual que dura aproximadamente 28 días; ese es más o menos el mismo número de días de un ciclo lunar, la luna tiene cuatro faces, tres visibles: creciente, llena y menguante; vinculadas a las edades de la vida: nacimiento, plenitud y vejes; una etapa que no es visible, la luna nueva, vinculada a la muerte. Así la luna muestra en sus faces mensuales ciclos de vida y muerte completos. Pero aquí tenemos algo más, si multiplicamos 28 días por trece lunas llenas se tiene un total de 364 días, eso es casi la duración de un año completo; en los antiguos calendarios se hablada de ciclos de un año y un día (365 días en total).

La cosa parece bonita y empieza a tomar forma, y en este punto recordamos que existen momentos o puntos críticos en un ciclo; un día tiene cuatro; amanecer, medio día, anochecer y media noche; recordemos que las hadas se ocultan al salir el sol y los enanos y gnomos evitan la salida del sol porque se vuelven de piedra, la magia del hada madrina de Cenicienta se rompe a la media noche; etc.. El mes lunar tiene su cuatro faces, y el año también tiene cuatro: los solsticios de verano e invierno y los equinoccios de primavera y otoño. El cuatro que es el número de la construcción, de los cuatro elementos y los cuatro puntos cardinales se repite y es un importante número mágico; pero las mitades son los más importantes; cuatro es una doble pareja, y la dualidad del dos nos habla de opuestos; hombre-mujer, dia-noche, vida-muerte, etc., así son importante los contrarios más extremos: la luna nueva y la luna llena, la media noche y el medio día y los solsticios.

Veamos lo siguiente, si enumeramos seguidamente desde el 1 al 13 tenemos: 1, 2, 3, 4 , 5 , 6 , 7 , 8 , 9, 10, 11, 12 y 13; el número que esta a la mitad, lo que en estadística se llama la mediana, es el siete; y la mediana desde uno a siete es cuatro. El siete es el número de Dios, en seis días creó al mundo y descanso al séptimo; siete eran los planetas del mundo antiguo (Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno); siete eran los metales del mundo antiguo (oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y plomo). Siete es uno de los números más importantes en la Biblia y el judaísmo, la religión patriarcal y monoteísta, de las que derivan todas las demás. Si multiplicamos 4 por 7 el resultado es 28. Así 4 x 7 x 13 = 364.

El trece tiene varios significados, siempre ha sido asociado a aspectos negativos; es número de la carta de la muerte en el Tarot; y la razón de esto es también astronómica; si se cuentan los días desde la luna llena hasta que se observa la última hoz visible en el cielo antes de no verse más luna, hay trece días; seguirán tres días sin luna (luna nueva) y la primera hoz de la luna creciente se observa al décimo séptimo día; es por ello que el número 17 se le llama el número de la esperanza y se asocia a la carta de las estrellas del Tarot.

El doce por el contrario es un número perfecto (suma de sus divisores: 1+2+3+6=12); es el número de la perfección, es el doble del número de la armonía (el seis, 6); doce son los meses del año, doce los apóstoles de Cristo, el consejo de todo panteón divino (romano, griego, sumerio-babilonio, celta, nordico-germano, etc.), doce tribus de Israel, doce los trabajos de Hércules. El doce al igual que el siete surgen del tres divino y el cuatro terrenal (12=3×4; 7=3+4)

Según la propuesta de Graves, el culto a la diosa madre es el mismo culto a la diosa blanca o lunar; y el trece fue eliminado por las religiones machistas monoteístas por que estaba vinculado a un culto femenino más antiguo. Pero esto son teorías, veamos ahora la realidad; entre dos lunas llenas no hay 28 días o cuatro semanas, hay 29,5 días aproximadamente; un año lunar de doce meses tiene 354 días y faltan 11 días para completar un año solar de 365 días; es por ello que los calendarios lunares de cada tanto en tanto agregan un mes trece a su ciclo para hacer corresponder ambos calendarios.

En este punto el doce y el trece adquieren un nuevo significado; por tradición es de mala suerte una mesa de trece invitados. La creencia está en la última cena de Jesús, había doce apóstoles y Jesús (12+1=13); y uno de ellos, el más débil, traicionó a dios hecho carne y lo sacrificó. La idea se repite en otras leyendas; Arturo y los doce caballeros de la mesa redonda fue traicionado por Mordred; Baldr el dios sol (sol de media noche) muere asesinado por su hermano ciego Höðr, cuando Loki aparece en una fiesta de los dioses nórdicos (que eran 12) sin haber sido invitado (Loki es de décimo tercero). José tenía doce hermanos (las hoy doce tribus de Israel) y fue por envidia de sus hermanos vendido como esclavo. Aunque distintas todas cuentan lo mismo: el sol muere cada año (solsticio de invierno) por culpa de uno décimo tercero; ese es el mes lunar que no se completa cada año, el incompleto, el débil.

Pero que tiene todo esto que ver con el 13° signo del zodiaco; simple, Graves propone que si había una religión más antigua donde se adoraban trece lunas y no doce meses solares, debían existir trece constelaciones. Y él la buscó; y buscó, y buscó, hasta que al final encontró en una antigua sinagoga una imagen que mostraba los doce signos del zodiaco moderno, todos encerrando a otro circulo que mostraba una figura femenina, una figura femenina de ocho patas; una araña. La explicación que da es que el décimo tercer era una diosa araña; y según él era una constelación ubicada entre Tauro y Geminis. Hoy las constelaciones entre Tauro y Geminis cercanas a la elíptica (línea por donde el sol atraviesa los cielos) son Auriga y Orión, al norte y sur respectivamente.

El mito griego nos da una pista de quien podía ser esta diosa; se trata de la diosa Aracne; y según algunos se trata de la misma Arianna o Ariadna, la hija de Minos que ayudó a Teseo para salir del laberinto dándole un hilo; y cuando escapaban él la abandonó en una isla donde la encontró Dioniso. Por otra parte Aracne según el mito era una mortal (igual que Ariadna) que tejió un manto y que se jactó de ser incluso mejor que los tejidos por los dioses, ante lo que Atenea la castigó volviéndola una araña.

En algunos mitos Ariadna/Aracne era una antigua diosa cretence de la fecundidad; cuando los cretences fueron derrotados por los griegos (Teseo/Atenea) se paso del culto matriarcal al patriarcal (con Zeus y sus dioses, formaban un consejo de doce). El mito señala también que al morir Ariadna, Dioniso arrojó a los cielos la corona que le regalo en su noche de bodas; la hoy constelación de la Corona Boreal, ubicada entre la constelación de Hércules y Boötes (Boyero = quien cuida los bueyes). La constelación de la Corona Boreal está muy al norte de la elíptica para ser considerada el décimo tercer signo zodiacal, pero debajo de ella se encuentra otra constelación cercana a la elíptica, ubicada sobre Escorpio; es la constelación de Ofiuco (el serpentario).

La pregunta es ¿por qué Ofiuco?, ¿Por que no tomar a Orión o a Auriga, que son constelaciones con estrellas más brillantes y ambas también entran en la zona zodiacal?. Incluso algunos astrónomos señalan que la constelación de Cetus (la ballena/monstruo marino), ubicado al sur de Aries y Piscis también toca la elíptica. La explicación es que muchos ven en Ofiuco al dios griego de la medicina, que tras su muerte fue divinizado (elevado a los cielos) y al estar rodeado por la serpiente implica que se nace a una nueva era, pero esto es discutible.

El zodiaco moderno tiene su origen en la antigua Babilonia; para los Babilonios y otros pueblos antes y después (sumerios, caldeos, asirios, etc.), la elíptica es el camino del sol, pero la luna, en el dios patrón Sin/Nannar también recorría ese camino; salvo por un detalle, la luna no esta en el plano de la elíptica (plano que forma la Tierra al trasladar alrededor del Sol), y al estar ligeramente inclinado hace que la luna pueda ubicarse en posiciones por encima o por debajo de la línea descrita por el sol.

El zodiaco es en realidad la zona por donde la Luna puede circular en el cielo, y eso era importante porque cuando la Luna pasaba por la elíptica ocurrían los eclipses, muy temidos como malos presagios en la antigüedad. Las estrellas o grupos de estrellas ubicados en esa zona forma grupos (constelaciones) y aunque parezca dudoso no eran las doce conocidas, sino que inicialmente eran dieciocho (18). Y el nombre de zodiaco viene del griego kyklos zoidion, que se traduce como circulo de animales.

Las primeras constelaciones (sumeria/acadia)

Número Nombre Grupo actual
1 Las estrellas de la melena Pleyades
2 Toro del cielo Tauro
3 El verdadero pastor Orion
4 El viejo antepasado Perseo
5 La anzada o el azadón Parte de Auriga
6 Los grandes gemelos Geminis
7 El cangrejo Cancer
8 El león Leo
9 El surco labrado Virgo
10 La balanza Libra
11 El escorpión Escorpio
12 El arquero Sagitario
13 La cabra-pez Capricornio
14 El gigante Acuario
15 Las colas Parte de Pegasus
16 La golondrina Uno de los peces (Piscis)
17 La gran dama El otro pez (Piscis)
18 El campesino Aries

Algunos estudiosos discuten si son 17 o 18; ya que la n°15 era para algunos autores una palabra incluida para indicar que las siguientes dos constelaciones sólo estaban en parte dentro de la banda zodiacal (la hoy constelación de piscis la forman dos peces uno arriba de la elíptica y otro abajo de la elíptica unidos por un lazo y que en el mito griego eran Afrodita y Ares que huían de Tifón y se trasformaron en peces unidos por la túnica de Afrodita). Fíjese el lector que por ningún lado Ofiuco aparece como una de las primeras constelaciones.

En el siglo VI a.C, con el reinado caldeo (Babilonia) el rey Nabucodonosor II redujo las 18 constelaciones zodiacales a 12 para igualar el número de constelaciones al número de meses “lunares” que había en un año sumerio; nada de cultos femeninos, nada de diosas antiguas, nada de nada de esas ideas “feministas” de mujeres golpeadas por un culto machista. Y recordemos que en cultos politeístas son doce los dioses que presiden el consejo de las “cielos”, nunca hubo trece dioses o algo similar. Y esos doce dioses siempre se han vinculado a estas doce actuales constelaciones modernas. Así las antes 16 y 17 se transformaron en piscis, las Pleyades se unieron a Tauro; Perseo, Auriga, Orion y Pegaso, más separadas de la elíptica simplemente desaparecieron poco a poco en un proceso que tardó unos cuatro siglos. Hay que indicar también que el surco de labranza y el campesino se volverían Virgo (la virgen) y Aries (el carnero) en los mitos griegos y no son herencia de Babilonia. La entrada de estas creencias al mundo griego y con ello a todo el mundo occidental se remontan a la época de Alejandro Magno, quien fue el primer rey de occidente al que le “fabricaron” un horóscopo.

Para el siglo I d.C, los trabajos de Ptolomeo terminaran de dar fin a un modelo astrológico que seguirá estático hasta nuestros días. Se registraron 48 constelaciones, así fue hasta el siglo XVI cuando los navegantes europeos recorrerán el mundo y observaran por primera vez los cielos australes, quienes darán cuenta de nuevas estrellas y nuevas constelaciones; en un periodo de dos siglos muchas aparecerán, otras desaparecerán y algunas de las originales serán picadas en muchas más; hoy día son oficialmente 88; número que por pura casualidad coincide con los 88 elementos (tipos de átomos) que existen en la naturaleza (aunque la tabla periódica hay 92, del hidrogeno al uranio, cuatro no existen de forma natural porque son inestables y se desintegran a formas más estables). Hay que aclarar que para los antiguos las constelaciones eran figuras en el cielo, pero en la modernidad el cielo ha sido dividido utilizando como guía las líneas de declinación y ascensión de los telescopios modernos, por eso es que no hay líneas diagonales. Estos límites fueron establecidos por la Unión Astronómica Internacional entre 1928 a 1930. Es por ello que en esta división moderna Auriga y Orión ya no cortan la elíptica, aunque estén dentro de la zona zodiacal; pero si lo hace Ofiuco, la culpa es de la astronomía moderna, no de la astrología antigua.

Pero hablemos de astrología; desde el punto de vista zodiacal, el año arranca en el equinoccio de primavera (21 de marzo); y coincidía en el momento que el Sol iniciaba su paso por Aries, visto desde la Tierra. Para efectos astrológicos, en la zona zodiacal, cada constelación abarca 30° en los cielos, por lo tanto el sol atraviesa cada signo zodiacal en un periodo de 30 a 31 días. Para el mundo antiguo el Sol, la luna y los cinco planetas (los errantes) visibles formaban un conjunto de siete objetos que se mueven sobre el fondo fijo de estrellas que es zona zodiacal. En verano (21 de junio) el sol inicia su paso por Leo y como es el punto que desde el hemisferio norte el sol esta más al norte, a Leo se le asigno como “planeta regente” al Sol; a la izquierda se sienta la reina de los cielos (la Luna) y ocupa el signo de Cancer; los otros cinco planetas se sientan siguiendo la secuencia del más cercano Sol al más lejano, ocupando puestos ambos lados de los reyes; así mercurio es el planeta de Geminis y Virgo; Venus de Tauro y Libra, Marte de Aries y Escorpio, Jupiter de Piscis y Sagitario y Saturno de Acuario y Capricornio. Cuando no son visibles son diunos (del lado del sol) y si son visibles son nocturnos, del lado de la luna.

Pero astrología y astronomía son cosas distintas; Copernico, Galileo, Tycho Brahe, Kepler y Newton ponen fin al modelo geocéntrico de Aristóteles y Ptolomeo, y surge el modelo Heliocentrico; ya la Tierra no es el centro del universo, y las cosas no giran a su alrededor. Con la ilustración, las ideas y/o supersticiones astrológicas empiezan a desaparecer, lo que no pudo hacer la Iglesia Cristiana, de alguna forma lo logro la Ciencia Moderna. Cuando en 1781 William Herschel anunció el descubrimiento de Urano, eso derrumbaba gran parte del modelo astrológico; faltaban signos o puestos donde sentar al nuevo planeta; eso siguió ocurriendo con Neptuno en 1846 y Plutón en 1930. Claro que los astrólogos no se amilanaron y ubicaron a Urano en Acuario, a Neptuno en Piscis y a Plutón en Escorpio. Falta saber con la nueva denominación de planetas enanos donde van a ubicar a los “nuevos planetas”: Ceres, Eris, Makemake, Haumea, Caronte, Sedna, Orcus, Quaoar, sólo por citar algunos; o habrá que sacar a Plutón ahora que no es un planeta según la definición moderna del 2006. Ya veremos la respuesta de los astrólogos.

Hoy entre las mayores criticas a la astrología, dadas por la astronomía tenemos el problema de la precesión de los equinoccios; que es un cambio lento y gradual en la orientación del eje de rotación de la Tierra, que es como el bamboleo de un trompo o peonza. Así el eje de rotación terrestre dibuja un cono en un ciclo de aproximadamente 26.000 años; período conocido como año platónico. Si hoy el polo norte terrestre apunta a Polaris en la Osa Menor, en la época de los faraones apuntaba a la estrella alfa de la constelación del dragón; y en doce mil años en el futuro apuntará a la estrella más brillante del hemisferio norte, la estrella Vega en la constelación de Lira. Este fenómeno, que es conocido desde la antigüedad, no se ha tomado en cuenta en el zodiaco, al menos en el usado en los horóscopos que todos los días, semanas o años se escriben en periódicos y revistas.

Desde Ptolomeo a hoy día han pasado dos mil años; cuando el Sol debía apuntar a Aries en el equinoccio de primavera, hoy apunta a Piscis; y en los últimos años se habla que ya está saliendo de Piscis y entrando a Acuario; así como hoy es “boom” es el décimo tercer signo zodiacal, hace unos años era la llegada de la era de Acuario. Algunos señalan que cuando Moises dice en el éxodo que se deje de adorar al toro dorado —el Toro era adorado en las antiguas cultura como Egipto (Apis), Mesopotamia, Creta (minotauro), y Tartessos— y se empiece a adorar al carnero, es dejar atrás a Tauro y adorar a Aries; y cuando los cristianos representaron a Cristo con un Pez, es dejar de mirar a Aries y mirar a Piscis; incluso algunos señalan que la esfinge es más antigua que las pirámides —cosa que no es verdad—, y que la imagen señala el momento en que se pasaba de Virgo a Leo; fecha en que se dice que se hundió la Atlantida, era un cambio de Era (signo). Desde ese cataclismo pasarían tres eras (Leo, Cancer y Geminis), hasta que al inicio de Tauro, por allá en el 4000 a.C., para que la humanidad se recobrara lo suficiente de aquella catástrofe y volvieran a surgir la civilización (Egito, Sumerio, India y China). Hoy la gran angustia con el 2012 es que para muchos marca el punto de inicio de la era de Acuario y que nuestro desarrollo tecnológico y destrucción del ecosistema global —conocer los secretos del átomo y su poder— nos ha vuelto ante los dioses, tan peligrosos y malignos como lo fueron en su tiempo los habitantes de la Atlantida y por ello tenemos ese gran miedo de desaparecer en un gran cataclismo mundial devolviendonos otra vez a la era de las cavernas. Y muchos marcan que esta destrucción no será por agua (como en Atlantida), sino por fuego; algunos miran a las armas atómicas, a las guerras, pero otros señalan la erupción de un gran supervolcan como el de Yellowstone y que ya está atrasado y cuya explosión puede acabar con todo el clima mundial.

Hoy se dice que en vez de usar las fechas astrológicas trópicas (de la época de Ptolomeo), se debería corregir a las fechas astrológicas siderales (haciendo la corrección de la precesión de los equinoccios). La cosa por desgracia para la astrología no termina aquí; si bien Ptolomeo y sus predecesores dividieron la banda zodiacal en doce partes iguales, lo cierto es que el sol no atraviesa cada constelación zodiacal en igual tiempo, al menos no desde 1930 que se establecieron claramente los límites entre las constelaciones; por ejemplo la línea desde la Tierra a través del Sol apunta hacia Virgo durante 45 días, pero apunta hacia Escorpio durante sólo 7 días. El tamaño del disco solar, hace que en algunos casos éste tarde un día o varios en atravesar el límite entre dos constelaciones, esto es, el Sol puede “estar” en dos constelaciones a la vez, como ocurre al pasar de Acuario a Piscis.

Se podría discutir mucho sobre esto y todos tendrán sus puntos de vistas, yo personalmente me niego a retroceder evolutivamente de carnero a pescado; las creencias en el zodiaco que casi desaparecieron con la Ilustración en los siglos XVII y XVIII, revivieron en el siglo XIX con el romanticismo que protestaba contra la revolución industrial y la deshumanización del hombre. Lo cierto es que la astrología esta realmente anclada desde hace casi 2500 años, y aunque cada cultura (babilonios, griegos y árabes) le aportaron su granito de arena, y hoy la sociedad moderna intenta hacer lo mismo al “actualizar” el sistema de creencias; por ello ese “nuevo signo zodiacal”, la corrección del equinoccio, el quitar o agregar nuevos planetas, asteroides y lunas son todos intentos de mantener viva una creencia religiosa antigua, que en su momento histórico muy, muy atrás solo trataba de poder decir usando la posición del sol y la luna cuando sembrar y cuando cosechar.

Signo Calendario Astrológico Calendario Astronómico
Tropico Sideral
Aries Mar 21 – Abr 20 Abr 14 – May 14 Abr 18 – May 13
Tauro Abr 21- May 19 May 15 – Jun 14 May 13 – Jun 21
Geminis May 20 – Jun 21 Jun 15 – Jul 16 Jun 21 – Jul 20
Cancer Jun 22 – Jul 21 Jul 17 – Ago 16 Jul 20 – Ago 10
Leo Jul 22- Ago 23 Ago 17 – Sep 16 Ago 10 – Sep 16
Virgo Ago 24- Sep 22 Sep 17 – Oct 17 Sep 16 – Oct 30
Libra Sep 23 – Oct 21 Oct 18 – Nov 16 Oct 30 – Nov 23
Escopio Oct 22 – Nov 22 Nov 17 – Dic 15 Nov 23 – Nov 29
Ofiuco Nov 29 – Dic 17
Sagitario Nov 23 – Dic 22 Dic 16 – Ene 14 Dic 17 – Ene 20
Capricornio Dic 23 – Ene 20 Ene 15 – Feb 12 Ene 20 – Feb 16
Acuario Ene 21 – Feb 19 Feb 13 – Mar14 Feb 16 – Mar 11
Piscis Feb 20 – Mar 20 Mar 15 – Abr13 Mar 11 – Abr 18

La vía láctea es la inspiración para el símbolo del Ouroboros. La mitología refiere a una serpiente de la luz que reside en los cielos. La vía láctea es esta serpiente, y visto en el punto central galáctico cerca de sagitario, esta serpiente come su propia cola.
La vía láctea mantiene un gran ciclo del tiempo ese los extremos cambio catastrófico.
El signo del Suntelia Aion (Suntelia, palabra griega que quiere decir "Fin", y Aion, del griego también, que quiere decir "Tiempos", es decir, ambas en conjunto quieren decir "Fin de los Tiempos") es el sol fuera de la boca de los ouroboros, que ocurrirán en el solsticio del 21 de Deciembre de 2012

En 1982 fueron descubiertos por Enza Massa y Roberto Pinotti, dos periodistas italianos que estaban inmersos en una investigación en la Biblioteca Nacional de Italia, los extraños manuscritos con el título Nostradamus Vaticinia Codex,

traducido al castellano como Vaticinios de Nostradamus. Estas profecías de Nostradamus se encuentran catalogadas en la biblioteca bajo el nombre de "Fondo Vittorio Emanuele 307".

El libro perdido de Nostradamus, como se le ha llegado a conocer, estaba firmado por Michel de Notredame o Nostradamus y había ingresado a la biblioteca en el año 1629 según lo indicaban los registros.El documento aparentemente pertenece al siglo XVII, época en que vivió Nostradamus. El libro perdido de Nostradamus consta de textos e ilustraciones, con un total de 80 acuarelas.

Nostradamus le dejó el manuscrito a su hijo César, que a su vez se lo entregó a un cardenal llamado Maffeo Barbeni, quien "casualmente" años mas tarde se convertiría en el papa Urbano VIII.Segun los acontecimientos se dice que Nostradamus fue un gran Astrólogo y Filosofo, dicen unos científicos que Nostradamus creó esas profecías para enviarnos una idea de lo que se acerca para el Mundo.

Osea que Nostradamus nos esta diciendo:
Tacemos el AGUA
No mas tala de Bosques
No desperdiciar el Petroleo
No quema de desechos toxicos
y mucho mas.

El Signo Zodiacal Numero 10
[Ophiuchus]

https://i0.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/83/Ophiuchus_constellation_map.svg/300px-Ophiuchus_constellation_map.svg.png

Del 29 de noviembre al 15 de diciembre (17 días)


Esta es una de las constelaciones mas polémicas actualmente, dado que podemos considerar que es una mas del Zodíaco, concretamente la número diez. Está situada entre Scorpio y Sagitario.

Representa a un hombre que está sujetando a una serpiente que tiene enrollada en su cuerpo y si observamos algún mapa del cielo, vemos que está atravesada por el plano del Ecuador celeste y en la que hay muchos conglomerados globulares
.
Es conocida como el Serpentario, que no es que signifique el domador de serpientes, sino el que utilizaba su veneno con fines curativos. Todavía hoy se sigue utilizando la figura de una serpiente enrollada en una copa, como símbolo para representar la Medicina y la Farmacia.Ofiuco está relacionado con Asclepio, o Esculapio, que tiene en Imhotep, el sumo sacerdote constructor de las pirámides de Egipto (en su versión esotérica), su contraparte en Egipto. Asclepio es el padre de la medicina con su famos caduceo enrollado por dos serpientes (¿el ADN?). Asclepio fue instruído por el centauro Quirón (Sagitario) en las artes de la medicina y el ocultismo. Esto lo llevó reuscitar hombre en la Tierra, un don reservado para los dioses, lo cual hizo que Zeus lo matara con un rayo (¿el rayo gamma de Hunab Ku o la tormenta solar?), pero Asclepio fue honrado por sus acciones y elevado al cielo, en una especie de renacimiento u ascención en la constelación de la serpiente, Ofiuco. No será difícil ver aquí una posible analogía dentro de la mitopoética cósmica, con la alineación galáctica y el posible proceso, el viaje chámanico por antonomasia, de renacimiento
. Asi que si nos ponemos a comparar la Lista de los Signos Zodiacales quedaría:

* Aries
* Tauro
* Geminis
* Cancer
* Leo
* Virgo
* Libra
* Scorpio
* Ophiuchus
* Sagitario
* Capricornio
* Acuario
* Piscis.

EL cruce de los dos Ecuadores, galáctico y el terráqueo, ocurre cada13.000 años. Primero la cruz del centro de la galaxia, entre sagitario y escorpio:

Primero la cruz del centro de la galaxia, entre sagitario y escorpio

Ofiuco justo entre medio de ambos

Segundo, la cruz terrestre, equinoccios y solsticios

Despues la union de ambas cruces en diciembre del 2012

Y por último unas de las ultimas pinturas que aparecen en el libro perdido de Nostradamus, marcando el fin de la epoca. se ve claramente la rueda de 8 rayo y abajo Sagitario con la flecha apuntando a Escorpio.

Por ultimo esta rueda sin rayos. Porque será???

.

Noten la cruz con rayos con esta psico de BSP

https://i2.wp.com/pijamasurf.com/wp-content/uploads/2011/01/LordPakal.jpg

Descubren jeroglífico maya que apunta al 21 de diciembre de 2012 en contexto político

Arqueólogos han logrado decodificar una jeroglífico maya encontrado en La Corona, Gutamena, que menciona el 21 de diciembre del 2012, pero no de manera apocalíptica sino dentro de un marco político

A estas alturas resulta evidente que los maya no predijeron el fin del mundo el 21 de diciembre del 2012. Sin embargo, esta fecha si tuvo cierta importancia histórica para su cultura, en la medida que, según algunas cuentas, marca el fin de un ciclo en su calendario. Un nuevo descubrimiento en las ruinas de La Corona, en Guatemala, parece confirmar esto.

Arqueólogos han descifrado una serie de 56 jeroglíficos de 1,300 años de antigüedad, uno de los cuales hace referencia esta mítica fecha, pero no apocalípticamentente sino dentro de un contexto político particular. “La nueva evidencia sugiere que el 13 Bak’tun era un importante evento calendárico que habría sido celebrado por lo antiguos mayas; sin embargo, no hay ningún tipo de profecía apocalíptica asociada a la fecha”, dijo Marcello A. Canuto del Tulane Middle American Research Institute, quien encabezó las excavaciones.

El jeroglífico en cuestión conmemora la visita del rey maya Yuknoom Yich’aak K’ahk’, de Calakmul, también conocido como Garra de Jaguar. Arqueólogos interpretan que después de ser derrotado por su rival de Tikal, este rey decidió hacer referencia a la fecha del fin del calendario para reafirmar el poder de su reino en la mente de sus súbditos. Yuknoom Yich’aak K’ahk’ se llama a sí mismo el Señor del 13 K’atun, final de un ciclo que presidio (9.13.0.0.0). En un momento difícil para su mandato decidió proyectarse al futuro, conectándose con el siguiente período en el que el calendario maya llegaría al número 13, esto es, el 13.0.0.0.0, equivalente al 21 de diciembre de 2012. Aparentemente habría adeherido una especie de poder en la numerología.

Junto con el Monumeto Tortugero, en Campeche, esta es la segunda mención conocida a esta fecha que ha sido popularizada como una cita apocalíptica, en buena medida por la desinformación. Por otro lado habría que adevrtir que la interpretación de los arqueólogos de esta fecha en el jeroglífico de La Corona tampoco puede considerarse como concluyente, parece ser solamente un acercamiento desde nuestra lejana perspectiva.

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